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MADAME LYNCH FUE MUY HÁBIL EN NEGOCIOS Y AMASÓ FORTUNA

En la introducción de su texto, Ana Barreto resalta el desafío que representa encarar un trabajo sobre la Lynch, pues muchas de las biografías supuestamente basadas en fuentes históricas “terminan imbuidas en relatos literarios sobre construcciones ideales o lisamente ficticias sobre la vida de Elisa”.

La compañera del Mariscal Francisco Solano López, que llegó con él desde Europa para sacudir con su presencia a la pacata sociedad paraguaya (específicamente la asuncena) de entonces y ganarse la animadversión de la familia de Francisco Solano y de gran parte de la ciudadanía, fue elegida para integrar esta serie de 23 biografías justamente porque los responsables de la publicación juzgaron necesario un nuevo enfoque, lo más profesional posible, sobre su persona, un enfoque que eludiera el panfletarismo o la visión edulcorada de algunos escritores.

 

“Hemos cuidado no volver a caer en ese juego –decidirá el lector si se ha logrado– tratando de hacer una separación y selección de fuentes. Como precaución, no se han tomado narraciones noveladas y a sus autores para escribir justificadamente su biografía”, expresa en su introducción Ana Barreto.

 

Barreto anuncia que en la sección “Palabras finales” de su libro se pretende mostrar la evolución que tuvo el nombre de Elisa Lynch desde las novelas que se han escrito acerca de su figura, y que han influido en el imaginario existente sobre ella.

 

La autora especifica que buena parte de la historia de Elisa Alicia Lynch está sumida en el misterio, específicamente su vida en Europa, antes de venir al Paraguay acompañando a Francisco Solano. De acuerdo con Ana Barreto, no existen datos fidedignos al respecto.

 

“Es en esa ventana por donde se cuelan como anzuelo la gran mayoría de los fantásticos relatos que se hacen sobre ella. Son estas suposiciones las que terminan construyendo e idealizando a la única persona que tiene más escritos sobre su vida que el propio Francisco Solano, máximo héroe del Paraguay”, explica la historiadora en su texto de introducción.

 

Elisa y la Guerra

 

Para Barreto, sin embargo, la construcción de la memoria de Lynch –o sea, eso que suponemos que fue– se debate hasta ahora no solamente en el hecho de haber tenido una vida ligera, sino, categóricamente en resultado de lo que pasó entre 1864 y 1870, cuando decidió no abandonar al poderoso hombre a quien había conocido en París.

 

“Por eso mismo, al estar vinculada a la guerra, lo está indefectiblemente a la memoria del Mariscal, y dada la polaridad todavía hoy existente entre los que se dicen asumir una postura crítica de la guerra y quienes defienden la glorificación de ella y sus hombres, el debate al tener cien años se hace por de más curioso e interesante”, agrega.

 

Justamente por esa razón, señala Ana, la Guerra de la Triple Alianza ocupa gran parte de su relato, pues “no hay forma de entender a Elisa sino desde su participación al lado de todas las decisiones que López tomó desde el comienzo del conflicto bélico hasta el final en Cerro Corá”.

 

 

En esta segunda parte de la entrevista que mantuvimos con la historiadora Ana Barreto respecto a su libro Alicia Elisa Lynch, nos comenta que ella como la querida del Mariscal López se convirtió a poco de su llegada a Asunción en una próspera comerciante merced a su habilidad en los negocios.

-¿A qué negocios se dedicaba la señora Lynch para subsistir?

 

-Apenas ella llega al Paraguay, deposita una gruesa suma de libras en la Tesorería del Estado a su nombre. Dada la modesta vida que llevaba, más el hecho de que Francisco compra una casa para su madre, se infiere que el dinero que usó de capital inicial no era suyo. De todos modos, esas 5.000 libras esterlinas se duplicaron y triplicaron cada año cuando ella entró al mismo sistema del monopolio del comercio que la familia López tenía sobre cueros, yerba, tabaco y ganado. Por si fuera poco, al convertirse ella en la dictadora de la moda en Asunción, se volvió la principal proveedora de artículos finos ingleses y franceses. Uno de sus amigos comerciales con el que durante y después de la guerra tuvo un largo litigio sobre estafa fue el Dr. William Stewart. Pienso en que Elisa fue muy hábil en los negocios, aprovechó todas las ventajas que le otorgaba Francisco y amasó ella misma una considerable fortuna propia.

 

-Ella lo sigue a López hasta el final de la guerra, entierra un hijo, luego la expulsan con sus hijos menores. ¿Por qué regresó años después?

 

-Entierra a tres hijos por problemas de la guerra. Primero fallece Miguel Marcial de una de las grandes pestes en el campamento militar, luego fallece Panchito en Cerro Corá y, finalmente, Leopoldo, al poco tiempo de llegar a Londres. Elisa puso un pie en Europa en julio de 1870 e inmediatamente empezó a movilizar abogados para tratar de cobrar el dinero que ella y López habían remitido durante la guerra a bancos ingleses, eso por un lado; por otro, un problema de casi 40.000 libras por una carga de yerba en 1868 que se quitó del Paraguay a nombre del Dr. Stewart, pero que era en realidad del Mariscal López y, por supuesto, negociar la validez del testamento de Francisco.

 

-El Paraguay también entró en el pleito.

 

-El Paraguay, en bancarrota, también se metía en ese mismo pleito: se declararon patrimonio del Estado las tierras de López y de ella, se congelaron las cuentas a nombre de Francisco en Inglaterra, y se buscó investigar qué monto tenían en su poder los agentes comerciales del Mariscal. Claro, la cosa cambió en 1875, cuando Gill asumió la presidencia y envió sugestivamente a Bernardino Caballero e Higinio Uriarte a probar un acercamiento a madame Lynch.

 

-¿Con qué fin el Presidente le garantizó su venida? ¿Cumplió con su palabra? ¿Qué pretendía en realidad con la presencia de la Lynch en Asunción?

 

-Elisa se animó a volver a la Asunción que la había expulsado en 1870, porque el Presidente se mostraba negociador con el tema de la legalidad de las tierras de ella. El historiador Warren señala que Gill creía que existía un fabuloso entierro de oro que López había mandado a hacer, y, si era cierto, necesitaba que Lynch confirmara el lugar donde estaba. En las cartas entre ambos hay una cuestión que se lee entrelíneas. Creo que ese motivo por sí solo sería muy inocente. Al llegar Elisa y su hijo Enrique a la Asunción, ella tuvo el tino de poner a resguardo con un capitán inglés todos sus documentos. Y teniendo en cuenta que Gill no la recibió, hubo una presión de mujeres para volver a expulsarla del Paraguay, y también en esa época fue asesinado el agente de ella; habría razones para pensar que se querían apropiar a la fuerza de las cosas que ella sabía.

 

-¿Cómo terminó sus días y dónde?

 

-Elisa falleció en París a los 56 años. Vivió de rentas en la casa que tenía en un elegante barrio. Unos años antes se tomó el tiempo para hacer viajes por Europa y el Oriente. Le sobrevivieron tres hijos: Carlos Honorio, Leopoldo y Enrique. Este último es el que tiene descendencia hasta el día de hoy y el que vivió en el Paraguay participando de cuanta revolución había, activando políticamente y ejerciendo cargos públicos.

 

-¿Dónde reposan sus restos y por qué motivo?

 

-Elisa fue enterrada en el cementerio Père Lachaise de París en 1886. Y permaneció allí hasta que en vísperas de los 100 años de la Guerra de la Triple Alianza, y buscando sustentar su régimen autoritario militar, el general Alfredo Stroessner emprende una campaña de glorificación máxima a los hechos, batallas, lugares y personajes que la vivieron. La memoria del Mariscal López ya reposaba desde 1936 en el Panteón de los Héroes, pero no la de Elisa. Se inició una campaña para regresar sus huesos. Se trajo una urna, pero como el panteón también es oratorio de la Virgen, la Iglesia no permitió que sus restos sin otro título que el de concubina del Mariscal.

 

 

Madame Lynch, una nueva visión

La historiadora Ana Barreto Valinotti ha escrito una nueva biografía de una de las figuras más apasionantes y polémicas de nuestra memoria nacional: Elisa Alicia Lynch, que es a la vez el título de este libro dedicado a ella, el número 4 de la Colección Protagonistas de la Historia. El volumen aparecerá con el ejemplar de ABC Color, al precio de 20.000 guaraníes.

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

2 comentarios en “MADAME LYNCH FUE MUY HÁBIL EN NEGOCIOS Y AMASÓ FORTUNA

  1. Sin comentario, solo impotencia y rabia…!!!!

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    Publicado por Nilda gimenes | 11 abril, 2013, 12:06 pm
  2. La Guerra Grande en imágenes

    …Y fue así, que en el transcurso de más de una década, como el coleccionista Javier Yubi logró reunir 18 cartones numerados, es decir, páginas de enorme valor histórico correspondientes a un álbum de la Guerra de la Triple Alianza. Ese álbum, que es el recorte fotográfico de lo que se dio en llamar en el Río de la Plata la guerra de Paraguay, se dispersó para su comercialización en Argentina, Brasil y Paraguay. Los despojos de un país martirizado, que amontonó cadáveres de miles de hombres, mujeres y niños, fueron, en sus rasgos más acentuados, a conformar un lote de fotografías que parecieran seguir enfrentando el análisis estricto de los historiadores. Javier Yubi publicó tales registros en su libro La Guerra Grande. Imágenes de una epopeya.
    El itinerario numérico que terminó en la localización de las fotos nos dice que, de aquellos cartones numerados, dos fueron encontrados en Río de Janeiro, dos en Asunción y catorce en Buenos Aires. Todas las fotografías, originales desde luego, vienen a conformar en este álbum un precioso escuadrón del recuerdo, que moviliza nuestras más sensibles raíces de paraguayos. Paraguayos herederos de la desgracia y la gloria al mismo tiempo.
    Abra, señor lector, el álbum, y se encontrará también con algunas minutas, o imágenes de un pasado opulento, como por ejemplo una vista de la calle Palma, en la esquina de 14 de Mayo. Puede apreciarse en dicha imagen, la residencia de Benigno López (hermano del mariscal López), en primer plano. Más al fondo, es posible observar la fachada de la cúpula inconclusa del Oratorio de la Virgen de la Asunción. Ah…, qué días aquellos. Qué suspenso candoroso y pleno de vida en el aire. Se presta el escenario para un epígrafe pintoresco, pues sobresale un pequeño grupo de personas que observan curiosamente el movimiento profesional del fotógrafo.
    El fotógrafo Bate, que era un empresario muy conocido y respetado por esa época, envió a sus fotógrafos, para los que obtuvo salvoconductos y permisos especiales, a cumplir una misión de tinte dramático, pero de inspiración profesional digna de un trofeo. En efecto, los que cumplían oficios para la firma Bate, acompañaron al Ejército Aliado en su campaña contra el Paraguay. Obviamente, una sola necesidad, una primicia, los movilizaba: captar las imágenes que aportaran un rico material fotográfico de ese despliegue de hombres uniformados que tenían la finalidad de acabar definitivamente con las tropas de nuestro país.
    La primera colección de fotografías que se obtuvieron en esos campos de espanto y de terror fueron publicadas en agosto de 1866. Nueve imágenes componían el lote que vio la luz en un periódico llamado El siglo, de Montevideo, Uruguay.
    Era el fotógrafo Javier López quien demostró mayor agalla y capacidad de resolución en el campo profesional. Los lectores, expectantes, seguían las crónicas fotográficas paso a paso. Se logró editar veintidós fotografías (un triunfo de la tecnología para la época) que despertaron, con seguridad, todo tipo de rumores y comentarios en la sociedad de Montevideo.
    Aquellas imágenes que mostraban más originalidad y fidelidad fueron divulgadas masivamente por la prensa y son las que se conservan actualmente en la Biblioteca Nacional del Uruguay.
    Nosotros no hubiéramos tenido un álbum ni cosa que se le parezca, si no hubiera existido una voluntad poderosa y firme, la de Javier Yubi, que juntó en un tiempo determinado esos materiales de tanta presencia histórica en su colección.
    Al rememorar la Guerra Grande, el pensamiento, emotivo a veces, vaga apesadumbrado por los trágicos sucesos que costaron la vida de niños héroes en los campos de Acosta Ñú.
    ¿Qué podían hacer esos pobres mártires ante un rival que los sobrepasaba en cantidad y dotación de armamentos?
    El pensamiento común se remonta a la figura del mariscal Francisco Solano López, que para muchos historiadores representa el perfil consagrado del heroísmo del pueblo paraguayo.
    Muchas, innumerables son las personas que piensan, al venir a su mente la historia de la Guerra Grande, en una guerra sin cuartel y sin documento fotográfico, y ahora vienen a enterarse, mediante esta colección de fotos originales, sobre la existencia de un pasado, nuestro pasado, estampado en imágenes.
    A través de las fotografías, que apuntan a las aristas, a los factores dominantes de una situación, se puede tener una visión más amplia sobre la guerra contra la Triple Alianza.
    Todo comenzó así: Al tener conocimiento de los actos de agresión de Brasil, en 1864, en territorio uruguayo, el mariscal Francisco Solano López temió que el afán expansionista de Brasil llegara también a nuestro país.
    Tal vez no ocurriría eso.
    Tal vez sí.
    El caso es que, declarada la Guerra, estaba echada la suerte de Paraguay.
    Y aquí están las fotos, como testimonios vivos, de un acto de sangre, que hubiéramos deseado nunca heredar.
    Ah…, aquella foto que muestra la misa, muy concurrida por cierto, en Paso de Patria, cuando corría el año 1866.
    Y esas otras imágenes, correspondientes a las ruinas ya, de la Comandancia (Plaza), que fuera objeto del Bombardeo de Paysandú.
    Escalofriante es el octavo montón de cadáveres paraguayos (Potrero Piris) registrado en 1866 por Bate y Cía.
    En las ruinas de Itapirú se observa una suerte de páramo, de desierto que se acumula, polvo sobre polvo, vacío sobre vacío, y una vaca, acostada, replegada sobre su hambre.
    El mensaje de Javier Yubi es humano: añadir un cúmulo de fotografías que pudieran servir para honrar a los miles de hombres, mujeres y niños que cayeron ante el enemigo sin una palabra de rendición en sus labios.
    Un alto jefe militar argentino preguntó a sus oficiales: “¿Por qué hay tan pocos prisioneros paraguayos?”, a lo que respondieron: “Porque aun rendidos o mutilados, los paraguayos no se rinden. Los paraguayos pelean hasta morir”.

    El autor agradece cualquier comentario:
    yubi@abc.com.py
    20 de Febrero de 2011

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 21 febrero, 2011, 3:45 pm

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