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Cuando el río suena…

…agua y piedra lleva. Y las aguas del río Paraguay ya avanzaron hacia los poblados ribereños y hasta el mayor vertedero del país, en el barrio Cateura (Asunción), sitio al que hoy lo ha convertido en una isla de basura.Pero las consecuencias que se esperan de este avance son totalmente desalentadoras, por lo que se espera que se tomen las medidas necesarias para paliar en cierta forma el padecer de los ribereños.

Se dice que para las próximas semanas, la situación se irá agravando e, incluso, como en el caso de Cateura, se indica que si las aguas continúan creciendo, producto de las fuertes precipitaciones, los residuos podrían comenzar a esparcirse por las calles y casas, pero también podrían causar la contaminación de las aguas del río. Es decir, no se descarta una catástrofe ambiental, un hecho que no solo sería desastroso para los vecinos de la zona, sino para toda la capital y alrededores.

Pero mientras este peligro está latente, otro gran problema está tomando fuerza y es que esas aguas del río Paraguay están entrando en sitios altamente poblados, como los bañados, cuyos habitantes ya comienzan a clamar una urgente ayuda (con manifestaciones incluidas), creando a su vez un problema social que, de no tomarse una rápida medida, podría llegar a hacer un ambiente de fin de año de mucha tensión.

Los bañadenses reclaman ante la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), la implementación más que rápida de la ayuda humanitaria para los afectados por la crecida del río Paraguay. Se calcula que actualmente estos afectados rondan en más de 10 mil familias.

La problemática de las zonas ribereñas y sus habitantes no es nueva. Y es más, cada nuevo gobierno municipal utiliza en su discurso de campaña encarar una solución a la mencionada cuestión, pero cómo está la situación actualmente, se llega a la conclusión que las promesas quedaron en eso, solo promesas. Hoy el tema, además de en los organismos estatales, está en manos de la nueva administración municipal de la capital, liderada por Mario Ferreiro. Este, durante su carrera hacia la municipalidad, utilizó como una especie de estandarte la solución a la caótica situación que viven los bañadenses.

Y Ferreiro asume en la fecha, y no cabe la menor duda de que su principal y más fuerte desafío será encarar con todos los recursos disponibles la búsqueda de una solución al delicado tema. Deberá necesariamente dar respuestas rápidas a los reclamos de los pobladores de la ribera, ya que de lo contrario estará comenzando su gestión con palos en la rueda, hecho que a la larga será una dura dificultad a vencer.

En cuanto al caso Cateura, la cuestión tampoco es sencilla, puesto que –según los expertos– las aguas del río ya están llegando hasta al pie de la pileta de lixiviado (líquido residual, generalmente tóxico, que se filtra de un vertedero) y amerita centrarse en esta situación. Afirman que por algún accidente que ocurra allí, la pileta puede abrirse y descargar el líquido con lixiviado en el río Paraguay y generando una catástrofe ambiental con graves consecuencias.

La inundación en los barrios de los bañados, el peligro de una catástrofe ambiental, en caso de que ocurra un accidente en Cateura, son –a simple vista– dos de los problemas más graves que deben ser solucionados en forma rápida por las autoridades nacionales y municipales. Ambos casos exigen una acción urgente y sobre todo profunda, puesto que de ninguna manera se pueden permitir parches; elementos estos que en muchos casos fueron utilizados como un salida rápida –aunque para nada eficiente– por parte de los responsables de hacer que los paraguayos, en este caso los asuncenos, tengan una vida digna.

No hay mucho misterio en esto: trabajo, determinación para tomar decisiones y evitar desviar los recursos hacia otros menesteres. Ese es el camino, porque el río en este momento ya está sonando.

Por Antonio López

http://www.lanacion.com.py/2015/12/19/cuando-el-rio-suena/

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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6 comentarios en “Cuando el río suena…

  1. Otra vez la crecida

    La información publicada en el Diario ABC Color dan cuenta que la crecida del río Paraguay vuelve a afectar a las familias del bañado sur y nuevamente están siendo reubicadas en albergues provisorios de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) el predio del Regimiento de Infantería N°14, más conocido como RI 14. Debido a las constantes lluvias el caudal de río Paraguay volvió a subir y afecta directamente a unas 90 familias de bañado sur en el barrio Tacumbú, quienes deben abandonar nuevamente sus precarias viviendas para reinstalarse en el refugio de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).Es decir de nuevo compatriotas pasaran las fiestas de navidad y año nuevo con preocupación y en medio del drama sin fin de vivir de vuelta en precarios refugios.
    La presencia de los damnificados es una clara muestra de las grandes desigualdades que existen en nuestra sociedad, la nula capacidad de nuestras autoridades de solucionar este problema que padece más de 20 mil familias en Asunción, que periódicamente deben dejar sus hogares a la vera del río para buscar sitios más confortables y a salvo de las aguas que destruyen sus humildes enseres, periodo que cada vez por causa de la niña y el niño se acortan más y que les tienen en un permanente problema, esta situación genera molestias a los vecinos de los lugares donde se instalan e ingente gasto al estado y a la municipalidad que corren con todos los gastos, desde las terciadas y puntales para levantar las precarias viviendas hasta las mantas y colchones que usan.
    Lo malo de todo esto es que se buscó alternativas para paliar o morigerar esta situación, la creación de viviendas populares creando una franja costera de protección y permaneciendo ellos en sus barrios habituales, incomprensiblemente los bañadenses son los que rechazan esta posibilidad y ponen trabas para que puedan llevarse adelante estos proyectos que indudablemente darán una mejor condición de vida a las familias marginales, Sin embargo influencias políticas e ideológicas contaminan poderosamente el pensamiento de estas familias fanatizándoles en extremo, exigiendo imposibles y sufriendo con cada crecida del río Paraguay.
    Por eso antes que nada sería bueno que exista un desarme espiritual, dejar de lado todo fanatismo sectario tanto de parte del gobierno como de las asociaciones barriales para lograr lo que más conviene a la ciudadanía. Lo que no se puede es seguir permitiendo ese cinturón de pobreza que envuelve la cintura del río, las casas amplias, limpias y aseadas deben ser construidas sin mas dilaciones y los que son los principales interesados de que ello ocurra no deben seguir poniendo más palos a la rueda. Se debe hacer lo más conveniente, la protección de las inundaciones elevando la cota de los terrenos primero y luego construir las viviendas, con los elementos que un barrio necesita, escuelas, calles, centro comunitario, etc.

    Andrés Granje

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 5:29 am
  2. Que no nos gane la indiferencia

    Por Santiago González

    Aunque la indignación es hoy mucho más común a diferencia de otros tiempos o quizá se evidencia mucho más por medio de las redes sociales, donde llegar a otros con un reclamo o una crítica está al alcance de un tuit o un posteo; da la sensación que para ciertos temas nos sigue ganando la indiferencia.

    Nuestros enojos guardan directa relación con el poder, la corrupción y el mal uso del dinero del Estado. Los grandes títulos de secretarias vip o de sobrefacturaciones, nos movilizan y sacan nuestro lado más combativo. Es bueno que nos involucremos, negar el despertar ciudadano ante los abusos del poder y el despilfarro sería un despropósito.

    Sin embargo, sería bueno que esa misma indignación o esa forma de movilizarnos se extienda ante los desastres causados por los fenómenos naturales. El no vivir bajo agua no tendría que volvernos ciegos y sordos ante el sufrimiento de miles de compatriotas que deben abandonar sus casas a raíz de las inundaciones.

    Podemos discutir si corresponde o no que vivan ahí, si corresponde o no tomar el lugar del río, pero antes deberíamos aprender a ponernos en el lugar del otro y quizá dimensionarlo, pero tratando de entender el drama desde la zozobra permanente.

    Desde todo punto de vista hay una dejadez del estado que nunca se ocupó de manera seria de esta situación. Desde los años 80 el proyecto de franja costera está postergado y pasaron varios gobiernos nacionales y municipales y nadie se ocupó de dar una solución definitiva. Jugaron siempre con los bañadenses viéndolos como votos y prometiendo el oro y el moro en etapa electoral, pero luego siempre les dieron la espalda.

    Repito, no podemos ser indiferentes y limitar nuestra indignación o los problemas del país solo a lo que nos toca de manera directa sin solidarizarnos con otros compatriotas que la están pasando mal. Es parte de nuestra obligación como ciudadanos exigir a las autoridades una pronta solución y protección a las víctimas de las crecidas.

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    Publicado por Anónimo | 22 diciembre, 2015, 4:50 am
  3. Cateura, bomba de tiempo que requiere solución sustentable

    Cada vez que las aguas suben, el vertedero Cateura –ubicado en un entorno en el que viven personas muy pobres– se convierte en una bomba de tiempo, porque los desechos pueden desbordar las piletas en las que se encuentran, generando un desastre ecológico de gran magnitud. Por ahora, es necesario que se extremen las medidas preventivas, pero cuando la situación de emergencia pase habrá que buscar soluciones sustentables que desactiven de una buena vez el peligro siempre latente. El criterio de seguridad absoluta tiene que incluir el traslado de la planta de tratamiento de residuos a lugares alejados de cursos hídricos. A ello hay que sumar una campaña de concienciación para disminuir la producción de desperdicios.
    En julio pasado, cuando las aguas del río Paraguay –alimentado por sus afluentes– comenzaron a subir se vivió la misma incertidumbre que se percibe ahora: si el vertedero de Cateura operado por la firma Empo y Asociados sobrepasa el límite de su capacidad de retención de la basura, el líquido inmundo contaminará un área considerable de la orilla de la capital.

    Por eso, es completamente razonable que la anterior Junta Municipal de Asunción haya determinado el cierre temporal del depósito de desperdicios recibidos no solo de la capital, sino también de algunos municipios cercanos.

    Esa medida, sin embargo, es insuficiente porque si el nivel de las aguas desbordadas llega a 9 metros, la población estará ante la inminencia de que la pileta, que no permite filtración de residuos sucios –según la empresa concesionaria del servicio de procesamiento de la basura–, rebose y el líquido comience a ganar espacios en medio de la gente y llegue al río provocando un desastre ecológico.

    Cateura, en funcionamiento, recibe alrededor de mil toneladas diarias de desechos de toda índole. Sus dos tanques contienen alrededor de 100 millones de litros de lixiviado –líquido que desprenden los deshechos– tóxico. Algunos ambientalistas sostienen que, de desbordarse las piletas a cielo abierto y al circular el cromo –sustancia cancerígena– entre la gente, además del daño a la naturaleza, las consecuencias serán nefastas.

    Si bien la empresa se defiende indicando que no existe peligro alguno, siempre es mejor prevenir que curar. Hace no menos de dos meses, en Bento Rodríguez –población del estado brasileño de Minas Gerais– al ceder el dique de contención de una empresa minera, un manto de barro que se deslizaba provocó un desastre ambiental de consecuencias todavía en proceso de evaluación. Antes del desastre, allí también decían que no había riesgo alguno.

    Ante una realidad que se reitera cada tanto con su dosis de incertidumbre, se hace imprescindible que las nuevas autoridades municipales, encabezadas por Mario Ferreiro, y las instituciones del Estado vinculadas al tema estudien una solución duradera y sustentable.

    La respuesta a la situación debería incluir un programa con dos ejes fundamentales, como mínimo: el traslado del depósito de lixiviado a un lugar seguro, alejado del río y de la gente, y una masiva campaña de concienciación.

    El mensaje masivo tiene que apuntar a lograr que la ciudadanía produzca menos basura y que utilice materiales fácilmente biodegradables. El soporte de una ley será de rigor, para darle institucionalidad a la práctica que busque disminuir al máximo la cantidad de residuos a ser reciclada.

    Sin volverlo una tragedia ni minimizar el peligro que representa Cateura, hay que estar atentos a la evolución del nivel del agua. Y una vez que pase la amenaza, todos los sectores involucrados en el tema deben ver qué se va a hacer para que el vertedero ya no sea un motivo más de zozobra en las periódicas inundaciones.

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    Publicado por Anónimo | 22 diciembre, 2015, 4:42 am
  4. Solidaridad con los damnificados

    En estos momentos, más de cien mil compatriotas están soportando las penurias causadas por las inundaciones que afectan a gran parte del país, y que aún podrían aumentar si continúan cayendo las intensas lluvias. Es urgente, pues, que los ciudadanos y las ciudadanas muestren su solidaridad con los damnificados, movilizándose cada persona para auxiliarles en la medida de lo posible, sin dejar la grave situación en manos exclusivas de los órganos del Estado. Esa ayuda debe ser prestada en forma directa a quienes la requieran y no a través de intermediarios como los que exigieron a la Secretaría de Emergencia Nacional la entrega de víveres y de materiales con el oculto fin de obtener un miserable rédito político mediante su ulterior distribución.

    Las principales víctimas de las inundaciones son los niños, que están hacinados en precarios refugios y en pésimas condiciones sanitarias. La sensibilidad social exige se realice cuanto antes el mayor esfuerzo posible para arrancarlos de tan dolorosa circunstancia. En vísperas de la Navidad y dada la angustia que sufren tantos compatriotas, es preciso más que nunca seguir el mandato cristiano de amar al prójimo como a uno mismo y, en consecuencia, brindarle el sostén material y moral que requiere para superar tan duro trance. Es en momentos como estos en los que se pone a prueba cuán hondo ha calado en los feligreses el mensaje del Salvador. No basta con ir a misa o haber aplaudido las homilías que los obispos pronunciaron durante el novenario de la Virgen de Caacupé: también hace falta demostrar con hechos la caridad que cabe esperar de un buen cristiano. “Todos necesitamos de todos”, dijo el papa Francisco durante su memorable visita a nuestro país.

    Inclusive, en esta ocasión no se trata solamente de las habituales crecidas del río Paraguay que desplazan a los ribereños a calles y plazas de nuestra capital, sino que las inundaciones se están presentando en grandes áreas del país por inusuales crecidas de varios ríos internos. Se impone, por lo tanto, demostrar a las víctimas que no están solas. Debe insistirse en que no se debe esperar que solo el Gobierno se ocupe del conmovedor drama. Cada uno de los paraguayos y paraguayas en este momento tenemos responsabilidad con respecto a nuestros semejantes castigados por las aguas y debemos asumirla brindándoles ayuda para mitigar el infortunio, con las manos abiertas y el corazón fraterno.

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    Publicado por Anónimo | 22 diciembre, 2015, 4:33 am
  5. Lo ideal vs. lo real

    Por Roberto Sosa

    Desde mucho antes se anunció y todos lo sabían. Se venía el fenómeno El Niño y con él una serie de consecuencias. Una de ellas, las aguas que están subiendo de manera imparable y están golpeando a miles de familias paraguayas en diferentes puntos de la República.

    No es el río el que invade las zonas urbanas y está violentando la intimidad y el modo de vida de muchos compatriotas. Son los hombres quienes se metieron en su zona de influencia, fruto de sus circunstancias y buscando respuestas a sus necesidades. Al cierre de esta semana, un centenar de miles de personas ya fueron desplazadas de sus hogares y se estima que serán aún muchos más.

    La semana que se cerró fue una de las más emblemáticas en materia de negocios para el Paraguay. Fue inaugurado el World Trade Center Asunción, un complejo de 77 millones de dólares, cuatro torres de 20 pisos y centro de conexión con aproximadamente 1,5 millones de empresas de todo el planeta. Icono del mundo capitalista, iniciativa de paraguayos, con la construcción de mano de obra nacional. Un verdadero orgullo para todos, menos para el empresario presidente de la República, Horacio Cartes, quien lo ninguneó groseramente y con una excusa barata, no asistiendo a su inauguración.

    En estos mismos días se dieron a conocer una serie de hechos de corrupción denunciados por la prensa.

    Un presidente de una entidad pública que se mofa de la ciudadanía con una flota de vehículos estatales y guardias pagados por el pueblo, con combustible del presupuesto suficiente para recorrer casi toda la circunferencia del planeta en un solo mes.

    Un jugador y personas vinculadas a un club de fútbol del interior con salarios pagados por el Ministerio de la Defensa Pública, gracias a un director generoso con el dinero ajeno.

    Y parlamentarios con una corte de supuestos colaboradores realizando tareas particulares en beneficio de sus empresas o punteros políticos pagados con plata salida de nuestros bolsillos.

    En estos días asumen los nuevos intendentes y muchos de ellos, en sus zonas de influencia, se encontrarán con el gran desafío de dar respuestas rápidas a la ciudadanía. En el caso concreto de Asunción, esta situación retrotrae la memoria a otro opositor que había tomado el mando de la Comuna en momentos en que la ciudad se encontraba colapsada por los temporales, toneladas de basura acumulada y calles detrozadas.

    Realidades distintas, pero conectadas. Un mundo empresarial que avanza bajo la pujanza de un sector privado que se arriesga. El interés de empresarios extranjeros atraídos por los buenos resultados de los principales indicadores de la economía y grandes oportunidades de negocios.

    Al mismo tiempo, la situación de millones de paraguayos que subsisten de manera precaria, como aquellos que viven en las riveras y que hoy sufren los embates de los fenómenos naturales; con pocas oportunidades laborales y nulas condiciones para una vida digna.

    El Niño está desnundando la precariedad de la infraestructura de nuestras ciudades y lo mucho que se deberá trabajar para solucionar los problemas básicos y ofrecer mayores oportunidades de desarrollo.

    Este panorama pinta de cuerpo entero el desafío de un país que en algunos sectores se muestra pujante, pero en otros carece de las condiciones básicas. Esta realidad convive en medio de un sector público donde pulula la corrupción sin distinguir que se trate de administraciones nacionales o regionales.

    Un contraste difícil de digerir, casi como tres países en uno: el que trabaja y fuerza las cosas para adelante, el que subsiste en condiciones miserables y el que subsiste gracias a la corrupción. Aquí se refleja el país ideal versus el país real que tenemos.

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2015, 6:05 am
  6. Alarmante intensidad del fenómeno “El Niño”

    Las noticias sobre la situación climática en esta zona del mundo son en estos días alarmantes. El fenómeno El Niño azota con particular severidad gran parte del territorio del sur de América, donde padecemos todo tipo de manifestaciones que a diario nos ponen frente a un escenario difícil de evaluar sin temores.

    El río Paraguay sigue creciendo, alimentado por las lluvias copiosas. Hasta ahora ya se contabilizaban, según el ministro de la Secretaría de Emergencias Nacional, Joaquín Roa, un total de 37.000 familias afectadas por los temporales.
    Otros departamentos del país, incluido Alto Paraná, han padecido numerosos daños con las últimas fuertes tormentas. Una situación que irá in crescendo, según lo explican los pronósticos meteorológicos. Las autoridades responsables de la SEN están preocupadas por sus propios recursos, ya que deben multiplicarse por miles para alcanzar los primeros auxilios materiales, tanto a los afectados por la inundación como a los que sufren los daños por la caída de granizo sobre los techos, los derrumbes y otros dramas producidos por las tormentas acompañadas de fuertes vientos.
    Según ha dicho a los medios Joaquín Roa, los recursos para ayudar alcanzan para cubrir necesidades derivadas de las crecidas, pero eso será superado ampliamente si siguen creciendo las demandas. El barrio San Rafael actualmente es el más afectado en CDE, los moradores se refugian en escuelas, abandonando sus hogares, siendo víctimas de robo y de la ayuda que llega a modo de “cuentagotas” de parte de las autoridades.
    De acuerdo a todos los estudios realizados sobre el cambio climático, la situación a nivel mundial es más que crítica. Y, en lo que a esta parte del mundo respecta, seguiremos sufriendo los embates de El Niño con sus fuertes tormentas, altas temperaturas y lluvias copiosas y peligrosas caídas de granizo y otros fenómenos. Y no podemos escapar de esa realidad, sino asumir con responsabilidad un tema tan delicado como urgente.
    El desafío debe comprometer a las autoridades nacionales y municipales a buscar y encontrar verdaderas soluciones para este tipo de situación que ya no ocurren cada varios años o una sola vez al año, sino que, de acuerdo a los pronósticos, irá en aumento y ya serán más habituales. Buscar soluciones técnicas y adecuadas, sin priorizar la conveniencia de sectores políticos que han utilizado por décadas esa fragilidad en la que se vive en zonas difíciles y trabajar con todos los sectores para mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía, sin exclusiones.
    Debemos asumir que estamos en un momento difícil en cuanto al clima se refiere y que tendremos que atravesar unos meses poco esperanzadores en ese sentido. Tal vez sea una oportunidad, como cada crisis, para asumir el reto de cambiar la situación para bien de todos y trabajar unidos por un objetivo común.

    http://diariolajornada.com.py/v6/category/editorial/

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    Publicado por Anónimo | 19 diciembre, 2015, 10:37 am

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