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EL TERERÉ, AUTÉNTICAMENTE PARAGUAYO

NO TODO ESTA ESCRITO EN LOS LIBROS

Existe una bebida que identifica al paraguayo, dentro de su país o en cualquier parte del mundo: el tereré. Su nombre pareciera responder a la onomatopeya que describe los últimos sorbos de la bombilla o el zumo que “levanta el ánimo” y sus orígenes se pierden en el pasado. Si bien es un legado de los guaraníes, se popularizó ante la necesidad de los soldados durante la Guerra del Chaco. De las cantarillas de barro y chacras el tereré pasó a los más modernos termos y a las redes sociales.

por Pedro Gómez Silgueira

Un signo de interacción social de nuestros días: jóvenes paraguayos y extranjeros comparten el brebaje en la plaza.

En cualquier rincón del Paraguay existe un ritual que se repite los 365 días del año bajo cualquier condición climática: la preparación del tereré.

 

Las yuyeras, apostadas en cualquier punto de la ciudad, tienen un medio de vida gracias a esta costumbre y los agricultores se toman su tiempo para elegir las hierbas, según su propia prescripción: batatilla, perdudilla, kokû, cola de caballo, kapi’i katî, limón y cuanta hierba refrescante  haya legado la farmacopea guaraní.

 

En tanto, las vendedoras de comidas para el “tereré rupa” también encuentran un trabajo digno con sus fritangas: empanadas, tortillas, sandwiches, chipá so’o.

 

Y aunque la tecnología haya avanzado enormemente y estemos perdidos en medio de la globalización la tradición y el sabor del tereré se mantiene intacto hasta hoy. Así la cantarilla de barro de las chacras ha evolucionado hasta llegar a los más variados y sofisticados termos forrados en cuero o jarras y guampas que ocupan el escritorio al lado de la computadora más moderna.

 

De ser una tradición hogareña el tereré ha pasado a ser un “patrimonio nacional” que motiva debates en el Congreso Nacional o en las redes sociales. Gracias a un intento de apropiación en el Brasil, donde registraron la bebida, en nuestro país se llegó a la institucionalización del “Día Nacional del Tereré” fijado por ley para el último sábado de febrero.

 

El tereré también tiene una ciudad que le rinde culto con un festival anual en Itakyry, Alto Paraná. En estas circunstancias llegará al Bicentenario.

 

Orígenes del tereré

 

Derlis Benítez, en su libro “El Tereré” (Editorial El Lector, 1998) explica que si bien existe una infinidad de versiones sobre los orígenes del tereré, la bebida tal cual la conocemos hoy (con agua fría) se popularizó durante la Guerra del Chaco y no nació durante la contienda como muchos sostienen o creen.

 

El autor se remonta a los tiempos de la conquista y colonización, pues los guaraníes fueron los primeros conocedores de la yerba mate (Ilex paraguayensis) que la consumían aunque es poca la documentación o los libros escritos sobre el tema.

 

A su llegada a estas tierras, los jesuitas trataron de erradicar su uso porque lo consideraban un vicio negativo y perjudicial. Es que los nativos empleaban la yerba mate como vomitatorio y como refresco consumiéndola de forma muy rudimentaria.

 

El padre Bartomeu Meliá en sus “Curiosidades Históricas” señala que ya se hablaba de la bebida hecha con yerba mate en agua fría en documentos del año 1655, aunque sin precisar nada más ni referírsele con el nombre de tereré. Tampoco se hablaba de elementos como la bombilla que aparece recién en el siglo XVIII, con la presencia de los españoles durante la conquista y colonización.

 

El padre Pedro Lozano en su “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán” habla del uso de la yerba por los indígenas indistintamente en agua caliente o fría como un producto “que les alientan al trabajo, y da tanto vigor que no les deja sentir la falta de alimento…”.

 

Uso generalizado

 

Con la independencia de los países americanos cada uno de los pueblos se fueron formando sus costumbres, leyes y tradiciones en las que influyen las condiciones climáticas. De ahí se explica por qué en Argentina y Uruguay se impone el agua caliente con la yerba mate y en el Paraguay el agua fría o tereré tal como acostumbraban los indígenas.

 

En su recopilación sobre el tereré Derlis Benítez también cita un artículo de Manuel M. Ventre en el que señala que “la Guerra del Chaco popularizó un método de consumo, conocido siempre por los aborígenes: el mate frío o tereré, que hoy, al cabo de 60 años, se extendió de una manera extraordinaria, de tal forma que, según estudios, 8 de cada 10 paraguayos toman tereré…”.

 

En su “Mundo folclórico paraguayo”, Mauricio Cardozo Ocampo agrega que “antes de la Guerra del Chaco, el tereré se bebía en algunas zonas del interior del país. En la gran contienda guerrera que abarcó los años 1932 a 1935, se generalizó el consumo del tereré”.

 

Los razones eran varias. La primera fue la falta de agua limpia que obligó a “filtrarla” con la yerba mate para aplacar la sed de los soldados. También se dice que ante la cercanía del enemigo era muy riesgoso hacer fuego para tomar mate, así que se prefirió el agua natural. “Los soldados bebían tereré, encontrando en este el estímulo necesario para las largas horas de contienda. Lo cierto es que del Chaco vino el tereré transformado en costumbre nacional”, dice Cardozo Ocampo.

 

Aporte de Bertoni

 

Derlis Benítez en su investigación sobre el tereré da otro dato clave que indica en forma escrita que la bebida es muy anterior a la Guerra del Chaco. Cita que el sabio Moisés Bertoni (quien falleció antes de la contienda) describe que la parcialidad indígena de Pirapeih, hacia 1887, “no tenía ni siquiera mate ni bombilla: tomaban eventualmente la infusión en escudillas y directamente como cualquier otra tisana”.

 

Bertoni fue el primero en utilizar indistintamente las palabras “tareré” o “tereré” para referirse a la bebida “más conveniente que el vino para estas tierras y que los indígenas lo tomaban con agua fría en el calor y con agua caliente en el invierno”, aunque sin los utensilios necesarios.

 

“El uso al cual se designaba la palabra tereré-tererekih o tareré-tarerekih, era la bebida elaborada con hojas de varias plantas medicinales, y cuyo zumo lo bebían (los nativos) en agua fría. La explicación que da Bertoni al significado etimológico de la palabra tereré es muy escueta y poco clara, pero se presta para comprender que dicha palabra designa: la bebida que levanta los ánimos, que estimula o alienta. Por extensión y analogía se empleó la palabra para dar nombre al nuevo uso de entonces: el mate frío, dice Benítez.

 

Conclusión

 

“El tereré tal como lo conocemos en la actualidad (con guampa y bombilla), tuvo su origen ya hacia finales de la década del 60 (1860) en medio de la gran Guerra de la Triple Alianza (…) La zona específica donde posiblemente nació y tuvo mayor expansión, sería el norte de la Región Oriental, juntamente con la actual zona del Mato Grosso do Sul”, concluye Derlis Benítez.

 

Y aunque hoy día existan quienes consideran que las rondas de tereré son un culto a la holgazanería, viéndolas dentro de la tradición y las costumbres genuinas de nuestro pueblo es un patrimonio nacional.

 

 

 

 

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Comentarios

4 comentarios en “EL TERERÉ, AUTÉNTICAMENTE PARAGUAYO

  1. TERERÉ ES EL DE ESTA TIERRA

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    No hay quien no haya escuchado y divulgado la versión que afirma, con pretensiones de seriedad, que el tereré se originó en la Guerra del Chaco, debido a dos causas posibles (según quién lo cuente): para filtrar el agua arcillosa o sucia, o para no tener que encender fuego que delate la posición. Pero la yerba mate, según sabemos por experiencia, tan suelta como es, en realidad no filtra nada, como tampoco la bombilla. Por otra parte, tomar mate bajo los 45 grados de calor chaqueño debería ser considerado, cuando menos, suicidio en grado de tentativa. Hay quien retrotrae esta leyenda a la Guerra de la Triple Alianza, versión que es tan desatinada como la anterior, aunque, al menos, aleja un tanto más la antigüedad del consumo del Ilex paraguariensis.

    Con la (seguramente vana) intención de dar corte final a esas fantasías, procedo a llamar al estrado al padre Pedro Montenegro (1663-1728), naturalista, quien declara: “Socorrió Dios con esta medicina a esta pobre tierra por ser más conducente a ella que el chocolate, y vino a sus naturales habitadores así como lo es el cacao en el Oriente, porque estas tierras muy calientes y húmedas causan graves relajaciones de miembros, por la grave aspersión de los poros, y vemos que de ordinario se suda con exceso, y no es remedio el vino ni cosas cálidas para reprimirlo, y la yerba sí, tomada en tiempo de calor con agua fría, como la usan los indios, y en tiempo frío o templado con agua caliente templada, y los que la usan con agua muy caliente y en mucha cantidad yerran, y no les hará ningún provecho”. Más claro, agua. Agua fría.

    Lo que confunde a mucha gente es, posiblemente, un factor nimio: el papel principalísimo que hoy posee el hielo. En nuestro país, las fábricas de hielo fueron instalándose en los años 20; aunque inicialmente no se lo empleó para la conservación, sino solo para el enfriamiento de bebidas. Hacia 1925 ya había heladerías en Asunción; pero las neveras domésticas comenzaron a expandirse recién a mediados de siglo. Los que no logran disociar el tereré del frío, tampoco logran imaginar que antes del hielo ya existía el hábito. Pero sí. Tanto antes que, de hecho, siguiendo a Montenegro, se puede afirmar que no sería raro que la modalidad del tereré fuese anterior a la del mismo mate.

    Ahora vienen a asustarnos con que en Buenos Aires y alrededores están divulgando la versión de que el tereré es un invento de los habitantes del noreste argentino. Bueno. En esto tendrán que vérselas con los brasileños, que aseguran es oriundo del estado de Mato Grosso. Supongo que los bolivianos lo reclamarán para Santa Cruz de la Sierra. Es el precio del éxito. Dicen que porteños y brasileños lo ceban con gaseosas, jugos de frutas y otras cochinadas; con lo que, a mi entender, el debate sobre el origen queda concluso.

    Aquí se intenta proteger la marca con medidas tales como la Ley Nº 4261/11 “Que declara al tereré como Patrimonio Cultural y Bebida Nacional del Paraguay”; y señala su fecha de conmemoración para el último sábado de febrero. Muy bien. El tiempo dirá si fue una medida eficaz o inane. Los brasileños de más allá del Mbaracayú y el Paraná ya intentaron convertir a “tereré” en una denominación de origen, en lo que les fue tan mal como era de desearles, por embusteros y oportunistas.

    Pero si los paraguayos somos los primeros de desconocer la historia, restando a nuestros indígenas su mérito en este asunto, no nos quejemos de que los porteños se lo atribuyan a los formoseños y a no sé quiénes más; y que los brasileños hagan lo suyo. Mejor, conservemos intacto este hábito tal como lo practicamos desde siempre, sin las mudanzas y novedades de las modas exóticas y sin calentarnos con las pavas del mate y las pavadas del vecindario geográfico. Este cuento muestra, a mi modo de ver, que nuestra historia cultural regional parece ser siempre la misma: lo bueno que en un país se crea, en el otro se imita; mientras que un tercero se lo atribuye y un cuarto le saca provecho lucrativo.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/terere-es-el-de-esta-tierra-1336661.html

    Publicado por Anónimo | 17 febrero, 2015, 5:49 am
  2. Augusto Dos Santos
    LA HISTERIA DE LA SEMANA

    Como somos una sociedad generosa para la crianza de hábitos inservibles , hace un par de años se ha abrazado a nuestra cultura una especie de neo-nacionalismo a ultranza que ha ofrecido ya al mundo importantes ridículos en contraste con el pensamiento universal que se impone en estos tiempos.

    Las escena de histeria de varios de estos actores con motivo de las publicaciones sobre el terere en las playas del rio de la plata motivan esta reflexión inicial.

    Reacción que nos pinta de cuerpo entero, ya que mientras cualquier país con tradición emprendedora ya estaría pensando en sacarle rédito económico a la moda del tererè en las playas de Argentina, Uruguay y Brasil, nosotros en Paraguay, no. Disculpen. Tenemos que enojarnos y ofendernos.

    Tuvimos treinta, cuarenta, cincuenta años para pensar en la lógica idea de seducir a los mercados playeros con el genial tererè y no lo hicimos. Ahora que otros lo hicieron, nos enojamos.

    Además lo encaramos con un provincianismo digno de una mentalidad insular, encima rodeada de tierra . Hoy en día los negocios en el mundo se piensan globalmente. La economía derribó las fronteras, es la competitividad la que marca la pertenencia y hasta diríamos, la nacionalidad de los hábitos de consumo. Desenjaular nuestro pensamiento, liberarlo de las taras de la dictadura en términos de aislamiento es fundamental para el futuro.

    Además, seamos sinceros. Siempre vivimos de mentiras nacionalistas que ya no se compadecen del mundo en competencia que nos rodea. Y encima, aún lo propio lo hacemos mal. Mientras en Argentina “jinetean” con los atuendos y tradiciones de la Pampa del siglo XIX aquí lo hacemos con una vestimenta digna de Roy Rogers . Decimos que somos mas paraguayos que la mandioca, pero la mandioca es un tubérculo común en todos los países hasta mas allá del caribe.

    Además , mirá si los españoles se enojan porque nosotros decimos que el Batiburrillo es Misionero, siendo que es Vasco. Mira si en las Islas Canarias nos hacen un escandalo porque decimos que el Ñanduti es paraguayo.
    Si superáramos el provincianismo, perderíamos menos tiempo y le sacaríamos el jugo a la creatividad. Y seríamos mas universales. Y ganadores.-

    Publicado por Anónimo | 8 febrero, 2015, 5:18 pm
  3. Muy buenooo!!!

    Publicado por Periodico Paraguay | 3 septiembre, 2012, 1:16 pm
  4. Símbolo y mito de identidad cultural

    Los elementos indispensables para el tereré: Las cantarillas de antaño fueron reemplazadas por coloridas jarras o termos y variadas guampas y bombillas.
    La dimensión social y cultural del tereré en nuestro país no conoce de límites ni distinciones de ninguna clase, sobre todo en la actualidad. Lo acostumbran tomar los campesinos del más escondido pueblo del interior en sus marchas hacia la capital o los más altos ejecutivos de empresas multinacionales.

    “El tereré en el Paraguay, en gran medida ha penetrado en todas las culturas existentes en su interior, en mayor profundidad las culturas indígenas, y paulatinamente va penetrando con fuerza en las culturas llegadas de fuera, e incluso va traspasando los límites de nuestras fronteras”, dice Derlis Benítez en su libro dedicado al tereré, que compone el tomo 5 de La Gran Enciclopedia de la Cultura Paraguaya de El Lector.

    El tereré se ha expandido a cualquier lugar del planeta donde esté un paraguayo. La yerba mate forma parte de su equipaje o de las encomiendas enviadas por los familiares o amigos a sus compatriotas del exterior.

    “El tereré ha penetrado profundamente en nuestra manera de ser (…) Ha llegado a ser como un símbolo, como un mito en torno al cual se desarrolla con originalidad la esencia de nuestra identidad cultural”, sostiene el autor.

    Publicado por jotaefeb | 17 marzo, 2011, 3:21 pm

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