Narcotráfico primer problema de seguridad en Paraguay

El narcotráfico es hoy el principal problema de Paraguay en materia de seguridad, compartido con sus vecinos, afirmó el asesor del viceministerio de Seguridad Interna, Jorge Rolón.

Los factores que coadyuvan a esa situación se centralizan en su ubicación geográfica, ser el principal productor de marihuana en Suramérica y enclave fundamental para el trasiego de cocaína procedente de la zona andina.

Datos de las Naciones Unidas del pasado año sitúan a este país entre los 10 primeros en la producción mundial de cannabis.

Si bien gran parte de esa marihuana se exporta, para nosotros no constituye un grave problema el consumo, pero sí lo es para nuestros vecinos, aseguró el consejero en entrevista con Prensa Latina.

La demanda de la droga en los países vecinos “nos genera un problema”, con la presencia en el país de grupos organizados como los brasileños Comando Vermelho y el Primer Comando Capital, de amplia trayectoria criminal, apuntó.

Para el experto estas organizaciones son las que financian en gran medida estos cultivos ilícitos.

A ello, agregó, se añade el tránsito de cocaína proveniente de la zona andina (Perú, Colombia y Bolivia), con destino a Europa y a los mercados brasileño y argentino.

El problema más importante para nosotros, dijo, lo constituye la asociación de estos grupos criminales para traficar, al utilizar a nuestro país como plataforma de exportación.

También nuestras fronteras secas con Brasil y Argentina son muy permeables al permitir actividades de grupos traficantes de armas, vehículos y cualquier tipo de mercaderías, argumentó.

Rolón indicó que Paraguay comparte problemas comunes con sus vecinos -Argentina y Brasil principalmente- derivados de la gran actividad criminal como el microtráfico y el consumo de crack en la zona de fronteras y en las capitales.

Señaló que una piedrita de crack cuesta en este país menos de un dólar y menos de un real en Brasil, “es muy barata, muy nociva y es un subproducto de la cocaína y de su tráfico porque lo que sobra es lo que nuestros jóvenes consumen con su posterior impacto social”.

Rolón remarcó que para Paraguay es vital la cooperación con los Estados vecinos en materia de inteligencia, transferencia de tecnologías y de trabajos más coordinados entre las fuerzas de seguridad de nuestros países.

Por Juan Carlos Díaz Guerrero (PL)

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4 comentarios en “Narcotráfico primer problema de seguridad en Paraguay”

  1. Trasnacionalidad

    Hablar de crímenes trasnacionales (narcotráfico, armatráfico, trata de personas, ciberpiratería y otros) fue lo que hicieron militares y expertos de seguridad de unos 20 países durante el “Seminario de Visitantes Distinguidos”, en el marco de la competencia “Fuerzas Comando 2017” auspiciado por el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), en nuestro país.
    Liderados por el Almirante Kurt W. Tidd, Comandante del SOUTHCOM, los disertantes, panelistas, moderadores y participantes ensayaron posibles soluciones para si no erradicar definitivamente estos flagelos, al menos atenuar el impacto negativo de los mismos en la economía y en la seguridad de los países en los que los criminales tejen y fortalecen sus redes de ilegalidad.

    De hecho, en términos de este análisis en particular, la incautación de las mercaderías y artículos piratas es algo aleatorio y lo que realmente pudiera tener algún viso de efectividad es atacar y dar con los responsables de dichas redes.

    Aunque pareciera una obviedad, en esta empresa antiilegalidad un punto clave es la cooperación. ¿De qué manera? Utilizando la herramienta de más fácil acceso y de crecimiento constante en términos de indexación de datos: la tecnología. A través de ella, contar con una base de datos compartida entre las agencias internacionales que combaten los crímenes trasnacionales, ayudaría de manera expeditiva a procesar datos y compartir informaciones de inteligencia.

    Ese es el mundo ideal, el de las promesas y los entusiasmos que suceden a actividades como estas en las que las autoridades o instancias de decisión se ven las caras.

    Pero otra es la historia cuando se requiere el uso práctico de estos pactos que quedan en los documentos finales. Ya que, convengamos, existen celos profesionales y reservas para compartir informaciones que han tomado su tiempo y riesgo recabar para “regalárselas” sin miramientos a agencias de otros países. Y ahí vienen otros aspectos clave: “la ética y la confianza”. Pues, por más buena voluntad que se tenga, jamás se puede saber si el uso de esas informaciones se darán de una manera adecuada.

    Resulta difícil romper estas redes entretejidas para que los crímenes trasnacionales sigan gozando de buena salud, porque algunos de sus hilos -seamos sinceros- llegan también a las instituciones de seguridad.

    Urge la jerarquización y la motivación de quienes se esfuerzan porque las leyes se cumplan. Hablo de la motivación en términos de que la cadena no se rompa y quienes son detenidos por crímenes trasnacionales sientan el peso de la justicia y que no sean liberados 24 horas después por falta de leyes adecuadas o por abundancia de influencia$$ sobre quienes se encargan de impartir justicia.

    Por Marta Escurra

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/trasnacionalidad-1617798.html

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  2. Narcotráfico en la frontera

    Fue en los meses de mucho turismo en Itapúa que unos amigos turistas que estuvieron recorriendo la zona comentaron a su vuelta que visitaron, entre otras localidades, San Pedro del Paraná. Quedaron maravillados del desarrollo de esa localidad, e indagando sobre el origen de tanto progreso algunos pobladores les comentaron con cierto recelo y en voz baja: narcotráfico.

    Aún más, estos comentarios agregaron que en esa localidad los narcotraficantes dominan a las autoridades y hasta a los clubes, que tienen sus propias fiestas, en fin, que hacen lo que quieren.

    Lo que en su momento me pareció algo un poco fantasioso, me vino a la memoria al leer el domingo en el diario Clarín de Buenos Aires una amplia nota periodística sobre dos hermanos paraguayos, Arnaldo y Lorenzo Cubilla, detenidos recientemente en esa capital y que eran conocidos como los “reyes de la marihuana”.

    Según la publicación, reproducida en medios de nuestra capital, los hermanos son de San Pedro del Paraná, donde tienen sus cultivos. Los hermanos dirigían una organización de gran envergadura que fue desbaratada luego de una investigación que duró medio año. Y, coincidiendo con los comentarios de los amigos mencionados al comienzo, la información agrega que uno de los hermanos dirigía un club en San Pedro del Paraná y llevaba futbolistas para clubes de ascenso del vecino país.

    Allí me asaltó la pregunta: ¿Era cierto, entonces, lo que comentaron los amigos el verano pasado? ¿Está San Pedro del Paraná copado por los narcotraficantes?

    Pero mi preocupación sube de tono cuando recuerdo que, según lo que escucharon mis amigos, varias localidades fronterizas estaban en las mismas condiciones.

    “Este ya está exagerando”, podrán pensar algunos con respecto a este comentario. Yo también pensaba lo mismo. Pero al leer lo publicado ahora en la prensa argentina, digo: ¿Y por qué no?

    Para acrecentar mi suspicacia al respecto me baso en una situación que a los argentinos les explotó recientemente en las narices. Varias ciudades fronterizas de ese país están copadas por los narcotraficantes, que actúan con la complicidad de varias autoridades de esas zonas. Inclusive, fueron destituidos algunos altos jefes policiales por connivencia con los narcotraficantes.

    De lo que no cabe duda es que algo grave está pasando también en nuestro país. Lo dicen las noticias que proveen todos los días la propia Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) y organismos policiales, que hablan de una expansión incontenible del consumo de la marihuana, del crack y otras drogas en la población. Y si pese a los datos sobre decomisos y destrucción de cultivos que también proveen tales organismos en forma permanente, igual crece el consumo masivo, entonces algo anda mal. Es para preocuparse.

    Por Rubén Céspedes

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/narcotrafico-en-la-frontera-1264128.html

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  3. Nivel de penetración del narcotráfico

    Agentes de Antinarcóticos de la Policía desmantelaron un laboratorio de procesamiento de cocaína en la ciudad de Encarnación, en un lugar donde fue hallado además un considerable número de armas de guerra y municiones. El operativo que fue llevado adelante con éxito porque no hubo filtraciones, algo lamentablemente poco frecuente.

    Fueron detenidas cinco personas y se constató que en el lugar había hojas de la planta de coca, así como gran cantidad de acetona, ácido sulfúrico y otros agentes químicos empleados en la fabricación de la cocaína.

    El ministro del Interior, Francisco de Vargas, declaró que nunca antes se había tenido noticias de un laboratorio de estas características funcionando tan al sur de nuestra geografía. De hecho, hasta hace poco tiempo, era muy extraño que se descubrieran instalaciones de esta complejidad, en las que se elaborara la droga desde la materia prima misma. Se habían dado casos aislados en el extremo norte del Chaco y en Amambay, pero nunca en una zona como Itapúa.

    Este hecho da una idea de la extensión y la magnitud que tiene el problema del tráfico de drogas en nuestro país, el cual parece estar pasando de ser un puente, un sitio de tránsito, a un lugar de producción. La privilegiada ubicación geográfica de nuestro país –limítrofe con Brasil, el segundo mayor consumidor de cocaína del mundo, y con Argentina, otro importante mercado del narcotráfico continental– hace de Paraguay una plaza muy apetecida por el crimen transnacional. A este factor hay que sumarle la vulnerabilidad de las fronteras.

    Los más de 700 kilómetros de frontera que nuestro país comparte con Bolivia se encuentran entre los territorios menos controlados y permeables del continente. Por esta razón, para llegar a Brasil, los productores de cocaína de Colombia, Perú y Bolivia preferían hasta ahora utilizar el Chaco y el Paraguay como puentes indirectos. A juzgar por los resultados de los últimos operativos, los narcotraficantes optan ahora por instalar parte de la producción dentro de nuestro territorio.

    Además de realizar impostergables inversiones en equipo y tecnología para controlar el espacio aéreo y las fronteras, Paraguay debe reforzar con urgencia la colaboración en la lucha contra el narcotráfico con Brasil, Bolivia, Argentina y otros países de la región. Un crimen a escala transnacional solo puede ser combatido con efectividad en ese misma escala. Los esfuerzos de cada país caerán en saco roto inevitablemente si no se complementan y articulan con los del país vecino.

    La guerra al narcotráfico debe basarse en una firme alianza entre los Estados afectados, ya que se trata de una actividad ilegal que ya hace muchos años ha borrado las líneas fronterizas, convirtiéndose en un lucrativo negocio internacional. Es crucial que las autoridades actúen con la mayor firmeza de inmediato, cuando todavía es posible enfrentar a estas mafias con grandes posibilidades de éxito.

    En otros países latinoamericanos el narcotráfico se ha expandido de forma incontrolable. Un ejemplo de esto es México, donde los carteles de droga y el gobierno sostienen una encarnizada y sangrienta guerra que ha costado miles de vidas en los últimos años. Tomando en cuenta estos ejemplos es preciso recordar que el crimen organizado transnacional prospera y se expande a la sombra de la corrupción de los funcionarios públicos y de las autoridades. Sin un saneamiento drástico en las instituciones mencionadas no se lograrán victorias decisivas contra los delincuentes.

    http://www.lanacion.com.py/articulo/167889-nivel-de-penetracion-del-narcotrafico.html

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  4. Frenar la devastación del crack

    Cada vez con mayor frecuencia aparecen en las páginas policiales de los periódicos noticias acerca de la detención de familias enteras dedicadas a la venta de crack, una sustancia elaborada a partir de los residuos de la cocaína y otros químicos que se ha convertido en enemigo público número uno en materia de la lucha antidroga.

    Tan solo el fin de semana pasado, tres familias –de Ñemby, Villa Elisa y San Lorenzo– fueron atrapadas en operativos de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) en posesión de cientos de dosis de esta devastadora droga, para ser comercializadas sobre todo a menores de edad que van a las escuelas y colegios de la zona. En hecho de que grupos familiares completos –desde abuelos hasta nietos, pasando por padres y tíos– se dediquen a vender esta sustancia tan destructiva a niños y adolescentes es una prueba de la extrema miseria y la consecuente degradación social que golpea con fuerza a ciertas zonas de Asunción y del Área Metropolitana.

    El ingreso de esta droga a nuestro país ha ocurrido hace relativamente poco tiempo. Sin embargo, debido al bajo precio en que se comercializa y a su asombrosa capacidad de generar adicción el crack no tardó en colocarse en el mismo nivel de la marihuana y en superar a la cocaína en el grado de extensión y de consumo. Sus efectos devastadores ya son visibles y dramáticos. Los expertos señalan que este flagelo es de una cualidad distinta a otros estupefacientes ya conocidos, como la ya mencionada cocaína o la marihuana.

    Desde su fabricación misma, en la que se emplean propiamente los desechos tóxicos de los laboratorios de los traficantes, el crack muestra un rostro verdaderamente siniestro y aterrador. En efecto, el crack posee propiedades adictivas singulares y produce estragos en el organismo –especialmente a nivel neuronal y respiratorio– en un plazo de tiempo extraordinariamente corto. Se dice que para provocar adicción prácticamente basta fumarlo una sola vez y que en los casos más extremos el adicto puede morir en pocos meses. Para colmo, su precio está muy por debajo de las demás drogas, haciéndola muy accesible y facilitando su circulación.

    En países de la región, como Argentina, por ejemplo, el problema de crack es considerado ya una tragedia social, debido a que no solo destroza a individuos y familias, sino que también destruye la convivencia en barrios y comunidades enteras.

    En Paraguay el problema del crack se vuelve cada vez más grave porque se trata de una droga orientada especialmente a niños y jóvenes. Las casas familiares donde se vende suelen estar ubicadas en las cercanías de los locales escolares. En febrero, pocas semanas antes del inicio de las clases, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) había anunciado que trabajaría en coordinación con la Senad para combatir este flagelo, en respuesta a los altos índices de consumo de crack en las escuelas y colegios, especialmente de las zonas más vulnerables.

    Una estrategia de lucha contra esta terrible droga debe incluir también un estrecho trabajo con las comunidades, con los vecinos, en los barrios. Todo el tejido de organizaciones civiles –desde comisiones de vecinos hasta grupos parroquiales– debe formar una alianza para derrotar a esta droga atroz que amenaza a niños y jóvenes. Solo la participación de la ciudadanía hará posible una guerra efectiva contra el microtráfico, por un lado, y una reintegración positiva de los afectados por este flagelo, por el otro.

    Es preciso además ejercer un férreo control sobre la propia Policía, que muchas veces hace la vista gorda con los microtraficantes a cambio de sobornos. En muchos lugares, estos centros de distribución de droga simplemente no podrían existir sin la anuencia de la Policía.

    http://www.lanacion.com.py/articulo/117429-frenar-la-devastacion-del-crack.html

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