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Reclamar a Argentina lo que nos debe

Hasta ahora el gobierno del presidente Horacio Cartes no ha sentado la postura que en justicia corresponde asumir en función de los intereses del país en la hidroeléctrica binacional de Yacyretá. Al respecto, el numeral IX del Anexo C del Tratado dispone taxativamente que para determinar el nivel del endeudamiento de la entidad binacional se debe aplicar la fórmula en relación con la cantidad de potencia energética contratada por cada país. En este caso, a la Argentina le corresponde el pago del 94% del pasivo, que es el porcentaje de la potencia que tiene contratada ese país.

A esta conclusión ha llegado el Ing. Germán Escauriza, excoordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos (CEBH), organismo asesor de la Cancillería nacional, con base en un cálculo hecho por el Ing. Orlando Valdés –otro especialista en temas energéticos–, según quien la deuda de la entidad binacional no debiera ser superior a US$ 2.600 millones. El Ing. Escauriza adicionó a este monto US$ 1.300 millones que la entidad adeuda al Estado paraguayo por mayor territorio inundado, con lo que el total de la deuda consolidada de la misma ascendería a unos US$ 3.944 millones.

Resulta entonces que, de conformidad con la métrica establecida en el Anexo C, la Argentina adeuda a la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) la suma de US$ 3.707 millones, en tanto que el Paraguay le debe US$ 236 millones provenientes del pequeño porcentaje de la potencia contratada. De esto se concluye que, en proporción a la cantidad de electricidad consumida por cada país, la única deuda final de la entidad es con la República del Paraguay por el monto resultante de restar de la primera cantidad la segunda, vale decir, US$ 3.471 millones.

No debe sorprender entonces la tenaz pertinacia del Gobierno argentino en incumplir el Tratado. Contradictoriamente, el gobierno del presidente Cartes, en vez de reclamar como corresponde, eventualmente recurriendo a las instancias internacionales para frenar la arbitraria pretensión argentina, ha optado por callar la descomunal estafa perpetrada contra los intereses de nuestro país en la usina binacional. Obviamente, la inacción del gobierno del presidente Cartes ha tenido su precio: una coima encubierta bajo el ropaje de “gastos sociales” de US$ 130 millones entregados por el director ejecutivo argentino Óscar Thomas a su par paraguayo, Juan Schmalko, a poco de asumir el actual gobierno paraguayo.

So pena de traición de lesa patria, el presidente Horacio Cartes debe poner fin a la metáfora de que el Paraguay es como una “mujer bonita” de la que los extranjeros pueden usar y abusar.

Ahora que asumirá en la Argentina un nuevo gobierno, que aparenta ser más abierto que el de los hostiles Kirchner, el Gobierno paraguayo debería plantear con firmeza nuestras reivindicaciones pendientes en Yacyretá, sin claudicaciones de ninguna laya como ha sido hasta ahora la constante en el emprendimiento energético con el vecino país.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/reclamar-a-argentina-lo-que-nos-debe-1432265.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

Un comentario en “Reclamar a Argentina lo que nos debe

  1. Macri y la esperanza llamada Yacyretá
    Por Miguel Benítez

    Parecerá trillado tocar en forma frecuente este tema, cansino hasta el punto de poner nerviosas a nuestras autoridades de turno, pero si no se ahonda responsable y asiduamente en el problema llamado Yacyretá, en el futuro podremos estar lamentándonos por otras cuatro décadas de manejo desprolijo e “injusto para el Paraguay”. Y pongo estas comillas justamente porque muchos compatriotas adjudican el dilema de la EBY solamente a Argentina, siendo que las razones de esa encrucijada también están en este lado del charco, en la margen derecha, en nuestro país.

    Cuando se confirmó la victoria de Mauricio Macri, algunos políticos, técnicos y, por supuesto, parte de la ciudadanía, se sintieron entusiasmados porque ven en el nuevo presidente argentino una esperanza, una oportunidad para resolver la situación de Yacyretá. Es normal y lógico que se tengan estas perspectivas, que se espere una mejora en las relaciones, considerando que se trata de un emprendimiento binacional. Sin embargo, no hay que creer que es un mesías y que con su pluma Paraguay gozará automáticamente de los privilegios largamente negados.

    Macri es argentino y además es un empresario de larga trayectoria. Como tal, va a priorizar las necesidades de su pueblo, es lo más básico que se puede aguardar. No hay que olvidar que la EBY es una empresa, si bien sus ingresos deben ser iguales a sus egresos, como indica el Tratado, es previsible que una Argentina sumida en una crisis energética quiera seguir llevando la mayor cantidad de energía y pagando el menor precio posible.

    El éxito de Paraguay en las conversaciones con los argentinos depende exclusivamente de sus representantes. Colocar a políticos o personas poco idóneas (por prebendarismo) a la cabeza para dialogar con técnicos y empresarios argentinos, solo hará que sigamos chocando contra un muro y nuestras reivindicaciones se seguirán dilatando. Durante la administración Kirchner, los representantes rioplatenses en la EBY prácticamente no se cambiaron, mencionando como ejemplo al director ejecutivo Óscar Thomas. Entonces, ¿cómo los argentinos no conocerán al dedillo toda la información de Yacyretá? Por otro lado, nuestros, cada tanto nuevos, referentes tienen que leer la historia y empezar desde cero.

    En casi dos años, poco o nada se avanzó en la revisión del Anexo C del Tratado. Desde el 27 de marzo de 2014, los negociadores paraguayos conversaron sobre el Anexo A para implementar la cogestión paritaria. Una cogestión que no era necesaria considerando que el art. 15 de ese mismo documento ya determina la alternancia en la Dirección Ejecutiva. Si nuestros gobernantes fuesen más “patriotas” (como les gusta llamarse), habrían hecho respetar las letras en estos cuarenta años y habrían manejado los hilos de la EBY, obteniendo los documentos contables respaldatorios y defendiendo nuestra posición.

    Pero siempre se puede encaminar el rumbo. Aún están a tiempo de determinar la fijación de la tarifa (Anexo C o Nota Reversal de 1992) para empezar a enderezar el descalabro financiero. Clarificación de las deudas, obras complementarias, resarcimiento por territorio inundado al Paraguay de USD 1.000 millones, utilización ecuánime de la energía y hasta el pago a tiempo por cesión. Todo esto se podrá conseguir si en vez de esperar la venia de Macri, se ponen realmente los esfuerzos en Paraguay.

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    Publicado por Anónimo | 3 diciembre, 2015, 9:12 am

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