Porqué los jóvenes van dejando el uso del guaraní

“Para qué pio hablar, si no me sirve luego”, es una frase que se escucha entre los jóvenes citadinos.

El resultado de la encuesta elaborada por Base Is (publicado en este medio) que muestra que las nuevas generaciones van dejando de hablar el idioma guaraní, parece indicar una curva de repliegue de este idioma, luego de siglos y siglos de supremacía absoluta de los guaraní hablantes.

Los motivos son innumerables, y complejos. Aquí enumeraré sólo algunos que, en mi opinión, son transversales en este aparente avance del castellano y retirada de la lengua de origen indígena en el hablar de las nuevas generaciones.

El proceso de descampesinización y su correlato de migración interna del campo a las ciudades, que se disparó en los últimos 20 años con el avance del capitalismo agrario en el país, dislocó el paisaje natural del que se alimenta históricamente el guaraní hablante. La mayoría de los hijos de los migrantes campesinos abandonan el idioma de sus padres porque en las ciudades parece no ser tan necesario hablarlo. Sí es necesario hablar el castellano, porque este es el idioma usado en los espacios de poder, que por cierto, en Paraguay, siempre estuvieron en las ciudades. Para entrar a los espacios de poder y sacar beneficios de ellos, es imprescindible hablar el castellano, no el guaraní. Además, el guaraní que habla la gente de la calle, el pueblo, carece de muchas palabras con las que se puedan nombrar los objetos y el pensamiento de la ciudad, razón por la que no es muy útil. Por esto se escucha mucho entre los jóvenes la frase: “Para qué pio hablar, si no me sirve luego”.

La educación escolar-académica ha convertido al guaraní en una lengua aburrida, compleja y pesada al insistir con la enseñanza de la gramática y los neologismos creados artificiosamente por los que escriben los libros en guaraní. Los docentes enseñan el idioma de origen indígena no desde éste, sino desde un castellano cerrado. Así, la política escolar del Estado va convirtiendo al guaraní en una lengua de museo, con cada vez menos signos de vida. Y los jóvenes van aprendiendo a odiar este idioma.

El poder de los medios tecnológicos de comunicación de masas es, en esta fase del Capitalismo planetario, más que importante en la construcción de cultura y de lengua. Los grandes medios de comunicación que trasmiten desde  las principales ciudades del país, y desde toda la región americana, usan fundamentalmente el castellano. Los medios, con su impacto mediático (principalmente los audiovisuales,  radiales, digitales) en la gente, construyen ciudadanía, y lengua.  Salvo palabras y frases simbólicas en guaraní, los productores de imagen, oralidad y escritura (los periodistas y comunicadores de los grandes medios) usan el castellano. Casi todo lo que las nuevas generaciones escuchan o ven es en castellano, no en guaraní.

Pese a lo que dice la Constitución Nacional y a la promulgación y “vigencia” de la Ley de Lenguas, las elites que administran el Estado Oligárquico Paraguayo no han permitido que el guaraní avance hacia el interior de éste. Conscientes o no de sus actos, hace ya 20 años (contados a partir de la disposición constitucional del guaraní como idioma oficial de país) que las elites políticas, económicas y culturales  del país bloquean el uso del guaraní en el sistema judicial, en la producción de documentos públicos, en los medios de comunicación estatales, en la redacción de leyes, reglamentaciones, ordenanzas, decretos; en la atención ciudadana en las instituciones centralizadas y descentralizadas, en las declaraciones orales de las autoridades. Las elites taponan el acceso del gauraní al Estado.

El guaraní (sus hablantes) es una lengua de resistencia, como las demás lenguas amerindias muertas o aún vivas. Varios factores históricos y culturales han confluido para que, extrañamente, siga siendo hoy un idioma nacional, pese a la persecución y desprecio que sufre de las élites que hablan español y que históricamente concentraron el Poder.  El guaraní (sus hablantes) ha desarrollado  innumerables y potentes recursos de resistencia en su conflictiva relación con el español, tan efectivos que, después de cinco siglos, sigue teniendo más hablantes que su adversario.

Pero así como se ingenió creativamente de recursos para defenderse, ha aprendido muy pocos recursos, tiene muy poca creatividad para el ataque, para el avance hacia espacios de poder social, hoy estratégicos para que siga vivo en el tiempo.

Si sus hablantes no aprenden nuevas estrategias para ocupar espacios de poder real (Estado, medios de comunicación, escritura), no es descabellado proyectar que, tal vez, la segunda mitad de este siglo lo encuentre muy debilitado, con una significativa disminución de hablantes en el país, y con la perspectiva de que, más hacia el futuro, se convierta en una lengua muerta, simplemente de símbolos que quedan en la memoria colectiva.

POR ARISTIDES ORTIZ

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24 comentarios en “Porqué los jóvenes van dejando el uso del guaraní”

  1. El fracaso de Mitre

    El ex presidente y periodista argentino Bartolomé Mitre, fue uno de los tantos que acusó al guaraní de ser culpable de la ignorancia y el atraso de los paraguayos. Pero hoy, nuestro idioma, sigue más fuerte que nunca y el Paraguay en pleno desarrollo.

    ‘‘Mientras los paraguayos hablasen el idioma salvaje, el Paraguay nunca podrá ser anexo a la Argentina’’, decía el entonces presidente argentino en la post guerra de la Triple Alianza. En esa época apareció el término ‘‘guarango’’ que se refería a una persona muy ignorante o garañón, calificativos de los más bajos, viles y salvajes, según una publicación de la Secretaría de Políticas Lingüísticas. Mitre, uno de los responsables de la devastación del Paraguay, es, sin embargo, visto como un héroe en su país y su nombre está en las placas de cientos de calles, avenidas, plazas y escuelas de cualquier ciudad argentina.

    Hoy, 140 años después de esa contienda que arrasó con nuestro país, dejándolo casi sin habitantes, aún existe una minoría que cree que el guaraní es un idioma de ignorantes o de ‘‘inferiores’’. Recordemos que el ‘‘yo no hablo guaraní’’, representó durante años una carta de presentación que hacía referencia a un status superior.

    Entonces, ¿por qué persiste este idioma y se fortalece con el tiempo? Es que el guaraní es un idioma de resistencia, que perdura pese a los intentos de eliminación que sufrió durante más de 500 años. Está en el ADN del paraguayo y permea todos los tiempos, sesgos y maltratos. Hoy nos permite mantener las tradiciones.

    Los paraguayos pensamos en guaraní. La publicidad descubrió en los años 90 que un ‘‘Ha upeí’’, o un ‘‘ñane mba’etete’’ venden más como slogan o jingle que un ‘‘y después’’ o ‘‘un auténticamente nuestra’’, invitando a la antropología a que investigue y descubra que el guaraní está en nuestra sangre.

    Pero los azotes al guaraní forman parte de todas las épocas del Paraguay. En la gloriosa era de Don Carlos Antonio López, en el afán de volver ‘‘culto al Paraguay’’, se prohibió a los habitantes hablar el guaraní en los lugares públicos y escuelas, y aquellos que eran descubiertos ‘in fraganti’ recibían tremendos golpes en la plaza pública, y si se trataban de funcionarios públicos, podían perder el empleo.

    En el diario ‘‘El país’’ del 4 de marzo de 1939, se lee: ‘‘El Paraguay tiene un gran enemigo de su progreso, el idioma guaraní… el que hablan ciertas clases sociales inferiores como el indio primitivo y se inculca a quienes se preocupan del progreso de nuestro país a estudiar los medios de hacer una guerra sin cuartel a este idioma al parecer inofensivo, pero en realidad es el enemigo más poderoso de nuestra cultura’’.

    Con la Constitución de 1992 el guaraní se convirtió en idioma oficial y ganó la aceptación de la sociedad. Pero no desaparece el sesgo de aquellos que creen que hablar guaraní definitivamente nos hace ser menos que los otros.

    Hoy por hoy, vemos con orgullo que canales como Paraguay TV, cuentan con programas íntegramente en guaraní como Marandú (Noticias), o el ya popular Kay’uhape (Mateando), pionero en el rubro en la televisora SNT. ‘‘No entendí nada, pero entendí todo’’, me decía la Dra. Olga Castaño, palabra mayor en investigación sobre televisión y directora de la Autoridad Nacional de Televisión de Colombia, al ver el programa Tembi’u Rape de la TV estatal paraguaya.

    La presencia del guaraní en la televisión hizo que ingresara el idioma a miles de hogares y se integrara en la vida cotidiana de la gente, sin distinción de clases sociales. ‘‘El medio es el mensaje’’ sostenía el lingüista Marshal McLuhan, al respecto en los años 70.

    Y una prueba del poder de la televisión fue una investigación del Registro Civil publicada en abril de este año; los nombres Onur y Sherazade, personajes de una telenovela turca emitida en un canal de TV, fueron los preferidos para los recién nacidos en varias localidades del Paraguay.

    El largometraje nacional ‘‘7 Cajas’’ fue otro éxito a nivel local e internacional que desde el 2012 se ganó la aprobación de la gente que se sintió identificada, al ver su cultura reflejada en la pantalla gigante y extensas escenas habladas solo en guaraní.

    De manera que en la medida en que existan programas, noticieros o espacios, más gente hablará el guaraní porque son los medios los que enseñan e instalan. Y hoy, con más noticieros, más programas o películas en guaraní, más espacios, podemos ratificar que Mitre fracasó en su plan de borrar el guaraní y de convertir a Paraguay en provincia Argentina. Al contrario, ¡el guaraní goza de buena salud!

    César Palacios

    http://www.5dias.com.py/52539-el-fracaso-de-mitre

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  2. El aporte criollo

    Existen vocablos que facilitan bastante entenderlos pero que después significan totalmente otra cosa o, por lo menos, no cumplen la tarea ni la función para las que fueron creados. Me explico con una palabra como “armario“, una especie de mueble o sitio destinado exclusivamente a guardar las armas. El armario corresponde hoy a un sitio en donde se deposita cualquier cosa pero nunca un arma.

    Estamos en el mes de setiembre que deriva del latín septem (siete) por ser originalmente el séptimo mes del año de acuerdo al antiguo calendario romano y que se iniciaba en marzo. Los romanos aceptaron el calendario juliano pero, respetando algunos nombres, setiembre pasó a ser el noveno mes.

    La primera palabra americana pegada a la lengua castellana fue el de “canoa” que también Cristóbal Colón describió como la embarcación que usaban los aborígenes. Y Colón hizo el primer contacto con los taínos de las Antillas quienes llamaban “uragán” a las tormentas de ese sitio y que después los navegantes españoles denominaron huracán. Otra palabra taína se trataba de “macana” que consistía en el arma hecha de una gruesa vara de una dura palma y usada por sus temibles adversarios, los caribes.

    El caríbal, de Caribe, se transformó en el feroz antropófago de las Antillas en caníbal y se rescatan muchas palabras que los nativos de entonces cruzaron con los exploradores españoles como: guayaba, caoba, guacamayo, Jamaica, papaya, maíz, papagayo, iguana, maní, tiburón, piragua, yuca. Pero, Daniel Balmaceda, un porteño que comenta estas cosas, explica que la palabra que más gustó y dio la bienvenida a los navegantes fue la “hamaca” y uno de los grandes hallazgos con el que se topetaron en aquellos primeros momentos. Los marinos dormían en el piso de los barcos y las condiciones sanitarias no eran de la mejor ya que también las ratas y cucarachas formaban gran parte de la tripulación.

    A partir de ese momento las condiciones de vida durante el viaje de los marinos tuvieron parabienes ya que dormían suspendidos en el aire y maravillados con el tan sencillo invento de los nativos. Es probable que la hamaca tuviera su origen en el Paraguay por el tan poco apego al esfuerzo y que hasta nuestros días se ve reflejada esa apatía en todo el territorio nacional.

    El chocolate de los aztecas maravilló a Hernán Cortés, así como el cacao, el cacahuete, el tomate y el aguacate (palta en idioma quechua). Tizatl era una arcilla blanca que usaban los aztecas para escribir. En España se conocía como gis, y como no solo en el Guairá nos manejamos por el revés, los españoles hoy llaman tiza a la gis y en México le dicen gis a la tiza.

    Rescato el término mapuche de “vuriloche.” Vuri es detrás, lo es médano y che es gente y dio origen a Bariloche (Argentina). Del mapuche se rescata la coca, zapallo, locro, cóndor, totora, poroto y mate. El tampu era sitio de ordeño de las vacas y pasó a ser tambo. Y el Pilcumayo (río rojizo) que tanto acá rasy ya nos dio.

    Guarán era un gran cacique en el Paraguay, al morir le sucedió su hijo Guarán-í, de donde parece surge el nombre de “guaraní” y también aportamos algo a la lengua española como yacaré, yguazú, tatú, yarará, tucán, yapeyú, ñandú, chiripá, ananá, jaguar (de yaguareté), ombú y pororó.

    En la antigua Grecia llamaban “idiotes” a los que, por falta de educación, no podían ejercer ningún cargo público. Los romanos aceptaron el término por la debilidad mental que tenían los idiotes. Demás está decir que idiotes le dio vida a los idiotas y ni que decir a la función pública del Paraguay…

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  3. Alma guaraní

    Por Lourdes Peralta

    Todo en esta vida nos deja una lección cuando queremos y sabemos tomarla. Para algunos, el caso de la conductora de radio y tevé Carmiña Masi fue una pavada más para rellenar noticias, para otros mereció una apología al guaraní, otros no dijeron nada pero se indignaron, otros se identificaron: mitad porque cada uno es libre para expresar lo que quiere y mitad porque piensan lo mismo que ella. En fin, variedad de emociones, reacciones, comentarios, reflexiones.

    La mujer había recalcado su rechazo hacia el idioma guaraní, sugiriendo que los “chicos que se lo metan en el c…”, algo, por cierto, ofensivo y completamente infructuoso para el fin de la comunicación integradora. Algunos también la tildaron de “astuta”, “hace nomás un personaje y los idiotas se lo creen”, etc., aprovechando la situación para engordar un currículum mediático.

    Hay límites que son tan obvios y necesarios como el agua pura de antaño, que aunque ya no se respeta, es lo que debe ser.

    Carmiña tocó nada menos que el alma de la identidad nacional y por eso fue duramente criticada en las redes sociales.

    La difundida creencia de que el idioma guaraní entorpece o retrasa el aprendizaje es equívoco –o cierto solo cuando consideremos ¿el aprendizaje al servicio de qué y de quiénes?–. Pero la gran razón del atraso cultural y educativo que sufrimos desde siempre es el complejo sentido hacia las propias raíces. El idioma guaraní es medular, y un comunicador que maneja la lengua nativa es capaz de comprender los pensamientos y sentimientos de millones de paraguayos que no saben expresarse en castellano. Esta verdad existe, no se la puede negar ni tampoco es para avergonzarse. Saliendo un poco de Asunción o del cinturón céntrico hay clases vivenciales y gratuitas en los asentamientos de los damnificados, donde un grueso de las familias hablan netamente en guaraní.

    No está de más decir que este idioma estéticamente utilizado (poesía, cuentos) es expresión tan fidedigna de interioridad personal como reveladora de nuestra historia social. El idioma que Carmiña y tantos otros mandan meter donde no da el sol es el eje de nuestra cultura. Qué tonto y suicida sería anularlo.

    Desdramatizando, es decir, viendo lo bueno, el asunto reciente hizo que la Secretaría de Políticas Lingüísticas se planteara el objetivo de conseguir que se pene cualquier discriminación contra el idioma, admitiendo que hasta ahora solo es un ente de concienciación. No vendrían mal un combo de medidas correctoras, por ejemplo una disculpa pública, una pasantía en las escuelitas del Bañado, clase y examen de historia para quien cometa la falta de respeto. Enriqueceríamos la educación cívica, formando un multiplicador más para la convivencia.

    Tampoco el avance de la cultura foránea de manera tan prepotente, el consumismo como principal alterador, es un punto menor. Bien haríamos en pensar lo que vivimos en nuestra sociedad: el rechazo no solo hacia el guaraní, también a los rasgos físicos: el color del pelo, la constitución, la estatura, la forma de los ojos, etc. El trastorno de la negación del mestizaje crece, como si reconocer nuestra parte india significara ser menos o cerrarnos a otras culturas. En fin, apasionante y necesario tema para la charla continua y el reconocimiento. Ojalá, de a poco, vayamos todos, especialmente los comunicadores masivos, abriendo surcos con menos brutalidad y más profesionalismo.

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  4. Rescatan cuatro palabras del idioma guaraní en Paraguay Más del 90 por ciento de los paraguayos es bilingüe.

    Cuatro palabras del idioma guaraní, que se creían desaparecidas, fueron detectadas en el habla de un pequeño grupo de tejedoras tradicionales de encaje. Se trata de “ambopi”, que significa fleco o borla de ropa; “myangy’o”, que es el preparado del telar; “(Ai) povä”, que significa hilar, y “he’ÿ”, que se refiere al soporte de madera para el tejido. Técnicos de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL) de Paraguay hicieron el hallazgo en la ciudad Piribebuy, ubicada en el departamento de Cordillera, a unos 73 kilómetros de Asunción (capital), durante entrevistas grabadas a varias artesanas de ponchos, encajes y otros tejidos hechos a mano. Lea también: Poema guaraní fue galardonado como el mejor del mundo El presidente de la Academia de la Lengua Guaraní, Domingo Aguilera, explicó que posiblemente esas palabras dejaron de usarse dentro del guaraní por imposición de otras que se asemejaban en el español. “En toda tecnología tradicional antigua, cuando esta tiende a desaparecer también desaparece su mundo léxico y cultural. Por eso nos sorprendió sobremanera encontrar esos vocablos que creíamos desaparecidos del lenguaje común”, manifestó Aguilera. Aguilera explicó que las cuatro palabras pronunciadas por las artesanas de Piribebuy, están registradas por Antonio Ruiz de Montoya en su libro “Tesoro de la lengua guaraní” (1639). “Fueron muchas las palabras desaparecidas durante el tiempo de la colonia, como el verbo ‘(A)ja’, que significa ‘nacer’ en el guaraní paraguayo, pero que ahora se dice ‘nasé’, que es un préstamo del español”, dijo Aguilera. La SPL rescatará los vocablos antiguos en lugares donde se trabaje con tejidos artesanales, como Carapeguá o San Miguel de Misiones. Este trabajo forma parte de la elaboración de un Corpus de Referencia del Guaraní Paraguayo, que consiste en recopilar todas las palabras de ese idioma, tanto oral como escrito. El dato Un 57 por ciento de la población en Paraguay se comunica en Guaraní y más del 90 por ciento de los paraguayos es bilingüe. En febrero pasado, la enseñanza del guaraní fue incorporada al programa de estudios de universidades paraguayas, argentinas y brasileñas.

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  5. PROPUESTAS IGNORANTES
    Las periódicas y espasmódicas campañas contra el uso del guaraní no se debe mayormente a la falta de patriotismo sino a un desecho humoral que tiene partes iguales de estupidez e ignorancia.
    En cualquier lugar del mundo la suma de las lenguas que las poblaciones manejan es un signo de intelectualidad aquí surge la irracionalidad de perseguir a una lengua básica, antes que producir condiciones para que nuestros compatriotas jóvenes aprendan nuevos idiomas a más del guaraní y el español, como el inglés, el chino, el alemán.
    Posiblemente los delirantes de este plan piensan que el guaraní es a nuestra cultura lo que – por ejemplo – el mapuche para Chile y Argentina. Esta lengua la siguen hablando 100 mil personas en ambos países mientras el guaraní tiene 18 millones de hablantes en la región, o sea, tres veces nuestra población.
    El Mapuche es responsable de la cultura de una porción relativamente pequeña de los países mencionados, el guaraní es protagonista de casi TODA la cultura paraguaya.
    Intentar la desaparición del guaraní supone “resetear” nuestra cultura, renunciar a la propia razón de los nombres desde nuestra cosmogonía hasta el postmodernismo del Google en guaraní. Es desechar por las cañerías de la historia el cuerpo que nos constituye como identidad.
    Es un disparate.-

    Augusto Dos Santos

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  6. SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

    Las facultades de Arquitectura y Medicina anunciaron que incorporarán en su malla curricular la enseñanza del idioma guaraní. La ocasión es propicia para realizar algunas reflexiones sobre la materia.

    Uno de los grandes problemas culturales pendiente de resolución en nuestro país es la supervivencia del empleo del idioma guaraní. ¿Cómo salvarlo de la desaparición?

    Desde su incorporación como “idioma nacional” en la Constitución de 1967, comenzó a hablarse en términos de proyectos gubernamentales apuntando a su revalorización en la consideración oficial y general de la población. En la Constitución de 1992 se lo elevó un peldaño más: al rango de “idioma oficial”, con lo cual el Paraguay quedó legalmente convertido en un país bilingüe, dejándose a cargo de la ley establecer en qué documentos o circunstancias se emplearían uno o ambos idiomas oficiales: el español y el guaraní.

    Estas fueron iniciativas loables, así como el incorporar la enseñanza de la lengua vernácula a los programas escolares y en carreras universitarias, como también fomentar la traducción de algunos documentos y textos importantes a esta lengua. Lamentablemente, al cabo de varias décadas se observa que, si bien el guaraní recibe mucha más atención y reconocimiento oficial, no por eso se lo habla más ni mejor. Por el contrario, las remesas infantiles y juveniles de la población que se van incorporando a la vida social van abandonando su aprendizaje y se desinteresan de su empleo en la vida cotidiana.

    Se suele escuchar que la culpa de este notorio retroceso de la lengua nativa la tiene el defectuoso sistema didáctico que se aplica en la educación formal. También se afirma que, no teniendo el guaraní vocabulario para acompañar el progreso de las ciencias, la tecnología y las nuevas pautas culturales de la vida moderna, va quedando arrinconado por la fuerza de estas circunstancias.

    De hecho, según los estudiosos, tanto como por lo que la experiencia muestra, la lengua guaraní en estado de pureza original ya no existe ni entre los indígenas. Va siendo sustituido por una mezcla con el español, el “yopará”, en el que gradualmente se van perdiendo vocablos en guaraní y ganando otros en español, de tal suerte que en una frase cualquiera, con estructura gramatical hispana, si tan solo se emplean en ella dos o tres palabras en guaraní, ya se considera “paraguaya”. Es cuestión de escuchar a los dirigentes campesinos efectuando declaraciones verbales por medios periodísticos, para advertir claramente hasta qué punto el propio yopará se va volviendo cada vez más hispánico.

    Es demasiado obvia la importancia que siempre tuvo el guaraní en el desarrollo de la identidad paraguaya, a tal punto que cabe preguntarse, con consternación, si su desaparición gradual no implicará también la reducción o la deformación del modo de ser nacional, hasta convertirnos en algo que nadie podría identificar claramente, un pueblo híbrido, despersonalizado, desfigurado por la adopción de modos extranjeros, con símbolos, pautas, músicas y valores ajenos a nuestras raíces.

    Sin duda, la supervivencia del guaraní es un problema existencial para nuestro pueblo, para la esencia misma de la cultura nacional; quizás uno de los más graves en el ámbito cultural. Ante su eventual debilitamiento radical o desaparición, cabe preguntarse: ¿De qué maneras nos manifestaremos después? ¿Cómo expondremos nuestras emociones, el sentimiento patriótico, los cantos y poemas dedicados a los amores y a los pueblos; a los hoyuelos de la amada, a los valles y a los recuerdos de la infancia, que hoy se manifiestan con tanta expresividad en guaraní?

    Y, en sentido contrario, ¿cabe acaso no reconocer el gran obstáculo que el manejo del guaraní representó siempre para la formación intelectual, en especial la del campesinado? Expresarse solamente en guaraní-yopará, no aprender el español o aprenderlo mal, margina al paraguayo y a la paraguaya del avance de la cultura general, mundial, de la humanidad. Deja a las personas fuera de concurso para competir en medio de una sociedad cada vez más exigente que se globaliza velozmente.

    Así es; la globalización cultural llega muy lentamente al mundo campesino, y no por la vía de la educación formal, como sería ideal, sino por medio de la televisión y los teléfonos celulares, que abren camino hacia las novedades del mundo moderno de un modo caótico. Ante estos medios, el idioma guaraní está perdiendo la batalla. Como no sirve para enlazarse con los productos y mensajes viabilizados a través de la tecnología de los modernos medios de comunicación masiva, se va volviendo una lengua poco menos que inútil para cada vez mayor cantidad de gente, especialmente para la juventud. ¡Qué tristeza!

    Estamos los paraguayos y las paraguayas, por tanto, en una situación cultural harto crítica. La decadencia del guaraní nos produce profundos sentimientos encontrados. Para los adultos mayores, por una parte, a quienes el empleo de la lengua nativa sirvió y fue, desde la infancia y a lo largo de sus vidas, parte esencial de su identidad personal, algo de su propia familia, de su modo particular de ser, hizo que nos sintiéramos paraguayos o paraguayas, comprobar su decadencia es extremadamente entristecedor. Pero por la otra, también ver hoy como adultos a nuestros jóvenes campesinos tan atrasados, tan marginados intelectualmente, tan ajenos al desarrollo cultural del mundo y, por tanto, quedando fuera por su ignorancia de la posibilidad de competir en ningún oficio o profesión razonablemente remunerada hasta dentro de nuestro propio país, es un hecho igual o más doloroso.

    El guaraní, o el yopará, deberían así ser protegidos de su decadencia y posible desaparición; pero no conservándolos como piezas de museo lingüístico, o como nota pintoresca para uso turístico, sino como lenguas vivas, operativas, útiles y prácticas en los ámbitos de las actividades económicas, del arte y del pensamiento abstracto. ¿Cómo hacerlo? En verdad, no lo sabemos.

    Hasta ahora, lamentablemente, al cabo de casi un siglo, la política oficial para fomentar y proteger el idioma guaraní fue un fracaso. Los sentimientos encontrados de quienes amamos el guaraní advertimos su casi inevitable decadencia, la que hasta el momento parece no tener ninguna luz de esperanza.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/sentimientos-encontrados-1337359.html

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  7. Una estadística sobrecogedora

    Un paraguayo, de cada cinco, comprende lo que lee. El 20% es analfabeto funcional. Esto ha sido publicado por el Ministerio de Educación, sin analizar lo que significa, ni las medidas a adoptar para solucionar el problema. Es la explicación numérica del problema paraguayo que viene afectando la educación, desde, posterior al gobierno de Gaspar Rodríguez de Francia, donde se dice que se decía “soy paraguayo porque sé leer”, escuchada en los primeros grados de la escuela primaria, cuando aprendíamos a leer. Entonces aprendíamos lo que leíamos. Y progresábamos. Podíamos estudiar cualquier otro idioma que no planteaba dificultades. Era simplemente otro idioma.

    Los impugnadores de la tesis de responsabilizar de la enseñanza del guaraní en el retroceso de la educación paraguaya sostienen que en Europa subsisten cantidad de dialectos que son aprendidos “en la calle” y que no impiden la absorción de un idioma, en sus respectivos sitios. Es cierto, pero esos dialectos no son enseñados en forma obligatoria, ni son enseñados de una manera diferente al habla común.

    Mi tesis es que la enseñanza obligatoria del “guaraní científico” provoca en el educando un sensible retroceso en el nivel de comprensión, al estudiar el castellano, al evidenciarse lo que proporciona la escritura al dialecto. Hasta la Guerra del Chaco los debates diplomáticos eran tan equilibrados y los nuestros eran superiores. La Inteligencia militar era muy superior.

    El problema comienza a producirse desde 1950 y continúa descendiendo continuamente, hasta llegar al límite actual.

    El pueblo siguió hablando guaraní jopara sin interrupción alguna y sin provocar cambios en la comprensión de los educandos que leían y comprendían bien. Pero a esto hay que sumar otros factores que contribuyeron a crear la situación actual, absolutamente intolerable.

    Como la situación educativa no puede ser peor es necesario tomar medidas urgentemente para intentar revertirla. Estas medidas, me parece deben ser estas:

    Declarar terminada la enseñanza obligatoria del guaraní científico.
    Enfatizar la enseñanza del idioma castellano
    Mantener el dialecto jopara como enseñanza del idioma guaraní
    Abrir un debate nacional sobre el problema.
    Estas medidas deben ser instauradas de manera urgente para intentar recomponer la educación paraguaya a un nivel aceptable.

    La Educación está muy golpeada y es fundamental para el progreso y es vital para la democracia. No se puede jugar con ella. Tener uno que comprenda, sobre cinco, es inaceptable. Es un nivel demasiado bajo, que determina un esquema aterrador.

    Este nivel de comprensión debe afectar a todo el panorama, social y político de la nación. Explica muchas cosas, muchos resultados y la falta de apoyo a políticas beneficiosas, cuya explicaciones no son comprendidas. Y son resistidas y tergiversadas. Explica cómo se plantean los problemas y cómo se busca resolverlos. Y explica los resultados conseguidos.

    Estos resultados explican la situación del país, cosa que a muchos les resulta difícil comprender. Huelgas sin razones y petitorios absurdos solo son explicables por el mucho más importante que el simple conocimiento.

    Hay que proceder rápido, antes que la falta de comprensión acarree problemas insolubles, a todo nivel.

    Alberto Vargas Peña

    http://www.lanacion.com.py/articulo/176876-una-estadistica-sobrecogedora-.html

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  8. Y sin embargo se habló…

    La amabilísima señora que atendía y era dueña del hotel donde nos hospedamos en Brujas (Bélgica) hablaba muy bien el español. Cuando nos despedíamos, le pregunté por los idiomas que se hablaban en la zona de los Países Bajos y me llamó la atención cuando me dijo que el flamenco lo hablaba con la limpiadora del hotel. Al parecer, este idioma es uno de los tantos en el mundo, junto al guaraní, que son hablados según la condición social del hablante.

    Empiezo con esta anécdota porque esta semana que culminó la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL) organizó por primera vez Una semana en lengua guaraní, que tuvo por objetivo animar a la población a usar el guaraní en ámbitos donde suele estar completamente censurado o autocensurado. Es que al guaraní le pasa algo muy particular: es el idioma más hablado por los paraguayos, pero su estatus social es parecido al de la mayoría de sus hablantes, es decir, es secundario; y, sin embargo, es un idioma oficial según nuestras leyes, es decir, dentro de las normas debe ocupar el mismo lugar que el castellano.

    Para que esta situación ideal expuesta en la Constitución se vuelva realidad, se deben crear políticas de largo aliento que deben combatir la acendrada exclusión que vivió el guaraní por muchos siglos, y la implementación de la Ley de Lenguas es clave en este sentido. El ataque de muchos intelectuales paraguayos al idioma era la expresión del pensamiento de la civilización contra la barbarie. La resistencia del idioma a estos embates puede ser explicada a través de la pervivencia de una población sin otra salida: el guaraní no solo era su idioma, era su lenguaje; es decir, el sistema epistémico con el que configura su mundo, siente la realidad, expresa sus emociones y deseos.

    Un conocimiento acabado de la situación del guaraní como lengua, por qué fue atacado y cuáles son las consecuencias de tal acoso, debe ser parte de una amplia investigación multidisciplinaria donde historiadores, sociólogos, lingüistas, pedagogos y antropólogos deben formar parte. El resultado puede ser un amplio documento del cual se puedan extraer políticas eficaces para subsanar las injusticias contra el guaraní.

    No sabemos si en los ámbitos que la SPL propuso que se promocione el guaraní la semana pasada se logró al menos que alguna oración en dicho idioma se haya pronunciado. Pero es un esfuerzo de concienciación que debe ser aplaudido y continuado. Nos queda el consuelo de que en esos días, igual que en este momento en que usted lee este artículo en castellano, miles de paraguayos estuvieron y están hablando, pensando, llorando y riendo en guaraní.

    Por Sergio Cáceres Mercado

    http://www.ultimahora.com/y-embargo-se-hablo-n825644.html

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  9. El portugués avanza vigoroso en Paraguay

    El 6,76% de la población que habita el país ya habla portugués. Este idioma ha crecido un 200% en los ultimos diez años, gracias al avance de la población, la economía y la cultura brasileñas sobre el territorio del país de la mano de la soja.

    Si el guaraní y el castellano han visto bajar de alguna manera su cantidad de hablantes, principalmente para fortalecer el duro bilingüismo guaraní-castellano que cada vez va imponiendose más, el portugués ha sido mucho mas favorecido por la población al aumentar sus hablantes en más del 200%.

    Según los resultados parciales del Censo Poblacional 2012, en ejecución, el 6,76% de la población que habita el Paraguay habla el portugués, lo que significa un 4,72% más que aquel 2,4 % de hablantes registrado por el censo realizado en el 2002. Lo que implica un aumento porcentual de poco más del 200% en poco mas de 10 años.

    Estos mismos datos revelan que 0,23% de la población, muy escasa, es monolingüe portugués. Esta población esta ubicada en las colonias de basileñas cultivadores de soja asentadas en territorio paraguayo, pero que practicamente no tienen contacto con los demás pobladores del país.

    El salto mayor de la cantidad de portugués hablantes tiene a la economía como principal factor: el inmenso negocio del cultivo y exportación de la soja en grano en Paraguay, con sus incomparables ventajas, ha atraído a cientos miles de brasileños a territorio nacional. Actualmente, según las estadísticas de los propios productores de soja, el 90% de las soja transgénica sembrada en el país pertenece a colonos y terratenientes brasileños. Con esta población y sus importantes recursos económicos viene el idioma portugués y la cultura brasileña que representa.

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  10. Censo muestra lenta pero progresiva disminución del uso del guaraní

    Un 10% de la población dejó de hablar el guaraní en los ultimos 10 años. Esta disminución revela el impacto del fracaso de la educación formal bilingue y de la resistencia de la clase política y de los periodistas a usar el guaraní en el Estado y en los medios de comunicación.

    Aunque los resultados parciales del Censo de Población 2012, en desarrollo, vuelven a confirmar que el guaraní es el idioma más hablado en el país (77,09% de la pobalción), estos mismo datos también confirman la hipótesis de muchos lingüistas y estudiosos de que esta lengua de origen indígena va dejando de ser usada cada vez más por los paraguayos y paraguayas.

    El debilitamiento de uso del guaraní se confirma plenamente al comparar los datos estadísticos generales arrojados por los censos poblacional 1992, 2002 y, el actual, 2012. En el del año 1992, el porcentaje de los monoligües guaraní (hablan y entienden solamente el guaraní) era del 37% de la población, mientras que el del 2002 fue del 27%. El censo actual registra sólo un 7,93 de monolingües guaraní.

    Respecto de cuántos hablan el guaraní en el país, sumando monolingües y bilingues, el descenso del uso del guaraní registrado por los censos también es inobjetable. En el censo del 2002, el 87% de la población hablaba esta lengua; en el de este año, hablan el 77%.

    Esta progresiva disminución de guarani hablantes podría atribuirse a la resistencia, por omisión o voluntad, de la clase política pertenecientes a todos los partidos, de derecha y de izquierda, y de las demás autoridades, estatales y de la sociedad civil, a incoporar en la vida del Estado y de las organizaciones sociales el uso de esta lengua. También puede atribuirse a la resistencia de la mayoría de los periodistas y comunicadores a incorporar su uso en los medios de comunicación social -impreso, audiovisual, digital, radial.

    El otro factor, tal vez el más relevante, que facilita la progresiva disminución del uso de este idioma es el fracaso de la educación formal bilingüe, principalmente la del guarani, en las escuelas, colegios y universidades, públicas y privadas. Los casi 20 años de incorporación de guarani como materia en los programas curriculares de las instituciones educativas han arrojado cientos de miles de niños y jóvenes que, antes que querer, rechazan el guaraní, al haberse ensañado con ellos un método pedagógico equivocado.

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  11. El castellano paraguayo
    POR TADEO ZARRATEA ⋅ DICIEMBRE 1, 2012 ⋅ IMPRIMIR ⋅ COMENTAR
    PALABRAS CLAVE CASTELLANO PARAGUAYO, IDENTIDAD CULTURAL, PROPIO DEL PUEBLO PARAGUAYO
    El castellano paraguayo es un castellano diferente de todos los castellanos de América y del mundo. Es propio del pueblo paraguayo; es exclusivo, único, inconfundible e intransferible. Es parte de nuestra identidad cultural. Pero sin embargo es un tema tabu para nosotros.

    1. Para entrar en tema debemos partir de la premisa que, para nosotros, el Castellano Paraguayo (CP) existe; por eso nos ocupamos del mismo. Creemos que tiene una entidad y una identidad propias, pero lo conocemos muy poco. Por eso queremos convocar a los estudiosos del lenguaje e instalar con ellos el diálogo científico; queremos que nos ayuden a caracterizarlo, a definirlo; queremos conocerlo acabadamente, asumirlo, amarlo y defenderlo; queremos hacer del C.P. una marca de nuestra identidad cultural.
    El castellano paraguayo es un castellano diferente de todos los castellanos de América y del mundo. Es propio del pueblo paraguayo; es exclusivo, único, inconfundible e intransferible

    Fuente: http://www.flickr.com/photos/24821270@N07/sets/72157604163885262/
    Y ya en el marco de la campaña queremos darles la noticia de que existen importantes estudios realizados y publicados, pero que no se divulgan. ¿Por qué no se hace? Esa es una cuestión profunda, larga y polémica. Prefiero dejar a cargo de ustedes esa investigación. Me limitaré a exponer ante ustedes lo poco que yo sé del castellano paraguayo, aclarando una vez más que no soy especialista en el tema. Yo soy estudioso de la lengua guaraní y promotor del guaraní paraguayo. Me inscribo en esta lucha para lidiar en ese campo. Para el castellano tendrán que venir otras personas; los especialistas. No obstante ello, les daré mi opinión de lo que entiendo por castellano paraguayo y de cómo debe abordarse, a mi juicio, su estudio.

    Para mí el C.P. es un castellano diferente de todos los castellanos de América y del mundo. Es propio del pueblo paraguayo; es exclusivo, único, inconfundible e intransferible. Pero tiene varios problemas, que son:

    1) El paraguayo no sabe que tiene un castellano propio y en consecuencia no puede asumirlo de modo consciente.
    2) El sistema educativo se niega a reconocer la existencia del castellano paraguayo, a cultivar y divulgarlo.
    3) No se tiene caracterizado, no se sabe cuáles son sus aspectos, su marca, su sello, su identidad.

    En cuanto a cómo debe acometerse el estudio de este fenómeno, entiendo que debemos partir de su ubicación geográfica; de un estudio diatópico, para proseguir con un estudio diacrónico, es decir, recorrer la historia de este dialecto; luego emprender el estudio de su permanencia en situación de contacto con otra lengua durante cinco siglos, para finalmente salir a escuchar cómo habla nuestro pueblo el castellano, observar los niveles de uso del lenguaje y allí establecer las notas diferenciadoras.

    Por su ubicación geográfica, es axiomático afirmar que el castellano paraguayo es un castellano de América, un castellano del Río de la Plata y un castellano del Paraguay, pero para completar el cuadro debemos señalar que su territorio y población se encuentran adyacentes al Brasil, motivo por el cual la lengua portuguesa interviene también en la formación del castellano paraguayo. En el estudio diacrónico debemos considerar el sempiterno aislamiento del Paraguay y por lo mismo el desarrollo de una cultura de características isleñas.

    Como castellano americano, el castellano paraguayo se caracteriza por suprimir el “ceceo”, es decir, por eliminar los sonidos de la /Z/ y de la /C/, sustituyéndolos por la /S/. Ej. Calzón/calson; canción/cansión. Sustituye el pronombre de segunda persona del plural “vosotros” por el pronombre de la tercera persona ficticia“ustedes”, y en concordancia con dicha sustitución suprime la forma de los verbos correspondientes al pronombre vosotros, tales como: veréis, sabréis, si vosotros cumplís; si vosotros pedís, etc. Estas formas no utilizan ninguno de los castellanos de los países de América. Por tanto, la marca más visible del castellano americano es la supresión del ceceo y del pronombre vosotros; aquí decimos: si ustedes cumplen – si ustedes piden.

    En segundo lugar, como castellano rioplatense que es, el castellano paraguayo es un dialecto voseante, característica que comparte con Argentina y Uruguay. Elimina el pronombre personal de segunda persona del singular “Tú” y lo sustituye por el acrónimo “VOS”, vocablo derivado de la abreviatura de Vuestra Señoría (V.S.) tratamiento de respeto en el castellano antiguo e incluso hasta ahora en el castellano de España.

    Pero lo que más distingue y caracteriza al C.P. es su rasgo de lengua sincopada, sin sinalefas ni elisiones, presumiblemente como consecuencia de su permanencia en contacto con el guaraní en un mismo territorio y hablando ambas lenguas la misma población. La síncopa es un fenómeno del habla que consiste en cortar la cadena hablada entre palabra y palabra; en separar claramente una palabra pronunciada de la anterior y de la siguiente. El guaraní tiene esta inconfundible característica, pero es debido a que todas sus palabras terminan en vocal como el italiano, ninguna en consonante; y todas sus sílabas son directas como en japonés. Entonces se produce un corte glotal entre palabra y palabra. Evidentemente el paraguayo transfirió esta característica del guaraní a su castellano y la convirtió en lengua también sincopada. Dice por ej. el’ombre, el’ángel en vez de decir “elombre”, “elangel”. El stop glotal virtual que el guaraní usa entre palabra y palabra, aquí aplicamos también al castellano.

    También es característica del C.P. la entonación cadenciosa. Los arrastres y alargues onomatopéyicos, la permanencia del fonema /LL/, la riqueza de vocabulario, la sobriedad del discurso, su carga de palabras arcaicas, pero sobre todo su construcción sintáctica peculiar, alterada y en muchos casos calcada sobre la sintaxis guaraní.

    Identificación y caracterización

    Un paraguayo puede identificar el castellano de su país al escuchar hablar a alguien. Lo identificaría por algún aspecto, pero no podrá explicar por qué es castellano paraguayo. No lo podrá hacer porque el sistema educativo no le ha brindado las herramientas para reconocerlo; no le ha inculcado las características de este dialecto que es el suyo y de su pueblo. Una cosa es identificar un dialecto empíricamente, de oídas, y otra bien diferente es poder caracterizarlo; señalar sus notas diferenciales. En nuestro caso los lingüistas y dialectólogos establecieron hasta ahora la caracterización del C.P. atendiendo a tres aspectos: LA FONÉTICA, EL LÉXICO y LA SINTAXIS.
    Características fonéticas

    Según el dialectólogo español don Germán de Granda, el mejor estudio que se tiene realizado sobre la fonética del castellano paraguayo es el del lingüista sueco Bertil Malmberg, titulado: “Notas sobre la fonética del español en el Paraguay”. Este estudioso ha observado los siguientes fenómenos en el C.P. 1) La preservación del fonema /Ll/. (Cabe aclarar hoy, que pertenezco a la última generación de paraguayos que sostiene la /Ll/; mis hijos ya la perdieron.). 2) La articulación africada de la /Y/. Ej. Ya, ye, yo en vez de la diptongación ia, ie, io. 3) La eliminación de la /S/ intermedia y su sustitución por una fuerte espiración gutural. Ej. poste/pohte; puesto/puehto; pasto/pahto. A estos tres aspectos agrega De Granda otros tres: 1) La fuerte oclusión glotal entre palabra y palaba; es decir la síncopa. 2) La unificación de los alófonos: /Y/, /C/, /L/ (sho, yo, cho) y 3) La prolongación de la /V/.

    Características lexicales

    Siguiendo a don Germán de Granda señalaremos que el castellano paraguayo se caracteriza también por su léxico muy especial. En este castellano abundan los arcaísmos hispanos, palabras caídas en desuso en otras regiones; especialmente un conjunto de palabras de origen náutico. Luego se observa una inusitada abundancia de palabras de origen militar. Sigue con otra serie de lusismos; con otro importante grupo de italianismos y finalmente con su carga de guaranismos. Veamos por parte.

    Palabras de origen náutico

    Abajo, de aguas abajo, sur; arriba, aguas arriba, norte; adentro, tierra adentro, interior; alambrar, originariamente era “realizar alambra en el mar”; arribar, subir una cuesta o llegar a destino; arribeño, forastero; averiado, persona con malos antecedentes; abarrotar, llenar; abombado, confuso; abra, lugar abierto; aguada, amarrar, amenazo, anclar, anclado; arrumarse, juntarse mucho; astillero, estalero y estadero, lugar donde se trabaja la madera; avío, aviarse, llevar alimentos para consumo en viaje; bajo, depresión leve de terreno; bajear, ir hacia el bajo; balde, baldear; banco de arena; bandear, cruzar, traspasar; bolear, girar; empatar, originariamente era “unir dos cabos de cuerda”; embicar, dirigir una nave hacia la costa; virar, dar la vuelta; zuncho, abrazadera, etc.

    El hablante de castellano que usa estas palabras, es muy posible que sea paraguayo. Pero hay más. Están los arcaísmos hispanos o palabras viejas, como: bastimento, baqueano, bodega, bonanza, bolicho, bordear, boyar, calafatear, candelero, costa, costanera, costear, derrotero, despachar, embarcadero, embarcadizo, encomienda, embromado, ensenada, entablar, estadía, estero, espinel, fija, flete, fletar, flote (salir a flote), galleta, garúa, grampa, isla, isleta, islería, mariscar, maroma, maleta, mazamorra, monte, paloapique, petaca, picada, piloteada, playada, provista, popa (viento en popa), punta, rebenque, roldana, toperol, trincar, torniquete.

    Palabras de origen militar

    Tenemos en nuestro léxico otro importante grupo de palabras que son de origen militar. ¿Y esto por qué? Porque la historia política del Paraguay es la de cinco siglos de gobiernos militares o de tipo militar. El paraguayo antes que ciudadano fue soldado y muchos lo son todavía. De allí que su lenguaje tiene una importante carga de términos militares, tales como: birrete, campaña, compañía, cucheta, diana, hilera, oficial de compañía, sargento de compañía, intendente, rancho, ranchear, ranchero, desertor, trinchera, trincheta, disparar, baqueta, parada, machete, reyuno, fogueo, retreta, paisano, bala, balita, caja, partida, macana, tienda, yatagán, vaqueta.
    Lusismo o lusitanismos y brasileñismos

    La contigüidad del Paraguay con el Brasil y la interacción intensa a través de los siglos con este país, ha dejado vestigios en el castellano paraguayo. Este dialecto registra lusismos y brasileñismos tales como: Banza, del portugués Banzo, travesaño. Bosta, del port. Bosta. Cachaza, del p. cachaça. Cacho, del p. cacho. Carimbo, del p. carimbo. Carozo, del p. caroço. Casal, del p. casal. Cerrazón, del p. cerrazao. Changa, changador, del p. jangada. Jangada, jangadero, ídem. Despachante, del p. despachante. Fariña, del p. farinha. Lobisón, luisón, del p. brasileño lobis-homen.

    El hablante del castellano que usa estas palabras es muy posible que sea paraguayo, pero también los que usan: firulete, friolento, garúa, liña, mucama, naco, pandorga, pedregullo, pichincha, plagueo, plaguear, piola, pombero, puchar, quilombo, rabincho, recova, rengo, repartición, reviro, revirarse, zafado, soco, tacho, temar, temático, tranquera, verija, farra, cachada.

    Italianismos

    La proximidad del Paraguay a la Argentina y la intensa interacción humana y social a través de cinco siglos con este país, ha ingresado a nuestro castellano muchos italianismos, tales como: atenti, antipasto, ambiente, altoparlante, bocho, capo, corso, coso, crepar, crocante, crosta, cucha, chau, eco, ecolecuá, escrachar, espiedo, facha, fato, festichola, feta, fiaca, fregar, foguista, lungo, mafia, negocio, óleo, pastafrola, risoto, salame, salute, siete velo, sonar, tano, tratativa, tuti, berretin, biyuya, cana, chanta, chantapufi, chapar, linyera, malandra, mersa, mufa, peseto, polenta, toco, tuco, chimentar, falluto, laburar, pálpite, pizza, yeta, apolillar, bulín, caficho, campana, morfar y muchas más.

    Guaranismos

    Huelga señalar que aquel hablante de castellano que usa alguna palabra guaraní en su discurso es indudablemente paraguayo. Sin embargo, el castellano paraguayo puede ser tal, y lo es de veras, sin usar ninguna palabra del guaraní. Es lo que don Rafael Rodríguez Marín califica como “el castellano paraguayo culto o estándar”, por oposición al “castellano paraguayo popular o coloquial”. El nombrado, entonces Secretario de Lexicografía de la Real Academia de la Lengua, nos dijo en ocasión de nuestra última visita, en su casa de Madrid:

    “Para mí no existe castellano más bello que el castellano paraguayo culto”y a continuación aclaró: “Los portadores del C.P. culto son los profesionales paraguayos de distintas ramas de las ciencias. Estos, cuando vienen a España a dictar conferencias científicas sobre sus respectivas especialidades, traen el C.P. de más alto nivel. Ellos no usan palabras del guaraní, pero el guaraní está presente en su discurso. ¿Y cómo?: en la síncopa, en el tono, en la abertura de las vocales, en los alargues onomatopéyicos, en el léxico, pero especialmente en la construcción sintáctica”.

    Por su parte el C.P. popular o coloquial delata a cada paso su origen y entidad por la cantidad de palabras, lexemas y morfemas del guaraní que incrusta a su castellano. Veremos este fenómeno pero antes les quiero advertir que existe un importante grupo de palabras de origen guaraní que ha sido admitido y asimilado al castellano por el diccionario de la R.A.E. En 1970 la R.A.E. publicó la edición decimonona de su diccionario general, y en ella ya se encontraban estas palabras, algunas como de origen guaraní, pero la mayoría todavía como argentinismos o voces del Rio de la Plata. Veamos:

    abatí, aguaí, apepú, arasá, caaminí, caburé, caca, caiguá, camambú, cambará, camuatí, caracará, caracú, caraguatá, caranday, caraú, carayá, cario, caroba, carurú, catinga, catingudo, catingoso, catiguá, curuvica, chiripá, guabiyú, guabirá, guaicurú, guará, guaraná, guaraní, guazubirá, manguruyú, maraca, maracaná, maracayá, ñandú, ñacaniná, ñacurutú, ñandutí, paraguay, paraguayo/a, piraña, pireca, pororó, sarandí, saría, surubí, tacuara, tacurú, taita, tapera, tapir, tataré, tatú, tereré, teruteru, tipoí, tucán, tupí, ura, urundey, urú, urubú, urucú, uruta, yacaré, yagua, yaguar, yaguané, yaguareté, yataí, yapú, yarará, yaré, yatay y yuquerí.

    Luego de 37 años de esta publicación debemos suponer que fueron introducidas muchas palabras más, sobre todo ahora que la Federación de Academias se abre hacia el reconocimiento de los regionalismos o dialectos regionales. Es posible que los paraguayos estemos usando más que otros estas palabras, pero desde que son admitidas por las Academias significa que ya pertenecen a toda la comunidad hispanohablante. Es el aporte del guaraní a la lengua castellana. Pero ¿acaso nosotros hacemos lo mismo para acrecentar el guaraní paraguayo? No. Nosotros resistimos a los hispanismos. Pero esto no viene al caso. Prosigamos y concluyamos.
    LAS LOCUCIONES. Existen otras marcas del castellano paraguayo consideradas locutivas o propias de la locución, del discurso. Es un modo de hablar.

    LOS PLEONASMOS. Una característica bien marcada del castellano paraguayo es la profusión de pleonasmos. No podemos precisar la causa, pero todos hemos observado expresiones tales como: me subí arriba; me bajé abajo; caminé a pie, etc.

    LOS ALARGUES DE LAS VOCALES. Luego tenemos los alargues de las vocales en ciertos puntos de las palabras, que constituyen onomatopeyas de movimiento, tales como: me iiiiba despacito; veníiia caminando. Agarró y se fueee; leeejos se fue. Este fenómeno es posible que tenga origen en el guaraní, idioma en que abunda la onomatopeya tanto de sonido como de movimiento. Estos rasgos son más propios del castellano paraguayo popular.

    LAS MARCAS MORFOSINTÁCTICAS. Finalmente ingresamos a lo principal; la construcción de las frases y oraciones en el castellano paraguayo. Esto sí es definitorio. Reitero que el C.P. también tiene sus niveles, en especial los dos citados y que en el nivel culto no se usa palabras del guaraní pero igual tiene una identidad absolutamente paraguaya. Se distingue por sus características fonética, discursiva, lexical y locutiva. Pero especialmente por su construcción sintáctica. Aparentemente nada de guaraní hay en expresiones como: vino de balde; se fue no más; le dije luego; etc. Sin embargo constituyen calcos sintácticos perfectos del guaraní: Son copias de: ou rei; ohónte; ha’e voi chupe kuri. Esto sube de punto cuando se trata del C.P. popular. Allí se registra una marca no sólo sintáctica sino morfosintáctica. Allí es donde se usan los morfemas del guaraní tales como: hína un morfema que indica accidente de tiempo presente continuativo en guaraní. Se usa en expresiones como: estaba hína. Otra partícula sufija de tiempo es: kuri, que indica tiempo pretérito reciente. Una partícula que indica modo simulativo de uso frecuente es: gua’u, se usa en expresiones como: hacemos las cosas de gua’u. Entre las palabras del guaraní admitidas por la Academia encontramos abatí y tupí, las cuales pueden usarse en contextos castellanos, pero en ese contexto no se puede construir una frase como: “avati tupi”, como decimos en guaraní; se tendrá que decir “el abatí de la variedad tupí”. La expresión “avati tupi” responde a la construcción sintáctica guaraní, donde el género precede a la especie y procede por mera yuxtaposición. Del mismo modo se construye la posesión de las cosas, donde el poseedor precede a la cosa poseída. Ej. Kili kamisa jyva votö. El castellano construye a la inversa. Ej. (El ) botón (de la) manga (de la) camisa (de) Aquilino. Muchas de estas construcciones sintácticas del guaraní se realizan en el castellano paraguayo, el cual se halla profundamente influido por la sintaxis guaraní, y es tanto más cuando más bajo es el nivel.

    Bien hasta aquí las noticias que tengo del castellano paraguayo. Es justo que deje en este punto para que prosigan los especialistas en lengua castellana. Por mi parte esto constituye casi una irreverencia desde que soy guaraniólogo y del castellano apenas soy un hablante.

    1. Conferencia dictada por Tadeo Zarratea en la Universidad Americana de Asunción, miércoles 25 de abril de 2007.

    Fuente digital: http://mbatovi.blogspot.com

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  12. “El guaraní es una lengua sin gobierno ni Estado”, sentenció Meliá

    Asunción, Ciudad del Este y Encarnación son las ciudades más colonizadas del país, a raíz de que sus habitantes van dejando el uso del guaraní, negándolo como parte de su identidad y su historia, afirmó el antropólgo Jesuita.

    En una charla magistral que dictó esta mañana en la sede de Tv Pública Paraguay, el antropólogo jesuita Bartomeu Melià afirmó que “el problema del idioma guaraní es que no tiene Estado ni gobierno que lo sistematice ni planifique”, en abierta crítica a que ésta lengua es abandonada por el Estado Paraguayo y sus autoridades, pese a que la Constitución Nacional le da el rango de lengua oficial del país y existe la Ley de Lenguas que la reglamenta.

    En la charla, de la que participaron periodistas, lingüistas, estudiantes de comunicación, trabajadores de Tv Pública y ciudadanos en general, Meliá abogó por una “estandarización, sistematización y ordenamiento del guaraní desde el Estado Paraguayo”, tarea que aún no se ha asumido, agregó.

    “Antes que preguntarnos porqué los paraguayos y paraguayas deberíamos hablar el guaraní, deberíamos preguntarnos porqué los paraguayos no deberían hablar el guaraní, que es la lengua en la que el país hizo su historia, es aún su lengua materna y es parte central de su identidad como nación”, reflexionó el sacerdote jesuita.

    Concluyó que la estructura mental del paraguayo fue construida por el idioma guaraní y no por el castellano, razón por la cual es imposible obviarlo en la vida social, política y estatal.

    “La guerra entre los estados por las lenguas es una guerra muy actual, porque aquí se define la dominación de un país”, sentenció en otro momento de su charla el antropólogo, refiriéndose a que los estados, como el paraguayo, que no se ocupen de su lengua, abona la muerte de la misma.

    En una directa crítica a la causa profunda de la discriminación que sigue sufriendo el guaraní, Meliá calificó a Asunción, Ciudad del Este y Encarnación como “las ciudades más colonizadas del país, a raíz de que sus habitantes van dejando el uso del guaraní al negarlo como parte de su identidad y su historia.

    La charla formó parte de una serie de encuentros que Tv Pública viene organizando en su propósito de reflexionar sobre el guaraní y la necesidad de construir un canal que incorpore a este idioma en su programación.

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  13. Fomentan uso del guaraní en funcionarios públicos de Paraguay

    “Ñomongetará Guaraníme o Encuentros en Guaraní” es un proyecto que busca fortalecer valores culturales y democráticos a partir del aprendizaje y el uso del idioma guaraní.

    Inicialmente es entre los funcionarios de la Secretaría de Información y Comunicación para el Desarrollo (Sicom). El proyecto es promovido por la Dirección de Educación y Comunicación para el Desarrollo y prevé involucrar a todos los funcionarios de la Institución, mediante grupos de trabajo de alrededor de 5 personas que deberán reunirse una o dos horas diariamente para conversar o leer algún texto en guaraní, y de esa forma ir tomando la costumbre de expresarse en este idioma.

    El proyecto se fundamenta en la Ley de Lenguas Nº 4.251 promulgada por el Poder Ejecutivo en el 2010. El mismo establece que “el idioma guaraní será objeto de especial atención por parte del Estado por su condición de signo de la identidad cultural de la nación, instrumento de cohesión y unidad nacional y medio de comunicación de la mayoría nacional”. Durante la presentación del proyecto ante los funcionarios, realizada este jueves el ministro de la Sicom, Augusto Dos Santos, afirmó que para que la Ley de Lenguas funcione debe haber actitud y voluntad de parte de la gente y en las instituciones públicas.

    Añadió que el guaraní es uno de los elementos culturales de las cuales, los paraguayos todavía podemos enorgullecernos en el exterior, sin embargo acá en Asunción, muchas veces despreciamos. Por su parte, el director de Comunicación para el Desarrollo, Oscar Cáceres, además de la Ley de Lenguas, hay también una cuestión social y hasta económica que obliga la implementación de este proyecto. “Hoy día se le está pidiendo a la gente –eñe’epa guaranípe? (hablas en guaraní), y si no hablas, existe una posibilidad de que no seas contratada”, explicó.

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  14. Los medios no muestran el país bilingüe que somos

    “Los medios de comunicación muestran un país monolingue, no bilingue. El guaraní no se usa sino en contados casos, y aún en estos como reflejo de lo menos serio y más destructivo de la sociedad”, resaltó el martes pasado el periodista y escritor bilingüe, Mario Rubén Álvarez, durante un taller realizado en Tv Pública Paraguay denominado El uso del guaraní en los medios de comunicación. Álvarez señaló que el uso total del idioma guaraní en los medios de comunicación se vuelve entonces una pelea por la identidad misma del Paraguay.

    Reclamó asimismo la implementación de la Ley de Lenguas, sobre todo en la televisión, por ser – a su criterio – “el medio más potente y con más posibilidades de llegar a la gente, pues se ve y se escucha al mismo tiempo”.

    En el encuentro realizado en la sede de la TV Pública, el escritor enfatizó que hay fajas cada vez más amplias de la población paraguaya en las que ya no se habla el guaraní; agregó que incluso muchas de las personas que saben hablarlo, hoy prefieren expresarse en castellano, y que este segmento va en aumento.

    “Debe enseñarse bien el guaraní paraguayo para preservarlo y enriquecerlo, para eso los maestros tienen que aplicarse con pasión a su trabajo”, agregó Álvarez.

    “Los medios tienen que ayudar para que la Ley de Lenguas sea efectiva, dinámica y funcione, y que funcione la Academia de la Lengua Guaraní. Hay que construir la imagen de ese país bilingüe que somos en la realidad cotidiana, donde el guaraní demuestra que es un idioma vivo, cambiante”, defendió Mario Rubén.

    Recordó el escritor que “se tradujeron del castellano al guaraní los libros Martín Fierro y hasta El Quijote; nada entonces es imposible para el guaraní, porque las limitaciones las pone el hablante”.

    “Hace 500 años nos atacan por hablar guaraní”

    Por su parte, el director de Medios Públicos de la Secretaria de Información y Comunicación para el Desarrollo (Sicom), César Palacios, recordó que “desde hace 500 años nos atacan por hablar guaraní. Sin embargo, no podemos seguir culpando al pasado ni viviendo en él, tenemos la oportunidad ahora de hacer historia, dejando de considerar al guaraní un idioma de segunda o usándolo solamente para tratar temas intrascendentes y poco serios en los medios”.

    “El guaraní es una cuestión estratégica para los medios. Mientras más se hable en ellos, más lejos y mejor llegará su mensaje, porque abarcará a una mayor cantidad de paraguayos; hay que construir medios bilingües. En resumen, el guaraní es ñande (nuestra) identidad”, afirmó el director.

    “Quiero que mis hijos también aprendan a hablar guarani como están aprendiendo el inglés con los programas infantiles que pasan en canales como Baby Tv u otros”, sentenció el director de medios públicos.

    http://ea.com.py/los-medios-no-muestran-el-pais-bilingue-que-somos-afirma-el-periodista-y-escritor-mario-ruben-alvarez/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+semanarioea+%28E%3Fa%29

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  15. Que Bolivia haga lo mismo…

    Hasta mediados de la segunda década del siglo pasado, Paraguay proyectaba al exterior la imagen de un país demográficamente igualado en la identidad étnico-cultural guaraní. Desde la Radio Nacional de Asunción, el idioma nativo del país vecino retumbaba en los tímpanos de toda Sudamérica, como indicativo de manifiesto predominio del guaraní sobre el español, tanto en las ciudades como en las zonas rurales. Cualquier turista foráneo podía percibir en las calles, comercios y mercados tal preeminencia. La gente, mayormente, se comunicaba en aquella lengua nativa. De clase media para arriba, solo la tertulia familiar o el diálogo personal acogían al idioma español.

    Es que tras la fundación de Asunción del Paraguay, en 1537, los descendientes de los colonizadores hispánicos terminaron culturalmente dominados por los subyugados. Demasiados pocos los primeros, frente a muchas comunidades de la rama tupi-guaraní que en conjunto representaban la mayoría demográfica. Ante la carencia de mujeres hispánicas, Domingo Martinez de Irala optó por “casarse”, al estilo indígena, con nada menos que 10 mujeres guaraníes hijas de caciques. Lo hizo, además, para aplacar de este modo el talante belicoso de sus “suegros” contra los españoles. Fue este el punto de partida de un mestizaje que con el transcurso del tiempo, en lo puramente étnico, mató al nativo o lo redujo a su mínima expresión demográfica, pero que no se las pudo con la lengua guaraní.

    Actualmente, sin embargo, debido al avance de los tiempos y a la creciente afirmación del español como uno de los principales idiomas del mundo, la lengua de Cervantes empieza a imponer su dominio en Paraguay, conforme lo puede comprobar cualquier turista que pegue los tímpanos al diálogo callejero y al de sitios públicos de la capital del país vecino. Es que en Paraguay, particularmente desde principios del siglo pasado, la inmigración extranjera, europea, principalmente, así como ciertas mudanzas en la producción, provocaron no sólo cambios en la estructura demográfica del país, sino en la relación de lo rural con lo urbano, en beneficio de este último. En buen porcentaje, los indígenas se marcharon a las ciudades. Se aceleró así el proceso de mestizaje. Paraguay, hoy, en definitiva, es un país mayoritariamente mestizo y urbano.

    Para precisar con toda exactitud el número real de tupi-guaraníes, que aún quedan en sus zonas rurales, el Paraguay, en el año 2002, realizó un “Censo Nacional Indígena”. Los encuestadores no perdieron el tiempo preguntando a la gente en las ciudades a que etnia indígena pertenecían, que idioma nativo hablaban o a que dioses adoraban. Simplemente, computadora en mano, fueron a las 20 comunidades de la rama tupi-guaraní, en las que rigen cinco diferentes familias lingüísticas plenamente identificadas, a establecer el número de sus habitantes, el cual, en total, no rebasaba las 108.308 personas, lo que representa apenas un ápice de la actual masa demográfica paraguaya (casi 7 millones de habitantes), mayoritariamente mestiza, aunque poco o nada se advierta tal singularidad en buena parte de los paraguayos que viven en Asunción y otras ciudades del país.

    Algo parecido debiera hacerse en Bolivia con el Censo Nacional previsto para este año de 2012. Nada de preguntas sobre pertenencia étnico-cultural que den lugar a respuestas erráticas que alteren los resultados encuestarios, sino recuento directo, idóneo y preciso de los habitantes de las 36 comunidades indígenas reconocidas por la actual Carta Magna del Estado “Plurinacional”.

    Por Mario Rueda Peña

    El autor es periodista

    http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20120105/que-bolivia-haga-lo-mismo%E2%80%A6_155692_324438.html

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  16. El idioma paraguayo o la lengua española
    POR GISELLE CAPUTO ⋅ OCTUBRE 28, 2011 ⋅

    El “idioma paraguayo”, tendrá que cortar algún día el cordón umbilical que lo tiene sujeto al imperio de la RAE.
    Es bien sabido que la lengua es de quienes la hablan. En tal sentido, es bien conocido también que el idioma castellano o lengua española o idioma español, da lo mismo, llegó a su condición de imperio, tal como lo reconocemos en la actualidad, luego de un largo periodo histórico, durante el cual, tras haberse desprendido del latín como una lengua “vulgar”, logró oficializarse y expandir sus territorios de poder con la conquista española sobre gran parte del mapa americano.

    Es decir, que aquella lengua pasó de ser un compendio de vulgarismos increíblemente repudiados y ridiculizados por la sociedad “culta” de aquel entonces, cuando otro era el imperio y cuando ellos, los españoles, habitaban una condición muy parecida a la nuestra; a convertirse, con el correr de los años y con el indomable afán globalizador de su principal órgano: la Real Academia Española (RAE), en el “cerebro” que funge de torre de control y mando sobre las lenguas de todos los hispanohablantes.

    Son ellos los que, a través de su “gran institución” (la RAE), dictaminan bajo sus muy particulares intereses qué palabras podemos utilizar para nombrar a las cosas y situaciones que son propias de NUESTRO entorno y NUESTRA realidad cultural. Nosotros decimos, por ejemplo, “bajear” o “arribar”, en sentidos que nosotros comprendemos perfectamente. Estas construcciones, puestas como ejemplos, siguen los patrones normales de composición léxica pero las acepciones que nosotros les atribuimos a esas palabras no figuran en la biblia de la lengua española; pero, aún así, repito: a nosotros nos sirven y nos entendemos.

    Entonces, la pregunta que surge es sí no deberíamos acaso ser nosotros, los paraguayos y los habitantes de los demás países de habla hispana, los que reconociéndonos como los propietarios del idioma, construyamos nuestro propia lengua, oficializando las andanzas de nuestras formas de comunicación; las que tan arraigadas están en nosotros y en nuestras costumbres, pero que no se reflejan en los “grandes lineamientos” de la institución madre.

    Al igual que nuestra lengua guaraní, nuestra manera de idioma “español”, tan rico e implícitamente legitimado por el pueblo como “idioma paraguayo”, tendrá que inevitablemente cortar algún día el cordón umbilical que lo tiene sujeto al imperio, y que actualmente lo mantiene sostenido por las sucursales de la Real Academia que están regadas por nuestros países como ojos vigilantes. Y eso sucederá, con el establecimiento de una Academia de la Lengua Paraguaya, o quién sabe cómo, pero sucederá y no hay porqué poner “póras” o “cucos” en eso.

    Lo que sí sería importante es plantearnos si aquel destino no resultará será más cercano y liberador para todos los paraguayos, principalmente, si en vez de incitar ingenuamente a la burla de nuestra propia identidad lingüística, con programas d televisión, y hasta sitios virtuales como http://www.chiperagaga.com, vacíos de contenido reflexivo y llenos de los prejuicios propios de una sociedad que no valora su situación de bilingüismo; si en vez de ello, orientáramos nuestros esfuerzos en dejar de menoscabarnos y si pusiéramos aunque sea un poco más de entusiasmo en revisar estos aspectos históricos y antropológicos que tan enriquecedores resultarían para el debate y para que, de a poco, nos vayamos involucrando con rol protagónico en la reflexión de este asunto de la lengua… ¿Española? ¿Paraguaya?

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  17. Desafíos de la Secretaría de Políticas Lingüísticas
    POR MIGUEL VERÓN

    El idioma guaraní deberá ser objeto de especial atención por parte del Estado.
    Uno de los desafíos más importantes de la humanidad, en estos tiempos de globalización, más aún para América Latina y concretamente para el Paraguay, es el mantenimiento y fortalecimiento de la diversidad cultural y lingüística, la superación de las relaciones adversas entre las culturas y las lenguas, la superación de trasnochadas intransigencias con las alteridades, para construir una sociedad intercultural y respetuosa, que valora su mismidad al tiempo de convivir armónicamente con las otredades.

    Creo que en Paraguay estamos viviendo un momento de inflexión de suma trascendencia y gravitación para construir una verdadera interculturalidad. Hace nueve meses –después de casi diez años esfuerzos de la sociedad civil- se promulgó la Ley de Lenguas; hace un poco más de un mes contamos con un ministro de Políticas Lingüísticas; y en unos meses más contaremos con una Academia de Lengua Guaraní. Esto es histórico para el Paraguay; la Ley de Lenguas garantiza plenamente la bilingüización (guaraní-castellano) del Paraguay, el fortalecimiento y el respeto de las lenguas autóctonas y de otras comunidades lingüísticas que habitan nuestras tierras.

    El desafío más grande que tiene esta Secretaría es la normalización del uso oral y escrito del guaraní, junto al castellano, en la esfera oficial y en la sociedad
    Soy un fervoroso y férreo defensor de las libertades, de la profundización de la democracia, del respeto a las diferencias, de la participación más amplia y real de los ciudadanos y las ciudadanas; al mismo tiempo soy crítico opositor de todo tipo de segregación, de violación de los derechos humanos y de toda forma de autoritarismo y fundamentalismo. Por esta razón abrazo con reciedumbre la defensa de las lenguas y culturas paraguayas y latinoamericanas que por tantos años han sufrido todo tipo de atropellos fundamentalistas.

    Desde ayer, 28 de setiembre de 2011, integro el novel equipo de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, en cuya cabeza se encuentra el Dr. Carlos Villagra Marsal, Secretario Ejecutivo de esta Cartera. En lo personal es un desafío muy importante mi incorporación a este equipo porque, por una parte, la Secretaría está en construcción, está empezando a dar los primeros pasos y nosotros pondremos las primeras piedras y trataremos –ya con otros colegas- levantar las paredes y el techo, a fin de contar con una herramienta pública que sea garante de la revalorización de las lenguas y el respeto de los derechos lingüísticos; y, por otra, porque la función de esta nueva cartera de Estado es muy desafiante; la misma debe vertebrar los mecanismos necesarios para la normalización y normativización de la lengua guaraní, y la par garantizar a los pueblos originarios y otras comunidades lingüísticas el derecho de vivir en sus lenguas.

    El desafío más grande que tiene esta Secretaría es la normalización del uso oral y escrito del guaraní, junto al castellano, en la esfera oficial y en la sociedad. Las primeras acciones de la misma será la construcción de un amplio consenso nacional acerca de la necesidad de normalizar el uso de la lengua guaraní, para luego trabajar la sensibilización hacia este idioma, de manera a superar creencias y paradigmas desfavorables al plurilingüismo y el guarani que se han urdido por varias décadas en nuestro país. La Ley de Lenguas exige al Estado una atención especial a esta lengua, en el Art. 3 prescribe: De las lenguas oficiales. Las lenguas oficiales de la República tendrán vigencia y uso en los tres Poderes del Estado y todas las instituciones públicas. El idioma guaraní deberá ser objeto de especial atención por parte del Estado, como signo de la identidad cultural de la nación, instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación de la mayoría de la población paraguaya. (el subrayado es mío).

    Esperamos contar, desde Paraguái Ñe’ẽnguéra Rerekua ha Polítika Mboguataha (Secretaría de Políticas Lingüísticas) con las propuestas, las sugerencias, las críticas y el acompañamiento de todos los sectores como lo venimos haciendo desde los últimos años. La Ley de Lenguas ni la Secretaría de Políticas Lingüísticas no podrá lograr sus objetivos si la población no se involucra en esta apasionante empresa. Más que nunca –por suerte- hay una conciencia lingüística más auténtica en nuestro país y ello es un respaldo invalorable.

    Es posible construir un Paraguay donde todos tengamos cabida, donde vivamos nuestras culturas y hablemos nuestras lenguas, donde pongamos de manifiesto nuestra mismidad en forma horizontal con las otredades, donde no haya excluidos ni excluidas. La Ley de Lenguas no es la panacea, pero es un instrumento muy importante. Con la misma humildad y pasión de siempre paso ahora integrar esta Secretaría y aportar mis modestas experiencias y conocimientos.

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  18. danamadeus
    19 Sep 2011 05:44
    Que vyrorei tu artículo, lo que deben asumir de una buena vez por todas es que el guaraní se ha convertido en una gran fuente de lucro para unos pocos. Un idioma lo hacen los hablantes y no imponiendo los neologismos que inventan los “guaraniologos”. Las intransigencias de nefastos personajes como Felix de Guarania (me refiero a él en este término sólo en lo lingüístico) solo han contribuído al rechazo general de la esta lengua y torturar en las aulas a nuestros pobres chicos con lunfardos que ni los profesores entienden. Más inglés y menos guaraní carajo!

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  19. Conocer el guaraní es una necesidad

    por Prof. Lic. Lino Trinidad Sanabria

    Tantas veces hemos escuchado que es mucho más conveniente estudiar inglés antes que perder el tiempo estudiando el guaraní o que el guaraní no sirve para nuestro relacionamiento con el exterior o que el guaraní es solamente para nosotros. Estos comentarios son desacertados; los hemos escuchado por diversos medios y hasta resulta necesario reiterar lo que tantas veces hemos señalado a propósito de la idea que sugiere este título. En efecto, el conocimiento del idioma guaraní, el paraguayo necesita como el aire que respira, no precisamente para generar en forma directa la posibilidad de conseguir trabajos aquí en el país o en el exterior, como se ha debatido públicamente en algún momento. Tampoco el paraguayo necesita estudiar y conocer el guaraní para su relacionamiento con el exterior. Lo dijimos también tantas veces que el paraguayo no puede ni debe pretender acceder a la cultura universal a través del guaraní, porque esta lengua no tiene aún una tradición literaria para que sirva de vehículo de acceso a la cultura universal. El paraguayo va a seguir utilizando a tal efecto el castellano, idioma que sí tiene una tradición literaria que permite al castellano-hablante ese acceso a la cultura universal. Y aquí está la cuestión fundamental: El paraguayo (me refiero al 90% de los paraguayos que tienen como lengua materna el guaraní y no al 6% que tiene como lengua materna al castellano) necesita estudiar y conocer el guaraní –su lengua materna– para que a través de ese conocimiento pueda acceder a un mejor dominio del castellano; no un conocimiento superficial, sino un conocimiento que le proporcione competencia en el uso de la lengua. Tenemos que repetir aquí también que la gran mayoría de los paraguayos no tienen competencia en castellano y esa incompetencia se traduce en el analfabetismo funcional. Es muy sencillo: el analfabetismo funcional hace que la persona pueda leer un determinado texto en una lengua, pero sin entender lo que lee. Así de simple.

    Es general el conocimiento que tenemos de este fenómeno los que estamos en este tema y hasta existen datos estadísticos de los censos generales que nos indican que más de 1.800.000 jóvenes paraguayos son analfabetos funcionales en castellano y pensar que en esta lengua fueron alfabetizados y es la lengua que utilizan para acceder a la cultura universal. Esa cantidad se refiere a personas mayores de 18 años de edad. No se toma a los niños que están en edad escolar ni a los de la tercera edad. El desconocimiento de esta realidad es grave y más grave aún cuando el desconocimiento les afecta a personas que están, como dijimos antes, en medios masivos de comunicación que difunden disparates y torpedean –sin querer en algunos casos– el esfuerzo que se está haciendo para solucionar nuestro problema educativo desde el punto de vista lingüístico. Realmente, estas situaciones nos empujan a pensar que existen personas o núcleos de personas, o élites ocultas que tienen la desembozada intención de mantenerle al grueso de la población paraguaya en el oscurantismo (tapicha ndoipotáiva ñane retãgua ojesape’a). Creemos por eso que debemos dejar bien claras algunas cuestiones, tales como:

    a) Ninguna persona puede adquirir competencia lingüística en una segunda lengua sin antes adquirir competencia en su lengua materna;

    b) El paraguayo necesita estudiar y conocer el guaraní para adquirir mayor competencia en castellano (nos referimos al 90% que tienen como lengua materna el guaraní);

    c) El paraguayo, aun conociendo bien y utilizando correctamente el guaraní, seguirá utilizando el castellano para acceder a la cultura universal y para que ese acceso sea efectivo y en óptimas condiciones, debe revertir la situación de analfabetismo funcional que le afecta (no me refiero al 6% de paraguayos que tienen como lengua materna el castellano);

    d) En esta parte del continente, desde que el castellano entró en contacto con el guaraní, se utilizó en la educación pública el criterio de priorizar el conocimiento del castellano, marginando intencionalmente el idioma guaraní. Los más de 500 años que han transcurrido desde que empezó a utilizarse ese criterio, ya deben ser suficientes para darnos cuenta de que el sistema no funciona, porque el común de los paraguayos hoy sigue siendo incompetente en castellano. Esto significa que de una vez por todas y sin timidez, debemos asumir nuestra situación de pueblo bilingüe;

    e) La clase política paraguaya ha dado un paso importante para la solución de nuestro problema sociolingüístico y educativo al escuchar el clamor popular y sancionar la Ley de Lenguas, promulgada inmediatamente por el Poder Ejecutivo el 29/12/10. Esta ley está próxima a entrar en vigencia plena, ya que, como primera medida, ha sido nombrado por Decreto del Poder Ejecutivo, el Dr. Carlos Villagra Marsal como titular de la Secretaría Nacional de Políticas Lingüísticas, organismo que ha de ser de aplicación de la mencionada Ley de Lenguas.
    19 de Septiembre de 2011

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  20. La lengua materna mayoritaria de la nueva generación ya no es el guaraní sino el castellano
    POR MIGUEL VERÓN ⋅
    Ko’ã mba’e hi’ã jaikuaa ha jajapyhy hekópe, ani ñañomise oikóva ñande jerére.

    Los padres, los trasmisores por excelencia del guarani, ya no le hablan a sus hijos en el idioma nativo.
    Cuando tuve la oportunidad de leer los resultados arrojados por esta encuesta, reaccioné como aquel papá o aquella mamá que es llamado/a a la institución donde estudia su hijo/a para comunicarle la inconducta de su prole. Mi primera reacción fue: no, no puede ser; como aquella mamá o papá que se rehúsa a aceptar las informaciones que se le acerca, porque está tan seguro de que su hijo o hija no incurrirá en incorreciones. Pero después de reflexionar, inquirir con ojos críticos y sin fanatismo la realidad sociolingüística del país, tuve que aceptar los resultados, muy a pesar de mí.

    En primer término, felicito al Centro de Investigación Social Base Is por este estudio muy revelador. Mal que me pese a mí, ambyasyetereíramo jepe, marandu ombyatyva’ekue oiméne añetehína; chéverõ g̃uarã ningo natekotevẽivoi jahapukueterei jahechakuaa hag̃ua guarani itapykueha ohóvo mitã’i, mitãkuña’ĩ, mitãpyahu ha kuñataĩnguéra apytépe. Uno de los fenómenos sociolingüísticos que me preocupa y me pesa como una mole sobre el pecho es el corte generacional abrupto que está teniendo el guaraní: los papás y las mamás están dejando de pasar a su hijo la lengua que los identifica. Según observo en todo el territorio nacional, la mayoría de los papás y las mamás que hablan castellano y guaraní, les habla a sus hijos e hijas solamente en castellano, y esto es letal para la vitalidad del bilingüismo paraguayo. Puedo asegurar que más del 50% de los y las docentes de guaraní no promueve el bilingüismo guarani-castellano; la mayoría se comunica con sus hijos e hijas solamente en castellano, y si los mismos guarani mbo’ehára no trasmiten esta lengua a sus hijos e hijas, ¿quién lo hará? Y esto digo con mucho dolor y con propiedad, porque todo el día convivo con mis colegas docentes.

    Con esto no estoy afirmando que los hijos de los y las docentes de guarani no hablan guaraní; no, estoy afirmando que no les transmiten en sus casas, lo cual hace concluir que sus hijos son de lengua materna castellana, y no guaraní. Tampoco estoy afirmando que los niños y niñas paraguayos no hablan más guaraní, sino que la lengua materna mayoritaria de la nueva generación ya no es el guaraní sino el castellano, y esto crea mucha incertidumbre con respecto a la vitalidad futura del guaraní. Si actualmente el 80% de la población adulta es de lengua materna guaraní, y ésta no es capaz de transmitir a sus hijos su lengua primera ni luchar por la vitalidad de la misma, qué pasará mañana con la lengua paraguaya por antonomasia?

    Este tema es el más áspero y el que menos nos gusta abordar a las personas e instituciones que trabajamos en el campo de las lenguas. No vemos o no queremos asumir esta realidad, pero mal que nos pese, debemos asumirla. Este es el desafío histórico de la novel Secretaría Nacional de Cultura y del Guarani Ñe’ẽ Rerekua, Academia de Lengua Guaraní que se creará este año.

    Che rasa avy’a ko’ã marandu osẽva ohóvore, ñaha’ãrõ mba’épa ojuhu Censo Nacional 2012; ko’ã mba’e hi’ã jaikuaa ha jajapyhy hekópe, ani ñañomise oikóva ñande jerére; nañahesa’ỹjóiramo hekópe mba’éicha oĩ ñane ñe’ẽnguéra térã ñañomiséramo oikóva, ndaikatumo’ãi ñame’ẽ pohã omonguera ha ombohekoresãiva’erã ñane ñe’ẽnguéra. Iporãite ko’ág̃a jaikuaa ko’ãva, ko 2011-pe oguatámare Ñe’ẽnguéra Léi (Ley de Lenguas) ha henóire Secretaría Nacional de Políticas Lingüísticas ha Guarani Ñe’ẽ Rerekua (Academia de Lengua Guaraní); ko’ãva pópe oĩtahína guarani ha ambue ñane ñe’ẽnguéra. Chéve nachemondýiri ni nachemongyhyjéi marandu ojuhúva Base IS, iporã jaikuaa umíva; chemongyhyjevahína mba’épa jajapóta ñamombarete hag̃ua mokõive tetã ñe’ẽ tee, jaguataháicha jajúvo ndajahamo’ãi mombyry; tekotevẽ jajetyvyro ha ñansẽ ñande pirégui, ha vaicha chéve péva jajapoñaína, Ñe’ẽnguéra Léi jahupytýva añetehápe ohechauka jaku’eha, katu tekotevẽ japáy, jajehesape’a ha ñanderarire.

    Creo que estamos a tiempo, por suerte de revertir las debilidades señaladas; según mi humilde apreciación, estamos despertando de un largo letargo y superando aceleradamente un largo colonialismo lingüístico y mental. Estamos a tiempo, aún no es tarde, y fervorosamente confío en la valentía y la capacidad de superación del pueblo paraguayo. El guaraní sigue siendo la lengua mayoritaria de la República, pero sigue sufriendo una fuerte asimetría con respecto al castellano, porque en la realidad no es aún lengua de trabajo del estado paraguayo. La población sigue pensando y queriendo vivir en su lengua, la dificultad está en que el estado fundamentalista y discriminativo paraguayo, que sigue imponiendo el unilingüismo en castellano.

    Pese a la discriminación del estado, pese a la profunda alienación cultural y lingüística, la gente, los genuinos dueños de las lenguas, sigue defendiendo y promoviendo el guaraní. Ayer de mañana estuve como miembro de jurado en una competencia de colores en un colegio de Capiatá, en la modalidad Lengua y Literatura Guaraní y Castellana; cuando llegamos a la modalidad de oratoria, primero se presentaron discursos en castellano, y las tres representantes presentaron sus discursos con un escrito en la mano; pero las tres representantes que defendieron sus colores con las alocuciones en guaraní, lo hicieron sin ningún papel y se retiraron del atril, micrófono a mano, para enfrentar al público. Los cinco miembros del jurado les dimos 80 puntos –que era la puntuación total- a las mismas, y fuimos inundados por un profundo pirĩ por la elocuencia y naturalidad con que se expresaron las alumnas durante varios minutos. Impecables estuvieron las alumnas en guaraní y no así en castellano. Este tipo de hechos me da la certeza de que es posible vivir en Paraguay en dos lenguas, que es posible tener un estado y pueblo bilingües, pero debemos sacudirnos como pueblo y el estado absolutista paraguayo debe deponer su actitud poco favorable al bilingüismo.

    Ko’ã mba’e rehe ningo ndaikatúi ñañe’ẽ peteĩ jeguapýpe; iñapovõ, ipe, ipoguasu ha ipukukohína. Katu iporã ñambyaimi kavichu’i raity jahechápa nañandejopirimi ko’ã káva ha jajetyvyro. Guarani oĩporã ha oĩvai avei; oĩporãitereive yma guarégui: opa hendápe ñahendu, sa’ivéma oĩ oroviáva aipo ñanembotapykueha ko ñe’ẽ; katu –ja’eva’erã- mitãpyahukuéra apytépe ojeporusa’iveha ko’ág̃a, ha péva ouvaikuaa ñane ñe’ẽme ko’ag̃aite ndajahecháiramo mba’éichapa jajapyhara ko karugua ha jahasa hi’ári.

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  21. Paraguay promueve el uso de guaraní

    El titular de la Secretaría de Políticas Lingüisticas del Poder Ejecutivo, Carlos Villagra Marsal, señaló que la institución a su cargo promoverá el uso del español y del guaraní paraguayo.

    “Para empezar tenemos que normalizar la lengua guaraní, aunque parezca raro que no esté normalizado, por lo tanto se va a crear la Academia de la Lengua Guaraní, que va a trabajar estrechamente junto con el Ministerio y la Academia de Lengua Española”, expresó y según consignó el portal de la Información Pública del Paraguay (IP).

    Fue tras una reunión mantenida con el mandatario paraguayo, Fernando Lugo. Indicó que la Ley de Lenguas fue creada para proteger, mejorar, enaltecer y para superar los dos idiomas oficiales. Consultado si existe una meta para llegar al objetivo, manifestó que el 2020 es la meta prevista para que todo paraguayo y paraguaya, sepan las cuatro estaciones del idioma, leer, saber lo que se lee, escribir y saber lo que se escribe.

    “El guaraní paraguayo es uno de los 58 dialectos que en este momento se está hablando en el mundo”, mencionó y explicó que el guaraní paraguayo es una lengua mezclada, luego se incorpora el español andaluz un dialecto como del barroco de Cervantes, de Calderón de la Barca. “Ejemplo de palabras el hampa proveniente de Sevilla, porque Cervantes estuvo preso en una cárcel de Sevilla. Aprendió una palabra que ni los españoles conocían y que los mestizos paraguayos lo empezaron a emplear, cuatrero, ladrón de vaca. Eso era un concepto de los delincuentes sevillanos que el resto de España no lo conocían”, afirmó.

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  22. El castellano reducido por el guarani
    POR DAVID GALEANO ⋅
    La Lengua Guarani permaneció viva e indomable pese a las más increíbles formas de opresión y represión.
    Nadie duda que los Indígenas o Nativos Guarani fueron conquistados y reducidos de mil formas. En efecto, en mayor número, ellos fueron denigrados, marginados, discriminados, sometidos, vejados, esclavizados, torturados, asesinados y, en muchos casos, aniquilados étnicamente de la faz de la tierra. El imperio utilizó todos los medios disponibles a su alcance, en dicho cometido. Quien intente disminuir, menoscabar, desvirtuar o desconocer las barbaridades cometidas contra los indígenas, no hará sino demostrar su gran hipocresía o necedad.

    La conquista y reducción se materializó a través de las Misiones, hasta donde fueron conducidos -por medios violentos- los nativos. Sin exagerar, las Misiones Jesuitas fueron para los indígenas lo que los campos de concentración fueron para los judíos. En el proceso de la reducción millones de indígenas murieron en América; todos cayeron en defensa de su libertad, de su identidad y de su dignidad. Ellos que -hasta la llegada del conquistador- se destacaron por su vida selvática; a partir de la reducción -por primera vez- debieron construir edificaciones de piedras. Luego, fueron obligados a convertirse al cristianismo. Toda la primera etapa de esa época, los conquistadores intentaron la colonización mediante el uso de su idioma: el castellano.

    Sin embargo, la resistencia indígena se hizo fuerte y decidida, al punto de negarse a aprender el castellano. Este hecho, inédito en la conquista de América, obligó a los conquistadores a reducirse y someterse ellos mismos, al conocimiento y uso de la milenaria y armoniosa Lengua Guarani. Desde allí empieza y se extiende hasta hoy, el increíble fenómeno histórico por el cual el Castellano es reducido por el Guarani.

    Otro fenómeno altamente llamativo ocurre cuando los Jesuitas abandonan las Misiones. Lo lógico hubiera sido que los indígenas se quedaran a vivir en aquellas enormes fortalezas de piedras, construidas en los montes Guarani. Lo lógico incluso hubiera sido que los indígenas adoptarán ese tipo de edificaciones (de material) en la construcción de sus viviendas y con ello que asumieran una cultura sedentaria. Sin embargo, no ocurrió así. Podemos afirmar que la conquista y la reducción duró lo que duró la presencia de los jesuitas. Con la ida de los mismos, y con la recuperación de la libertad, los indígenas reivindicaron sus antiguas costumbres y volvieron al monte y con ello retornaron al nomadismo. ¿Qué pasó con las Misiones?, pués, se convirtieron en ruinas (construcciones destruidas, desmoronadas, inútiles, vacías). Al ser reconstruidas, en la actualidad no son otra cosa que el “recuerdo triste e imborrable” de la opresión, de la represión, del sometimiento y la esclavitud de los pueblos indígenas del Paraguay.

    Hoy, quinientos años después, el idioma Guarani sigue vivo, fuerte, revitalizado y tan campante, hablado por casi ocho millones de almas (Paraguay, Bolivia, Argentina, Brasil, Venezuela) y admirado por la comunidad internacional ya que -además de existir miles de sitios que lo promueven en internet- es estudiado en importantes universidades del mundo, convirtiéndose también en la “atracción fatal” de numerosos investigadores de prestigio mundial. Hoy, después de tanta persecución y represión, ya es idioma del Mercosur junto al castellano y al portugués. El 87% de quienes vivimos en el Paraguay, hablamos y entendemos el Guarani.

    Su creador, el Indígena, fue reducido y conquistado implacablemente por el Imperio, incluso casi fue aniquilado. Sin embargo, la Lengua Guarani permaneció viva e indomable pese a las más increíbles formas de opresión y represión que padeció. Podemos afirmar que con todo en contra y con casi nada a favor -así y todo- el Guarani redujo al Castellano.

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