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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

La inseguridad, una vieja preocupación que merece más atención del Gobierno

Uno de los principales fracasos del actual Gobierno sin lugar a dudas, es el aspecto de la inseguridad. Encuestas y sondeos de opinión acerca del desempeño del gobierno de Horacio Cartes revelan que un foco de preocupación central de la ciudadanía es la seguridad. La percepción que tiene la población, a juzgar por los resultados de estas consultas, es que la inseguridad se ha incrementado en los últimos meses.


La ciudadanía permanece inerme ante una ola delictiva que no solo no se ha frenado sino que por momentos parece estar aumentando. Asaltos a empresas y comercios y robos domiciliarios o en la vía pública –protagonizados por los llamados “motobandis”, que actúan con extraordinaria violencia– son cosas de todos los días en Ciudad del Este y distritos vecinos.
Las autoridades nacionales hasta el momento han hecho poco y nada por impulsar una depuración profunda de los cuadros policiales, una condición ineludible para recuperar la confianza de la ciudadanía y elevar los niveles de eficiencia de la institución. Una Policía atravesada de venalidad y corrupción, con una formación mediocre, nunca estará en condiciones de combatir con efectividad a la delincuencia.
Como en muchos otros campos, tampoco en materia de seguridad ciudadana se conoce cuál es la hoja de ruta, el plan del gobierno, los objetivos que persigue y cómo piensa alcanzarlos. O no existe una visión estratégica en este punto o, si existe, no se logra comunicarla y difundirla en la población. Así las cosas, se tiene la impresión de que el gobierno opera solo reaccionando ante los acontecimientos, sin tomar la iniciativa ni emprender cambios que exigen coraje y firmeza. De esta manera, siempre irá a la zaga de los hechos, sin capacidad de anticiparse a ellos o atenuar sus efectos.
Un plan de seguridad debería abarcar tres elementos cruciales. En primer lugar, mejorar la calidad de la formación técnica y ética de los policías. La instrucción que reciben los agentes es deficiente de cara a las tareas que impone el presente. Quizás alcance para el control de maleantes menores, pero los policías carecen de las herramientas intelectuales y profesionales para hacer frente a una delincuencia cada vez más refinada y compleja. En segundo lugar, la Policía debe cambiar su relación con la ciudadanía. Será muy difícil vencer por ejemplo al crimen organizado –verdadero flagelo en muchas partes de nuestro país– sin la cooperación entre las fuerzas de seguridad y la población. Finalmente, nada de esto será posible sin un combate radical a la corrupción interna. Ni el plan mejor diseñado podrá derrotar la inseguridad si el material humano responsable de llevarlo a la práctica está corrompido.

http://diariolajornada.com.py/v6/category/editorial/

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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