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LA BAJA MILITAR

La insólita decisión de las Fuerzas Armadas de “recordar”, mediante una comunicación oficial, a las empresas la obligación de reclamar a sus trabajadores la “baja” militar o constancia de cumplimiento o exoneración del Servicio Militar Obligatorio (SMO) como documento indispensable para lograr un puesto de trabajo, sorprendió por igual a todos los sectores de la sociedad.

Como mínimo, esta exigencia es un anacronismo que, sencillamente, no tiene cabida ya en la actualidad y que si no ha sido abolida con todas las formalidades del caso se debe exclusivamente a la desidia de los legisladores a lo largo de los últimos veinte años. La inesperada resolución castrense vino a generar una justificada inquietud en la ciudadanía y en las empresas.

Tres consideraciones se imponen en relación con la intención de las FFAA. En primer lugar, según todo parece indicar, el propósito final de la exigencia es recaudar, forzando a los “infractores” a abonar la multa anual que ronda los G. 200.000. Atendiendo a la gran cantidad de años y a las muchas personas implicadas en esta obligación, es fácil deducir que se está hablando de una cifra verdaderamente sideral.

Suponiendo un número muy modesto de “infractores”, por ejemplo 10.000 personas, el pago de un solo año alcanzaría la abultada suma de G. 2.000 millones. La posibilidad de obtener una cifra muy superior a ésta es lo que explica el súbito prurito de ciertos comandantes militares para hacer cumplir un requisito echado al olvido hace no menos de dos décadas.

En segundo lugar, la repentina intervención militar ha creado un ambiente de justificada intranquilidad en el sector privado. El mismo viceministro del Trabajo y Seguridad Social, Raúl Mongelós, reconoció que existe una genuina preocupación entre empresarios y trabajadores ante las dificultades y los problemas imprevisibles que la aplicación de los controles y las sanciones podrían provocar en el trabajo y la producción de todos los días. En momentos difíciles para nuestra economía y con indicadores de desempleo que tienden a aumentar, según las estadísticas oficiales, agregar más barreras y trabas a la actividad empresarial es como mínimo una idea insensata y contraproducente.

Las autoridades harían mucho más por el país si se concentran precisamente en lo contrario: hallar la forma de estimular la economía y facilitar el crecimiento y la generación de riqueza y de puestos de trabajo en el sector privado. Resucitar disposiciones que ya nada tienen que ver con el Paraguay de hoy solo perjudica la economía y contribuye a enrarecer el clima político.

El tercer punto tiene que ver precisamente con este último aspecto. La intención de las FFAA de ejercer controles sobre las empresas representa una intromisión inusual en asuntos eminentemente civiles y que conciernen al sector privado. No ocurría algo semejante hace muchos años en nuestro país. Los militares deben mantenerse subordinados al poder civil y ceñirse estrictamente a las funciones que les son reservadas en la Constitución Nacional.

Cualquier atisbo, por pequeño que sea, de rebasar estos límites legales debe llamar la atención de las autoridades nacionales y propiciar acciones correctivas inmediatas.

http://www.lanacion.com.py/articulo/87270-la-baja-militar.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

29 comentarios en “LA BAJA MILITAR

  1. Buenas noches,quiero hacer una pregunta hacerca de ser militar , como puedo ingresar al colegio militar termine mi secundario y estoy en segundo año de bachillerato C.B,y quiero entrar el colegio militar y allí terminar mis estudios y tengo 17 años y tengo todos los documentos,ahí posibilidad para ingresar estando en este estado..espero que alguien pueda responderme

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    Publicado por Ruth Gomez | 20 marzo, 2016, 9:42 pm
  2. El SMO: Una cultura de la sumisión y la muerte

    Feliciano Vera González murió electrocutado en 1990, mientras hacía tareas domésticas en la casa de la hija del coronel Federico Carpinelli. Hugo Javier Yesa falleció en 1993, cuando el madero de un arco de fútbol le cayó sobre la cabeza, mientras hacía labores bajo las órdenes del intendente de Jesús (Itapúa), Adolar Schlender. Juan Núñez falleció en 1995 asfixiado, pero nadie fue acusado por su muerte, “por no existir delito que investigar ni delincuente que castigar”, según la Justicia Militar. Gerardo Vargas Areco recibió en 1989 un balazo, pero su féretro llegó cerrado junto a sus padres, quienes lo forzaron y vieron que el cuerpo tenía quemaduras de segundo grado y le habían reventado un globo ocular. Claudio Cuevas –dijeron sus superiores– murió en 1991 cuando se agachó y la hebilla del cinto se le enganchó en el gatillo y su arma se disparó…

    Según el informe Víctimas del Servicio Militar (Serpaj, 2012), son 147 los casos de niños y adolescentes desaparecidos y muertos en los cuarteles entre los años 1989 y 2012.

    De entre las víctimas, 70 tenían entre 12 y 17 años. Solo 43 casos fueron investigados por la Justicia Militar. En 29 de ellos, los acusados fueron sobreseídos. Un caso fue archivado. En 5, se declinó la jurisdicción a favor de la Justicia Civil. Solo en 8 procesos abiertos hubo condenados. El 70% de los crímenes cometidos en el ámbito de los cuarteles durante 23 años no tuvo ningún tipo de investigación.

    Abel Irala, en Objeción de conciencia y juventudes. Dos décadas entre la promoción y la restricción (Serpaj, 2012), explica que los “tratos inhumanos, hechos de desapariciones y muertes” deslegitimaron el SMO. Pero sobre todo –insiste Irala–, el SMO es “en este nuevo siglo, el más ‘eficaz’ (y represivo) método de control a la población juvenil por parte del Estado en una situación de crisis, y, por lo tanto, debe apelarse a diferentes estrategias para seguir manteniéndolo como un mecanismo de transmisión de la cultura militarista y a la vez de disciplinamiento a los jóvenes”. La disciplina de la sumisión para el control social, para la represión.

    La diputada liberal María Carísimo presentó en el Congreso un proyecto de ley para reglamentar el SMO. “Debe hacerse en el Chaco una formación de los niños, a partir de los 14 años. Es como un laboratorio que estoy preparando, también para la formación”, ahondó cuando fue consultada.

    Hay madres y padres que todavía lloran no solo la muerte de sus hijos, sino el no poder completar el rito del duelo ante sus desapariciones. Lloran la falta de justicia. Es una ofensa a la memoria de estas 147 víctimas (sin contar a quienes sobrevivieron a las torturas) el proyecto con tufillo fascista de la diputada.

    Por Blas Brítez

    http://www.ultimahora.com/el-smo-una-cultura-la-sumision-y-la-muerte-n932253.html

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    Publicado por jotaefeb | 23 septiembre, 2015, 9:02 am
  3. A falta de padres, servicio militar

    Desde que la diputada liberal María Carísimo, con un “rico vocabulario”, como todo legislador nacional, introdujo de nuevo el tema de la polémica ley del Servicio Militar Obligatorio (SMO), sorprendió enormemente la reacción de la gente. Al defender la norma, la parlamentaria dijo ser “una luchadora de los chicos que están por las calles, 14, 15 años que vienen endrogados a querer limpiar el vidrio, enfermos” (sic). Y siguió: “algo tenemos que preocuparnos los legisladores” (sic).

    Así justificó Carísimo una ley que no debería existir. Y lo primero que algunos habrán pensado al oír a su “representante” es que quizá en su época faltó menos cuartel y más educación. Pero no. Sorprendentemente la mayoría en las redes sociales manifestó su apoyo a la diputada. De verdad, el paraguayo cree que la violencia, el sometimiento y el autoritarismo son la solución a los problemas de delincuencia y de inseguridad.

    Creen que los cuarteles que solo forman mentes cuadradas podrán llenar el vacío de las familias. Creen que la formación militar es la solución a la falta de dedicación de los padres. Están seguros de que el SMO podrá con los motochorros y drogadictos. Y es contra esa mentalidad que los jóvenes marcharon en diferentes partes del país, pidiendo más interés del Gobierno por la educación, la única solución a la inseguridad.

    La ausencia de Estado que genera pobreza y delincuencia no se llena con el maltrato de los cuarteles, donde muchos jóvenes soldados murieron sin ninguna explicación. Así se da una notoria contracara en la realidad social de nuestro país. Un círculo vicioso.

    En el Congreso una diputada quiere obligar a la gente a someterse al servicio militar para que los jóvenes aprendan lo que sus padres, sus familias o el Estado a través de las escuelas no lo hicieron. Su gran solución. En la calle, estudiantes marcharon contra la deficiente educación que quizá parió a la diputada y otros paraguayos en una época militarizada. Ahora, no cabe duda de dónde está la real solución.

    Definitivamente, en el Congreso, no.

    Por Ruth Benítez

    http://www.extra.com.py/columnistas/a-falta-de-padres-servicio-militar.html

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    Publicado por jotaefeb | 23 septiembre, 2015, 8:55 am
  4. Nostalgiadel militarismo

    Los militares deben ser mantenidos en tiempos de paz y defendidos en tiempos de guerra. Este era uno de los artículos de la constitución en chiste de Toto Acosta, que se debió esconder después de escribirla. Eran los tiempos de Stroessner, y la verdad molestaba. Entonces la verdadera constitución era la de Acosta, que se quedó corta. Una cosa era mantener a los uniformados, y otra aguantar sus excesos, como los castillos que se construían, el dinero que robaban y la manera en que trataban a los civiles.

    En realidad, el militarismo comenzó antes de Stroessner, cuando un cuerpo de ejército al que se le ordenó marchar al Chaco, decidió quedarse cerca de Asunción, en el sitio que después se convertiría en el de la Caballería. A partir de entonces, las elecciones fueron el resultado de las negociaciones (o revoluciones) entre la Caballería, la Artillería y otros organismos militares. Las cosas comenzaron a cambiar en 1989, cuando cayó Stroessner, y cambiaron del todo en 1996, cuando cayó Lino Oviedo. Las Fuerzas Armadas se han democratizado, por suerte.

    Lo alarmante es que ahora se quiera volver al militarismo, como si no hubiésemos pagado las consecuencias de varias décadas de militarismo, con distintos pretextos. Uno de ellos es el cuento de que nos amenaza de nuevo la Triple Alianza, y por eso tenemos que armarnos de nuevo, y seguir ciegamente a nuestras autoridades, que nos van a conducir a la lucha armada. Después de haber desenvainado la espada de Solano López, los susodichos decidieron contratar a un abogado extranjero para defenderlos de la Triple Alianza. La historia heroica se declaro so’o.

    Entonces decidieron reciclarla en una escala más convincente. La Triple Alianza se quedó tranquila, aterrorizada del león guaraní; la que está amenazándonos ahora es Bolivia. Un diputado ha presentado su informe: Bolivia tiene más soldados que nosotros. Buscando en Internet, el diputado verá que también tiene más población y más recursos económicos, así que el hecho no debe sorprender. Tampoco autoriza a comenzar una absurda campaña armamentista, cuando el pueblo tiene otras prioridades, como la salud y la educación.

    Hablando de la Guerra del Chaco, dijo el presidente Eusebio Ayala: esta guerra es una farsa, porque dos pueblos pobres han derrochado en ella sus escasos recursos. Lo mismo vale para cualquier proyecto de guerra hoy en día. Si no tenemos dinero para comprar diez aviones de guerra, no los compremos. Con diez aviones más, nuestra aviación no se volverá una aviación de primera.

    Todos los americanos deben considerarse ciudadanos del Paraguay, dijeron los próceres de la independencia en junio de 1811. Este principio debe regir nuestras relaciones internacionales, y no el militarismo absurdo con que nos quieren manipular.

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    Publicado por jotaefeb | 5 septiembre, 2012, 6:28 am
  5. Armas y comisiones

    Unos días atrás, un lector escribió una carta que se publicó en la sección “Cartas al director”. Bastante furibunda la misiva. El señor del caso es militar retirado. Y el motivo de su áspero escrito era el de defender la intención de algunos militares, y su infaltable coro de civiles, de comprar armamento de guerra.

    Como la ciudadanía se pronunció decididamente en contra de semejante disparate, el proyecto ni siquiera entró en consideración en el Parlamento. La suma a gastar, propuesta por los milicos, es enorme para nuestra realidad, repleta de agricultores sin tierra, de gente sin techo, de escuelas bajo árboles, de jóvenes sin futuro y con presente muy precario. Pero con ser enorme, esa plata no alcanza para comprar las armas, los aviones, tanques, tiendas de campaña, y muchas otras de esas cosas que se usan en las guerras, que pasaron a costar cada vez más desde que superamos la etapa de los conflictos dirimidos a garrotazos.

    Pero 568 millones de dólares sí alcanzan para que un selecto equipo de avivados se forre para siempre. Pero si es para armarse con miras a una guerra, apenas cubrirían el costo de unos cuantos aviones de combate de segunda mano, un máximo de ocho tanques de guerra, también ya usados; y fusiles automáticos, metralletas, ametralladoras, granadas de mano y proyectiles. Ojalá que estos no vengan ya usados, en el hipotético caso de que la operación saqueo cristalice con sus suculentas comisiones consabidas.

    En cuanto a la carta del defensor del proyecto: el exmilitar parecía convencido de que las guerras que tuvimos fueron peleadas exclusivamente por sus colegas milicos. Parece no entender que los puestos de mando sí fueron privativos de los militares. Pero los soldados, suboficiales y hasta oficiales, ascendidos por méritos en combate, fueron civiles, en su totalidad.

    Las dos guerras grandes que padecimos, fueron mucho más sufridas por los civiles que por los militares. Y no quiero arriesgar una estimación en números porque la matemática no es mi fuerte.

    Los expertos en asuntos militares dividen posturas respecto a la posibilidad de una guerra con Bolivia.

    Algunos descartan toda posibilidad de enfrentamiento armado.

    Otros piensan que la volatilidad de la situación social en el país andino podría encender en cualquier momento un serio problema interno. Y pocos otros recursos son tan eficaces como una guerra para unir a un pueblo en estado de levantamiento popular.

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    Publicado por jotaefeb | 5 septiembre, 2012, 6:27 am
  6. LA CANASTA MECÁNICA

    Por Carla Fabri, ABC Color.

    B. Russell objetó en conciencia la imposición de participar en la Primera Guerra Mundial y por ello fue a la cárcel. Einstein planteaba la esperanza de la desaparición del servicio militar como obligación para los ciudadanos.

    Los padres tienen miedo cuando ven a sus hijos rebeldes y sin grandes expectativas, por eso consideran al servicio militar obligatorio como una buena opción que enderezará al hijo y que le facilitará hacerse hombre. Un drogadicto no dejará de serlo por ingresar a la colimba. También existe la presunción social de que la masculinidad puede solo ser probada en servicio militar. Un chico con tendencia gay no se volverá heterosexual en medio de tantos hombres.

    La imposición del servicio militar acarrea consecuencias, desagradables en su mayoría, más allá de lo que significa el atropello a la voluntad individual que su obligatoriedad implica.

    En un ámbito democrático no corresponden imposiciones autoritarias. La resistencia de muchos jóvenes a alistarse a la milicia tiene que ver con el miedo al maltrato cruel y humillante que allí suelen recibir los conscriptos. El SMO (Servicio Militar Obligatorio) también provoca rechazo por la monoculturalidad de valores que se enseña, un anacrónico pensamiento machista dominante.

    Por otra parte, las clases medias y altas hacen uso de sus influencias para eximir a sus hijos de esta obligación. Y quienes no tienen otra alternativa que someterse al SMO son en su mayoría jóvenes de los sectores populares más carentes. Jóvenes de las clases pobres, muchas veces, manifiestan su deseo de hacer la conscripción militar porque esto les ofrece la posibilidad de un cambio en sus vidas o al menos les asegura la cobertura de necesidades básicas como alimento, techo y ropa. A los pobres no les queda alternativa mejor que alistarse al servicio militar como una forma de escapar de la situación de marginalidad y miseria en la que viven. En el servicio militar se aprende a obedecer órdenes superiores de todo tipo, se adquiere una disciplina basada en el miedo al castigo y muchos reclutas denigrados acumulan resentimientos difíciles de superar en la vida adulta.

    Me atrevo a suponer que daría mejores resultados crear –para el periodo de vacaciones– algo así como módulos disciplinarios de aprendizajes diversos, destinados a jóvenes preadolescentes (11, 12, 13 años), que pueden ser mixtos. Con instructores profesionales entrenados en psicología, deportes, espiritualidad, ecología, senderismo, artes marciales, artes plásticas, primeros auxilios, electricidad, plomería, cocina, mecánica, supervivencia, etcétera. Estos centros de aprendizaje alternativo podrían convertir en costumbre conductas relacionadas con valores como la responsabilidad, el respeto, la honestidad, la tolerancia, saber escuchar a los demás, pedir permiso, dar las gracias, saludar con respeto, actuar con rectitud y justicia.

    Nuestro país presenta los mismos síntomas de agotamiento ético espiritual que sufre el planeta. Estamos a tiempo de darnos cuenta de que ese cansancio planetario material y espiritual nos conduce hacia profundas transformaciones, que pueden inducir a una progresiva y definitiva destrucción o sustitución. Por eso sería interesante no repetir modelos obsoletos y enfocarnos en una nueva educación que nos involucre a la sociedad en su conjunto. Reflexionar sobre las palabras de un sabio: El propósito de la educación es el de erradicar, tanto interna como externamente, el miedo que destruye el pensamiento humano, la relación humana y el amor. Krishnamurti.

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    Publicado por jotaefeb | 4 septiembre, 2012, 11:03 am
  7. Heroísmo asalariado

    Por Gustavo Laterza Rivarola, ABC Color.

    En la práctica el servicio militar obligatorio resultó anulado con la “objeción de conciencia”, una institución que aquí, como tantas otras, fue deformada y desprovista de su sentido original. Además, la carrera castrense se envileció con la política; los jefes se convirtieron en burócratas; las armas envejecieron; el soldado es ya un espécimen en riesgo de extinción. Las FF.AA. nacionales desmayan en una terrible decadencia como resultado de cambios históricos a los que no supo adaptarse.

    Los que hicimos aquel servicio militar que no queríamos, pero que se nos imponía, aprendimos no obstante cosas buenas, como la disciplina, el orden, el gusto por el aseo y la limpieza, el hábito del ejercicio físico, cierto saber que no se halla afuera, en fin, la vivencia de la camaradería; además de un cierto sentido del honor de marca varonil, que algunos consideran hoy por anticuado y que las feministas suelen descalificar de diversas maneras.

    Los conscriptos de origen campesino egresaban del servicio visiblemente mejor nutridos, más fuertes, mejor educados y habiendo aprendido el alfabeto. Era mucho provecho, aunque colateral, ya que tales finalidades no eran las naturales de la institución. Soslayo lo negativo del servicio militar por ser grano muy trillado.
    En la vida del cuartel paraguayo se prueba algo que la teoría siempre sostuvo: que un pueblo que nació militarizado, a lo largo de los siglos mantiene una inocultable atracción por la marcialidad. De hecho, si se observa bien, no se hallará tanta diferencia entre una compañía formada, presentando armas, y el concierto de las doscientas arpas, por ejemplo. O entre las entonaciones de “la Infantería de nuestra tierra, marcha a la guerra cantando así”, y “Patria querida somos tu esperanza”.
    Pero la conscripción obligatoria se torna hoy casi imposible. En la voluntariedad del servicio es ingenuo creer; más aun, es ridículo. Se lanza la alternativa del “soldado profesional”, una especie de funcionario público con uniforme. ¿Quiénes se anotarán para serlo? “Los primeros candidatos serán los guerrilleros y terroristas”, aventura un experimentado general retirado. Es posible. Mas también podrían apuntarse los lavadores de parabrisas, los tortoleros, los motochorros, los de las barras bravas y las “trabajadoras del sexo”, por citar algunos posibles interesados.

    Y así, de pronto, mediante el sencillo expediente de un salario atractivo, se espera que las gloriosas armas “volverán con su fama a relucir”. El proyecto podría generar tanto entusiasmo que hasta sería capaz de producir una crisis atípica en nuestras FF.AA.: que llegue a haber más soldados que jefes y oficiales.
    Y luego comenzarán a formarse los sindicatos de “trabajadores de la defensa patria”, o algo así, que bloquearán calles y caminos en protesta porque la galleta es demasiado dura o el verde’o demasiado caliente. Harán huelgas exigiendo aumentos de salario y aguinaldos; o sobresueldos por levantarse al alba; y premios por hacer más de tres veces al día “alombro… ¡arrr!, por transportar la placa base, por encalar los troncos y piedras del cuartel, por encargarse del rancho; posiblemente el furriel exigirá pago de horas extras y los “números” el adicional por horario nocturno.

    Algunos dirán que nada de eso será constitucional; otros refutarán diciendo que eso es “opinable”; habrá quien lo declarará asunto esencial y recitará de memoria media docena de declaraciones, convenios, tratados y pactos de DD.HH. Los protestatarios recibirán el apoyo solidario y fraterno de muchos sectores. Tal vez hasta aparezca alguien que proponga conformar una especie de “Unasur” sindical de soldados asalariados. Puestos a imaginar y dada la experiencia que tenemos, hasta lo más absurdo se hace probable.

    Es resumen, se propone que para reconstruir nuestras FF.AA. se financie el espíritu de cuerpo, se remunere el sacrificio y se contrate a cada pecho que acceda a ser, allá, las murallas de la patria. Aun así, alentando algún optimismo, ¿quién descarta que en medio de esa feria comercial de patriotismo hasta surja algún brillante paladín de valor inmarcesible, del nivel de los que ilustran los billetes de banco? La historia enseña lo que sintetiza bien esta cita del poeta William Faulkner: cualquiera puede caer en el heroísmo, como se cae en un arroyo.

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    Publicado por jotaefeb | 3 septiembre, 2012, 7:02 am
  8. Marchen soldados, con cabeza de papel (legal)
    ¿A quiénes entrenan, con nuestro dinero, a ser especialistas en armas, con énfasis en muerte y obediencia? ¿para qué lo hacen? Si su único interés es justificar el presupuesto de la otrora clase privilegiada de la sociedad paraguaya.

    POR JIMMI PERALTA

    Solo le faltaba al minutero lo de una porción de pizza para marcar la media noche. Había ido a visitar a mi hijo y volvía a casa en la víspera del Día de la Madre de este año. Abordé un colectivo sobre Eusebio Ayala, no recuerdo si fue un “27 salvatore” o uno de esos camiones destrozados y heroicos que solo trabajan de madrugada desde Colón hasta San Lorenzo con cualquier numeración; lo claro es que terminé donde siempre, bajándome en el viaducto (anexo reductor de carriles) de la Avda. San Martín, y de ahí solo a esperar desde uno de los extremos el siguiente vuelo agendado: “18 San Martín, de la empresa ’29 de setiembre’”.

    – Capé, no tenés un 2000 para mi pasaje- me dijo un muchacho con el cabello muy corto y en zapatillas mientras se acercaba con cara de ‘capé’ amigable.
    – Hacia dónde vas- le pregunté.
    – A Villa Elisa – me dijo. Y ahí cerramos el acuerdo, ya que solo tenía un billete de 5000, él subiría al 18 y yo pagaría el costo del pasaje.

    Solo por curioso lo empecé a interrogar con simulada indiferencia, aprovechando la cercanía y motivado por la intriga que me despertaba lo particular de su aspecto y su ‘onda’: Tenía el cabello muy corto, solo una bermuda en una noche de frío, algunas remeras superpuestas y como sobretodo una camisa verde olivo hecha de una genero bastante grueso que le era desproporcional a su cuerpo, podría decirse que era un uniforme militar.

    Casi inmediatamente se dio la apertura. “¿Adónde vas?” le pregunté. “Voy a reducir esto que me dio un camarada”, me dijo, al tiempo que me mostraba un par de calzados deportivos de la marca Converse que tenía en las manos, y me hablaba de la necesidad de seguir en una fiesta. “Ah… y qué onda, para comprar unos porros?” le dije, lleno de prejuicios pero enmascarando cualquier gesto de impresión en mi rostro.

    Así quedó el panorama según sus relatos: él era un conscripto con guardia en la Dirección General de Reclutamiento y Movilización. Sus camaradas lo cubrirían por 2 horas, mientras él, en misión especial, traía más provistas para pasar el feriado, cuya celebración había empezado a las 14:00 con unas ronda de alcohol. Según me dijo, sus superiores también estaban bebiendo en el cuartel que está detrás del TSJE.

    El joven, que tenía 19 años, me confesó que hacía un mes y medio que estaba prestando servicios, y que no tenía muy claro para qué estaba allí. Fue detrás de un amigo, pero solía escaparse -para su consuelo. No sabía el monto de la asignación que le era acreditado por parte del estado cada mes, pero sospechaba que sus superiores se quedaban con parte del dinero. En joven no habría terminado la secundaria, y vivía en un barrio humilde de Asunción.

    Al llegar el ’18’ subió por la puerta trasera y se quedó sentado en los escalones todo el camino.

    Lejos de preocuparme por el alcohol, la marihuana, el respecto o no a una institución o el uniforme, la pérdida de los valores tradicionales, por la cuestión de quién de sus superiores es el culpable de lo sucedido, y demás cosas inoportunas; solo resonó en mi cabeza unas preguntas: ¿a quiénes entrenan, con nuestro dinero, a ser especialistas en armas, con énfasis en muerte y obediencia? ¿para qué lo hacen? Si su único interés es justificar el presupuesto de la otrora clase privilegiada de la sociedad paraguaya que respaldó sucesivas dictaduras, que reclutó niños, manipuló la conciencia colectiva, y que usó su terreno fiscal como fosa común de muchos campesinos.

    La exigencia a la ciudadanía por parte de la Dirección de Reclutamiento de la FF.AA. de la presentación en sus lugares de trabajo de la constancia de servicio o baja militar, en cumplimiento de la Ley 569 del Servicio Militar Obligatorio promulgada en 1975, y la aprobación del proyecto de Ley del Soldado Profesional, despertaron este recuerdo en mi mente, y me obligó a resumir mi postura personal: 1- repudio el actual SMO y la ley en vías de promulgación; 2- repudio la actual naturaleza (histórica) de las FF. AA. Paraguayas.

    Pero más allá de esto hechos visibles, considero que existen dos cuestiones que mirar todavía por debajo de la mesa sobre el tema militar, el cual tras unas movidas mediáticas hoy en día está en el refrigerador. En primer lugar, divierte lo evidente que es como el oviedismo establece políticas públicas de manera planificada en las entidades del estado sin consultar con el Ejecutivo, en cumplimiento a su plan de gobierno de siempre: a- Una Ministra de Defensa; b- la exigencia del SMO; c- Ley del Soldado Profesional; d- El aumento del presupuesto militar. Esto es solo una demostración del poder obtenido Lino Oviedo tras la destitución de Fernando Lugo, quien también le había hasta otorgado distinciones.

    Y en segundo lugar, y también con el matiz de la diversión, confieso que no me queda clara la posición de los legalistas de siempre que celebraron el hecho de que la exigencia de la baja por parte del Ejército por ahora sólo descanse en el freezer. Hoy, en su modernidad eternamente actual, los apóstoles de la forma legal apelaron a la inaplicabilidad de una ley con la cual no están de acuerdo, y se olvidaron que para ellos la ley está por encima de todo, de la realidad concreta. Y les pregunto ¿Hizo mal Federico Franco al destituir a un alto jefe militar por cumplir la ley? ¿Son los años los que dejan sin efecto el valor de una ley, los años la derogan, es la política o la realidad social? Ahora que Franco creó una “comisión”, ¿es pasible de juicio político? ¿No era que la ley se cumple, y después se discute es resto? ¿No eran ustedes los que cuestionaban el famoso Protocolo Filizzola por indagar al contexto real para la aplicación de una orden judicial de desalojo? ¿no son ustedes los mismos que hoy consideran racional dejar suspendida la aplicación de la ley ante la aparición de una “comisión” que analizará la realidad? ¿O será que sus argumentaciones legalistas son solo una cortina de humo para ocultar sus intereses políticos, los cuales coinciden hoy con la llamada “opinión pública” gestaba desde los medios? ¿Son en el fondo legalistas, exégetas bíblicos, constitucionalistas u oportunistas? ¿o será, al menos por casualidad, que muchas leyes no cuentan con la legitimidad mínima porque son impuestas por intereses de sectores de poder minoritarios, pero de peso?

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    Publicado por jotaefeb | 3 septiembre, 2012, 6:27 am
  9. Servicio Militar Obligatorio
    Alberto Vargas Peña

    Las canciones militares habrán pasado de moda, hasta que venga una guerra. Que será la prueba de si tenían razón o no quienes han dicho no al SMO. Una guerra que nadie quiere, pero que siempre es posible.

    Una dura polémica se ha desatado en el país con respecto al Servicio Militar Obligatorio. El Gral. que pretendió reflotar las disposiciones de la ley fue destituido por el comandante en jefe y el incumplimieto quedó autorizado. Con esto la ley ha dejado de tener vigencia y el SMO, que rige desde 1916 ha desaparecido prácticamente. Las FFAA se quedan sin reservas preparadas y ven que su futuro se torna negro.

    El panorama paraguayo se desdibuja y en el orden militar o de defensa, las acciones siguen disminuyendo sin parar.

    El SMO fue aprobado por Ley 194 del 15 de agosto de 1916, en el marco de una confrontación externa con Bolivia, y proporcionó reservas al Ejército que, eventualmente, ganaron la Guerra del Chaco. La ley dio nacimiento a la Escuela para Oficiales de Reserva, primero, y luego al Cimefor.

    Pero después del golpe de 1989 el Ejército fue criticado y desmovilizado, estableciéndose la Objeción de Conciencia, que le dio un golpe final. El contingente de reservistas pasó a ser el de los objetores.

    No se exigió la presentación de razones para objetar; simplemente la de no querer servir. El servicio, además, se fue convirtiendo en anacrónico y reputado como inservible. Correspondía a otro siglo y a otra manera de hacer la guerra. Los peligros de una guerra estaban lejos y se pensó que la defensa no necesitaba reclutas. Los reclutas no aprendían a matar con eficiencia. Lo moderno era la tecnología y las armas adecuadas. Los fusiles al hombro ya no eran respuestas adecuadas.

    Así se llegó a esta situación. La discusión hoy día no está sino en si el SMO sirve o no para preparar reservas eficientes. Y la experiencia, la historia y los episodios guerreros indican que no. El reclutamiento no es respuesta eficiente.

    ¿Qué pasará ahora? Los objetores de conciencia seguirán objetando el servicio militar y el Ejército trabajará sin soldados. Se impone una nueva legislación sobre el tema y se ha aprobado una ley del soldado profesional, que puede ser una repuesta válida.

    Los que no quieren servir a la patria ni prepararse para defenderla podrán trabajar tranquilos. Las canciones militares habrán pasado de moda, hasta que venga una guerra. Que será la prueba de si tenían razón o no quienes han dicho no al SMO. Una guerra que nadie quiere, pero que siempre es posible. La guerra es una actividad humana posible y nadie puede pensar que no ocurrirá más.

    El SMO está agotado, desactualizado e ineficiente, Debe ser replanteado para que vuelva a servir y la objeción de conciencia debe convertirse en verdadera objeción. No más “no quiero ir”, sino no puedo ir, por razones religiosas o de cobardía asumida. Entonces las cosas volverán a ser como eran.

    El Paraguay tiene posibilidades de ser atacado y hay que proceder a su defensa. Que debe ser prestada por sus hijos. Una defensa eficiente que establezca parámetros para la victoria. Una nación como la nuestra merece vivir libre y soberana.

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    Publicado por jotaefeb | 3 septiembre, 2012, 6:24 am
  10. PUNTO DE VISTA SOBRE EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO

    Compañeros del PMAS:

    Calificar al Servicio Militar Obligatorio (SMO) como fascista y militarista es un craso error, nacido de la filosofía idealista pacifista pequeño burguesa.

    “Al hierro hay que responder con hierro y al fuego hay que responder con fuego”, fueron palabras de Obdulio Barthe en la plaza “Sin Nombre”, en un discurso pronunciado en los albores de la Primavera Democrática. No es justo ni inteligente entregar el monopolio de la instrucción militar a la burguesía, por vía del “soldado profesional”, que mañana formará una nueva “casta”, cuyos miembros ostentarán el carné de afiliados al partido que sabemos.

    “El poder nace de la trompetilla del fusil”, quien tiene las armas tiene el poder. No hay constituciones ni derechos ni razones.

    En el Paraguay de la época de los comuneros, todo el pueblo estaba armado, sabía usar la lanza y el caballo, estaba acostumbrado a luchar militarmente contra los bandeirantes. Así pudo sostener la defensa de la Revolución Comunera durante 18 años. Nada que ver con las otras provincias españolas, en las que los mancebos de la tierra estaban sometidos a la servidumbre de Su Majestad el Rey, sin nunca aprender a manejar las armas.

    Hay varios ejemplos de la historia en los que la falta de instrucción militar de las masas trabajadoras fue de consecuencias muy negativas. El SMO recayó, fundamentalmente, sobre las masas campesinas. Los señoritos fueron los que se escapaban de él. El campesino sentía como un orgullo servir a la Patria y recibir instrucción militar. Ahora, por obra y gracia de las ideologías reaccionarias, el joven paraguayo trata de eludir la instrucción militar como si fuera un veneno y no un instrumento para defender sus intereses y sus derechos.

    Manuel Vargas Talavera

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    Publicado por jotaefeb | 31 agosto, 2012, 5:52 am
  11. Carta ciudadana desde el Paraguay
    ¡TODOS CONTRA E.P.P.! (Estado paralizado y perdido)
    Escribe con su propia sangre: Chester Swann*
    Ante los disparates y despropósitos ¾ dichos y hechos con estúpida solemnidad por los improvisados usurpadores golpistas ¾, sólo nos resta el repudio y la desobediencia civil de todos los ciudadanos conscientes y desconocer tratados entreguistas que han cedido la soberanía nacional a bastardos intereses corporativos de extramuros.
    Y no me atrevería a decir que lo hicieron en nombre del “progre$o” ni nada parecido, sino tentados por las impuras dádivas de éstos.
    Para más INRI, la mediocre “ministra de defensa” apoyada por el complot mediático de Zukkolovski (¡perdón! Quise decir Zuccolillo), intenta enterrar la pipa de la Paz y desenterrar el hacha de la guerra, al decir de los pieles rojas. Para peor, sin motivo alguno ¾salvo el rencor y la frustración por el merecido corralito internacional a los usurpadores y su mediocridad intelectual que la hace creerse una suerte de Bismark femenina del Paraguay pero con nulas nociones tácticas y estratégicas. Sólo le faltaría ahora declararle la guerra a Venezuela y Bolivia para terminar llevándonos al desastre total.
    ¿El pueblo paraguayo se merece soportar a estos aprendices de brujo sobre sus espaldas? ¿Se merecen nuestras FF.AA. esta clase de “coandanteenjefe” y semejante “ministra” graduada en escuelita nocturna? Dejo la respuesta a la ciudadanía y a los militares honorables que todavía nos quedan.
    Pero sí debe quedar claro que cuando el poder soberano retorne a los legítimos mandantes, todo acuerdo perpetrado por esta cáfila usurpadora será anulado y arrojado al basurero de la historia.
    La República ha sido herida pero aún alienta y se prepara a resistir con las fuerzas de la dignidad.
    En cuanto a los políticos venales y su imperio mediático, serán repudiados con justicia por la nueva república que ¾a no dudarlo ¾, ha de resurgir tras las próximas elecciones, en la confianza de que los partidos cómplices del golpe de estado Express y lacayos de corporaciones transnacionales, recibirán la merecida factura política del pueblo paraguayo.

    * Escritor, poeta y cantautor paraguayo; ex artesano, ex periodista e ilustrador gráfico.

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    Publicado por jotaefeb | 31 agosto, 2012, 5:44 am
  12. El retorno de lo militar

    Si bien no puede decirse que los militares y lo militar hayan desaparecido de la escena nacional, en los últimos 10 años su presencia y su preponderancia disminuyeron ostensiblemente. Sin embargo, en los últimos días su referencia, presencia y decisiones se volvieron una tormenta con un importante impacto en lo político.

    El atisbo del sector comenzó a tomar alguna definición ya con la famosa supuesta arenga no demostrada del canciller venezolano a los comandantes en Palacio, en momentos del juicio político destitucional a Lugo, que devino en golpe parlamentario. Entonces, la presencia verdeoliva parecía incidental, pero pronto ocurrieron otros hechos que evidenciaron que no.

    Ya el nombramiento de una ministra prohijada del oviedista Unace en Defensa marcaba una línea inconfundible. Lo militar no iba a permanecer con perfil bajo, y Lino Oviedo tampoco. Para entonces, el diputado oviedista López Chávez ya agitaba con vehemencia su profundo deseo de que haya bases militares estadounidenses en Paraguay y el reforzamiento del armamentismo nacional. Este discurso no era más que una plataforma para lo que fue sucediendo.

    Pronto saltó al tapete que las FF. AA. estaban empezando a presionar a las empresas a cumplir la stronista ley del SMO, poniendo en riesgo el puesto laboral de cientos de miles de personas. Al parecer el plan era recaudar con multas y no precisamente la incorporación de nuevos miembros. Cuando deflagró el escándalo, todos tiraron el fardo al eslabón más débil y saltó el fusible. En paralelo se aprobaba en el Congreso la Ley del Soldado Profesional, que insumirá importantes recursos y pretende crear casta de sujetos con especialización miliciana. ¿No eran profesionales los militares? Vaya uno a saber.

    Por cuerda concomitante, la ministra de Defensa -que apareció en casi todos estos enredos- agitó vientos de guerra en la región. Habló de enemigos vecinos y posibles avances sobre Paraguay. Justo en estos tiempos de paz.

    En todos los casos el tema de fondo era la necesidad de agrandar el aparato militar.

    Y finalmente salieron a plantear lo que se venía incubando con todas las instalaciones previas: un pedido de G. 2.403 millones para rearmar a las FF. AA. Ya no había necesidad de explicar tantas razones.

    En un país desinflado por tantas carencias, con más de 2 millones de paraguayos en la miseria, con zonas geográficas donde el hambre empieza a apretar y el desempleo se vuelve desesperante, las autoridades -y los militares- pretenden gastar dinero a borbotones en armas, abrazando un amarillecido discurso de soberanía.

    Mejor serían panes en vez de balas.

    Por Miguel H. López

    http://www.ultimahora.com/notas/556046-El-retorno-de-lo-militar

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    Publicado por jotaefeb | 31 agosto, 2012, 5:44 am
  13. Servir a la patria

    En estos últimos días, dos noticias estimularon el intercambio de opiniones acerca de la manera correcta de servir a la patria. Primero, la alarma cundió por el aviso de que se controlaría la “baja” a los muchachos ¡en los mismos sitios de trabajo!; ahora, el tema presupuestario para las FF. AA. que solicita una inversión de 560 millones de dólares “para equiparse” en 10 años. En ambos casos, el fantasma de la dictadura reapareció y a más de uno le generó sospecha y hasta rechazo.

    Convengamos en que nuestros antecedentes históricos nos condicionan la mirada, pero también es preciso que tengamos argumentos más sólidos a la hora de discutir que el “me gusta” o “no me gusta”, al estilo Facebook.

    Con unos amigos tomamos nota de algunos puntos para analizar el tema:

    Primero, el servicio a la patria no equivale a servicio a las FF. AA. o al Estado, ni siempre este es su mejor regulador, ya que en su nombre se han cometido abusos. Pero ¿justifica eso la humillación a la que sometemos a los militares en cuanto a sus recursos, que en muchos casos son insuficientes, obsoletos o sencillamente inexistentes?

    Segundo, se supone que las familias y la sociedad en su conjunto le confiamos al Estado la organización de la vida pública en ciertos aspectos justamente con el noble fin de servir a la patria, es decir, al bien común. Por eso, no compartimos las posiciones extremistas que descalifican completamente el servicio militar obligatorio, con su alternativa civil en el caso de los objetores de conciencia, o que abogan por un intervencionismo estatal exagerado.

    Tercero, entendemos que la mayoría desea servir a su país y muchos argumentan que su primer y más auténtico servicio es cumplir las leyes como buenos padres y ciudadanos. De hecho, el cumplimiento del propio deber ya es materia pendiente en una sociedad en que muchos padres no se hacen cargo de sus hijos, donde abundan estudiantes que no estudian y puestos de trabajo donde no se trabaja para nada. Sin embargo, viendo, por ejemplo, la tarea de los militares en situaciones críticas o el de los voluntarios civiles tales como los bomberos que, gracias a su formación, han podido servir mejor de lo que lo haríamos los ciudadanos sin entrenamiento, uno se plantea la necesidad de “ese algo más” en la organización social que bien podría venir con servicios militares o civiles optativos bien organizados.

    Muchos se declaran objetores de conciencia argumentando un pacifismo extremista que no contempla el derecho a la legítima defensa. En la realidad, varios ni siquiera se plantean a conciencia el servicio a los demás, solo lo rechazan y punto.

    En cuanto a las FF. AA., se suelen mezclar en la misma discusión la razón misma de su existencia con el tema presupuestario. Convengamos en que si vamos a tener unas FF. AA. para defender nuestra soberanía, debe contar con recursos. Claro, habría que priorizar las inversiones en educación y salud, además de exigir un uso honesto y hasta austero del dinero de todos.

    Definitivamente, en materia de servicio a la patria, todavía queda mucho por hacer para llegar a lo “justo y necesario”.

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    Publicado por jotaefeb | 31 agosto, 2012, 5:44 am
  14. ONG teme uso prebendario de la figura del soldado profesional

    No es competencia de las Fuerzas Armadas la generación de empleos a la ciudadanía, esta institución tiene un rol constitucional establecido, señaló el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj-Py).
    “Los jóvenes que se incorporen serán nuevamente utilizados como “carne de cañón” y pasibles de abusos de parte del alto mando militar para actividades fuera de ese ámbito. Creemos que la figura del soldado profesional podría ser utilizada en forma prebendaria por autoridades políticas y militares a favor de sus “recomendados””, consideró.

    Generará mayores gastos al presupuesto general de la Nación y no redituaría en ningún beneficio económico como de ninguna otra índole para el país, agregó. “¿Al país le urgen soldados profesionales o mejorar la atención en salud?”, se preguntó la Ong para señalar que “en un mes, sólo en salarios para 1400 soldados profesionales, se gastarán G. 2.321 millones. En un año, aguinaldo incluido, serán G. 30.179 millones. Casi 7 millones de dólares anuales”.

    Agregó que “sólo con el 11% de ese presupuesto anual, es decir G. 3.456 millones, se podría dar cobertura privada por un año – ya que el Ministerio de Salud no cuenta con recursos para tercerizar esta atención- a 60 pacientes con problemas renales que actualmente no están dentro del presupuesto de MSP.

    Según datos del MSP, de 100 pacientes registrados con este problema, de marzo a agosto de este año han fallecido la mitad debido a la falta de insumos e infraestructura”, apuntó.

    La figura del soldado profesional es una propuesta en la cual un joven de entre 19 y 26 años, que ya haya hecho el Servicio Militar Obligatorio, puede ser contratado dentro de la estructura de las FF.AA por un año, prorrogable hasta un máximo de 2 años. Pasado este tiempo, incluso, desde el 3er año puede permanecer en el cuadro permanente de las FFAA.

    “Con el elevado presupuesto que se prevé para esta figura, lo más conveniente sería invertir en “seguridad humana”, es decir: acceso a la educación, a la salud, a la tierra y otros derechos vulnerados de la ciudadanía”, consideró el Serpaj.

    “En un país donde no existe riesgo de conflicto bélico, pensamos que la propuesta de buscar “profesionalizar” y “modernizar” las FF.AA es errada. Seguimos teniendo alta tasa de mortalidad infantil, de desnutrición, la cobertura en salud es insuficiente así como también el acceso a la educación, por lo tanto dirigir gastos y esfuerzos en soldados y armas, es un despropósito”, concluyó.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2012, 5:07 am
  15. SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO O VOLUNTARIO
    Abel Villalba González

    La polvorienta ley 569/75 ha resurgido el debate si el servicio militar tendría que seguir siendo obligatorio o voluntario en nuestro país. Se mantuvo dormida por mucho tiempo ya que la objeción de conciencia ha sido considerada por la juventud paraguaya como un escape de su deber constitucional para con la patria. Aludiendo a esta situación mencionan que de muchas maneras se puede servir al país. Sin embargo, la juventud paraguaya no ha encontrado un camino digno para resarcir a la patria que lo cobijo bajo su cielo al nacer. Existen de hecho algunas organizaciones que se movilizan anualmente reclamando algunas reivindicaciones. Por otro lado los estudiantes tampoco hicieron su parte en una sociedad que necesita renovar sus liderazgos en todas sus dimensiones. Pero por sobre todo aquellos que no optan por ninguna alternativa son prisioneros irremediables de la violencia y el crimen.

    Paraguay necesita que sus hombres y mujeres le dediquen lo mejor de cada uno, ni mucho ni poco, sino una dedicación honesta. Cuando asistimos a nuestra realidad cotidiana nos damos que estamos fallando en algo. Nuestra escasa amistad con aquellas leyes que configuran nuestra vida en sociedad nos convierte en un país frágil. Desconocemos a cabalidad nuestra Constitución Nacional por tanto no la respetamos y no la cumplimos. Esa actitud de relativizar las normas se traduce en increíbles oportunidades desaprovechadas. Cuando discutimos las leyes y no aplicamos las actuales, lo único que hacemos es embaucarnos a nosotros mismos, puesto que ni las mejores ni más desarrollistas leyes que se puedan escribir serán de utilidad si no comenzamos a respetar las que existentes. Si no respetamos los criterios morales y cívicos es improbable que apliquemos aquellas supuestas fórmulas que nos otorguen la libertad necesaria para ser felices. Obligatorio o Voluntario el Paraguay necesita que sus hijos se eduquen y le sirvan.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2012, 5:50 pm
  16. Los soldados de la ignorancia

    Posteado por Eduardo Quintana el 27-08-2012

    Padres y abuelos preocupados. Lo que parecía un recuerdo negro de la dictadura stronista saltó a la palestra social. ¿Militares pidiendo baja? ¿Con la Caperucita roja? Este parece un país de joda: los militares son autónomos, Bucay lleva más gente en una charla que un científico y el exsacerdote Lugo sigue creyendo que es presidente.

    Hasta 1989 había sólo 3 clases de paraguayos (en la mente de algunos): colorado, cristiano y militarista. Luego supimos que había una luz al final de la dictadura. La Constitución de 1992, contradictoria, contempla el Servicio Militar Obligatorio, pero también reconoce la objeción de consciencia.

    Según la Defensoría del Pueblo, un promedio de 500 personas por día solicitaron sus bajas desde que se conoció la información de que los miembros de las Fuerzas Armadas exigían a las empresas privadas la lista de aquellos empleados infractores para luego sancionar tanto al empleados como al infractor.

    En varios medios de comunicación, tanto la ministra de Defensa, la oviedista María Liz García, como el presidente de la República, Federico Franco indicaron que no estaban informados de la iniciativa de los militares. ¿En qué país del mundo un Ejecutivo no se entera de las acciones llevadas a cabo por el organismo monopólico de la fuerza encargado de velar por la defensa nacional? ¿Bajo qué circunstancias se le permite a los generales emprender arbitraria y unilateralmente obligar a las empresas privadas a delatar a quienes infringen una ley de la dictadura stronista?

    ¿Cómo pueden obrar impunemente sin que el Comandante en Jefe de las FF.AA. y la ministra del sector se hayan enterado?

    Los militares deben saber que desde hace 23 años Paraguay no tiene un gobierno militar y el poder de las FF.AA. está subordinado al Gobierno civil, según lo establece la Carta Magna.

    El oviedismo debe aceptar de una vez por todas que los paraguayos ya están hartos de los golpes de Estado y que el fascismo es una ideología totalitaria antihumanista que había quedado sepultada con la caída del último régimen autoritario. Lamentablemente, todo se cobra y el partido fascista está pasando la factura al mandatario. Franco, si bien asumió el poder de forma democrática, se rodea de amigos no tan apegados a los valores como la libertad y la diversidad.

    Ya fue destituido el Gral. Migdonio Godoy, Director de Reclutamiento de las FF.AA. Pero se fue diciendo que la orden no vino de sus colegas, sino del propio Ministerio de Defensa.

    En esta cadena de contradicciones, obviamente la ciudadanía está confusa. Aun así, no solo debería rodar la cabeza de Godoy, sino de la propia ministra y de todos aquellos que, con el poder que les otorga la ley, pretenden volver a las oscuras horas del stronismo totalitario.

    Los fascistas de este país deben saber que la ideología Dios, patria, familia (de Mussolini) ya no encuadra en la realidad contemporánea. No solo por la variedad de familias de la sociedad, sino porque la creencia en lo sobrenatural y el sentimiento de patriotismo sólo corresponden al fuero interno de cada individuo.

    Es un buen momento para darnos cuenta que las Fuerzas Armadas no han colaborado mucho en el periodo de transición del país y aún así tiene un abultado presupuesto (aunque sea el menor de la región) para “defender el suelo paraguayo”. El dinero de los contribuyentes podría fácilmente destinarse a mejoras en otros ámbitos más urgentes que la de una preparación para la guerra, como combatir la seguridad interna. No sólo sobran miles de funcionarios públicos en el Estado paraguayo, sino que también los militares, que técnicamente ni siquiera están preparados para una guerra contra el país más pobre de Sudamérica.

    No sólo las botas defienden la vida, la libertad y la propiedad. A veces, bajo ellas se crea incluso la propia cárcel. La guerra a la que se enfrenta Paraguay hoy es contra la ignorancia y los militares no están preparados para esos combates.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2012, 6:28 am
  17. Objeciones

    Por Brigitte Colmán

    El bluff de la semana estuvo a cargo del director de Reclutamiento, Reserva y Movilización, Migdonio Godoy, y su gran aporte al delirio nacional.

    Aparte de la fama ganada tan fácilmente, Migdonio armó un tremendo despiole con la nota que envió a algunas empresas. En ella les recordaba la vigencia de la Ley 569/75 del Servicio Militar Obligatorio. La intención era exigir libretas de bajas a los empleados.

    La comunicación decía que aquellas personas que no cumplan con la ley no pueden ser contratadas. Vale decir que, sin la famosa baja, no se puede trabajar.

    El director de Reclutamiento citó el artículo 47 de la Ley 569/75, por el cual los empresarios que admitan empleados que no cumplan con las medidas, podrán ser multados con tres salarios mínimos por cada trabajador.

    Desde el día en que saltó la información, los muchachos no paran de llegar a la Defensoría del Pueblo para hacer su declaración de objeción de conciencia.

    La objeción de conciencia es un derecho establecido en el artículo 37 de la Constitución Nacional. Y está reglamentada por la Ley 4013/10, que además establece el servicio sustitutivo en beneficio de la población civil.

    De hecho, los cuestionamientos a esa reglamentación dieron pie a una acción de inconstitucionalidad, pero esa es otra cuestión.

    El tema, como todo en este país, terminó polarizando las opiniones: en una esquina quedaron los que reivindican el Servicio Militar Obligatorio, y en otra quienes lo rechazan con gran entusiasmo.

    Esta historia culmina -por ahora- con la destitución del director de Reclutamiento.

    Y, aunque nunca sabremos de quién fue realmente la iniciativa de volver a exigir la tristemente célebre “baja militar”, no es creíble que la ministra de Defensa no estuviera enterada.

    “Yo no sabía lo que estaba pasando”, dijo María Liz García, y agregó que se quedó muy preocupada al escuchar cómo las empresas se estaban manifestando.

    De los miles de muchachos que pudieron haber perdido sus empleos no dijo ni una sola palabra.

    Lo cierto es que la ministra debería preocuparse, pues si es cierto que ella no sabía nada, eso significa que los militares a su cargo andan por su cabeza.

    Y eso, francamente, ya es demasiada democracia, incluso para este país.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2012, 5:59 am
  18. EXTENSAS FILAS PARA REALIZAR GESTIÓN EN LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO
    Jóvenes van en masa a declararse objetores de conciencia al SMO
    La gente fue a pedir la constancia, pese a que ya no se exigirá la baja.

    28/08/2012

    Impresionante número de jóvenes se congregó en la Defensoría del Pueblo para tramitar la objeción de conciencia. A raíz del reflote que hicieran las Fuerzas Armadas (FFAA) de la Ley 569/75 al notificar a las empresas que recibirían multas si tenían trabajadores sin la baja del servicio militar trabajando en ellas, se disparó un problema que el Ejecutivo busca resolver dejando sin efecto la medida. Sin embargo, igual la gente acudió a normalizar su situación.

    “Instamos a los jóvenes a que se sigan declarando objetores”, dijo Vidal Acevedo del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj-Py) apuntando que el servicio militar obligatorio (SMO) “está desfasado y no coincide con el nuevo tiempo”.

    El activista insistió: “Abogamos porque el SMO sea voluntario de una vez por todas, sabemos que con la modificación del artículo 129 de la Constitución Nacional (CN) se puede hacer, pero no hay voluntad política”.

    Para Avecedo, la decisión del general Migdonio Godoy, removido director de Reclutamiento y Movilización (Digerrmov), “es un testeo que hicieron para ver cómo reacciona la gente y en vista de que tuvieron muchas voces disidentes tuvieron que retroceder”.

    “También es una forma de ir probando a los jóvenes, ver si son sumisos y obedientes, pero aquí quedó demostrado, con estas filas enormes que están haciendo, que la mayoría no cree que volver a los cuarteles sea la medida correcta. Los jóvenes saben que estudiando, trabajando en la chacra, etc., están haciendo un servicio a la patria y no precisamente desde los cuarteles”, señaló.

    MINISTRA OVIEDISTA

    Dijo que un punto fundamental en la cuestión pasa por la filiación política de la ministra de Defensa, María Liz García, simpatizante de la Unión de Ciudadanos Eticos (Unace). “El oviedismo es el sector más pro militarista, entre sus diputados y senadores tienen a militares, por eso esta es una movida de gente que fue relegada tras la intentona golpista del ’96 y el marzo paraguayo en el ’98, que ahora tiene como unas puertas abiertas para volver a intentar sus pretensiones. No me olvido que Fabiola Oviedo se negó a firmar los carnéts de objeción de conciencia cuando era autoridad en la Cámara de Diputados”, señaló.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2012, 5:58 am
  19. Adiós a los cuarteles

    Nadie hoy puede obligar a un ciudadano a cumplir con el servicio militar, más teniendo en cuenta que existe la objeción de conciencia. Y nadie puede obligar a las empresas privadas a tener que rendir cuentas sobre si su personal fue o no al cuartel. Es de loco pensar que los militares puedan “alegremente” presionar a los empresarios a que sus empleados tengan la “baja”.

    Sin dudas, uno de los principales temas de la semana que culminó fue el del reflote de la ley que exigía el cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio (SMO), para poder acceder a un trabajo. El tema laboral fue a simple vista el disparador para el reflote de la polémica ley, pero sin embargo, es mucho más profundo y no es descabellado pensar que con este tema, los militares están queriendo de nuevo ganar un protagonismo que le fuera sacado tras el golpe que destituyó a Alfredo Stroessner.

    Pero la rápida reacción ciudadana, apoyada en los medios de comunicaciones, hizo rever el caso y, por el momento, lo del SMO se enfrió, aunque es de esperar que en cualquier momento vuelva al tapete ya que, sobre todo para las FFAA, no es una cuestión para olvidar con facilidad.

    Ahora bien, ¿el presidente Federico Franco estaba al tanto de esta maniobra ? En apariencia parece que no, cosa que no es fácil de creer, puesto que si realmente fue solo una decisión de la cúpula militar, es grave, muy grave.

    Hoy, y tras la reacción ciudadana, las principales autoridades, llámese presidente de la República, o ministra de Defensa, se lavan las manos, y de nuevo aparece el dicho de que el hilo siempre se corta por el lado más fino. Es decir, está a la espera de la firma de Federico Franco la decisión de relevar al director del Servicio de Reclutamiento y Movilización, general Migdonio Godoy, y con eso se pretende cerrar el tema. Pero la cuestión no debería quedar en el simple relevo de un general, sino que por el contrario, se debería abrir un amplio debate en torno al polémico Servicio Militar Obligatorio, para dejar las cosas en claro, puesto que en este momento todo está en la nebulosa.

    Pero Federico Franco lo sabe, y lo saben los militares de la impopularidad como también de la dificultad que habría para sacar de nuevo a luz la obligatoriedad del servicio militar. Y es aquí que el Gobierno debe medir las consecuencias de esta medida, puesto que puede ser un punto negativo en el camino al intento de mantener el poder por parte de los liberales.

    Nadie hoy puede obligar a un ciudadano a cumplir con el servicio militar, mas teniendo en cuenta que existe la objeción de conciencia. Y nadie puede obligar a las empresas privadas a tener que rendir cuentas sobre si su personal fue o no al cuartel. Es de loco pensar que los militares puedan “alegremente” presionar a los empresarios a que sus empleados tengan la “baja”.

    No obstante, no hay que olvidar que la ley referente a este tema es incompleta. La reglamentación en torno a la objeción de conciencia está, aunque fue atacada de inconstitucional, y eso hace que no se pueda poner en práctica. Y es este hecho el que aparentemente estaría molestando a los militares que, con el “permiso” de Federico Franco, habrían intentado reflotar “el arreo” de los jóvenes, obligándolos a cumplir con “la Patria”, cuando que en realidad, “Patria” no precisamente se hace en los cuarteles, ya que es bien conocida la vida que llevan los conscritos en los cuarteles paraguayos.

    La polémica está instalada, y la ciudadanía no está dispuesta a ser “manejada” por las FFAA. Hoy los paraguayos ya no quieren ser gobernados por los militares, y eso lo deben entender, desde el presidente de la República, hasta el último de los que están en el poder.

    Por Antonio López

    http://www.lanacion.com.py/articulo/87465-adios-a-los-cuarteles.html

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2012, 5:58 am
  20. Servicio Militar Obligatorio: La polémica que requiere un punto final

    El Gral. Migdonio Godoy, director general de Reclutamiento, Reserva y Movilización (DIGERRMOV), encendió ayer la polémica al asumir que fue él quien reflotó la Ley 569/75 que exige la libreta de baja a los hombres como uno de los requisitos habilitantes para acceder a un puesto de trabajo.

    Pese que a las Fuerzas Militares habían desmentido, comunicado mediante, que no existía disposición alguna, Godoy insistió que su decisión fue a los efectos de cumplir una ley y que en realidad no obliga a las empresas a cumplir la normativa, sino que les recordaba que si no la cumplían deberían abonar una multa.

    El artículo 129 de la Constitución Nacional, del servicio militar, establece su obligatoriedad y que en tiempos de paz no podrá exceder los doce meses. Quienes declaren su objeción de conciencia prestarán servicio en beneficio de la población civil, a través de centros asistenciales designados por ley y bajo jurisdicción civil. La reglamentación y el ejercicio de este derecho no deberán tener carácter punitivo ni impondrán gravámenes superiores a los establecidos para el servicio militar.

    La falta de reglas claras de juego en nuestra joven democracia, que tiene 23 años, nos han tenido dando vueltas sin resolver temas básicos o de gran importancia y en este caso particular, es el caso del servicio militar obligatorio. De ser posible, debería erradicarse esta figura y dar el siguiente paso de crear un servicio que sea optativo y rentable para los miles de jóvenes que hoy se encuentran desocupados.

    Las primeras muestras de madurez las hemos visto venir desde la Cámara de Diputados que aprobaron la ley del Soldado Profesional que, de ser promulgado por el Poder Ejecutivo, beneficiaría a los ciudadanos de entre 19 a 26 años, quienes tendrán derecho a recibir alimentación, entrenamiento y equipos adecuados para desempeñar trabajos en los diversos cuarteles repartidos en todo el territorio nacional.

    De una buena vez, deberíamos iniciar un debate serio como sociedad sobre esta problemática y dejarnos de los discursos populistas y demagógicas. Los jóvenes deben prestar servicio a la patria de alguna u otra manera, así lo establece nuestra Constitución. Si no la vamos a cumplir, porque no tenemos el coraje de tomar una decisión frente a los que esgrimen un seudo antibelicista, por puro snobismo, pues modifiquemos la Constitución y establezcamos otros mecanismos para contar con organismos de defensas eficientes para garantizar la soberanía de la Nación Paraguaya. Pero lo que no podemos es eternamente dar vueltas sobre el mismo punto sin llegar a ninguna parte.

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    Publicado por jotaefeb | 26 agosto, 2012, 7:02 am
  21. Mercenarios

    En este país con un dramático nivel de desempleo juvenil, el presidente de la República, Federico Franco, está a punto de promulgar una ley que ofrecerá a los jóvenes techo, ropa, comida y un salario mínimo mensual a cambio de servir en los cuarteles.

    Al terminar ese periodo, y siempre de acuerdo con el proyecto, el Estado devolverá a las calles 1.400 muchachos en excelente forma física, con un dominio envidiable de las armas, y otra vez desempleados, peligrosamente desempleados.

    No dudo de las buenas intenciones de los proyectistas; sí de los resultados ulteriores de su proyecto.

    La idea original es crear unas fuerzas armadas modernas con la incorporación del soldado profesional. El error está en que el incentivo para atraer a los jóvenes no será la vocación, sino la urgencia por encontrar un empleo.

    En un país en el que cuatro de cada diez trabajadores laboran por cuenta propia, con un ingreso promedio igual o menor al millón de guaraníes, sin seguro médico ni posibilidad de jubilación, la oferta militar será una tentación económica irresistible.

    Es prácticamente un seguro de desempleo.

    No sería mala idea si al cabo de esos dos años de subsidio público el joven regresara al mercado con conocimientos prácticos que le permitieran garantizarse un nuevo empleo.

    Puede incluso que algunos de ellos, dependiendo del área que les toque en suerte, se retiren con cierto nivel de instrucción que les sea de alguna utilidad en la vida civil. Por decir, quienes hayan sido asignados a sanidad, o a ingeniería o a cualquiera de las dependencias técnicas de las Fuerzas Armadas.

    Pero, para lo que supondrá el gasto público de este proyecto, unos 13 millones de dólares, sería mucho más práctico y seguro destinar a esos jóvenes a lugares donde la capacitación que reciban les garantice luego un lugar de trabajo.

    Sería mucho más útil para el país lanzar al mercado 1.400 jóvenes que sepan entablillar una pierna, poner inyecciones, hacer una instalación eléctrica, reparar una computadora o mejorar un sistema de cultivo, antes que un millar de reclutas duchos en el uso de las armas y la pelea cuerpo a cuerpo.

    El viejo discurso de que el paso por los cuarteles evitará que los jóvenes caigan en los vicios, o que la experiencia marcial los convertirá en patriotas o garantizará su masculinidad, muere ante la contundencia de los hechos y la estadística.

    No se puede buscar en un cuartel lo que no les dio la casa.

    Las Fuerzas Armadas necesitan de hombres y mujeres con vocación, no con necesidades básicas insatisfechas. Ese error lo cometieron antes la iglesia y el magisterio.

    Y los resultados están a la vista.

    Luis Bareiro

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    Publicado por jotaefeb | 26 agosto, 2012, 6:35 am
  22. El Servicio Militar Obligatorio
    Enrique Vargas Peña

    Un justificado revuelo (“3.m.Turbación y movimiento confuso de algunas cosas”) causó la disposición emanada del Gral. Migdonio Godoy, director de la oficina de Reclutamiento de Fuerzas Militares (FFMM), por la que se recordó a algunas empresas privadas la vigencia de una antigua ley, la 569/75, que impone como requisito para acceder a un contrato de trabajo el cumplimiento del servicio militar o de sus sustitutos.

    El impacto fue tan negativo que el viernes a la tarde el gobierno se vio obligado a dejar sin efecto la disposición del Gral. Godoy, pero eso no debería, a mi modo de ver, evitar el debate sobre la existencia misma del Servicio Militar Obligatorio.

    En la historia existe una línea pendular que va del servicio militar obligatorio al servicio militar profesional que muestra que uno y otro son convenientes en circunstancias determinadas y no para cualquier circunstancia.

    La legión romana, tal vez la más perdurable y exitosa maquinaria militar de la historia, se basó, desde sus orígenes, entre los años 700 y 500 antes de Cristo, hasta la reforma militar de Cayo Mario (año 107 antes de Cristo), en el servicio militar obligatorio.

    La convicción republicana de sus integrantes llegó a ser el elemento articulador principal de esa legión, lo que hoy llamaríamos la “moral” de las tropas.

    A partir de ese año y hasta su conversión en otro sistema a partir de la reforma militar de Constantino V (año 745 después de Cristo), la legión fue un ejército de profesionales bien pagados.

    Como el imperio no era lo mismo para el provinciano que para el ciudadano, la convicción republicana no podía ya ser usada como galvanizador.

    En Europa, tras la caída del Imperio Romano de Occidente, en 476 de la era cristiana, los ejércitos se organizaron sobre el servicio militar obligatorio, tal vez una forma impropia de denominar al reclutamiento forzado que imponían los señores feudales a los pueblos sometidos a ellos.

    No había convicción “moral” en el recluta, él sufría solamente amenaza y miedo.

    Así se mantuvo, en general, hasta la aparición de los “condottieri” durante el siglo XV, que modificaron el servicio militar profesionalizándolo totalmente hasta bien entrado el siglo XVII.

    Los ejércitos de las grandes monarquías constituidas entonces se organizaron sobre una combinación de soldados profesionales y reclutamiento feudal.

    El servicio militar obligatorio tal como lo conocemos hoy fue organizado por Lazare Carnot, miembro del célebre Comité de Salvación Pública de la Revolución Francesa, para hacer frente a la invasión de los ejércitos profesionales monárquicos del Duque de Brunswick (Carlos Guillermo Ferdinando Fürst y Herzog de Braunschweig-Wolfenbüttel) iniciada en 1792.

    La Revolución Francesa produjo en los ciudadanos, después de veinte siglos, el mismo tipo de “moral” que cohesionaba a la legión romana original.

    Y, además, Carnot tuvo la enorme suerte de lograr que sus reclutados terminaran bajo la dirección del mayor genio militar de la historia, Napoleón Bonaparte, que condujo a sus ejércitos de victoria en victoria hasta chocar con el desastre en Waterloo, el 18 de junio de 1815.

    Pero el brillo inmarcesible de la victoria de Austerlitz, el 2 de diciembre de 1805, brindó al servicio militar obligatorio de Carnot un prestigio tal que todo país medianamente serio optó, a partir de entonces, por copiar el sistema francés y establecer la obligatoriedad del servicio militar.

    Con ejércitos basados en el servicio militar obligatorio pues, se enfrentaron las grandes potencias de la Tierra en la Primera y en la Segunda guerras mundiales y así fueron a Indochina (Vietnam, Camboya, Laos), donde la cosa empezó a ponerse en duda tras la rendición francesa en Dien Bien Phu, el 7 de mayo de 1954.

    La Segunda Guerra Mundial consolidó el imperio de la tecnología en la estrategia militar. En Dien Bien Phu, dos elementos fueron decisivos para la derrota francesa, el genio militar de Nguyen Giap, comandante vietnamita, y la utilización del lanzamisiles “Katyusha”.

    Los “Katyusha” fueron creados para el Ejército Rojo de la Unión Soviética en 1941, para hacer frente al ataque alemán, y fueron decisivos en la derrota de los ejércitos alemanes de tierra, pero en Dien Bien Phu confirmaron absolutamente que sin acabado manejo de la tecnología no habría ya, en el futuro, ninguna chance de victoria militar.

    Poco a poco, las mayores potencias militares del planeta fueron cambiando. El Reino Unido abolió el servicio militar obligatorio el 4 de abril de 1957.

    Fue en Indochina misma, diez años después, que el servicio militar obligatorio confirmó sus debilidades estructurales ante las nuevas realidades estratégicas al mando militar norteamericano: El soldado reclutado obligadamente no podía garantizar el buen manejo de la tecnología, ni el mantenimiento de la “moral”.

    El ser humano obligado a matar a otro ser humano, debe estar muy convencido de que su causa es justa para hacerlo. Sin esa convicción, no hay “moral” en los ejércitos.

    El caso de Israel, cuyo formidable servicio de defensa, “Tzahal”, se basa en el servicio militar obligatorio, es muy particular, totalmente excepcional, por esa misma razón: La amenaza perenne de extinción que pende sobre el Estado de Israel y la memoria viva de los horrores del Holocausto, proporcionan a los israelíes (excepto a los religiosos, claro) un sentido de “moral” que ninguna otra sociedad podría igualar y que explica su eficacia sin igual.

    El más importante estudio científico hasta la fecha de su publicación sobre la utilidad del servicio militar obligatorio fue ordenado por el presidente norteamericano Richard Nixon (la Comisión Gates). Como resultado, el 27 de enero de 1973, Estados Unidos abolió también el servicio militar obligatorio, aunque mantiene un registro obligatorio de ciudadanos en edad de servir.

    Las guerras posteriores (Atlántico Sur -1982-, I del Golfo -1991- y II del Golfo -2003-) confirmaron totalmente que en las actuales condiciones tecnológicas y sociales, el servicio militar obligatorio no sirve para una eficaz defensa y que unas Fuerzas Armadas competentes deben estructurarse sobre profesionales voluntarios.

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    Publicado por jotaefeb | 26 agosto, 2012, 6:28 am
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    Publicado por jotaefeb | 25 agosto, 2012, 9:40 am
  24. Diputado señala que cuarteles paraguayos ya no tienen soldadosEl diputado oviedista José López Chávez justificó la sanción de la Ley que crea el soldado profesional que se dio ayer en el Congreso, al señalar que los cuarteles ya no cuentan con soldados.

    “Una verdadera vergüenza es la situación de nuestras FFAA, lleno de Generales y Coroneles pero no tenemos Soldados” aseguró López Chávez en declaraciones formuladas a la emisora 1080 AM.

    Aseguró que el Estado paraguayo debe concentrar mayor atención a su defensa. “Tenemos que fortalecer nuestras FFAA, los cuarteles están abandonados, los sargentos hacen guardia, no hay soldados” recalcó el legislador que preside la Comisión de Defensa Orden y Seguridad de la Cámara de Diputados.

    Ayer, la Cámara de Diputados aprobó el Proyecto de Ley “Que crea la jerarquía del soldado profesional en la categoría de tropas de las Fuerzas Armadas de la Nación”. El proyecto pasa ahora al Poder Ejecutivo para su promulgación o veto.

    Con este proyecto se promueve el primer empleo, y que los interesados deben ser oriundos de la misma localidad de donde se encuentre el cuartel, al que desean acceder.

    El proyecto establece un salario equivalente al mínimo legal vigente, vestuarios, servicios médicos y seguro de vida para todos los soldados.

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    Publicado por jotaefeb | 25 agosto, 2012, 7:10 am
  25. Gobierno retrocede y suspende exigencia de “baja” para trabajar El Gobierno retrocedió este viernes de una impopular medida por la que se exigía a los empleadores que controlen que los trabajadores cuenten con “baja militar”.

    La ministra de Defensa, María Liz García, informó que se conformó una comisión que además incluye al Ministerio de Justicia y Trabajo, del Interior, así como a la Defensoría del Pueblo y al Comando de Fuerzas Militares, para analizar e intentar aplicar la cuestionada legislación.

    García hizo referencia a la Ley 569/75 que establece la obligatoriedad del Servicio Militar, así como las multas que deben aplicarse a las empresas que contraten a empleados sin su respectiva “baja”.

    Además, a la Ley 4013/10 que hace referencia a la objeción de conciencia y al Servicio Civil que debe cumplir quien no quiera enrolarse a las Fuerzas Armadas.

    Según García, la comisión ya está trabajando en el análisis jurídico de las leyes existentes de manera a “contribuir a su aplicabilidad”, pero que por de pronto, “todo queda suspendido”, incluyendo las visitas de militares a las empresas con las advertencias que se publicaron en medios de prensa.

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    Publicado por jotaefeb | 25 agosto, 2012, 7:09 am
  26. LA PRESIÓN CIUDADANA HIZO QUE AUTORIDADES CEDIERAN
    Gobierno recula y suspende exigencia de la baja a empleados de empresas
    “No fui consultada para este tema”, reconoció la ministra de Defensa, al tiempo de desmentir que la mano de Lino Oviedo esté detrás del polémico caso militar.

    25/08/2012
    Hasta pasado el mediodía, para la ministra de Defensa Nacional María Liz García de Arnold, el reclutamiento militar exigible a cualquier ciudadano era constitucional, pero el Gobierno no soportó la presión ciudadana que hizo colapsar en horas de la tarde las redes sociales y entrada la noche dio a conocer un escueto comunicado, donde se echa para atrás y posterga “hasta nuevo aviso” la vigencia de ley del Servicio Militar Obligatorio. Además puso en sobreaviso a cualquier empresa ya sea pública o privada que “habrán multas” si exigen la libreta de baja militar para contratos laborales.

    Para “aclarar” los negros nubarrones que se cernían sobre las FFAA, la ministra de Defensa, acompañada del comandante de las Fuerzas Militares Gral. Felipe Melgarejo, la ministra de Justicia y Trabajo, Lorena Segovia, y el defensor del Pueblo Manuel Páez Monges, convocó a una urgente rueda de prensa para “dar tranquilidad a la ciudadanía” e informar la conformación de una comisión interinstitucional para “conciliar” tanto el artículo constitucional que habla del Servicio Militar Obligatorio como el que da la posibilidad a cualquier joven de 18 años de declararse objetor de conciencia.

    Con los ojos enrojecidos, que evidenciaban una gran tensión, la ministra García comenzó la rueda de prensa citando el artículo 129 de la Constitución Nacional que establece la obligatoriedad del Servicio Militar así como el artículo 37 que garantiza el derecho a la objeción de conciencia. Y acto seguido, informó que todo queda suspendido hasta que una Comisión especial “analice los alcances jurídicos de las leyes que reglamentan dichos artículos constitucionales”.

    García solo aceptó responder dos o tres preguntas y cuando saltó el nombre del líder del Unace, Lino Oviedo, quien según comentarios coincidentes en las redes sociales, sería el artífice de “reflotar” una ley del año 1975, la ministra de Defensa aseguró “son conjeturas”, además yo “ni estaba enterada de esto”. Se refería al comunicado del Gral. Migdonio Godoy, director general de Reclutamiento, Reserva y Movilización (Diggermov), quien había “recordado” a los empleadores que deben exigir libreta de baja para contratos laborales pues es una exigencia legal.

    El Gral. Felipe Melgarejo, comandante de las Fuerzas Militares, evitó hablar con la prensa pero no pudo zafar y respondió tímidamente que el general Godoy “solo hizo su trabajo” y que no era necesario comunicar a la ministra de Defensa “una cuestión legal que hasta unas horas atrás seguía vigente”.

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    Publicado por jotaefeb | 25 agosto, 2012, 7:06 am
  27. TRAS LA SANCIÓN DE LA LEY
    Hay más de mil postulantes para soldado profesional
    Así señaló en la víspera el comandante de las FFMM, quien además agradeció al Congreso por haber sancionado la ley.

    25/08/2012
    El comandante de las FFMM, general de Ejército Felipe Benicio Melgarejo, sostuvo ayer que los uniformados están agradecidos por la aprobación de la ley que crea la jerarquía del soldado profesional temporal dentro de las FFAA de la Nación.

    Sostuvo que existe presupuesto para la aplicación inmediata de la normativa, y aseveró que el presidente de la República, Federico Franco, prometió la promulgación de la medida lo antes posible.

    Melgarejo declaró igualmente que las FFMM están trabajando “con las carpetas de los compatriotas” que solicitan ser soldados profesionales, explicando que hay más de mil postulantes, aunque no dio cifras exactas. El proyecto pasó al Poder Ejecutivo, para su aprobación o veto, y el jefe militar afirmó que el Presidente es el más contento con la decisión adoptada por el Congreso.

    “La figura del soldado profesional, para nosotros va a ser el personal militar que va a cubrir todos los destacamentos militares, y es un soldado ya con más formación que el soldado que está cumpliendo el servicio militar obligatorio. Con la figura del soldado profesional vamos a tener la continuidad para la formación de nuestros soldados para la defensa de la integridad territorial”, explicó Melgarejo.

    Sostuvo que los soldados profesionales tendrán un salario mínimo como paga, aparte de seguro médico, alimentos y vestimentas, y expresó que se contará con aproximadamente 1.400 uniformados de esta categoría.

    Melgarejo informó asimismo que actualmente el país cuenta con 13 mil efectivos en las FFAA y se necesita un mínimo de 25 mil soldados, lo cual significa prácticamente duplicar a las tres fuerzas militares (Ejército, Armada y Fuerza Aérea).

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    Publicado por jotaefeb | 25 agosto, 2012, 7:06 am
  28. SOLDADOS PROFESIONALES

    Andrés Granje

    Los diputados aprobaron la ley del Soldado Profesional con el objetivo
    de incentivar el retorno a los cuarteles ahora como empleados. El
    Poder Ejecutivo, promulgará o vetará la medida. El ciudadano
    interesado en ingresar a las Fuerzas Armadas lo hará como sargento 2.º
    del Ejército, Fuerza Aérea y maestre en la Armada, con un salario
    mínimo a ser establecido por el Poder Ejecutivo. Los beneficios
    incluyen a los ciudadanos con un rango de edad de entre 19 a 26 años.
    Además, los mismos tendrán derecho a una alimentación y a recibir
    equipos adecuados para las diversas actividades que desempeñarán en
    todo el territorio del Paraguay. Los interesados deben contar con
    requisitos morales, culturales, físicos, psicológicos e intelectuales
    con el objetivo de lograr integrar con profesionales competentes.

    Este sistema si es promulgado por el Ejecutivo, sustituirá al Servicio
    Militar Obligatorio que por tantos años estuvo vigente en el país.
    Alrededor de la obligatoriedad de la milicia creció toda una cultura
    social que se desarrollo por décadas en el país. Así en el interior ir
    al cuartel era sinónimo de pasar de la adolescencia a la juventud. La
    expresión “ándate al cuartel para que te conviertas en hombre”,
    hasta hace pocos años estaba tan vigente en el área rural, en efecto
    la posibilidad de cumplir con el servicio militar obligatorio que
    duraba casi dos años en donde se iba uno a los 17 y salía a los 19
    años era aguardado con mucha ansiedad por los adolescentes pues a su
    vuelta al seno familiar los componentes familiares les miraran con más
    respeto y sus opiniones serán tenidos más en cuenta por los adultos.

    Lamentablemente el Servicio Militar Obligatorio fue una institución
    mancillada por la inconducta y el abuso de los jefes militares quienes
    destinaban a los soldaditos a cualquier otra actividad distinta a los
    que han sido llamados bajo bandera, para prepararse para una hipotesis
    de guerra o realizar tareas de acción social. Los soldaditos iban a
    parar en la casa de los militares donde realizaban tareas
    domesticas, ser niñeros de la casa, entre otras ocupaciones nada
    edificantes , olvidándose de las tareas de orden cerrado, o de manejos
    de armas y otras actividades castrenses, que son las tareas por los
    que han sido llamado a servir bajo bandera. De ahí la renuencia de los
    jóvenes de cumplir con el servicio lo que generaba las famosas redadas
    de triste recuerdo en el país.

    El servicio Militar Obligatorio, sirvió para que muchos campesinos que
    participaron en la guerra del chaco tuvieran destacada actuación, pues
    tenía formación de reservista y en consecuencia conocía del manejo de
    armas, lo que se evidenció cuando fueron al combate. Solamente que en
    este nuevo tiempo la situación cambio radicalmente y pasar dos años de
    la vida sin estudiar ni ganar plata es un tiempo perdido, por lo que
    creemos que esto de tener soldados profesionales no parece una mala
    idea, pues muchas personas que tienen vocación castrense, con gusto
    acudirán en estos lugares y luego pueden pasar a las instituciones
    militares de enseñanzas para oficiales o suboficiales.

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    Publicado por jotaefeb | 25 agosto, 2012, 6:59 am
  29. El regreso deloscurantismo militar

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    Las patrullas militares brotaban súbitamente en cualquier esquina o recodo de caminos. Soldados vestidos como Rambo subían a los ómnibus o detenían a los transeúntes, encañonando a sus propios compatriotas como si fueran enemigos de un país ocupado. La orden sonaba seca, temible: “¡Libreta de baja…!”.

    Quienes tenemos más que dos décadas de edad, no lo olvidamos. No portar la famosa “baja” o boleta de enrolamiento significaba ser desertor, renegado, delincuente, antipatriota. Los camiones verdes recorrían los polvorientos caminos, a la cacería de humildes jóvenes campesinos, muchos de ellos menores a los 18 años establecidos para el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Era doloroso ver esos rostros oscuros, y llenos de pavor, marchando arreados como reses de ganado hacia los lejanos fortines del Chaco o las fronteras.

    Tener la “baja” no implicaba necesariamente haber pisado los cuarteles. El 15 de enero de 1996, publiqué en Última Hora un reportaje periodístico en el que demostramos cómo el joven Mario Franco Olivetti pudo comprar tranquilamente una libreta de baja del copetín Jim West, al lado del entonces local de la Dirección del Servicio de Reclutamiento y Movilización de las Fuerzas Armadas (Disermov), sobre la avenida Eusebio Ayala.

    A Mario le bastó llegar, hablar con el dueño del bar, entregarle 300.000 guaraníes y dos meses después ya retiró su flamante “baja”, en donde consta que hizo dos años de servicio militar. Era una cadena de corrupción que llegaba hasta los más altos mandos del ejército paraguayo.

    Las valientes denuncias de organizaciones como la Asociación de Familiares de Víctimas del Servicio Militar (Afavisem), el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) y el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), demostraron que desde la caída de la dictadura, en 1989, un total de 113 jóvenes fueron muertos en los cuarteles, sometidos a castigos inhumanos. Por varios de estos casos, el Estado paraguayo acabó denunciado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, siendo obligado a pedir públicamente perdón a los familiares de las víctimas, y a resarcirlas.

    Desde entonces, a pesar de la continuidad de la vigencia de la Ley 569/75 del SMO, ni los más represivos gobiernos colorados volvieron a exigir la tristemente célebre “libreta de baja”. Sorprende que ahora, bajo un breve y eventual gobierno liberal, que pregona ser presuntamente más respetuoso de los derechos humanos, las Fuerzas Armadas hayan distribuido una circular, en la que exigen a todas las empresas del país que a su vez exijan a sus empleados la libreta de enrolamiento -o la constancia de objeción de conciencia- para poder trabajar, en contradicción de la misma Constitución y del Código Laboral.

    Es un regreso del peor oscurantismo militar, cuando lo que habría que hacer es abolir de una vez el SMO y pensar seriamente en unas FF. AA. modernas y profesionales.

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    Publicado por jotaefeb | 25 agosto, 2012, 6:29 am

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