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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Sin cuchillos bajo el poncho

Según el Tratado de Asunción, de 1991, el Mercosur debe ser una zona de libre comercio abierta al intercambio de bienes y servicios, y no en lo que se ha convertido: un club de izquierda inspirado en el tragicómico Socialismo del Siglo XXI. En este contexto, los mandatarios de los países miembros han arrinconado los objetivos primigenios.

Se recordará, por ejemplo, que en la 46ª Cumbre de Caracas, realizada en julio del 2014, los presidentes le dieron mucha mayor importancia a la situación en la Franja de Gaza, al conflicto argentino con los “fondos buitre” y a la memoria de Hugo Chávez y de Néstor Kirchner, proclamados “ciudadanos ilustres” del bloque regional. Vale la pena preguntar, por ejemplo, ¿qué hicieron ambos presidentes para que el Mercosur avanzara más rápidamente hacia la integración económica deseada? Absolutamente nada. En cuanto a los otros temas mencionados, el Tratado de Asunción no prescribe que sus signatarios tengan una política exterior común.

En el bloque tampoco debe primar lo político sobre lo jurídico, que es el justificativo esgrimido por el expresidente uruguayo José Mujica para justificar la suspensión de la membresía paraguaya por haber recurrido nuestro país a un mecanismo constitucional para deponer a un presidente de la República, además de aprovecharse esa ocasión para incorporar ilícitamente a Venezuela en el bloque.

Recordamos estos lamentables episodios para ilustrar, una vez más, cuánto se ha apartado el Mercosur de su finalidad originaria, que fue la de lograr un arancel externo común y eliminar gradualmente las barreras aduaneras entre sus miembros. Ese alejamiento no tuvo que ver, ni mucho menos, con que ya se hubieran alcanzado las metas fijadas en el Tratado, como bien lo saben los exportadores y los navieros compatriotas que han venido sufriendo las chicanas de la proteccionista Argentina, hasta para llevar sus productos al Uruguay a través del río Paraná.

Ya en 2011, sin embargo, el propio Mujica había hablado de la necesidad de “replantearse algunas cosas”, cuando el Brasil aumentó los aranceles para los vehículos importados desde los países del bloque. Lo que corresponde, en verdad, es plantearse con toda sinceridad si realmente existe el propósito de promover la integración económica sin que los países más grandes de la organización aprieten sus torniquetes a los más chicos cada vez que les conviene. En la medida en que el Paraguay siga soportando trabas –tanto más perjudiciales por su condición mediterránea– mal podría afirmarse que se busca un mercado común.

Si la retórica hueca y las toneladas de papel que se generan después de cada Cumbre no sirven para ocultar los graves problemas de integración, mucho menos puede impulsarlo el desvío de los fines iniciales del Mercosur. Tampoco la creación de entidades costosas e inútiles, que poco o nada contribuyen a alcanzarlos, sirve para disimular el hecho de que, hasta hoy, el bloque regional ha sido un rotundo fracaso. En comparación, en solo cuatro años la Alianza del Pacífico se ha mostrado mucho más pujante en cuanto a la integración económica y a la inserción de sus miembros en el comercio internacional.

El Mercosur, además, se ha vuelto un paquidermo, con la cantidad de organismos inútiles que se han creado en su entorno, con alto costo para su mantenimiento. Hay un Parlasur, con sede en Montevideo, lo mismo que un Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur y un Instituto Social del Mercosur, con sede en Asunción. Los ciudadanos de los países miembros, que los costean con sus impuestos, ni tienen noticia de la existencia de esas entidades e ignoran totalmente lo que sus bien remunerados integrantes hacen o dejan de hacer. Para tener idea de lo que cuesta solamente ese organismo inútil que es el Parlasur, se puede señalar que hay 18 parlamentarios paraguayos, cada uno con un salario de 32,7 millones de guaraníes. La representación local tiene 21 funcionarios permanentes y 19 contratados, mientras cada legislador parlasuriano cuenta con ¡dos asistentes!, para no hacer absolutamente nada en beneficio del país.

Aplaudimos que ahora por lo menos el Gobierno paraguayo sostenga que el Mercosur debe volver a sus raíces y confiamos en que esa justificada inquietud sea cada vez más compartida. Se impone renunciar al palabrerío y a las poses ideológicas, para volver al Tratado de Asunción, es decir, para forjar un mercado que implique, entre otras cosas, la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos y la adopción de una política comercial común con respecto a otros Estados o grupos de ellos, tema de la actual Cumbre.

Hasta ahora lo ideológico sigue pegando fuerte en el bloque. Entre los mandatarios que asistirán a esta Cumbre en Asunción figura el presidente boliviano, Evo Morales, cuyo país aspira a convertirse pronto en un miembro más del Mercosur. Sin embargo, mientras el bloque sudamericano pretende avanzar en un entendimiento con la Unión Europea, el presidente Morales afirmó el 9 de junio pasado en Bruselas que “si el Mercosur quiere forjar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE), Bolivia va a tener que retirarse”, disconforme con la posición de los países del Viejo Mundo. También estará presente en esta ocasión el dictador venezolano Nicolás Maduro, quien llegará con sus manos teñidas de sangre mientras sus cárceles encierran a demócratas como Leopoldo López y Antonio Ledezma, sin que la Cláusula Democrática del Mercosur le haya sido aplicada a su Gobierno.

Es de esperar que esta Cumbre de Asunción sea provechosa para nuestros pueblos, y que lo que hasta ahora es un inútil foro político, se ocupe de una vez por todas de crear una auténtica integración regional, sin hipocresías ni cuchillos bajo el poncho.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/sin-cuchillos-bajo-el-poncho-1437532.html

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Sin cuchillos bajo el poncho

  1. En la posición correcta

    El encuentro de los jefes de Estados del Mercosur en Asunción, sin duda, deja muchos temas para el análisis. Da la impresión de que fue una de las reuniones menos protocolares en la historia de la entidad y en la cual se abordaron directamente los temas que hace tiempo están postergando la verdadera unión de negocios, que conviene a los países de la región.

    Surgieron muchos temas, desde el encontronazo del presidente Macri, quien sin pelos en la lengua, censuró las condiciones de los derechos humanos y los presos políticos en Venezuela, hasta la respuesta que mereció de la enviada de Maduro, quien por las dudas, prefirió borrarse de la “Cumbre” asuncena.

    Lo que deseamos destacar en estas líneas es la atinada posición del gobierno paraguayo. El presidente Cartes, congenió primero con todos sus colegas, tuvo una especial atención para con su amigo el presidente Macri; con jovialidad, saludó también a la tambaleante Dilma Rousseff, quien no las tiene todas consigo e incluso a los demás jefes de Estados, al de Uruguay, etc. Luego, correctamente, entre los primeros temas que planteó a la plenaria, estuvo el de las asimetrías. Paraguay necesita renovar los beneficios del FOCEM.

    “Falta compromiso hacia los países de menor economía. Tenemos hoy la oportunidad de inaugurar una época de mejores realizaciones”, dijo.

    Agregó luego que “Vemos necesario el retorno a los principios fundamentales del Mercosur (…) Hay que fortalecer los vínculos fronterizos”, sostuvo. Añadió en ese sentido su pedido de libertad de tránsito.

    Este problema de la obstrucción al libre tránsito de productos consagrado por el Tratado de Asunción, ha sido la mejor forma de agresión que han tenido los gobiernos de Brasil y Argentina, hacia los intereses del Paraguay. ¿Cuántas cargas de productos nacionales exportados legítimamente se pudrieron al sol, debido a esta insensata medida proteccionista?

    Finalmente el presidente, creemos que también de manera acertada, abordó el tema de la necesaria atención a los requerimientos de la Unión Europea. Los del viejo mundo están mirando con interés al Mercosur latino, prácticamente desde su fundación. Y aquí no ha habido condiciones para atender sus demandas. Es el momento de “ponerse las pilas”, como se dice vulgarmente y comerciar con gente tan seria como los europeos.

    El presidente selló sus palabras a este respecto indicando claramente que apuesta por la relación Mercosur-Unión Europea, “porque posibilitará la creación de nichos de mercados”.

    Como colofón, HC reclamó la vigencia y respeto irrestricto de los Derechos Humanos en todo el Mercosur, mensaje que le habrá llegado también bien clarito, al gorila Maduro.

    Bien por la participación paraguaya en la “Cumbre”. ¡Aparentemente empezarán a soplar buenos vientos en el Mercosur!

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    Publicado por Anónimo | 23/12/2015, 06:36
  2. Señales de la Cumbre

    De los múltiples temas abordados durante la reciente Cumbre del Mercosur, dos merecen ser destacados de forma particular. En primer término, la ratificación por parte de los presidentes de trabajar por el libre tránsito de bienes y mercancías al interior del bloque.

    Esta declaración podrá parecer una obviedad a muchos, pero en realidad hace a la esencia misma de la iniciativa de integración, la articulación económica y comercial, una línea abandonada en los últimos años. En efecto, el Mercosur sufrió una desnaturalización en los últimos tiempos, convirtiéndose en una suerte de frente político e ideológico, antes que en una alianza comercial. La primera declaración del Tratado de Asunción dice que los países que suscriben el documento acuerdan “la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, a través, entre otros, de la eliminación de los derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías y de cualquier otra medida equivalente”.

    En el mismo artículo los socios se comprometen a “la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los Estados”. Para cualquier observador será evidente que estos propósitos fueron dejados de lado al menos en el último lustro. La ratificación de los mandatarios debe ser el inicio de un proceso que coloque nuevamente las cosas en la perspectiva correcta.

    Otro punto que debe ser resaltado es la determinación de impulsar un acercamiento más concreto y efectivo con la Alianza del Pacífico. Chile, Estado asociado al Mercosur, promueve de forma muy particular la idea de estrechar los lazos con este bloque continental, del que forma parte. El Paraguay debe defender con firmeza esta política, con la que tiene mucho que ganar y nada que perder, atendiendo a que su economía no compite con las naciones del Pacífico. Los miembros de esta organización son cuatro de las más pujantes economías del continente. Suman 215 millones de habitantes y llegan juntas a casi el 35% del Producto Interno Bruto (PIB) de Latinoamérica.

    Finalmente, cabe también enfatizar en la importancia de las declaraciones del nuevo presidente argentino, Mauricio Macri, quien dijo que su país no quiere un Mercosur “a dos velocidades”.

    Argentina tiene naturalmente un peso enorme en el bloque y en el proceso de integración y la decisión de sus nuevos gobernantes de apostar a fortalecer el Mercosur y, sobre todo, de devolverle su carácter económico y comercial permite abrigar esperanzas sobre el futuro de la integración en Sudamérica.

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    Publicado por Anónimo | 23/12/2015, 06:35
  3. ¡Escándalo!

    El famoso país de mayor producción de energía hidroeléctrica del mundo, con su famosa represa de Itaipú y Yacyretá, va cayendo a pedazos.

    Antes se necesitaba que un tornado se produjera para que parte de nuestra población se quedara sin energía eléctrica por varias horas, que consecuentemente viene aparejado también con la falta de agua.

    Hoy en día, ya no se necesita de ese fenómeno climático para que eso ocurra en diferentes zonas de nuestro país. A veces, porque la lluvia se viene con vientos de 60 o 70km/h sin necesidad siquiera que el viento alcance los 90 a 100 km/h. ¿Cuándo será que los paraguayos nos daremos cuenta de que seguimos siendo explotados y denigrado por nuestros “vecinos, hermanos, amigos Brasil y Argentina”?

    Mientras que ellos llevan el 92 a 93 % de esa riqueza con la cual hacen progresar regiones enteras nuestro país se debate en la pobreza e incertidumbre. ¿Será que los jóvenes no se han de poder ocupar también de este tema que aparte de causar miseria, denigra a todo el pueblo paraguayo? Si nosotros no podemos por nuestros propios medios existen organismos internacionales para el efecto. Nuestro país está sumido en la impotencia porque carecemos de medios necesarios para defendernos de estos inhumanos explotadores; que generalmente se debe a la vergonzosa corrupción que campea en el país en todas las instituciones, acompañados por una vigorosa impunidad.

    ¡Basta de reclamar deudas impagas a los usurpadores, hagamos sí una patriada construyendo líneas de transmisión que hagan posible que los habitantes de este pueblo disfruten con normalidad dicho bien.

    Y mediante ello aspirar a una vida mejor. Que es lo justo e impostergable. Solo así volveremos a sentirnos orgullosos de ser paraguayos, honrando de esta manera a nuestros héroes y a las nuevas generaciones.

    Modesto Salinas Sosa

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    Publicado por Anónimo | 21/12/2015, 07:05
  4. Terminar con la inicua explotación en Itaipú y Yacyretá

    Contrariamente al espíritu y la letra de los respectivos tratados por los que Paraguay se asoció con Brasil y Argentina para la construcción y operación de las usinas hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá en un pie de absoluta igualdad de derechos y obligaciones, prevalidos de su mayor poder económico, ambos socios se agenciaron para montar un abusivo esquema administrativo y financiero que en la práctica anuló la equidad formalmente pactada. A su vez, esta perversa ingeniería financiera les sirvió de pretexto para implementar una modalidad administrativa que les posibilitaba sobornar a sus pares paraguayos de la administración conjunta nominalmente igualitaria, asegurándose de ese modo el manejo unilateral del ente binacional en provecho exclusivo de sus países, en directo perjuicio de los intereses nacionales allí comprometidos.

    Desde los tiempos en que el dictador Alfredo Stroessner y su canciller Raúl Sapena Pastor firmaron los leoninos tratados con sus pares de Brasil y Argentina, la opinión pública paraguaya ha venido reclamando a sus gobernantes de turno el fin de tan ignominiosa explotación por parte de quienes en los papeles fungen como socios igualitarios, pero que en los hechos se comportan como amos. Lamentablemente, hasta ahora ninguno de nuestros gobernantes ha tenido el patriotismo de renunciar a las coimas encubiertas en forma de prebendas con que las astutas autoridades brasileñas y argentinas retribuyen su complicidad a favor del mantenimiento del statu quo expoliador.

    Pero el pueblo paraguayo es consciente de que su exigencia por el fin de los abusos financieros y burocráticos prevalecientes en las usinas binacionales es algo que cae por entero dentro del alcance de la soberanía del Paraguay, y que por consiguiente no cejará en su empeño de lograr la recuperación de nuestra soberanía en ellas conculcada. Por lo demás, más allá de la indiferencia cómplice de nuestros venales gobernantes, los paraguayos estamos convencidos de que nuestros intereses y valores como nación requieren vigilancia y esfuerzo para perdurar. En consecuencia, no nos cansaremos de reclamar a nuestros socios el respeto a nuestros legítimos derechos en ambas asociaciones comerciales. Y cuantas veces tengamos la oportunidad de hacerlo en presencia de sus máximas autoridades, lo haremos con toda firmeza y respeto, como en esta ocasión.

    Nuestros reclamos se fundan en realidades insoslayables, comprobadas y comprobables. Así, en Itaipú el Paraguay es víctima de una colosal estafa por parte de Brasil, que se apropia de nuestra electricidad a una irrisoria tarifa de 9,8 US$/MWh, para revenderla en su territorio a 120-200 US$/MWh, negándonos el derecho de que la comercialice la ANDE en vez de Eletrobrás, pese a haberse convenido que lo haga según el acuerdo firmado por los presidentes Fernando Lugo y Lula da Silva en 2008.

    De haberse podido implementar este acuerdo, en 2014 el Paraguay hubiera podido vender su electricidad en el mercado brasileño a 129 US$/MWh, en vez de hacerlo a un ridículo 9,8 US$/MWh como hasta ahora. El monto percibido en esas condiciones hubiese ascendido a unos US$ 4.300 millones en vez de los US$ 298 millones que recibió ese año. El Brasil consume en promedio alrededor del 93 por ciento de la electricidad generada en la usina.

    En cuanto a Yacyretá, la estafa allí perpetrada por la Argentina es equivalente en términos relativos a la que sufrimos en Itaipú. Durante los 20 años que lleva generando electricidad la usina hidroeléctrica, el promedio de la tarifa pagada al Paraguay como compensación por la electricidad cedida es otra vez de solo 9,1 US$/MWh. En el mencionado lapso, la Argentina ha consumido en promedio 93,7 por ciento de la electricidad generada en la usina, equivalente a 122.310.916 MWh, que al precio pagado totaliza apenas US$ 1.113 millones, en vez de los US$ 14.677 millones que corresponderían si la tarifa fuese de 120 US$/MWh (precio que cobra la ANDE a Electricidad Misiones SA –EMSA– por energía fuera de pico, que se eleva a US$ 150/MWh por energía de hora pico).

    Con estas cifras reales que confirman la gran estafa de que el Paraguay es víctima en ambas usinas binacionales, el pueblo paraguayo tiene el justo derecho de decirle a la presidenta Dilma Rousseff que es hora de que el Brasil cumpla a cabalidad el compromiso asumido en el acuerdo Lugo-Lula, y permita que la ANDE comercialice la energía paraguaya en el mercado eléctrico brasileño en reemplazo de Eletrobrás.

    Al presidente Mauricio Macri, a su vez, le decimos que acreditamos en su buena fe de gobernante en cuanto a su promesa de transparentar su gestión, con la esperanza de que alcance también a la Entidad Binacional Yacyretá, estigmatizada por el expresidente Carlos Menem como un “monumento a la corrupción”. La clave para avanzar en futuros planes bilaterales de aprovechamiento energético del río Paraná pasa indefectiblemente por la revisión del Anexo C del Tratado, que es el instrumento legal para clarificar la deuda de la entidad tanto con el tesoro argentino como con nuestro país y organismos financieros internacionales.

    Le solicitamos también la remoción de las trabas interpuestas por el gobierno de su antecesora al comercio bilateral y a la libre navegación de la Hidrovía Paraguay-Paraná. Esta vía es crucial para la conexión del Paraguay con el mundo y, como tal, no deseamos que ella sea una arena de competencia geopolítica en el Cono Sur, ni de imposición hegemónica por parte de la Argentina.

    Si los países más poderosos del bloque continúan amparándose en su fuerza para evitar saldar sus cuentas con los socios menores, no podrá hablarse de integración en el Mercosur, esa integración que los presidentes invocarán de boca para afuera en la Cumbre que se realiza en nuestra capital, pero que está lejos de la realidad.

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    Publicado por Anónimo | 21/12/2015, 06:50
  5. Un Mercosur que no le sirve a la gente no tiene razón de ser

    El proceso de integración regional, en este caso el Mercosur, no es más que una herramienta; el instrumento mediante el cual un grupo de países deciden asociarse para procurar el desarrollo económico y social de sus pueblos. Si este fundamento no se cumple y la gente no siente de manera directa los beneficios que se esperan de todo esfuerzo de complementariedad, el mecanismo se torna inservible. Para evitar el progresivo declive que afecta al Mercosur es menester que los presidentes reunidos en Paraguay reinstauren el espíritu fundacional del bloque y se aboquen de forma prioritaria a adoptar una serie de medidas destinadas a garantizar el libre tránsito de personas y mercaderías en el ámbito de la región.
    El 26 de marzo de 1991, los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se reunieron en Asunción para sellar una alianza que definían, en primer lugar –y así consta en el Tratado constitutivo del bloque– como un “mercado común que implica la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos”. Esa premisa fundacional, sin embargo, no se ha cumplido a lo largo de este casi cuarto de siglo, sumiendo a los pueblos que componen el proceso en el desconcierto, primero, y el desencanto, después.

    El proceso integrador es un instrumento crucial de desarrollo, sobre todo para un país mediterráneo como el nuestro. Lamentablemente, el animus societatis que debería existir en todo esquema de complementariedad económica, comercial y social no siempre ha orientado las decisiones en el Mercosur.

    Y aquí nos encontramos, pues, a las puertas de la conmemoración de los 25 años de fundación del bloque sin demasiadas cosas que celebrar. Trabas arancelarias o para-arancelarias dificultan el libre tránsito de las mercaderías consagrado en el primer artículo del Tratado de Asunción. Excusas de orden migratorio o aduanero entorpecen, también, el tráfico expeditivo de las personas que habitamos la región.

    Los paraguayos, por ejemplo, ahora que comienza la temporada estival, somos víctimas de interminables filas y controles de toda especie en los puntos fronterizos, sobre todo en aquellos que nos separan –porque la verdad es que hasta ahora no nos unen– de Argentina. En ocasiones, los ciudadanos paraguayos que intentan ingresar al vecino país a través de Posadas deben aguardar cinco, seis y hasta diez horas. No existen condiciones para suponer que estamos acercándonos, siquiera lentamente, a integrar un mercado común al estilo de Europa.

    Está visto que si la integración no se hace con la gente y en beneficio de la gente, es la legitimidad misma del proceso la que será puesta en causa y entredicho. No existen motivos, entonces, para hablar de un “sentido de pertenencia”. Las marcas del “Mercosur” en los pasaportes o en las matrículas de los vehículos –que comenzará a regir– no son más que frías nomenclaturas vaciadas completamente de contenido.

    Los cancilleres y los presidentes del bloque no deberían dejar de reflexionar sobre esta cruda realidad. De lo contrario, será inevitable que la gente continúe considerando que la celebración de este casi medio centenar de cumbres de jefes de Estado no ha tenido otro objetivo más que el de promover un costosísimo turismo diplomático absolutamente divorciado de los verdaderos intereses que tendrían que animar la integración de los pueblos y de las economías a las que ellos dan vida y sustento.

    Alentamos, pues, a las autoridades paraguayas a elevar bien alto la voz de sus representados en esta XLIX Cumbre Presidencial, en defensa de los intereses de un país que ha dado mucho de sí para asegurar un funcionamiento adecuado del proceso integrador, sin ver a cambio los grandes beneficios que el bloque prometía cuando fue fundado, hace 25 años, en esta misma capital.

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    Publicado por Anónimo | 21/12/2015, 06:45
  6. Un Mercosur cambiado
    La Cumbre del Mercosur que nuestra capital se apresta a albergar desde mañana encuentra al bloque experimentando vientos de cambio.

    En Argentina, pieza clave del proceso de integración, llegó al gobierno el empresario Mauricio Macri, quien no tardó nada en mostrar que está decidido a dar un golpe de timón en la política y la economía del país vecino. En Venezuela, el chavismo sufrió un durísimo revés en las elecciones parlamentarias, su primera derrota en más de una década. En Brasil, el gobierno de Dilma Rousseff atraviesa una coyuntura en extremo delicada, con la sombra de un juicio político en ciernes.

    Estos cambios coinciden con un importante avance del bloque: la propuesta a ser presentada ante la Unión Europea en el marco de las negociaciones para un acuerdo comercial. Este es el legado que deja la presidencia pro témpore de nuestro país, en verdad un paso adelante crucial en un asunto que lleva casi 20 años y que había estado estancado desde hace mucho tiempo. Ambos elementos –los cambios políticos regionales y un progreso concreto en un tema económico y comercial de enorme relevancia– permiten abrigar esperanzas acerca del futuro del Mercosur.

    Esta iniciativa de integración abandonó hace rato las ideas que lo inspiraron –básicamente, la complementación y articulación estratégica en el plano económico y comercial– para convertirse en una suerte de club ideológico, en el que primaban más las afinidades sectarias antes que la convergencia de las políticas económicas.

    Es cierto que la integración económica postulada desde el Tratado fundacional nunca avanzó al ritmo esperado y necesario, pero de cualquier manera, si el Mercosur aspira a tener algún futuro, debe enfocarse nuevamente en esos propósitos y metas que le dieron origen y sentido. En estos asuntos fundamentales –por ejemplo, el cumplimiento de los objetivos básicos del bloque– no se invirtieron hasta hace poco tantos esfuerzos como en uniformizar políticamente al Mercosur, con frecuencia a la medida de los requerimientos de los socios más poderosos.

    Pero este no es el único problema. La continuidad de medidas proteccionistas –que en el caso argentino empiezan a ser revisadas, por fortuna– va totalmente a contramano de los principios del Mercosur. Hasta ahora cada parte desarrolla su propia estrategia y su propio juego, sin que importe la opinión o los intereses de los demás socios.

    Ninguna sociedad puede prosperar si sus integrantes se ignoran unos a otros.

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    Publicado por Anónimo | 20/12/2015, 06:40
  7. “No entregaremos la revolución”

    Por Edwin Brítez

    Se anuncia para mañana la venida de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, para la cumbre del Mercosur, y estarán también Mauricio Macri y Dilma Rousseff. Los tres seguramente acapararán la atención de la prensa, pero es casi seguro que Maduro tendrá más espacio para lo que diga, no importa que nuestros vecinos tengan cosas más importantes que decir.

    Dilma está al borde de un juicio político que tendrá sus impactos en la economía y esta, en el bienestar de la población… o en el malestar. Por el principio de que todo cuanto suceda en Brasil repercute en Paraguay, tumben o no a Dilma, el terremoto sacudirá a nuestro país, aunque mucho más tal vez si se acaba la hegemonía del PT en el poder.

    Macri tomó algunas medidas económicas en su país que ya comienzan a hacer ruido aquí en el campo del comercio fronterizo y en la colocación en el exterior de nuestra producción agrícola-ganadera. Nuestros expertos locales ya anticiparon que las determinaciones del nuevo Presidente argentino obligarán a Paraguay a ser mucho más competitivo y formal para no perder los mercados ganados.

    Pero como siempre ocurre, los presidentes que tienen mucho que decir optarán por hablar menos y quienes nada importante tienen que decir seguramente no dejarán de hablar. Este último papel corresponderá a Maduro, acostumbrado a la gentileza de micrófonos para martillar siempre en la confrontación inútil. Esta vez, apoyado en Evo Morales y en el silencio de los demás, tratará de sacar provecho de la postura de Macri respecto a la necesidad de aplicar la cláusula democrática del Mercosur en Venezuela.

    Maduro viene a compartir un escenario democrático convencido de que haber reconocido el resultado de las elecciones en su país con un amplio triunfo de la oposición le otorga patente de demócrata, tal como expresaron alegremente aquí algunos referentes locales del chavismo, entre ellos algunos parlamentarios. A uno de ellos leí que escribió la siguiente desafiante pregunta: “¿En qué país, un presidente dictatorial reconoce un resultado electoral adverso?”, y otra: “¿Qué clase de dictadura es la que reconoce que perdió ante la oposición?”.

    Podríamos devolver la pregunta al diputado y a quienes piensan igual si el hecho de haber reconocido el triunfo del NO y luego haber entregado el poder personalmente a Aylwin convierte a Augusto Pinochet en un demócrata, o al general Reynaldo Bignone por entregar el poder al presidente electo en la Argentina, Raúl Alfonsín. El militar fue condenado luego por la justicia a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.

    Como ellos, muchos otros autócratas reconocieron los resultados electorales adversos y entregaron el poder pacíficamente, no precisamente por acatar el principio democrático de la alternancia sino porque percibieron la llegada del final y aún tenían capacidad para reconocer la imposibilidad de continuar.

    Pero no nos engañemos, el chavismo venezolano no está preparado para entregar el poder, mucho menos que el castrismo cubano que por lo menos es consciente de su ciclo biológico y da señales de principios de cambio. El “no entregaremos la revolución” de Maduro no significaba desde luego que no respete los resultados de las elecciones parlamentarias.

    La conformación de asambleas comunales, a las cuales se pretenderá otorgar poderes nacionales, será la herramienta para ningunear a la verdadera Asamblea que ahora tiene mayoría antichavista y que puede decidir la amnistía a los presos políticos y terminar con los superpoderes de Maduro. Si a ellos sumamos la manipulación de la justicia y el aliento permanente de salir a las calles a resistir, ya tenemos el coctel al estilo de Ecuador que implementó Rafael Correa luego de ganar las elecciones, cambiar la Constitución, cesar a los parlamentarios enemigos y correrlos a patadas por las calles. Todo eso ocurrió ya en este siglo, ¿por qué no podría repetirse?

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    Publicado por Anónimo | 20/12/2015, 06:06

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Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

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