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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

El cambio es ser eficientes

El gran cambio que nos debemos para acabar con la corrupción es hacer nuestro trabajo. La red de ineficiencia heredada continúa instalada en las instituciones públicas. No existen solamente los planilleros parásitos, también los que acuden y hacen su trabajo pero siempre bajo la ley del menor esfuerzo. Un caso es insignificante, sin embargo, ilustra el calvario por el que se hace pasar al usuario. Como el guión de una mala novela, así fue mi experiencia estos días intentando conseguir que Copaco me hiciera llegar la factura de pago, algo que tampoco ocurrió el mes anterior. Me informan que Copaco derivó la entrega de facturas a Correo Paraguayo. Llamo al número que me dan; una mujer y un muchacho me atendieron alternadamente en los días que llamé –había sido– para iniciar la eterna vuelta de calesita.

Después de pasar mis datos detalladamente y obtener nulo resultado, pedí hablar con alguien más. Me pasan el número del jefe de carteros. Marcando uno y otro día, por fin una mañana di con este señor. Él consultó los reclamos y me dijo: “Este ya estaba luego listo desde el 29. Le voy a pedir al cartero que te lleve, está tu dirección, casa de dos pisos, con patio y rejas”. Ese día, nada. Día siguiente, silencio sepulcral. Vuelvo a llamar e insistir en el interno del jefe de correos, nadie contesta, ocupado. Otra vez marco la central de Correo Paraguayo, pido hablar con otro jefe y me dan un número. Nadie responde.

No quisiera olvidar que de aquellos que tomaban el reclamo, uno terminó diciéndome: “Señora, ya hice todo lo que pude”, traducción: “Resignate, no hay”.

Durante toda esta “inversión” de días y mañanas laborales, paralelamente iba narrando en mensaje privado en el Facebook de Copaco, donde un alma caritativa leía todo lo que iba sucediendo. Compadecido seguramente, me pasó una página en internet para imprimir yo misma mi factura. O sea que uno puede hacerlo desde su casa, pero igual el servicio de distribución figura y lo pagamos.

Continuando esta tediosa novela, la frutillita de la torta fue que después de reclamar y reclamar, veo al cartero (repetía su recorrido en el barrio) cruzando la plaza donde voy a caminar temprano. “¡Por fin, vale la pena reclamar!”, me dije satisfecha. Le pregunto por mi factura. El hombre se fija en el fajo y no me contesta, sigue de largo. Resultado: vacío mi buzón. Vuelvo, llamo, obviamente muy molesta, al jefe de carteros y una voz femenina me contesta: “Él no está, salió de vacaciones”.

Cabe destacar que no es la primera vez que Copaco delega a empresas ineficientes el reparto de facturas.

Recordemos que todo funcionario público tiene la obligación de denunciar lo que no funcione como debe funcionar, atender y solucionar los reclamos del usuario, conocer al dedillo el organigrama de la institución. No manejarse a los gritos, dar su nombre completo al atender el teléfono. Cuando hablamos de acabar con la corrupción, empecemos por nuestras obligaciones. No más abstractos sobre vencer la mediocridad, y sí pronta y diaria acción y honestidad. “La falta de competencia, produce ineficiencia” dijo un anónimo, seguramente cansado como tantos ciudadanos.

Por Lourdes Peralta

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/el-cambio-es-ser-eficientes-1425414.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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Ahapáma hese, he’íje karuguápe opa’âva.17/12/17

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Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

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