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Abusos sexuales y una destructiva ausencia

 

Unas 600 niñas quedan embarazadas al año por abuso sexual. La alarmante cifra expuesta esta semana por el Ministerio de Salud Pública (ÚH/24-11-15) no debería pasar por alto para nadie, como un dato más en medio de la vorágine informativa diaria.

Es un tema doloroso y sensible, resultado de un largo proceso de ausencias, abandonos, descuidos, tareas no asumidas con responsabilidad, miedos y, en muchos casos, hasta falta de amor y violencia del entorno inmediato. Los informes oficiales añaden que en lo que va del 2015 se registraron más de 170 casos de niños víctimas de pornografía infantil, unos 31 de proxenetismo y más de 270 niñas y adolescentes embarazas en escuelas.

Una problemática compleja y de varias aristas, que no se soluciona simplemente con enseñar a usar condones a los chicos o entregar pastillas abortivas de emergencia a las víctimas. Instruir sobre cómo y dónde denunciar; crear mecanismos de protección, son aspectos necesarios, pero que no deben de distraer la atención sobre el punto central.

¿Cómo y por qué quedan embarazadas en las instituciones educativas? ¿Por qué sus familiares no se enteran o percatan de los acosos? ¿Cómo un niño termina siendo víctima de las redes de la pornografía? ¿Alguien dialogó con estas niñas sobre el respeto, la autoestima, el sentirse amadas y protegidas? ¿De dónde surge una persona capaz de violentar a una niña, sino de un entorno violento?

Las preguntas son innumerables, pero el punto de fondo -más allá de las excepciones- sigue siendo la ausencia de los padres o tutores.

Afirmar –y confirmar– que la familia es la clave para enfrentar este grave problema es cuestión de realismo y no de ideologías rebuscadas; no se trata de ser conservador o progresista, sino de observar la realidad y reconocer la necesidad vital del niño o joven; esa contención afectiva y educativa que les hace crecer. Aquí, las ausencias destruyen. Urgen padres que sean realmente adultos, capaces de hacerse cargo de ellos, con madurez, respeto y dignidad; de mirarlos en primera persona y dejarse provocar por ellos, sin aplicar fórmulas o prejuicios, de darse cuenta de los riesgos que corren. La pobreza y la ignorancia originan estos males; un círculo vicioso que se rompe con el trabajo educativo a largo plazo, inversión y apoyo integral. Un proceso y proyecto que deben involucrar a instituciones estatales, docentes y sus centros de formación, organizaciones de padres, iglesias, etc. Los que traen hijos al mundo tienen que asumir los sacrificios que implica educarse para educar.

Es grave que la familia vaya diluyéndose como protagonista y principal responsable de la educación y el cuidado de los hijos. Se necesita una mirada más seria hacia ella, fomentando su unidad y fortalecimiento, y facilitándole el acceso a los servicios básicos. Si no partimos de aquí, el panorama que se vislumbra no parece el más alentador.

 

http://www.ultimahora.com/abusos-sexuales-y-una-destructiva-ausencia-n948429.html

 

 

 

 

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Abusos sexuales y una destructiva ausencia

  1. Abusos y prejuicios

    Por Pablo Gastón Ortiz

    Las noticias que daban cuenta de que un funcionario de la Municipalidad de Coronel Martínez está prófugo por un caso de coacción sexual despertaron indignación en la comunidad guaireña. Se trata de Pablo César Mercado Román, un docente y sobrino segundo del intendente local, Aricio Román (ANR).

    Una joven de 25 años denunció que el hombre intentó violarla y tiene orden de captura desde el 25 de agosto pasado. La Policía no puede atraparlo y existen tristes antecedentes sobre delincuentes de Coronel Martínez que gozaban de la protección de las autoridades de turno; solo pudieron ser capturados mediante la intervención de agentes policiales de Asunción, quienes actuaron con hermetismo para que no se filtre la información entre sus camaradas de la zona. Es fácil de creer que en este caso ocurre lo mismo, aunque familiares del sospechoso dicen que se oculta en Ciudad del Este y anunciaron que se presentaría en el “momento oportuno”. Parientes y amigos de César Mercado también dicen que la denuncia simplemente es una persecución que busca ensuciar la carrera política del docente y funcionario municipal.

    La presunción de inocencia ampara al sospechoso. No obstante es lamentable ver cómo en las redes sociales los internautas –que a todas luces eran perfiles falsos– salieron a defenderlo diciendo que la víctima “es luego una prostituta”.

    Esto refleja un concepto arcaico que estuvo presente en nuestra legislación desde 1914 hasta prácticamente 1998. El antiguo Código Penal castigaba fuertemente si la víctima era una mujer casada, y las penas se iban reduciendo de acuerdo a la “categoría de fémina”; es decir, mujeres no casadas pero vírgenes, mujeres no casadas y no vírgenes y, finalmente, las prostitutas. Violar a una prostituta o a una mujer con “mala reputación” era entonces un delito menor.

    Si bien estas normas fueron adecuadas a nuestros tiempos, al parecer el concepto retrógrado sigue presente en la conciencia colectiva.

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    Publicado por Anónimo | 18 septiembre, 2016, 5:54 am
  2. Alarma los casos de abusos en niños
    6 agosto, 2016
    Por Jorge Paredes

    Mientras casi todo el mundo, entiéndase la gente, está enloquecido con el tema de Pokémon Go nuestra sociedad viene experimentando terribles casos de abuso sexual en menores. Y pareciera que nadie se da cuenta del alarmante aumento de este hecho punible.

    En muchos de los casos, los victimarios son padres biológicos, padrastros, parientes cercanos, vecinos, curas o pastores evangélicos. No quiero dar números como frios datos, en cuanto a la cantidad de este hecho que va sumando día tras día, sin que la sociedad reaccione, para no asustar.

    Tal vez, la concienciación haya generado que se presenten más denuncias y eso refleja que este delito va propagándose en todo el territorio nacional. El último caso, solo en esta semana, las víctimas fueron dos mellicitas violentadas por su propio padre biológico.

    Pero al menos, ayer leí que un pastor evangélico va camino al juicio oral luego de ser acusado de abusar sexualmente de dos menores en el interior de una piscina, en la zona de Alto Paraná. Si se demuestra su culpabilidad, que sea castigado con la pena privativa de libertad, como ocurrió en estos días en el caso del director técnico de una escuela de fútbol.

    No soy psicólogo para dar un perfil del abusador de niños, pero por lo general, son personas con marcada inmadurez psicológica o emocional. Asimismo, probablemente, hayan sido víctimas de abuso durante su niñez o testigos de relaciones abusivas.

    Es difícil detectar a los abusadores y es por eso que cualquiera puede resultar una amenaza. Por eso, es fundamental estar atento para detectar las posibles amenazas y en casos de maltrato que se da en la familia, recurrir a las instancias correspondientes para poner a conocimiento.

    Todos los estamentos de la sociedad deben colaborar para bajar, primeramente, el índice de los hechos. Luego, que los responsables de este deleznable hecho paguen sus culpas con duras penas y, finalmente, tratar de erradicar esta reprochable actitud de lastimar, no solo física, sino emocionalmente, a niños y adolescentes.

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    Publicado por Anónimo | 15 agosto, 2016, 8:27 am
  3. MEC: Silencio cómplice

    El lunes 25 de julio último, Sonia Felisa Cáceres de Paredes quedó libre luego de que el tribunal declarara la prescripción de la denuncia de abuso sexual a su alumna de 5 años, ocurrido supuestamente hace seis años. Los jueces que manejaron el caso son Héctor Capurro, María Esther Fleitas y Juan Carlos Zárate.

    Llama la atención que el resultado de la sentencia sea por una cuestión de forma. El tribunal no deliberó con base en la cuestión de fondo. No llegó a estudiar si realmente se cometió el abuso.

    Este hecho se publicó en diversos medios de comunicación. Al respecto, el Ministerio de Educación informó que la medida impuesta fue el traslado de la docente y la prohibición de ingresar a las aulas para dar clases. Sin embargo, esto no se traduce en una respuesta clara y contundente para la familia afectada ni para la sociedad. Con el simple traslado el MEC no refleja interés en combatir a pedófilos y en no permitir que estos ingresen y enseñen en instituciones educativas.

    Cuando algunos chicos no entregan sus tareas o presentan actitudes contradictorias, los colegios públicos activan un plan de contingencia con su ejército de sicólogos y asistentes sociales. No necesitan recurrir a otra institución.

    Se trata de voluntad política. Si al menos se sometiera a un test a los docentes con el objetivo de identificar su idoneidad mental. En este caso involucra a una niña de preescolar, tierna etapa en la que hasta resulta emotivo que se inicie en la vida escolar.

    Para esta familia fue el comienzo de un calvario.

    ¿Cuántas víctimas hacen falta para una respuesta política y concreta? ¿Cuántos niños sufren en silencio? Denunciarlo es un acto de valentía.

    La actitud del ministro Enrique Riera es un silencio cómplice. El ministro Riera es un abogado con reconocida trayectoria y padre de familia. Sería penoso que algún familiar cercano fuera víctima para que reaccione con mayor firmeza. Lo que rogamos a Dios que nunca suceda.

    Y, hablando de Dios, el MEC imitó la actitud de la Iglesia, que históricamente se limita a trasladar al acusado de pedofilia y no solucionar el problema de raíz, en procura de evitar más víctimas.

    Estamos seguros de que hay gente competente en esta cartera estatal para buscar y acompañar a niños y familias víctimas de abusos. Una investigación permitirá determinar si existen otros hechos similares. Sobre todo no se debe olvidar que no solo el niño es una víctima, la familia también termina golpeada y podría ocasionar consecuencias de por vida, afectar a sus generaciones posteriores. El MEC no puede hacer la vista gorda y dejar el caso solo en manos de la justicia.

    Los niños son seres inocentes e indefensos. Más que nadie necesitan de nuestra protección.

    Por Gabriela González Escalada

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/mec-silencio-complice-1506707.html

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    Publicado por Anónimo | 15 agosto, 2016, 8:26 am
  4. Alarma los casos de abusos en niños
    6 agosto, 2016
    Por Jorge Paredes

    Mientras casi todo el mundo, entiéndase la gente, está enloquecido con el tema de Pokémon Go nuestra sociedad viene experimentando terribles casos de abuso sexual en menores. Y pareciera que nadie se da cuenta del alarmante aumento de este hecho punible.

    En muchos de los casos, los victimarios son padres biológicos, padrastros, parientes cercanos, vecinos, curas o pastores evangélicos. No quiero dar números como frios datos, en cuanto a la cantidad de este hecho que va sumando día tras día, sin que la sociedad reaccione, para no asustar.

    Tal vez, la concienciación haya generado que se presenten más denuncias y eso refleja que este delito va propagándose en todo el territorio nacional. El último caso, solo en esta semana, las víctimas fueron dos mellicitas violentadas por su propio padre biológico.

    Pero al menos, ayer leí que un pastor evangélico va camino al juicio oral luego de ser acusado de abusar sexualmente de dos menores en el interior de una piscina, en la zona de Alto Paraná. Si se demuestra su culpabilidad, que sea castigado con la pena privativa de libertad, como ocurrió en estos días en el caso del director técnico de una escuela de fútbol.

    No soy psicólogo para dar un perfil del abusador de niños, pero por lo general, son personas con marcada inmadurez psicológica o emocional. Asimismo, probablemente, hayan sido víctimas de abuso durante su niñez o testigos de relaciones abusivas.

    Es difícil detectar a los abusadores y es por eso que cualquiera puede resultar una amenaza. Por eso, es fundamental estar atento para detectar las posibles amenazas y en casos de maltrato que se da en la familia, recurrir a las instancias correspondientes para poner a conocimiento.

    Todos los estamentos de la sociedad deben colaborar para bajar, primeramente, el índice de los hechos. Luego, que los responsables de este deleznable hecho paguen sus culpas con duras penas y, finalmente, tratar de erradicar esta reprochable actitud de lastimar, no solo física, sino emocionalmente, a niños y adolescentes.

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    Publicado por Anónimo | 6 agosto, 2016, 8:33 am
  5. Desprotección de las niñas y adolescentes

    Hasta mayo de este año se registraron 985 embarazo precoz en Alto Paraná. De esta cantidad, 24 son niñas de entre 10 a 14 años y el resto de 15 a 19 años. Según reportes de profesionales, la mayoría de las menores de edad fueron embarazadas por adultos, ya en supuestas relaciones sentimentales consentidas por los mismos padres y otras fruto de abusos y violaciones. En todos los casos, que una menor sea embarazada por un adulto, sin casarse, cuanto menos se trata de estupro, según establece el Código Penal Paraguayo. Sin embargo, los casos ni siquiera son investigados, porque tenemos un Estado absolutamente insensible y despreocupado de la protección de sus niños y adolescentes. Establecemos leyes y normas que luego ignoramos. La legislación prohíbe la relación sexual con menores de edad, porque se supone no tienen la capacidad de dimensionar las consecuencias de sus actos y mucho menos tendrán en cuenta que podrían convertirse en madres con todos los riesgos para su salud física y mental.
    Se trata de niñas que deberían estar estudiando y jugando, y que sin embargo, deben comenzar a cargar con una condición para la cual todavía no están preparadas física ni emocionalmente, la condición de ser madre. Qué futuro le puede esperar a los hijos de estas niñas madres, que no pueden tener siquiera un proyecto de vida ni mucho menos una relación estable. Este terrible drama, que cada vez se está acentuando más, no interesa a nuestras autoridades locales para desarrollar programas que contribuyan a frenar este flagelo.
    Es evidente que muchas cosas fallan en nuestra sociedad para que se dé este lamentable y vergonzoso fenómeno de las niñas madres. Es necesario que toda la sociedad, desde la familia, las escuelas, las iglesias y los medios de comunicación comencemos a buscar las causas de este mal y diseñar programas que contribuyan a reducir los índices y sobre todo proteger a la población infantil.

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    Publicado por Anónimo | 8 junio, 2016, 9:00 am
  6. Mal de la sociedad

    Por Desiré Cabrera

    La jueza de la Niñez y la Adolescencia de primera instancia de la Circunscripción Judicial de Cordillera, Josefina Cuéllar, manifestó que el 80% de las denuncias de abusos contra menores quedan impunes. La mayoría de los hechos ocurre en el entorno familiar de la víctima, siendo muchas veces el abusador el sostén de la familia, por lo que se opta por ocultar los abusos y defender al agresor.

    La magistrada indicó además que persiste el pensamiento perverso de una sociedad machista y enferma, que trata de justificar la actuación de los violadores, aduciendo una supuesta insinuación o incitación de las menores víctimas.

    Las mismas ideas también tienen varios fiscales y jueces, que tienen la importante tarea de velar por el cumplimiento de las leyes, que por cierto establecen condenas muy leves para los depravados, considerando que la sentencia es apenas de entre tres a cinco años de privación de libertad; nada. La mayoría de las denuncias quedan impunes por el deficiente trabajo de los órganos de justicia.

    Según las estadísticas oficiales, al menos 669 denuncias de abuso de menores se registraron en los primeros cuatro meses de 2016 en todo el país. De esta cifra, unos 120 casos ocurrieron en diferentes localidades del departamento de Cordillera.

    En un recuento de todo el país, el tercer departamento de Cordillera tiene el más alto índice de abusos de menores y esto es un signo de alarma que debe ser atendido por las autoridades.

    El 90% de los casos ocurre en el entorno familiar y además, no solo suceden dentro de familias desintegradas o con nivel socioeconómico bajo, como se tiende a estereotipar, sino en diferentes clases sociales.

    Según la doctora Cuéllar, si se trabajara en la prevención se reducirían los abusos de menores en un 50%, como mínimo. Para que esto ocurra se necesita el involucramiento de los diversos estamentos de la sociedad; conformar una mesa interinstitucional que trabaje fuertemente con educadores, padres de familia y con los niños.

    Por último, los niños víctimas de abusos sexuales son sobrevivientes, que necesitan un largo tratamiento, que abarque a toda la familia y su comunidad, para su recuperación.

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    Publicado por Anónimo | 5 junio, 2016, 6:31 am
  7. Abuso sexual en niñas y niños

    Por Clara Rosa Gagliardone Rivarola (*)

    Unicef publicó en el 2014 “Ocultos a plena luz”, documento en el cual plantea que 120 millones de niñas y adolescentes de todo el mundo —más de una de cada 10- han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas y otras agresiones sexuales en algún momento de sus vidas. Se calcula que somos alrededor de 7.500 millones de personas.

    Otro estudio señala que entre el 70% y el 80% de las víctimas de abuso sexual son niñas, que en un 50% los responsables conviven en la misma casa que las abusadas y que el 75% de los abusadores son familiares directos. Cifras terroríficas cuando tomamos conciencia de que son personas vulnerables por su edad y además, los hechos demuestran que son desprotegidas y olvidadas por el Estado.

    En Paraguay, datos publicados en la prensa a inicios del año, refieren que en el 2015 se presentaron 1.308 denuncias de delitos sexuales ante el Ministerio Público (Centro de Atención a Víctimas), de los cuales el 30% corresponde a abuso sexual, la gran mayoría niñas, aunque no faltan las denuncias en que los abusados son varones. Para nuestra legislación es niño/niña toda persona que no haya cumplido 14 años.

    Por su parte en el año 2014, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social registró 684 partos de niñas madres. A ellos debemos sumar los nacimientos del Hospital de Clínicas dependiente de la Facultad de Medicina de la UNA que indicó que atienden unos 14 partos por mes lo que nos da 168 nacimientos más.

    Es muy difícil conocer datos exactos de los abusos sexuales cuando sabemos que vivimos en una sociedad en que los niños y niñas son objetos, y en caso de ser mujeres, con más razón. Los frenos culturales (vergüenza, temor, desconfianza ante el sistema) conspiran contra la denuncia de los delitos sexuales que gozan así de impunidad en la gran mayoría de los casos.

    El Ministerio Público ni siquiera inicia la investigación de un porcentaje importante de las niñas madres abusadas, pesquisa facilitada por la prueba de ADN sobre la responsabilidad del crimen. Y es mejor ni pensar en casos en que no se llega al embarazo y parto. No existen usualmente.

    Es cierto que el artículo 135 del Código Penal es una invitación a los abusadores cuando dice: 1º. El que realizara actos sexuales con un niño o lo indujera a realizarlos en sí mismo o a terceros, será castigado con pena privativa de libertad de hasta tres años o con multa. Con la misma pena será castigado el que realizara actos sexuales manifiestamente relevantes ante un niño y dirigidos a él, o lo indujera a realizarlos ante sí o ante terceros. 2°. En los casos señalados en el inciso anterior la pena privativa de libertad será aumentada hasta cinco años cuando el autor: 1. al realizar el hecho haya maltratado físicamente a la víctima en forma grave; 2. haya abusado de la víctima en diversas ocasiones; o 3. haya cometido el hecho con un niño que sea su hijo biológico, adoptivo o hijastro, o con un niño cuya educación, tutela o guarda esté a su cargo. 3º. Cuando concurran varios agravantes de los señalados en el inciso 2º, el autor será castigado con pena privativa de libertad de hasta seis años. 4º. En los casos señalados en el inciso 1º, la pena privativa de libertad será de tres a doce años cuando el autor haya realizado el coito con la víctima. En caso de que la víctima sea menor de diez años, la pena podrá aumentarse hasta quince años.

    Intenté por varios medios acceder a los datos oficiales de las imputaciones del Ministerio Publico sobre el abuso sexual en niños, para conocer el compromiso de la institución con el artículo 54 de la Constitución Nacional “De la protección al niño”.

    ¿Y si a los fiscales que no investigan estas denuncias les aplicamos el artículo 226 del Código Penal, “Violación del deber de cuidado”?

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    Publicado por Anónimo | 30 mayo, 2016, 7:22 am

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