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La insensibilidad del Parlamento deja temas relevantes sin resolver

A punto de terminar su periodo de sesiones del año, el Congreso deja deudas que reflejan su desinterés por tomar decisiones relevantes con respecto a legisladores y a nuevos funcionarios de la Contraloría General de la República y la Defensoría del Pueblo. Por otro lado, quedan pendientes los juicios políticos a ministros de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE). Esa indefinición es en complicidad con parlamentarios con demandas pendientes que requieren del desafuero para ser tramitados y administradores de Justicia cuestionados. Con esa actitud indolente, senadores y diputados dan la espalda al reclamo ciudadano de combatir la corrupción.

 

Los parlamentarios insensibles a los reclamos de la ciudadanía de extirpar de la administración pública aquellos cuerpos extraños que entorpecen su normal funcionamiento son los que fortalecen a los que han transgredido las normas. Esa misma actitud de indolencia muestran cuando no nombran a los responsables principales de dos instituciones esenciales de la República: la Contraloría General y la Defensoría del Pueblo.

La falta de determinación con respecto a juicios políticos a miembros de la Corte Suprema y del TSJE forma parte del mismo paquete: los legisladores se niegan a enfrentar aquellos temas realmente importantes para el funcionamiento normal de las instituciones democráticas.

Uno de los temas pendientes en la Cámara de Diputados es el pedido de desafuero de dos de sus miembros con procesos judiciales. Uno de ellos es el del diputado colorado Óscar Núñez, quien tiene dos imputaciones que generaron sendos pedidos de desafuero por lesión de confianza al ejercer la función de gobernador de Villa Hayes. El otro es el liberal Víctor Ríos, acusado por difamación y calumnia por una empleada del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y funcionaria de la Universidad Nacional de Pilar.

La Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara Baja dictaminó a favor del desafuero de ambos legisladores, pero el pleno aún no abordó el tema. Faltando solo dos sesiones más antes de que se inicie el receso parlamentario, es improbable que los diputados tomen una determinación acerca de los dos casos de desafuero.

En Diputados también queda pendiente el inicio del juicio político al ministro Alberto Ramírez Zambonini, ministro del TSJE, vinculado a numerosos casos de despilfarro de dinero público en funcionarios que no asisten a sus lugares de trabajo o que ingresaron solo por estar vinculados a su amigo Manuel Radice.

Si bien algunos diputados expresaron su voluntad de someter a juicio político al ministro inamovible desde 1996, la Cámara Baja todavía no adoptó la determinación de comenzar un juicio político al cuestionado magistrado.

Los senadores, en tanto, dejan sin tratamiento el tema de juicio político a miembros de la Corte Suprema cuyas gestiones fueron puestas en tela de juicio. Con esa actitud, se han negado sistemáticamente a cooperar con la renovación de la máxima instancia judicial del país.

Asimismo, el Congreso deja dos temas de suma trascendencia para la vida de la República: las designaciones del contralor y subcontralor, así como de un defensor del Pueblo y su adjunto.

Los legisladores también abusan de su poder por omisión cuando deben tomar decisiones trascendentes en el momento oportuno. Al postergar sus decisiones, juegan a favor de la impunidad e impiden que los ciudadanos tengan instituciones públicas que funcionen según las normas vigentes.

http://www.ultimahora.com/la-insensibilidad-del-parlamento-deja-temas-relevantes-resolver-n951656.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

2 comentarios en “La insensibilidad del Parlamento deja temas relevantes sin resolver

  1. Lección reprobada

    Por Clide Martínez

    Las grandes lluvias registradas en el departamento mostraron una vez más su fragilidad ante estos eventos climáticos. El agua, que es uno de los bienes más preciados que tiene el Ñeembucú y que permite que miles de pobladores puedan tener trabajo y generar recursos para el sustento diario, se convierte en un enemigo tenaz cuando se producen precipitaciones prolongadas o los ríos llegan a niveles considerables.

    Pero, más allá del impacto que pueda tener la fuerza de la naturaleza, las consecuencias negativas se deben fundamentalmente a la imprevisión de las autoridades que no son capaces de trazar un plan para evitar que se sigan instalando familias en zonas inundables. Que las vías sean construidas sin considerar criterios técnicos, convirtiéndose en verdaderas trampas al contener las aguas que producen las precipitaciones. Inmensos terraplenes con pequeñas y escasas alcantarillas atraviesan los esteros del Ñeembucú, creando grandes lagos que invaden viviendas, chacras y campos de pastoreo.

    La experiencia de los últimos años que combinaron prolongados periodos de lluvia con la crecida de los ríos no fue suficiente para motivar un diálogo entre las autoridades regionales y locales que permita trazar un plan que vaya evitando que en el futuro se repitan las dolorosas experiencias que vivió gran parte de la población del Ñeembucú. Lamentablemente la lección parece no haber sido aprendida y los recursos siguen siendo mal utilizados, desperdiciándose millones de dólares para la concreción de obras que solo benefician a las constructoras “favoritas” de las autoridades de turno, postergando una vez más el anhelo de progreso de la comunidad departamental.

    Torres de tendido eléctrico que caen ante cada tormenta, viviendas en zonas inundables, caminos con materiales de desechos, pavimentos que se deterioran rápidamente, emprendimientos productivos que fracasan antes de ponerse en funcionamiento, construcción de puentes de madera que no resisten el paso del tiempo y solo contribuyen a la deforestación de la zona, son algunas muestras de la poca seriedad del uso de los recursos públicos.

    Mientras las autoridades no sean capaces de reunirse en una mesa y planificar el futuro del Ñeembucú, es poco lo que se puede esperar en un departamento castigado por la más terrible guerra internacional y el abandono del Estado. Esperemos que esta Pascua de Resurrección haya servido para la reflexión y el cambio de actitud de los que gobiernan el destino del departamento y sus 16 distritos.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:43 am
  2. Sin vergüenza

    Aristóteles decía: “El que no se ruboriza del mal que hace es un miserable”. ¿Por qué es miserable?. Porque el que hace el mal sin ruborizarse, sin avergonzarse, revela una pobreza absoluta de valores sociales y éticos. Y eso es una desgracia y el que la encarna es un desgraciado. La palabra miseria, procede de la palabra latina “miser”, que significa, desgracia. Solemos atribuirla a la pobreza económica absoluta, pero también la usamos para referirnos a personas con pobreza moral, que carecen de sensibilidad afectiva social y teniendo oportunidad y recursos, no ayudan a los pobres, a los que sufren, sino que se aprovechan de su debilidad para beneficio propio.

    Aristóteles define la vergüenza como “un cierto pesar o turbación, relativo a aquellos vicios presentes, pasados o futuros, cuya presencia acarrea una pérdida de reputación o también como una fantasía que concierne a la pérdida de reputación, pues importa el juicio de quienes nos admiran o también de aquellos otros a quienes admiramos o por los que queremos ser admirados, así como el de aquellos cuyos honores nos sirven de estímulo o cuya opinión no cabe desdeñar” (Aristóteles, República, 1.383b).

    La vergüenza entraña valor social y valor ético. “Consiste en el sentimiento derivado de la caída de la imagen que uno tiene de sí mismo, la pérdida de reputación, el descrédito ante algún otro o ante la sociedad”. (V. Camps, 2012.111).

    Todas las culturas han protegido y desarrollado este sentimiento, por ser una reacción personal, que actúa de autocrítica y autocorrección ante la ejecución de comportamientos y males indebidos.

    La reacción con el sentimiento de vergüenza, además de personal, puede ser colectiva, por ejemplo, cuando una empresa, familia o comunidad se siente avergonzada ante otras por el mal injustificable que miembros suyos hubieran hecho.

    Actualmente, como sabemos por información periodística, hay países orientales donde el sentimiento de vergüenza es tan fuerte, que personas importantes, por ejemplo, ministros sorprendidos en corrupción, han reaccionado suicidándose. Prefirieron su aniquilación a la deshonra pública.

    La humanidad ha reconocido el sentimiento de la vergüenza como valor durante toda la historia. Antes que Aristóteles, los autores del Génesis, (entre el 950 y el 450 antes de Cristo), ya nos dejaron en la famosa narración de Adán y Eva, representantes de varones y mujeres toda la humanidad, una clarísima visión y análisis profundo del sentimiento de la vergüenza, escondiéndose de la mirada de Dios y sintiéndose avergonzados de sí mismos en un inesperado y significativo descubrimiento de su desnudez. En el símbolo de Adán y Eva, los autores del Génesis describieron el sentimiento de vergüenza por el mal hecho, como una reacción connatural de la humanidad.

    Hasta ahora nuestra sociedad ha sido consciente del valor extraordinario que tiene el sentimiento de vergüenza. Por eso expresa su rechazo a quienes pierden ese sentimiento con palabras tan duras como el llamarles “sinvergüenzas” y “desvergonzados” o con sinónimos como caraduras y cínicos. Las familias han cultivado el sentimiento equilibrado de vergüenza en los hijos. Padres y madres con ternura y pedagogía maternal han cuestionado a sus hijos y les han hecho reflexionar con preguntas sugerentes como “Pero, hijo, ¿no te da vergüenza lo que has hecho?” “¿Qué dirán tus profesores?” “¿Y tus compañeros?”. “Eso no se hace, debes sentirte avergonzado”.

    Ya sabemos que frecuentemente los hijos responden: “Mamá, eso no tiene importancia, todo el mundo lo hace”. No cabe duda de que el sentimiento de vergüenza es un valor en riesgo. Si la pedagogía familiar es débil, la pedagogía de la sociedad está llegando a niveles preocupantes, porque presuntos líderes sociales y políticos, legisladores y administrativos con poder político, económico y social no dan muestras de ruborizarse por el grave daño con tanto mal como hacen con tanta corrupción.

    Cada día van apareciendo más personajes corruptos para quienes ni la ley, ni siquiera la Constitución Nacional, es norma suprema. Corrompida la justicia, gozan de impunidad, si es que no se han equipado con fueros. La estrategia ya es conocida, pagar abogados hábiles que con creatividad inagotable creen chicanas, dilaciones, impugnaciones, etc…, hasta conseguir que el tiempo esconda los delitos. Un país progresivamente sin vergüenza se empobrece moralmente y se hace socialmente más vulnerable.
    Por Jesús Montero Tirado

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2015, 6:43 am

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