LA GUERRA DEL PARAGUAY, UN CONFLICTO DEVASTADOR

La Guerra del Paraguay o de la Triple Alianza (1865-1870) fue una sangrienta y devastadora lucha de una coalición formada por Brasil, Uruguay y Argentina contra Paraguay. Según el historiador León Pomer, en la reedición de su libro “Proceso a la Guerra del Paraguay”, se trató de un “exterminio cruel y deshumanizado” del pueblo paraguayo y donde atribuye un papel preponderante a los intereses del Imperio británico.

El conflicto se desencadenó a fines de 1864, cuando el mariscal Francisco Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco del Uruguay, en guerra civil contra el partido Colorado, apoyado éste militarmente por Brasil.

 

Solano López solicitó autorización al presidente argentino Bartolomé Mitre para que sus tropas atravesaran la provincia de Corrientes rumbo a Uruguay, pero Mitre negó tal permiso, a lo que tropas paraguayas ocuparon la ciudad de Corrientes, en abril de 1865.

 

Fue León Pomer (Bahía Blanca, 1928) quien realizó una rigurosa investigación sobre el tema, denunciando el rol de Gran Bretaña en el conflicto y sus vínculos con el “mitrismo”, los colorados orientales y el Imperio del Brasil.

 

La financiación de la guerra se obtuvo mediante préstamos de firmas británicas, que veían conveniente el conflicto contra Paraguay, ya que éste era uno de los pocos países que no había caído bajo su tutela económica, gracias al proteccionismo que había lo llevado a un desarrollo económico autónomo y de tendencia industrialista.

 

La Guerra del Paraguay fue “un episodio más de la formación del mercado mundial, o por mejor decirlo: del sometimiento de los países periféricos a las grandes potencias centrales capitalistas”, denunció Pomer.

 

Destacó además que “era una contienda odiosa para muchos argentinos que no sentían al país guaraní como un enemigo, sin contar aquellos para los cuales el enemigo era el mitrismo porteño y la guerra, con su secuela de crueldades”.

 

“Acaso en la retaguardia murieron más que en el propio campo de batalla”, declaró Pomer, quien habla de “resistencias, desbandes, deserciones y ocultamientos” en suelo argentino, por el descontento con una “guerra que no era suya”.

 

Al finalizar la guerra, Brasil sufrió 168.000 bajas; Argentina tuvo 25.000 muertos y Uruguay padeció de 3.000 mil muertos pero Paraguay fue la gran víctima del desastre demográfico: antes del inicio de la guerra su población era de 1.300.000 personas y al final del conflicto, sólo sobrevivían unas 200.000, la mayoría mujeres, niños, ancianos y extranjeros.

 

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5 comentarios en “LA GUERRA DEL PARAGUAY, UN CONFLICTO DEVASTADOR”

  1. 1865

    Por Julio De Vido *
    El 27 de mayo de 1865 se aprueba por ley contratar un empréstito externo por 12.000.000 de pesos fuertes, equivalentes a 2.500.000 libras esterlinas. Hacia 1865, las bases de una Argentina agropecuaria y semicolonial, complementaria y dependiente de la economía industrial británica, se encuentran establecidas. La oligarquía porteña sabe que para imponer esa política es necesario acallar a los pueblos interiores, a los federales de la Banda Oriental –el Partido Blanco–; y también a ese insólito “mal ejemplo de desarrollo estatal” que es el Paraguay de los López.

    El gobierno uruguayo y el imperio del Brasil comparten la idea y se anuda el acuerdo de la Guerra de la Triple Alianza. Pero Mitre no tiene recursos para tamaña empresa. ¿Otro préstamo? Resulta una locura desde un análisis económico, pues recién se había renegociado el préstamo Baring, luego de 30 años de servicios impagos. Sólo será posible si los ingleses tienen interés en “civilizar” al Paraguay, según el pensar de Mitre. Y como los ingleses se manifestaron interesados, el presidente se acordó del indispensable Norberto de la Riestra.

    Este no ha perdido el tiempo a su regreso a Buenos Aires, después de varios años de estadía y aprendizaje financiero en Londres. A su “iniciativa” se debe el proyecto de ley por el que la provincia de Buenos Aires entrega su Banco a una compañía particular, durante 25 años, con facultad de emitir billetes pagaderos a la vista, con curso legal en toda la Nación, privatizando así la emisión de moneda.

    Y para sellar todo, el Congreso del gobierno mitrista sanciona una ley por la cual la deuda externa de la provincia de Buenos Aires, derivada del empréstito Baring, pasa a considerarse responsabilidad de la República Argentina. Luego Mitre, tras la gestión de De la Riestra, cuenta con el préstamo que permitirá liquidar a los uruguayos y arrasar al Paraguay.

    El empréstito se pacta con el Baring Brothers, por 2.500.000 libras, a concretarse en dos series, la primera en 1866 y la segunda, en 1868. Como es obvio, los títulos no se colocaron a su valor nominal: la primera serie, 518.000 libras, se coloca al 75 por ciento y la restante, 1.982.000 libras, al 72,5 por ciento, lo que reduce el importe a recibir a 1.819.100 libras. Esta cifra, a su vez, disminuye porque se descuentan los “gastos de colocación y transmisión” por 68.817 libras y los gastos del comisionado, otras 14.580 libras que llevan el importe a un neto de 1.735.703 libras, es decir, al país le llega el 69 por ciento del endeudamiento contraído.

    Debido a su prestigio personal y a su amistad con el primer ministro Gladstone, De la Riestra obtiene el crédito de Baring que, según los ingleses, se lo concedían a él y a Mitre y no a la Argentina. Aun así, y pese a existir un gravísimo “riesgo país”, ya que se financiaba una guerra, Gran Bretaña ya poseía la tercera parte de la deuda argentina.

    En su despedida de Londres en 1869, le fue obsequiado un pergamino firmado por las más altas personalidades inglesas. La prensa y los accionistas británicos le obsequiaron una estatua de plata del ministro Canning.

    Aquí se da el hecho inusual de que los prestamistas rinden homenaje al gestor demandante de la operación financiera, reconociendo no sólo la confianza que inspira su intervención, mayor que la del país, sino también las condiciones pactadas.

    Gracias a las gestiones con los ingleses, las fuerzas militares de la Triple Alianza, con el préstamo logrado, arrasan al Paraguay, destruyendo el único modelo de crecimiento autárquico que existía por entonces en América latina.

    Después de cinco años de lucha, la guerra llega a su fin: de 1.300.000 habitantes, quedan en el Paraguay solamente 350.000 personas, en su mayoría ancianos, mujeres y criaturas, confirmando el mayor genocidio. El exterminio de un modelo económico “peligroso” y el aniquilamiento de un pueblo hermano han quedado como una de las páginas más tristes y dolorosas de la historia latinoamericana.

    Desgarradora pero sobre todo devastadora para el Paraguay, país que perdió el 60 por ciento de su población. La guerra que entre los años 1865 y 1870 enfrentó a ese pequeño país mediterráneo contra la Triple Alianza formada por el Uruguay, Argentina y Brasil sólo puede entenderse en el contexto de dominación imperialista y libre comercio que Inglaterra impulsaba en América del Sur por medio de sus agentes, como fue Bartolomé Mitre. Aunque la historia colonial se ha esforzado por construir la imagen de Bartolomé Mitre como un estadista democrático, quien algo conoce la historia argentina sabe perfectamente que don Bartolomé jamás fue un jefe de Estado electo en elecciones democráticas, sino un simple caudillo que detentó el poder por la fuerza de las bayonetas, que además se impusieron en la batalla de Pavón a su ocasional adversario, merced a un contubernio y no por dotes militares.

    Tampoco debe olvidarse que desde ese momento la provincia de Entre Ríos fue condenada al subdesarrollo, excluyéndola por más de un siglo del desarrollo de infraestructura por una supuesta hipótesis de conflicto. Recién con Néstor Kirchner comenzó a saldarse esa deuda con la construcción de la Autovía Ruta Nacional N° 14, de la que ya buena parte de sus tramos fueron finalizandos.

    En marzo de 1863, Mitre, a quien el historiador inglés Ferns califica como “un patriota argentino cuyo corazón había sido colonizado por el temperamento victoriano”, obsequió 300 mil hectáreas de las más espléndidas tierras argentinas a ferroviarios ingleses y delegó, en el recién fundado Banco de Londres, la responsabilidad de nominar a quien debía ser ministro de Hacienda de su gabinete. Luego admitirá al representante inglés Edward Thornton como asesor de su gobierno con derecho a participar en el consejo de ministros.

    Desenterrando un enfoque histórico decimonónico, hoy perimido en círculos académicos, algunos cultores de la historiografía colonial siguen estableciendo paralelismos entre el jefe de Estado paraguayo que enfrentó a la Triple Alianza y el dictador alemán Adolf Hitler, y por extensión, entre Bartolomé Mitre y las democracias europeas que enfrentaron a la Alemania nazi.

    Fue durante el gobierno del General Perón que se puso de manifiesto la voluntad de cambiar la historia con el país hermano del Paraguay, firmando el tratado de Yacyretá y devolviendo todos los trofeos militares.

    Fueron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner quienes luego de treinta años terminaron de cumplir ese acuerdo, concluyendo con la obra de Yacyretá, y retirando del Ministerio de Economía el regalo de la estatua de plata del ministro Canning obsequiada a la gestión de Mitre.

    Por lo tanto, no es casual leer dos editoriales del matutino La Nación, la primera del jueves 6 de diciembre de 2007 titulada “Absurdo tributo a un dictador”, en claro rechazo de un homenaje que le realizó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al Mariscal Solano López. En su editorial, el matutino dice, entre otras expresiones: “No es de extrañar que se haya adoptado tan absurda determinación que pone una vez más en evidencia hasta qué punto se ignora maliciosamente la historia cuando la propia presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, ha señalado hace unos días a López como ‘ese gran patriota, humillado por lo que yo llamo la alianza de la triple traición a Latinoamérica, a sus hombres y a sus mujeres’. Lo grave es que, al expresarse de ese modo, con tono de arenga, afirmó que hablaba en nombre de todo el pueblo argentino. La denominación de Mariscal Francisco Solano López a una unidad militar de un país cuya bandera el dictador pisoteó es tan absurda como inadmisible sería que Francia o Polonia llamasen Adolf Hitler a uno de sus regimientos”.

    Y la segunda editorial es la del día 27 de mayo de 2013, titulada “1933” donde justamente denuncia la semejanza del gobierno democrático de la Presidenta con el nazismo.

    La historia y los acontecimientos demuestran que justamente el matutino de los Mitre-Saguier es el que respaldó genocidios como el de la guerra contra el Paraguay, o la dictadura del genocida Videla, que lloraron su muerte desde sus avisos fúnebres días atrás, y como diría la Presidenta el pasado 25 de Mayo, añoran no poder contar ni con las armas ni poder disfrutar que la Argentina vuelva a endeudarse con el FMI.

    Por todo esto, gloria y loor al Mariscal Solano López y disculpas eternas al pueblo paraguayo por el genocidio sufrido durante la Guerra de la Triple Alianza.

    * Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

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  2. UN NUEVO PRIMERO DE MARZO

    Un cambio muy importante en el accionar político cultural paraguayo se realizara mañana. Un Primero de Marzo totalmente diferente, ya que acostumbramos a recordar el asesinato, la valentía, el heroísmo y pasión de un Mariscal FRANCISCO SOLANO LÓPEZ, para la mayoría y que para otros, representó solamente el fin de un dictador.
    De todos modos nos olvidábamos crónicamente de todo un pueblo que lucho y murió a su lado o siguiéndolo, muchos héroes tuvimos, pero siempre exaltábamos la sangre derramada del Mariscal, el asesino brasileño, el HOLOCAUSTO PARAGUAYO…

    Invito a madres, padres y educadores en general, a acudir a los festejos, destacar y mostrar a sus hijos y alumnos varios buenos ejemplos dentro del contexto, de estos nuevas ACTITUDES, una idea y varios ciudadanos que la pusieron en marcha, celebrar y agradecer a cada uno, esta bella iniciativa, un buen ejemplo también de ciudadanía, de buena memoria y muy buena voluntad.

    Mañana, el Primero de Marzo del 2011, agregaremos a nuestros festejos, en forma inédita, y digna del BICENTENARIO, un justo homenaje a un ex Presidente Civil del Paraguay, un gran intelectual, estudioso del derecho y humanista, Doctor ELIGIO AYALA , un hombre de altísima moral y trayectoria impecable. Los restos mortales simbólicos de este Honorabilísimo Señor ingresaran al PANTEÓN DE LOS HÉROES.

    Felicitaciones a todos los que pusieron su granito de arena para que esto sea realidad, mis respetos y mi aplauso para el DOCTOR ELIGIO AYALA este donde este, porque entiendo que a parte de todo, supo preservar su honor hasta el ultimo minuto de su vida, dentro de su ética de hombre apasionado lo que en ello también se pareció al Grande MARISCAL FRANCISCO SOLANO LÓPEZ.

    ¡¡ VIVA EL NUEVO PARAGUAY !!

    Marzha Navarro

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  3. Mercosur o muerte

    El camino opuesto al MERCOSUR reside en convertir a la América en colonias similares a Puerto Rico.

    Por Andrés Soliz Rada, La Paz – Bolivia
    Fuente Alai

    Acaba de publicarse en Buenos Aires la cuarta edición de “El Uruguay como problema” del uruguayo Alberto Methol Ferré (AMF), acompañada de “Otros Escritos” (Publicaciones del Sur, 2010), en los que Luís Vignolo (hijo) recuerda que su padre, quien tenía el mismo nombre, describía a AMF como al “Hegel cabecita negra”… “Un pensador que concibe la dialéctica de la historia haciendo de la periferia un centro”.

    Estos elogios recogen la enorme valía intelectual del elogiado, a quien se considera uno de los visionarios que concibieron el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). En su “Homenaje a Carlos Quijano” (2001), AMF explica que América Latina (AL) tuvo tres ebulliciones totalizadoras. La primera entre 1520 y 1560, aproximadamente, en la que debido a la fundación de villas y ciudades, España, sin que olvidemos genocidios y etnocidios, logra que todas las partes de AL entren en relación, luego de estar dispersas durante milenios. Los imperios Inca y Azteca no sabían de la existencia uno del otro.

    La segunda ebullición general estalla en 1808 y se prolonga hasta 1830. En ese lapso, Bolívar fracasa en el intento de unificar AL en el Congreso Anfictiónico de Panamá. Así se forman Estados parroquiales (la expresión es de Toynbee), que viven de espaldas entre sí, con la mirada en las metrópolis. La afirmación de cada uno residía en la exclusión del vecino.

    La tercera ebullición (la ebullición fundante), con la que aparece en la arena internacional la política sudamericana, emerge con el MERCOSUR, el 26-03-91. Se trata, dice Jorge Abelardo Ramos (JAR), del hecho histórico más importante de la época, ya que desde las guerras de la independencia no había pasado nada más trascendente.

    El geopolítico Mario Travassos sostuvo que a Brasil sólo debía importarle América del Sur, ya que, añadió, más arriba es área norteamericana. Sin embargo, un MERCOSUR fuerte reintegrará a México, Centro América y al Caribe a la Patria Grande. AMF advierte que Brasil sólo no puede generar la unidad de Sudamérica por sus diferencias culturales. Argentina carece de la fuerza para hacerlo.

    Perón decía que la integración Brasilia-Buenos Aires viabilizará esa unidad. Methol puntualiza que las relaciones de Brasil con sus débiles vecinos lo impulsan a desarrollar conductas imperiales. La alianza de Brasil con Bolivia, Uruguay o Paraguay se asemeja a una anexión. Es el abrazo del oso, añadiríamos nosotros. Los bolivianos sufrimos en carne propia esta realidad. El propio Perón buscó un entendimiento aduanero con Chile, a fin de negociar la integración económica con Brasil en mejores condiciones.

    El debate clave reside en saber si el MERCOSUR podrá avanzar mientras los ingleses acentúan su presencia en el Atlántico Sur y Argentina permite que transnacionales euro-norteamericanas controlen sus recursos estratégicos, como minería, petróleo, Banca, bosques y tierras patagónicas, y otorgue al Reino Unido la condición de socio privilegiado.

    Carlos Menem firmó el MERCOSUR, pero sumió en el olvido a los héroes de Malvinas. AMF señalaba, con pleno realismo, que el camino opuesto al MERCOSUR reside en convertir a la América Morena, en mayor o menor grado, en colonias similares a Puerto Rico, aunque más pobres y desamparadas. El MERCOSUR es la culminación de esfuerzos antecedidos por CEPAL, ALALC, URUPABOL, Tratado de la Cuenca del Plata, Parlamento Latinoamericano y Pacto Andino.

    De las entrañas del MERCOSUR surge la Unión Sudamericana (UNASUR), el 2008, la que tiene aún mayores proyecciones debido a que puede abarcar desde lo militar hasta lo cultural. En manos de las actuales generaciones de latinoamericanos está el elegir entre Mercosur o muerte. La primera opción implica a mediano plazo la conformación de la Nación Continente de América Latina. La segunda, resignarse a que Sudamérica se convierte en nuevos Puerto Rico.

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  4. Los énfasis en el año del Bicentenario… |

    ENSEÑANDO “FUTURO” DEL PARAGUAY”

    Por Yan Speranza

    En las últimas semanas, hemos observado y escuchado a través de la prensa una suerte de debate y reclamo hacia el sistema educativo formal secundario. Pues en el año en que nuestro país conmemora su Bicentenario como República independiente, no se había previsto en forma adecuada enseñar historia en algunos cursos como parte del programa.

    Posteriormente, fue aclarado por el Ministerio de Educación y Cultura que en realidad eso está previsto, que está incluida en otra materia y que la intención es mejorar la enseñanza de Historia haciéndola más atractiva para los jóvenes.

    No caben dudas de que los procesos históricos de nuestro país son muy importantes para comprender muchas de las cosas que nos ocurren actualmente y cualquier intento metodológico para volverla más interesante en su enseñanza a los jóvenes es siempre bienvenido. Sin embargo, ¿por qué hablamos tan poco de cómo queremos que sea el futuro del Paraguay y de los procesos que hoy debemos iniciar si queremos diseñar ese futuro?

    Parece obvio que los festejos del Bicentenario, con su alta carga simbólica, nos hagan mirar automáticamente hacia el pasado y casi todo está referido a conocer mejor a nuestros próceres, repasar los momentos históricos, mirar las imágenes de antaño. Y es bueno que así sea, siempre que podamos sacar lecciones para no repetir los errores cometidos.

    Por tanto, sería bueno también aprovechar esta conmemoración para mirar decididamente hacia el futuro, discutir cómo deben ser nuestros próceres del mañana o qué imágenes pensamos ver en nuestras ciudades y el campo en las próximas décadas.

    En definitiva, en un mundo complejo, en constantes y acelerados cambios, se vuelve imperioso tratar de entender mejor cuáles son los patrones que configurarán una sociedad desarrollada para los próximos 30 o 50 años. Y eso también implica estudiar, analizar, debatir, reflexionar, imaginar, con un fuerte énfasis puesto en la dinámica del presente y cómo se viene el futuro.

    Una de las constataciones que uno hace de la realidad de los países emergentes asiáticos hoy en día es su tremenda obsesión con el futuro en medio de sus milenarias culturas. ¿O no podría considerarse acaso una obsesión la impresionante inversión pública y privada en educación en esos países? ¿O el fuerte impulso dado a la investigación y desarrollo?, que buscan lúcidamente construirle un lugar en esta sociedad del conocimiento.

    Nosotros también tenemos un lugar en esta sociedad del conocimiento -muy pobre, por cierto en el presente- y lo tendremos en el futuro. El tema es cuál será ese lugar y fundamentalmente qué tanto dependerá de nosotros la decisión del sitio al que deseamos llegar y no de lo que vaya “sobrando” luego de que los otros países ocupen sus posiciones. Por inercia, algo tendremos; si lo construimos, será el que diseñemos.

    El 2011 es claramente un momento simbólico importante para que nos planteemos estos temas, y además de conocer mejor la historia de nuestra nación, entendamos mejor también las cosas que hoy -en el presente- debemos empezar a construir para el futuro.

    Esto no es solamente una tarea del sector público o de nuestros políticos, es una tarea esencialmente de la dirigencia de un país, de todos los sectores sin excepción. Y es, asimismo, una responsabilidad indelegable por parte de los mismos. Pensar ese futuro sería hoy un buen acto de patriotismo, una palabra que nos gusta mucho repetirla pero que está vinculada a otro tipo de cosas, como dar preeminencia a la patria en nuestras acciones o dedicarnos a engrandecerla.

    Por todo esto, ¿no sería bueno preocuparnos por ejemplo en que nuestros jóvenes tengan una materia llamada “Futuro del Paraguay”?

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  5. Las improvisaciones del MEC conducirán al fracaso del estudio de la historia

    En medio de una improvisación sumergida en dudas que se transmiten en los reiterados cambios de criterios, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) pretende aún hacer creer a la opinión pública que está en el camino correcto. Cada vez, sin embargo, puede ocultar menos que en el año del Bicentenario de la Independencia el estudio de la historia del Paraguay será tan solo una pérdida de tiempo más y un rotundo fracaso en las aulas.

    El objetivo del enfoque del MEC es ayudar a los estudiantes “a reflexionar sobre los hechos para llegar a una mejor comprensión de nuestra identidad nacional”, explica un documento firmado por la directora general de Educación Media. Lo que tendría que haber sido parte de un programa sistemático -previsto con razonable antelación- desarrollado a lo largo de los distintos grados y cursos se pretende resumir en 72 horas de clase.

    Los ejes temáticos propuestos abarcan diversas facetas de las realidades vivenciadas por los alumnos. Si bien el listado excluye aspectos tan relevantes como una nueva lectura de la soberanía nacional, los indígenas del Paraguay en general, la cultura mestiza bilingüe y las luchas por la libertad, las propuestas pueden ayudar a generar búsquedas y hallazgos significativos.

    El análisis de situaciones aisladas -el almacén del barrio, los medios de transporte y de comunicación, la propiedad de la tierra, la vida cotidiana, la dictadura, los pobres vueltos invisibles y los municipios, entre otras- corre, sin embargo, el serio riesgo de quedarse tan solo en la mera recopilación de hechos y datos numéricos, sin proyección alguna.

    Si no va acompañado de un contexto -que implica mirar globalmente la historia del país desde los tiempos en los que todavía no habían llegado los españoles-, va a ser una tarea inútil. Y en la escasa carga horaria asignada es difícil pensar que sea posible abordar con profundidad los hechos, desmenuzarlos, contextualizarlos y sacar conclusiones que se proyecten del presente al futuro.

    El eslabón del facilitador -el rol del docente- es otro talón de Aquiles de este festival de improvisaciones, que no deja de ser tal porque el ministro Luis Riart sostiene que el plan ya estaba listo desde fines del año pasado, aunque no lo dieron a conocer para no recargar con preocupaciones a directores y docentes en la etapa final de los cursos. Esta es una excusa absurda.

    Los docentes, en general, no podrán acompañar con la necesaria eficacia el proceso que deben internalizar sus alumnos para convertir los datos en herramientas que respondan a los propósitos de la experiencia. Los profesores van a ser improvisados en una metodología que requiere sólidos conocimientos y práctica para guiar las actividades, recoger sus frutos, analizarlos y sacar conclusiones que permitan superar la concepción de que la historia es una suma de nombres, biografía y fechas en el calendario escolar.

    Las idas y vueltas en relación a lo que hay que hacer o no, las decisiones que se adoptan y luego son suplantadas por otras, el descalabro de los horarios y los docentes reasignados a materias con las que no tienen afinidad alguna, son las aristas visibles de una conducción a la deriva. A esta altura, el MEC ya no puede ocultar su desorientación.

    Es lamentable que el MEC, en su momento, no haya previsto privilegiar el estudio de la historia desde una nueva perspectiva en el año del Bicentenario. Los apresurados parches para responder a los reclamos no ofrecen esperanzas consolidadas. Esta actitud refleja la posición de las autoridades educativas con respecto a uno de los componentes fundamentales para construir la visión de mundo de los estudiantes: irresponsabilidad, desidia y falta de previsión.

    En Historia, el MEC está aplazado.

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