estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Triste derrotero de Asunción

Asunción, la “Madre de Ciudades”, vive y sobrevive a los tumbos. Desde los primeros tiempos lidiaba contra el acecho de los nativos hostiles y los designios de la naturaleza. Pero a lo largo de los siglos -salvo excepciones- ha tenido que sufrir el azote de sus propios gobernantes, sus mayores verdugos.

De aldea pasó a ser ciudad sin ninguna planificación. Tal vez por eso, salvo los principales monumentos y su patrimonio histórico -en gran parte a la deriva- está llena de obras amorfas y desclasadas. Sus espacios públicos siguen ocupados y desmembrados, fagocitados cada vez más por la voracidad electoralista de cada cinco años.

¿Qué obra de envergadura ha tenido lugar en la ciudad en los últimos períodos?

Veamos algunos ejemplos. La Avda. Costanera, que no fue construida por la Municipalidad, pero que el candidato colorado Arnaldo Samaniego publicita como suya, se inundó con la última lluvia. El alumbrado público difícilmente enciende totalmente y sus paseos normalmente están descuidados.

El viaducto de Santa Teresa y Madame Lynch tampoco fue obra municipal, pero aparece en alguna propaganda republicana. Ha causado ya varios accidentes y cientos de percances por el irregular y caprichoso trazado.

La avenida Ñu Guasu, de nunca acabar, también tiene decenas de objeciones técnicas y fallas.

Gran parte de los trabajos viales o de infraestructura que se realizan en los barrios no pareciera obra de verdaderos profesionales. Al contrario, tienen el sello de la chapucería. Todo es más bien muy rudimentario y rústico. Millones de litros de pintura termoplástica se derrochan sobre un asfaltado lleno de baches y ondulaciones. Los cordones de paseos y veredas son sinuosos y están lejos de los trazos geométricos. Los empedrados están llenos de barquinazos. Las rejillas de los desagües están rotas o se hunden.

No existe uniformidad de criterio siquiera en los baldosones escogidos para las plazas, paseos y veredas. Es toda una mezcolanza de diosa y pantera. ¿Cuándo tendremos una ciudad hermosa y tratada con delicadeza?

El gobierno comunal es un paquidermo y la Municipalidad de Asunción un barril sin fondo. Solo así se explicaría cómo es posible que, moviendo un presupuesto de 200 millones de dólares anuales, con una deuda flotante de más de G. 300.000 millones, presente una infraestructura tan escuálida, tan pauperizada.

Mientras la ciudad crece en manos privadas, en lo público camina a rastras, producto de la politiquería, el prebendarismo y el teñido de rojo durante décadas.

Una ciudad debe ser como una casa para sus gobernantes; cuidada hasta los mínimos detalles. Y bueno: si la gente no aprende a exigir y elegir, que se siga aguantando y, nosotros, plagueando.

Por Pedro Gómez Silgueira

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/triste-derrotero-de-asuncion-1424609.html

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

10 comentarios en “Triste derrotero de Asunción

  1. De fantasmas y otros póras

    Amén del Pombero, Malavisión, Jasy Jatere y otros seres míticos erradicados de la vida citadina hacia desolados parajes, Asunción sí que tuvo póras y fantasmas.

    Cada barrio tiene una historia de “movimientos y ruidos raros”, sobre todo en días en que se levanta el poniente con truenos y relámpagos.

    Un caso serio de fantasmas que llegó a los estrados judiciales ocurrió en 1976 con doña Aída Regina Pedretti vda. de González Navero y su hija Zulema Augusta González Pedretti quienes plantearon un recurso de amparo a los efectos de “eliminar unas voces no identificadas que quebrantaban la tranquilidad y la paz del hogar de las recurrentes. Se trataría de fantasmas”, dice el escrito.

    El entonces juez Heriberto Vidal Lovera tomó el caso y debía intervenir sobre aquellas voces que con términos injuriosos atormentaban día y noche a madre e hija sin dejarlas conciliar el sueño. La denuncia se publicó en ABC Color el 20 de febrero de 1976 y toda la opinión pública estuvo pendiente de las “voces extrañas que turban la tranquilidad hogareña” de las prójimas.

    La inspección la realizó el juez con su actuario Carmelo Piñeiro el 30 de julio de 1976 por la noche. Llegaron a la casa de las denunciantes ubicada en Eligio Ayala y R.I. 4 Curupayty para comprobar la denuncia que decía que en la residencia en cuestión los muebles “son sacudidos constantemente, sus puertas se abren y cierran sin aparente razón, mientras los cuadros que todavía cuelgan en las paredes se tuercen”.

    Como era de esperarse, “los funcionarios judiciales no llegaron a comprobar los hechos denunciados”, aunque se preveía otra visita al lugar a los efectos de esclarecer el origen de los dislates registrados. No sabemos cómo terminó la historia.

    Otro caso emblemático. En la Loma Tarumá, sobre la calle México se encontraba la conocida por varias generaciones como “la casa del póra”. “Salían sonidos extraños de las paredes y solían aparecer señales de plata yvyguy (…) Era un póra inofensivo y discreto, que habitaba sin molestar un pequeño cuarto trasero con un gran candado, que según la tradición, no se abría desde que en tiempos remotos, se ahorcó allí un ciudadano inglés dirigente del ferrocarril”, relata Armando Rivarola (ABC Revista, del 28 de marzo de 1993) al recordar historias familiares en torno a la que fuera vivienda de su tío José María Rivarola Matto.

    Y aquél inglés era nada menos que John William K. Whytehead, fundador y director del Arsenal de Marina, superintendente de la Fundición de hierro de Ybycuí y quien trazó la línea del ferrocarril de Asunción a Villarrica. Como había sido herido a puñaladas en 1863 sus planes quedaron truncos, cayó en depresión y decidió suicidarse “envenenándose con un tósigo de nicotina preparado con tabaco el 13 de julio de 1865”, según detalla Osvaldo Kallsen.

    Pero para qué ir lejos, según la leyenda urbana la misma residencia presidencial Mburuvicha Róga en su parte más antigua “está habitada de fantasmas y leyendas de sus viejos inquilinos”. Y seguramente, de los nuevos también.

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/de-fantasmas-y-otros-poras-1570700.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 8 marzo, 2017, 10:37 am
  2. Visita de pesebres

    Por Guido Rodríguez Alcalá
    Mi pesebre de este año fue la pieza de Mabel Pedrozo, presentada en la librería Fausto (Eligio Ayala entre Brasil y Estados Unidos), el martes 20 por la noche. Fausto, que siempre apoya las actividades culturales, le cedió su local gratis a Escritor Róga, una asociación de escritores y artistas en general. Todo anduvo muy bien hasta el momento en que, al retirarme, dije que me iba caminando hasta la Plaza Uruguaya para tomar un taxi. ¡Estás loco!, me dijo un amigo. ¿Por qué?, repliqué sorprendido. Porque es muy peligroso. Finalmente, David Galeano me llevó en su auto para permitirme volver a mi casa sano y salvo

    Cuando era chico, vivía a unos cien metros de Fausto (Eligio Ayala entre Estados Unidos y Tacuarí) y, a finales de diciembre, salía con amigos de mi edad a visitar los pesebres del barrio sin correr ningún peligro. ¡Cómo han cambiado las cosas! Entonces, las puertas estaban abiertas para quien quisiera entrar a ver el pesebre del vecino; hoy se las cierra por el temor justificado a los robos y asaltos. El cambio de mi viejo barrio es el cambio de los demás barrios de la ciudad.

    Y con esto no pretendo idealizar la Asunción de la década del cincuenta. Una vez, yo escribí en una pared con tiza VPL, porque me pareció simpático. Mi padre me pegó un buen reto, no porque hubiera cometido un delito, sino por las consecuencias de escribir Viva el Partido Liberal. El país seguía sometido a la represión de la posguerra civil de 1947, que se mantuvo y luego se endureció.

    Con todo, echo de menos una cierta calidad de vida en un entorno con menos ruidos molestos, menos contaminación del aire y menos asaltos. El cambio se debió a muchos factores, incluidos el éxodo rural y la urbanización caótica. Con el afán de ganar dinero, se construyó demasiado y demasiado mal. En un momento dado, el centro de la ciudad decayó, porque concentraba demasiada gente para la precariedad de la infraestructura. Las viviendas se mudaron a las afueras de la capital, e incluso a las localidades vecinas. Los especuladores, viendo que en el centro no podían ganar tanto, migraron también. Gracias a ellos, las cloacas de la zona de Santa Teresa despiden un olor nauseabundo, que no es su único logro.

    Se trata de una cuestión nacional e internacional. En 2008, la crisis financiera les hizo comprender a los logreros que, en vez de tener dinero en un banco, les convenía más invertirlo en bienes raíces, la cuenta de ahorros más segura; sin tomar en cuenta los intereses de la gente, desde luego.

    Por suerte, existe una reacción contra este desmedido afán de lucro, que se manifiesta en el estudio titulado Normas paraguayas de construcción sostenible, realizado por el Consejo Paraguayo de la Construcción Sostenible (CPCS), y presentado a la Comuna capitalina. El CPCS pide que la Municipalidad disminuya los gravámenes para las constructoras que trabajen de una manera responsable, no dañina para el medioambiente; por su parte, la Municipalidad considera un proyecto para penalizar a las que hagan lo contrario. Bien manejado, un sistema de premios y castigos servirá para recuperar la ciudad deteriorada y cumplir con el Acuerdo de París porque, dependiendo del tipo de urbanización, se conserva o se destruye el medioambiente.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:49 am
  3. Lamentable falta de visión futurista

    Como lo había anunciado, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) ha lanzado la licitación pública internacional cuyo objeto es la construcción de cinco edificios destinados a albergar a oficinas del Gobierno en la confinada y congestionada zona del antiguo Puerto de la Capital. El absurdo emprendimiento en cuestión forma parte del proyecto de reconversión y revitalización del Centro Histórico de Asunción (CHA). Será financiado con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo BID), con la correspondiente contrapartida local. Los edificios albergarán a dependencias de cinco ministerios (Hacienda, Obras Públicas, Relaciones Exteriores, Educación y Trabajo), a más de la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat). Se estima un costo de US$ 96 millones para el complejo edilicio, incluidas las obras complementarias.

    Desde un principio nuestro diario ha sostenido que, pese a la parafernalia con que el Gobierno lo impulsa, este proyecto es descabellado desde el ángulo que se lo mire. Desde el punto de vista cultural es una iniciativa sacrílega, pues mientras en cualesquier otro país las autoridades se afanan en preservar los monumentos y sitios históricos, aquí las nuestras se empeñan en hacer trizas lo poco que tenemos como patrimonio cultural histórico.

    Por otra parte, es del todo irracional tener que confinar en un cuello de botella un conjunto de edificios públicos con más de diez mil funcionarios, adonde además deben concurrir diariamente miles de personas en demanda de atención. Desde el punto de vista de la problemática urbana resulta un absurdo total implementar en el sitio semejante proyecto, con los bemoles del colapsado tránsito automotor, el deficiente control municipal del mismo, la precariedad del transporte público de pasajeros, la falta de calles y avenidas de acceso rápido al microcentro, la carencia de espacios públicos para estacionamiento, etc., etc. No hablemos ya de una gran creciente del río Paraguay, si las aguas llegaran al sitio, como puede ocurrir.

    Pero hay otras aristas sumamente preocupantes. Al igual que el proyecto del metrobús, que prevé también tener su cabecera en el Puerto de Asunción, el de la reconversión de esa zona tiene visos muy llamativos que inducen a sospechar que el mismo fue concebido más como una estafa programada contra el Estado antes que como un genuino proyecto destinado a mejorar la gestión de las reparticiones públicas y a facilitar a la gente el acceso a las mismas.

    En efecto, de conformidad con los pliegos de la licitación de marras, la empresa adjudicada tendrá la responsabilidad de elaborar el proyecto ejecutivo del mismo con base en un anteproyecto preparado por un consorcio de arquitectos liderado por una arquitecta paraguaya y un grupo de profesionales argentinos.

    Invariablemente, cuando en una licitación se le adjudican a una misma empresa el proyecto ejecutivo y la construcción de una obra, hay que sospechar de colusión de por medio. Sobran ejemplos, antiguos y recientes. La siderúrgica Acepar fue construida por la empresa brasileña Tenenge y el proyecto ejecutivo lo realizó la consultora TSE (Técnica e Servicio de Engenharia), una fachada creada ad hoc por Tenenge. Como se sabe, la usina siderúrgica salió costando más de US$ 400 millones, cuando su costo inicialmente estimado era de unos US$ 180 millones.

    Siguiendo idéntica modalidad, más recientemente, la ANDE licitó la maquinización de la presa Yguazú: la empresa adjudicada debía elaborar el proyecto definitivo a partir de un anteproyecto hecho por la consultora japonesa Koei. La misma táctica se empleó para la construcción del metrobús y ahora para su apéndice, la reconversión del antiguo Puerto de Asunción. Todo, bajo la corrupta sombrilla protectora del BID.

    Lo que torna más preocupante del caso de la reconversión del Puerto capitalino no es solo que vaya a haber tragada de dinero público, como en los casos más arriba citados, sino que además va a producir un eterno daño colateral grave a la ciudadanía, que tendrá que peregrinar hasta ese cuello de botella para cumplir alguna gestión en las oficinas del Gobierno allí concentradas.

    Aunque la nostalgia no sea buena consejera en política, en retrospectiva, hubo tiempo en que los administradores de la cosa pública no estaban tocados con tanta inmundicia moral como los de este Gobierno. Es fácil darse cuenta de ello. Basta imaginar ¿qué hubiera ocurrido si a los responsables de la construcción del Banco Central del Paraguay, o del hospital central del IPS, se les hubiera antojado hacerlo en la plazoleta del Puerto de Asunción en vez de los lugares en que lo hicieron? Por lo visto, esos funcionarios, aunque pudieran no haber sido santos en cuanto a honestidad bajo la dictadura, por lo menos tenían consideración por la suerte de sus conciudadanos. Virtud de la que carecen quienes hoy tienen las riendas del Gobierno en nuestro país.

    Si hubieran tenido una pizca de sentido común y de consideración hacia sus conciudadanos, los impulsores de este aberrante proyecto de reconversión del Puerto bien hubieran podido implantar el conglomerado de edificios estatales en algún sitio de fácil acceso para el público desde cualquier dirección que exista en Asunción o alrededores. Lamentablemente, por lo visto, primó en sus ánimos más la angurria de mamar de las tetas del Estado a como dé lugar antes que el respeto por los intereses de la ciudadanía.

    Los ciudadanos y las ciudadanas deben tomar nota de estas barbaridades que cometen las autoridades para darles las espaldas cuando se presenten a reclamarles su voto o pretendan perpetuarse en el poder.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/lamentable-falta-de-vision-futurista-1533300.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 3 noviembre, 2016, 10:24 am
  4. Chirrido nostálgico

    Quien más quien menos, cada tanto expresa su nostalgia hacia el chirriante paso de los tranvías por las calles de Asunción. Fueron un ícono de la urbe y la vida citadina.
    El primer tranvía de la historia –a tracción animal– se remonta a Gales en 1807. Veinticinco años después ya lo ostentaba la ciudad de Nueva York y rápidamente a lo largo de ese siglo se propagó por las capitales americanas.

    En Asunción, los tranvías empezaron a circular el 7 de julio de 1913 en plena etapa de la Reconstrucción Nacional. Con luces y sombras, contra viento y marea, fueron sorteando décadas.

    Era el medio de transporte de toda la población. De la gente de alcurnia y los obreros. Las damas iban de largo y los caballeros de traje abordando las líneas que unían la calle Palma con todos los sitios importantes: Sajonia, Belvedere, Cambio Grande o Villa Morra.

    Recorrieron gran parte de la historia de la vida nacional y en ABC Color ocuparon sus páginas desde el número cero. El 2 de agosto de 1967 en una de las tapas experimentales se leía, al pie de una foto, este verdadero poema: “En clamoroso desmentido a quienes le habían extendido certificado de defunción, circulan por nuestras calles los sempiternos tranvías. Algunos tan acicalados y pintaditos como el que vemos en la nota gráfica. En la tarde casi primaveral, parecen objetos escapados de un mundo bello y muerto. Una colorida postal del 900, de esas que inspiraron ardientes amores de época. Lentos, pero seguros, ahí están para demostrar que en tiempos de los aviones supersónicos queda lugar para el ritmo en que se acompañan los ensueños. Evidentemente, en la ATE hay algún ejecutivo con alma de poeta, de cargada paleta romántica”.

    A mediados de los años setenta los tranvías todavía transportaban un racimo de personas que lo tenían para sus viajes cotidianos. “De repente el tranvía se volvió importante como medio de desplazamiento dentro del radio urbano de Asunción, especialmente para la población obrera de la ciudad, debido al reciente aumento de pasajes por viajes en ómnibus y micros. Mientras para estos transportes mermó la clientela, los usuarios se disputan por conseguir una plaza en el vetusto tranvía”, dice un artículo de 1974 cuando el pasaje en tranvía quedaba en 10 guaraníes contra el boleto en ómnibus que subió a 15 guaraníes, tras decretarse una suba de combustibles.

    Al año siguiente llegaron los tranvías amarillos a Asunción donados por Bélgica hasta que en los 80 empezaban a circular con publicidad para evitar que desaparecieran.

    Entre 1992 y 1993 el Ministerio de Obras Públicas anunció que dejarán de circular por el déficit que generaban. Y así pasó poco después.

    En el año 2005 el intendente Enrique Riera recuperó un vagón como “pieza de museo” frente a la Plaza Uruguaya. Pero, debido a la falta de mantenimiento, se convirtió en un aguantadero hasta que fue retirado.

    Los tranvías desaparecieron de las calles y solo quedan algunos trechos de la antigua vía y alguna que otra catenaria donde aquel chirrido sigue generando un eco en la mente de los asuncenos.

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/chirrido-nostalgico-1532799.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 3 noviembre, 2016, 10:24 am
  5. Solastalgia

    Por Guido Rodríguez Alcalá

    El progreso tiene su precio, y mucho más lo tiene el progreso mal entendido. Me resultaba agradable caminar por la calle Chaco Boreal, algo que trato de no hacer ahora, para evitar la contaminación del aire causada por el escape de los autos.

    Es el progreso, el progreso mal entendido. Por efecto de la especulación inmobiliaria, y por otras razones más, el tráfico de Asunción se ha vuelto difícil para los automovilistas y para los peatones. El ruido es el dolor de cabeza de quienes tienen cerca algún local donde, además de tomarse alcohol, los tomadores se sienten con el derecho de no dejar dormir a los vecinos.

    Por supuesto, hay leyes contra los ruidos molestos, que no se respetan, como no se respetan las leyes que penalizan los robos, asaltos, etc. En resumen, y sin idealizar el pasado, Asunción se ha vuelto una ciudad hostil; es mi impresión, es la impresión de mucha gente que lamenta este deterioro del entorno urbano, que nos hace sentir mal. Por momentos, siento una particular tristeza, que puede calificarse de solastalgia. Solastalgia significa el malestar producido por los cambios negativos en el entorno; un malestar que puede ser mayor o menor, y puede llegar a convertirse en una enfermedad de consecuencias graves.

    El término se formó con la palabra latina solacium (solaz) y la palabra griega algia (dolor), y significa tristeza por el medioambiente. (http://concienciangela.blogspot.com/2008/03/solastalgia-tristeza-por-el-medio.ht).

    Lo formó el filósofo australiano Glenn Albrecht, quien estudió los efectos negativos causados, en tribus indígenas de Australia, por la destrucción de su cultura y de su ambiente. Después estudió las consecuencias del cambio climático en los agricultores no indígenas, y notó la relación existente entre la salud de la tierra y la salud del ser humano.

    Las terribles sequías acompañadas de incendios, que destruyeron enormes extensiones de campo, afectaron a los agricultores en lo material y en lo físico. Un efecto similar constató Albrecht en las comunidades australianas donde se establecieron minas de carbón; rentables económicamente y negativas ecológicamente.

    El investigador afirma que la degradación del medioambiente es una enfermedad y una causa de enfermedades; esa degradación puede deberse al cambio climático, o a la explotación irracional de los recursos, o a las dos cosas. No se trata de una enfermedad sin cura, sino que puede evitarse o remediarse, con la adopción de medidas racionales. (https://www.researchgate.net/profile/Glenn_Albrecht/publication /5820433_Solastalgia_The_Distress_Caused_by_Environmental_Change/links/02e7e51beff7eb0b3a000000. pdf?origin=publication_detail).

    Creo que deberíamos tomarlo en cuenta, para tomar las medidas necesarias, y recuperar Asunción para sus habitantes; no es fácil ni tampoco imposible.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 2 noviembre, 2016, 5:20 am
  6. El país del vyrorei

    No se puede creer. En realidad era impensable que la protesta sea tomada en serio. Pero como estamos en Paraguay, un país muy particular, por no decir otra cosa y nos encanta el vyrorei, los diarios, las radios y los canales de TV se hicieron eco del tema. Transmisiones en vivo, consultas a expertos, sesudas disquisiciones de los “formadores de opinión” y toda la parafernalia habitual.

    Increíble. El dilema que plantea… un puñado de vecinos, con buena prensa, uno de los jefes de radio Ñandutí, tiene a sus padres viviendo en la zona, contra unos 5.000 automovilistas, cuando menos, urgidos por llegar a tiempo a sus trabajos, sin otras vías alternativas que meterse en las descomunales colas de vehículos que pugnan a la mañanita por entrar a la zona del centro de Asunción.

    ¿Qué proporción hay en el tema? El interés de unos pocos contra el de una inmensa mayoría. Así de sencillo.

    El problema se platea en estos términos: Los vecinos de la nueva autopista Ñu Guasu, en la zona cercana a la ex Caballería, tienen que habituarse, como en cualquier lugar del mundo, si vivís cerca de una autopista, a utilizar las pasarelas peatonales, para evitar cruzar caminando en la vía rápida, que se constituye en un peligro mortal por la velocidad que llevan los vehículos. Acostumbrados a cruzar la calle “como antes” ahora se encuentran con esta exigencia, propia de los tiempos modernos, y entonces hacen un berrinche…que ¡¡¡es tomado en serio por la prensa!!!

    Estúpidamente, porque pusieron en riesgo sus vidas y las de sus hijos, se organizaron para cruzar la autovía sorteando vehículos para demostrar la “gravedad” del problema. Irresponsables además, porque enseñar a sus vástagos a cometer una tarea casi suicida, resulta algo demencial.

    Los cruces peatonales, bien hechos, están allí cerquita. Son dos o tres cuadras, que no quieren caminar. Y en el colmo de la caradurez, solicitaron que se construya una tercera pasarela (ya existen dos), que desemboque frente mismo a la escuela donde van sus hijos. Menos mal que el MOPC se negó.

    Imagínese el lector si se tienen que construir pasarelas a cada cuadra, para no “molestar” a los belicosos vecinos. Estamos todos locos, como diría cierto comunicador.

    En realidad, en el país de la sinrazón, este tema de las pasarelas es uno más del montón. Están por ejemplo, los problemas de la ANDE que no puede construir subestaciones porque los vecinos se oponen. Y luego pegan el grito al cielo cuando se les corta la luz.

    Hay que modificar estas conductas. Se tiene que poder discernir lo importante de lo accesorio. Y no darle “manija” porque sí. Y comprender siempre que el bien común, está por encima de todo lo demás.

    Y los periodistas tenemos mucha responsabilidad en esto.

    http://www.adndigital.com.py/index.php/impreso/editorial-impreso/15394-el-pais-del-vyrorei

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 4 marzo, 2016, 5:46 am
  7. Proyecto urbano disparatado

    El Convenio de Cooperación y Coordinación Interinstitucional suscrito entre el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, la Administración Nacional de Navegación y Puertos, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, el Ministerio de Hacienda y la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat, para la construcción de oficinas del Gobierno como parte de la implementación del Plan Maestro para la reconversión del puerto de Asunción, está destinado a pasar a la historia de los infortunios del Paraguay como la estafa del siglo, como lo fue la arrebatiña por los miles de millones de dólares de Itaipú y Yacyretá que, en vez de ingresar a las arcas del Estado, fueron a parar a los bolsillos del dictador Alfredo Stroessner y sus adláteres. O como los tres millones de libras esterlinas de los infortunadamente célebres empréstitos de Londres negociados por el gobierno del presidente Salvador Jovellanos en 1871-1872, de los que apenas llegaron al país unas 450.000 libras esterlinas, de las que prestamente se apropiaron los políticos de turno, sin que ingresara al fisco una sola libra.

    Este proyecto de reconversión urbana del casco histórico de la ciudad, elaborado por un arquitecto argentino –vergonzoso para los arquitectos paraguayos– a instancias de un grupo de interés ligado a sectores políticos de todos los colores, que visa implementar un desarrollo inmobiliario brutal en las 25 hectáreas de terreno que tiene el puerto de Asunción es un disparate total. Los encargados de implementar el proyecto piensan concentrar allí un montón de oficinas públicas que podrían albergar en su conjunto unos 30.000 empleados, cantidad de gente comparable a la que tiene actualmente el emblemático edificio del Pentágono, ubicado en las adyacencias de Washington, la capital de los Estados Unidos de América. En realidad, antes que una obra de gobierno destinada a beneficiar al fisco y a la ciudadanía, se trata más bien de una gran piñata alrededor de la cual están agrupados políticos en la cresta de la ola: colorados, liberales, luguistas y bolivarianos, prestos a repartirse en los próximos años cientos de millones de dólares a como dé lugar.

    De conformidad con el proyecto urbanístico de referencia, que supuestamente forma parte del plan de reconversión del casco histórico de la ciudad de Asunción, ligado al polémico proyecto del metrobús, para cuyo financiamiento se obtuvieron empréstitos de organismos financieros internacionales, el Gobierno piensa concentrar en ese confinado sitio los puestos de trabajo de decenas de miles de empleados públicos que actualmente se encuentran dispersos en diversos puntos de la ciudad capital. Si ya actualmente esa enorme cantidad de gente que diariamente debe trasladarse hasta sus puestos de trabajo en el centro de la ciudad se ve en figurillas para llegar a tiempo hasta los mismos por falta de medios de transporte público suficiente y de espacio para estacionar sus vehículos aquellos que disponen de un medio de transporte propio, ¿cómo harían para concentrarse en esa reducida “cabecera de playa” que constituye el área del expuerto de la capital?

    Lo único que razonablemente cabe pensar es que se trata de otro disparate más muy propio de los políticos que ven en el asunto una formidable mina de enriquecimiento por muchos años. El factor preponderante de decisión que debe llevar a descartar el atolondrado proyecto debe ser la falta de vías de acceso terrestre al sitio, mismo con la ilusa estación terminal del metrobús en el lugar y la habilitación de áreas de aparcamiento de automóviles. Ni siquiera el publicitado proyecto del tren de cercanía resolverá el problema del cuello de botella al que tienen que converger todos los medios de transporte para llegar al sitio, excepto por el río, obviamente. Tales servicios serán absolutamente insuficientes para los propios empleados públicos que tengan que trabajar en el lugar. Ni qué decir del público que debe acudir a las reparticiones del Estado allí enclavadas para realizar gestiones burocráticas.

    Los interesados en gastar a como dé lugar el dinero obtenido por el Estado mediante endeudamiento público creciente buscan avalar la implementación del desubicado proyecto trayendo a colación correlaciones absurdas, tales como el célebre caso del boom inmobiliario residencial-comercial de Puerto Madero, en Buenos Aires, que nada tiene que ver con este brulote inmobiliario que impulsa este Gobierno. Tanto la realidad geográfica de ubicación zonal urbana como los medios de transporte público de pasajeros que tiene la capital argentina son completamente distintos a los de la plazoleta del puerto.

    En todos los países, las grandes ciudades buscan preservar sus sitios históricos, conservando intactos sus edificios antiguos más emblemáticos, o hermoseándolos con parques y áreas de recreo público a cielo abierto. Pocas son las ciudades que pueden citarse como ejemplos de haber “modernizado” sus sitios históricos primigenios. Si no, véase Cinelandia o la Plaza Mauá, en el corazón de la ciudad de Río de Janeiro, La Boca, en Buenos Aires, o Franch Quartiers, en Nueva Orleans, Estados Unidos, por citar algunos lugares bien conocidos en nuestro hemisferio.

    En cuanto a la concentración de los edificios públicos en un determinado sitio para facilitar la atención a la gente, generalmente se los construye más bien en las periferias de la ciudad, de modo a facilitar los servicios de las reparticiones públicas y el acceso de la gente al sitio. Exactamente lo contrario de lo que el Gobierno planea hacer en breve en la arrinconada plazoleta del puerto. Esta es una razón de mucho peso para descartar por inadecuado el uso que el Gobierno pretende darle al sitio histórico en cuestión.

    Lo que el Gobierno debiera hacer, más bien, es hermosear el sitio mediante parques y jardines, preservando de paso las reliquias históricas que valgan la pena. Para ello no será necesario que se gaste dinero público expropiando manzanas enteras de propiedad privada, como al parecer está previsto en el plan elaborado por el arquitecto argentino a que hemos hecho referencia más arriba.

    Ya es tiempo de poner fin a los proyectos insensatos que solo sirven para esquilmar aún más al pueblo contribuyente, y los electores deben estar preparados para darles su merecido a los gobernantes que despilfarran los fondos públicos en megaproyectos como este, similar en su concepción y en sus futuros resultados pero mucho más costoso que las ruinas del complejo abandonado del IPS en Mariano Roque Alonso.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/proyecto-urbano-disparatado-1448447.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 3 febrero, 2016, 9:42 am
  8. El bienestar de Asunción, una responsabilidad de todos

    Los problemas de Asunción se agravan no solamente porque la mayoría de sus autoridades son ineptas, sino porque muchos de sus habitantes carecen de la conciencia de que vivir en comunidad implica una corresponsabilidad con sus autoridades. La suma de esas dos formas de desentenderse de los espacios y servicios colectivos es lo que desluce a la capital, la hacen sucia, desordenada y caótica a ratos –en el tránsito sobre todo– y perjudica a la que con justicia es llamada “madre de ciudades”. Mientras esos dos componentes de la sociedad no se transformen en la idea común de que el bienestar es un compromiso de todos, sus males continuarán.

    Al cumplirse mañana el 478 aniversario de la fundación de Asunción es oportuno volver, una vez más, la mirada sobre la capital del país en un momento en que más que nunca necesita una atención preferente para tratar de resolver sus graves problemas antes de que los mismos se agraven y lleguen a grados extremos.

    La mayoría de las veces, con justa razón, los dardos tienen como blanco a las autoridades de la Comuna que no han sabido dar respuestas oportunas a los problemas de la capital. Ni sus intendentes ni sus concejales han podido emprender acciones que resuelvan los obstáculos que dificultan la vida de los contribuyentes asuncenos y de los que utilizan su infraestructura, siendo de otros municipios.

    El diputado Dany Durand, hace algunas semanas, en un vano intento de defender lo indefendible, dijo que la responsabilidad de las calles rotas no es de la Municipalidad, sino de la Essap. Olvida que el gobierno local es el que debe exigir a esa institución que deje de atentar contra el bienestar de los contribuyentes asuncenos. Su responsabilidad es indelegable.

    Por otro lado, el intendente Arnaldo Samaniego preguntó dónde están los baches, siendo que es imposible transitar una cuadra sin que los vehículos caigan en al menos dos de ellos, salvo muy pocas excepciones de arterias de circulación en impecable estado.

    Ignorar los problemas de la ciudad no es la receta más adecuada para ubicarse en el camino de las soluciones. Al contrario, si con humildad se acepta y se pone manos a la obra para resolverlos, se habrá adelantado bastante ya y se recibirá el reconocimiento de la ciudadanía. Lo que la gente no tolera es la mentira y el cinismo.

    Si bien la responsabilidad esencial de la marcha de Asunción depende de los que están al frente de ella por voluntad de las urnas, los ciudadanos también tienen su cuota de responsabilidad en su situación general.

    El miércoles pasado, nuestro diario publicaba que se robaron bancos y planteras de la parte peatonal de la calle Palma. Esto equivale a decir que algunos inadaptados atentan contra el resto de los asuncenos. De más está decir que es necesario poner el mayor empeño para identificar a los autores del ilícito y que los mismos sean castigados.

    De ese hecho hay que inferir que es necesario que los asuncenos y los no asuncenos cuiden su ciudad o la ciudad que les alberga cuando vienen a trabajar. Hacerla más amigable, menos hostil, es una tarea de la que nadie puede desentenderse.

    Sirva el nuevo cumpleaños de Asunción para tomar conciencia de que autoridades y ciudadanos deben comprometerse a mejorarla cooperando para superar sus miserias y aportando gestos positivos con respecto bienes y servicios que son para todos.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2015, 1:26 pm
  9. La ciudad y sus servidores

    No da gusto vivir en lugares poco luminosos, inseguros, con caminos y transporte en mal estado, con escuelas precarias, centros de salud decaídos y los sitios de trabajo muy alejados… Lo raro es que ¡tanta gente quiera servir a sus conciudadanos para administrar tremenda maraña de problemas! Y la pelea por el control… perdón, por el servicio de gobierno es a muerte.

    ¿De dónde sale tanta gente que como “María Cristina” nos “quiere gobernar”?

    Evidentemente, la ciudad crece, pero los ciudadanos estamos en peligro de decrecer en representatividad, debido a una serie de factores.

    El primero, no sé si es por el calor intenso o rutina, el de vivir adormecidos. Indolentes. “Sobreviviendo” como canta Heredia. Mal, anestesiados no podemos crear, producir ni disfrutar de verdad de la vida. Japáyke.

    El segundo, la tremenda desconfianza. No digo que no seamos críticos. No hace falta estudiar un posgrado para reconocer la falta de honestidad de muchos que nos gobiernan y dirigen, guiados por simples caprichos e intereses de poder.

    Pongamos en acción el sentido común y retomemos 3 o 4 puntos básicos de mutuo acuerdo.

    Tercero, el drama de la familia. Sí, para formar vecindad, primero hace falta formar familia. ¿Dónde aprender civismo, si no? ¿En la escuela? Error. Allí todo lo relacionado a valores se complementa y profundiza, con suerte, pero el inicio, la raíz y su savia nutricional está en el hogar. Claro, no un dormitorio cohabitado por seres autoconstruidos, sino grupo compacto, organizado en torno al bien del resto, donde el otro es motivo de seguridad, respeto y cariño; donde la realidad se forja desde la positividad de saberse acogidos, aceptados, acompañados.

    ¿Queremos que la ciudad florezca y se ilumine? Incluyamos programas serios en favor de las familias del barrio en los proyectos de servicio. Así nomás es.

    Cuarto, pérdida de sentido del bien común. ¿Qué son las plazas sucias o las veredas en mal estado, sino signos de un deterioro profundo de nuestro sentido de pertenencia comunitario?

    Quinto, ese buen humor que genera clima social aceptable. Aquella característica cultural tan nuestra que se diluye en estas ciudades de nadie. La capacidad de reírnos un poco, de captar la ironía de las cosas pasajeras y de ceder en algo para ganar en armonía. Hace falta despojarse de esa obsesión por la autonomía extrema y el éxito a toda costa. Gente sencilla, no tonta, ciudadanos menos manipulables.

    Como ven, casi nada de esto es electoralista, pero sí ciudadano y “municipal”.

    Ñapensamína.

    Por Carolina Cuenca

    http://www.ultimahora.com/la-ciudad-y-sus-servidores-n944233.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 6:08 am
  10. Metas para la ciudad

    La ciudad es de todos los que habitamos en ella. Es necesario, por tanto, que los intendentes y concejales a quienes vamos a elegir estén alistándose para gobernar y que los ciudadanos estemos ejercitándonos para colaborar y controlar su gestión. Los habitantes de la ciudad queremos que las promesas electorales, las buenas ideas e intenciones, se concreten en hechos reales, en resultados verificables.

    La gran tarea y responsabilidad de las autoridades municipales es “resolver los problemas de la ciudad” y “transformar la realidad” en beneficio del bien común. Esto necesariamente requiere de planes, en los que se articulen coherentemente estrategias, objetivos, metas, presupuesto y el gerenciamiento óptimo de recursos. La principal unidad de medida de todo esfuerzo y de todo plan será la suma de las metas cumplidas. Porque el tanteo, como acción política, no alcanza.

    Unos estudios realizados por varios organismos (BID, ONU Habitat, CIRD) revelan las percepciones ciudadanas sobre el estado general de Asunción. En base a esa información, podríamos preguntar hoy a los candidatos a intendentes y concejales qué Metas buscarán, a la luz de los siguientes datos:

    • El porcentaje de gente que dijo que no estaría “nada” orgullosa de mostrar su ciudad a algún visitante aumentó de 10,5% a 23,8% entre el 2010 y 2015.

    • En 5 años aumentó en 10 puntos el porcentaje de gente “nada satisfecha” con la planificación, urbanismo y ordenamiento territorial, de 32,3% en 2010 a 43,6% en 2015.

    • Respecto al estado de plazas y parques, aumentaron las respuestas “nada satisfechas” de 24,8 a 31,4% entre el 2010 y el 2015.

    • Sobre el estado de las calles hubo un aumento de insatisfacción de 48% a 70,6% entre 2010-2015; también desmejoró el índice respecto a obras de infraestructura para mejorar movilidad de 32,2 a 43,3 en el mismo periodo.

    • El estado de las veredas generó una disconformidad que aumentó de 30% en 2010 a 54,7% en 2015. También aumentó el grado de insatisfacción respecto al control de normas de polución visual y sonora, de 41% a aproximadamente 55%.

    • 61% de encuestados respondió que el barrio donde vive es un lugar No limpio. La contaminación en cuanto a basura produjo un aumento de la insatisfacción, de 36,5% en el 2010 a casi 60% en el 2015.

    • 71,5% expresó estar insatisfecho con la contaminación de fuentes de agua y 64,7% con el sistema de desagüe pluvial. Esto a pesar del aumento de cobertura de desagües del 30%.

    • 48,6% de las personas dijeron estar nada satisfechas con el control de las normas de calidad del aire. 50,8% considera que las enfermedades respiratorias en su hogar en el año tuvieron que ver con la calidad del aire. Esto, a pesar del reporte de reducción de contaminación atmosférica de 34%

    • Respecto al tiempo promedio de desplazamiento en las calles, la categoría “nada satisfecho” aumentó de 28,8% a 40,9% entre 2010 y 2015. Esto, a pesar del reporte de la última administración de haber instalado equipos semafóricos en 80 cruces y haber sumado 107 nuevos agentes de tránsito.

    • El 63,7% de las personas consultadas respondió que, en primer lugar, quiere una ciudad “segura para vivir”. En el 2015, 41,7% afirmó sentirse “nada seguros” en Asunción y 70,3% reportó que se presentan muchos robos callejeros en su barrio; 64% dijo estar nada satisfecho con la seguridad en las plazas. Esto, no obstante la creación de policía municipal para espacios públicos y la dotación de 312 agentes, lo cual duplicó la dotación que existía al inicio de la última administración municipal.

    • El 75,5% de los asuncenos considera que la desigualdad en su ciudad es alta o muy alta, y el 75,1 considera que la desigualdad aumentó en los últimos cinco años. 88,3% de entrevistados manifestó que los edificios y calles de la ciudad no son accesibles para las personas con discapacidad.

    • Por último y muy importante, 88% de asuncenos considera que su urbe es gobernada por unos pocos, para su propio beneficio. El 60% de las personas consultadas considera que la gestión municipal no está abierta a la participación ciudadana. 58% dijo no conocer información pública acerca de la gestión de la Junta Municipal. El 54% opina que los concejales de Asunción no escuchan las demandas de la ciudadanía, sino que priorizan sus beneficios personales y a sus partidos políticos. Es decir, los esfuerzos de comunicación y participación realizados hasta ahora, no han satisfecho suficientemente a los asuncenos.

    El gobierno municipal puede ejecutar muchas acciones, más no todo esfuerzo redunda en información y satisfacción del ciudadano. Es necesario un diálogo entre gobernante y gobernados para construir juntos las Metas que orientarán las mejoras en la ciudad y la calidad de vida a la cual tenemos derecho sus habitantes. Las metas que se construyen en forma colectiva permiten llegar a acuerdos, identificar responsables, monitorear acciones y plazos, motivar y generar entusiasmo. La acción política requiere de metas, porque permite tomar decisiones en forma ordenada, poner foco en prioridades, orientarse a futuro, medir avances y reconocer logros.

    A días de las elecciones municipales, nos toca andar el camino de la democracia representativa, participativa y pluralista que enuncia nuestra Constitución. Y por primera vez, los asuncenos estamos desafiados a implementar la ordenanza 337/13 que exige al nuevo Intendente de Asunción presentar un Plan de Metas con indicadores de resultados dentro de los 90 días de inicio de su gobierno.

    No perdamos esta oportunidad de implementar el Plan de Metas, colaborando y exigiendo a la autoridad municipal a organizar su estrategia para resolver los problemas de la ciudad. Asumamos todos la meta de recuperar el orgullo de querer mostrar nuestra hermosa ciudad a cualquiera que la visite.

    Susana Ortiz, PhD.

    Directora del Club de Ejecutivosos del Paraguay

    http://www.5dias.com.py/42757-metas-para-la-ciudad

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 6:04 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

clima ✓

Click for Asunción, Paraguay Forecast

ÑE’ÊNGA ✓

Che-seguí-ke la ipy’aguasúva, he’íje arriéro py’aju.29/03/17

Archivos

estadistas ✓

  • 1,001,607 visitas
Follow PARAGUAY PÉICHANTE on WordPress.com

Como dijo… ✓

@cucho_vbp Basta de culparle al árbitro. Capaz no fue excelente su arbitraje, pero Brasil nos superó en todo.
@BernardoFarina Paraguay sufrió un Golpe de Estadio (en San Pablo)
@Perreski Lo más preocupante no es que hayamos terminado octavos. Lo preocupante es q después de cada victoria Chiqui tiene un exceso de confianza.

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

ADN

5días

A %d blogueros les gusta esto: