LA GANADERÍA HA ACOMPAÑADO AL PARAGUAY DURANTE TODA SU HISTORIA

Hablar de historia de la ganadería es hurgar en la historia misma del Paraguay. En 200 años de vida independiente la actividad pecuaria tuvo un rol vital para el desarrollo económico y social del país e, incluso, para la subsistencia en los tiempos más críticos. Con el esfuerzo de generaciones de ganaderos el rubro estaba llamado a un magnífico porvenir y al éxito del cual hoy somos testigos.

por Nancy Pérez

En 1811 el territorio paraguayo estaba sembrado de pequeñas unidades agrícolas-ganaderas, que daban sustento a parte importante de la población. El ganado ya tenía un rol preponderante en la vida de numerosas familias, a tal punto que el general Manuel Belgrano llamó a los paraguayos “amantes de sus vacas y caballos en un grado que yo no puedo bien explicar”.

La Junta Superior Gubernativa, presidida por Fulgencio Yegros, trazó un plan de reformas económicas, sociales y culturales que contemplaba la intensificación de la ganadería. Fue así que dispuso la concesión de terrenos en el Chaco, aptos para la crianza de ganados.

Bajo la dictadura del Dr.  Francia, en 1814 se buscó sacar mayor provecho de las tierras públicas ordenando la cría de caballos para la movilidad del ejército, y de vacunos que pudieran asegurar a las tropas el consumo de carne. Este fue el origen de las “Estancias de la Patria”.

De propiedad estatal

Varias situaciones se dieron para que el Estado acrecentara sus tierras. Rengger, un cronista contemporáneo, señala que las confiscaciones de bienes recayeron sobre los conjurados de 1820 sumando para el fisco las mejores tierras, en cuanto a su ubicación, y miles de animales vacunos y caballares. También la Ley de Reforma de Regulares del 20 de setiembre de 1824 –que afectó principalmente a los franciscanos– provocó el cierre de conventos y el traspaso de  los bienes al Estado.

En 1825, Francia consideró del Estado las tierras que no fueran registradas en un plazo de cuatro años en las comandancias de campaña a través de la presentación de títulos de propiedad. Así, en febrero de 1826 el gobierno se declaró dueño de la mitad de los campos del Paraguay.

En 1829 se calculó que Paraguay vendía anualmente al Brasil doscientos mil cueros y cien mil crudos. Era la época del aislamiento,  en la que Francia solo permitía el comercio exterior  con mercaderes brasileños, a  través del puerto de Itapúa.

Ataque de garrapatas

En 1837 una plaga fue causante de una gran mortandad del ganado local. El “jatevu” o garrapata llegó al Paraguay a través de estos comerciantes que ingresaban al puerto de Itapúa. Para combatirlas se utilizó una terapéutica muy singular: se hacía correr a los animales para que se desprendieran los parásitos, pero estos seguían reproduciéndose en los pajonales y se volvían a subir a los vacunos. A este procedimiento siguieron varios tipos de lavajes y ungüentos, pero no funcionaba.

Francia tomó una medida radical que fue cumplida implacablemente:  el exterminio e incineración de las reses infestadas. “Perdió el Paraguay, que estaba casi lleno de ganado y caballo, más de la mitad de esta riqueza suya y muchas personas ricas quedaron convertidas en mendigos”, refiere una carta del naturista sueco Eberhard Mucnk of Rosenschold, quien vivió en Paraguay de 1849 a 1869. Pero la medida también fue aprovechada para perjudicar a los enemigos del dictador.

El resurgimiento

Con  Don Carlos Antonio López, la ganadería se convirtió en uno de los principales soportes del resurgimiento económico.

Las confiscaciones y la matanza de animales a causa de la garrapata habían arruinado a varias familias. Para revertir la situación de indigencia, el Gobierno dispuso la distribución de ganado.  Por ejemplo, familias de Villa del Rosario y San Ignacio de Curuguaty recibieron 1.400 cabezas, y en Pribebuy y Caacupé se repartieron 900 vacunos.

En 1848 Juan Andrés Gelly estimaba que en las estancias de la Patria –unas 64 en total– existían 300.000 cabezas de ganado.

En años de la Guerra contra la Triple Alianza y bajo la conducción de Francisco Solano López, la ganadería fue vital para alimentar al ejército con carne fresca. Igualmente, el cuero fue utilizado para múltiples fines como fabricación de carpas, morriones, cananas, implementos de la artillería y el chiripá que formaba parte del uniforme de campaña.

El Dr. Marcos Medina, asesor de la ARP, al igual que varias fuentes bibliográficas, indican que al inicio de la guerra, el Paraguay contaba con 2 millones de cabezas de ganado, número superior al de otros países de la región. Al término de la guerra solo restaron 15.000 y la mayor parte era ganado alzado.

A repoblar el campo

La guerra aún no se extinguía cuando ya existía preocupación por restaurar la economía a través de un nuevo impulso a la ganadería. Así el Gobierno provisorio conformado el 15 de agosto de 1869 por Cirilo Antonio Rivarola, Carlos Loizaga y José Díaz de Bedoya,  y con jurisdicción en el territorio no ocupado por el ejército nacional que seguía al Mcal. López, habilita la costa sobre el río Paraná para la introducción de ganado del exterior concediendo campos de propiedad pública para invernaderos, por el término de un año,  sin interés alguno; y para la cría, por dos años. Al año siguiente,  se dispone la liberación de derechos a la importación de ganado. Hacendados correntinos, paraguayos y extranjeros se acogieron a estos beneficios, repoblando de ganado los campos del sur. Para 1877 había 200.525 cabezas.

Avances del sector

Los primeros mestizajes para mejorar el ganado paraguayo comienzan  en 1882 con la aclimatación de animales importados de Buenos Aires de las razas Schorthorn, Hereford y Holstein.

Por aquellos años, los ganaderos del Paraguay se agremiaron por primera vez y en  1885 se forma la Sociedad Rural que se proponía traer del exterior animales de raza para reproductores.

En 1889, aun no existía la industria de la carne en el Paraguay como  en Argentina o Uruguay. Pero a criterio del viajero francés E. de Bourgade, la calidad de la carne paraguaya  atraería a los fabricantes de conservas.

A fines del  siglo XIX, el Paraguay había dado grandes pasos en el camino de reconstrucción después de la devastadora guerra.

Según la Oficina de Estadísticas, a fines de 1895 el país  tenía 2.101.680 cabezas de ganado vacuno y la actividad pecuaria  se posicionaba como pilar para el desarrollo económico.

Logros del nuevo siglo

En el 1900 el Gobierno dio facilidades para la instalación de establecimientos saladeros, de conservas y extractos de carne fábricas muy exitosas en el Río de la Plata. Fue un nuevo florecimiento a la ganadería paraguaya.

“El notable incremento de la industria pecuaria demuestra al mismo tiempo la excelencia de nuestros campos para la cría de la especie bovina, excelencia comprobada por el rendimiento anual que puede calcularse del 20% al 35%, según las peculiaridades especiales de los campos y la organización de los respectivos establecimientos ganaderos”, decía el presidente Emilio Aceval en su mensaje al Congreso el 1 de abril de 1901.

En 1902, quedó fundada la Sociedad Rural Ganadera para defender los intereses pecuarios de sus asociados y de la ganadería, impulsar el desarrollo y procurar el refinamiento del ganado vacuno y otras especies. Esta organización impulsó el mejoramiento zootécnico y la importación sistémica de padres de las razas Durham, Hereford y Holstein.

Los ganaderos querían dar a conocer sus progresos y se  animaron a organizar la primera exposición de ganadería del Paraguay del 15 y 22 de mayo de 1904. Sin embargo, afirma el Dr. Medina, tuvieron que pasar  varias generaciones para el éxito que hoy se tiene.

http://www.abc.com.py/nota/la-ganaderia-ha-acompanado-al-paraguay-durante-toda-su-historia/

6 pensamientos en “LA GANADERÍA HA ACOMPAÑADO AL PARAGUAY DURANTE TODA SU HISTORIA”

  1. CABEZA DE VACA Y CABEZAS DE VACAS

    Por Caio Scavone

    Mucha y rica historia tiene el ganado bovino en el Paraguay. En el año 1556 arribaron las primeras siete vacas y un toro introducidos por los hermanos Scipión y Vicente Goez y conducidos desde el Brasil por el famoso Gaete quien, al recibir una de las vacas como pago del acarreo, la vendió muy cara y por mucho tiempo quedó en el Paraguay el dicho de: “más caro que vaca de Gaete”. Los animales fueron instalados en el predio de lo que hoy es la ARP, como presagiando la historia que vendría después.

    A la par del ganado vacuno se desarrolla el equino. Bien a lo gua’i, Cabeza de Vaca no introdujo vacas sino 26 caballos y yeguas recuperados de su naufragio en Santa Catarina, Brasil que llegaron a Asunción el 11 de marzo de 1542.

    La historia sigue con la introducción de vacas y toros traídos del Alto Perú y Buenos Aires, situación que sirvió para una mejor relación entre los nativos y los españoles, aunque también produjo peleas entre dos tribus: la guaicurú y payaguá que se sintieron apetecidas por la rica carne y el placer de viajar a caballo. Los jesuitas y el mismo Juan de Salazar también introdujeron y criaron caballos y vacunos de calidad.

    Ya en el año 1829 se vendían al Brasil más de 200.000 cueros y 100.000 vacunos en pie, era la época en que el dictador Francia solo permitía el comercio exterior con los brasileros. Estos llegaron a introducir una temible plaga: la garrapata. El Dr. Francia ordenó matar todo ganado infestado y así murieron más de la mitad de las reses paraguayas. Algunos técnicos recetaron hacer correr al animal atacado para que las garrapatas se desprendieran del animal. La profilaxis no tuvo éxito ya que los “jatevú” se multiplicaban en los pastizales y subían de nuevo al animal.

    En los inicios de la Guerra del 70 este país ya contaba con más de 1.500.000 cabezas que se redujeron al finalizar esa pelea en apenas 15.000 vacunos y, para más, casi todos alzados. Por el año 1940 ingresaron al Paraguay las razas europeas importadas por los Sarubbi de Caazapá y con el apoyo del STICA (Servicio Técnico Interamericano de Cooperación Agrícola), desde 1942, la ganadería tuvo alas de categoría para alcanzar la altura de la excelencia con el trabajo de los ganaderos y de los técnicos paraguayos.

    Hoy el país cuenta con más de 12 millones de cabezas vacunas entre unos 124.000 productores grandes a pequeños. La ganadería ocupa más del 12 % del PIB, emplea a un 18% de la población económicamente activa dando trabajo a unos 2.000.000 de paraguayos. La Asociación Rural del Paraguay (ARP) fue fundada ya en el año 1885 como la Sociedad Ganadera del Paraguay y desde 1938 lleva el nombre de ARP. Es el gremio que desarrolla la producción pecuaria y ubicó a la carne paraguaya entre las mejores del mundo con el envío a Chile, Rusia, Venezuela, Europa, Vietnam, Brasil y otros. La óptima cadena productiva de la carne se ve reflejada en el cuero, las vísceras, el caballo, el transporte, en la leche y derivados, en el impuesto que paga y en los abigeatos que pululan.

    En 1979 la cadena de los hoteles Hilton decidió recibir cortes de razas especiales (no mayores de 24 meses o dos dientes y no más de 160 kilos. Se comenzó a producir reses de primer nivel para la exportación a la Unión Europea bajo el nombre de la “cuota Hilton”.

    Acaba de exportarse vía aérea a Guayaquil, Ecuador unos 1.006 vacunos de alta genética para que ese país inicie una explotación de envergadura y para sintetizar la excelencia de los ganaderos y profesionales paraguayos y de una ARP distinguida. Otros países figuran para el envío aéreo y ya están en lista de espera.

    La industria de la carne genera el desarrollo pero tiene detractores con ideologías que, como auténticas garrapatas, se prenden y saborean una buena costilla, una rica morcilla y una suculenta rabadilla.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/cabeza-de-vaca-y-cabezas-de-vacas-1376432.html

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  2. Buena lección de eficiencia de los ganaderos

    En medio de tantos hechos deplorables que a diario golpean a la ciudadanía, surge un acontecimiento estimulante que merece destacarse: el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la actividad ganadera en nuestro país. Se lo suele poner de ejemplo, aquí y en países del extranjero, de cómo se logran resultados provechosos si se trabaja en serio, en el sector privado y en el público, para coordinar ideas, proyectos comunes y aplicaciones de medidas oportunas y saludables en las políticas oficiales en lo económico, fiscal y laboral.

    El crecimiento al que se alude no fue solamente del hato ganadero, que ya de por sí es buen indicador de progreso, sino también de los miles de millones de continuada inversión en esa actividad primaria. Solo en lo que concierne a la producción destinada a la exportación, en el año 2008 el país ya superaba un millón de cabezas de ganado faenadas anualmente, según informes oficiales.

    Con esas cifras y en esos años, esta actividad económica suponía, aproximadamente, el 11% de participación en el producto interno bruto del Paraguay, mientras que la expansión de sus efectos benéficos sobre la población económicamente activa rondaba el 17%, porcentaje bastante más significativo que el que tenía dos décadas atrás.

    Además del formidable impulso cuantitativo cobrado por este rubro, los conocedores del tema elogian con entusiasmo el progreso cualitativo encerrado en el mejoramiento genético del hato paraguayo, que actualmente se hace notar con llamativa presencia de nuestra carne en mercados exigentes de otras regiones del mundo, algunas tan lejanas como nuestras antípodas, la República de China-Taiwán.

    Un reciente nuevo hito constituye la exportación de ganado en pie, por vía aérea, al Ecuador con el objetivo de mejorar su genética local. Más que mero y normal negocio, estas noticias dan cuenta de un hecho que supera lo comercial para expandirse hacia ámbitos que no estamos acostumbrados a considerar cuando analizamos el rubro referente a la ganadería. Es halagador ver que el trabajo a largo plazo termina dándonos satisfacciones que no solamente son económicas sino también morales, anímicas, las que se sienten cuando se adquiere la conciencia del trabajo paciente, organizado, en suma, bien hecho.

    Por estos logros no hay que elogiar solamente a los empresarios ganaderos, a sus asesores veterinarios, genetistas, agrónomos, técnicos, a sus administradores, al personal calificado y trabajadores de campo, sino también a los funcionarios públicos de los organismos estatales de ese ámbito, que supieron ponerse a la altura de un proyecto de crecimiento de semejante envergadura.

    Esta exitosa asociación entre empresarios, profesionales particulares independientes, trabajadores en relación de dependencia, directores y funcionarios ejecutores de los planes económicos gubernamentales, debería servir de ejemplo para evaluar objetivamente las posibilidades que tiene la fórmula de política económica conocida como “alianza público-privada” para potenciar esa innumerable cantidad de ideas para el desarrollo económico que ella encierra.

    El edificante ejemplo del progreso de la ganadería, logrado por inversores, genetistas, técnicos en general y trabajadores de campo, demuestra que paraguayos y extranjeros son capaces de asociarse muy conveniente y armónicamente para lograr juntos éxitos provechosos para todos. Si a ellos se agrega un sector público organizado, bien predispuesto, con mentalidad patriótica y conciencia de estar construyendo un pilar de desarrollo que se proyectará hacia el futuro, este círculo virtuoso queda cerrado, y sus logros comienzan a materializarse y hacerse visibles más rápidamente de lo esperado.

    Ojalá esta conquista de los ganaderos sirva de ejemplo para las demás actividades productivas y, sobre todo, a los políticos que, en el Gobierno, tienen a su cargo pensar en los planes de desarrollo para nuestro país, en concierto con la región y en consonancia con la globalización económica que nos invita a integrarnos al mundo desarrollado, abandonando el derrotismo y esa masoquista reincidencia en ese tercermundismo enamorado del fracaso, el atraso y hasta, en ocasiones, del retroceso.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/buena-leccion-de-eficiencia-de-los-ganaderos-1372035.html

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  3. La agroindustria bovina del Paraguay

    La certificación sanitaria es un punto crítico para beneficiarse de los altos precios del mercado mundial y poner en marcha el plan de cambios referido. En nuestro caso, el aislamiento de los mercados tiene como principal problema la fiebre aftosa. Es por ello que debemos ejecutar un adecuado plan con medidas de prevención, mitigación del riesgo y de vigilancia epidemiológica, a efectos de evitar la reintroducción de la enfermedad.
    Por estas razones considero convenientes las siguientes medidas:

    1- Garantizar la independencia técnica y administrativa del Senacsa, manteniendo plenamente su autonomía y autarquía.

    2- Proveer al servicio la estabilidad política necesaria para asegurar sostenidamente el trabajo emprendido.

    3- Cubrir los cargos profesionales en el servicio sanitario con personal capacitado para las funciones que se deben desempeñar.

    4- Implementar las medidas que las diferentes auditorías externas y consultorías han recomendado al gobierno del Paraguay, particularmente sobre calidad de la vacuna, organización de la vacunación, vigilancia epidemiológica, el registro y control de movimientos del ganado y la certificación sanitaria en plantas frigoríficas.

    5- Ejecutar un programa de capacitación técnica permanente de los funcionarios públicos y privados involucrados con el plan de erradicación de la fiebre aftosa, en todas las áreas del servicio (lo que incluye la formación de alta gerencia sanitaria).

    6- Fortalecer la infraestructura y optimizar las capacidades técnicas de los laboratorios oficiales de manera de garantizar los controles acorde a los estándares internacionales de calidad.

    7- Adoptar un plan de reclutamiento y formación de nuevos técnicos.

    8- Mantener informado al servicio exterior sobre la política sanitaria del Paraguay en el sector de la producción animal.

    9- Capacitar un equipo de auditores que realicen permanentemente informes sobre el desempeño del sistema sanitario.

    Ganaderos e industriales tenemos que cumplir, tranqueras adentro, con la parte del programa que nos corresponde. Ganaderos: vacunar y registrar lo que ordena la normativa. Industriales: preservar la calidad y entregar productos que cumplan con los altos estándares exigidos por los mercados en materia de inocuidad.

    La agroindustria bovina paraguaya tiene un gran futuro. Construir un nuevo modelo para aprovechar las oportunidades venideras de nosotros depende.

    (*) Expresidente del Senacsa y de la ARP.

    Por Dr. Carlos Trapani (*)

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-agroindustria-bovina-del-paraguay-582343.html

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  4. La agroindustria bovina, un tema de interés nacional

    El desarrollo de la agroindustria bovina en el Paraguay es más que una cuestión limitada a beneficiar intereses sectoriales. Ha demostrado su importancia nacional por el alto impacto en la economía. Se atisban importantes oportunidades en el mercado internacional en un futuro inmediato. El gran desafío del Paraguay es aprovecharlas al máximo en beneficio de sus habitantes.

    Para alcanzar ese objetivo es necesario hacer cambios basados en la excelencia de la producción y en la del servicio veterinario oficial encargado de garantizar la sanidad y la calidad del producto. Eso redundará en la apertura de los mercados más exigentes, en los que se aprecian significativamente los productos alimenticios.

    Producir este cambio es una cuestión que importa a toda la sociedad paraguaya por las siguientes razones:

    a) La integración del valor de la res mediante la venta de sus partes en mercados de altos precios trae aparejados mejores ingresos para los productores.

    b) Inversiones en la producción ganadera, industria frigorífica y servicios conexos tienen el efecto de generar nuevos puestos de empleo de calidad y provocan mejor calidad de vida por un mejoramiento del poder adquisitivo de la población.

    c) La exportación con mejores precios produce el aumento de la oferta de los cortes populares (ej., el asado); lo que finalmente resulta en precios razonables para el consumo interno.

    d) El aumento de la exportación se traduce en el ingreso de divisas, fortaleciendo la balanza de comercio exterior.

    e) Estos ingresos acrecientan las recaudaciones fiscales, que permiten una inversión mayor en programas sociales.

    f) El incremento del precio de la carne bovina induce al crecimiento de la producción de otras carnes como la aviar, cerdo y pescados permitiendo el desarrollo genuino de pequeños productores, contribuyendo al arraigo campesino.

    Debemos tomar una decisión, tenemos a la vista dos caminos conocidos y con resultados comprobados: el argentino y el uruguayo.

    El primero, con un modelo en el que el gobierno, con perversa intervención, consiguió desalentar la producción, acabar la exportación y encarecer la carne al consumidor interno (disminución del hato ganadero, pérdida de mercados y divisas, escasez y mercado negro).

    El exitoso Uruguay, con trabajo coordinado y planificado de los sectores (público y privado), se posicionó como un gran exportador, creando alta demanda de empleos, mejorando el bienestar del pueblo, y estableció un mercado interno con buenos precios y alto consumo per cápita.

    La decisión es nuestra, optar por la correcta es una obligación patriótica.

    (*) Expresidente del Senacsa y de la ARP

    Por Doctor Carlos Trapani (*)

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-agroindustria-bovina-un-tema-de-interes-nacional-578357.html

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  5. LA GANADERIA PARAGUAYA (II Y FINAL)
    El vaca’i acompañó al soldado guaraní

    En la Guerra del Chaco, la carne paraguaya en conserva, comúnmente llamada “vaca’i”, acompañó al soldado guaraní. En 200 años de vida independiente, nuestro país presenta hoy las mejores condiciones para el desarrollo económico a través del sector ganadero. En esta última parte de la nota, el Dr. Marcos Medina, veterinario de la Asociación Rural del Paraguay, dice que nuestra ganadería es un modelo que incorpora ciencia y tecnología, pero se mantiene natural y ecológica.
    por Nancy Pérez

    La alimentación del ganado con pastura natural es una de las principales ventajas que tiene la ganadería del país.
    Los principales logros del sector ganadero que son base del éxito actual se dieron al arrancar el siglo XXI. No obstante, anteceden varios acontecimientos del siglo XX que valen la pena rescatar.

    Un paso importante para la atención y mejoramiento de la ganadería por el Estado paraguayo fue la creación de la Dirección de Ganadería e Inspección de Carnes dispuesta por Ley en 1917, ente de carácter técnico y dependiente del Ministerio de Hacienda. Sus atribuciones eran la prevención y control de enfermedades del ganado y la inspección de animales a ser faenados con fines de exportación.

    Para la economía y finanzas paraguayas, 1920 fue un año catastrófico. Un cambio brusco en el mercado europeo afectó al Paraguay con el cierre de tres frigoríficos y con incidencia funesta en la ganadería.

    Hacia 1927 el sector ganadero y el de la industria de la carne se sumaron al esfuerzo colectivo de organizar la economía para sostener la militarización del Paraguay frente a la vieja disputa sostenida entre Paraguay y Bolivia.

    Ya durante la contienda en el hostil territorio chaqueño, la carne conservada elaborada en el país acompañaba al soldado paraguayo. Junto a la cantimplora estaba el bolsón de latas de carne conservada y unas pocas galletas. Las latas luego servían para una infinidad de usos, y sobre todo para tomar tereré. La industria ganadera contribuyó para que el estado tuviera divisas necesarias para adquiera materiales bélicos.

    Nueva posguerra

    El primer Congreso Ganadero se realizó en 1937 y significó una primera toma de conciencia de los hacendados sobre problemas que debían afrontar para afianzar al sector pecuario. Una importante derivación de este evento fue la fundación de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) en 1938.

    “Como pasó en casi toda la historia del Paraguay, en las últimas décadas, la ganadería se constituye en un cimiento de la economía. No tenemos metales preciosos, ni petróleo, pero sí campos aptos para la ganadería”, asegura el Dr. Marcos Medina, veterinario y asesor de la ARP.

    La memoria de la Copacar (Corporación Paraguaya de la Carne) del año 1946 señalaba que el ganado bovino ascendía a 3.258.139 de cabezas distribuidas entre 45.060 hacendados. De estos 98,4% eran pequeños productores y el resto de mediano porte.

    Primeras inseminaciones

    En los años 50 comienzan a realizarse los primeros ensayos de inseminación artificial y a fomentar las inversiones. También comienzan las cooperaciones internacionales, especialmente de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (ADI), Banco Interamericano de Desarrollo, la Asociación Internacional, que financiaron varios programas para el progreso económico.

    La era tecnológica

    En los últimos cinco años el sector ha dado un salto gigantesco, ha pasado de una ganadería tradicional a una empresarial, con inversiones nacionales y extranjeras, asegura el Dr. Marcos Medina.

    Los medianos y grandes productores de la ganadería empresarial son aproximadamente 20.000. Son quienes están invirtiendo fuertemente en el sector. Mientras que la ganadería familiar y tradicional está representada aproximadamente por unas 110.000 personas que cuentan cada una con 25 cabezas de ganado. “Hoy un ternero vale más que un sueldo mínimo (entre G. 1.800.000 y G. 2.000.000) de modo que esa familia vende ese ternero y tiene ingresos para sus gastos de salud, educación o cualquier otra inversión.

    Agrega que “desde la ARP están haciendo un trabajo muy fuerte para que estos pequeños productores aumenten su eficiencia, para que en vez de producir cuatro o cinco terneros produzcan siete u ocho terneros al año. Lo interesante es que la ganadería no es excluyente como muchos piensan. Cada vez tenemos más gente que se dedica y para muchos es como un seguro social”.

    Hasta ahora –sigue– muchos creen que la ganadería se maneja en forma rudimentaria, pero tal vez sea porque no hemos podido difundir el nivel de tecnología que estamos usando en el país. Utilizamos ADN para determinar si un ternero es cría de una vaca y también en casos de abigeato, hacemos transferencia de embriones, y fertilización in vitro. “Paraguay es uno de los países que utiliza en mayor porcentaje la inseminación artificial. Hay muchísimas cosas en las que estamos invirtiendo fuertemente”.

    La ganadería incorpora al 18% de la población económicamente activa y emplea a muchísima gente que por ser analfabeta no tendría oportunidad de trabajar en otros sectores. Los ganaderos sostienen que el sector aporta el 14% del PIB, mientras que estimaciones muy técnicas como las del BCP señalan que solo aporta el 5%. Esto es porque solo se tiene en cuenta los animales, pero sin ganado no habría camiones ni frigoríficos y una inmensa cadena que genera mucho valor agregado en el país.

    Se suele escuchar que hay que darle valor agregado a la carne: “Tal vez no sabemos difundir que la carne fresca tiene mucho más valor agregado que una carne enlatada. Cuesta mucho más que la carne procesada porque hay todo un proceso industrial, una maduración, una serie de pasos a seguir. Por otra parte, se industrializa el 99% del animal y no solo carne. Por ejemplo, se produce biodiésel, cosméticos, jabón; de la cerdas de la vaca se hacen cepillos muy cotizados, las vísceras se usan para hacer hilos de sutura en medicina. Si bien las industrias dan mucha mano de obra, las subindustrias dan más mano de obra aún”.

    Hay 19 razas

    En Paraguay están registradas 19 razas. “Hemos desarrollado el tipo animal que está adaptado a las condiciones de producción del país. No se trata de traer una raza como se hizo en otro momento porque somos un país subtropical y el animal debe adaptarse. Las principales razas que se crían son aquellas que tienen un poco de Cebú, Brangus, Bradford, Brahman y Nelore. Son el 80% del hato ganadero, constituido por 13 millones de cabezas de ganado. Luego tenemos el ganado criollo al que le damos mucho valor porque tiene 500 años de genética adaptada”.

    “De la ganadería paraguaya resaltamos su autogestión. El sector ganadero aprendió que no puede esperar que el Gobierno sea el que tome las decisiones para salir adelante. Si bien, forzados por una situación sanitaria como era la fiebre aftosa. No podíamos dejar solo a cargo del Gobierno la erradicación de la enfermedad porque no íbamos a ningún lado”.

    Medina destaca la alianza publico privada en el combate a la fiebre aftosa. “Empezó en el 2003 y para el en el 2010 nuestro modelo de trabajo sanitario fue declarado de interés mundial por la Organización Mundial de la Salud Animal y fue declarado un modelo a seguir por otros países del mundo. Países como Japón y Corea nos piden asistencia técnica y a nivel regional, Bolivia y Ecuador, entre otros países. Estamos exportando recursos humanos y conocimientos gracias a este trabajo”.

    Ahora estamos haciendo un laboratorio de bioseguridad que es el más avanzado de Latinoamérica y todo esto no sale del Estado, es del sector privado. Lo mismo, el sistema de trazabilidad se ha hecho con aporte del sector privado.

    Crecimiento sustentable

    Respecto al tema ambiental en donde se hacen frecuentes cuestionamientos por transformación de bosques en campos para pastura. El Dr. Medina asegura que la ganadería es natural y ecológica. “Trabajamos con expertos y estamos demostrando que al haber pasto y agua hay mucho más vida al menos en el Chaco. Hoy tenemos producción ganadera y vida silvestre y existen leyes que protegen el 50% de las tierras para la fauna silvestre. Así tenemos en manos del sector privado 14 millones de hectáreas protegidas en el Chaco que representan la superficie de Bélgica, Holanda, Dinamarca y Suiza. Se pide dejar de transformar bosques en pasturas, pero ¿cuál es el costo para el país? ¿Qué opciones tiene de desarrollarse económicamente, si no es a través de la agricultura y la ganadería?

    Medina sostiene que la única opción que tiene el Chaco es la ganadería y lo demuestran los menonitas que tienen un ingreso per cápita superior al de Suiza, en medio del infierno verde. Pero hasta hoy no hemos encontrado gobierno que tenga la visión de invertir en el Chaco porque el día que tenga la infraestructura será el pulmón de nuestra economía.

    En la Región Oriental la frontera de desarrollo ya está dada, no así en el Chaco, donde la ganadería puede seguir creciendo. El objetivo es llegar a 20 millones de cabezas de ganado en un periodo de 10 años, lo que implica una transformación de 2 millones de hectáreas e intensificar la existente.

    Hay herramientas, tecnología, conocimientos, valiosos recursos humanos y condiciones para el crecimiento sustentable, lo cual da esperanzas de que más beneficios para el país lleguen de la mano de la ganadería.

    http://www.abc.com.py/nota/el-vacai-acompano-al-soldado-guarani/

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