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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Discurso retrógrado

“A qué vino el presidente Horacio Cartes al Alto Paraná? Es la pregunta después de periplo realizado por el mandatario el pasado martes en la región. Durante una maratónica jornada, Cartes inauguró dos o tres emprendimientos de empresas privadas, que todavía no entrarán en funcionamiento y firmó el contrato para la construcción de las obras en la Avenida Perú. Para coronar su visita, compartió un almuerzo con los dirigentes colorados y candidatos a las intendencias y juntas municipales.

No se puede decir que el presidente haya destinado la jornada del martes para traer algún beneficio a la comunidad altoparanaense, dado que la construcción de la avenida Perú, se logró luego de mucha presión de los vecinos de la comunidad. Las obras comenzarán recién dentro de 90 días y todavía eso está por verse.

De hecho el único lugar donde el presidente pronunció un discurso fue en el almuerzo privado, donde una vez más hizo el triste papel de operador político, rindió un homenaje al dictador Alfredo Stroessner, insistió en que quiere teñir de rojo el país y prometió “municiones” para el día de las elecciones.

Se espera que las municiones que promete Cartes sean las que salgan de su billetera, porque suena muy peligroso utilizar este tipo de lenguaje y referencias, más todavía cuando comienzan a aparecer algunos elementos violentos dentro del candente ambiente político, que el mismo presidente está atizando.

Es evidente que la visita para anuncios e inauguraciones solamente fueron excusas para que el presidente Cartes una vez más utilice el tiempo que tiene que destinar para administrar la República, para hacer campaña política a favor de algunos candidatos, de dudosa gestión en las municipalidades.

Más allá de todas las críticas que pueda hacerse a Horacio Cartes, por su admiración a la figura del dictador y por su desmedido afán de concentrar el poder, convirtiéndose en un operador político más, es preocupante que  menosprecie su investidura, rebajándose a un nivel que está reservado a los dirigentes de seccionales y operadores de bases. Y es aún más preocupante cuando desde su posición exacerba los ánimos y revive un tipo de discurso que hizo mucho daño y sembró división y enfrentamiento entre las familias paraguayas.

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

13 comentarios en “Discurso retrógrado

  1. Corriendo todos los límites

    Por Pablo Noé

    La mejor manera de conocer a alguien es dándole poder, un poder que se tiene cuando se ejerce. A partir de ahí analizar a las autoridades se vuelve mucho más simple, porque nos brindan elementos esenciales de su personalidad, exponiéndolos a la vista de todos.

    Horacio Cartes, desde que asumió la Presidencia de la República nos ha dado confesiones públicas de su forma de ser, de sus ambiciones y de lo que considera los fines de su gestión. Esto preocupa ya que vive constantemente moviendo los márgenes de lo tolerable. Sus constantes exabruptos demuestran claramente que sus objetivos no están precisamente apegados a los mandatos de la democracia.

    Señalar que Mburuvicha Róga es el PC de los colorados, hacer un guiño al stronismo ignorando el dolor de tanta gente y el contexto internacional de una dictadura sangrienta, decir que no atenderá el teléfono a los opositores que vencieran en los próximos comicios municipales son las últimas pruebas de su apego al autoritarismo.

    Resulta casi imposible pedirle un poco de republicanismo a alguien que siempre conoció los límites de la ley para vivir al margen de ella. Anotarse en el padrón electoral para poder votar, ya como candidato a Presidente a sus más de 50 años, es la señal más evidente del desprecio hacia la vida ciudadana activa. Las denuncias de presuntas irregularidades en el destino de sus cigarrillos ya no solo sirven como elemento de investigaciones periodísticas, también forman parte de las discusiones en el propio senado brasileño.

    Horacio Cartes se convirtió en un peligro severo para la democracia por su conducta al frente del Ejecutivo, por la prepotencia y soberbia ejerciendo del poder. Vive permanentemente corriendo los límites de lo permitido y como tiene un entorno genuflexo, la única manera de evitar sus abusos es apelar a la ciudadanía, aquella que sueña con una democracia con educación, salud, empleo y oportunidades verdaderas para todos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 7:28 am
  2. Las elecciones que dibujan el porvenir

    Cuando faltan apenas tres semanas para las elecciones municipales, el presidente Horacio Cartes decidió tomar las riendas de la campaña colorada para intentar generar cierta certidumbre. Los comicios están muy cerca; deberían ser tiempos de seguridades, pero todo parece demasiado difuso, muy abierto. Las encuestas anuncian victorias demasiado ajustadas en territorios donde el margen debería ser mucho más alto.

    En su círculo íntimo, Cartes lamenta la falta de entusiasmo; pero sobre todo la interna dirigencial que no termina de irse. Para tratar de remediar la situación decidió armar reuniones con referentes de cada departamento. Definir, individualizar quiénes realmente son los que están para trabajar por el Partido Colorado. Ver a cada uno para distribuir culpas por lo poco que se hizo hasta ahora, acordar responsabilidades y generar compromisos. Sumarlos, o no, al proyecto del renovado Partido Colorado que se empezó a diseñar con su llegada a la presidencia de la República.

    Las reuniones van bien encaminadas. Con el pleno respaldo de gobernadores y diputados departamentales, los operadores se sienten arropados, convencidos de que existe la unidad que permitirá buenos resultados.

    Las luces de alarma se encendieron en la contienda electoral en Asunción. Cuando faltan 15 días para las elecciones, los colorados manejan números que les son favorables, pero las diferencias no son las que deberían ser. Las previsiones daban márgenes mucho más amplios para la candidatura colorada, pero eso no se reflejaba en las mediciones. Estaba claro que no toda la maquinaria colorada se estaba moviendo. Algunos o varios no estaban trabajando.

    Esa situación adelantó para mitad de semana la reunión del Jefe de Estado con los líderes de Asunción. En un breve e incómodo encuentro el Mandatario les dio un sacudón y les advirtió que ganar las elecciones en un terreno que siempre fue hostil para el Partido Colorado exigía salir a las calles, encontrarse con la gente y sobre todo mostrar lo que se hizo hasta ahora. Exigió que empiecen a trabajar en serio para tener una victoria sin discusión.

    En el frente opositor la situación es mucho más complicada. En los últimos días denunciaron que el Ejecutivo les negó los 17 mil millones de guaraníes de subsidio que iban a estar destinados para financiar el ultimo tramo de campaña. Ese dinero es esencial para el día de las elecciones donde se deben cubrir los costos de los representantes en las mesas además de la logística de la movilización.

    Los opositores aseguran que esta es una clara forma de limitar las posibilidades de un triunfo opositor. Desde el Gobierno, el ministro de Hacienda recuerda que entregaron 60 mil millones de guaraníes en el año y que no hay más recursos disponibles.

    Esa escasez de recursos da una ventaja importante a los colorados, pero no necesariamente le asegura una victoria plena en todo el país. En la ANR un sector importante de la dirigencia que fue excluida de los negocios con el Estado opera con la oposición. Saben que es necesario seguir debilitando a esta administración para tener un futuro político e impedir que la nueva casta de beneficiados que está siendo creada por el Ejecutivo los desplace en el 2018. Hoy ese grupo y no necesariamente la oposición es el peor enemigo.

    Cartes sabe que esta elección municipal es esencial para consolidar su modelo de administración. Cerrar los canales del dinero para la dirigencia en la administración pública y obligarles a recurrir a él para obtener recursos fue un paso fundamental, pero en el largo plazo es insostenible si no logra consolidar un equipo político propio. Sin resultados contundentes en las municipales, el modelo puede empezar a temblar.

    Por Osmar Gómez

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/las-elecciones-que-dibujan-el-porvenir-1422278.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 6:30 am
  3. Política y antropofagia

    Si no se puede vencer al enemigo ni eliminarlo, lo mejor es comérselo y digerirlo. ¿No era esto lo que hacían –y lo siguen haciendo– muchos pueblos a los que no quiero llamar primitivos, porque, a pesar de esas costumbres, es muy probable que no lo fueran? Es más, esta misma costumbre, pero sublimada a causa de las exigencias de lo que se acostumbra hacer hoy, es una práctica muy frecuente entre los políticos. Hay que agregarle que ese acto de antropofagia moderna va disimulada y adornada de tal manera que hasta parece simpático en muchos casos.

    No es necesario que se pongan a buscar ejemplos en regiones lejanas, en confines remotos a los que difícilmente llegaremos. Un ejemplo bien próximo en el espacio y en el tiempo es lo que ha pretendido hacer Arnaldo Samaniego, que parece dispuesto a echar mano a todos los recursos que se le puedan pasar por la cabeza, sin importar que ellos sean legítimos o espurios; sean nobles o bastardos. La pena es que, a la larga, sin importar quién gane las elecciones del próximo día 15, en que se elegirán intendentes de todos los municipios del país, la que saldrá perdedora será la ciudadanía.

    El primer ejemplo es “Arnaldo es uno más de los perros”, que intenta convencer a los jóvenes que él forma parte de esa maravillosa iniciativa de recuperar el centro de la ciudad. Lo que no hicieron los intendentes, aunque este tendría que haber sido uno de sus trabajos, lo están haciendo estos jóvenes que han encontrado las herramientas para comenzar a revitalizar una zona que décadas atrás era el centro comercial y social de la ciudad y que, a causa de políticas equivocadas, se fue deteriorando a pasos agigantados.

    Lo que no pudo hacer como intendente, ahora intenta hacerlo como candidato, confundiéndose con ese grupo de jóvenes llenos de vitalidad a los que busca engañar para que en un poco más de una semana le voten porque “es un intendente piola”, “porque es uno más de los perros”, “porque es un tipo calidá”. Lo que no quita que al lunes siguiente se olvide de todos ellos y no les preste ninguna atención porque ya logró lo que quería.

    El segundo ejemplo es lo que hizo en el Defensores del Chaco, donde además utilizó un jugador vistiendo la camiseta de la selección de fútbol. Esa camiseta era un símbolo. Y uso el tiempo pasado porque Samaniego tuvo la enorme habilidad de destruirlo en pocos segundos. Esa camiseta era el símbolo de todas aquellas empresas nobles que se querían acometer sin distinción de partidos políticos, confesiones religiosas, ni color de piel, ni origen. Es decir, era el punto en que nos encontrábamos todos dispuestos a dar lo mejor que teníamos.

    Hace muchos años se realizaban los Juegos Universitarios, que durante un mes se convertían en una verdadera fiesta de la juventud. Se buscaba que no hubiera política, que no se gritara contra la dictadura, que no hubiera riñas partidarias. El único momento en que afloraba el descontento de los estudiantes con el gobierno de Stroessner era el día de Santa Rosa de Lima, patrona de la policía, que siempre coincidía con esos juegos. Entonces, cuando entraba el equipo de la Facultad de Derecho de la Nacional, no importa cuál deporte fuera, las hinchadas le cantaban “Cumpleaños feliz”, porque esa carrera tenía fama de estar llena de “pyrague”. ¿Cuál fue el remedio? El gobierno comenzó a darles dinero a los centros de estudiantes en poder del oficialismo para que contrataran “monos”, es decir, jugadores profesionales que se matriculaban en diferentes facultades nada más que para participar en dichos juegos. Era lógico que equipos así integrados arrasaban con los otros compuestos exclusivamente por verdaderos estudiantes. Hasta que el gobierno se comió a los Juegos, los digirió y pasaron al olvido. Pues esto mismo es lo que estamos viviendo de nuevo.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/politica-y-antropofagia-1424033.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 6:21 am
  4. Un Paraguay rojo o un país multicolor

    El presidente  Horacio Cartes sueña con un país teñido de rojo tras las elecciones municipales del 15 de noviembre.

    Lo reiteró esta semana, en su polémico discurso en Hernandarias: “Le guste a quien le guste y moleste a quien moleste, quiero teñir de rojo la República del Paraguay con municipios colorados”.

    Lo que molesta, señor presidente, no es el rojo que puede teñir los municipios, sino lo que traen consigo algunos candidatos de ese color y de otros colores partidarios: corrupción, autoritarismo, ineficiencia, nexos con el narcotráfico y el crimen organizado.

    Ni el rojo, ni el azul, ni el verde, ni el blanco, ni cualquier otra opción cromática que identifique a partidos y movimientos políticos garantizan de por sí que tendremos buen gobierno, sino que –más allá del color– sean candidatos honestos, capacitados para una buena administración, con trayectoria coherente de compromiso con sus comunidades, abiertos a trabajar en equipo y con todos los sectores ciudadanos, dispuestos a ser controlados con transparencia durante su gestión.

    En las anteriores elecciones municipales, la ciudad de Ypejhú, en Canindeyú, se tiñó de rojo con el candidato colorado Vilmar Neneco Acosta, a quien pusieron al frente de la intendencia, sacándolo de la cárcel, donde estaba recluido por homicidio. Resultó ser jefe de una banda de narcotraficantes, acusado de haber ordenado más de una veintena de asesinatos, entre ellos, el del periodista Pablo Medina y su asistente Antonia Almada. Lo que tiñó de rojo al municipio fue la sangre de las víctimas.

    La ciudad de José Félix López (Puentesiño), en Concepción, también se tiñó de rojo con el intendente colorado Javier Sánchez. Ahí lo tienen a su hermano Odilio y a varios concejales municipales del mismo partido, atropellando con una turba para recuperar un camión capturado con drogas de manos de la Policía y de agentes de la Senad.

    La ciudad de Lambaré, en Central, también se tiñó de rojo con el intendente colorado Roberto Cárdenas por dos periodos. Ahí lo tienen, candidato al re-rekutu, imputado por lesión de confianza, enriquecimiento ilícito y malversación de fondos públicos. La otra candidatura, que busca teñir de azul el municipio, no es mucho mejor, ya que el candidato liberal Armando Gómez también está imputado por delitos de estafa.

    ¿De qué colores serán la honestidad, la eficiencia, la solidaridad, la transparencia, la ética política…? ¿Cómo hacer para que estos colores tiñan el país con nuestro voto? ¿Será que aprendimos algo de la gran gesta de los estudiantes secundarios y universitarios, que nos enseñaron cómo barrer con los corruptos, los mafiosos, los inoperantes? ¿Se reflejará quizás una nueva conciencia con nuestra participación en las urnas?

    Un Paraguay rojo o un país multicolor nos espera a la vuelta del 15 de noviembre.

    De cada ciudadano y ciudadana depende acudir a su encuentro.

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    http://www.ultimahora.com/un-paraguay-rojo-o-un-pais-multicolor-n944458.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:55 am
  5. Malestar en democracia

    Por Benjamín Fernández Bogado –

    La gente no está contenta y comienza a manifestarlo en calles, plazas, rutas e instituciones públicas. Está comenzando a demostrar su desagrado con la corrupción, cuyo costo lo siente en la pérdida de oportunidades de cara al presente, pero más al futuro. El paraguayo –sumiso por naturaleza– demuestra en el “no te calles” su py’aro (desagrado o malestar) con una realidad donde la política no acusa recibo para nada de lo que pasa con la gente. Las elecciones de noviembre van camino a convertirse en una verdadera prueba para el gobierno de Cartes que amenazó con coloradizar todas las intendencias del país cuando en realidad cometió el error de plebiscitar su gestión en unos comicios dominados por agendas locales.

    Si no gana como hubiera querido, el mandatario deberá responder a los números de la realidad o hacer lo que sus asesores le dijeron que haga siempre que hubiese malas noticias: llamarse a silencio y no hacer nada. Sostener el éxito de su gestión en comicios intermedios es lo menos aconsejable para un gobierno que dura solo 5 años y en donde se pueden hacer cosas en los dos iniciales que ya se fueron. Ahora deberá amenazar a propios y extraños que quiere la reelección sin capacidad absoluta de modificar la Constitución para ese propósito. Si lo intenta, la ira popular será mayor y sus propios aliados colorados verán que ya no es negocio seguir sosteniéndolo con lo que entraríamos en la lógica del juicio político comercializándose la fidelidad de los diputados a precios fuera de cualquier realidad.

    Un gobierno se mide por sus obras y es ahí donde debería haber sostenido su administración a la que llegó por agotamiento del sistema al que intentó colocarle un combustible conocido, pero con gestión diferente. Ahora estamos igual o peor que cuando partimos de esta realidad.

    Las tareas pendientes se acumularon, la abundancia se acabó, los jóvenes crecieron y saben que serán la primera generación que no superará a sus padres; la educación muestra sus peores números y los que la administran no pueden –aunque quieran– hacer los cambios porque ellos son los responsables del desastre. Cualquier pequeña crisis como la de los choferes se convierte en causa nacional y amenaza con parar el país, y por el camino, elogiar las obras de Stroessner cae tan mal que el hijo del secretario privado del dictador tiene que decir que no comulga con lo dicho por Cartes, no porque no lo sienta, sino porque sabe que eso no suma lealtades y solo contribuye al malestar. Eso es echarle más gasolina al fuego de manera inútil y tonta.

    Hay un malestar social muy intenso. El mismo que lo constaté esta semana en Buenos Aires y en La Pampa, donde dicen los que saben de política que cada vez que habla la presidenta, el opositor Macri sube 500.000 votos. Scioli no sabe cómo callarla y ella –dominada por la pérdida del poder– habla y lo hunde más. Nicanor –desde la Embajada paraguaya– mira una vieja película donde él fue protagonista casi calcado de una realidad que llevó a la llanura a su partido y tuvieron que buscar a alguien que nunca votó para hacerlo candidato y él ganarse una mustia embajada en Argentina.

    “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”, dice el refrán; yo le agregaría: “Nada desacredita más al poder que haber perdido sintonía con la opinión pública”.

    Hoy, la calle grita su malestar EN la democracia que todos esperamos no se transforme en malestar CONTRA la democracia.

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:47 am
  6. El salto atrás

    Por Ana Rivas Tardivo

    Los que llevamos ya unos añitos en esto no olvidamos nunca lo que costó que la palabra institucionalidad tomara cuerpo en un Estado tan fallido como el paraguayo. Fue a sangre, sudor y lágrimas, literalmente. Nadie que haya vivido la transición democrática puede olvidar que en marzo de 1999 la gente resistió en las plazas en nombre de la institucionalidad de la República.

    Esta no es una frase hueca: significa la prevalencia de la ley por sobre los intereses particulares.

    ¿Le parece una idea platónica, ajena a la cotidianidad?

    Cuando usted espera pacientemente que lo atiendan en el turno del médico -que le costó un mes conseguir- y llega una “amiga con derechos” y la hacen pasar antes.

    Cuando está esperando sin molestar a nadie en la fila de la balanza del supermercado, para que le pesen las verduras, y llega la señora maleducada, le da un empujón y planta sus bolsas frente al jovencito de la balanza; o cuando esperando 20 minutos un lugar para estacionar, llega el avivado y se mete, de puro caradura.

    En todos estos ejemplos – simples y hasta tontos- se rompe el orden, se quiebra el normal desempeño de las cosas, se quebranta la normalidad. El resultado es la irritación, la anarquía; la ley del más fuerte, la barbarie.

    Es lo mismo con el manejo del Estado. Luego del costo en vidas paraguayas, el gran triunfo de la idea -más allá de que los “vencedores” hayan peleado por sus propios intereses- fue que los ciudadanos queríamos vivir conforme a cánones legales, normas justas, oportunidad para todos. Se fueron construyendo unas Fuerzas Armadas ubicadas en su rol, una Justicia Electoral creíble, una Presidencia controlada por los demás poderes. Se logró y respetó la alternancia en la conducción de la nación. Hasta ahora.

    Creo que a estas alturas ya casi nadie duda de que el presidente Cartes toca totalmente de oído lo que tenga que ver con teoría del Estado. Mucho menos la maneja con celo como para resguardarlo, sino que, más bien, le da lo mismo.

    Inició con aquellas reuniones del Consejo de Ministros en las que participaban sus gerentes. Luego de las críticas, lo que hizo fue suspender el Consejo de Ministros -una figura constitucional- y reemplazarlo por un “centro de gobierno” en el que el que manda es Juan Carlos López Moreira. Este es el nexo entre el manejo de la cosa pública y él.

    Fue Presidente “de todos los paraguayos” hasta que en enero de este año, Galaverna y Abdo Benítez se le rebelan y no aceptan la imposición del candidato para presidir la Junta de Gobierno. Es entonces que, ofuscado, se olvida del país y se encaja el corset colorado con un fanatismo digno de un barrabrava y ya no se lo saca más. Propugna que Mburuvicha Róga es el PC de su partido y nos amenaza a todos con el teñido carmesí de las comunas. Y en la misma semana que le hace un guiño cómplice al stronismo, obliga la renuncia de un muy discreto, pero sin dudas institucionalista ministro, con una jugada de poca monta, entre gallos y medianoche, instigado por algún cortesano que le sopla a la oreja que él tiene que “hacer valer su autoridad de comandante en Jefe” de las Fuerzas Armadas.

    El salto atrás es inminente. ¿Estaremos los paraguayos dispuestos a que sea irreversible?

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:42 am
  7. El nuevo Tendota

    Por Mabel Rehnfeldt

    Esta semana, Horacio Cartes dijo que quería teñir de rojo el Paraguay… y en Villarrica dijo que quería pintar de rojo el departamento del Guairá. Hasta aquí, una versión millonaria y mucho menos ilustrada del último Tendota que en el 2008 y después de 35 años de gobierno envió al Partido Colorado a la llanura.

    Pero cuando dijo que Mburuvicha Róga es un PC colorado batió el récord ajeno y el suyo propio.

    Hasta donde recuerde, ni Nicanor –en su peor momento de descalabro verbal– se atrevió a decir semejante salvajada y reivindicar abiertamente el funcionamiento de una seccional colorada en la residencia presidencial. Cartes ninguneó el esfuerzo diario de todos los paraguayos, colorados y no colorados, que financiamos con nuestros impuestos Mburuvicha Róga. Cartes no es un ignorante. No puede estar ajeno a preceptos constitucionales, ordenamientos jurídicos y exigencias propias del rol que tanto quiso ejercer: ser presidente de todos los paraguayos.

    ¿Qué esperabas de Cartes? me preguntaron.

    Dije que esperaba que fuera un Presidente.

    Ya que tanto quiso la Presidencia y la compró, alquilando para ello un partido y adquiriendo varios políticos, esperaba que fuera aquello para lo cual tanto dinero pagó.

    Desde aquella célebre convención a sillazos, la campaña presidencial del 2013, las internas coloradas y estas elecciones municipales, Cartes ya nos ha demostrado que está dispuesto a apoderarse de todo. Y lo que no pueda tener, va a comprarlo. Y cuando no pueda comprar porque la plata no le sirva para poseer lo que codicie, ¿qué hará el señor Presidente?

    En la semana que se fue, Ximena, 23 años, escribió en su Facebook: “Señor Presidente que dice soñar con teñir de rojo de punta a punta nuestro país, lo felicito porque debe saber que ya lo hizo. Ya tiñó de rojo con tantas muertes por culpa de la violencia en las calles, de secuestros y desaparecidos. Ya tiñó de verde muchos bolsillos corruptos al igual que el suyo. Y también ya tiñó de negro la esperanza de muchos”.

    El jefe de campaña de los colorados vive ahora en Mburuvicha Róga. Y no oculta que los colorados tienen allí su puesto comando, tampoco se esconde para hacer proselitismo en horario laboral, en obras públicas y con dinero ídem. Ha asistido a cuanta inauguración karape hubo para apoyar a sus candidatos.

    La ANR ha fabricado un segundo Tendota.

    Y ya se sabe para dónde les llevó el primero.

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:41 am
  8. Alguien conspira contra Cartes

    Por Luis Bareiro
    El presidente Cartes tiene razón cuando advierte que hay un peligroso agitador desestabilizando su Gobierno. El jefe de Estado habla con la verdad. Solo los apátridas pueden tener dudas sobre los estragos que están causando los encendidos discursos de este personaje que claramente pretende ejercer algún tipo de liderazgo en un escenario que no es el suyo, perjudicando arteramente el equilibrio del poder.

    Este azaroso desestabilizador ha logrado borrar cualquier mérito obtenido por el gabinete de Cartes a fuerza de imponer en la agenda mediática sus permanentes dislates. El panfletario de marras, empeñado en arruinar el nuevo rumbo, parece atinar siempre a meter su cuña justo cuando la Administración Cartes acaba de acometer alguna acción digna de ser elogiada.

    Cuando contra todo pronóstico Cartes promulgó la ley que fijó límites a las tarjetas de crédito o cuando puso en vigencia la ley de acceso a la información pública o cuando sacó a luz los salarios que paga el Estado, siempre hubo algún elemento distractor aportado por el astuto quintacolumnista que eclipsara la buena noticia.

    Abrumado por ciertos sondeos de opinión sobre su nivel de popularidad, Cartes citó en estos días a su gabinete y le exigió una explicación a la mala imagen del Gobierno.

    Sus ministros le recitaron, como es costumbre, las frías estadísticas que debieran traducirse en una mayor empatía con la gente; pero ninguno se atrevió a decirle que sus sospechas tienen una causa cierta. Les faltó coraje para reconocerle que esa imagen presidencial en caída libre no es un accidente, sino el resultado de una trabajosa campaña de desprestigio orquestada por un hombre, un provocador que ha logrado predisponer a la ciudadanía en su contra.

    Lo notable es que este panfletario personaje ni siquiera ha demostrado mayor astucia. No parece dotado de una gran locuacidad; es más, las oraciones completas, y en un orden lógico de sujeto, verbo y predicado, le resultan esquivas.

    Tampoco es muy afecto a los discursos, pero es evidente que las grandes concentraciones lo motivan y es allí cuando arremete contra la lógica y la semántica y lanza un nuevo ladrillo verbal contra la estabilidad de Cartes.

    Lo cierto es que este agitador está totalmente descontrolado, y si el propio presidente no le frena, sus acciones provocarán cada vez mayor daño y no hay forma de predecir sus consecuencias finales.

    Esto es lo que sus ministros no tuvieron el coraje de decirle. Que usted tiene razón, señor presidente: hay un peligroso desestabilizador en su Gobierno. Se llama Horacio Cartes.

    Por su bien, pero sobre todo por el nuestro, contrólelo.

    No hay peor pesadilla que cuando el genio escapa de la botella.

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:40 am
  9. Horacio, el demoño rojo

    Por Arnaldo Alegre

    General Horacio, ndeko cigarrero, corazón de acero de mi Paraguay/ Saliste de Tuyukua con los bolsillos llenos y ganas de mandar.

    De repente se te ocurrió ser presidente, aunque nunca te animaste ni a votar/ Te hiciste colorado y a puro pechazo los kolo’o te hicieron ruvicha.

    Defendiste la honestidad, advertiste a los tembiguái, pero llega la elección y sos un seccionalero más/ Ayayay, General, parece que te gusta ser un presidente kachiãi, igual que tu admirado lekaja.

    General Horacio, ndéko cigarrero, corazón de acero de mi Paraguay/ Cada vez que habla se te nota la hilacha, y uno empieza a temblar.

    Espero que no se haga costumbre eso de menospreciar a los que te osan contrariar/ Porque para tiranos, ya tuvimos mucho con el loco ese, terrible carcamán.

    Ese mismo que también vino como supuesta solución para nuestro javorái/ Pero que ni bien pudo mandó a matar, llenando de sangre las manos de milicos y chavoláis.

    General Horacio, ndéko cigarrero, corazón de acero de mi Paraguay/ Te llena de orgullo tu coloradismo casi sin estrenar y el resto es para vos puro jagua ry’ai.

    Acordate que tenés que gobernar para todos y no para algunos nomás/ Pensá en lo que le pasó a Froilán: el pueblo puede estallar.

    No es una amenaza ni una advertencia, es solo la pura realidad/ Cuando la gente se cansa todo puede pasar, y olvidate de la lealtad.

    General Horacio, ndéko cigarrero, corazón de acero de mi Paraguay/ Cada tanto te acusan de contrabandear, infelices, jamás, decís, es todo blablá.

    Te critican en Brasil, Colombia, Panamá y otro poco en Uruguay/ A todos les decís: “No es mi culpa que ellos quieran fumar puchos truchos sin tributar”.

    Eso es lo bueno de ser presidente: limpia la imagen, te hace parecer decente/ Pero hay poca gente que te dice de frente: “No hay alegría que dure por siempre”.

    General Horacio, ndéko cigarrero, corazón de acero de mi Paraguay/ Te gusta la mesa, el escocés y el caviar y soñás con gobernar varios años más.

    No hay nada de malo de libar ni desear un periodo más/ Si no se abusa está todo bien, me entendés ¿verdad?

    Nadie es reelegido por los diarios que tiene, sino porque es eficiente y el pueblo lo asiente/ No compres medios solo para defenderte, pensá en la gente, ofrecele algo decente.

    General Horacio, ndéko cigarrero, corazón de acero de mi Paraguay/ Acabo esta polca contumaz, dándote un consejo gratis y veraz.

    Si querés al Paraguay, sé honesto, trabajá/ No seas rapaz, ni un tiranozuelo vulgar/ Tatatán.

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:39 am
  10. “Fecha feliz”

    La Asociación Nacional Republicana (ANR) Partido Colorado debe ser proscripto de manera inmediata y su presidenta detenida por las fuerzas del orden y encerrada en alguna penitenciaría del país. Varios de sus principales dirigentes, como Horacio Cartes Jara, Marito Abdo Benítez, Pedro Alliana, entre otros, deberían ser inmediatamente exiliados.
    No se puede permitir que en un país como el nuestro donde reina una amplia democracia, subsista una nucleación política que predica el odio entre los paraguayos y pretenda la desestabilización del orden establecido.

    El local de la Junta de Gobierno del Partido Colorado debería ser tomado por las hordas liberales y las seccionales coloradas arrasadas por los integrantes del Frente Guasu. No deben ser admitidas bajo ningún concepto instalaciones que sirvan de plataforma a representantes de un grupo político que solo busca la desestabilización de la República y la perturbación de la paz pública.

    Los diarios La Nación, Crónica y Popular deberían ser inmediatamente clausurados por tiempo indeterminado y la Radio 9.70 cerrada. Estos medios se han convertido en los instrumentos a través de los cuales se canalizan el odio y la violencia, conductas que no pueden ser admitidas en un régimen democrático. Por ello, algunos de sus periodistas que se prestan deben ser apresados y encarcelados.

    Aquellos que tengan la intención de obtener un empleo, en cualquiera de las instituciones públicas, deben estar necesariamente afiliados al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) o al Frente Guasu, de lo contrario no son dignos de prestar sus servicios al Estado paraguayo.

    Los alumnos de las diferentes universidades, especialmente aquellos que simpatizan con el Partido Colorado, que manejan centros de estudiantes, deben ser detenidos y echados de sus carreras. Ningún hijo de colorado debe ser admitido para beca alguna en el extranjero.

    Como existe una amenaza grave de perturbación y de conflicto que pone en riesgo la vigencia de la Constitución Nacional y a las autoridades legítimamente establecidas, se debe declarar el Estado de sitio. La Ley 209 de defensa de la paz pública y libertad de las personas debe ser restablecida de manera urgente, a fin de que cualquier colorado que incite a la comisión de delitos sea inmediatamente detenido. “Para los amigos todo, para los enemigos la ley”, debería ser reacuñada como frase que guíe a quienes gobiernan.

    Son solo algunas ideas de cómo podría gobernar la oposición en caso de hacerse del gobierno, bajo el criterio del stronismo. ACLARO que no son intenciones mías ni comulgo con estas ideas. Apenas constituyen ejemplos de hechos que nunca más deben ser admitidos por aquellos que se precien de demócratas y que deben ser repudiados de la manera más enérgica por toda la ciudadanía.

    El presidente de la República Horacio Cartes participó recientemente de un evento político en Ciudad del Este en coincidencia con la recordación del día de nacimiento del dictador Alfredo Stroessner. Su virtud nunca fue la oratoria y de nuevo, como en varias ocasiones, sus declaraciones fueron desacertadas. No existe duda alguna de que en ese discurso reivindicó la figura de Stroessner y, de esa manera, a su régimen. Con ello faltó el respeto a miles de víctimas y familiares de víctimas de ese gobierno autocrático.

    Si el Presidente verdaderamente no comulga con este modelo o se malexpresó, tenía la obligación de una aclaración pública. Si fue una “humorada inoportuna”, como lo calificó un senador, debía pedir perdón. Si hasta ahora no hizo ninguna de las dos cosas, es porque cree en ese nefasto modelo que enlutó a miles de familias paraguayas.

     

    Por Roberto Sosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/fecha-feliz-1424603.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:39 am
  11. Teñir de esperanza

    Por Antonia Delvalle Castillo

    “Le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste quiero teñir de rojo la República del Paraguay”, fue una de las últimas frases desatinadas del presidente de la República, Horacio Cartes, al referirse a que espera que la ANR gane las elecciones en todos los municipios de nuestro país. Se deduce que al Mandatario no le importa que el candidato sea un corrupto, ladrón o ineficiente.

    Para Cartes basta con que el candidato sea colorado, y en ese tren de cosas está apoyando a cuestionados intendentes que buscan su reelección, como Albino Ferrer, en San Lorenzo; Édgar Quintana, en Fernando de la Mora; Roberto Cárdenas, de Lambaré, y en Asunción, Arnaldo Samaniego. Horacio se convirtió prácticamente en el jefe de campaña de estos y otros impresentables que nada hicieron por cambiar la triste realidad de los distritos, a pesar de haber “administrado” millonarios recursos del Estado.

    Tan rápido se olvidó de la “dura” advertencia que lanzó el 13 de enero de 2015 en un acto en Villa Hayes. Había dicho que le cortaría las manos a los corruptos y les exigió que dejen de robar el dinero público.

    Está claro que si cumplía su palabra, más de la mitad de los jefes comunales de su partido hoy estarían mancos. Por otro lado, es notorio que los intendentes no tomaron en serio al Jefe de Estado, así como tampoco toman en cuenta el malestar de los ciudadanos que tienen que convivir en ciudades desordenadas, sucias y sin infraestructura adecuada, porque están convencidos de que con dinero y prebendas pueden comprar sus conciencias.

    Está a la vista que el fanatismo por los colores no conduce a nada productivo para nuestra convivencia ciudadana, para nuestras ciudades y para el país. Ante eso, el 15 de noviembre los ciudadanos no deben permitir que vuelvan a matar sus anhelos de vivir en una ciudad mejor, donde los recursos se inviertan en mejoras para todos; a cada elector le toca “teñir de esperanza” sus ciudades.

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:26 am
  12. “Coloradizar”

    Por Rafael Montiel

    La expresión de deseo del presidente de la República, Horacio Cartes, de “teñir de rojo el país”, nos recuerda que el pasado está a la vuelta de la esquina. Durante la dictadura, los dirigentes hablaban de “coloradizar la educación” y “la salud”. En todas las instituciones públicas había una bandera roja y una foto del dictador colgada de la pared. Era el culto al único líder, “tendota”, “primer obrero”, “maestro” y “artillero”, entre otras expresiones serviles.

    Ya en la apertura democrática, para las elecciones generales de 1993, líderes colorados de San Ignacio (Misiones) en plena campaña electoral gritaban a voz en cuello: “Ñambo pytãmbáta la asfalto” (vamos a teñir de rojo el asfalto).

    Hurreros y seccionaleros aún en pleno apogeo no perdieron la costumbre fanática y criolla que impuso el “régimen de hierro” y que sojuzgó al país por más de 35 años.

    Reivindicar el pasado que fue nefasto por el poder con base en la trilogía: Gobierno, Partido Colorado y FF. AA. es retroceder en el tiempo. En el mundo actual, posmoderno, globalizado y tecnológico se han superado las ideas autoritarias del “partido único”.

    Lastimosamente, en la transición democrática, los políticos de oposición no tuvieron la suficiente solidez doctrinaria como para ofrecer el cambio y fortalecer los pilares de la democracia. Los dirigentes de los diversos partidos políticos –salvo algunas excepciones– cayeron en el mismo círculo vicioso: prebendarismo, clientelismo y corrupción.

    Prueba de ello es la repartija de plata en los días de elecciones, ya sean internas, municipales o generales. Los electores, acostumbrados a recibir migajas, aguardan prebendas el domingo 15 de noviembre. En la transición, los dirigentes promovieron este vicio que se volvió una incultura, perniciosa y mendicante.

    Reivindicar el stronismo es un error histórico porque ni el fanatismo ni la prepotencia ni el sistema autoritario van a conducir al país hacia la democracia y el desarrollo.

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:25 am
  13. CARTES

    El Presidente de la República está dando muestras cada vez más alarmantes de una intemperancia que pone en tela de juicio no solo su estabilidad emocional sino también su idea de la función pública y de los vínculos que existen entre el individuo y el partido al que está afiliado. En efecto, ante dirigentes colorados del departamento del Guairá afirmó que “nadie es nada sin nuestro glorioso y gran Partido Colorado, nadie es nada”. Se trata de una manifestación inaudita, propia de una mentalidad totalitaria, para la que las personas nada cuentan. En verdad, no recordamos que un Jefe de Estado paraguayo haya proferido alguna vez semejante barbaridad.

    Es de suponer que Horacio Cartes aludió solo a sus correligionarios y que quienes no lo son pueden quedarse tranquilos, ya que no necesitan perder su identidad para ser alguien. Quienes nada serían son los colorados que no se identifican absolutamente, durante las veinticuatro horas del día, con su organización política: ellos deben vivir, reproducirse y morir en función del partido. No tendrían una existencia propia, fuera de su organización política: serían una absoluta nulidad, una entelequia, es decir, una cosa irreal. Para estar en el mundo deben someterse, con alma y vida, al “glorioso y gran partido”. Por si no hubiera sido suficientemente claro, el Presidente de la República agregó que la ANR es “como nuestro papá o mamá, porque nos da todo”. Es decir, los colorados no serían unas personas adultas que se ganan el pan con su propio esfuerzo sino unas criaturas que dependen de que “papá o mamá” les dé de comer: existirían, ciertamente, pero nunca alcanzarían la madurez.

    Dijo también el Primer Mandatario que “no es de bien nacidos no ser agradecidos”. Esto sí ya lo escuchamos, más de una vez, de los adulones de Alfredo Stroessner, porque sabían muy bien que no se enriquecieron con el sudor de sus frentes sino con la flexibilidad de sus espinazos. La diferencia es que ahora lo dijo el propio Jefe de Estado y que el partido ha tomado el lugar del dictador: es a la ANR a la que los colorados deben agradecer el hecho de vivir, como se ha visto.

    ¿Se imagina el lector a algún Jefe de Estado demócrata incurriendo en disparates similares de tan grueso calibre? “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”, dijo Benito Mussolini. De hecho, Horacio Cartes solo cambió la palabra Estado por partido, alejándose de la concepción fascista para acercarse a la comunista, también totalitaria: si para los fascistas el Duce siempre tenía razón, para los comunistas la razón siempre la tiene el partido. Para el Presidente de la República, el Partido Colorado no solo tiene la razón sino también los cargos públicos. Como buen progenitor, los distribuye generosamente entre aquellos hijos que se portan bien, obedeciendo estrictamente sus indicaciones.

    ¿Y qué pasa si el niño se pone desobediente? Ante esa posibilidad, el Primer Mandatario fue bastante explícito: “Y sepa aquel que ose trabajar contra su partido y que ya ocupó privilegiados cargos, que nunca lo hubiera hecho solo, jamás, que sepa, no le quede la menor duda, que si trabajó contra nuestra ANR, okápe” (afuera). De estas contundentes palabras habrán tomado debida nota el presidente de Petropar Rómulo Campos, el asesor presidencial Carlos Cañete, el ministro de Agricultura Jorge Gattini y el presidente de Essap Ludovico Sarubbi, quienes participaron en el singular encuentro político. Por si lo ignoraban, ahora deben saber que no están ocupando sus altos cargos por sus méritos o aptitudes sino porque “papá o mamá” les puso allí. Si se portan mal y no les dan las gracias todos los días, se convertirán en nada. Quedó claro que quienes llegaron a las altas esferas de la administración pública le deben todo al partido: serán ineptos, corruptos o haraganes, pero seguirán medrando a costa de los contribuyentes siempre que trabajen por el partido. Deben fusionarse con él, no solo para conservar sus prebendas o “teñir de rojo” las municipalidades del país el próximo 15 de noviembre, sino incluso para ser alguien. Podrán ser buenos funcionarios, pero si se les ocurriera “traicionar ” a la ANR, serán destituidos sin que hubieran cometido una falta y se convertirán en nada.

    Creemos que la gran mayoría de los colorados son personas con dignidad y derechos, que tienen una evidente existencia propia. Los dichos del Presidente nos inquietan por su evidente desmesura y por su afinidad con el pensamiento totalitario, enemigo del individuo. En igual sentido, nos alarma que se supedite el Estado al partido: los funcionarios deben estar al servicio exclusivo de la nación y solo pueden ser destituidos, previo sumario administrativo, si cometen una de las falta graves previstas en la Ley N° 1626/00, entre las que no figura la deslealtad con el Partido Colorado. Violar el estatuto de la ANR no tiene por qué conllevar la exclusión de la función pública. Solo en los países comunistas el aparato estatal está subordinado al partido; en los democráticos, existe una clara separación y los agentes estatales responden a las instrucciones de sus superiores jerárquicos y no las de ningún dirigente partidario.

    En fin, confiamos en que tras las elecciones comunales el Presidente de la República recupere la moderación y evite incurrir en tan graves despropósitos como los comentados.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/cartes-1424617.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 noviembre, 2015, 5:25 am

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