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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Inundados, por el agua y las críticas

“En esta vida si hay algo que quieras alcanzar, tendrás que salir a pelear. Nadie te va regalar nada”, fueron las primeras palabras de mi padre cuando tenía 14 años, el día en que empecé a trabajar.

No sé si fue la mejor motivación que encontró, pero sí fue un baldazo de realidad que me hizo entender que exclusivamente de mí dependía hasta dónde quería llegar a escalar en la vida.

Cuando esta semana se dispara la discusión en las redes y los medios de comunicación sobre la noticia de aquellos ribereños que abandonaron la oportunidad de acceder a una vivienda que se les ofreció en Itauguá, lo primero que recordé, fue aquella frase paterna.

A la vez, me vino a la memoria una amiga –que por respeto evitaré nombrarla– que me contaba el calvario que significa por lo menos una vez al año, tener que correr del paso del río y perderlo casi todo viviendo en un populoso barrio de la ribera capitalina.

“Estoy harta. Ahora que soy mamá entiendo que no quiero esta vida para mi nena; no sé cómo lo haré, pero tengo que salir de acá. Esto no es sano”, me decía con firmeza.

Vi cómo consiguió comprar un terreno en las afueras de Asunción con la ayuda de familiares, aquel terreno que hoy día es una hermosa casa.

Sus ahora dos hijas viven otra realidad, una muy distinta a la que le tocó vivir a ella, una muy parecida, a la que me enseñó mi padre.

Si los que abandonaron la oportunidad de acceder a una vivienda más digna lo hicieron porque vivían demasiado lejos de la capital, les recuerdo, que somos muchos –me incluyo– los que diariamente hacemos el viaje de una o dos horas para llegar al trabajo.

Si la razón es la falta de recolección de basura, la mayoría de los que vivimos en las ciudades del área metropolitana sufrimos de un precario sistema de recolección; y sin embargo, hay maneras de tratar adecuadamente los residuos.

Tampoco todos tenemos la suerte de contar cerca con un centro de salud, una escuela, comisaría ni un bus que pase frente a la puerta de nuestro hogar; aun así, salimos a pelear todos los días.

Por esto me sumo al llamado de la Secretaría de Acción Social, a que las casas abandonadas se entreguen a quienes quieran aprovechar la oportunidad de acceder a una mejor calidad de vida.

Creo que en las redes no fue justo tildar a todos los inundados de “vagos o malagradecidos”. Hay familias que están dispuestas a salir y solo necesitan una oportunidad.

Por Samuel Acosta

http://www.ultimahora.com/inundados-el-agua-y-las-criticas-n959680.html

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

20 comentarios en “Inundados, por el agua y las críticas

  1. Amnesia

    Por Clide Noemí Martínez

    Transcurridos dos meses de la catastrófica situación que vivió el Ñeembucú por la inundación de gran parte de su territorio, las consecuencias en la población rural siguen siendo lacerantes. Un porcentaje importante se quedó con las manos vacías y dependiendo casi exclusivamente del socorro estatal.

    Las bolsas de víveres y las ollas populares evitaron que la crisis llegara a su máxima gravedad. Las autoridades departamentales y comunales que habían prometido encarar soluciones de fondo, aparentemente –y como ya ocurriera en situaciones anteriores– no recuerdan sus discursos y siguen derrochando el dinero público en obras que están lejos de ser prioritarias para el pueblo.

    Los anuncios de tareas para recuperar y mantener los colmatados canales naturales en la zona de humedales no se han cumplido y todas las autoridades parecen sufrir de una suerte de amnesia que les impide cumplir con el compromiso. En la situación actual, con la paralización de los trabajos realizados a medias en plena inundación, solo queda rogar que la naturaleza no vuelva a sorprendernos con una seguidilla de precipitaciones que ahogue al campo y las últimas esperanzas de los productores.

    Tampoco se ve que la lección que nos diera el cielo fuera aprendida a la hora de las obras viales, que siguen con fallas estructurales y varias de ellas ni siquiera están a la altura de los campos que los rodean, convirtiéndose en canales de agua después de cada precipitación intensa. La persistencia en desarrollar proyectos de pésima experiencia con enripiados de caminos es realmente llamativa. No existe iniciativa de las autoridades regionales para reubicar a las familias que viven en zonas inundables.

    Sin temor a equívocos, se puede decir que en el Ñeembucú las palabras de las autoridades se las lleva el viento o, mejor, el agua de la inundación. Con cero de previsión, abandonando a los sufridos pobladores y en contrapartida participando de una encarnizada lucha por los cargos políticos, no se vislumbra nada nuevo en el departamento, que sigue sometido a la voracidad de dirigentes que gobiernan a espaldas de su pueblo.

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    Publicado por jotaefeb | 25/09/2017, 10:45
  2. Obras públicas y empleo
    10 Ago 2016

    Además de los beneficios evidentes que tienen para la sociedad, las obras de infraestructura actualmente en curso –rutas, viaductos, viviendas sociales, etcétera– y las que se hallan en etapa de proyecto tiene un impacto extremadamente saludable y no siempre debidamente destacado: la generación masiva de puestos de trabajo.

    En efecto, las grandes construcciones no solo inyectan capital fresco a la economía, sino que también generan una considerable cantidad de empleos para los más diversos niveles de formación técnica o profesional. Verdaderos ejércitos de albañiles y aprendices, electricistas y plomeros, ingenieros y técnicos se despliegan en las zonas de obras, lo que representa un impulso al trabajo formal y un estímulo al mercado y al consumo.

    La construcción –es una característica que comparte con la industria– es un sector que puede emplear a gran cantidad de personas, ya sea mano de obra calificada o jornaleros. El asunto central de la economía paraguaya es la generación de empleo.

    Con un sustancial incremento en la cantidad de mano de obra ocupada se logran beneficios globales que van desde la dinamización del mercado interno y la elevación del consumo hasta la formalización de la economía. Es fácil deducir entonces que el estímulo a la construcción –en el caso del Estado, a través de las obras públicas– representa beneficios para el conjunto de la economía.

    La masiva creación de puestos de trabajo –mediante la inversión en infraestructura y la atracción de capitales– y una apuesta firme y decidida por la educación de calidad son los dos pilares indispensables para la superación de la pobreza y el atraso en Paraguay.

    De muy poco sirven a la larga los programas sociales basados en el asistencialismo o en la transferencia directa de recursos.

    A lo sumo lo que se logra es la formación de una amplia capa social pasible de ser tratada como botín o clientela electoral por los gobernantes de turno. En el combate a la pobreza nada sustituye al trabajo genuino y formalizado. Y es urgente adoptar medidas a este respecto.

    Es preciso señalar un aspecto importante. Los trabajos generados en las obras de infraestructura o en los programas sociales antes mencionados no son solo para hombres –como ocurría tradicionalmente en el sector de la construcción–, sino que un número creciente de mujeres también se incorpora en este campo. En el barrio San Francisco, por ejemplo, se anuncia la contratación de un total de 100 mujeres para realizar los trabajos de terminación, electricidad y plomería.

    La superación de los problemas paraguayos –el principal de los cuales, como se dijo, es la pobreza– no provendrá jamás de otra fuente que de los mismos paraguayos, de su inteligencia, de su voluntad y trabajo.

    Soluciones concretas y rápidas a las necesidades sociales más urgentes, medidas enérgicas que apunten a la generación de riqueza y empleo, ese es el reto que deberán afrontar los gobernantes.

    En este sentido, además de las grandes obras de infraestructura y de la radicación de nuevos capitales, existe otra política en la que es necesaria la acción combinada de los sectores público y privado: un fuerte estímulo al emprendedurismo.

    Es crucial allanar el camino a los micro, pequeños y medianos empresarios, derribando las barreras burocráticas y propiciando facilidades fiscales para la apertura, habilitación y funcionamiento de sus empresas.

    Hoy en día, este sector es el mayor generador de fuentes de trabajo en el Paraguay y precisa de líneas de crédito accesibles, asesoramiento legal, técnico y comercial y programas de capacitación.

    http://www.lanacion.com.py/2016/08/10/obras-publicas-empleo/

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    Publicado por Anónimo | 19/08/2016, 09:30
  3. El principio del fin de la maldición de las aguas

    Desde que Fulgencio R. Moreno describió a Asunción como una ciudad bendecida y maldecida por las aguas que vienen de arriba y de abajo, de las lluvias torrenciales y las crecientes demenciales, la capital del Paraguay y sus habitantes han sufrido con estoicidad, digna de mejor causa, hay que aceptarlo, las sucesivas inundaciones más o menos dramáticas, inevitablemente anunciadas, como escribió Herib Campos Cervera, “con la puntual constancia de las constelaciones… vienen a mi tu cabellera torrencial de lluvias…”; como cantó, con resignada tristeza, el amigo Maneco Galeano, aceptando la “maldición”, “y mañana es volver a empezar, pero siempre empezar y volver a empezar…”, resignadamente.

    Actualmente podemos ver con facilidad en pleno centro el “volver” a empezar, después de haber visto a tanta gente “exiliada” en refugios más que precarios, prácticamente a la intemperie, volver a las “barrancas” embarradas, a lo que no hacía mucho tiempo era su barrio, eran sus hogares.

    Como dijo un sociólogo chacariteño, el único dueño de las barrancas es el río. Y, tras casi quinientos años de puntuales inundaciones, de predecibles inundaciones, es bueno que hayamos llegado a considerar que este desastre que produce tantas calamidades, no es un accidente, no es una contingencia, porque no es un hecho eventual ni fortuito, sino que está previsto y hasta con las nuevas tecnologías, es previsible con antelación.

    Es decir, que mientras se empieza a volver, ya se sabe que el volver es temporario, porque volverá a haber otra creciente y otro exilio y otro volver a empezar, porque la catástrofe está anunciada, desde el momento que empieza la reconstrucción.

    El barrio San Francisco da un viraje de 180 grados en esta historia repetida, con consecuencias más o menos trágicas en cada creciente, porque representa una instalación permanente.

    Casualmente, tal vez por la resistencia que ha despertado en ciertos sectores, tal vez porque ya estamos acostumbrados a que ese accidente, esa expulsión periódica, ese exilio precario, por nunca se sabe cuánto tiempo y con cuántos destrozos, ese eterno y triste retorno para “volver a empezar”, es normal. Y citamos el barrio porque debe convertirse en emblema; puede ser la cuña para que la “Chacarita Alta” sea el principio del fin de la “maldición” que se echaron encima los asuncenos desde antaño, ya que no creo que “las aguas” hayan tenido nunca la mala intención que incluye una maledicencia, salvo la de ocupar sus barrancas cuando era necesario.

    Moreno nos presentaba ya en su reflexión sobre Asunción, la paradoja: “bendecida y maldecida por las aguas”, que vienen de abajo y de arriba, porque sin duda fue también la bendición de las aguas la que hizo que esta ciudad se construyera exactamente aquí y que siguiera empecinadamente firme, pese a las ansias viajeras y fundadoras de sus habitantes.

    El barrio es, además, algo más que espacio físico, es una historia, es un entorno, es una tradición en la que están las galoperas, José Asunción, Alejandro Cubilla, Arturo Pereira…

    Aunque Moreno no registraba al maldiciente; no es difícil sacar la conclusión de que la costumbre, esa segunda piel del hombre, ha sido la causa principal de que convivamos con ese mal, como tantos otros con los que convivimos, acostumbrados por la inercia de los hechos.

    Parece que bajo el signo del poeta San Francisco, el que lograba hablar y convencer hasta a los animales, se puede romper con una maldita tradición, la de los inundados.

    Pese a los fraticidas internismos políticos, San Francisco está en marcha.

    Por Toni Carmona

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    Publicado por Anónimo | 19/08/2016, 09:30
  4. Soluciones reales para un drama repetido

    Las consecuencias negativas sobre la vida de miles de habitantes de las zonas ribereñas del país son muchas. La necesidad de salir de las viviendas aunque sean éstas precarias, perdiendo lo poco que se tiene, para migrar hacia zonas más altas en las que se levantan los refugios, es una situación que no puede repetirse hasta el infinito, sin que aparezcan las soluciones reales, que no repitan la situación que ya lleva muchos años.

    La constante postergación de las medidas adecuadas para cambiar de raíz esa situación de vulnerabilidad, casi siempre estuvo atada a los vaivenes de la política, con sus diferentes momentos y crisis partidarias, que casi nunca han tenido en cuenta la verdadera misión que les impone el apoyo popular a través de las urnas: el trabajar seriamente para dar respuesta a los problemas más importantes que afectan a toda la ciudadanía, sin distinción de colores ni de ideologías.

    En este momento, la noticia de que se comenzarán las obras de construcción de mil viviendas destinadas a paraguayos que viven en condiciones vulnerables a causa de las crecidas e inundaciones, pone el acento positivo en el panorama de la búsqueda de soluciones reales que van mucho más allá de los discursos que han seducido a los potenciales votantes, con promesas que nunca se hicieron realidad.

    Apenas conocido el proyecto, se elevaron voces contra el mismo, debido a que estas primeras vivienda se erigirán en el predio del RC4, un sitio con flora nativa en abundancia. Sin embargo, de acuerdo a las informaciones surgidas desde los expertos en medio ambiente y la tarea técnica emprendida por la Itaipú Binacional, que financia el proyecto, se ha procedido con responsabilidad ambiental desde el comienzo, pues se ha reforestado con árboles nativos en la zona que será afectada por la construcción de las viviendas.

    También han participado del control previo, representantes del municipio de Asunción, miembros del Parlamento, y otras instituciones, que afirmaron ayer mismo que las construcciones no dañarán el medio ambiente, como se afirma desde algunos sectores políticos.

    Es indudable que la protección del medio ambiente debe ser una prioridad antes de que se emprenda un proyecto de tanta magnitud y la vigilancia de cerca del proceso desde esta etapa preliminar hasta que concluya, debe ser estricta y constante. Así se evitarán los errores y los problemas posteriores.

    También es importante que se comunique correctamente la realidad, evitando sacar provecho político a favor de algún sector, evitando que mejore la calidad de vida de quienes realmente necesitan una vivienda digna para desarrollar una vida en la que el drama por las inundaciones y la precariedad, ya no esté presente día a día. Pocas veces nos hemos detenido a pensar, desde la comodidad de nuestros hogares, sobre la frustración y el dolor que representa el estar sometidos a una situación como la de los que viven esa triste realidad.

    La necesidad de promover la construcción de viviendas para quienes sobreviven desde hace años en una situación de permanente vulnerabilidad debería ser el objetivo principal de todos los sectores sociales y políticos, sin distinciones de colores, ni la motivación dictada por mezquindades que sólo han contribuido con la peor parte de la historia, haciendo que nada cambie para los menos favorecidos.

    Buscar soluciones reales para dramas reales; trabajar sin medir las consecuencias con la vara de la mezquindad o de los intereses sectoriales, es la única manera de aportar desde todos los estamentos, públicos y privados, verdaderas respuestas positivas para que en el Paraguay haya cada vez menos excluidos de los derechos fundamentales que establece la propia Constitución, como el de una vivienda digna para todas las familias.

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    Publicado por jotaefeb | 05/05/2016, 08:19
  5. Enfrentar con éxito los embates de la naturaleza

    A estas horas, en los medios internacionales, se habla de que el número de fallecidos a causa del terrible sismo que afectó a una importante zona de Ecuador ya supera ampliamente los 200. Miles de heridos y pérdidas materiales muy importantes son el balance inmediato que nos sorprendió a todos con su crudeza y brutalidad.

    El sismo, que alcanzó casi los 8 grados en la escala Ritcher, es considerado como una verdadera catástrofe que ha puesto a trabajar de inmediato a todas las fuerzas tanto gubernamentales como civiles para paliar los daños, especialmente los humanos, que en éstos casos suelen ser un muestrario del dolor y la impotencia ante la fuerza gigantesca de la naturaleza en su expresión más devastadora.

    Días pasados, Japón padeció nuevamente uno de los mayores sismos –que se repitió nuevamente el pasado fin de semana– con menor fuerza y menos víctimas y destrozos, en un país que ha preparado para enfrentar las más duras condiciones en cuanto a desastres naturales y es ejemplo en cuanto a dicha tarea, así como en la formación de sus ciudadanos en dicha prevención .

    Cerca de nuestro país, en Uruguay, en la semana que pasó, vimos asombrados los efectos de un tornado que azotó a la zona de Dolores con una brutalidad inesperada. Destrozos y víctimas fatales, heridos y sobre todo el terror, el miedo que queda latente en una comunidad que ha pasado por semejante experiencia negativa.

    En nuestro país, muchos dicen que debemos estar agradecidos con la madre naturaleza, por habernos dotado de muchos beneficios y nos ha situado en un lugar donde “las tragedias naturales no llegan”. Un concepto que es verdad solo a medias, si nos tomamos el trabajo de analizar con absoluta objetividad la realidad.

    Es verdad que no se esperan por esta zona del mundo, grandes terremotos como los que ocurren en el enorme recorrido de la Cordillera de los Andes, ni estamos asentados sobre volcanes. Pero lo que no podemos negar es que las inundaciones y las tragedias humanas que estas representan nos invitan a comprender que nadie en el mundo está exento de los eventos naturales y que es necesario que aprendamos a manejarnos con inteligencia y capacidad ante ellos.

    Es así, por ejemplo, como se impone una mayor difusión de medidas preventivas en los medios y las escuelas y colegios, así como la información adecuada a quienes viven en zonas de riesgo. En este sentido, se está avanzando en la tarea de lograr viviendas dignas en lugares seguros para esa gran cantidad de paraguayos que están padeciendo la situación en zonas ribereñas.

    Hoy por hoy, en nuestro país, en algunas ciudades como Pilar y Alberdi, cada día sus habitantes conviven con la amenaza de una naturaleza hostil, expresada por las crecidas de los ríos, que también ahora afectan seriamente provincias del Litoral argentino y otras zonas de Sudamérica.

    Asunción se ve afectada gravemente por esa creciente que no cesa y que los expertos anuncian está muy lejos de terminar. Se esperan copiosas lluvias en mayo y más adelante, más crecidas, lo que empeorará la ya difícil situación de los Bañados y otros barrios en donde el agua no da tregua y se ha adueñado de lo poco que poseen sus habitantes.

    La voluntad política de hacer obras que en realidad sirvan para detener las aguas y prestar el servicio para las comunidades tiene que ser una prioridad innegociable para el Estado. Ofrecer oportunidades de viviendas accesibles es una medida que redundará en un cambio positivo y una oportunidad de mejores condiciones de vida y será la mejor medida de prevención ante posibles tragedias. Para que esto sea así, se necesita además la voluntad de quienes viven esa triste realidad que ya no afecta a un puñado de personas en un lugar de apenas metros, sino que abarca una gran extensión de la zona ribereña y a miles de compatriotas.

    Lo que vivimos a diario aquí y en todo el mundo nos invita a dejar de estar sujetos a las bondades de la suerte y asumir nuestra responsabilidad para evitar daños mayores.

    http://www.lanacion.com.py/2016/04/18/enfrentar-con-exito-los-embates-de-la-naturaleza/

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    Publicado por jotaefeb | 20/04/2016, 09:54
  6. Cambios reales para marginados sociales sólo vendrán cuando se unan los esfuerzos

    Cuando se llevan décadas de postergaciones, de soluciones reales a la problemática de los sectores más vulnerables del país, las soluciones no siempre pueden llegar en tiempo y forma. Y, cuando el problema social se exacerba con situaciones como la crisis ambiental causada por el fenómeno El Niño, en este caso, es particularmente desafiante para cualquier gobierno o institución oficial, si no es capaz de convocar a la sociedad civil a ser parte del proceso de trabajar para lograr resultados positivos.
    Por eso, vale la pena destacar el esfuerzo de diferentes sectores de la sociedad, especialmente de jóvenes comprometidos en el esfuerzo de ayudar con sus propias manos y con su aporte solidario a quienes atraviesan una situación de emergencia y además, prevenir la crisis anunciada para los próximos meses, de acuerdo a informaciones de los responsables de Meteorología.
    Jóvenes líderes del mundo empresarial, agrupados en la UIP, su unieron al Gobierno Nacional representado en este caso por la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y a voluntarios de una organización no gubernamental, (Techo Paraguay) que lleva tiempo en la tarea de construir viviendas provisorias en nuestro país en otros muchos del mundo, para quienes viven en situación de extrema pobreza.
    La misión de este esfuerzo conjunto fue construir refugios transitorios –100 en esta etapa comenzada el fin de semana próximo pasado– para más de 500 personas que son víctimas de las graves inundaciones producidas por el incontrolable fenómeno climático.
    Dichas viviendas, no son definitivas ni se anuncian como los planes estructurales necesarios para lograr una solución permanente y real a la grave problemática que deben enfrentar los habitantes de zonas inundables. Sin embargo, son importantísimas, debido a que cumplirán con el objetivo de ofrecer a los que sufren la emergencia una mejor calidad de vida, mientras se trabaja para lograrlo.
    Además, se constituyen en una importante suma de esfuerzos de diferentes sectores, que se acercan así a la realidad de la situación en la que viven muchos compatriotas para ayudar a cambiarla. Con este primer importante paso se logra convocar a los líderes empresariales e industriales, a los voluntarios y a la ciudadanía en general a poner manos a la obra para buscar con inteligencia y creatividad una solución a la problemática social, más allá de los discursos o las palabras dichas sin compromiso sincero.
    Los cambios profundos y definitivos nacerán de la experiencia y el conocimiento, de la inteligencia y la voluntad puesta al servicio de los menos favorecidos, desde todos los sectores, tanto el del Estado como el de la ciudadanía. Solo así serán profundos y reales.

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    Publicado por Anónimo | 23/03/2016, 16:21
  7. Tienda de campaña

    La situación de los asentamientos provocados por las inundaciones se vuelve cada vez más calamitosa e insostenible, a pesar de los parches que ponen las instituciones encargadas. Mucha gente salió en defensa de sus ideas o ideologías, he leído comentarios en todos lados, discusiones y debates sobre ricos y pobres. Lo cierto es que la distancia del problema físico no puede dejar de considerarse. Por la situación de emergencia, los vecinos que están pegados a los asentamientos deben inexorablemente sufrir mucho más que los que divisan y analizan el problema a partir de 3 o 4 cuadras y ni qué decir de los que no los tienen cerca. ¿Qué ocurre con quienes quedaron atrapados en los asentamientos? Hay quienes han debido “ceder amablemente” su vereda, porque ahí es donde se instalan familias enteras a pasar el día durante el día como pueden (fumando, bebiendo, hambreando). Esta ocupación de veredas de la plaza nunca se debió permitir, en nombre de la convivencia pacífica esencial que hoy no tenemos. Muchos vecinos están totalmente desesperanzados, algunos piensan en vender su casa, y no porque no comprendan el problema o porque no sean solidarios, sino porque no se divisan soluciones a corto plazo.

    Claro, era tiempo de proselitismo municipal cuando los damnificados llegaron a las plazas. Se decretó emergencia nacional y se permitió, sin contar ni mirar, ingresar a cuantos quisieran. Si inevitablemente iban a ocupar las plazas, no debían superar (por zona) cierta cantidad de familias, de modo a que todos los vecinos podamos convivir medianamente.

    El infierno en los lugares ocupados es general, todos estamos mal y cuando sale caro, la sensación no es de la mejor.

    Esto pone al desnudo la eterna ineficiencia de nuestros gobiernos. Ahora anticipan y promueven a todas voces que nos cuidemos de las enfermedades, vaya con la contradicción y el chiste.

    Esto había que vivirlo y resolverlo como en tiempo de guerra, de hecho lo es por los estragos causados. Lo que se hace entonces es instalar una carpa oficial en el sitio. ¿O solo tienen gente de oficina y no expertos en calle, en emergencias? Una carpa (con representantes de la Municipalidad, SEN, Ministerios, ONG, parroquias, institución policial y/o militar) donde vivan y pasen las mismas penurias que los ciudadanos, con la diferencia de que serán receptores, canalizadores y trabajadores de soluciones viables. Eso es lo correcto. Las precarias instalaciones eléctricas y sanitarias, el descontrol de la música, el hedor con la temperatura actual, la defecación de animales enfermos en calles y veredas, las motos y motocarros sin ninguna seguridad, la droga, los asaltos, son algunos de los problemas que afrontamos diariamente. Y aquí no entra ninguna discriminación, sino el reclamo de medidas por el bien de todos. Por eso precisamos en estos lugares públicos autoridades comprometidas que vivan en el sitio y habiliten un lugar directo y accesible donde los vecinos podamos llegar y presentar quejas y propuestas. Así, por lo menos, tendríamos esperanzas de acciones concretas que aminoren las consecuencias tremendas de tanto hacinamiento.

    Por Lourdes Peralta

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/tienda-de-campana-1453837.html

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    Publicado por Anónimo | 18/02/2016, 09:09
  8. La crecida del río

    La Dirección de Meteorología y la Secretaría de Emergencia Nacional difundieron hace pocos días un pronóstico del clima y del comportamiento del río Paraguay para los próximos meses. En el estudio se afirma que el país se apresta a vivir un nuevo periodo de inundaciones, que incluso alcanzarán niveles más altos que los registrados en diciembre.

    Esto significa que, pese al descenso verificado en varios puntos del río incluida Asunción, estamos muy lejos de haber superado la situación de emergencia. El retorno a los hogares –algo que muchas familias están haciendo debido al retroceso temporal de las aguas– es muy prematuro y solo tendrá como consecuencia una nueva exposición a peligros y una mayor precarización de las condiciones de vida. Los damnificados deben aguardar a que la crisis pase efectivamente antes de mudarse, de lo contrario solo conseguirían empeorar su situación.

    Los próximos meses estarán caracterizados por intensas lluvias en nuestro territorio y en las nacientes del río, lo que ocasionará nuevas e importantes crecidas. En la base de este drama está un fenómeno natural de aparición periódica conocido como El Niño. Consecuencia del calentamiento de grandes corrientes oceánicas en el Pacífico, El Niño provoca lluvias e inundaciones en ciertas partes del mundo y, en otras, agudas y prolongadas sequías. De acuerdo con las estimaciones de los técnicos, este fenómeno acaba de empezar y se extenderá hasta entrado el próximo año, si bien se presume que el apogeo se sentirá aproximadamente en diciembre.

    Con este panorama queda claro que la crisis social y humanitaria está muy lejos de resolverse y será preciso diseñar, en primer lugar, medidas y programas de mitigación y asistencia más planificados y sostenibles durante un tiempo más prolongado. Esto comprende desde el suministro de materiales de emergencia –chapas, maderas, etc.– hasta la provisión de servicios sanitarios elementales y la garantía de la continuidad de las clases y actividades escolares para los menores de edad. Naturalmente, una situación de emergencia tan duradera demandará grandes esfuerzos presupuestarios al Estado, exigencia a la que las autoridades deben anticiparse en forma apropiada. Todo esto es necesario para hacer frente a un momento crítico que alcanza a miles de familias paraguayas.

    Ahora bien, paralelamente es indispensable que desde el Estado se conciban y elaboren soluciones de fondo a estos problemas crónicos y repetitivos. Nadie está condenado por algún infortunio o extraño designio a sufrir periódicamente los embates de la naturaleza. Las poblaciones que viven en zonas ribereñas y que son por tanto vulnerables a las inundaciones lo son en virtud de causas estrictamente económicas, sociales y políticas. Esas condiciones pueden ser revertidas y modificadas con la inteligente, oportuna y enérgica intervención del Estado. La política del Estado en relación a estos dramas de nuestra sociedad debe contemplar dos planos: por un lado, acciones paliativas dirigidas a atenuar el impacto inmediato de calamidades naturales en la población y, por el otro lado, planes estratégicos a mediano y largo plazo que eviten la ocurrencia de nuevas crisis.

    Es preciso señalar, además, otro aspecto del pronóstico presentado por la Dirección de Meteorología. A las intensas lluvias se sumarán las altas temperaturas constantes en los próximos meses, lo que configura un escenario propicio para la propagación del mosquito vector del dengue, el Zika y la chikungunya. Este factor también debe ser considerado por las autoridades a la hora de adoptar acciones en las zonas críticas, incorporando el criterio de eliminación sistemática de criaderos.

    http://www.lanacion.com.py/2016/01/28/la-crecida-del-rio/

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    Publicado por Anónimo | 31/01/2016, 09:08
  9. Hace falta una rebelión de los inundados

    Son miles de familias, afincadas desde hace décadas. Son trabajadores, gente que se esfuerza, vive, disfruta y sufre. Periódicamente tienen un sufrimiento extra; en realidad dos: la inundación y el desprecio social.

    Toda la burguesía y un sector de la clase media los ve como un problema. El sueño de éstos es hacer una hermosa costanera al estilo Puerto Madero de Buenos Aires previo desalojo de todos los pobres. Están de acuerdo en que el Estado realice fuertes inversiones para controlar las inundaciones, canalizar los cursos de agua y recuperar terrenos en las zonas bajas. Lo que no están de acuerdo es que sean los actuales pobladores los que vivan en las tierras recuperadas. Estos tienen que ser radiados a varios kilómetros de la ciudad.

    ¿Por qué no se van a las casas que el Estado les ofrece en otro sitio? Es una de las cuestiones más escuchadas. Si saben que se va a inundar frecuentemente ¿por qué se quedan en las zonas bajas? Están acostumbrados a recibir ayudas y eso les queda cómodo. Además, la mayoría de ellos son vagos que no quieren trabajar. Todas estas expresiones escuchamos todos los días respecto a los inundados.Estas ideas surgen de la concepción de que la única solución para los inundados es el desalojo.

    Está demostrado que se puede ganar terrenos al río, rellenar los bajos y construir viviendas confortables para los habitantes de los barrios frecuentemente anegados.

    Los pobres tienen derecho a vivir en la ciudad

    El proyecto de “Franja costera” existe desde hace más de veinte años, pero no para los pobres. Para éstos el plan es el desarraigo y, con suerte, viviendas en lugares lejanos. No importa que sean familias de larga tradición en la zona. El gobierno, las grandes empresas inmobiliarias y hoteleras y el conjunto de la burguesía comercial y de la construcción se han puesto como objetivo hacer negocio con las miles de hectáreas de terreno de las zonas inundables. Pero habrá negocio siempre y cuando se vayan los actuales ocupantes. El Estado puede invertir para dar oportunidad de lucro a la burguesía, con torres de departamentos, shoppings y clubes, pero no tiene ningún interés en hacer complejos habitacionales para los trabajadores de las barriadas costeras.

    El gobierno desprecia a los trabajadores y a los pobres, promueve una sistemática campaña de desprestigio en alianza con la prensa comercial tratando de mostrar que de los barrios de las zonas inundables provienen todos los delitos y vicios de la sociedad. Cartes llegó a llamar “chiquero” a uno de los asentamientos.

    “Pobres pero delicados” fue el titular de uno de los periódicos que critica el rechazo de los inundados a mudarse a villas lejanas, fuera de Asunción. La gran mayoría de los pobladores ribereños trabaja en la ciudad, muchos de ellos incluso en el centro y por supuesto prefieren estar cerca del lugar de sus empleos o de sus changas. Su reivindicación es legítima: quedarse en el lugar donde viven y vivieron sus antepasados. Si se puede hacer la franja costera libre de inundaciones, los actuales pobladores son los que tienen derecho a ella. Pero el gobierno empresarial no respeta el derecho al arraigo. Por ser pobres deben irse a donde se les imponga.

    El asistencialismo es reaccionario

    Centenares de jóvenes se han unido para solidarizarse con las familias que sufren el drama de la inundación. Festivales, colectas, visitas son las actividades promovidas por las iglesias, partidos políticos, organizaciones estudiantiles. El gobierno, la prensa burguesa, todos los partidos, incluido los de izquierda tienen la misma línea: ayudar a los pobres inundados llevando comidas, chapas, clavos, etc. De esta manera el gobierno está ganando la batalla política: convencer a la población de que la forma de encarar el drama de los inundados es con el asistencialismo.

    Las iglesias y los sucesivos gobiernos han instalado la concepción de que entre todos debemos armar un gran frente de la caridad para los afectados por la inundación. Y allí cayeron los jóvenes, los centros de estudiantes universitarios e incluso los grupos de izquierda y otras agrupaciones populares que militan en los bañados, que se organizan para hacer colectas para los pobres. Cayeron en la trampa del gobierno, el cual así se ve libre de la presión de dar asistencia en la actual emergencia y libre de dar respuesta efectiva al verdadero problema de fondo.

    El asistencialismo es reaccionario porque oculta el verdadero problema, canaliza las energías hacia la compasión, despolitiza disfrazando de solidaridad los actos de limosna y porque señala como lo más importante hacer donaciones en vez de organizarse para enfrentar los problemas reales.

    Lucha en vez de limosna

    Los universitarios hicieron un terremoto desde setiembre, lo que se llamó la primavera estudiantil o estudiantazo. Irrumpió una gran movilización que derribó autoridades e hizo temblar al gobierno. Sólo desde este estallido se puso en discusión la necesidad de una reforma universitaria. Hace falta hacer algo parecido para que emerja con claridad la solución para el drama de los inundados. La situación debe cobrar una nueva fisonomía política: la solución no está en el asistencialismo sino en la movilización para liquidar definitivamente la causa del problema. No es el río que sube sino la desatención y la desidia del gobierno lo que afecta a los bañadenses.

    La única manera de poner fin a la triste situación que se repite todos los años es poner en pie un plan de lucha para exigir al gobierno que ponga en marcha el plan de franja costera y de protección de todas las ciudades que sufren inundaciones, la recuperación de los terrenos inundables y la construcción de viviendas destinadas a sus pobladores.

    El gobierno quiere echar a los pobres de esos barrios para convertir esos sitios en emporios inmobiliarios. Toda acción asistencialista que no denuncie esta política se convierte en cómplice.
    Es deber de los municipios y del gobierno brindar asistencia a los pobladores en esta emergencia y el papel de las organizaciones sociales y políticas es denunciar cuando las autoridades no cumplen su papel y ayudar a los inundados a fortalecer sus organizaciones para que ellos mismos se movilicen.

    Es necesaria la unidad de las organizaciones de los bañados, los sindicatos de trabajadores, las organizaciones universitarias y la izquierda para conformar un gran frente de lucha a fin de que los inundados reciban la asistencia del Estado en esta emergencia y para que se ponga en ejecución el plan de solución definitiva que debe realizarse con los mismos pobladores.

    http://indignados-socialistas-py.blogspot.com/2016/01/hace-falta-una-rebelion-de-los-inundados.html

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    Publicado por Anónimo | 26/01/2016, 05:20
  10. “Estamos estudiando”

    Por Alcibiades González Delvalle

    Los primeros ranchos que levantaron los españoles a orillas del río Paraguay fueron construidos el 15 de agosto de 1537. Unos meses después, a inicios de 1538, buscaron un sitio más alto para salvarse de las aguas. Una vez que pasaron las inundaciones regresaron al sitio original hasta la nueva gran crecida de 1539. Los damnificados padecieron otros problemas: insoportable dolor de cabeza y fiebre altísima. No sabían -no podían saber- que se trataba del que luego sería el famoso dengue transmitido por unos mosquitos insignificantes, como todos los mosquitos, pero capaces de matar al más recio de los españoles quienes, entre la inundación y las enfermedades, más la falta de medicamentos, rogaron la intervención de los más reconocidos chamanes guaraníes. Tampoco pudieron hacer mucho. En rigor, nada. Fue cuando Domingo Martínez de Irala, en uso de sus atribuciones -que nadie sabía cuáles eran-, decretó la alerta epidemiológica. Los asustados pobladores creían que era una frase mágica para conjurar los males que les golpeaban. Todo seguía igual hasta que, al fin, llegó el invierno y las aguas se retiraron. Se volvió a la normalidad exactamente hasta el año siguiente.

    Estos damnificados, sin embargo, tuvieron la suerte -desde la perspectiva de hoy- de que desconocieran la energía eléctrica, por lo que muchos de ellos se salvaron de morir electrocutados. La empresa que les proveía de luz tampoco era muy eficiente, pero al menos no apeligraba sus vidas, salvo aquella vez que se había caído el poste que sostenía seis velas y se declaró un incendio que duró varios días con un saldo de 200 ranchos quemados.

    En setiembre de 1541 se instaló el Cabildo, con lo que Asunción pasó a ser una ciudad. El Cabildo tenía la responsabilidad de atender las necesidades de los vecinos. Pero muy poco es lo que pudo hacer por las deudas con los proveedores que ya no querían fiarle nada.

    Asunción ya fue entonces el “amparo y reparo de la conquista”, o sea de los españoles, porque Asunción, nada. Ningún amparo. Ningún reparo.

    Continuó la rueda de la historia dando vueltas, a veces al revés, y la población ribereña seguía escuchando de sus autoridades: “Estamos estudiando el problema; queremos dar la solución definitiva a este caso que nos tiene muy preocupados”.

    Se vinieron las tres revoluciones comuneras en el siglo XVIII. Asunción, pese a ello, contaba con una población ribereña mayor. Y desde las instituciones públicas bajaban a raudales las promesas de una pronta solución a la crecida del río. “Estamos estudiando”, seguía siendo la frase consoladora.

    Al fin llegó la independencia patria y con ella la esperanza de los ribereños. También los próceres, el mismo 15 de mayo, que coincidió con una gran crecida, reunieron a los damnificados y les dijeron: “Conocemos vuestros problemas y los estamos estudiando”. Pasó la Junta Gubernativa y pronto vino la dictadura perpetua de Rodríguez de Francia. Como era muy expeditivo -según cuenta la historia-, no acabó precisamente con los efectos de las inundaciones pero acabó con los ribereños. Hasta hoy no se sabe que pasó de ellos. Solo está registrado que cayó sobre Asunción un viento norte durante la crecida del río que duró cinco meses.

    Con el gobierno de Don Carlos Antonio López por fin los damnificados volvieron a escuchar la pegadiza frase: “Estamos estudiando la solución definitiva de este caso”.

    Con el gobierno del mariscal López se dio solución al antiguo problema: todos los ribereños fueron llamados a defender la patria. En cinco años hubo tres grandes inundaciones, pero no hacía falta hacer ninguna promesa. Ya no había ribereños.

    Al fin llegó la paz, pero se vino la guerra entre los partidos políticos. Primero fueron clubes -una reminiscencia de la Revolución Francesa- y terminaron siendo Partido Liberal y Partido Colorado. No había alternancia en el poder más que cada 30, 40 o 60 años. Aun así, el que estaba de turno interminable repetía a los damnificados la frase que venía del fondo de la historia: “Estamos estudiando”.

    Llegamos a hoy con miles de personas con el agua hasta el cuello, sin metáforas. Y de nuevo la conocida frase que nos viene de la colonia: “Estamos estudiando”. Esta vez con un agregado inédito: “Tenemos trescientos millones de dólares para levantar lo que haga falta y terminar con el padecimiento reiterado de los damnificados”.

    Es posible que los ribereños del 2050, o más, sigan escuchando: “Estamos estudiando”.

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    Publicado por Anónimo | 26/01/2016, 05:19
  11. Radiografía pos mal clima

    Por Ilde Silvero

    Los instrumentos de diagnóstico médico sirven para comprobar la existencia y gravedad de las enfermedades de los pacientes. En la vida de los países determinados hechos dejan al descubierto deficiencias estructurales que normalmente pasan desapercibidas. Las intensas lluvias, la creciente de los ríos y el cambio de partidos políticos al frente de las intendencias han puesto sobre la mesa varios males y miserias que afectan a nuestra sociedad.

    Varios intendentes se han encontrado no solo con las arcas municipales vacías sino con grandes deudas contraídas por sus predecesores. La derrota en las urnas de los que se fueron sacó a flote el caos económico y las malas gestiones que ahora deben pagarse.

    El cambio de intendente hizo saltar una cantidad de planilleros y operadores políticos que tenían jugosos sueldos sin ir a trabajar, muchos de ellos parientes cercanos de las exautoridades.

    La gran creciente de ríos y arroyos exhibe en plazas, baldíos y paseos centrales de avenidas a miles de compatriotas excluidos del bienestar socioeconómico, sobreviviendo como pueden en chozas.

    Junto a los damnificados, se multiplicaron los vertederos clandestinos. En cualquier baldío o esquina, muchas gentes, no solo los inundados, tiran su basura y no hay sistema de recolección que pueda llevar tantos desperdicios.

    La lluvia y los trabajos mal hechos convirtieron las calles en senderos de cráteres, caños y puentes rotos. Automovilistas y peatones maldicen a las autoridades pero, como ya se dijo, no hay plata para soluciones de fondo.

    Los arroyos desbordados radiografían el pésimo estado de rutas y puentes en varios departamentos. No solo el agua ha sobrepasado los asfaltos y enripiados, sino también los caminos se transformaron en pozos y lagunas intransitables o, simplemente, desaparecieron.

    Si tuviéramos a mano un buen mapa hidrográfico, que describa los cursos, la extensión y el ancho de los ríos, nos encontraríamos con la sorpresa de que en muchos lugares en donde dice “lecho del río” hay barrios enteros, popularmente denominados “bañados”, que urbanísticamente hablando no deberían estar allí. No deberían, pero están.

    El escáner social también nos muestra que la solidaridad entre vecinos damnificados es más un deseo que una realidad. Muchos bañadenses se resisten a abandonar sus casas porque apenas se alejan, aparecen los rateros nocturnos que roban todo lo que encuentran. La miseria material incluye, a veces, la carencia moral.

    La asistencia que presta el Estado nunca es suficiente. Las chapas, puntales, madera, alimentos y ropa jamás alcanzan para todos. El reparto, a veces, se tiñe de color partidario, para favorecer a algunos y marginar a otros.

    Y así nos va. Caminamos en el barro, entre víboras y camalotes, esquivando cables electrificados, en busca de un terreno alto, con casa firme y el pan diario. Hay mucha gente que ya vive en las alturas, pero también hay miles de familias que todavía están trancadas en el fango, sin poder avanzar. La patria soñada para todos sigue siendo una hermosa guarania.

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    Publicado por Anónimo | 26/01/2016, 05:19
  12. El yin y el yang de la inundación

    Como las olas que lamen la orilla del río en su infinito ir y venir, así es el panorama variopinto que ofrece la inundación para cualquier observador. Es cuestión de tener la tranquilidad y paciencia de un pescador para poder llenar las redes con situaciones que se presentan en ese universo, tan opuestas como el yin y el yang.
    No es tarea sencilla, sobre todo con el sofocante calor que envuelve todo el territorio paraguayo, multiplicado con la lluvia de radiación ultravioleta, que es producto de una raquítica cosecha de nubes en el cielo. Ese puede ser el primer y más actual contraste que notamos. De tener hace apenas unos días oscuras nubes de tormentas, cargadas de gruesos racimos de agua, ahora miramos hacia arriba y vemos la pintura azul del firmamento sin esas manchas que pasean el pincel blanco sobre el lienzo hacia el horizonte, como navíos al capricho de los vientos.

    Y de los vientos pasamos al contraste de las aguas ya que la canilla de la lluvia se cerró momentáneamente, lo que hace que el nivel de los canales hídricos retroceda lentamente, como el arrepentimiento de aquel apostador ebrio que de pronto se da cuenta de lo que hizo y ya no tiene vuelta atrás.

    Otra ambivalencia que podemos apuntar y destacar es la luz de la generosidad general, con gente, instituciones y organizaciones que realizan donaciones para los afectados. Pero como en todo fenómeno de luminosidad, en este caso también aparecen las sombras de la vileza de personas que se aprovechan de la desgracia, como el caso de la denuncia contra un policía que amenazó y acosó nada menos que a una menor refugiada que defendió a su madre de la prepotencia del uniformado.

    Esa de cal es el anverso del rostro del contingente de niños que llegó al Villamorra Cinecenter para disfrutar de la función fílmica de Snoopy, y nada menos que en 3D. Es que entre hamburguesas y película, parecía poco probable que tanta felicidad pudiera caber en cada unos de esos cuerpitos desacostumbrados a las butacas acolchonadas. No es poca cosa para esos chicos pasar del miedo, del hambre, de la incertidumbre, de perder sus juguetes, su lugar, su seguridad, incluso sus mascotas, a ir –en muchos casos por primera vez– a presenciar una tierna y divertida aventura en la pantalla grande.

    Pero el yin y el yang de esta inundación no se limita a los hechos que ocurren dentro de la frontera ni al dinero que viene desde detrás de ella como las donaciones de Israel o de Marruecos, ni tampoco a la ayuda en refugios. Esta crecida también trajo una novedad gigantesca, un cambio radical en un hecho vital para la vida misma. El anuncio del presidente Cartes de que se descarta la construcción de la planta nuclear en Formosa es un bálsamo que alivia no solo a los paraguayos, sino a los mismos argentinos.

    En sus cavilaciones, el pescador puede ver con calma los hechos que se desarrollan a su alrededor y si tiene la capacidad, también de analizarlos. Los expertos dicen que a pesar de que el nivel de las aguas tiende a bajar, El Niño aún tiene guardadas algunas travesuras. Contra la naturaleza es poco lo que podemos hacer, pero sí hay tareas que están a nuestro alcance y que se vuelven impostergables. Una de ellas es eliminar ese potencial criadero de aedes aegyti que hay en casa. Las cifras de inconsciencia en cuanto a infestación larvaria, como dice el intendente de Villarrica, Navarrol Arza, “es criminal”. Él está asustado porque le tocó muy de cerca, incluso como anécdota se cuenta que había dejado brevemente su internación para jurar y luego volvió para guardar cama porque padecía de dengue. Y ya hay muertos. Y hay chikungunya. Y hay Zika.

    En el yin y yang de esta inundación todos tenemos nuestra responsabilidad. Cuanto menos limpiemos, más peligro habrá. Y viceversa.

    Por Alex Noguera

    http://www.lanacion.com.py/2016/01/22/el-yin-y-el-yang-de-la-inundacion/

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    Publicado por Anónimo | 26/01/2016, 05:18
  13. Derecho humano nuevo

    Además de preservar sus artículos con respecto a los derechos a la vida, a no ser torturado, a circular libremente, a poseer una nacionalidad, a fundar una familia y a recibir educación, entre otros, la Declaración Universal de los Derechos Humanos podría agregar un artículo relacionado al lugar de residencia.

    “Ninguna persona, salvo que sea por su propia voluntad, tiene que salir del entorno en el que nació y creció” es un borrador de su posible enunciado.

    En la historia de la humanidad, nunca fue fácil quedarse en un lugar.

    Los guaraníes se mudaban una y otra vez, entre otras razones, porque se dirigían al Yvy Marane’y, la Tierra sin Males.

    Los españoles enfrentaron la furia del mar en busca de aventuras que los llevaran a besar el oro y la plata que codiciaban sin disimulos.

    Con los siglos y, a pesar del progreso de los pueblos, para muchos sigue siendo inevitable emigrar de su valle a Asunción para estudiar y a España para trabajar.

    Dejando de lado aquellas cuestiones culturales e históricas que empujaban a los dueños originarios de América a estar cada tanto con los pies en el camino o a los aventureros dentro de un galeón con el sueño de hacerse rico y poderoso, con una realidad diferente en muchos países donde el bienestar —para la mayoría—, no es ya una quimera, salir de un sitio para dirigirse a otro no es hoy tan imperioso como antes. Uno puede quedarse en su hábitat de nacimiento y ser feliz.

    En el Paraguay, sin embargo, por la pobreza, es todavía para muchos una necesidad, abandonar el vy’aha para trasladarse a otro probable vy’aha que, sin embargo, nunca será igual al original.

    Aún cuando en la nueva morada el apremio económico sea superado, se establezcan amigables relaciones interpersonales y se pueda acceder a condiciones de vida mejores, estar fuera del karuha primigenio siempre va a incidir en el ánimo del emigrante.

    Se va a hallar sí, pero nunca del todo. Le va a faltar una pieza esencial en su vida, aquella que lo conecta a su tierra, pero también a las personas de su entorno anterior. Atañe al bienestar de su espíritu.

    Los de la Chacarita podrán ser llevados a palacios en Capiatá, Ypané, Villa Elisa o Luque. Pueden, incluso, contar también allí con lo necesario para sobrevivir, pero nunca van a vivir en plenitud.

    Al derecho humano de no ser obligado por causa alguna a salir de donde uno está, sin embargo, hay que sumarle la posibilidad de vivir allí con dignidad y no ahogado en la miseria hasta el cuello.

    Por Mario Rubén Álvarez

    http://www.ultimahora.com/derecho-humano-nuevo-n961078.html

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    Publicado por Anónimo | 23/01/2016, 06:48
  14. Expulsión originaria y especulación inmobiliaria

    Los habitantes de los barrios ribereños de Asunción se debaten entre dos expulsiones. Una es originaria; la otra, pretendidamente futura. En ambos casos, miles de personas —generaciones de paraguayos y paraguayas— sufren el drama estructural más influyente y decisivo en la configuración social del país: la tenencia de la tierra y el modelo de producción que sobre ella imperan.
    Hacia la segunda mitad de la década del 60, Paraguay comenzó a extender su frontera agrícola de manera acelerada hacia el Este y el Norte de la Región Oriental; esto es, a aumentar el área de tierras cultivables hasta límites que ya hacia fines de la próxima década comenzarían a afectar en áreas naturales bajo la forma de deforestación masiva y expulsión de campesinos sin ayuda técnica, aislados de los servicios básicos, sin mercados, empobrecidos. Tomás Palau y María Teresa Yegros anotaron en 1992 que durante el agresivo proceso de mecanización de la agricultura (1963-1983) —que coincidió con una reforma agraria hecha a la medida de los amigos de Stroessner y el fluir de la plata dulce de Itaipú para los mismos amigos—, el patrón poblacional del Paraguay se modificó de forma radical. “Esto ha implicado que la frontera agrícola se ha ido desplazando, de modo tal que distritos que al comienzo del periodo eran receptores de población, hacia mediados o fines del mismo se convirtieron en expulsores”, escribieron. En un primer y breve momento, la extensión llevó gente a colonizar lugares, pero luego terminó expulsándola, una vez que las tierras pudieron ser trabajadas mecánicamente por los capitalistas, como ya Ramón Fogel explicaba en 1979.

    Es decir, los movimientos migratorios en Paraguay no son una elección, son una imposición que ha tenido el efecto que cualquier guerra tiene sobre los pueblos. Es fácil suponer que los habitantes originales de los bañados, en su gran mayoría, vinieron de los departamentos en donde la frontera agrícola se ha visto avasallada durante medio siglo por la deforestación y los agronegocios: Alto Paraná, Caaguazú, San Pedro, Amambay, Canindeyú e Itapúa.

    Cincuenta años después de aquellas expulsiones, un nuevo interés relativo a la tierra entra en escena: la especulación inmobiliaria que el proyecto de continuación de la Costanera Sur hace planear como una sombra ominosa sobre las zonas inundables de Asunción. El interés por expulsar a los habitantes de los bañados está disfrazado de falsas buenas intenciones. Tan falsas como las que entre las décadas del 60 y del 70 dejaron a la deriva a campesinos en el campo, para luego asistir a la llegada “triunfal” de los latifundistas de hoy. Es posible incluso especular que la falta de voluntad política para la construcción de una defensa y una franja costeras tiene como correlatos el desarraigo de sus habitantes y la llegada de las empresas inmobiliarias en la amplia zona, como partes de un mismo plan, para cerrar el círculo de las expulsiones medio siglo después.

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    Publicado por Anónimo | 19/01/2016, 06:19
  15. A no repetir la historia

    El anuncio de que la Costanera Sur está en marcha, o al menos en etapas previas a su licitación, llena de esperanza a un país cuyas instituciones están a prueba con la crecida del río. Si bien la ausencia de condiciones que permitan la calificación de “dignas” a sus viviendas es un problema de larga data, gran parte de los paraguayos veía a la cuestión muy distante. Como si la separación geográfica hubiese puesto un muro impenetrable que impedía esa bomba de tiempo en los bañados, consecuencia de la marginación y la pobreza.

    Pues bien, la inundación no solamente derribó los muros de la indiferencia sino que nos interpeló a buscar soluciones a largo plazo. La Costanera Sur es precisamente eso.

    Si bien a lo largo de los años los gobiernos que se han sucedido se han jactado de atacar la pobreza con diferentes programas –algunos menos exitosos que otros–, la desarticulación siempre ha sido la constante. Las iniciativas en cuanto a vivienda, empleo, aseguramiento de asistencia educativa y sanitaria –dirigidas a personas en situación de pobreza extrema– no están conectadas entre sí y las instituciones han venido trabajando de manera separada.

    Si en el presente, el presidente Horacio Cartes quiere combatir este drama con un enfoque distinto y buscar mejores resultados, debería poner a sus mejores soldados a coordinar esas mismas acciones articuladoras que faltaron en el pasado. La Costanera Sur puede ser un elemento de conexión entre todas las instituciones involucradas para esa zona de Asunción, totalmente marginada.

    Aunque el proyecto debe ser conducido y ejecutado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), hay otras instituciones involucradas, como la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat), que deben entrar a trabajar en la zona en la que definitivamente nacerán nuevos barrios integrados a la capital, si el proyecto tiene el éxito que todos esperamos; lo que no significa que no puedan desarrollarse emprendimientos privados.

    Pero esa intervención integral de la que se habla no debe descuidar otros flancos igualmente importantes. Uno de ellos es la salud reproductiva de esas familias que durante décadas subsistieron hacinadas. No es casualidad que en los refugios se hayan multiplicado los embarazos. Un análisis simplista puede sugerir que los desplazados poco y nada están haciendo por mejorar su paupérrima situación, como si la misma no fuera el resultado de la conjunción de tantos otros elementos que no vale la pena mencionar si la idea es articular soluciones y no argumentaciones improductivas.

    Esa avenida y sus nuevos barrios serán de asfalto, piedras, ladrillos y cemento, sí, pero también de la materia con que están hechos los sueños, si la vemos como lo que es: la oportunidad de construir una mejor ciudad, un mejor país.

    Por Paula Carro

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/a-no-repetir-la-historia-1445052.html

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    Publicado por Anónimo | 19/01/2016, 06:18
  16. Peligroso estereotipo

    Por Mabel Rehnfeldt

    Todos los ricos tienen plata malhabida.

    Todos los pobres son haraganes.

    Todos los periodistas son corruptos.

    Todas las mujeres son bandidas.

    Todos los hombres son infieles.

    Todos los políticos son ladrones.

    Todas las autoridades suben para robar.

    Todas las rubias son teñidas.

    Todos los médicos son negligentes.

    Todos los jóvenes son drogadictos.

    FALSO. ¿Verdad? FALSO de toda falsedad lo que acaba de leer.

    Además de ser una ofensa, Ud. sabe que carece de toda veracidad. Usted sabe que hay gente buena con mucha plata que la hizo trabajando. Usted conoce a gente humilde trabajadora, a periodistas honestos y a mujeres decentes. Usted sabe que algunos hombres son fieles, que hay políticos íntegros y autoridades que honran sus cargos. Usted conoce rubias naturales, médicos brillantes y gente joven emprendedora, sana y estudiosa.

    Entonces, ¿por qué cuando habla generaliza diciendo que los damnificados son haraganes, cómodos, sucios, vagos, alcohólicos, ladrones, violentos, promiscuos y una serie de adjetivos más?

    Estereotipos: es la percepción exagerada y con pocos detalles que se tiene sobre una persona o grupo de personas que comparten ciertas características, cualidades y habilidades, y que buscan “justificar o racionalizar una cierta conducta en relación con determinada categoría social”.

    En la semana que pasó, el titular de la SAS dijo en conferencia de prensa que había un 20% de ciudadanos del Bañado que había rechazado un barrio creado para reubicarlos en Itauguá. Todos los medios –lamentablemente– nos prendimos de ese 20% sin notar que eso significa que el 80% de quienes se mudaron, allí continúan viviendo, trabajando, amando. Porcentualmente, estamos hablando de una casuística que podría hasta ser calificada de exitosa.

    Un interesante trabajo del colega Aldo Benítez, que fue a recorrer el barrio Las Colinas, muestra que la gente sigue allí, viviendo, trabajando y continúan apostando a esta nueva oportunidad. Y agradecen por las casas pero también reclaman oportunidades laborales. ¿No pueden hacerlo? ¿No deben quejarse? ¿Deben tomar lo poco que el Estado da para la mucha miseria que tienen?

    Con los estereotipos que tenemos, ¿qué pasa con los damnificados que viven en Sajonia? Aplicando la lógica, aquellos que abandonaron sus casas de clase media, son también como los “bañadenses”? ¿Son mejores? ¿Son peores? Vivir en Carmelitas, Tacumbú, Manorá o Herrera, ¿hace mejores seres humanos, menos haraganes y drogadictos, más trabajadores y decentes?

    Si yo tuviera que elegir entre pagar planilleros y crear un barrio, llevar compatriotas a ese sitio a vivir como seres humanos y no hacinados como animales, elegiría mil veces invertir en ellos y no en solventar los robos que nos hacen en varias instituciones públicas.

    Daría todos mis impuestos para que doña Sara Servián y todos sus niñitos no sean damnificados. Porque ella, sí, la que Ud. conoce, también es damnificada. Y dudo que a esta señora Ud. le pueda aplicar esas generalizaciones que están dando a todos los damnificados: ni haragana, ni ladrona, ni cómoda, ni resignada, ni vividora.

    Mucho cuidado. La intolerancia que se esparce por redes es peligrosa; estamos igualando a todos por debajo mientras de paso infectamos con el virus del desdén, de la falta de solidaridad y el egoísmo a ultranza.

    Paraguay no es así. Los paraguayos no somos así. Mucho cuidado con que nos dividan la indiferencia y los de arriba… Esos que hacen los discursos y seleccionan a qué planilleros –amantes, peones o secretarias– vamos a pagar y se llenan la boca diciendo que los “bañadenses” rechazan casas para vivir.

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    Publicado por Anónimo | 17/01/2016, 14:44
  17. Los plagueos de cada crecida

    Por Gabriela Báez

    No defiendo a la gente que no trabaja. Tampoco estoy a favor de que dejemos todo en manos de “papá Estado” y nos sentemos cómodos a tomar tereré hasta que algo caiga de arriba, como se dice. El anuncio de que algunas familias del complejo “Las Colinas” abandonaron las viviendas que se les dio generó polémica y dividió a la opinión pública que, en su mayoría, tildó de “haraganes” a los bañadenses.

    En primer lugar, no es bueno generalizar. Siempre hay gente honesta y corrupta, trabajadora y perezosa; en cualquier estrato social. Los que quieran salir adelante, lo harán; pero muchas veces no depende de ellos tener acceso a servicios básicos, necesarios para desenvolverse y convivir dignamente.

    El complejo “Las Colinas”, ubicado a 8 km del casco urbano de Itauguá, está compuesto de coquetas casas que cuentan con luz y agua potable. Hasta ahí. Después, cada quien se las ingenia. Los niños deben caminar mucho para ir a la escuela, pasando por un lugar despoblado. Si llueve, se ven obligados a esperar el único micro que pasa cada una hora y les cobra caro. El pequeño centro de salud del lugar permanece cerrado, sin profesionales que atiendan. La basura no se recoge y genera mal olor.

    ¿Es lo ideal vivir así? Aplaudo a los valientes que se quedaron y luchan día a día por salir adelante, pese a las precariedades. Sin duda, son ejemplos de vida. Pero me parecen absurdas las críticas que denostan a los pobladores por exigir servicios que el Estado está obligado a proveer (salud, educación y transporte). No tiene nada que ver el hecho de que trabajen o no. Cada familia crece con esfuerzo y sacrificio, pero tener acceso a salud y educación no depende de ellos, no está en sus manos construir escuelas ni habilitar centros de salud.

    No caigamos en el conformismo. El rol del Gobierno no termina al entregar una casa al pobre. Una solución integral implica mucho más. Si el “vai vai” y la solución parche siguen formando parte del pensamiento, este debate lo tendremos de vuelta. Hasta entonces querido lector, esperamos los plagueos de la próxima crecida.

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    Publicado por Anónimo | 16/01/2016, 10:29
  18. Maestra decepcionada

    Cicerón, aquel orador romano de elocuencia excepcional, acuñó para la posteridad aquella frase que dice que la historia es la maestra de la vida. Puede que sirva a otros, pero no a nosotros.

    Si la historia fuese la profesora del Paraguay, hace siglos se hubiera internalizado de ella ciertas lecciones básicas del pasado.

    Aprender de la historia es no repetir los errores cometidos. Y buscar caminos nuevos para que los resultados adversos queden para siempre en las páginas del ayer brumoso.

    Tal cosa aquí, en general, no ha ocurrido. Al contrario, como si la desmemoria hubiese sido un bicho ponzoñoso que inoculó a todos su veneno de olvido, los pasos en falso se reeditan una y otra vez.

    Aprender de la historia es mirar las calamidades, los fracasos y las debilidades para encontrar sus antídotos para que no se repitan.

    Una forma de no ser tragado reiteradamente por el mismo karugua, no caer siempre en el mismo bache y no embestir siempre la misma muralla es planificar las previsiones para eludir la amenazante boca del pantano, desviar del bache-precipicio y evitar el muro que acecha.

    Para demostrar la amnesia paraguaya no hace falta remontarse a los tiempos de Cabeza de Vaca, don Carlos, León Karê o el general Andrés Rodríguez. De hacerlo, la letanía puede exhibir un fatigoso listado interminable.

    El presente es producto de no haber aprendido las lecciones de la madre Historia.

    Mirando la coyuntura, las inundaciones causan el sarambi periódico, porque los muros de protección sólidos y de suficiente altura solo han estado, cada tanto, en los discursos de los apagadores de incendios que no son necesariamente los bomberos de cascos amarillos o azules.

    El dengue y sus parientes pyahu derivados de la misma madre —la mosquita Aedes Aegypti— proceden de una cultura de la suciedad de remotos antecedentes.

    El ñemonda en la Administración Pública bajo las formas de apropiación directa de lo ajeno —el robo del dinero— o indirecta —el nombramiento de funcionarios públicos que solo sirven para cobrar a fin de mes— es una antigua tradición nacional.

    La previsión para asegurar los muros de las ciudades en tiempos de sequía, la minga que comienza a inicios de la primavera y no en el corazón ardiente del verano, cuando ya algunas de las víctimas de los mosquitos conversan con San Pedro, y la adopción de severas sanciones contra los po pinda del sector público, mombyry gueteri ñandehegui.

    La maestra Historia está muy decepcionada de sus alumnos paraguayos: hace siglos que en vano repite para nosotros sus lecciones.

    Por Mario Rubén Álvarez

    http://www.ultimahora.com/maestra-decepcionada-n959418.html

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    Publicado por Anónimo | 16/01/2016, 06:25
  19. Pobres, pero “delicados”
    Por Miguel H. López |

    ¿El pobre por ser pobre debe aceptar lo que sea, sin reclamar ni poner condiciones?

    En estos días, en internet, se desató una polémica a partir del titular de un portal digital de noticias, sobre el rechazo de grupo de inundados a ocupar unas viviendas ofrecidas por el Gobierno en la ciudad de Itauguá, a unos 30 kilómetros de Asunción.

    La negativa de los anegados se basaba en que no existen la infraestructura ni las condiciones necesarias para poder subsistir, ya que tienen sus fuentes de ingreso en el microcentro o en su defecto en el río. De igual modo indicaban que, evaluando la situación, si bien las casas y el lugar son lindos, no reúnen las condiciones para que puedan subsistir en el sitio.

    Este rechazo desató la vena discriminatoria, prejuiciosa y hasta antipobre del paraguayo medio para arriba (con muchos de abajo también), salvando las excepciones. Dijeron de todo de los inundados, menos que tenían razón. La naturalización de que el pobre, por serlo, debe aceptar todo sin objetar es tan extendido y perjudicial, como aquella práctica de la dictadura aún arraigada de esconder al hijo con retardo o alguna discapacidad; o pedir al pariente gay que se calle para que el resto no hable mal de la familia, etc., etc.

    Más allá de que en los bañados o entre los inundados existen personas de diferentes estratos económicos, que son víctimas de las crecidas, el asunto de fondo no es que los “pobres” sean el problema. La discusión sincera, sensata y madura debe ir por lo que en realidad el Estado debe hacer –como manda la Constitución– para el bienestar de la población. Los bañados podrían ser confortables lugares donde estas mismas personas puedan vivir sin perder pertenencias ni soportar el desarraigo cíclico. La construcción de una franja de defensa costera bien hecha, sin sobrefacturaciones ni chambonadas, puede permitir eso. En vez de las casitas ofrecidas sin comodidades, con fondos de Itaipú, podrían haber hecho la valla de contención. Con esto también se anula aquella historia de que los “pobres” ocuparon el lecho del río y que se banquen. Holanda “robó” territorio al mar y lo ocupó, pero ese país tiene un gobierno serio y un Estado responsable. Aquí acaba la discusión al respecto.

    La mayoría de las personas ejercita el juicio fácil e irresponsable cuando del menos pudiente se trata. La gente tiene derechos, lo dicen la Carta Magna y todos los convenios internacionales ratificados por Paraguay. Pero se prefiere atacar a quienes quieren vivir con dignidad cubriendo gran parte de sus necesidades básicas, aunque modestamente. Pero no nos animamos a señalar al Gobierno por sus incumplimientos hasta criminales.

    Yo quisiera, solo por escarmiento, que a esos que levantan juicios tan fáciles les toque vivir un solo día en la piel de un inundado. Solo un día, para luego preguntarles qué se siente. Me gustaría…

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    Publicado por Anónimo | 16/01/2016, 06:12
  20. Traficantes de la miseria

    El 20% de los damnificados que el año pasado habían sido reubicados en 222 viviendas en Itauguá, retornaron a sus hogares apenas las aguas bajaron, reveló ayer el ministro de la Secretaría de Acción Social, Héctor Cárdenas, según publicó ayer el diario ABC Color en su edición digital. “Las Colinas” se denomina el barrio donde fueron construidas un total de 222 viviendas sociales destinadas a pobladores desplazados por la crecida del río Paraguay. Tras su inauguración el año pasado, el mismo número de familias se mudó al lugar, sin embargo, apenas las aguas bajaron en zonas ribereñas de Asunción, estas personas retornaron a sus hogares. “La gente se muda un rato y vuelve (…) Se da una solución estructural a una hora de Asunción, pero no se aprovechó”, explicó. El ministro intentó justificar la decisión de abandonar una vivienda digna y volver a una zona vulnerable, señalando que muchos argumentan la cercanía del lugar de estudio de sus hijos y otras excusas, como la ventaja de vivir a minutos del centro de Asunción.

    ¿Qué hace que alguien rechace una vivienda digna y retorne a una zona donde cada cierto tiempo se verá expuesto a perder sus pertenencias y abandonar su hogar? La respuesta simple podría ser la viveza criolla, que siempre está buscando ventajas, para obtener el mayor beneficio con el menor esfuerzo. De hecho existe este tipo de comportamiento. Los hay entre los campesinos sin tierra y los sin techos, que por años se convirtieron en invasores profesionales, que luego de ser adjudicados con lotes urbanos o rurales, los venden para volver a invadir propiedades.

    Existen avivados que son sustentados y apañados por los caudillejos de barrio, que los utilizan para concentraciones, manifestaciones y por supuestos para la comercialización de votos en elecciones. Es la misma gente que periodos tras periodos van comerciando su dignidad e hipotecando el futuro de sus comunidades.

    Sin embargo, se llega a este tipo de situaciones por la absoluta improvisación de los programas sociales del Estado. Cada gobernante que asume está más preocupado de su popularidad, de presentar e inaugurar viviendas sociales y de inflar estadísticas de adjudicaciones, ignorando la posibilidad de brindar una solución integral, que contemple un acompañamiento a las familias reubicadas. En el Alto Paraná por años fuimos testigos de este tipo de prácticas populistas, que luego terminan en la nada, donde las parcelas rurales y urbanas terminan finalmente en manos de los sinvergüenzas privilegiados que lucran con la miseria.

    El último gran ejemplo de esta improvisación es el caso Santa Lucía de Itakyry, donde fueron llevados sin ninguna planificación ni acompañamiento, los excarperos de Ñacunday. Antes que una solución, el reasentamiento significó solamente el traslado de un problema a otro lugar. Existen compatriotas realmente deseosos de trabajar y progresar y que con su esfuerzo diario resisten en los asentamiento, tratando de salir adelante. Así como también existen los avivados y ventajeros, alentados por otros más avivados, que ocupan altos cargos en el poder y a quienes les conviene la situación de miseria de los compatriotas.

    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/39986-traficantes-de-la-miseria#sthash.ugogYyix.dpuf

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    Publicado por Anónimo | 16/01/2016, 06:12

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Ajavýiko che rape, he’íje aguara ho’á jave ñuhâme.16/12/17

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JUSTICIA A LA MEDIDA

El TSJE tuvo que  fallar en un caso, en el que una persona le solicitaba que dijera si era legal o no la candidatura de Peña por uno de los movimientos colorados, ciertamente Peña  sigue siendo afiliado al PLRA, y aún que se afilió, de manera forzada el 31 de octubre del año pasado, no había cumplido aún el año de permanencia como colorado, ni tampoco había renunciado a su afiliación de liberal. El juez saca una resolución kafkiana, dice a los efectos legales por una ley del año 1996, una persona no puede tener 2 afiliaciones simultáneas, pero aquí está lo kafkiano: “para los efectos legales valdrá la última”, dice en su fallo dado conocer, con ese criterio es más o menos lo siguiente: “la bigamia está prohibida en el Paraguay pero para los efectos legales valdrá el último de los matrimonios”. Evidentemente sí a los efectos legales se prohíbe una cosa determinada, a los efectos legales lo único que puede hacerse, es acatar lo que manda la norma y no inventar una ficción jurídica, por la cual una persona con una doble afiliación puede continuar un cargo determinado o puede aspirar a una representación por un partido político.

Todo mal, una justicia cada vez más entregada al poder político, a la que teme mucho menos en su condición de tal, la justicia a los políticos, y este fallo que lógicamente se escribe en un capítulo kafkiano de la historia política y jurídica paraguaya.

BFB

JUSTICIA A LA MEDIDA II

Ahi una resolución también, de la Corte Suprema de Justicia que dio al grupo de prensa de Cartes, para que puedan dar la boca de urna en el transcurso de los comicios del próximo día domingo, esto es una antesala a un caos, si anteriormente se había establecido que la boca de urna, solo podía darse solo a 60 minutos después de haber concluido el acto comicial, ahora vamos a tener una guerra de bocas de urnas el próximo domingo. Cada uno de los sectores de medios estará diciendo quién va adelante, y que estará buscando finalmente con eso manipular la voluntad de los electores que aún no se han decidido porque candidatura abrazarse en ese momento, ciertamente la Corte no ayudó para nada a la pacificación de los espíritus y al cumplimiento de las normas, si la norma dice que no se puede hacer algo por una situación determinada, que es la de buscar la tranquilidad antes de unos comicios y durante los comicios, en el caso de las boca de urnas, esta resolución de la Corte, lo único que augura es mayor conflictividad, y porqué no lamentandonos posteriormente hechos de violencia.

BFB

PARAGUAY TUTELADO

Una cuestión importante del ámbito de la relación internacional, la cancillería paraguaya a través de su vicecanciller Gonzalez, llamó la atención a Hugo Rodríguez, representante de la embajada de los EE.UU., que un twitter, auguro que unas elecciones sean llevadas con transparencia y justicia el proximo dia domingo y al mismo tiempo estuvo en favor de la homilía del Mon. Ricardo Valenzuela, eso hizo que el gobierno paraguayo le llamara la atencion al representante diplomático y le dijera que se está involucrando en cuestiones internas del país. Muchas de las cuestiones internas del país no podrían haber sido resueltas solo por nosotros, o a través de nuestras instituciones, en mucho de los casos, esto que alguno denominan “democracia tutelada” no se hubiera podido llevar adelante de la manera como se llevó, sin la abierta intromisión de poderes extraños al país, que han tenido que poner en el cauce, la locomotora de la democracia en el sitio correcto, el Paraguay todavía lamentablemente con las instituciones que tiene, con la manera en que los poderes del estado administran la cosa pública, la forma irrespetuosa del trato a la Constitución y a las normas, no permiten de que nosotros nos valgamos por nosotros mismos para administrarnos. El dia que los paraguayos tengamos una Justicia confiable y seria, un poder Legislativo ampliamente consolidado, en términos de representación popular, y un poder Ejecutivo que tema y respete a la Constitución, en ese momento, cualquier intromisión en asuntos internos, tendria que llamarnos la atención, el escándalo mayor de la política paraguaya es la manera en que hemos construido nuestras instituciones y el escaso respeto que tenemos a las normas legales.

BFB

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