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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Y los países más felices del mundo son … Suiza y ¿Paraguay?

“Pero, ¿qué pasa si la felicidad existe no solo en nuestras mentes o corazones sino en un lugar? ¿Y qué tal si ese lugar es Paraguay? […] un país que durante los tres últimos años seguidos ha sido, según unas encuestas globales que hace la reputada agencia Gallup, el más feliz de la tierra”. John Carlin en un artículo de “El País” del 27 de septiembre de 2015 titulado “La Conquista de la Felicidad” [1].

Sus bellísimos ojos celestes destellaban desde un rostro surcado por incontables arrugas. Su cuerpito pequeñito era casi piel y huesos. „Buen día señora. ¿Cómo está usted hoy?“ le dije con la mejor sonrisa que pude dibujar en mis labios. „No quiero molestarle con mis problemas“ respondió la ancianita de 94 años. Me senté al lado de su cama y puse mi mano sobre su manita huesuda. „Dígame por favor en que le puedo ayudar, señora“. Muy nerviosa, mientras movía la cabeza de un lado a otro con las pocas energías que le quedaban me respondió lentamente: „Estoy deprimida, Herr Doktor. Mi hija no es feliz. Y aquí postrada en la cama no le puedo ayudar. Ella es la más joven de todos mis hijos, mi única hija. Quiero que mi bebé sea feliz“. Me contó la historia de su vida, como había quedado sola durante la guerra con 6 hijos en el campo, a veces sin tener casi que comer. Y ese fue el comienzo de mis visitas diarias a quien llamaremos doña Isabel. Luego de varias semanas, a pesar de que ya estaban haciendo arreglos para enviarla a su casa a morir, ante la mirada incrédula de todo el hospital, doña Isabel empezó a mejorar. Y está mujer que no podía levantarse de la cama, salió del hospital caminando con la ayuda de un andador junto a su hija. Ese primer día al salir de la habitación de doña Isabel su hija me estaba esperando afuera. Los mismos ojos celestes, pero en otro rostro, me miraban ansiosos. „Quiere que su mamá mejore?“ le pregunté mirándole fijamente. „Por supuesto“ me dijo concentrándose seguramente para recordar el nombre del medicamento que ella pensaba estaba por nombrar. „Por favor, señora, sea feliz“.

* * * *

Si usted es paraguayo la búsqueda de la felicidad en un lugar no debería parecerle algo extraño. Los guaraníes son recordados, entre otras cosas, por su búsqueda de „Yvy marane’y“, en español „la tierra sin mal“. Pero esto de la felicidad en Paraguay y en el mundo ha pasado de ser un evasivo lugar sobre está tierra a algo más intangible.

„Todos saben lo que es“ escribió en 1890 el legendario erudito William James antes de brindar una ya clásica definición de un concepto importante en la psicología. En cuanto a la felicidad, me temo que todos también sabemos lo que es, o mejor dicho, hemos decidido intuitivamente que es algo deseable. Pero como decía el perspicaz Aristoteles, todos queremos ser felices pero no podemos ponernos de acuerdo en que consiste la felicidad. Es que, la felicidad de uno puede ser la desdicha de otro.

Considerando que la notoria falta de consenso señalada por Aristoteles continúa hasta el día de hoy, sorprende un tanto leer en la prensa sobre encuestas que buscan crear un ranking de países felices y sin mayores explicaciones nos digan que Paraguay encabeza uno de esos rankings. Es que para crear un ranking como este hay que basarse en algún tipo de criterio y el que conoce la realidad paraguaya solo puede permanecer en la más honda perplejidad al ponderar cual sería este. Búsquemos más detalles.

Según las últimas encuestas, dependiendo del criterio primordial, los países más felices del mundo son Suiza y Paraguay. En la página web de Gallup encontramos un artículo titulado ¿Quiénes son las personas más felices del mundo? ¿Los suizos o los latinoamericanos? [2]. Este título y el constante embolsar a todos los latinoamericanos juntos mientras los países europeos son nombrados y diferenciados cuidadosamente hacen que mi presión arterial suba un tanto y una vena en mi cuello salte. Pero no nos distraígamos.

Gallup nos menciona dos encuestas usadas para crear rankings de países según su supuesta felicidad. Una es una encuesta promovida por la ONU (para la cual también Gallup proporciona datos), conocida como el Informe de Felicidad Mundial (World Happiness Report)[3]. Suiza ocupa en este ranking el primer lugar.  En este ranking el primer item considerado es el producto interno bruto de cada país (PIB), un indicador usado para describir la situación económica de un país. El PIB de Paraguay es cerca de 60 mil millones de dólares, el de Suiza es casi 700 mil millones de dólares. Así que ya solo considerando este detalle no podríamos atrevernos a considernos muy felices que digamos. Los otros factores tienen más que ver con el nivel de satisfacción de los habitantes y reciben nombres como apoyo social, expectativa de vida saludable, libertad para tomar decisiones de vida, generosidad, percepción de corrupción, distopía. La distopía es una visión pesimista, infeliz, del futuro de una sociedad. Paraguay está en el lugar 53 de los 158 países participantes. El resultado es poco sorprendente.

Fuente: www.worldhappiness.report

Es cuando nos fijamos en la encuesta de felicidad que Gallup publica en el día internacional de la felicidad con la etiqueta de „Indice de Experiencias Positivas“, cuando nuestras cejas tratan de tocar nuestro cuero cabelludo. Allí Paraguay ocupa el primer lugar. Allí es el más feliz del mundo.

Llama por supuesto la atención que un país como Paraguay en donde según el Banco Mundial uno de cada cuatro o cinco paraguayos es pobre y uno de cada diez vive en pobreza extrema encabece este tipo de ranking [4].

Nuestro sorprendente liderazgo sirve de pretexto para que los románticos incurables en nuestro entorno sentencien que el dinero no compra la felicidad y para que los cínicos más ácidos declaren que la receta de la felicidad es el ignorar como podría ser la vida mejor. Este último punto es mejor explicado con el prólogo a una versión condensada de la novela “Grandes Esperanzas” de Charles Dickens que leí en mi juventud: “Es una gran debilidad humana desear ser igual que nuestros amigos. Si ellos son ricos, deseamos ser ricos. Si ellos son pobres, entonces no nos molesta ser tan pobres como ellos. No nos avergonzamos de ser estúpidos, solo nos avergonzamos de ser más estúpidos que nuestros amigos. Es una cuestión de comparación. También es una cuestión de expectativas. No extrañamos cosas que nunca hemos esperado tener. No nos decepciona ser pobres si nunca esperamos ser ricos. Pip [el protagonista] es pobre y tuvo una educación deficiente, pero sus amigos también. Para ellos eso es normal, la vida es así. Pero cuando alguien le dice que él [puede tener] grandes esperanzas, él ya no está satisfecho con su vida. Se avergüenza de sus amigos y de sí mismo y corre el peligro de que sus esperanzas arruinen su vida“ [5].

¿Cómo puede ser que en un ranking Paraguay esté en el lugar 53 y en otro en el primer lugar? Veamos que mide este otro ranking de Gallup que lleva el nombre de Indice de Experiencias Positivas. Gallup entrevistó a 1000 personas en Paraguay en octubre de 2014 y les hizo las siguientes cinco preguntas [6]:

¿Disfrutaste el día de ayer?

¿Sonreíste ayer?

¿Te reíste ayer?

¿Sentiste que habías descansado bien y que fuiste tratado con respeto ayer?

¿Hiciste algo o aprendiste algo interesante ayer?

Cuando el criterio está basado en las respuestas a estas cinco preguntas los paraguayos somos los campeones mundiales de la felicidad. Sin mencionar la naturaleza del contenido, considerando que para horror de extranjeros y muchos paraguayos, los paraguayos son famosos por tener la maldita tendencia a no atreverse a decir que no cuando se dan cuenta que el interlocutor espera un sí, está encuesta no inspira mucha confianza. Habiendo dicho esto, recuerdo que un estudiante mío de Oklahoma me preguntó una vez, para mi asombro, porque yo siempre andaba tan sonriente. Creo haberle contestado que no se como será la vida en Oklahoma (y algo me dice que es mejor así), pero la vida en Paraguay es dura y tiende a condicionarnos a actuar en base a “al mal tiempo buena cara”. Además, por supuesto del para nosotros consabido “japukami mba’e” cuyo exacto sentimiento es un tanto intraducible.

Afortunadamente hay gente que se dedica a investigar estos temas científicamente. Y desde que la psicología “positiva” se volvió muy popular, hay cada vez más profesionales de distintas disciplinas que estudian el tema con bastante seriedad y rigor. ¿Qué no sabe lo qué es la psicología positiva? No se si se ha dado cuenta como ha habido tradicionalmente mucho más interés en síntomas y cosas desagradables que en lo que nos ayuda a sobrellevar los problemas y tener una vida más llena de satisfacciones. La psicología positiva trata de ayudar a desarrollar el potencial que tengamos a nuestra disposición para disfrutar de la vida.

En un trabajo publicado en la Revista de Psicología Económica (Journal of Economic Psychology) por el investigador mexicano Mariano Rojas encontramos un uso interesante para este controvertido índice de Gallup. Cuando Rojas clasificó a los participantes provenientes de países de América Latina en base a su ingreso económico en relativamente ricos y pobres encontró que el nivel de bienestar psicológico (expresado por el índice) de la gente de bajos ingresos tendía a ser significativamente más bajo cuando el crecimiento económico de sus países era rápido. Eso quiere decir que cuanto mayor el crecimiento económico, mayor la angustia psicológica de aquellos que perciben que sus vidas no son beneficiadas por el crecimiento económico y permanecen a pesar de ello bajo la línea de la pobreza. Rojas nos advierte al mismo tiempo que si bien la pobreza puede afectar negativamente al bienestar psicológico, hay muchos otros factores que también pueden tener un efecto nocivo [7]. A pesar de esta advertencia, este no es el único trabajo que indica que el crecimiento económico no debe dejar a la gente de escasos recursos a merced de las fuerzas del mercado y que se deben tomar fuertes medidas para que todos tengamos la oportunidad de vivir vidas felices. El caso concreto de Paraguay parece apoyar esta conclusión.

Si bien desde el 2003 el PIB de Paraguay empieza a crecer hasta alcanzar en 2013 un aumento del 33%, es recién a partir del 2011 cuando se observa un mejoramiento mínimo pero apreciable en los sectores más pobres [8]. Lo que sugiere en mi opinión que son factores tales como el fortalecimiento de los servicios sociales y la igualdad de oportunidades, no el mero crecimiento económico los que mejorarán la calidad de vida del país. Una lección que debe ser aprendida y aplicada con más entusiasmo si Paraguay realmente desea dejar de figurar entre los países más desiguales del mundo para entrar en el club de los realmente más felices.

————

Alex López-Rolón ( @xealleax ) es un psicólogo paraguayo formado en Japón (en japonés) en la Universidad de Chiba y especializado en neuropsicología cognitiva clínica y experimental en diferentes universidades, centros de investigación y hospitales europeos. Trabaja actualmente en Alemania como investigador del Departamento de Neurología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Múnich.

Referencias

[1]           Carlin J. La conquista de la felicidad. El País 2015. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/27/actualidad/1443375480_705884.html (accessed October 16, 2015).

[2]           Who Are the Happiest People in the World? The Swiss or Latin Americans? Gallup.com n.d. http://www.gallup.com/opinion/gallup/182843/happiest-people-world-swiss-latin-americans.aspx (accessed October 16, 2015).

[3]           World Happiness Report n.d. http://worldhappiness.report/ (accessed November 8, 2015).

[4]           Banco Mundial. Paraguay: panorama general n.d. http://www.bancomundial.org/es/country/paraguay/overview (accessed October 18, 2015).

[5]           Dickens C. Great Expectations. London: Oxford University Press; 2015.

[6]           Mood of the World Upbeat on International Happiness Day. Gallup.com n.d. http://www.gallup.com/poll/182009/mood-world-upbeat-international-happiness-day.aspx (accessed November 9, 2015).

[7]           Rojas M. Poverty and psychological distress in Latin America. J Econ Psychol 2011;32:206–17. doi:10.1016/j.joep.2010.01.014.

[8]           Lugo MA, Lopez-Calva L-F. La volatilidad y la desigualdad como restricciones para la prosperidad compartida : informe de equidad en Paraguay. The World Bank; 2015.

por Alex López-Rolón

http://www.abc.com.py/blogs/con-ciencia-en-mente-133/y-los-paises-mas-felices-del-mundo-son-suiza-y-paraguay-2796.html

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Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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