estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Un “Niño” revoltoso en casa

Las noticias sobre la situación climática en esta zona del mundo son en estos días alarmantes. El fenómeno El Niño azota con particular severidad gran parte del territorio del sur de América, donde padecemos todo tipo de manifestaciones que a diario nos ponen frente a un escenario difícil de evaluar sin temores.

El río Paraguay sigue creciendo, alimentado por las lluvias copiosas. Hasta ayer ya se contabilizaban, según el ministro de la Secretaría de Emergencias Nacional, Joaquín Roa, un total de 37.000 familias afectadas por los temporales. De esa cifra, por lo menos 1.800 familias son hasta ahora las seriamente damnificadas en Central y se espera mayor cantidad de inundados, ya que las aguas no detienen su fuerza y efecto, ya cerca de los 7 metros, cuando se considera sumamente crítica la situación.

Otros departamentos del país han padecido numerosos daños con las últimas fuertes tormentas. Una situación que irá in crescendo, según lo explican los pronósticos meteorológicos.

Las autoridades responsables de la SEN están preocupadas por sus propios recursos, ya que deben multiplicarse por miles para alcanzar los primeros auxilios materiales, tanto a los afectados por la inundación como a los que sufren los daños por la caída de granizo sobre los techos, los derrumbes y otros dramas producidos por las tormentas acompañadas de fuertes vientos.

Según ha dicho a los medios Joaquín Roa, los recursos para ayudar alcanzan para cubrir necesidades derivadas de las crecidas, pero eso será superado ampliamente si siguen creciendo las demandas.

El turístico barrio Loma San Jerónimo ya sufre en carne propia los efectos de la inundación y sus habitantes claman por ayuda. Las plazas y espacios públicos de la capital se ven invadidos por viviendas precarias con la consabida lucha entre la necesidad de paliar una situación de crisis de las familias que viven en bañados y sitios inundables y la protesta de los vecinos que afirman que la creación de esos “barrios temporales” se convierten en un problema que ellos afrontan cada vez que ocurren estos fenómenos climáticos.

De acuerdo a todos los estudios realizados sobre el cambio climático, la situación a nivel mundial es más que crítica. Y, en lo que a esta parte del mundo respecta, seguiremos sufriendo los embates de El Niño con sus fuertes tormentas, altas temperaturas y lluvias copiosas y peligrosas caídas de granizo y otros fenómenos. Y no podemos escapar de esa realidad, sino asumir con responsabilidad un tema tan delicado como urgente.

El desafío debe comprometer a las autoridades nacionales y municipales a buscar y encontrar verdaderas soluciones para este tipo de situación que ya no ocurren cada varios años o una sola vez al año, sino que, de acuerdo a los pronósticos, irá en aumento y ya serán más habituales. Buscar soluciones técnicas y adecuadas, sin priorizar la conveniencia de sectores políticos que han utilizado por décadas esa fragilidad en la que se vive en zonas difíciles y trabajar con todos los sectores para mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía, sin exclusiones.

Debemos asumir que estamos en un momento difícil en cuanto al clima se refiere y que tendremos que atravesar unos meses poco esperanzadores en ese sentido. Tal vez sea una oportunidad, como cada crisis, para asumir el reto de cambiar la situación para bien de todos y trabajar unidos por un objetivo común.

http://www.lanacion.com.py/2015/12/14/un-nino-revoltoso-en-casa/

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

11 comentarios en “Un “Niño” revoltoso en casa

  1. Respuesta rápida para emergencia

    El fuerte temporal que azotó esta semana el Alto Paraná, demostró una vez más que las instituciones no están en condiciones de asistir en casos de emergencia. Varios distritos de la región fueron afectados a causa de la intensa lluvia con granizos que dejó casas destechadas, cultivos dañados, animales muertos y un sinnúmero de pérdidas materiales. La gobernación estimó que serían unas 1.800 las familias damnificadas y que solo en la ciudad de Minga Porã la cantidad sería unas 700 familias afectadas.

    En setiembre del año pasado unas 3.000 familias de Presidente Franco también perdieron sus casas luego de un fuerte temporal con granizos. En aquella ocasión hubo una excesiva demora en la asistencia a los daminificados, dado que ni la gobernación ni la municipalidad se encontraban en condiciones de abastecer con las demandas de chapas para reconstruir las casas.
    En esa ocasión no fue diferente a casi cuatro días del evento climático, las familias afectadas siguen reclamando asistencia y las autoridades hablan que no están en condiciones de responder con la cantidad de chapas que se necesita para construir al menos refugios para las familias afectadas. Una vez más se está esperando respuestas de las autoridades de Asunción para que llegue la asistencia.
    Eventos de esta naturaleza demuestran la absoluta falta de previsión de las autoridades. Cada institución tiene su departamento de Acción Social, y muy en especial la gobernación. Las catástrofes ocurren y las sociedades organizadas trabajan en la prevención y la organización de modo que si no acontecen no pasa nada, pero si llegaran a ocurrir, cada funcionario sabe cuáles son sus funciones y se opera un mecanismo de asistencia para emergencia, de modo a dar respuestas rápidas a la población.
    Es hora de que comencemos a aprender de la experiencia y que nuestras autoridades comiencen a planificar para que en próximos eventos desagradables, tengamos posibilidades de dar respuestas rápidas a los compatriotas afectados.
    Estas son las cuestiones que los organismos locales y departamentales deben discutir y trabajar en la conformación de un equipo de emergencia y de respuesta rápida para siniestros para evitar que los compatriotas que ya fueron víctimas de una situación desagradable, sufran más padecimiento, por la falta de reacción de las autoridades y las instituciones.

    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/46539-respuesta-rapida-para-emergencia

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 17 julio, 2016, 8:03 am
  2. Desatención a los fenómenos climáticos

    Los pronósticos meteorológicos de la región están anticipando que, a continuación del fenómeno climático El Niño, sobrevendrá el fenómeno inverso, el de La Niña, consistente en escasas lluvias que se traducen en sequía y, por tanto, también produce dificultades graves.

    En efecto, La Niña significará mucha sequía en el Chaco, donde sus efectos suelen ser más desastrosos, con mortandad de ganado y animales silvestres, y aguda falta de agua para las poblaciones asentadas en esa extensa zona del país. Implicará, en todo el territorio nacional, la reducción de agua en ríos, arroyos, lagos, tajamares y embalses. Significará también perjuicios para la agricultura. Representará la aparición de ciertas plagas y enfermedades oportunistas, así como la quemazón espontánea de pastizales y yuyales, con sus secuelas dañinas sobre la salud humana y la calidad del aire. Solo se necesita revisar los archivos de los años anteriores en que se dieron esas sequías, y se tendrá la lista completa de las consecuencias de este tipo de fenómeno.

    En esta ocasión la alerta de sequía la está lanzando el propio titular del Centro Meteorológico Nacional, Julián Báez. El caso es que, si el comportamiento del clima se puede predecir con anticipación de varios meses, las autoridades ya deberían estar adoptando las medidas para que el impacto del azote sea el mínimo posible. Pero a juzgar por la experiencia, la movilización de las mismas comenzará ya cuando las poblaciones se han quedado sin agua y los animales comienzan a morir. Si tomamos como ejemplo las inundaciones anteriores provocadas por las crecidas fluviales, poca duda cabe de que nuestras autoridades no moverán un dedo hasta que el agua les llegue al cuello.

    Los organismos de asistencia pública siempre llegan tarde, nunca tienen todo lo que necesitan usar, son eternamente sobrepasados por los fenómenos para los que deberían estar preparados. Y esto sucede, generalmente, porque se derrochan sus recursos en gastos superfluos; o porque los desvían hacia finalidades espurias.

    Lo cierto y concreto es que cada inundación, cada sequía, cada tormenta, indefectiblemente toma “desprevenidas” a nuestras autoridades y a las empresas estatales de servicios, aunque fuesen fenómenos anunciados con meses de anticipación.

    La sequía pronosticada de La Niña, por ejemplo, debería estar impulsando, desde ahora, a cavar pozos, construir reservorios, a montar tanques, planificar la distribución y todo lo que sea apropiado al caso.

    Cuando la escasez de agua se esté manifestando con toda su crudeza, constataremos qué hicieron los organismos públicos creados para encarar este tipo de problemas. Será otra excelente oportunidad para que evaluemos qué clase de personas estamos escogiendo para administrar nuestros intereses generales, y las tengamos en cuenta para las próximas elecciones.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 31 marzo, 2016, 8:05 am
  3. Loque se viene

    En estos días santos se tuvo mucha lluvia lo que de alguna forma entorpeció el traslado de gente al interior del país, costumbre arraigada en donde los que viven y trabajan en Asunción aprovechan para visitar familiares, en el caso de los originarios del interior o a recorrer y hacer turismo interno, llegando a casa de parientes o amigos o simplemente conocer más del territorio paraguayo. Sin embargo la prolongada y mansa, aunque no copiosas lluvias impidieron en muchos casos cumplir con esta costumbre tan arraigada en el sentimiento del ser paraguayo, lo que también debe servir para entender de las precariedades de nuestro sistema vial de comunicación y lo difícil que resulta poder trasladarnos de un sitio a otro en días de lluvias.

    Pero también es oportuno el momento para pensar en lo que vendrá en poco tiempo más como consecuencia de las lluvias permanentes pronosticadas para los próximos meses, dentro aun del prolongado tiempo del fenómeno del niño que anuncian los especialistas, previsiones que deben ser tenidos en cuenta y que hablan que tendremos las peores inundaciones, comparables solamente con aquellas del siglo pasado de tan ingrata memoria en el recuerdo de la gente y en donde el agua causó estragos, en nuestra capital, pero también en importantes ciudades como Concepción, Fuerte Olimpo y Pilar, lo que en este caso seria doblemente peligroso pues ya venimos de un cotejo similar del año pasado que causara tantos perjuicios a las comunidades afectadas como la asuncena.

    Lo malo es que hasta ahora nada se está haciendo para contrarrestar los embates de las lluvias y la posterior crecida del río, con las evacuaciones necesarias luego, en este caso muchos de nuestros compatriotas permanecen aun en los refugios ubicados en distintos lugares de la ciudad, la pregunta es que pasará si el río sigue creciendo y se llega a los niveles pronosticados, desde la Intendencia de Asunción, se habla de la necesidad de contar con predios destinados a los refugios de tal forma que cuando llegue el momento de la evacuación no se tenga que recurrir de forma improvisada a veredas y plazas cuidadas por los otros vecinos, lo que genera malestar e inquina entre los vecinos naturales del lugar y los reubicados temporales.

    Sin embargo estos eventos dramáticos indican que existe un único camino a recorrer que es pensar en la ya legendaria defensa costera, en cualquiera de sus formas sugeridas que protejan por una parte de las inundaciones ribereñas y por otra que posibilite la recuperación de terreno que pueda servir para la construcción de viviendas populares que alberguen a mas de 25 mil de familias asuncenas que están en condiciones de permanente peligro en la actualidad, lo que ya no se puede es seguir en la indolencia actual desojando proyectos y planes, perdiendo el tiempo en discusiones ideológicas bizantinas mientras la gente sufre y el progreso y el bienestar de la ciudadanía es algo cada vez mas difuso y lejano en nuestro país.

    Andrés Granje

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 31 marzo, 2016, 8:05 am
  4. Mucho papel y poca acción

    Cuando un fenómeno climático azota a EEUU, luego del cálculo de daños estructurales y de víctimas humanas viene casi de inmediato la evaluación de pérdidas en metálico. Los 150 tornados que azotaron la localidad de Joplin, estado de Missouri en mayo de 2011 provocaron, aparte de 138 muertos, un estimado de US$ 7.000 millones de dólares en daños materiales. Tales estimaciones no están destinadas a alimentar titulares de diarios o zócalos de noticieros de TV. Tienen por objetivo ayudar al gobierno local o estatal a cuantificar los fondos que serán necesarios para la reconstrucción de comunidades afectadas y la resiliencia de la población, neologismo éste que significa, según la RAE, “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Estas cifras, además, permiten una base para la declaración del estado de emergencia. Para bordar tanto el pre, durante y post estado de emergencia, la máxima autoridad la posee el Presidente de los Estados Unidos, que según la “Stafford Act”, determina las grandes líneas de acción comenzando por la integración de una fuerza de tareas multidisciplinaria para cada caso. La SA contempla prácticamente todas las variables posibles en prevención, atención y mitigación de los efectos de fenómenos naturales que van desde un incendio forestal a una inundación pasando por los inevitables tornados.

    Es una organización tipo “dispare y olvide” que activa el Presidente de EEUU y que luego monitorea en sus avances y resultados. ¿Cómo estamos por aquí en esta materia? Tenemos leyes y decretos de sobra. Tenemos la ley 2615 de 2005 que crea la Secretaría Nacional de Emergencia y su decreto reglamentario el 11.632 de 2013 (se tardaron ocho años para ello); también el decreto 3713 de 2015 que modifica la ley marco de la SEN y que reglamenta la utilización del Fondo Nacional de Emergencias para la Preparación y Rehabilitación de áreas afectadas; tenemos también el decreto 1402 de marzo de 2014 que copia virtualmente a la letra el documento elaborado con el PNUD que establece una Política Nacional de Gestión y Reducción de Riesgos; también está el decreto 5243 que reconoce a la SEN como la “plataforma nacional de reducción del riesgo de desastres”, que deberá aplicar los protocolos del “marco de acción de Hyogo”. Y quien sabe cuántas otras piezas legales que duermen en ignotos anaqueles del Estado.
    Una vez más: sobran leyes, decretos y reglamentos. Pero falta acción. Todos estos pomposos compromisos no movieron una sola aguja importante para evitar las caóticas auto evacuaciones por la inundación, para no hablar de la prevención, la disminución de riesgos y la resiliencia posterior a cada desastre. Cada autoevacuado busca su lugar, las “ayudas” siguen padeciendo el cáncer del clientelismo y las aguas siguen subiendo. Lo que se dice, una triste fórmula que se repite hasta el infinito y el hartazgo.

    Por Cristian Nielsen

    http://www.5dias.com.py/43635-mucho-papel-y-poca-accion

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 3 enero, 2016, 4:30 pm
  5. Ante “El grito de recursos y más recursos”

    El jefe de Estado, quien maneja mucha información, está acostumbrado a poner el dedo en la llaga, como lo ha hecho en reiteradas oportunidades. HC no se anda con ambages, cuando algo lo está molestando. Si se trata de funcionarios de su gobierno que están siendo desleales, tanto peor.

    Ahora volvió a hacerlo sobre un tema muy sensible, muy delicado, porque implica el auxilio a los compatriotas que están padeciendo el terrible drama de la inundación de la zona costera.

    Evidentemente, en el pasado, de acuerdo a lo que declaró ayer a la mañana el presidente, cuando visitaba “in situ”, los baqueteados muros de contención de Alberdi y Pilar, se cometieron grandes latrocinios con la ayuda, con esa plata que debería ser sagrada, por el fin tan altruista del que está investida.

    Pero no. Los “vivos”, se la metieron en el bolsillo. Y es preciso llamar la atención sobre esto, porque siendo esta emergencia la más grande de todas, no faltarán los bandidos, no hay otra manera de llamarlos, que buscarán lucrar de manera miserable con la misma.

    HC ya abrió el paraguas al respecto, con toda razón.

    Anotamos sus palabras: “A veces el grito de recursos y más recursos… pero hay que mirar las necesidades verdaderas de la gente más desprotegida y que los recursos vayan de una vez por todas a los que necesitan”, indicó.

    Luego disparó a quemarropa, respecto de las grandes sobrefacturaciones que perpetraron con este mismo tema, los anteriores gobiernos.

    “Si quieren comparen los gastos, ayer como compraba Emergencia Nacional, la diferencia es astronómica, con el mismo presupuesto se pueden comprar más cosas, quiere decir que antes se lucraba con el poroto, el arroz, yerba etc.”, agregó el jefe de Estado.

    En fin…pero también hay otro tipo de bandidos en las emergencias. Aquellos que por un aguacero piden subsidios y “condonación” de deuda al estilo de los estafadores “líderes” del Frente Guasu. En las actuales circunstancias ya se empezaron a escuchar voces en tal sentido. Y seguro habrá “líderes de opinión” en la prensa que servirán de corifeos para reclamos infundados, donde se pretende que el Estado sea el único que absorba todo el peso de las adversidades de turno.

    Por supuesto habrá que revisar “caso por caso” los pedidos de auxilio al gobierno. En los reclamos justificados, se impondrá una ayuda precisa, en los demás, lamentar que no haya una ley que permita cortarles la mano a ladrones, tan miserables.

    http://www.adndigital.com.py/index.php/impreso/editorial-impreso/10962-ante-el-grito-de-recursos-y-mas-recursos

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 3 enero, 2016, 4:24 pm
  6. Navidad en el refugio

    Mientras la gran mayoría se pierde en los frenéticos días de compras a los que la sociedad de consumo redujo los preludios navideños, entre 50 y 70 familias por día y por sector están repitiendo la dramática situación de abandonar sus casas y buscar refugio en algún espacio comunitario en medio de una precariedad aún mayor de la que tenían viviendo a orillas del río.

    La crecida vuelve a darse y cuando los pobladores de las zonas inundables de la capital apenas se estaban reacomodando en sus viviendas, luego de meses en refugios, las aguas vuelven a expulsarlas.

    Esta vez lo hacen en un muy mal momento: es la transición en la administración municipal. Etapa en que afloran todas las debilidades de la institución y en que los que quedan a cargo, hasta tanto asuman el nuevo ejecutivo y legislativo comunal, expresan con soltura que no hay recursos para atender siquiera los servicios básicos.

    Pero además sucede en una época de celebraciones, de obsequios, de risas, de balances del año y de proyecciones, por lo que reprisar una situación cargada de necesidades, de tristeza e incertidumbre, aumenta el drama para estos compatriotas que, ya por pobres, se afincaron en los terrenos anegables que deben desalojar cada vez más seguido.

    Lo peor de todo es que lo que está ocurriendo se avisó que ocurriría. Se esperaba que el fenómeno de El Niño se manifestara ya en octubre.

    Lo sabían las instituciones públicas responsables de buscar soluciones y prepararse para responder oportunamente a las secuelas de los rigores climáticos. En el caso de la Municipalidad de Asunción, que cíclicamente ha estado afrontando el problema de las inundaciones con las poblaciones de los bañados, es imperdonable que, bajo la excusa de la reciente campaña electoral, no haya establecido un plan de contingencia y previsto el presupuesto para atender a este sector castigado por la pobreza y la falta de acceso a una vivienda segura.

    A la fecha ya son cerca de 12 mil familias las que están padeciendo en Asunción todas las dificultades que implica vivir en estas condiciones.

    Para ellas y otras muchas más que se irán sumando a esta fila de paraguayos en situación de pobreza, la celebración de la Navidad será entre el temor a las torrenciales lluvias y el tiempo que tendrán que permanecer hacinados en los improvisados campamentos, y la esperanza de que el nuevo intendente y su equipo traerán una propuesta de solución definitiva.

    Entretanto, para los que viven el verdadero espíritu navideño, visitar y ayudar a estos compatriotas debe ser una acción ineludible.

    Por Susana Oviedo

    http://www.ultimahora.com/navidad-el-refugio-n952453.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 17 diciembre, 2015, 10:02 am
  7. Ese lado tan cruel de las calles

    Por Hugo Barrios

    En el colectivo y desde la ventanilla se veía a muchos con latitas en la mano, rindiéndose a ese sabor cómplice de la cerveza. Algunos lo hacían riendo, otros con la mirada zombie. Era sábado por la noche, el horario ideal para beber los sorbos de la infaltable y refrescante compañera de “los perros”.

    A bordo del “Ypacaraí” todo marchaba normal. Un par de chicas con abundante maquillaje y adolescentes con el peinado a lo Cristiano Ronaldo hacían bromas. El chofer pisaba cada vez más fuerte el acelerador a medida que en su radio sonaban los “Beatles de la cachaca”, una agrupación que de tanto en tanto visita nuestro país para contar que ya llegó “Sergio, el bailador”.

    Al alcanzar la sede de la Municipalidad de Fernando de la Mora, una joven con un bebé en brazos subió al micro. Asiento por asiento, fue dejando algunas figuras que no alcancé aún a descifrar. Yo, como de costumbre, me senté donde está el veneno: en la cola.

    A medida que la mamá avanzaba en su recorrido, la criatura rompía un llanto cada vez más desesperante. Cuando la mujer se acercó a mí, noté que lo que estaba repartiendo eran estampas de santos. A mí me tocó la de San Isidro. Al dorso tenía una plegaria que no leí y una hebilla envuelta en polietileno.

    Cuando la escena del pequeño llorando no terminaba de noquearme, me percaté de que junto a la pareja estaba otro niño. No habrá tenido más de tres años. Al igual que su hermano, lloraba sin cesar. Mientras los pasajeros pagaban a la mamá por las imágenes, el llanto del bebé fue desapareciendo.

    Lo que tenía era hambre y la muchacha entonces la amamantó. Con un brazo, la joven sostenía al pequeño y con el otro sujetaba una bolsa de hule que dejaba ver ropitas y pañales. Los tres se bajaron a las pocas cuadras, entre la protesta por el mayor de los nenes. Se perdieron entre la multitud.

    La calle es cruel muchas veces. Episodios como éste casi siempre reciben como respuesta la indiferencia. Lo que me pregunté al verlos es simplemente esto: ¿por qué? Ya tú sabes.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 17 diciembre, 2015, 9:40 am
  8. Desde la comodidad de mi casa

    Por Mariano Nin

    Imaginate esta situación: vivís en Lambaré, Capiatá, Caacupé o donde sea, de pronto alguien llega a tu propia casa y te dice: “tenés que salir de acá. No tenés tiempo. El plazo es ahora”. No se me cruza por la cabeza qué podría pasar en ese momento. Desesperación. Impotencia. Desesperanza.

    Es más o menos lo que sucede con los damnificados. Sí, me vas a decir que es un drama que se repite año tras año. Pero, aunque te dieran algo mejor, ¿dejarías tu casa, tu barrio, tus afectos?. No. No es fácil. Es una situación dolorosa por la que nadie quiere pasar.

    El nivel del río Paraguay superó los siete metros y la angustia, miles de kilómetros. 12 mil familias (unas 60.000 personas) tuvieron que ser evacuadas a refugios, espacios públicos, y casas de parientes. Tuvieron que abandonar sus hogares para sobrevivir sin garantías, donde sea. Gente de los bañados acostumbrada a convivir con el río, pero afectada sobremanera por el tiempo. Por una situación predecible pero incontrolable.

    El fenómeno no debería habernos tomado por sorpresa. Desde hace meses se anunciaba que “El Niño” iba a golpear con dureza la región. Pero no nos preparamos. Las instituciones reaccionaron avasalladas por la avalancha de refugiados y las calles tomadas por el agua coparon los noticieros.

    Niños desnudos y enfermos. Hombres y mujeres que deben dejar sus trabajos (si los tienen) para huir buscando tierra firme. Ancianos desesperados y miles de jóvenes atormentados.

    Es imposible detener a la naturaleza. No podemos detener el avance del agua. Pero podríamos haber trazado un plan de emergencia para evitar el desorden.

    A medida que avanza el agua, crecen los damnificados, aumenta el desempleo, el riesgo de enfermedades y las peleas entre vecinos que no logran entender que entre la comodidad y la solidaridad hay un solo mandamiento.

    Podemos pensar que nadie quiere perderlo todo, entonces, nos pondríamos en la piel del que sufre y dimensionaríamos el problema de otra manera. Esa es nuestra responsabilidad. La responsabilidad del Estado era prever que el drama no nos golpee más allá de nuestra propia reacción. Improvisar nunca es bueno. El agua… no nos da tiempo.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 17 diciembre, 2015, 9:39 am
  9. Ni Cartes ni Obama

    Telmo Ibáñez

    Los fenómenos naturales como “El Niño”, que causa todo tipo de destrozos a su paso, es una respuesta a los daños que venimos haciendo a nuestro gran hogar, el planeta “Tierra”, el único que tenemos para vivir. Aunque el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y el mandatario paraguayo, Horacio Cartes, se comprometieron a favor de la lucha contra el cambio climático, la responsabilidad empieza por casa.

    Nada lograrán Cartes, Obama y otros líderes mundiales, mientras cada uno de nosotros no aporte lo suyo, actuando más solidariamente con nuestro hábitat, refrendando día a día nuestro compromiso con el presente y el futuro. De esa manera, evitaremos que nuestros hijos y posteriormente nuestros nietos nos reclamen y culpen de tamaña contaminación y desequilibrio ecológico.

    Es fácil, empezando por casa, seleccionando los desechos que a diario recogemos mínimamente en una bolsa reciclable y que las mismas comunas o empresas privadas de influencia de cada vecindad provean éstos recipientes, como parte de la Responsabilidad Social Empresarial.

    Qué bueno sería que los gobiernos departamentales también contribuyan con sus secretarías ambientales, que últimamente se transformaron en puestos comandos partidarios, donde ingresan personas con pálidas ideas de los cambios climáticos que soportan nuestro país y la región, cada vez con mayor furia. Esto en desmedro de los másteres en manejos ambientales que abundan últimamente.

    Los repetidos casos de fenómenos en el Sur, en el centro, en el Norte y el Chaco, con prolongadas sequías, luego interminables lluvias, crecientes de ríos y sus afluentes no son casos novedosos. Son repetitivos y cada vez se acentúan con mayor vigor.

    Nada mejor que cada uno de nosotros aportemos a favor de la higiene en nuestro hogar y con la menor cantidad posible de desechos que podamos generar. Apelar al uso de materiales reciclables como alimentos que nos ofrece en abundancia la naturaleza en esta época, con la piña y el mango, así como otros productos agrícolas.

    Preservar las últimas reservas de las pequeñas fincas y más aún aquellas en que se proyectan grandes extensiones de cultivos a partir de los pastizales para la producción pecuaria, como también los arrozales, sojales y trigales.

    Pero lo peor, últimamente, las represas clandestinas que fácilmente destruyen hasta nuestras rutas internacionales. Los caminos vecinales también fueron víctimas de casos similares, pero sin la misma repercusión por la escasa utilización y difusión de los daños como los afectados, distantes siempre de los modernos medios de comunicación.

    La destrucción de la ruta III “Gral. Elizardo Aquino” no es una novedad para los pobladores de la región Norte, que han sufrido en otras épocas peores consecuencias. Así como los daños que afectan a la ruta V “Bernardino Caballero”, tal el caso en la región Occidental, que casi cada año revienta miles y miles de kilómetros de caminos, así como las inundaciones de varias hectáreas del inmenso Chaco, como posteriores sequías a consecuencia de las represas en la cuenca del río Pilcomayo y sus tributarios.

    La única diferencia entre los vigentes males y aquellos que recordamos desde el tornado de “Encarnación”, es la espontaneidad o instantaneidad en las informaciones, gracias a los cada vez más modernos medios de comunicación y las páginas virtuales.

    Es propicia la ocasión, al concluir una cumbre más en torno a la campaña de disminuir el acelerado calentamiento de nuestro planeta Tierra, en la vieja máxima, “Piensa global, actúa local”. Esto debe aplicarse al medio ambiente, urge levantar la mirada hacia el medio ambiente y a largo plazo para anticipar qué efectos tendrán nuestros pequeños actos cotidianos, unidos a millones y millones de pequeños actos cotidianos más, sobre el conjunto del planeta.

    Si cada uno de los hogares nos planteáramos “qué podemos hacer para minimizar nuestro impacto”, nuestro aporte contribuirá rápidamente en la iniciativa de Obama como de Cartes y otros mandatarios conscientes en los graves daños que estamos causando a la naturaleza y en consecuencia las respuestas que ésta da a sus ofensores.

    Ojalá en la próxima Cumbre la del 2020 se pueda celebrar el “Acuerdo universal sobre el cambio climático”, cerrando un quinquenio sin el aumento de la temperatura global y de ser posible hasta disminuyendo sin afectar las zonas glaciales de nuestro planeta.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2015, 2:22 pm
  10. CASAS DE CARTON

    Andrés Granje

    Nuevamente millares de viviendas precarias se levantan en las plazas y parques, en paseos centrales de avenidas ubicadas en las zonas cercanas de los bañados resultado de la gran crecida del río Paraguay, que cumpliendo con los pronósticos dados a conocer por la Dirección de Meteorología, trajo como consecuencia las grandes lluvias y las riadas que golpea inclemente a los ribereños. Como muy bien lo dijo una vez un funcionario municipal y fue motivo de risa y escarnio, no se trata de inundaciones propiamente, solamente las aguas volvieron a su cauce normal, lo que pasa es que transcurrieron quince años sin grandes lluvias lo que hizo que el curso hídrico se retrajera y como consecuencia de la necesidad ese espacio cedido por la naturaleza fue ocupado voraz por familias enteras que el éxodo rural empujo a la capital y necesitaban urgentemente un lugar donde erigir sus pequeños ranchos.

    Pero hoy que el rio volvió a su nivel habitual entonces tenemos esta triste realidad de las familias desarraigadas que buscan un espacio donde levantar esas cuatro paredes, si paredes y techo se pueden llamar a esos pedazos miserable de terciadas y eternit, que tienen como vivienda, en la mas patética y triste demostración de nuestras desigualdades sociales. Sucede que al ver el vil y degradado rostro de la miseria en las zonas altas, en nuestras calles y avenidas, a muchos nos mueve a la conmiseración, pero estamos seguros que mañana cuando el agua vuelva a bajar y esas familias vuelvan a sus precarias viviendas en la costa del río, nos olvidaremos de las condiciones en que viven, seguiremos nuestras vidas normales y todos los planes de soluciones que hoy se pregonan quedarán en promesas, una mas de las tantas que hacen los políticos cuando se acercan las elecciones o las urgencias aprietan.

    En verdad, para solucionar el problema de los bañadenses, se debe primero mejorar la situación país, mientras los campesinos sigan siendo expulsados de sus campos, por la producción mecanizada que deja poco margen para los minifundistas, estos tienen pocas opciones, o se van a Buenos Aires en busca de trabajo y ocupar las villas miserias del país vecino o se vienen a las ciudades que integran la gran Asunción a engrosar el cinturón de pobreza que crece en dimensiones atenazando a Asunción y mismo dentro de la capital con las zonas marginales ganando un espacio al agua y rogando que no haya inundaciones. Entonces está bien pensar en muros de contención para que los embates del agua no rebasen hacia el vecindario pobre, pero más importante es contener la pobreza extrema y las desigualdades sociales que obligan a estos éxodos lamentables.

    No es el momento de repartir culpas o criminalizar a los que viven en estas condiciones paupérrimas con la cantinela conocida de viven así porque quieren, nadie vive en esas condiciones por gusto propio y aquello que el hombre verdadero construye su destino y encuentra el camino hacia la prosperidad, no rige para todos y en ocasiones el hombre es él y sus circunstancias, como decía Ortega y Gasset, son precisamente estas circunstancias adversas y dañinas las que debemos de cambiar como sociedad, si queremos finalmente realizarnos como nación, para lograrlo debemos de contar con gobernantes que a sus buenas intenciones deben adornar otras prendas como la inteligencia, honestidad y capacidad de liderazgo para desarrollar las grandes transformaciones que el país necesita.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2015, 2:12 pm
  11. Inundaciones evidencian la falta de previsión del Estado

    El drama de las inundaciones está dejando nuevamente en evidencia la absoluta carencia de políticas públicas del Estado paraguayo en materia de defensa civil. La acción pública, como siempre, se limita al mero asistencialismo. Todavía no logramos superar la cultura de la improvisación, incluso cuando el actual panorama de intensas precipitaciones y desbordes de los cauces fluviales producidos a raíz del efecto de El Niño estaba pronosticado desde hace largos meses. Pasada la difícil coyuntura presente, es de esperar que el Gobierno tome en serio la problemática y delinee programas de largo alcance para este tipo de emergencias.

    Las recientes precipitaciones van dejando, solamente en el área ribereña de Asunción, un total de 6.000 familias damnificadas. La situación no es menos dramática en otras regiones del país, particularmente en los departamentos ubicados en el litoral del río Paraguay, como Concepción, San Pedro y Ñeembucú. Incluso el sitio en que el papa Francisco visitó a la población del Bañado Norte, aquel no tan distante 12 de julio, en la capilla San Juan Bautista, se encuentra totalmente anegado.
    El panorama es francamente desolador, pero de ninguna manera puede decirse que sea imprevisto. Desde comienzos de año, y antes aún, sabíamos que en este semestre se producirían importantes lluvias y crecidas de los cauces fluviales como consecuencia del fenómeno El Niño.
    Sin embargo, las medidas preventivas adoptadas fueron prácticamente nulas, develando la absoluta ausencia de políticas públicas del Estado paraguayo en materia de defensa civil, que no es otra cosa sino la formulación de un sistema preventivo, defensivo y restaurador de zonas en riesgo o peligro de catástrofes, o que ya las han padecido. Su función, explican los teóricos, es contener a la población, asesorarla, prevenirla, ayudarla a reponerse de las pérdidas sufridas, coordinar y fijar acciones, para proteger sus personas y sus bienes ante situaciones de emergencia.
    La imprevisión es un mal endémico del Estado paraguayo. El propio titular de la Secretaría de Emergencia Nacional, Joaquín Roa, aseguró recientemente que si las lluvias continúan “no hay dinero que alcance” para atender a los damnificados. ¿Y cómo puede ser que no lo haya cuando hace al menos un año que esta situación era prevista en términos meteorológicos? Y si lo fue en materia climatológica, ¿por qué no lo fue en el ámbito de la administración pública y en la previsión de recursos para paliar algo que ya se sabía que iría a producirse con la debida antelación? Las preguntas quedan, como de costumbre, sin responder.
    Cabe recordar que si bien después de las inundaciones de la primera mitad de año, algo se habló acerca de soluciones sustentables en el tiempo –mudanza de los afectados a lugares sin el posible asedio del agua–, todo quedó nuevamente en la nada. Ya en aquella ocasión, el Gobierno debió haber formado una Comisión Interinstitucional, integrada entre otros por la SEN, la Senavitat y los ministerios de Hacienda, Educación y Salud Pública, a fin de abordar la problemática de manera preventiva.
    ¿Quién falló entonces? ¿El presidente, los ministros, los intendentes? En parte a ellos también les cabe la responsabilidad, pero se supone que la Presidencia cuenta con una Secretaría General encargada de coordinar las acciones del Gabinete, y que hasta un “Centro de Gobierno” se ha formado con ese fin. Sin embargo, todo parece haber quedado en los papeles. Henos aquí sumergidos en el agua y en la misma imprevisión de siempre.
    Esperemos que a partir de ahora las cosas comiencen a tomarse en serio y que el Estado, en sus distintas esferas, adopte las medidas tendientes a delinear no solo un plan de acción, sino también un esquema de políticas públicas destinadas a prevenir y atender los fenómenos adversos que se producen como resultado de la hostilidad climática o por la intervención del hombre en la naturaleza. Ya es hora de aprender de los errores acumulados por centurias.
    http://www.ultimahora.com/inundaciones-evidencian-la-falta-prevision-del-estado-n952020.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2015, 1:27 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

✓ÑE’ÊNGA

Na ne mitâ’i sa’yju ĝuaiĝui rumby.17/10/17

✓fotociclo

El incendio que empezó en el Mercado de Abasto ayer a la tarde se llevó alrededor de 350 puestos y el 90% de la infraestructura del Bloque C. El incendio fue controlado esta mañana, y los vendedores serán reubicados, sin embargo sus pérdidas no serán cubiertas. Se está analizando construir un nuevo pabellón y el BNF anunció que cederá créditos rápidos y accesibles, es decir, más endeudamiento para muchos de los afectados.

✓archivos

✓estadistas

  • 1,107,000 visitas
Follow ✓Paraguay Péichante on WordPress.com

✓ impresos

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

5días

A %d blogueros les gusta esto: