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Mario Ferreiro debe cumplir su palabra

El intendente electo en Asunción, Mario Ferreiro, para desagradable sorpresa de la ciudadanía capitalina, anunció que aplicará en su administración el infame “cuoteo” partidario. Sorprende, porque se lo creía ajeno a las viejas prácticas viciosas de la politiquería, pero parece que tardó poco en revelar que está de acuerdo con que los cargos se asignen en función del carnet y no necesariamente de la idoneidad y la honestidad de los candidatos.

Como si fuera algo muy lógico y natural, declaró que los cargos directivos serán repartidos en proporción a los votos logrados por las fuerzas políticas que lo apoyaron y con base en ternas elaboradas por ellas. Él se reservará la elección de quienes ejercerán los cargos de confianza, enumerados taxativamente en el art. 221 de la Ley Orgánica Municipal: el secretario general y el secretario privado; los directores jurídico, administrativo y de Hacienda y Finanzas; el tesorero y quienes ocupen cargos con funciones y jerarquías similares o el nivel de directores generales, de directores o cargos de jerarquía equivalentes, siempre que no sean funcionarios de carrera. Como todos estos puestos son de libre disponibilidad, sus ocupantes pueden ser destituidos en todo momento y reemplazados incluso por quienes no sean funcionarios.

Está bien que un intendente quiera rodearse de personas de su conocimiento, crédito y lealtad para las funciones más delicadas y comprometedoras que tendrá que administrar, pero la confianza personal no debe guardar relación con el origen partidario. O una cosa u otra; o prioriza el valor de la certeza que él tenga acerca de las aptitudes y honestidad de las personas, o concede mayor importancia al “cuoteo” para dejar satisfechos a quienes trabajaron en su campaña electoral.

Por otra parte, la experiencia histórica demuestra que cada intendente que asume en Asunción trae a su “personal” y lo agrega al que ya existe. Esto implicó, para la Municipalidad capitalina, pasar de mil funcionarios a casi nueve mil en veinticinco años, mientras que la ciudad reduce su crecimiento poblacional y la institución comunal no crece físicamente pero aumenta la mala calidad de sus servicios.

En otras palabras, lo que antes se administraba más o menos bien con mil funcionarios, ahora se administra mal con nueve mil. Si Mario Ferreiro sigue ahora con la misma política clientelista, la Comuna asuncena podría alcanzar e incluso sobrepasar la extraordinaria cifra de diez mil asalariados (funcionarios y contratados).

Durante su campaña, el intendente electo aseguró que no haría ningún “recorte salvaje” en el personal, para agregar después, tras los comicios, que “no se puede cambiar mucho esa matriz laboral”. Empero, también señaló en esta última ocasión que “no hay más espacio físico para albergar a más funcionarios” y que “ese modelo se agotó”.

Cabe preguntarse si Ferreiro cambió de opinión en relación con la cantidad de funcionarios con los que va a trabajar o no. Si no va a realizar recortes, despidos, supresión de cargos inútiles y eliminación de oficinas que no sirven para nada –que los electores creían que iba a hacer–, entonces no va a poder introducir al personal de su confianza, que podría ayudarle a hacer una administración eficiente y honesta, porque en el plantel que la Municipalidad tiene actualmente no va a hallar mucha solvencia profesional ni moralidad.

Si va a traer a la nueva gente, según las “ternas” que al menos cinco partidos y movimientos le van a pasar, sin despejar los espacios que necesitarán para trabajar, entonces debería ir pensando en cómo ampliar el edificio del Palacio Municipal, cuanto antes, para acoger a los nuevos contingentes.

A juzgar por esas manifestaciones –de que ya no hay lugar para un alfiler, pero que se nombrará a los nuevos conforme al caudal electoral de sus aliados–, los nombramientos y las contrataciones que se avizoran nada tendrán que ver con las necesidades de la Intendencia ni con las aptitudes de los agraciados, sino con el deseo de retribuir a los operadores políticos que le ayudaron a vencer el 15 de noviembre. Esto implicará que Ferreiro hará lo mismo que sus antecesores: abonará la factura presentada por sus aliados políticos a costa de los contribuyentes asuncenos.

El “realismo político” con que se suelen excusar estas decisiones resulta siempre fatal para quienes pretenden tener una buena gestión: el prebendarismo y la excelencia administrativa son incompatibles. La distribución “por cuotas” de participación política que se anuncia estar en marcha es una decepción para la ciudadanía; tendrá efectos muy nocivos; por lo que es de desear que Ferreiro no traicione la confianza de los asuncenos siguiendo los mismos pasos que sus antecesores en esta materia.

La Municipalidad de Asunción tiene suficientes recursos económicos como para que sea posible gastar una parte de ellos en reformarse a sí misma. Se la tiene que rediseñar, de tal manera a convertirla en un organismo público moderno, organizado, eficiente y, sobre todo, mucho menos costoso para el contribuyente. Ferreiro tiene la oportunidad de acabar con este monstruo que se fue deformando de tal modo que ahora ni sirve siquiera para sostener la ciudad, ya no se diga mejorarla, sino que dilapida una enorme cantidad de dinero en mantener una maquinaria prebendaria e ineficiente, sometida a los intereses particulares de grupos partidarios.

La ciudadanía que le votó a Mario Ferreiro confiando en su palabra lo hizo esperando un intendente diferente. Este anhelo es al que debe responder. Pero nada de esto se logrará con el sistema de “cuoteo” sino todo lo contrario: una gran desilusión.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/mario-ferreiro-debe-cumplir-su-palabra-1433258.html

 

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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9 comentarios en “Mario Ferreiro debe cumplir su palabra

  1. Imagen distinta de la ciudad

    Asunción está acompañando la tendencia global de ofrecer bares y restaurantes en las terrazas de los edificios de altura. Los nuevos hoteles en el área de Villa Morra y Aviadores del Chaco están aprovechando la excelente vista que ofrecen los pisos altos en esa zona, para atraer a un mercado que está descubriendo el placer de reunirse con amigos o compañeros de trabajo luego del horario laboral.

    La gran aceptación que tuvieron estas primeras propuestas a nivel local, hizo también que los hoteles del casco histórico de Asunción empiecen a acondicionar sus “roof top” y reciban a una clientela cada vez más ávida de nuevas opciones para reunirse informalmente.

    Principalmente, los hoteles que tienen una vista dirigida a la nueva costanera de Asunción, están empezando a incursionar en esta tendencia, en un principio con eventos puntuales o con previa reserva, pero la gran demanda está haciendo que varios de ellos estén adaptando sus infraestructuras y servicios para ofrecer picadas y tragos diariamente, tal es el caso puntual del Hotel Cecilia, el Hotel Crowne Plaza y el Hotel Granados Park.

    Esta tendencia tomó adeptos rápidamente, ya que el clima de Asunción se presta para este tipo de eventos al aire libre y en altura, agregándole novedad e impacto a ese momento en que buscamos distendernos y disfrutar con amigos, compañeros e inclusive en familia.

    Es también un excelente programa para llevar a visitantes extranjeros que llegan al país y a quienes queremos dar una imagen distinta de la ciudad. Es por eso justamente que no es de extrañarse que hayan sido los hoteles los primeros en incursionar en esta tendencia y encontrar sus principales seguidores entre los turistas que alojan.

    Hay que reconocer que costó un poco al principio ya que las personas deben ingresar al hotel y por lo general anunciarse en recepción antes de tomar el ascensor que los lleve a la terraza. Pero luego, eso fuera de ser un impedimento para el éxito, se convirtió en un “plus” que sumó otro factor importante que es el de la seguridad, ya que el cliente se siente especialmente “protegido”.

    Los hoteles están encontrando en este servicio una gran aceptación y ya empiezan a desarrollar su creatividad con luces, sonidos y servicios adaptados a un encuentro “de altura” y me refiero a que no es lo mismo una terraza en planta baja, o en lugares cerrados, que en la terraza en un piso elevado. Allí juegan el viento, el sonido disperso, y otros factores que hay que considerar al momento de ofrecer una experiencia placentera.

    Todos los hoteles consideran puntualmente el menú a ser ofrecido, el mismo es limitado, sin afectar la calidad. Todos los edificios deberán considerar acondicionar su infraestructura y personal para luego incursionar en esta tendencia. Creemos que si bien los puntos de reunión tradicionales seguirán recibiendo sus clientes acostumbrados, el concepto de reunirse “con altura”, vino para quedarse entre nosotros.

    Por Víctor Chamorro

    http://www.lanacion.com.py/columnistas/2017/06/04/imagen-distinta-de-la-ciudad/

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    Publicado por jotaefeb | 5 junio, 2017, 8:31 am
  2. De desengaño en desengaño

    La gestión de Mario Ferreiro al frente de la Municipalidad de Asunción comienza a exhibir algunos de los mismos defectos que sus antecesores no quisieron o no supieron revertir. Hay defecciones ya clásicas, como la superpoblación de funcionarios en las oficinas sin que ello redunde en una mejor atención al contribuyente, sino todo lo contrario; el pésimo servicio que recibe este en varios conceptos por los que la Comuna le cobra rigurosamente; el desorden en el manejo administrativo, y otras calamidades que, sumadas a la ineficiencia, conforman un paquete terrorífico. A ello se agrega lo infaltable, lo que parece inevitable: la incorporación de nuevos funcionarios y contratados, es decir, el engrosamiento de las planillas, que, según la directora de RR. HH. de la Comuna capitalina, Mirtha Frutos, a esta altura eleva la cantidad de funcionarios a 6.970.

    El intendente Mario Ferreiro reconoce haber designado un centenar de nuevos funcionarios, a los que deben sumarse contratados recientes, “recontratados”, “botelleros homologados” y algunos otros títulos de los muchos con que se califica a la extensa variedad de personas –en gran parte “planilleras”– prendidas al presupuesto público, en este caso, el de la Municipalidad. Ferreiro menciona también entre los nuevos a sesenta agentes de tránsito que “ingresaron por concurso interno”.

    Simultáneamente, una reciente investigación periodística acaba de develar la corruptela que se gesta en al ámbito de la Policía Municipal de Tránsito bajo la jefatura de Óscar Leguizamón, quien ya instaló en la planilla a tres hijos, a su pareja, a la hermana de esta y a otros que privilegia con horarios y tratamientos de favor especiales.

    Estos hechos no son más que anécdotas perdidas en medio de un mar de irregularidades similares que van repitiéndose en el tiempo y que parecen inamovibles, ya que las publicaciones no han surtido efecto alguno. Como resultado, el paquidermo que hoy ya es la Municipalidad seguirá engordando con justificaciones de cualquier tipo, como las que hoy esgrime el intendente Ferreiro.

    La pregunta que se impone es: ¿por qué la Municipalidad no llama a sus numerosos funcionarios comisionados en otras instituciones públicas, cuyos sueldos paga el contribuyente asunceno, en vez de seguir incorporando gente?

    Lo peor es que estas defecciones no son compensadas con conquista alguna para los habitantes de la ciudad. Porque muy pocas cosas funcionan como debieran en la Municipalidad capitalina. Su misma obesidad burocrática la convirtió hace tiempo en una máquina inoperante y carísima de mantener para los contribuyentes asuncenos, que, además de estar al día con los tributos, deben soportar diariamente las consecuencias de su ineficiencia crónica.

    Lo que llama la atención, en este caso, es que estos vicios permanezcan incólumes a través del tiempo, sea quien sea el intendente y represente la línea que fuere, fenómeno que habla de la fortaleza que adquirieron lo irregular y lo defectuoso en nuestra cultura política, así como también de la falta de coraje para enderezar lo torcido, debilidad que van exhibiendo, uno a uno, los intendentes y concejales que se suceden en los comicios quinquenales.

    Además de los hechos inmorales de pequeña contextura perpetrados diariamente en las oficinas subalternas, en la cúpula municipal se pergeñan arreglos de gran envergadura, como el caso del exasesor legal y actual contralor general Enrique García, favoreciendo a demandantes de la Municipalidad asuncena; o el haberle cedido a una empresa privada el formidable negocio de cobrar por el estacionamiento de automotores en puntos neurálgicos de la ciudad, mediante el cual, calculando “grosso modo”, se espera una recaudación anual del orden de unos catorce millones de dólares, de los cuales la entidad pública percibiría apenas alrededor de un tercio. Para más, la empresa adjudicada con este filón de oro estaba siendo asesorada anteriormente por el exjefe de Gabinete de la propia Intendencia asuncena, Max Rejalaga, lo que, en principio, no permite deducir algo necesariamente ilícito, aunque sí da pie a suposiciones de comisión de tráfico de influencias, cuando menos.

    Lo cierto es que una tarea municipal como la de controlar el estacionamiento tarifado, que estaba siendo cumplida, mal o bien, por los agentes municipales de tránsito, ahora quedará a cargo de una empresa privada, que es una transferencia injustificable, porque si se la fundamenta en una supuesta mayor eficiencia en la prestación del servicio, lo que cabe responder es cómo una institución que cuenta con casi 7.000 personas trabajando para ella no puede hacer el mismo trabajo. La tarea de controlar el estacionamiento tarifado ni siquiera requiere personas con capacidades excepcionales, pero sí con honestidad.

    Después de revisar estos temas –que no son sino unos pocos de una vasta gama–, la duda que carcome a la ciudadanía paraguaya es esta: si tenemos malos gobernantes y administradores municipales, debe ser también por causa nuestra. Es difícil creer que buenos candidatos electorales se transformen en malos gobernantes por efecto de un pase de magia.

    Como ciudadanos, tenemos la obligación de realizar un examen de conciencia para averiguar si la causa de las pésimas elecciones que hacemos es nuestra falta de experiencia cívica, porque no tenemos sentido común para saber escoger a las personas adecuadas, o si la verdad es más dolorosa: que a la mayoría de nosotros no nos importa quiénes sean los que asciendan al poder con tal de que esto nos aproveche de alguna manera, aunque sea lejana e indirectamente.

    El anterior intendente, Arnaldo Samaniego, nombró director de Tránsito al secretario general del gremio de taxistas, Arístides Morales, una persona completamente ignorante de la función que se le asignó. Así también devino el previsible fracaso de semejante acto de irresponsabilidad del jefe comunal. Vino Ferreiro, y hubo esperanzas de que se revirtieran estas chambonadas y se pusiera en funciones a personas competentes y expertas en las diversas áreas de problemas. Pero hete aquí que, nuevamente, vaya a saberse por qué motivos, seguimos igual. Ferreiro nombró a otro inepto en la jefatura de Tránsito; sin mencionar todavía a otras áreas.

    Mientras la ciudad sea administrada de esta manera, por ineptos, indolentes o simplemente ladrones, poca esperanza tenemos de que mejoren las pésimas condiciones en que se hallan Asunción y otras ciudades que padecen idénticos inconvenientes.

    Es preciso que los asuncenos y las asuncenas exijan a sus autoridades que cumplan con sus promesas y con las obligaciones que están claramente establecidas en la Ley Orgánica Municipal y otras normativas. Para eso fueron elegidos y para eso se les paga.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/de-desengano-en-desengano-1599699.html

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    Publicado por jotaefeb | 5 junio, 2017, 8:31 am
  3. Plausible reunión

    Es encomiable la reunión que mantuvieron el presidente de la República, Horacio Cartes, y el jefe comunal de Asunción, Mario Ferreiro, para dialogar sobre las obras públicas que están en marcha en la capital y sobre las que están siendo proyectadas. No se trató de un mero encuentro protocolar, sino de uno en que ambos mandatarios intercambiaron ideas acerca de cuestiones de gran envergadura que requieren la más estrecha cooperación entre ambas instancias gubernativas.

    Junto con las intervenciones accesorias en las zonas anegadizas, la construcción de la avenida Costanera Sur y la prolongación de la Costanera Norte costarán unos 800 millones de dólares, según el intendente municipal. Una inversión de tal envergadura –necesaria para descongestionar el tráfico capitalino y proteger a los pobladores ribereños– torna imprescindible la participación del Gobierno central, que de hecho ya se dio cuando el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) se ocupó de construir parcialmente la avenida Costanera Norte. La colaboración también suele darse para atender a los damnificados de las inundaciones y de las epidemias de dengue, sin olvidar desde luego las transferencias de los royalties y de los recursos del Fonacide por parte del Ministerio de Hacienda. La coordinación permanente entre el Poder Ejecutivo y la Municipalidad está prevista en la Ley Nº 3941/10, que creó el Consejo Interinstitucional de Capitalidad con el fin de fijar los mecanismos de ejecución de los proyectos relevantes para la Administración Central y la Municipal. Solo cabe esperar que realmente funcione para que en este ámbito no existan los continuos desacuerdos que se dan entre la Municipalidad, por un lado, y ANDE y la Essap SA, por ejemplo, por el otro.

    La misma normativa ordena, por si hiciera falta, que las entidades públicas incluyan en su programación presupuestaria el pago de los tributos municipales. Justamente, en la reunión mencionada, el intendente Ferreiro recordó al presidente Cartes que diversos órganos del Estado están debiendo sumas importantes a la Comuna por servicios municipales prestados. El intendente no reveló el monto ni la antigüedad de la deuda, pero se sabe que la Ley de Capitalidad ordenó al Poder Ejecutivo emitir bonos para el pago del compromiso pendiente con la Municipalidad en concepto de tributos, cuyo monto debía haber sido notificado por esta dentro del plazo de un mes. Alegra saber que el Poder Ejecutivo está dispuesto a honrar esas cuentas, según la impresión del intendente municipal. Es lo que siempre se debió hacer.

    Igual complacencia cabe sentir por el hecho de que los interlocutores pretenden que las grandes obras públicas sirvan para “beneficiar a la gente y no a ninguna personalidad política ni, mucho menos, a ningún sector político, ideológico o partidario”, según el intendente municipal. El sectarismo fue y sigue siendo el palo en la rueda de un Paraguay que necesita desesperadamente su despegue.

    Que ni Cartes ni Ferreiro sean políticos tradicionales alienta la esperanza de superar ese escollo y de que se sigan encontrando cuantas veces sea necesario para el bien de los vecinos de Asunción y del país.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/plausible-reunion-1444906.html

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    Publicado por Anónimo | 17 enero, 2016, 3:25 pm
  4. No caigas en el bache, Mario

    La mayoría de los políticos paraguayos son especiales. Mientras están en campaña política se llenan la boca de promesas, afirman que sus trabajos serán los mejores de la historia e invitan a la ciudadanía a confiar en ellos. Es muy común que este cóctel electoral también se componga de una serie de desaprobaciones contra las administraciones anteriores, especialmente si estas eran de partidos y movimientos diferentes.

    El resultado de la fórmula termina en una autoridad electa encontrando un montón de problemas y culpando a su antecesora de todo lo ocurrido.

    Lo que sucedió días atrás con Mario Ferreiro, cuando responsabilizó a Arnaldo Samaniego por el estado de las calles asuncenas, me hace pensar que esta poción de cada cinco años se aplica a todas las nucleaciones políticas paraguayas, sin distinción de colores. Si bien el intendente tomó posesión oficialmente el 19 diciembre, ya había instalado su equipo de transición en noviembre.

    Desde antes de que asuma Mario, el estado de las calles era deplorable. Uno suponía que el equipo de transición ya iba a estar evaluando qué medidas tomar apenas empiece a trabajar el nuevo jefe comunal. Sin embargo, los problemas se agudizaron y recién cuando las arterias eran prácticamente intransitables, sobre todo la avenida Fernando de la Mora, se tomó una decisión. No quiero creer que Ferreiro solo actuó cuando los automovilistas pegaron el grito al cielo. Esto sería hacer lo mismo que hicieron todos antes.

    Se entiende que la prioridad está con los bañadenses y damnificados, pero en teoría una cosa no debe quitar a la otra. Para eso están los diferentes equipos de trabajo, es cuestión de organización. Los trabajos nocturnos para bachear la ciudad, pese a ser más costosos, parecen ser lo más racional, empezando por el caótico tráfico y sumado al intenso calor que se tiene en horas de sol (obreros agotados trabajan menos, menos resultados).

    Más allá de que sea cierto, de que Samaniego haya dejado una ciudad llena de baches y una deuda de USD 32 millones, Mario no puede empezar a sufrir de esa especie de antitis, padecimiento por el cual siempre se culpa al que estuvo antes para no avanzar en los trabajos.

    Mario tiene demasiado trabajo que hacer, la declaración de emergencia vial es un buen comienzo. A más de los baches están el desagüe pluvial, alcantarillados, cambio de caños con Essap, recolección de basuras. Se espera que no pierda tiempo lamentando lo que realizó o no su predecesor y se ponga firme en las obligaciones para las que la ciudadanía lo eligió, para el cambio. La Contraloría es la que tiene investigar qué hizo la administración anterior con todos los recursos.

    Por Miguel Benítez

    http://www.ultimahora.com/no-caigas-el-bache-mario-n958919.html

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    Publicado por Anónimo | 15 enero, 2016, 5:13 am
  5. Los baches tienen responsables

    Desde siempre, pero especialmente desde la administración municipal en Asunción de Carlos Filizzola, los baches se convirtieron en parte permanente de nuestra pésima calidad de vida. Una calidad de vida que no es muy distinta a la de Mogadisio (http://bit.ly/22RHRVn), en Somalia, o Bangui (http://bit.ly/1mMOc3y), en República Centroafricana.

    Manejar en Asunción es un ejercicio de masoquismo que, tal vez, exigiría nuevas categorías en la reglamentación de tránsito, pues uno no solamente debe atender a las señales de tránsito, a los otros conductores, o a los peatones, como en cualquier parte del mundo, sino que debe, además, tener un ojo puesto en la calzada para saber si ella es transitable o si frente a uno se abre un abismo capaz de reventar cubiertas o dañar trenes delanteros.

    No quiero pensar en lo que sufren los pasajeros del sistema de transporte público que deben sufrir los baches en unidades ruinosas, con calores esperpénticos y con suciedades cateurenses.

    Por supuesto, ningún organismo oficial lleva cuenta de cuántas cubiertas han reventado por culpa de los baches, de cuántos trenes delanteros se han roto, de cuántos choques han ocasionado los desvíos bruscos que se tienen que hacer para desviarlos, de cuántas muertes han ocasionado esos desvíos.

    Los organismos oficiales están muy prestos para medir nuestras faltas, pero a la hora de medir las faltas del sector público sólo hay vacío y silencio y se entiende pues si tuviera que pagar todo el daño que ocasiona su corrupción y su negligencia no alcanzaría todo el dinero del mundo para pagar las reparaciones.

    El nivel de vida al que nos han reducido es africano y no es un accidente, ni una casualidad, ni una venganza del Dios de los cristianos: Es el resultado lógico e inevitable de la asociación entre nuestra clase política municipal, igual de rapaz, ignorante e inescrupulosa que nuestra clase política nacional, y las empresas que tienen los contratos de pavimentación en Asunción.

    Una de las razones por las que esta clase política se opone rotundamente a regirse por una ley de financiamiento político que permita la trazabilidad de los aportes en las elecciones internas de las organizaciones políticas es porque esta trazabilidad pondrá en evidencia que los empresarios de la pavimentación están entre los aportantes de los integrantes de esa clase política.

    Aportes a cambio de contratos, y contratos pésimamente ejecutados a cambio de impunidad, lo que significa a su vez mayor renta, lo que permite mayores márgenes para aportar a dichos políticos.

    Estas empresas que han estado haciendo tan mal el pavimento de Asunción por todos estos años tienen siempre a punto una letanía de excusas seudo técnicas para justificar la situación: El nivel de lluvias, la falta de desagües, etc., etc., todo lo cual forma parte de un manual de medias verdades que se desarma ante una simple comparación con otras ciudades del continente.

    No hay necesidad de ser Sherlock Holmes ni premio Nobel para saber que hay muchas ciudades del continente americano con más lluvias y peores suelos que Asunción las que, sin embargo, no sufren el problema de baches que se ha convertido en nuestro martirio permanente.

    Todas las ciudades de Brasil están situadas en zonas igual o más lluviosas que Asunción y ninguna tiene estos baches nuestros. Muchas ciudades argentinas. Las ciudades panameñas. Las del estado de Florida en Estados Unidos.

    La explicación es simple, en esas ciudades los empresarios encargados de la pavimentación no tienen el mismo nivel de impunidad para hacer pésimas obras y no pueden aportar a los políticos que los tienen que regular sin que se sepa.

    En Asunción, los empresarios de la pavimentación no resisten una revisión sistemática de la cimentación de sus obras, revisión que jamás ordenan los intendentes, sospechosamente.

    Tal revisión permitiría a la ciudadanía ver hasta qué punto se abusa del presupuesto para hacer obras de cuarta categoría a raíz de las que los baches se han convertido en una constante de nuestras vidas.

    Ningún fiscal penal interviene tampoco. Es porque los fiscales son nombrados por integrantes de esa misma clase política rapaz, ignorante e inescrupulosa que los nombran con la condición de dejarlos impunes a ellos y a sus aportantes, entre los que se cuentan estos empresarios.

    No cumplir las especificaciones por las que se hace pagar a la ciudadanía es un delito y quienes incurren en él desde hace años deben estar en la cárcel de Tacumbú y no en el club Centenario.

    Y aún supongamos que las especificaciones técnicas hayan sido cumplidas, lo que no es el caso: Entonces tendríamos la culpa de los redactores de las normas, por haberlas elaborado a la medida de las empresas y no de acuerdo con las necesidades del clima, del suelo y de la infraestructura de Asunción.

    “La calamitosa situación de las calles de Asunción obliga al intendente Mario Ferreiro a declarar desde los primeros días de enero la situación de emergencia vial, lo que dependerá de la aprobación de la Junta Municipal” señalaba el diario ABC el 22 de diciembre pasado (http://bit.ly/1OaSqLJ). La emergencia fue aprobada el 23 de diciembre (http://bit.ly/1OXYkgp).

    Le dije a Mario que de nada servirían las medidas de emergencia si es que dentro de ellas no se contemplaba un estudio sistemático de las cimentaciones del pavimento y de su ajuste a las especificaciones técnicas, con el fin de inhabilitar y dejar fuera de cualquier esfuerzo de reconstrucción a las empresas responsables de haber hecho tan mal el trabajo por el que sufrimos baches desde siempre.

    Los que hicieron mal el trabajo no deben volver a ser contratados porque no hay razón alguna por la que hagan bien ahora lo que hicieron mal por décadas.

    Hacer bien ahora el trabajo será, por parte de esas empresas, reconocer y asumir que lo hicieron mal por décadas. Creo que sería bastante difícil de entender que se premie con nuevos contratos a quienes malgastaron de modo tan perverso el dinero de los contribuyentes.

    A mi modo de ver, si Mario Ferreiro quiere mostrar un nuevo compromiso con la ciudadanía y no con los empresarios de la pavimentación, debe dejar afuera a los que hayan participado en la construcción de la presente situación y debe abrir los contratos, como hizo Ramón Jiménez Gaona a nivel del Ministerio de Obras Públicas, a empresas extranjeras, pues las locales, con el cuento de una paraguayidad mal entendida, no hicieron otra cosa que embromarnos.

    Enrique Vargas Peña

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    Publicado por Anónimo | 11 enero, 2016, 5:45 am
  6. Enero sin dinero, pero con onda

    Pese a ser un mes difícil para los bolsillos, el primero del año tiene su encanto. Tiene mucho de mitología, pues tomó su nombre de Jano, antiguo dios de los romanos, conocido como el “padre de los dioses” y que equivalía al Caos primigenio de los griegos, el origen de todo.

    Como entonces se confundían hombres con seres sobrenaturales, se cree que Jano ha sido un simple mortal que llegó a ser rey del Lacio.

    La escritora María Eugenia Garay, en el artículo “El portero del año” (Suplemento Cultural de ABC del 2 de enero de 2005) rescata que Jano, habiendo inventado la moneda y cumplido una gestión muy importante como líder, fue divinizado después de muerto. “Se lo consideraba dios del principio y del fin, del pasado y del futuro, de las puertas que se abren y se cierran para los humanos”.

    Numa Pompilio, el segundo rey de Roma, quien reinó desde el 716 a.C. tras suceder a Rómulo, fue quien agregó dos meses al calendario tomado de los etruscos: Januarius y Februarios. Entonces el calendario romano empezaba con Martivs (marzo).

    Saltando al Calendario Gregoriano vigente desde 1582, enero llega a nuestros días.

    “Enero sin dinero” rima bien y siempre es objeto de comentarios. Se aplica a personas físicas y jurídicas. Es bien conocido lo que cuesta reponerse de las fiestas, los gastos y todos los excesos decembrinos. A veces hay que hacer malabarisms porque el dinero contante y sonante rinde poco y hay que estirar la economía los 31 días hasta el nuevo cobro.

    A veces parece interminable, pero enero tiene su encanto urbano. Las calles de Asunción no están congestionadas y fácilmente –sorteando los baches y cráteres– uno puede llegar de un extremo a otro de la ciudad en menos de una hora, algo imposible en otras épocas del año.

    En enero mucha gente está de vacaciones por el interior o el exterior. Así que uno puede ir a comprar con toda comodidad. Pese a los destrozos en las calles y a los desórdenes reinantes, nadie parece quejarse tanto. Esa irritabilidad y agresión que existe normalmente en las calles sigue mitigada por la resaca de las celebraciones.

    Sería bueno que los intendentes y concejales se ingenien para aprovechar este mes y poner en forma las calles, terminar las obras inconclusas que representan problemas para el tránsito y los vecinos. Hay que hacer todo aquello que podría causar molestias a los demás, ahora que hay poca gente en la ciudad.

    Es una de las escasas oportunidades en que las autoridades pueden cerrar una calle y fácilmente la fila de vehículos consigue una rápida alternativa de escape.

    Muchas constructoras también podrían hacer lo mismo y hacer avanzar sus obras.

    Con todo esto, no podemos más que repetir que enero es un mes con muy buena onda para los citadinos y hay que aprovecharlo.

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/enero-sin-dinero-pero-con-onda-1443185.html

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    Publicado por Anónimo | 11 enero, 2016, 5:44 am
  7. La herencia de Samaniego

    Realmente, Arnaldo Samaniego ha dejado la ciudad capital del país en un estado catastrófico. No tiene nombre la situación. Las avenidas como San Martín, Perú, Mariscal López, Eusebio Ayala, que son las más importantes del país, están minadas de baches, que empeoran en cada lluvia.

    Ahora bien, es el turno de que Mario Ferreiro solucione esta situación. Sabemos bien que estamos en una situación gravísima, de crecida del río Paraguay, que el fenómeno de El Niño no da tregua y que las arcas de la Comuna fueron vaciadas por la marabunta colorada que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Supuestamente no hay dinero para arreglar las calles. Pero sí lo hay para seguir pagándoles a planilleros de administraciones anteriores.

    No puede pasar mucho tiempo para que Ferreiro empiece a dar resultados y sintamos que hicimos bien en darle nuestra confianza. Nuestra ciudad no se merece estar en la situación calamitosa en la que se encuentra porque es una capital nacional y es nuestra querida ciudad.

    ¡Queremos ver a los obreros trabajando en las calles, y no más planilleros ni funcionarios de escritorio que no hacen nada y solo te envían de aquí para allá cuando uno les hace una pregunta! No sirve de nada que la Comuna tenga 8.000 funcionarios, o quién sabe cuántos más, si no van a estar trabajando en las calles y ayudando a que la ciudad mejore.

    Aldo Melgarejo

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    Publicado por Anónimo | 11 enero, 2016, 5:44 am
  8. Vaca lechera municipal

    La Intendencia Municipal de Asunción dice tener en marcha “un dispositivo de transparencia” que servirá para identificar a los “planilleros” y detectar, mediante el cruce de datos sobre los recursos humanos de todas las entidades públicas, a aquellos funcionarios que tienen más de una remuneración. Por de pronto, ha habilitado en su página web el sitio “Asu hesakã”, para que los ciudadanos no solo conozcan la lista de funcionarios con sus respectivos sueldos, sino también si asisten a sus trabajos y las sumas que efectivamente perciben cada mes. Esta información servirá a su vez a la Intendencia Municipal para detectar si alguien cobró sin haberse presentado a trabajar, es decir, si es un “planillero”.

    En lo referente a la Junta Municipal, solo divulga en su sitio web la nómina de funcionarios con sus respectivas remuneraciones, sin que se pueda saber cuánto percibieron en un determinado mes.

    Y bien, según publicaciones de prensa, su presidente, el concejal Hugo Ramírez (ANR), dijo que la decisión acerca de si esos funcionarios serían incluidos en el sitio “Asu hesakã” para control será tomada por el pleno de la Junta Municipal. Sin embargo, él dispone de toda la potestad para tomar esa decisión, dado que tiene a su cargo la administración de los recursos humanos y materiales de ese órgano colegiado. Si Ramírez nombra y destituye a su personal, nada obsta para que los funcionarios, por una disposición suya, sean incluidos en el mencionado sitio.

    Lo que ocurre es que teme la virulenta reacción de sus colegas ante la posibilidad de que la transparencia resultante sirva para identificar a la multitud de “planilleros” apadrinados por los concejales de todo pelaje, incluido él mismo. Le asusta que salgan a la luz sus operadores políticos, así como los de otros ediles y, en especial, los de sus correligionarios, pero no se atreve a rechazar de plano el dispositivo adoptado con buen criterio por la Intendencia Municipal con respecto a sus funcionarios. En efecto, si un ciudadano se enterara de que un asalariado comunal al que ve todos los días en algún otro lugar viene cobrando realmente sueldo íntegro, sin descuento alguno, podrá apreciar que es uno de los tantos “planilleros” sanguijuelas incorporados por los concejales.

    Sin duda, Ramírez confía en que el órgano que preside rechace la transparencia y él no se vea en la bochornosa situación personal de quedar mal frente a su clientela, para seguir abusando del dinero de los contribuyentes en beneficio de los miles de paniaguados de quienes dicen representar a los vecinos de Asunción. Espera que los propios concejales que, por muy escasa mayoría, lo eligieron como presidente, no acompañen la plausible iniciativa de la Intendencia Municipal. Varios de ellos fueron reelegidos y no pretenden abandonar la corruptela del jugoso prebendarismo a costa de las obras y de los servicios municipales.

    En vista del giro que viene tomando esta situación, y en el caso de que el órgano deliberante sometiera a votación el referido asunto, que el voto emitido sea nominal para que los ciudadanos capitalinos se enteren de la moral de los ediles, y puedan quedar en evidencia aquellos que desean seguir teniendo las planillas de sueldos de la Municipalidad de Asunción como su vaca lechera.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/vaca-lechera-municipal-1443005.html

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    Publicado por Anónimo | 11 enero, 2016, 5:43 am
  9. Recetas para el intendente

    Por Pedro Gómez Silgueira

    La gran mayoría de los asuncenos sostiene que el mejor intendente que han tenido en los últimos tiempos ha sido Porfirio Pereira Ruiz Díaz. La gente lo mantiene en el aprecio de la memoria porque tenía limpia y ordenada la ciudad, no había tantos baches y completó o ejecutó varias obras que beneficiaron enormemente a la Capital.

    De quienes lo sucedieron inmediatamente o en la era democrática han quedado tal vez más sombras que luces. Todos llegaron al municipio con bombos y platillos y se retiraron casi a hurtadillas, con un sinfín de críticas.

    Uno de los principales errores que cometieron los sucesivos intendentes que pasaron por la Comuna capitalina fue llenar de funcionarios la institución. Prevalecieron siempre el clientelismo político y el sistema prebendario de repartir cargos a cambio de la aprobación de sus presupuestos. Conseguir el respaldo para algún proyecto del departamento Ejecutivo, otorgarles su “cuota” a los concejales y congraciarse con los sindicatos, seccionaleros y líderes partidarios también perjudicaron enormemente las arcas.

    Otro error generalizado de los gobiernos de turno en las últimas dos décadas es que se preocupaban más de “modernizar” la señalética en el interior del edificio municipal, sus eslóganes con estandartes, cambiar de lugar las mamparas del palacete, y relegar las obras que debían ser para la ciudadanía. Muchas veces lo importante no suele ser lo urgente.

    Así las cosas, el progreso para la ciudad, por lo general, se deja para último momento, porque el intendente de turno aspira a otro puesto y los trabajos se hacen a los apurones, sin ton ni son, sin la planificación ni la necesidad requerida.

    El jefe comunal debe empezar a construir la ciudad desde el primer día, así deba inaugurar lo proyectado, prometido o dejado a medio terminar por su antecesor. Al final, obras son amores y benefician a toda la población.

    La gran mayoría de los intendentes mantuvo como premisa que todo lo que hizo el anterior estuvo mal y había que desmantelar y hacer todo de nuevo. Un simple ejemplo está en lo que hizo Evanhy con las fuentes que instaló Enrique Riera en las plazas. ¡Las llenó de tierra y abono para destinarlas a planteras!

    Mario Ferreiro debería empezar completando las paladas iniciales que se multiplican en Asunción y no dejar que se pierdan, salvo que sean tan traídas de los pelos que deban ser revisadas.

    Ante todo, lo más importante será tomar medidas para reducir el caos vehicular convirtiendo más oficinistas en agentes de tránsito; desterrar los baches y barquinazos -antes que maquillar con pintura- y limpiar la mugre.

    Para ello es conveniente que gobierne desde las calles, no entre cuatro paredes y escuchando solo las lisonjas de los zalameros.

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    Publicado por Anónimo | 6 diciembre, 2015, 5:35 am

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