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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

No parece ser tan atractiva

Es cierto que ante fenómenos naturales que golpean con dureza la tierra, muchas veces es muy poco lo que se puede hacer. Responder rápidamente ante una contingencia de esa naturaleza, cuesta, y mucho, y sobre todo no se puede luchar contra ese tipos de cosas sin por lo menos tener la más mínima preparación. Ayer, sobre todo Asunción y gran parte del departamento Central sufrieron las consecuencias del temporal que se abatió en horas de la madrugada y parte de la mañana. Esta vez la naturaleza se ensañó con esta parte del país cobrando vidas y dejando innumerables y millonarios destrozos.

Pero lo que no se puede desconocer es que ese fenómeno natural que sobrevoló Asunción y Central, también dejó al descubierto que en nuestro país existe una marcada falencia en cuanto a infraestructuras para soportar temporales como el de la víspera, o por lo menos para responder con rapidez ante este tipo de golpes sobre la población.

Y esa imprevisibilidad no es nueva ni tampoco se ha hecho mucho para solucionar. En ese caso, si bien Asunción y Central son partes muy importantes del país, existe una alta responsabilidad de los gobiernos municipales trabajar en ese aspecto, hecho que, sin embargo, se viene postergando “por muchas razones” desde hace décadas, lo que a la larga significa desastrosas consecuencias para la población.

Y me puntualizo específicamente en la capital y el mayor departamento del país porque es donde, se supone, se maneja la mayor cantidad de presupuesto, lo que en la práctica, por lo visto, no significa brindar una vida más digna para sus pobladores, justamente por el mal manejo que hacen las autoridades de turno de ese presupuesto.

En pocos días más asumirán los nuevos intendentes. Muchos de ellos volverán a ocupar la silla que dejaron para presentarse a las elecciones, y otros estarán accediendo por primera vez al privilegiado sitio. Y aquí se presentan dos cuestiones bastantes delicadas. Por una parte, los que hicieron el “rekutu” hicieron miles de promesas durante la campaña; promesas que quizás ya lo hayan hecho en elecciones anteriores y no la cumplieron, y los que llegan por primera vez a la gobernación comunal, ya están abriendo los paraguas y denuncian que las arcas municipales están prácticamente vacías. Es algo así como que “no hay plata y no pidan mucho”. Lamentable, pero es así.

El desafío, en el caso de la capital lo tiene ahora Mario Ferreiro. Y el ex comunicador deberá lidiar con varios aspectos dentro de la administración municipal que no le serán fáciles de superar, por lo que no se avisora un panorama algo positivo en Asunción, por lo menos en los primeros meses de gestión. Pero lo que no se debe desconocer es que Asunción requiere en forma urgente obras de infraestructuras, ya que muchas veces no puede ni soportar incluso fenómenos de menor intensidad que el ocurrido en la víspera.

Una información lanzada hace menos de cinco días daba cuenta de que “Asunción era la séptima ciudad más atractiva para vivir en América Latina, mérito que lo hace figurar dentro del ranking de las mejores 140 urbes del mundo consideradas por un estudio del Economist Intelligence Unit (EIU), unidad de negocios del grupo británico “The Economist” como las “ciudades más vivibles del mundo”.

Sin embargo, este “título” dado a la “capital de mis amores”, no es tan cierto, ya que la naturaleza cada día va recordando que no puede ser atractiva para nadie si sus propias autoridades no se ponen las pilas y utilicen ese presupuesto destinado a mejorar la calidad de sus habitantes, justamente en eso, es mejorar la vida de los que habitan en este suelo.

Por Antonio López

http://www.lanacion.com.py/2015/12/05/no-parece-ser-tan-atractiva/

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “No parece ser tan atractiva

  1. A Paraguay se lo lleva el raudal
    Por Gabriela Baéz

    Con velas, linternas y escurridores; la mayoría ayer afrontamos los efectos de la enorme tormenta que desde la madrugada destelló un festival de relámpagos y rayos que no dejaban dormir. Como mínimo, más de uno quedó sin agua ni luz. Otros aguantaron cosas peores.

    Un panorama casi post-apocalíptico se vio en varias zonas de la Capital, como si hubiésemos enfrentado el peor de los desastres. Árboles caídos, carteles y columnas por el piso, casas destechadas, arroyos desbordados, cráteres enormes en las calles y más.

    Esto evidencia, una vez más, nuestras precariedades y limitaciones para enfrentar los desastres naturales. Por sobre todo, desnuda la ineficiencia, la pésima gestión y la inoperancia. Paraguay es el país en donde hay muertes por raudales, literalmente.

    Uno no sabe si llegará sano y salvo a la otra orilla cuando, después de remangarse los pantalones y sacarse los zapatos, se arma de valor y decide cruzar un raudal. O lo lográs o te arrastra hasta quién sabe dónde.

    Esta vez, le costó la vida a un bebé de apenas 40 días de vida. La mamá lo tenía en los brazos y, cuando uno de sus hermanitos se cayó, ella lo quiso salvar, pero el bebé se le resbaló. Corrió detrás del pequeño como si fuese que el mundo terminaba, pero ya no encontró más que su frazadita.

    No fue todo. También un joven de 14 años dejó de existir mientras dormía, cuando el techo de su pieza se le vino encima. Son vidas truncadas por la ineficiencia de las autoridades que solo nos llenan de soluciones parches, no invierten lo suficiente en desagües, no se preocupan en reducir la contaminación de los arroyos, no planifican una estrategia idónea para la reubicación de los ribereños. Y no solo eso, sino que usan la poca plata que hay para, por ejemplo, pagar planilleros.

    La lluvia en Paraguay nunca es anecdótica. Hace que cruzar la calle se vuelva un deporte extremo; manejar tu auto o moto, una acción temeraria; y dormir sin preocuparte, algo imposible. Empecemos a exigir y nosotros mismos a ayudar a mejorar, ¡cháke nos lleva el raudal!

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    Publicado por Anónimo | 9 diciembre, 2015, 8:26 am
  2. LA FALTA DE DESAGÜE PLUVIAL REFLEJA EL DESINTERÉS DE LAS AUTORIDADES

    Las intensas lluvias y tormentas que provocan raudales, caídas de árboles e interrupción de servicios básicos no solo dejan a Asunción y las ciudades vecinas en deplorable estado sino que ratifican la incapacidad de los administradores de la cosa pública en tomar a tiempo decisiones que permitan reducir al mínimo el impacto de los temporales. Es lamentable que las autoridades del Gobierno Central y de las municipalidades hasta ahora, en forma orgánica y coordinada, todavía no hayan planteado una solución global para la capital y su área metropolitana. Esa actitud evidencia que el bienestar de las personas que merecen ser protegidas de las inclemencias meteorológicas no constituye el foco para ellas.

    Asunción y su entorno inmediato —Lambaré, Fernando de la Mora, San Lorenzo, Ñemby, Mariano Roque Alonso, Luque y otras ciudades— tropiezan con dos problemas graves: un alto porcentaje de ausencia de infraestructura física para que el raudal se escurra por cañerías subterráneas y el pésimo estado en el que se encuentran las muy pocas que existen.

    Hasta ahora las autoridades municipales —que son las que tendrían que liderar un proceso que beneficie a sus comunidades— han pensado en tamaño de aldea, no se han atrevido a pensar en términos de ciudades que requieren equipamientos imprescindibles para que sus habitantes vivan mejor, sin que el peligro les aceche cada vez que cae un diluvio como el que se tuvo en la semana pasada.

    Todos saben muy bien que, cíclicamente, el fenómeno El Niño acarrea serios inconvenientes a los conglomerados humanos porque se incrementa la precipitación pluvial y también aumenta su intensidad.

    El resultado es el ya consabido: baches que se transforman en pozos en medio de las calles, asfaltados que se retuercen y se levantan, cortes de agua y energía eléctrica, árboles que cierran el paso o caen sobre techos y otros problemas que forman parte del libreto de los temporales.

    Si las autoridades municipales y las del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) que se han sucedido hubieran pensado en términos de servicio a las comunidades, gradualmente hubieran ido subsanando la carencia de desagües pluviales. El 80 por ciento de la superficie de Asunción está desprotegido. Ni qué decir los municipios aledaños donde muchos intendentes y concejales ni siquiera han considerado la posibilidad de poner en marcha mecanismos que permitan contar con el indispensable servicio de despeje de las aguas a través de cañerías.

    La falta de compromiso de las autoridades del Gobierno nacional y de los gobiernos locales es lo que hace que en Asunción y la Gran Asunción —que alberga a alrededor de 2 millones de habitantes, el 30 por ciento de la población total del país— el fenómeno climatológico desbocado se sienta con particular vehemencia.

    El intendente electo de Asunción, Mario Ferreiro, dijo que la capital necesita de unos 200 millones de dólares para que el desagüe pluvial sirva en un 100 por ciento. Y la Gran Asunción necesita aproximadamente otros 300 millones según estimaciones hechas alguna vez.

    Más que la falta de dinero, lo que atrasa a Asunción y su entorno es la pobreza de visión de la mayoría de sus gobernantes. En sus cálculos no entra para nada que hay que actuar con coraje, inteligencia y honestidad para que la gente tenga respuestas sustentables.

    Es de esperar que los nuevos intendentes y concejales dejen de lado la tradición conservadora y corrupta y piensen con sentido de futuro en la necesidad de solucionar los problemas de las ciudades.

    http://www.ultimahora.com/la-falta-desage-pluvial-refleja-el-desinteres-las-autoridades-n950847.html

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    Publicado por Anónimo | 9 diciembre, 2015, 8:26 am
  3. Aguas obligadas

    Y colapsamos una vez más. La naturaleza nos va pasando la factura cada día con IVA (inmenso volumen de agua) más elevado.
    Lejos estamos de aquellas lluvias que, por torrenciales que fueran, permeaban y penetraban a través de los suelos hasta las napas más profundas, recargando y descontaminando inclusive los acuíferos.

    Pero el progreso no se detiene; clamamos por buenos empedrados, pavimentos y asfaltos; construimos edificios con amplios patios de comida o estacionamientos y aislamos prácticamente todos los permeables poros de ingreso de las aguas hacia las profundidades.

    Basta actualmente con una pequeña llovizna para que las aguas pluviales corran presurosas por calles asfaltadas, que al no poseer desagües se convierten al poco tiempo en verdaderos y caudalosos ríos que son capaces de llevar y arrasar todo a su paso, de convertir un bache por más pequeño que sea en un profundo “cráter” donde el agua penetra y se escurre por debajo de la superficie, horadando lo que encuentre en su camino en busca de escapes subterráneos, motivando “a posteriori” hundimientos, caídas y derrumbes. El último fenómeno meteorológico, que se caracterizó por su inusitada violencia, dejó a su paso cuantiosas pérdidas materiales, terror, desamparo y muerte. Así también, al no tener suficiente absorción, necesariamente aumenta el nivel de cauces, arroyos y ríos causando los conocidos repuntes e inundaciones.

    No fue la primera ni será la última y, por sobre todas las cosas, con lamentarnos no solucionamos nada. Es cierto, contra la naturaleza no se puede, pero se deben buscar soluciones paliativas que tiendan a minimizar estos negativos impactos.

    Todos queremos calles asfaltadas, pero después estamos ante la consecuencia de ríos corriendo frente a nuestras casas porque no poseemos los correspondientes desagües pluviales, y los pocos que existen se ven a menudo obturados por toneladas de basuras, ya que conscientemente se aprovechan los días de lluvia para tirarlas a las calles.

    Cuándo será el día en que el Gobierno central, las municipalidades y las instituciones responsables del área se sientan a elaborar un definitivo e integral plan de alcantarillados y desagües aptos que tiendan a la solución de esta grave situación. Que este plan implique el correcto diseño de las obras (realizadas por empresas responsables), que no tengan que hacerse los asfaltados para luego estar de vuelta rompiéndolos para fabricar chapuceros desagües, dejando la mayoría de las veces las calles en deplorables condiciones.

    No queremos dejar pasar por alto la otra situación que es actualmente un GRAVE PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA: el no tratamiento de las aguas cloacales o aguas negras.

    ¿Ha llegado el público lector a pensar a dónde van las servidas aguas que día tras día generamos en nuestros hogares, en las instituciones, en la oficinas, en los hospitales, en los colegios?

    Piensan los señores parlamentarios, en la sede legislativa, que estirando las cadenas de los inodoros ya termina su responsabilidad, sin tener en cuenta que cada vez que aprietan el botón están cargando a la Bahía de Asunción de sus desechos individuales. Lo mismo que todas las oficinas y reparticiones de nuestra capital y otros lugares. ¿O acaso no saben que Asunción y el área metropolitana descargan sus aguas cloacales sin tratamiento alguno, a través de 18 bocas de salidas, a la Bahía o directamente al río Paraguay o a sus arroyos tributarios?

    Estamos en conocimiento de un proyecto de construcción de plantas de tratamiento primario de aguas cloacales que en cinco años estarían al 100% operativas. La salud pública es la principal afectada en todos los niveles, así como los cauces, ríos, lagos y arroyos están absolutamente contaminados, y es más, los acuíferos se ven seriamente afectados por el uso indiscriminado de sustancias químicas y pozos ciegos permeables causando la presencia de contaminantes físicos, químicos y biológicos en grandes cantidades. La salinización y el aumento de nitritos y nitratos que se encuentran en niveles críticos serán los responsables de múltiples enfermedades, de no tratarse como corresponde el problema.

    Abogamos por soluciones integrales que necesariamente deben ir acompañadas por intensas campañas de educación que tiendan al cambio de modelos de consumo y estilos de vida. Mejorar la captación de agua desarrollando e implementando nuevas tecnologías para la rápida recolección de las aguas pluviales a través de sistemas que garanticen –o por lo menos minimicen– sus negativos y peligrosos impactos. Diseñar sistemas para la reutilización de aguas pluviales y residuales. Desarrollar y poner en práctica mejores políticas y reglamentos. Mejorar la gestión de ecosistemas, cuidando las áreas de recarga. Mejorar la infraestructura de distribución. Luchar contra la contaminación. Trabajar en la mitigación del cambio climático. Controlar el crecimiento urbanístico.

    Las fuentes potenciales con que se cuenta para solucionar la problemática son el agua superficial de los ríos, cauces y embalses, el agua residual tratada y el agua de otro acuífero. Es muy costoso construir sistemas de alcantarillados, tratamiento y saneamientos, pero será mucho más costoso el no hacerlo.

    ¡¡¡SI SE QUIERE…, SE PUEDE!!!

    El optimista piensa en proyectos; el pesimista, solo en EXCUSAS.

    Por Dr. José Mayáns
    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/aguas-obligadas-1434038.html

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    Publicado por Anónimo | 9 diciembre, 2015, 6:15 am
  4. Los arroyos de Asunción en terapia intensiva
    Las últimas lluvias mostraron con toda crudeza las pésimas condiciones en que se encuentran los cursos hídricos capitalinos. Probablemente, la administración de Mario Ferreiro –heredero de tantas torpezas dejadas por Arnaldo Samaniego y su comitiva– ya se ha percatado de que el problema de los arroyos de Asunción no se debe solamente a la basura, efluentes cloacales y desechos industriales que salvajemente son vertidos en sus lechos, sino que las nuevas autoridades deberán lidiar con la absoluta anterior ineficiencia y total ausencia de aplicación de las ordenanzas municipales, como también con la falta de conciencia ciudadana para coadyuvar al mejoramiento de las condiciones ambientales de los cursos hídricos.

    Los intendentes y concejales que han ocupado los sillones en la Municipalidad de Asunción, erróneamente han seguido el mismo libreto en el supuesto intento de liberar los arroyos del estado en que se encuentran. Tanto Martín Burt como Evanhy de Gallegos encabezaron publicitadas cuadrillas de obreros municipales, y con bombos y platillos bajaron a los arroyos con la proclamada intención de limpiar los repugnantes cauces. Arnaldo Samaniego, en 2013, haciendo alarde de que “Asunción es la capital verde de Iberoamérica”, anunció una manera mágica de borrar de un plumazo la contaminación de los cauces. Por supuesto, todo lo mencionado no buscaba otra cosa que impacto publicitario.

    Ninguno de los intendentes anteriores logró limpiar los arroyos, sino, por el contrario, dejaron correr por sus pestilentes aguas la plata de los contribuyentes. En este sentido, Arnaldo Samaniego fue duramente cuestionado por el concejal Elvio Segovia, del Partido Democrático Progresista (PDP), respecto a unos 15.000 millones de guaraníes cobrados a la ciudadanía en concepto de limpieza de arroyos, de los que al parecer no se rindió debida cuenta.

    Las nuevas autoridades municipales que asumirán próximamente deberán marcar diferencias respecto a las anteriores, en el sentido de que la Comuna asuncena no sea una fábrica de ordenanzas, sino que se dedique a controlar el cumplimiento de las existentes, aplicando estrictamente sanciones a los transgresores. Precisamente, porque nunca existió un control sostenido de la aplicación de las normativas municipales, las condiciones ambientales de todos los arroyos de Asunción están en terapia intensiva.

    Liberar los arroyos capitalinos de la situación mugrienta en la que hoy se encuentran debe incluir también la inversión ciudadana en temáticas de educación ambiental. El ciudadano debe conocer sus derechos y obligaciones ambientales, y esto le debe llevar a amar su patrimonio ecológico. Crear una cultura de respeto a la naturaleza, y de manera más directa, respecto a superar los diferentes deterioros de la ciudad de Asunción, conducirá a una inmediata preocupación por los que antaño fueron hermosos arroyos que inspiraron valiosas piezas de nuestro folclore, al tiempo de recuperar patrimonios naturales tan valiosos tanto para el entorno natural como para la propia salud de la gente.

    El nuevo intendente Mario Ferreiro y los miembros de la Junta Municipal deben encarar esta realidad, a fin de que un nuevo rostro de Asunción se refleje desde las aguas de sus arroyos.
    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/los-arroyos-de-asuncion-en-terapia-intensiva-1434108.html

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    Publicado por Anónimo | 9 diciembre, 2015, 6:14 am

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