estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Mantener la prudencia para evitar desgracias en Navidad

Para no tener que lamentar situaciones dolorosas en la Nochebuena y en la Navidad es necesario manejarse con prudencia en las rutas y en el consumo de bebidas, evitando utilizar petardos o juegos de pirotecnia que constituyan un peligro para la integridad física de las personas. Es necesario también evitar disparar armas de fuego, por las lamentables consecuencias que pueden tener las balas perdidas.

Actuar con madurez y responsabilidad significa no exponerse a riesgos evitables y no apeligrar vidas humanas por comportamientos imprudentes. Para cooperar con la seguridad individual y colectiva, la Patrulla Caminera, la Fiscalía y la Policía Nacional tienen que estar muy alertas en estos días.

La Nochebuena y la Navidad son momentos de encuentro que no hay que empañar con episodios ingratos prevenibles, productos de conductas imprudentes que derivan en situaciones lamentables. La prevención es la mejor receta para evitar que la alegría se nuble con episodios ingratos.

El consumo de bebidas en exceso es uno de los típicos desbordes de esta temporada. La ingesta de alcohol modifica el comportamiento de las personas y puede llevar a cometer actos irreparables, imposibles de modificar una vez que se recupera el pleno uso de razón.

Conducir vehículos en ese estado es una de las transgresiones más graves y peligrosas que pueden aparecer entre hoy y mañana, así como el fin e inicio de semana. Los que manejan en estado de ebriedad se exponen a la muerte y ponen a otras personas a idéntica situación.

Sobrepasar los límites de velocidad en ruta –110 kilómetros por hora–, no respetar las franjas amarillas de faja continua o realizar adelantamientos arriesgados, aun sin estar alcoholizado, son conductas que conllevan temeridad que pueden resultar fatales.

Los accidentes ocurren no solo por fallas mecánicas de los rodados, sino también por la irresponsabilidad de los conductores y por el silencio cómplice de sus acompañantes que no les exigen cumplir con las normas de tránsito.

Otro factor de riesgo constituye la manipulación de juegos pirotécnicos, bombitas y cohetes por parte de los niños. Los daños pueden ir desde la amputación de las manos y diversos grados de quemadura, hasta graves daños en el ojo y sordera.

Los padres tienen que buscar concienciar a los niños para que no manipulen ningún tipo de petardos. A menudo los menores no dimensionan a cabalidad el riesgo a que se exponen o se apeligran excesivamente sin tomar las precauciones mínimas que les impidan sufrir daños derivados de lo que manipulan con inocencia.

Los disparos de armas de fuego por parte de los adultos son otra causa de situaciones lamentables en Nochebuena y Navidad. Demás está decir que nadie puede argüir que libera balas de su revólver jalando el gatillo porque está contento. Ninguna alegría razonable llega al extremo de adoptar conductas que ponen en peligro la vida de sus semejantes.

Para evitar hechos dolorosos que muchas veces son irreversibles hay que tomar a tiempo conciencia de que los excesos y las situaciones que conllevan peligro deben ser evitados. Inútil es lamentarlos cuando ya se han producido situaciones que no admiten vuelta atrás y dejaron saldos que derraman lágrimas.

Demás está decir que la Patrulla Caminera, los policías de tránsito municipales, la Policía Nacional, la Fiscalía y el Ministerio de Salud tienen que vigilar y estar alertas para intervenir según sus atribuciones legales. Ello no será suficiente si es que los padres de familia y sus hijos no se ciñen a los dictados de la prudencia actuando responsablemente para evitar desgracias que lamentar.

http://www.ultimahora.com/mantener-la-prudencia-evitar-desgracias-navidad-n954401.html

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

27 comentarios en “Mantener la prudencia para evitar desgracias en Navidad

  1. Alcohol y falta de conciencia vial

    El caso del joven atropellado el domingo último en una populosa avenida de Asunción pone de nuevo en el centro del debate la importancia de la prevención, así como las causas que provocan los accidentes.

    Accidentes que –por cierto– se tiene una gran certeza: casi nunca se sale ilesos de ellos. Y aquí, el aspecto clave pasa ineludiblemente por la concienciación de los conductores.

    La víctima de este caso particular estaba departiendo tranquilamente con un amigo la mañana del domingo, luego de una extenuante jornada laboral cuando sucedió la tragedia. Fue sacudido violentamente por un automóvil que lo embistió desde atrás mientras estaba con su motocicleta. El resultado: el joven perdió una pierna y con secuelas severas en la otra, con lo que –es casi seguro– quedará impedido de poder realizar las actividades que venía realizando por el resto de su vida.

    El conductor del vehículo quedó detenido y la prueba de alcotest arrojó que éste conducía bajo los efectos del alcohol. Quizás esto hubiera pasado desapercibido para los medios y para la opinión pública en general de no haber sido por una grabación de circuito cerrado que revelaba el aparatoso accidente en el que el joven de 23 años –y que es sostén de su familia- era impactado con violencia por el descontrolado vehículo que ya a esa altura de los hechos se había convertido en un descontrolado bólido.

    Gracias a esas imágenes, el video rápidamente se viralizó en redes sociales y generó una ola de repudio e indignación ciudadanos pocas veces vista. Ojalá que este hecho ayude a incentivar las buenas prácticas de conducción y a apostar seriamente por la prevención.

    Sin embargo, los cómputos y los registros no acompañan la indignación, ya que son números lapidarios por su frialdad. Según la Federación Internacional del Automóvil (FIA), el Paraguay se coloca, con 17 muertes por cada 100 mil habitantes, entre los países de la región con el mayor índice de muertos en accidente de tránsito. Y esto, en materia de prevención de accidentes, naturalmente es una cifra negativa.

    Y todo ello, pese a las diversas y profusas campañas de prevención de accidentes realizadas a lo largo de las últimas décadas, que ha apuntado principalmente a la concienciación vial. Pero, a pesar de la gran cantidad de recursos destinados a nivel público y privado, los progresos han sido mínimos.

    Y esto, hay que remarcarlo, se debe a la falta de conciencia de los conductores. Al desconocer que el manejo bajo los efectos del alcohol es un crimen. Al entender que un rodado guiado por un alcoholizado no es un automóvil o una camioneta, es una potencial arma, capaz de matar y a ensombrecer los sueños de una persona o de sus allegados.

    Pero también hay que señalar que la profusión de accidentes no es un defecto de la ley. La legislación que castiga severamente los excesos impone duros castigos punitivos y pecuniarios contra aquellos que se exceden, pero también hay un defecto: la carencia de control apropiado, que en muchos casos se efectúa de manera negligente. Ni la Patrulla Caminera ni los agentes de tránsito de los municipios del país efectúan suficientes controles para revertir estos registros. Pero estos aspectos también conducen a una cuestión que por lo general es dramático, la asistencia a las personas accidentadas que casi siempre son onerosas. En casi todos los casos, el costo inicial lo asume el Estado que para socorrer a cada accidentado grave debe destinar la suma de 30 millones de guaraníes, en promedio.

    Conducir bajo efectos del alcohol es fatal, destruye vidas y es oneroso. Puede ocasionar daños irreversibles a terceros y a uno mismo y las consecuencias de la irresponsabilidad de los actos se diseminan y terminan afectando a toda la familia y a la sociedad.

    En las manos de cada uno está el discernimiento para poder evitar ensanchar estas lúgubres estadísticas fatales.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 junio, 2016, 8:43 am
  2. Tristes fiestas

    Docenas de personas murieron en las fiestas de fin de año: algunas, por agresiones criminales; otras (la mayoría) por ignorar las reglas de tránsito (haciendo daño de paso a personas inocentes). Para completar, la policía apresó a varios más, por cometer o tratar de cometer actos ilícitos.

    Aunque las fiestas de fin de año debieran ser una ocasión para la concordia y la convivencia civilizada, ocurre lo contrario: en ellas se manifiestan, de forma aguda, ciertas formas de comportamiento indeseables. En general, los actos delictivos han aumentado en el país; en particular, hay más de ellos a fin de año.

    Para enfrentar el aumento de la delincuencia, se ha propuesto que todo el mundo se arme; una propuesta bien recibida, a juzgar por la cantidad de personas que anda armada por la calle. ¿Ha disminuido la delincuencia con eso? No. Hay más armas y hay más delincuencia en circulación; además, aumentan las probabilidades de que un altercado común derive en tiroteo fatal.

    Por otra parte, es una contradicción afirmar que, para combatir la ilegalidad, se deba caer en la ilegalidad; lo que pasa cuando se ignoran las leyes sobre la tenencia y la portación de armas. Creer que solamente las usarán los ciudadanos pacíficos para defenderse de una agresión injusta, es ignorar que las facilidades para adquirirlas también beneficiarán a los delincuentes; ellos, con menos dificultades para adquirir sus instrumentos de trabajo.

    Si de las especulaciones generales pasamos a los hechos, constatamos lo siguiente: en Europa, donde hay más control de las armas de fuego, se cometen con ellas menos delitos que en los Estados Unidos, donde su compra resulta más fácil. En los últimos tres años, en los Estados Unidos se mataron 90.000 personas y se hirieron 210.000 con esas armas (Guardian, 10/12/15).

    Con el aumento de las ventas aumentó la violencia, que también alcanza a la policía, más propensa a disparar: por cada persona muerta a tiros por la policía de Inglaterra o Alemania, la norteamericana mató a cinco; cálculo hecho teniéndose en cuenta la proporción entre la población de esos países (Guardian, 9/6/15).

    Según Bruce Schneier, autor del libro Data and Goliath, un norteamericano tiene nueve veces más posibilidades de morir a manos de un policía que a manos de un terrorista en su propio país.

    En resumen, la violencia no basta para combatir la violencia, ni en los Estados Unidos ni en el Paraguay.

    Sin negar el principio de la legítima defensa, ni la necesidad de armarse para defenderse en ciertos casos particulares, hay que rechazar la idea de que cada cual puede hacerse justicia por mano propia, sobre todo cuando faltan el sentido de la justicia y el de la legalidad. Un mínimo de respeto al ordenamiento legal es necesario para enfrentar el problema de la delincuencia. También desarrollar el sentido de la consideración y el respeto a los demás, indispensable si se quiere vivir en una sociedad menos hostil. Lo anterior no excluye un mejoramiento efectivo de las fuerzas de seguridad, que en un estado de derecho deben detentar la exclusividad de la fuerza.

    Por Guido Rodríguez Alcalá

    http://www.ultimahora.com/tristes-fiestas-n956506.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 4 enero, 2016, 3:01 pm
  3. Fiestas tranquilas

    Los datos dados a conocer por las autoridades sanitarias y de la policía tras las fiestas de la Navidad demuestran que las familias del Alto Paraná pasaron unas fiestas particularmente tranquilas. No se reportaron casos de accidentes graves provocados por el consumo excesivo del alcohol, ni heridos por petardos, como en años anteriores en los que tras los festejos navideños lamentábamos las pérdidas de vidas humanas y los heridos como resultados de la inconsciencia.
    Sea cual fuere la causa de esta disminución es un motivo para alegrarse. Es de esperar que haya sido el resultado de una mayor conciencia de nuestros compatriotas, a la hora de compartir con la familia y como efecto de las campañas de concienciación para un mayor respeto a la vida y responsabilidad social.
    Se aproxima nuevamente un largo feriado para esta semana se que inicia. Es un buen momento para el descanso reparador de un año particularmente difícil y una oportunidad para evaluar los éxitos y fracasos, para hacer planes para el 2016, que esperamos traiga mejores días para nuestra castigada región.
    Las recomendaciones en general apuntan a no excederse con los gastos y aprovechar al máximo la entrada de dinero con el aguinaldo para afrontar con una relativa tranquilidad el año que se inicia. A pesar de los anuncios de mejoras y de proyectos de grandes inversiones, es evidente que los efectos no comenzarán a sentirse de forma inmediata, por lo que habrá que ser cauteloso y cuidadoso, sobre todo en lo que se refiere a la cuestión económica.
    Aprovechemos pues los días festivos para el sano encuentro entre amigos y familiares, disfrutando de los bellos lugares para la distracción y el esparcimiento que ofrece nuestra región y que este sano atractivo también signifique el respeto a nuestros recursos naturales. Que las fiestas de fin de año sean nuevamente tranquilas, que las familias de nuestra región la disfruten en paz y tranquilidad y a esperar con alegría y esperanza un nuevo año.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 28 diciembre, 2015, 7:14 am
  4. Una Navidad con menor énfasis en el consumo

    Por Luis Carlos Irala

    El año que termina fue marcado por varios hechos económicos, políticos, sociales y ambientales que inducen a replantear una serie de conductas y comportamientos de las personas, propios por las cercanías de las fiestas de fin de año.

    Uno de los hechos que se apreciaron en las últimas semanas es la menor actividad comercial en los principales puntos de compras. No se observaron masivas promociones de ofertas o de descuentos que sirvan para atraer a los consumidores a adquirir productos o servicios.

    La suspensión, por efecto de la Ley de Tarjetas, de las promociones que ofrecían los bancos con los centros comerciales es uno de los hechos que influyeron en ese sentido.

    Las empresas se mostraron más cautelosas a la hora de establecer premios o estímulos para los compradores, pues ya percibían que las ventas no llegarían al mismo nivel de años anteriores. Los regalos a los empleados fueron más modestos y no se escuchó hablar de grandes fiestas de fin de año.

    En este 2015 también se realizaron las elecciones municipales y los intendentes asumieron el cargo hace menos de 15 días. Muchos funcionarios nombrados y contratados están aún en la expectativa de si continuarán o no en sus puestos laborales, por lo que la mayoría opta por guardar su dinero para hacer frente a eventuales dificultades laborales.

    La aparición del fenómeno climático denominado El Niño, que desplazó a miles de familias de su casa, también nos impulsa a ser más humanitarios y menos consumistas; es decir, surgen otras prioridades antes que las fiestas, bebidas y comidas.

    En el interior del país, las intensas lluvias dejaron millonarias pérdidas a los cultivos de la época, destrozaron caminos vecinales y abortaron varios negocios que habitualmente se concretan en esta época del año. Esto hizo que una menor cantidad de dinero llegara hasta los productores.

    Sin embargo, no podemos mirar solamente los aspectos negativos de la actual coyuntura que vive el país, pues la situación ayuda a la gente a vivir una Navidad más humanitaria, solidaria y menos consumista. En otras palabras, las circunstancias nos están ayudando a recuperar el verdadero sentido de esta fiesta cristiana, que por muchos años fue superada por la fuerza del consumismo y las grandes fiestas.

    A pesar de las situaciones complicadas que se vienen el año entrante, pongamos firme la mirada en los objetivos.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 28 diciembre, 2015, 7:13 am
  5. Estrés acústico

    Por Pedro Gómez Silgueira

    Quien haya pasado la Navidad al aire libre entre la arboleda o en los jardines se habrá dado cuenta de que las cigarras en plena oscuridad empezaban a volar y huían despavoridas por todos lados. Hasta en el pesebre se metían.

    Algunas aves, no precisamente nocturnas, también aturdidas, desplegaban alas y de los gallineros se escapaba un revuelo.

    Pero lo más visible en las casas es la conducta de los perros y gatos. Los canes, con el corazón en la boca, solo buscan un lugar donde guarecerse, y los gatos –que tienen siete vidas y son curiosos– se sobreexponen a los peligros. Más bien, corren tras los petardos para “descubrir” de qué se trata con el consecuente daño que les podría ocasionar. No obstante, la mayoría de los animales domésticos estaban apabullados.

    Hacía un tiempo ya que no veíamos casos de niños que se revientan las manos manipulando inadecuadamente petardos ante la reverenda irresponsabilidad de los adultos. Sin embargo, esta vez, el Centro de Emergencias Médicas reportó 6 niños –a uno de ellos debieron amputarle los dedos– y dos adultos que en la Nochebuena resultaron heridos con las famosas bombas.

    Definitivamente, el efecto de la petardeada es dañina para humanos y animales. Esta Navidad ha sido prolífica en bombas de artificio, y parecía excesiva en comparación con las anteriores. ¡Qué manera de encender y malgastar el dinero!

    Las fiestas de fin de año requieren colorido, glamour, alegría y hay que celebrar. Al fin y al cabo, los 365 días pasan volando y uno celebra los logros, los buenos augurios, los planes, los proyectos, la reunión de las familias, el reencuentro de amigos.

    Habría que ir replanteando esto de lanzar bombas, bombitas y bolas de mengano o zutano, a tutiplén y al santo cohete.

    El Dr. José Mayáns advierte que los petardos causan un tremendo daño a los animales. En tanto, en las redes sociales, Nicolás Latourrette Bó encabezó una campaña para que la fiesta no se convierta en un infierno para los animales.

    “Los perros no entienden lo que pasa cuando comienzan los estruendos de las bombas. Tienen ansiedad, miedo, angustia, pánico. Aumenta su frecuencia cardiaca, jadean, aumentan la salivación, los temblores, las sacudidas y las náuseas. Intentan escapar a cualquier parte. Procuran esconderse donde sea, se vuelven agresivos, inclusive con sus dueños, pueden morder a cualquiera que intente ayudarlos”, dice Mayáns.

    Pero el problema no es solo en Paraguay, sino mundial. Estos días trascendió que la solución que encontraron en un pequeño pueblo italiano es la de utilizar fuegos artificiales sin ruidos.

    El objetivo es evitar el “estrés acústico” que les produce a los animales las detonaciones. Si va a explotar bombas sin parar, por lo menos acuérdese de que la mitad de ese dinero lo puede donar a los damnificados o a los niños necesitados.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 27 diciembre, 2015, 8:13 am
  6. Ser y parecer

    Por Pablo Noé

    Ya en tiempo de los antiguos filósofos griegos se planteaba la dicotomía entre el ser ideal y el real, entre lo que es un anhelo y lo que se plantea en la realidad. Una división que trasciende lo material de lo inmaterial, para demarcar parte de la doble vida que tenemos eternamente los humanos, viviendo en un mundo de ideas, que puede aparentar perfecto, y un mundo material que casi siempre es absolutamente diferente.

    Nos pasa en situaciones cotidianas de la vida, cuando observamos el comportamiento de otras personas, como la paja en el ojo ajeno, ignorando la viga que tenemos en el propio. Consideramos que nuestra esencia es pura, y que los errores solamente se pueden visibilizar en los demás.

    La capacidad de autocrítica es demasiado endeble, no optamos por un autoanálisis de nuestra conducta como un mecanismo para mejorar, nos anestesiamos con una sentencia simple, considerarnos mejor que el otro. En la medida en la que podemos instalar esta idea y obtener la aprobación del entorno, nos sentimos satisfechos.

    No ponemos en la balanza la revisión cualitativa de lo que hacemos, todo lo que importa es superar el cuestionamiento ajeno, sin reparar en la revisión a fondo de lo que somos en esencia.

    A inicios de la semana navideña, es importante reflexionar sobre esta conducta. Recordar los valores que adoptamos como propios dentro de la sociedad, que nos demuestran que tenemos potencial de rever la situación en la que nos encontramos, para intentar progresar. Esa también es una capacidad que casi siempre está latente.

    Despertemos ese rostro humano que se oculta tras la pirotecnia del marketing salvaje, del oportunismo miserable, de la banalización de la esencia humana y busquemos un mejor porvenir para nuestros seres queridos, para nuestras familias. Es el paso inicial para conseguir un cambio positivo hacia toda la sociedad.

    Es un buen momento para intentar ser mejores y no solo parecerlo. Esta decisión es justa y necesaria.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:37 am
  7. Un regalo que podés hacer en Navidad

    Por Gabriela Báez

    Ña Presenta salió de su casita de madera con una bolsa de maíz en la mano. Llamó a sus gallinas, como lo hace todos los días a la misma hora, y les esparció el alimento en el suelo. Don Demecio, su marido, llegó de la chacra con la cabeza mojada de sudor. Abrió el portón de alambrado y entró tambaleando, pues su edad y problemas de salud ya no le permiten andar con rapidez. Él tiene 94 años y ella 90; viven solos en la ciudad de Escobar, algo que sufren mucho más en las fiestas. Tristemente, la soledad los acompaña en Navidad y Año Nuevo.

    Para alegrarlos, un grupo de niños de la parroquia Santa Teresita llegó a la casa con una enorme canasta de víveres. Los abuelitos tomaron el obsequio y respondieron sonrientes con un “Dios se lo pague”. Invitaron a los chicos a sentarse y hablaron por un buen tiempo, aunque con un poco de dificultad, por los problemas de audición que enfrentan.

    Ña Presenta y don Demecio no son los únicos. Casos como estos hay a montones, en todo el mundo. Muchos ancianos pasan las fiestas de fin de año olvidados, algunos en los albergues y otros en sus propias casas, ya que sus familias no van si quiera a saludarlos. Es común para muchos poner a las personas una “etiqueta de vencimiento”; cuando llegan a cierta edad, las desechan para que otros cuiden de ellas, olvidando que son personas que como vos y yo sienten, sufren, se alegran y se entristecen.

    En la historia que les conté, los niños nos dieron una gran lección. Algunos todavía tenemos la dicha de pasar con nuestros abuelos estas fechas; otros, ya sienten esa ausencia en su mesa. Una obra buena que podés hacer en esta Navidad es visitar a tus abuelos, donde quiera que estén, y darles un enorme abrazo.

    Acordate de lo mucho que te mimaron cuando todavía podían y se preocupaban por darte ese regalo que tanto querías. Si ya no los tenés en este mundo, andá a un asilo de ancianos con un rico pan dulce para compartir y haceles sentir queridos. Solo un minuto de tu compañía, para ellos vale una eternidad.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:37 am
  8. La Navidad nos llama a la misericordia

    Por Blanca Lila Gayoso

    El Nacimiento del Niño Dios, para los cristianos, es motivo de fe, alegría y esperanzas. Jesús vino al mundo para salvarnos del pecado y dar vida eterna. Realmente, es un acontecimiento único que debe llevarnos a la reflexión sobre el sentido de la existencia y qué nos depara después de la muerte.

    Cada año, la Navidad va perdiendo su verdadera esencia espiritual y se va convirtiendo en una fiesta pagana, de luces, arbolitos, comidas, bebidas, regalos y Papá Noel, que por cierto, nada tiene que ver con nuestra cultura y costumbres. Las casas comerciales y los supermercados hacen guerras publicitarias, con el propósito de vender más y más. La gente corre desesperada para comprar alimentos como si fuera que el mundo va a terminar, y el tránsito es un caos, con el calor sofocante de diciembre. Todos arreglan y pintan sus casas para lucir espléndidamente, ponen sus arbolitos o sus pesebres y preparan toneladas de comidas. Pero no hacemos lo que realmente tenemos que hacer: Pensar en el Niño que está de cumpleaños: está de fiesta y es el invitado de honor, para que entre en el corazón.

    El 8 de diciembre pasado en Caacupé, monseñor Claudio Giménez en su homilía se refirió al año de la misericordia e instó a todos los creyentes a practicar esa virtud con los semejantes. Esta Navidad es una ocasión propicia para meditar sobre el profundo significado de sentir piedad, compasión y benevolencia por nosotros mismos y por los demás. La misericordia que a Dios le agrada debe nacer del interior y el amor que damos al prójimo, ser sincero y auténtico. Las obras de caridad más grandes, si no se hacen con amor, no son agradables ante los ojos del Señor.

    La fidelidad de Jehová es inmensa y su misericordia infinita. Cada día nos regala el aire, la lluvia, las plantas y las estrellas. Nos regala hijos, nietos, trabajo, casa, alimentos y salud.

    ¿Nos damos cuenta de lo generoso que es nuestro Creador? ¿De la paciencia que nos tiene, a pesar de nuestros pecados y desobediencia? Siempre está para escuchar nuestros pedidos y perdonarnos. Como en la parábola del Hijo pródigo, siempre nos espera con los brazos abiertos, y nos da oportunidad para arrepentirnos. Ojalá que en esta Navidad nos sentemos frente al pesebre y podamos agradecer por todo y arrepentirnos de nuestros pecados.

    Sentir misericordia por nuestra condición humana, que es muy frágil y vulnerable. El alejamiento de Dios y la despiadada sociedad de consumo nos han convertido en personas codiciosas, vanidosas y envidiosas, tres defectos que destruyen el espíritu y son un cáncer incurable en nuestras vidas. Destruimos el planeta, el único hogar que tenemos, ensuciamos el agua, echamos los árboles y matamos los animales. Pero cuando todo termine en la naturaleza, ¿acaso vamos a poder comer el dinero? Todos estos actos lo realizamos por falta de misericordia por nosotros mismos y por las criaturas vivientes que habitan el ecosistema.

    Demasiada riqueza está derramada a lo largo y ancho del planeta. Solo que la codicia hizo que unos cuantos se apropien de las cosas que Dios ha creado para todos. La mala distribución de la riqueza hace que existan unos pocos ricos y millones de pobres, en situaciones extremas. Es también una falta de misericordia hacia los desposeídos. Los políticos y gobernantes que roban la plata del pueblo y se hacen ricos a costa de quienes pagan puntualmente sus impuestos, también son despiadados y crueles: no merecen llamarse cristianos.

    Esta Navidad nos llama a la misericordia. Debemos recordar que de polvo fuimos creados y en polvo nos convertiremos. No vale la pena tanto amor a las cosas materiales, ni tanta vanidad, orgullo ni soberbia. Es momento de convertirnos en personas sencillas, humildes y misericordiosas, cualidades de un verdadero cristiano.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:37 am
  9. La Navidad interior

    Por Lourdes Peralta

    El espíritu navideño nos propone el mayor de todos los desafíos y es el de mantener los latidos del corazón familiar. A veces este llega muy herido, pero nunca muerto. Muchas son las familias distanciadas por varias razones, económicas, emocionales, por grandes ofensas, peleas físicas, etc. No obstante, sabemos que el camino correcto es intentar más que por fuera, por dentro estar en paz y así, es seguro que el resto vendrá por añadidura. Las generaciones sienten de distintas maneras este tiempo cristiano; para las personas de avanzada edad demostrar el amor se basa en tener actitudes (llegar a conversar, a compartir la mesa, ver a los nietos) que ellas aprendieron y transmitieron a los hijos; mientras que para las generaciones intermedias y más jóvenes los códigos cambiaron: un mensaje-llamada, un emoticón, una tarjeta o una foto virtual es la manera de demostrar interés o sentimiento.

    Sin embargo, fuere en la forma que fuere, los cumplidos, los regalos, el encuentro en la Nochebuena son mejores al estar libres de todo estereotipo. Hay personas programadas por las películas que nos muestran una armonía perfecta, luces, regalos, frases cliché. Pero en la vida real, debemos respetar que nuestra familia tenga su forma de reencontrarse. Por ejemplo, hay familias que acaban siempre en bataholas; una vez pregunté sobre las peleas en días claves a una psicóloga y ella me respondió: “Es la manera que desarrollaron para acercarse como familia, los lazos son muy fuertes”. Una respuesta tan temible como admirable.

    No está de más recordar que el valor cristiano por excelencia es la humildad, una joya interior deseada por muchos, pero a pocos concedida.

    La Navidad es la unión de las familias de una u otra manera, con la presencia, pensamiento, sentimiento. Siempre traen esperanza aquellos miembros de la familia que, a pesar de los enfados, son más flexibles y tolerantes. Ser pacíficos en estos días de tanta violencia es lo que debemos trabajar en nosotros mismos.

    Siguiendo el deseo material de la mayoría, podemos comprar objetos alusivos y podemos tener el gesto de dárselos a las personas que amamos, pero ha de ser con sinceridad y sin expectativas. Un regalo material no cambia esencialmente a nadie, “inexplicablemente” sí lo consigue una buena actitud, un gesto, una mirada comprensiva o compasiva.

    No es fácil el desafío, porque vivimos con retrocesos frecuentes y con avances inesperados y milagrosos.

    A veces también es sabio pasarla solo, tranquilo y buscar un momento apropiado para ver a la familia, en vez de sentirse obligado a compartir una hora exacta, un saludo preparado. En fin, disfrutemos de la mansedumbre de nuestro corazón y dejemos reposar a la razón.

    Dichosas aquellas familias que no niegan su fe, que creen y que festejan el Nacimiento de Jesús con alegría y esperanza.

    Feliz Navidad en todos los hogares.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:36 am
  10. Regalos navideños al país

    Si fuera posible, el país necesita, en estos días de congratulaciones y regalos, construir un arbolito navideño de confianza entre todos los paraguayos. Los animalitos que integran el pesebre deberían llamarse Justicia, Paz, Trabajo, Honestidad y Solidaridad. Tenemos todos los recursos naturales y la población suficiente para disfrutar de una sociedad modelo, pero no es así; seguimos siendo un pueblo pobre con una gran brecha entre los que poseen mucho y los que carecen de todo.

    La propiedad de la tierra es un problema serio, hasta ahora insoluble. Pocas personas tienen miles de hectáreas, en tanto millares de familias no tienen ni un metro cuadrado de terreno. El Indert distribuye algunas tierras pero su alcance es muy limitado.

    El trabajo legal, digno y bien remunerado es más una excepción que la regla. Tema complejo y difícil por el alto porcentaje de la población que sobrevive en la informalidad, al margen de la ley: contrabandistas menores, vendedores ambulantes, trabajadores en negro, operarios clandestinos, changadores a destajo, etc. Sin seguro social, ni salario mínimo, ni vacaciones ni jubilación. Quien hoy no trabaja, no come.

    Un impresionante regalo de Navidad para la ciudadanía sería que los funcionarios públicos prometieran ser honestos de ahora en adelante. Resulta imposible calcular la cantidad de plata que se desvía de su objetivo presupuestario a los bolsillos de los funcionarios. Comisiones por coimas, sobrefacturaciones, sueldos de muertos, pagos a planilleros fantasmas, contratados VIP que no trabajan, facturas por obras inexistentes, cobros que no se registran contablemente, etc. El ingenio es muy productivo cuando de robar dinero al Estado se trata.

    La promesa de honestidad también la debería hacer el sector privado: que industriales y comerciantes cesen de evadir impuestos, paguen salarios justos a sus empleados, no especulen con productos de consumo familiar básico, respeten las normas laborales y consideren a sus trabajadores como instrumento vital en la generación de beneficios para sus empresas.

    Los dirigentes sindicales también deben llevar su ofrenda al pesebre. Prometer, por ejemplo, que lucharán sin descanso por mejoras salariales y de las condiciones de trabajo, con el estricto cumplimiento del código laboral, pero sin recurrir a la violencia, respetando los derechos de los demás, cumpliendo con sus obligaciones como empleados y sin utilizar a los sindicalizados para obtener ventajas personales, réditos económicos o cargos de privilegio en los entes públicos.

    ¿Y los ciudadanos comunes qué podrían regalar? Hay una amplia variedad de opciones: trabajar honestamente para autosustentarse, pagar sus impuestos, educar a los hijos, colaborar con los vecinos del barrio, cumplir con sus obligaciones cívicas, cuidar el medio ambiente, ayudar a las personas más necesitadas, exigir a las autoridades el respeto de las leyes, etc.

    Cada persona también puede regalarse a sí misma: procurar ser más coherente con sus principios, amar y cuidar a sus familiares, saber más sobre su profesión, interesarse en la marcha de su ciudad y del país, buscar la felicidad no solo para sí sino para todos, especialmente para los más carenciados de nuestra sociedad.

    Por Ilde Silvero

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/regalos-navidenos-al-pais-1437446.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:36 am
  11. Querido aguinaldo

    Es tan corto el amor y tan largo el olvido. Desde julio duermo ante tu ventana, esperando que me ilumines con tu sonrisa sin descuentos y hoy que te tengo en mis manos quiero estirar la dicha eternamente. Pero sé que todo es fugaz. Apenas un instante de luz en medio de la oscuridad. Un guiño de ahorro imposible.

    Quiero caminar contigo un sendero bucólico de consumismo feliz. Retozar en el somier nuevo, solazarme con la tevé HD y el home theater, amarte a la orilla del mar carioca o montar en “potra de nácar sin bridas y sin estribos”. En verdad, no sé por qué te necesito, solo sé que te necesito.

    Pero las ansias pervierten el sueño. Y sinceramente: Es culpa mía pedirte más de lo que jamás me prometiste. Es culpa mía creerte meta cuando apenas eres camino. Es culpa mía esperarte tanto para tenerte tan poco.

    Cuando lentamente nos demos cuenta de la inevitable despedida me cantarás al oído “Yo no quiero juntar para mañana/no me pidas llegar a fin de mes/yo no quiero comerme una manzana/dos veces por semana/sin ganas de comer”. Y yo te responderé dolido: “Di por qué me abandonas,/tonta, si bien sabes que te quiero/vuelve a mí, ya no busques otros senderos/te perdono porque sin tu amor/se me parte el corazón”.

    Y me contestarás: “Sé hombre, vive, la fortuna es de los atrevidos. Quién nos quitará la dicha de haber estado juntos”. Luego me dirás frenética “tómame, no pienses en el mañana, qué necesidad tiene tu hijo de irse a un colegio más caro o de tener todas las cuotas del colegio pagadas, qué necesidad tienen las tarjetas de ser saldadas, qué necesidad tiene el auto de un motor rectificado, si la casa pudo vivir tantos años sin muralla, por qué apurarse o un poco de goteras no le mata a nadie”.

    Y yo correré loco. Te tomaré y me iré en taxi (el auto no arrancará, hay que rectificar el motor) o, en el peor de los casos, en micro con aire, me iré al súper, agarraré un doble black (no jodamos: el azul o el dorado es imposible), un pollo relleno (lo de un pavo, es muy pavo) y un kilo de galleta cuartel con queso.

    Luego correré al centro y compraré un Roles, un Adhidas (con cuatro rayitas, el de tres tiene cualquiera) un vaquero Lebi’s, una remera Lacosta y un perfume Aurelio Banderas.

    Y pasaré contigo la noche en el panchero que está frente al Carmelitas. Y volveré a casa caminando.

    Mi hijo quizás pierda el año, las tarjetas me demandarán y la casa será tomada por damnificados. Yo te esperaré otro año para atraparte de nuevo y robarte algo de felicidad.

    Por Arnaldo Alegre

    http://www.ultimahora.com/querido-aguinaldo-n953339.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:36 am
  12. Por unas fiestas sin luto

    Esta semana se inicia la cuenta regresiva para celebrar la Navidad y recibir al Año Nuevo. Fechas en que las familias paraguayas se congregan para disfrutar de momentos gratos entre sus miembros. Por los antecedentes, no siempre hay finales felices para todos, pues los excesos y la irresponsabilidad siempre dan un giro dramático en estas fechas.

    Una de las principales causantes de tragedias en las festividades es el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, que ocasiona intoxicaciones, conflictos que incluso dejan heridos o víctimas fatales. Lamentablemente, es una realidad que muchas veces, antes que ser una noche de paz, las reuniones familiares se convierten en batallas campales con toda la consecuencia que eso significa. Esto se agrava cuando el consumo del alcohol se traslada a las rutas, con algún conductor irresponsable, que se convierte en un peligro para sí mismo y para terceros.

    Además del alcohol, los festejos con disparos al aire siguen dejando víctimas; pese a las reiteradas recomendaciones de médicos, bomberos, policías y otros profesionales. Es totalmente innecesario celebrar realizando disparos cuando se puede optar por una manera menos peligrosa y más sana. Reiteradas veces las balas perdidas enlutaron a familias paraguayas, convirtiendo las fiestas en velorios.

    Igualmente, la pirotecnia es protagonista en estas fiestas y el uso inadecuado de las mismas puede ser mortal. El ingreso de niños con severas quemaduras se repiten cada año en los centros asistenciales, algunas con serias secuelas. También se debe tener especial cuidado en los paseos acuáticos, sobre todo cuando hay niños. Tomarse las debidas precauciones siempre será importante.

    Las fiestas están a la puerta y estos antecedentes se deben tener más que presentes para que las celebraciones no se conviertan en velorios y estadías en hospitales, sino que sean un verdadero encuentro de las familias, para festejar los logros de un año por demás difícil, pero que a pesar de todo generó satisfacciones.

    Que las fiestas también sirvan para la práctica de la solidaridad con aquellos compatriotas que más necesitan y que todos puedan pasar unas felices fiestas.

    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/39152-por-unas-fiestas-sin-luto#sthash.UAcF8Kk2.dpuf

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:36 am
  13. El silencio de la Nochebuena

    La objeción al Dios cristiano parece ser siempre la misma: está silencioso. O al menos, no dice nada sobre las calamidades a nuestro alrededor: el mal, mal moral o físico –qué más da– que se abreva en miles de formas y nos abraza, nos agobia, con su mordida implacable. Nadie está exento. Nadie escapa a su presunta indiferencia. Y tampoco es nuevo, pues, para peor, ha sido siempre así. El paso de los años nos enseña que mañana será también así. Es que la voz de Dios, si existe, no se “oye”. Existe sí, una cháchara del Dios de la Navidad, la ideológica y la interesada, que nos embebe a todos con su consumo desenfrenado. Y de la cual somos, de una manera u otra, cómplices.

    Es la percepción de que, al final de todo, los seres humanos sufrimos de manera gratuita y vamos a morir y no somos realmente felices. El escritor Albert Camus veía en ese drama el absurdo del cristianismo: el creer en la felicidad dada por un Dios impasible. Incomprensible silencio, frente al sufrimiento gratuito de los inocentes. No hay vuelta de hoja que darle; ¿Por qué exasperarse entonces cuando muchos conciudadanos solo esperen que la ciencia y la tecnología les provean las respuestas a las preguntas más vitales?

    La suerte está echada y el cielo está vació. Eso y nada más.

    Y así, lo que queda, queda en nuestras manos. Es que un Dios que no habla si existe, tampoco importaría pues en última instancia nada cambiaría. Pero entonces, uno se pregunta; ¿cómo quedan los deseos de justicia? ¿O de verdad? ¿Dónde van los que amamos? No hay duda que el sigilo divino parece abrumador. Y aun así, extraña paradoja divina, ese silencio desata nuestra nostalgia de Dios.

    La Navidad, por eso, es la celebración de esa presencia. Dios nace en un pesebre: no impone su divinidad de manera grandilocuente. Dios camina en Palestina. No se pasea por la Vía Sacra como un patricio romano. No llama a los sabios y los perfectos, sino a los pobres, ignorantes, pecadores. No impone unas reglas ni exige un liderazgo político: sólo quiere una compañía. No busca prosélitos sino amigos. Su sigilo en varios momentos causa extrañeza y perplejidad en sus discípulos. Ese silencio es precisamente una muestra de discreción divina; la de que sus “signos” deben “verse” sin coerción. El no “fuerza” a nadie a creer.

    Por eso su silencio. Por amor al ser humano.

    Parece que nos deja solos –ciertamente– y es una soledad que nos deja perplejos. Muchos ateos, como Camus y Christopher Hitchens, tienen razón: Dios parece amar lo que no se puede, el sufrimiento gratuito. Por eso mismo, se debía ser ateo para ser feliz pues solo el ateo es libre. ¿Pero no son, precisamente, esa felicidad y libertad, los signos que –en última instancia– nos muestran el rostro del Misterio, que para eso se hace hombre? Tal vez, los ciegos de nuestro tiempo no ven pues, los cristianos, tan a menudo, velamos el rostro de Dios y de Cristo y hacemos del cristianismo una moral insoportable y no el encuentro con una Presencia que nos hace libres y nos colma con su plenitud.

    Se necesita de testigos. El de hombres y mujeres, que frente a la realidad, la transformen, entierren la injusticia. Ciudadanos cuyo heroísmo haga de este exilio incomprensible una realidad más humana. Ciudadanos que sean juglares de ese Dios que aparentemente está en silencio. ¿Por qué desesperarse entonces? ¿Pero el Cristo, no ha sido siempre así? ¿No es esa, precisamente, su fuerza? Pero ¿acaso su muerte fue diferente? ¿Un Dios que muere y se siente abandonado por todos? Hasta, por el Padre. Y lo hace, en silencio; no responde a las burlas, comprende y perdona.

    Por eso, la Navidad es una fiesta nuestra, la fiesta de la persona. Y la fe es el reconocimiento de esa celebración. Es el cumpleaños de Cristo. Es la celebración de nosotros mismos pues Cristo nos muestra lo que significa ser seres humanos. Ese es el único regalo de la Noche Buena; el de alguien que reconoce nuestra dignidad. ¿Se puede encontrar un amor más grande que ese? No lo creo.

    ¡Feliz Navidad!

    “Cristo se presenta como respuesta de lo que soy yo”. Luigi Giussani

    Mario Ramos-Reyes

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:28 am
  14. Desde el pesebre… hacia el 2016

    Carmen Cosp

    Ante la alegría de la Navidad y la esperanza de un nuevo año, la Asociación de Empresarios Cristianos invita a sus asociados y a todo el pueblo paraguayo a recordar con gratitud los regalos recibidos en el 2015, y a mirarnos por dentro, porque solo hombres y mujeres de corazón limpio y bueno harán realidad el país que queremos.

    Este ha sido un año conflictivo y esperanzador. Los desencuentros por razones políticas han abundado en medio de campañas electorales, pero las mayorías han ejercido el voto con una responsabilidad pocas veces vista, castigando la corrupción y la ineficiencia, dando claras señales de un protagonismo ciudadano que ya no tolera el modo deshonesto y autoritario de ejercer la función pública.

    Un año difícil, con dos grandes inundaciones que deja a muchas familias desprotegidas. Tenemos problemas de inseguridad, intolerancia, violencia e injusticias que nos duelen. En marcha está el Plan 2030 “Sembrando oportunidades” y nos esperan grandes desafíos en lo social, para que bienes vitales como alimento, salud y educación lleguen a todos los compatriotas. Pedimos a los líderes de los sectores privados y públicos que den el ejemplo, que entiendan de una vez por todas que ser autoridad es servir a la vida, y de ninguna manera deben valerse del poder para beneficio propio, de sus amigos y familias.

    Hemos tenido la alegría de recibir en nuestra tierra al papa Francisco, cuya presencia nos marcó hondamente y nos impulsó a una conversión colectiva. Su visita inspiró a nuestros jóvenes a “hacer lío”, emprendiendo una vigorosa batalla contra la corrupción y la arbitrariedad. Pero sabemos que solo se ha atacado la punta del iceberg. Nos queda una intensa lucha para desbaratarlas, no solo a nivel público, sino en lo empresarial, sector con alta evasión y problemas éticos, y en lo personal; eliminando al “pequeño corrupto que hay en mi”.

    El Papa abrió las puertas al Año de la Misericordia para que podamos experimentar y regalar el amor compasivo de Dios. Un amor que abraza, consuela, perdona, visita, socorre, compromete y ofrece esperanza. ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!”.

    Es una hermosa invitación, que requiere un salto, un cambio, un “reseteo” en términos informáticos. Lo haremos movidos con la fuerza y la alegría del amor increíble de Jesús que nos sonríe desde el pesebre.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2015, 6:24 am
  15. La Navidad y los damnificados

    Si se quiere esta va a ser una Navidad privilegiada para los paraguayos en general y para los asuncenos en particular. ¿Por qué? Porque hay condiciones excepcionales para ser solidarios.

    Nos referimos concretamente a los miles de damnificados que siguen saliendo en tropel ante el repunte incontenible hasta el momento, de las aguas del río Paraguay principalmente, pero también de los otros ríos como el Tebicuary, el Paraná, etc.

    Los damnificados son una suerte de innombrables para los asuncenos. Lo ensucian todo, se instalan en las veredas, en las plazas, ubican de cualquier manera sus enseres y se dedican a no hacer nada, durante todo el santo día, sentados tomando tereré frente a sus precarios ranchos, hechos por la ayuda oficial.

    Para más son hombres y mujeres en la flor de la edad, en pleno desarrollo para trabajar, que están allí tirados y teniendo hijos y más hijos que pululan en las inmediaciones de toda la inmundicia reinante.

    ¡Qué panorama tan difícil de entender!

    En esta ocasión, más que en otras el río está comportándose de manera sumamente agresiva, y está generando un éxodo nunca antes visto. Si hasta el Deportivo Sajonia está por desaparecer bajos las aguas. Se superan marcas históricas y la cosa parece que aun va a empeorar con más lluvias que se están anunciando. En realidad es la “tormenta perfecta”: El Niño más el súper calentamiento global del planeta que tiene alterada a toda la naturaleza.

    Pero volvamos al tema de la necesaria solidaridad. Esta no es una creciente usual ni los damnificados son los mismos de siempre. Hay más gente desplazada. Familias enteras que lo están perdiendo todo. Sus pocos enseres, heladeras, camas, colchones, en el agua, una pena total.

    El gobierno, la comuna y las entidades oficiales se afanan por cubrir las necesidades que son inmensas para paliar en algo tan terrible situación. Lógicamente no dan abasto y la solidaridad ciudadana…aún no se ha manifestado.

    Por ello, lo decíamos al empezar, estamos a las puertas de la Nochebuena, por lo cual quizás sería más apropiado que nunca acordarnos de esta gente, y acercar un poco de ayuda. Aunque más no sean unos pocos víveres, unas mantas, ropa vieja, si es posible un poco de efectivo para la cena de Nochebuena, que también ellos tienen derecho. O los siempre faltantes elementos para construir las viviendas, aunque sea de manera precaria. Hay múltiples formas de ayudar.

    Los paraguayos podríamos pasar así una Navidad solidaria, las cosas dan para ello.

    A tener conciencia y a brindar en paz, pero haciendo un pequeño espacio para quienes lo están perdiendo todo a impulso del pulso del río.

    La Navidad en familia es una maravilla. La Navidad solidaria, completará ese espacio que encarna el Niño Dios que se apresta a nacer de nuevo para la redención del hombre.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:38 am
  16. Frená hoy… un poco

    Por Sergio Etcheverry

    La falta de tiempo es una de las quejas repetidas de todo el mundo. Tal parece que estamos en una vorágine de horarios, compromisos y circunstancias que nos hacen correr y saltar desaforadamente de uno a otro lado, sin ton ni son.

    “Este año pasó volando”, es una frase muy escuchada estos días. Hasta hay teorías sobre este tema: hay quien afirma que la Tierra gira más rápido y el día dura ahora solo 18 horas (googleen y verán).

    Yo no creo eso; sinceramente creo que encendimos una máquina que ahora no podemos parar. Necesitamos metas para poder avanzar, escalones para llegar adonde queremos, pero parece que nos dedicamos a llenarnos de cosas, de proactivos pasamos a la exageración.

    De ser veloces pasamos a apurados. Ahora vendemos el pan dulce ya en julio. Las “despedidas de fin de año” comienzan los primeros días de diciembre (auguro que el próximo año se harán en noviembre y que tendremos “fiestas de medio año”). Ya el Gobierno anunció los feriados que se correrán el próximo año y estoy seguro que expertos marketineros de la industria del turismo ya están planificando las promociones para ellas.

    Pero a veces, la vida te da una cachetada, te pone un freno. Como le pasó a una querida amiga: su nietito tuvo un accidente, estuvo dormido una semana. En ese tiempo no hubo reuniones, ni apuros, ni ya mismo: era “esperemos estas 24 horas”, y ahora “otras 24”.

    El ritmo en que la vida se acomoda. Todo salió bien. La naturaleza actuó a su ritmo. Cómo quiero hacer eso, en serio; comer cuando tenga hambre y no cuando pueda, dormir cuando tenga sueño. Sería un plus poder vivir de lo que me gusta (y los que ya lo pueden hacer, siéntanse afortunados) y estar con quien yo quisiera en el momento que yo quisiera, no cuando las circunstancias lo permitan.

    Poner un pie en el freno, moderar la velocidad, apreciar las paradas intermedias y no sufrir tanto por las que no llegan. Por lo pronto esta noche estaré con mi familia… soy un tipo afortunado. Feliz navidad para todos.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:37 am
  17. Una Feliz Navidad!!!
    Mariano Nin

    No sé si la historia es como la cuentan, ni si los relatos reflejan lo que realmente nos enseñan. Pero dicen que entre el 24 y el 25 de diciembre nació un revolucionario. Un hombre que iba a cambiar la visión del hombre y su misión en la tierra. Dicen que era un chico normal, pero más allá de las creencias, aseguran que intentó hacer del mundo un lugar mejor. Lo llamaron Jesús y durante años fue protagonista de un reality que conmocionó al mundo.

    Dicen que enseñaba cosas tan simples como “amar al prójimo como a uno mismo” y se preguntaba ¿no vale la vida más que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Nadie sabe si existió o no. Esa es una opción personal. Dicen que la fe es de cada uno, pero eso es opcional. Depende de lo que vos creas o quieras creer.

    Nos sumergimos en una vorágine consumista cuando en realidad festejamos la humildad. Nos llenamos de comida mientras en la calle hay niños hambrientos y nos peleamos con los damnificados porque no son iguales a nosotros. Ese es el mundo real. Pero no es la Navidad. No la Navidad perfecta que nos cuentan desde que nacemos.

    Lo cierto es que, el mundo sería más humano si se practicara el amor. Si dejásemos de prestarle más importancia a las apariencias que a la esencia. Y al final, el día podría servirnos para reflexionar. Nada es perfecto. Tampoco nosotros.

    Así que podríamos pensarlo y hacer algo para cambiar al mundo. Quizás una sola acción que se multiplique. Que nos recuerde que las pequeñas cosas buenas nos hacen sentir bien. Algo que nos permita dejar una huella. Algo que nos alegre la Navidad.

    Al final, si existió o no Jesús, lo creas o no, es secundario. Más allá de las religiones hoy podría ser Juan, Pedro, Alberto o como quieras llamarlo. Si hacés una buena acción el festejo se va a sentir mejor. Las cosas que te hacen sentir bien son las que no cuestan dinero, y un día, al menos uno, podría cambiar el resto de tus días. FELIZ NAVIDAD.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:36 am
  18. Navidad, tiempo de amor, paz y renovación espiritual

    La Navidad representa una fecha cargada de un profundo significado espiritual que no debe ser eclipsado por la fiebre de consumo y los eventos sociales que caracterizan a las últimas semanas del año. Para los cristianos, es un día de alegría y de renovación de la esperanza porque marca el nacimiento del Redentor. Pero también para las personas que no profesan la religión cristiana es una ocasión de profundo regocijo porque es un tiempo de encuentro con la familia y los seres queridos, una pausa en la rutina agobiante que nos permite fortalecer los lazos de afecto con quienes amamos.
    Lamentablemente, con frecuencia se banaliza esta celebración convirtiéndola solo en una fiesta más, dedicada a la comida y a la ingesta desproporcionada de bebidas alcohólicas. Muchas de estas personas aprovechan este día para dar rienda suelta a sus impulsos antisociales, poniendo música estridente, explotando pirotecnia en forma desenfrenada, disparando armas de fuego o conduciendo vehículos bajo los efectos del alcohol. Es de esperar que las familias paraguayas pasen momentos de alegría y unidad, que no se vena empañados por ningún tipo de desgracia o accidente.
    Un anhelo común a todos los seres humanos, sea cual fuere su religión o convicciones filosóficas, es el que se sintetiza en la Navidad: Amor y Paz. Este sentido profundo de la Navidad no debe perderse en la superficialidad del consumismo. La valiosa enseñanza que nos deja el nacimiento del Mesías en un humilde pesebre debe ocupar el centro de la reflexión en esta jornada especial.
    Pero la Navidad no tiene un mensaje solo para los individuos particulares, sino también para la sociedad en su conjunto. Para alcanzar los cambios que la sociedad paraguaya reclama se necesita también de una renovación espiritual. No bastan las políticas de crecimiento más inteligentes o las estrategias e inversiones mejor concebidas. Es indispensable además la reivindicación y el fomento de valores que son intangibles pero que también son esenciales para cualquier emprendimiento humano: la solidaridad, la tolerancia, la fraternidad, el respeto y la honestidad. Son estos valores los indicadores de la buena o mala salud de una sociedad. Cuando están ausentes o son débiles y priman el egoísmo, el engaño o la corrupción está claro que se trata de una comunidad aquejada por una grave enfermedad.
    La Navidad es una ocasión propicia para reafirmarse en estos valores fundamentales para la convivencia social y para el futuro de nuestra nación. Si la sociedad descuida los principios morales y la riqueza espiritual perderá irremediablemente la brújula. De nada servirán el crecimiento económico y el desarrollo social si no están asentados en sólidas raíces éticas. La labor diaria de los paraguayos -en los cultivos, en las empresas, en el gobierno- debe sustentarse sobre sólidos pilares morales. La Paz -ese sencillo pero poderoso mensaje de la Navidad- no será posible en una sociedad desgarrada por las injusticias y la venalidad. Ojalá que estas fechas propicien una reflexión que ayude a los paraguayos -como individuos y como nación- a construir la Paz, ese sueño que todos compartimos.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:36 am
  19. Navidad es solidaridad

    Es tiempo de Navidad. El aroma a flor de coco y a tradición invaden las casas y las calles. Por todos lados abundan los deseos de felicidad, paz y prosperidad. Es tiempo de evaluación y del reencuentro con la familia. La Navidad es un acontecimiento que tiene como motivo principal el núcleo familiar. El nacimiento de Jesús es la buena noticia que congrega y llama a renovar nuestro compromiso con los valores de amor, paz, solidaridad, esperanza y reconciliación.
    Este tiempo que marca el fin de un año agitado y difícil, constituye también una oportunidad para reflexionar sobre los graves problemas que aquejan a nuestra sociedad y preguntarnos qué podemos hacer y qué estamos haciendo para contribuir a mejorar la comunidad en que vivimos. No podemos permanecer impasibles ante las necesidades que agobian a nuestros compatriotas y que exigen de las autoridades planes y acciones concretas. La crisis que afecta a nuestra región ha dejado a cientos de compatriotas sin trabajo, muchas familias, cada vez más, van viendo cómo se reducen sus ingresos. Es una lamentable realidad que no puede ser ignorada, y que necesita de acciones decididas de las autoridades, más allá del asistencialismo oportunista.
    El desafío que tienen ahora las nuevas autoridades que acaban de asumir en los 22 distritos del Alto Paraná es aprender de los errores propios y de sus antecesores e imprimir criterios de eficiencia, control y transparencia en el manejo de los recursos públicos. El compromiso de la clase política tiene que ser con aquellos paraguayos menos favorecidos, generando condiciones propicias para las inversiones y la creación de fuentes de trabajo. Es el camino para superar las situaciones más adversas.
    La Navidad es por excelencia tiempo de solidaridad, de compartir con aquellos que más necesitan. Es una oportunidad para mirar al vecino y rescatar uno de los valores más tradicionales que siempre caracterizó a la sociedad paraguaya, la solidaridad. Es una ocasión para llevar un poco de alegría a los más carenciados y de renovar nuestros compromiso como ciudadanos de trabajar por una sociedad mejor.
    En estas fiestas tratemos de mirar a aquel que más necesita y no desperdiciemos la oportunidad de avanzar hacia la construcción de una nueva sociedad, más participativa, inclusiva y solidaria. Que los deseos de paz y prosperidad no queden solamente en los mensajes, sino que trasciendan en acciones, hacia la construcción de una sociedad mejor.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:34 am
  20. Los dos Niños

    Por Mario Rubén Álvarez –

    Cuando cada año nace el Niño de Belén la vida hace una pausa en sus dolores y angustias para guiarse por esa estrella de los Reyes Magos que conduce a la esperanza.

    Hakuvérô jepe yvy, ivaivérô jepe la pórte, paran por un breve lapso aquellas dificultades que vuelven la existencia cuesta arriba. Y se inventa un espacio breve para compartir abrazos, palabras, vino, comida y también las lágrimas derramadas por los ausentes.

    Aun los más pobres encuentran el modo de pasar una Nochebuena y anclar en la Navidad olvidando el acoso de la falta de medios de subsistencia.

    Para los ribereños desalojados por la lenta mano líquida del río Paraguay, sin embargo, estas generalidades habituales —en la mayoría de los casos— han desaparecido.

    Paradójicamente ese Niño acostado en un ajaka’i, rodeado de José, María, Melchor, Gaspar, Baltasar y los animales del pesebre, en una tierna escena de conmovedora sencillez, es el que expulsa de sus hogares a los que se han refugiado en parques, plazas, veredas, baldíos de propiedad de gente generosa y casas de parientes o amigos.

    Por aparecer cada tanto en torno al nacimiento del Niño, a la sobredosis de lluvia y sus compañeros —granizos, tormentas, erosiones, cauces hídricos desbordados y calles convertidas en arroyos de aguas veloces y peligrosas— de la temporada de fin e inicio de año se le ha dado el mismo nombre.

    Ese Niño embravecido que se derrama sin piedad y sin discriminar a nadie sobre la gente dista mucho de la ternura del que está rodeado de flor de coco, sandías, melones y piñas de cosecha local en el corredor de la casa, en una esquina iluminada o en un ángulo del patio.

    La Navidad de los inundados es más triste que nunca. Para la mayoría, son dos naufragios en un año: el de julio pasado y el que está en curso.

    Si al lado del río, en los pekuâ’i de rústica madera, las paredes de hule y el techo precario, nacía un Niño acorde a las circunstancias de pobreza, esta vez —en lugares altos—, en la mayoría de los casos, no hay medios ni razones para que nazca.

    Seguro que el Niño de la Esperanza mira defraudado las escenas de su ausencia. No fue para que la injusticia en el reparto de la riqueza —responsabilidad de los políticos que no han sabido ni querido construir el bienestar de los desamparados— cayera como rayo despiadado sobre la cabeza de los mboriahu apî que él nació hace más de 2.000 años.

    Lo que él quiere es nacer siempre. Ello requiere el fin de las causas de su ausencia.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:33 am
  21. Navidad sin Arjona

    Es tan simpático a veces lo que circula en internet en los días festivos, con peticiones que van desde la súplica concienzuda hasta la ironía total. “Navidad sin bombas, sin exceso de alcohol y sin Arjona”. Quizás es una síntesis de la estridencia que causa en algunos la “rutina” de las fiestas. Sí, hasta la celebración “excepcional” de la Navidad se convierte a veces, a fuerza de superficialidad, en asunto molesto para muchos.

    Ni hablemos de los que están pasándola mal por roturas familiares, enfermedades, pérdidas o inundaciones. Incluso en medio de esta periferia existencial –como le llama el Papa–, es más común encontrar el asombro que hace bella la experiencia, no así en los que, teniendo con qué festejar, no saben por qué y se rebelan.

    Es comprensible porque –sobre todo para gente de mediano interés en el mundo y sus bemoles– la esencia sigue siendo necesaria para dar sentido a las formas. En el fondo, en la ironía resplandecen una pregunta y un deseo muy humanos. Tratando de sondear y dar respuestas con irónica seriedad a estas consultas del corazón, creo que nadie ha sido tan agudo como el escritor inglés Chesterton. El secreto de su profundidad intelectual –según dicen sus críticos– podría describirse como el principio del asombro por las cosas, una virtud presente sobre todo en los niños.

    Su fe en la Encarnación de Dios le hizo descubrir a Chesterton la sacralidad de todas las cosas, incluso llamaba al milagro de la Navidad –es decir, a la Encarnación– la “idea central de la civilización occidental”, ya que desde esta novedad cada cosa material se vuelve un signo de lo sagrado. Incluso “la idea de corporizar el afecto (con adornos especiales, abrazos y regalos), es la enorme y primigenia idea de la encarnación”, decía.

    Desde esta consciencia, el hombre, la familia, la comunidad, la sociedad y cada aspecto de la vida, por muy ordinario que parezca, se vuelve asombroso.

    “La nota de los regalos materiales de Navidad resuena incluso antes de que Él naciera en los primeros movimientos de los magos y la estrella. Los Tres Reyes llegaron a Belén trayendo oro, incienso y mirra. Si hubieran traído solo verdad, pureza y amor no habría habido arte ni civilización cristiana”, explicaba.

    Quizás en esta vivencia de lo espiritual en lo material, de lo perfecto en las imperfecciones, se pudiera encontrar un punto razonable para superar el rechazo a la vulgaridad y al sentimentalismo recargado, retomando así el hilo de la tradición que nos pone en Navidad de cara a las personas y a nuestras circunstancias concretas con un rostro esperanzadoramente distinto. Felicidades.

    Por Carolina Cuenca –

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:31 am
  22. La economía y nuestra Navidad

    Por Jorge Benítez Cabral

    ¿Qué factores concretos y tangibles querrían utilizar para medir si la economía está bien o está mal en esta Navidad? Se me ocurren algunas cosas. Quizá leyeron en nuestra edición de ayer, por ejemplo, que los depósitos de bebidas ubicados en el Abasto Norte de Limpio no están dando abasto, valga la redundancia, porque cervezas de todo tipo están teniendo una demanda inusual. Si tomamos más cerveza, de forma casi extraordinaria, es porque muchos tienen dinero de sobra y estamos para festejar a lo grande, tanto la Navidad como las vísperas y los días después.

    Por otro lado, las frutas de estación tienen una venta excelente. La piña se agota como llega y la ciruela ya escasea. Más ingresos para los vendedores, los revendedores y para los productores de pequeñas y medianas fincas. Eso sí es casi más importante que el éxito de la cerveza, aunque no le alcance en volumen.

    Para seguir enumerando. ¿Han visto ustedes algún supermercado semivacío en estos días? Todos estos centros de abastecimiento de productos básicos están repletos este fin de año. Las cajas y los cajeros de los mismos casi no abastecen a cierta hora, y se compra de todo. Y eso que están restringidas las promociones con tarjetas de crédito. Significa que los aguinaldos llegaron a tiempo, y principalmente de parte del Estado. Es decir, el Estado también tiene dinero suficiente por estos días.

    Habrán visto el remolino de vehículos y gente en los alrededores de los mercados más populares, como el Mercado 4 y el mercado de San Lorenzo. Todo trancado para el tráfico y apenas se puede caminar por los pasillos. Esto sería imposible sin suficiente dinero en el ambiente.

    Y por qué no mencionar la cada vez mayor cantidad de coches en las calles. Crece día a día, y esto también es un factor que indica que las finanzas de los paraguayos están mejor.

    Pero es cierto que también tenemos miles de familias damnificadas por las crecidas de los ríos (la calle 21 Proyectada nos puede dar una idea), tenemos cientos de vendedores ambulantes en las calles, tenemos hospitales llenos y con escasez de insumos y medicamentos; tenemos mucha delincuencia y las cárceles repletas.

    Concluyamos entonces que en esta Navidad, la economía nos sonríe, pero nos quedan todavía muchas deudas sociales impagas.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:22 am
  23. Poner en vigencia las enseñanzas de Jesús

    La Cristiandad celebra hoy, una vez más, el nacimiento del Hijo de Dios, que se encarnó para redimirnos de nuestros pecados y terminó crucificado porque la muchedumbre prefirió perdonar a un ladrón antes que a él. Al decir su famosa frase, que había que dar al César lo que era del César, admitió el poder temporal de los hombres, lo mismo que cuando dijo que su reino no era de este mundo. Predicó el amor al prójimo, repudió la violencia y distinguió lo espiritual de lo terrenal, sentando un principio que la civilización occidental ha hecho suyo, al separar la política de la religión y consagrar la libertad de cultos. Resulta que los valores predicados por el Salvador son en sí mismos favorables a la convivencia social, en la medida en que fomentan la concordia y la honradez. El problema es que muchas veces no tienen vigencia en la realidad, pues se los proclama de labios para fuera, sin que se reflejen en la conducta diaria, ni de gobernantes ni de gobernados.

    De hecho, quien se vale de un cargo público para enriquecerse nada tiene de cristiano, ya que su conducta inmoral e ilícita causa un severo perjuicio a sus semejantes. Quien roba al erario, roba a los contribuyentes, directos o indirectos, y a la vez impide que la educación y la salud públicas, entre otros importantes servicios, sean bien atendidas. La víctima no es tanto esa persona jurídica llamada Estado, sino esa persona física multitudinaria llamada Juan Pueblo. Por su parte, el ciudadano que soborna a un funcionario para lograr una ventaja indebida es un delincuente, tanto como aquel que, en vez de denunciarlo, acepta el soborno.

    Es una paradoja que tengamos tantos gobernantes que se declaran cristianos, pero que deba recordárseles con frecuencia que el cristianismo no apaña la impunidad de la que hoy gozan tantos sinvergüenzas.

    Los funcionarios, los fiscales y los jueces venales deben ser expulsados de sus cargos, tal como Jesús expulsó a los mercaderes que profanaban el Templo. Más aún, deben ir a la cárcel, lo mismo que quienes malversaron fondos públicos después de haber jurado ejercer un cargo electivo con fidelidad y patriotismo, poniendo a Dios como testigo. Un verdadero cristiano debe abstenerse de “tomar su santo nombre en vano” y debe respetar no solo la ley divina, sino también la humana.

    En el preámbulo de la nuestra Constitución, el pueblo paraguayo invoca a Dios, por medio de sus legítimos representantes. Esa invocación implica la creencia en un Ser Supremo que castigará a los malos y premiará a los justos en el más allá. Algo similar cabe hacer en la tierra, simplemente aplicando por igual las normativas en vigor, para aplacar el “hambre y sed de justicia”, que no es de venganza, de quienes sufren los perjuicios de la corrupción rampante.

    La vida, la libertad y los bienes de las personas deben ser protegidos de los malvivientes y, en particular, del crimen organizado, cuyos tentáculos se extienden al aparato estatal. Los obispos paraguayos, que siempre han condenado la impunidad, han venido llamando la atención sobre el auge del narcotráfico, entre cuyas víctimas recordamos a nuestro corresponsal Pablo Medina y a su acompañante, Antonia Almada. Quienes se dedican a esta actividad delictiva deben ser combatidos con toda la fuerza de la ley, lo mismo que la banda criminal que mantiene secuestrados a Edelio Morínigo y a Abrahán Fehr Banmam sin importarle en absoluto el dolor y la angustia que les causa a ellos y a sus familiares. El mensaje de paz del Mesías es desoído no solo por estos grupos delincuenciales, sino también por quienes practican la violencia doméstica o cometen asaltos, sea o no bajo el influjo de las drogas.

    Las autoridades tienen la obligación de prevenir y de reprimir el uso ilegítimo de la fuerza; los particulares, la de colaborar en su investigación, resistiendo siempre la tentación de hacer justicia por sí mismos. Los débiles deben ser protegidos por el Estado, y los afligidos, contar con la solidaridad de sus semejantes: la caridad cristiana exige que la colectividad nacional preste el auxilio que hoy requieren decenas de miles de compatriotas damnificados, expulsados de sus hogares por las aguas del río Paraguay y de sus afluentes. Debemos hacerles sentir que no están solos.

    La Navidad es ocasión propicia para meditar acerca del mensaje de paz, justicia y solidaridad que trajo Jesús y hacer un sincero examen de conciencia que revele en qué medida aplicamos sus luminosas enseñanzas en nuestra vida diaria. Seamos sinceros con nosotros mismos y, a la vez, exijamos sinceridad a quienes se dicen cristianos.

    El Paraguay no cambiará mientras los valores propugnados por el cristianismo sigan brillando por su ausencia. Si ellos rigieran las conductas individuales, nuestro país sería redimido de la violencia, de la injusticia y de la indiferencia hacia los necesitados.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 diciembre, 2015, 8:21 am
  24. NIÑO DIOS

    Andrés Granje

    Esta noche es nochebuena y en nuestros corazones brotan o se renuevan como todos los años los sentimientos de amistad y amor hacia el semejante, hacia los familiares y amigos, la presencia del placido niño, reposando en la humilde cuna del pobre pesebre de Belén reproducidos en muchos hogares paraguayos, adobados con elementos que forman parte de nuestro folclore de nuestra cultura y de cómo sentimos y vivimos los paraguayos esta magna fecha, esta noche de paz nos prepara para la llegada triunfal de la navidad, pues bien ese niño que nos mira con una bonhomía de siglos tiene el poder de aglutinar a las personas de bien en torno de esa representación de su natalicio que fue también el nacimiento de una nueva civilización mas humana y solidaria basada en la tolerancia y el respeto al semejante.

    Por eso esta fecha de tanta significación no debe ser bastardeada solamente para que la sociedad de consumo convierta en un carnaval indecente de derroche y abusos con la compra lujuriosa de artículos de lujo que en casos no son necesarios o se constituye en una grosera exageración, alejado de toda conciencia social, esta fecha no es para el dispendio ni la exhibición procaz de la riqueza en muchos casos fraudulentamente creado por sobre el dolor y la humillación de tantos compatriotas. Está bien que los comerciantes, tengan el afán de lucro y quieran aprovechar estas fiestas para hacerse de dinero, pero todo dentro de los límites de la corrección y la honradez.

    Intuimos, que el niño Dios mirará compungido desde su cuna del pesebre, quizás con una tristeza indeleble la situación de tantas familias paraguayas que sufren por culpa de la situación muy especial que significa la crecida del río Paraguay y el éxodo doloroso de tantos compatriotas que pasaran una navidad con penas y preocupación en las improvisadas y mal dispuestas chozas, donde han sido reubicados en ranchos miserables incluso peores que ese humilde pesebre, donde nació el príncipe de la luz convertido en faro que ilumino el camino de la felicidad humana, el niño mirara con pesar en el alma la poca solidaridad que existe para con estos hermanos, que viven un calvario tan doloroso como el que viviera el niño Dios convertido en hombre y martirizado para la salvación de la humanidad.

    Queremos que en un momento de esta noche hermosa, compartiendo con familiares y amigos en la felicidad de nuestros hogares, al levantar la copa y brindar ufanos por el milagro siempre repetido del nacimiento del niño Dios, pensemos en nuestra patria, en esta tierra que amamos, a veces nos duele. Tierra generosa regada por el sudor del esfuerzo de nuestros mayores, que en el año 2015 fue bendecida con la presencia de su Santidad el Papa Francisco, que nos dio tantos ejemplos de amor, de valentía, de generosidad, que ilumino el camino de tantos jóvenes en ese encuentro donde más que las voz del Pastor o del Sumo Sacerdote, se escuchó la voz del amigo, del padre preocupado por el destino de sus hijos y aun a riesgo de ser sacrílego nos pareció que fue la voz de Dios, pacificando nuestros corazones , su presencia fue como una navidad anticipada llenando de gozo nuestras almas.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 diciembre, 2015, 9:22 am
  25. Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 diciembre, 2015, 7:42 am
  26. Dios tiene a gala hacernos saber que nos ama

    Por Padre Humberto Villalba

    Todos los años, al filo de la más tierna de las noches, los hombres parecieran olvidar por un momento sus rencores, sus egoísmos y mezquindades, sus pesadillas… y se abrazan y se felicitan y se desean bienaventuranzas a la vista de un Dios envuelto en pañales que al nacer ha dividido en dos partes la historia de la humanidad.

    Pero esta alegría que sentimos en la Nochebuena sería tan fantasiosa y desencajada de nuestra realidad como el carnaval si la arrancásemos de su contenido teológico. Sería como evocar una alegría que no existe y un dulce engaño a nuestro crudo cotidiano. No resulta nada fácil asimilar la teología de la Navidad. Es por eso que el amor por Dios no nos compromete tanto como los otros afanes de la vida. Y es por eso también que el amor por Dios se nos presenta apenas como una ecuación cuyo resultado no afecta los móviles de nuestra existencia.

    Hay otras “navidades” que nosotros hemos montado en las frías cuevas de nuestros egoísmos. La auténtica es búsqueda, es movimiento, es ganas de abandonar los parajes cómodos y exponerse a los fastidiosos. Tiene sentido solamente si aceptamos dejarnos desinstalar, si abandonamos nuestras poltronas para ir a las malolientes “cuevas de animales”.

    No existe un camino que conduce a Dios. Existe, sin embargo, un camino que trae a Dios a nosotros. Y ese camino empieza precisamente en Belén. Sin este camino, todos los nuestros, aún los garantizados con enormes señalizaciones fosforescentes, no conducen a ninguna parte. Nuestro encuentro con Dios solo es posible porque Él mismo ha venido a encontrarnos.

    Lleguemos, pues, esta noche junto a nuestro pesebre de ka’avove’i y flor de coco, con nuestro regalo para el recién nacido. Que no nos acongoje nuestra pobreza espiritual. Será suficiente una lágrima de arrepentimiento o un balbuceo de amor. ¡Les deseo feliz Navidad!

    *Sacerdote redentorista

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 diciembre, 2015, 4:47 am
  27. La Navidad, la razón humana y el corazón

    Por Gustavo A. Olmedo B.
    La Navidad trae consigo una serie de fenómenos que llaman la atención. Como antesala, la maquinaria del consumismo se reactiva ferozmente y los fanáticos antirreligiosos exponen su desprecio y rechazo en las redes sociales. Igualmente, se incrementan los sentimientos de unión familiar, el paisaje cotidiano se llena de luces, las canciones invitan a vivir el sueño de un mundo mejor y en las casas no faltan el pesebre y el adornado arbolito.

    Podemos estar a favor o en contra de estas celebraciones, desear su eliminación del calendario o disfrutar del ambiente y los momentos que generan; propiciar discusiones teóricas sobre su origen o quejarnos de las promociones que invaden los negocios con el gordo Papá Noel. Pero todo ello no cambiaría nada con relación a esta celebración.

    El punto central no pasa por cuánto festejamos la Nochebuena, o si terminamos pasados de copas, indigestados o amaneciendo en una discoteca. Tampoco puede reducirse al espíritu solidario para con los más necesitados, muy promovido en estos días; algo necesario y útil, pero que no va al fondo de la cuestión.

    El problema central de la Navidad, para ateos o creyentes, sabios o ignorantes, pobres o ricos, pasa más bien por el anuncio que trae consigo y la postura que uno asume frente al mismo. Que un ser humano –con características extraordinarias– haya afirmado ser hijo de Dios, generando un pueblo tan numeroso y que aún perdura en su nombre, no debería tomarse a la ligera. Es cuestión de uso de la razón.

    A simple vista, claro que parece absolutamente imposible, pero rechazar la categoría de la posibilidad ante un hecho que marcó la historia, y asumir la negación automática, calificándolo de locura o estupidez, sin la verificación adecuada y la seriedad necesaria, no sería lo más razonable, pues la razón implica apertura a la totalidad de los factores en juego de la realidad.

    Los poderes económicos, políticos e ideológicos podrían negar la existencia de aquel extraño suceso en el Lejano Oriente y promover su olvido, sin embargo, sería imposible eliminar todo lo que propone y supone, pues mientras exista un ser humano seguirá vigente la Navidad.

    Como bien lo dijo en 1996 el entonces cardenal Ratzinger: “En el hombre hay un anhelo y una nostalgia inextinguibles de lo infinito”; y es justamente esta la pretensión del acontecimiento de Belén; ser respuesta al deseo profundo de todo ser humano. En efecto, más allá de los calendarios y las cuestiones culturales, de la vorágine capitalista, urge reconocer que la Navidad tiene su origen en el corazón de la persona; ese lugar que acoge la espera de bien sin límites y el deseo inextirpable de la plena felicidad.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 diciembre, 2015, 4:47 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

fotociclo ✓

La primavera está en el aire

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

5días

A %d blogueros les gusta esto: