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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

¿Es el Estado un buen cliente?

Ayer apretábamos un botón de alerta sobre la urgente necesidad de crear la superintendencia de fondos jubilatorios como una manera de vigilar el sistema de cajas y contribuir a su sanidad y sostenibilidad. Con todo derecho, los cotizantes y beneficiarios que lo integran levantan su voz cada vez que alguien busca ponerles una mano y advierten que no permitirán el avance del Estado sobre tales fondos, poniendo como ejemplo cercano el uso discrecional que el Gobierno argentino hace sobre los haberes jubilatorios bajo su administración… y su virtual dilapidación.

El temor es comprensible pero el ejemplo no cuadra. Hasta hoy, el Estado paraguayo es un gastador prudente, conservando un nivel de endeudamiento y de déficit acotado y ajustado a la ley de responsabilidad fiscal. Dentro de este panorama cabe preguntarse: ¿Es el Estado paraguayo un buen cliente?

Poniendo por ahora a un lado el nada despreciable tema de la moralidad, se puede decir que el Estado no gasta mucho más de lo que recauda y puede cerrar unas cuentas para nada despreciables. Y sí, es un buen cliente, el mejor de todos por sus volúmenes de compras.

El Estado es un gran comprador de bienes así como un regular contratante de servicios y ejecutor de obras. Lo hace a través de una tupida red de ministerios, empresas estatales y entes descentralizados, así como gobiernos departamentales y comunales y sus entidades anexas. Es, como se ve, un mercado de composición variada y sostenida.

Como es difícil obtener a nivel local estadísticas finas sobre la composición de este tipo de demanda, veamos cómo es atendida en Perú. Lo que generalmente se cree es que, debido a maniobras de favoritismos y reparto de cuotas políticas, este mercado es reservado a las grandes empresas.

Sin embargo, en Perú no es así. Según el Ministerio de la Producción, la mayor cantidad de proveedores del Estado peruano está en las pymes de las que hay registradas más de 26.000, 7.400 consorcios, 6.500 proveedores independientes y otras 1.600 empresas entre grandes y medianas. La composición de este mosaico indica que si un Estado es cuidadoso en la programación y colocación de sus compras puede producir un efecto de estímulo muy equilibrado en la economía. En la composición del Presupuesto General de la Nación del Paraguay, entre un 30 y 32% está compuesto por bienes de consumo e insumos, lo que significa que el año próximo el Estado se propone volcar sobre el mercado una demanda de US$ 3.600 millones en variados conceptos.

Es absolutamente claro que el Estado es un buen cliente. Bajo este prisma, el rubro “gastos rígidos” –frecuentemente atacado como sinónimo de mala gestión cuando llega a porcentajes muy altos- no presenta un perfil maléfico sino fuertemente estimulador de la economía porque su efecto llega a las pymes, los trabajadores independientes y las empresas de todo tipo y tamaño.

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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