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SOBRE EL MARISCAL SOLANO LÓPEZ Y LA GUERRA DEL PARAGUAY

  • Dr. BERNARDO I. SALDUNA

Con el título de “¡Muero por mi Patria!”, el profesor Paulo Tisocco publica en la edición del 4/3/2010 una nota sobre la muerte heroica del dictador paraguayo, Mariscal Francisco Solano López.

El artículo es interesante y muy ilustrativo. Desde ya, coincido plenamente que la guerra llamada “del Paraguay” o de la Triple Alianza que enfrentó durante cinco años a la Argentina, Brasil y el Estado Oriental contra el Paraguay, es uno de los episodios más negativos de la historia argentina y sudamericana.

Pero no creo que sea justo y objetivo cargar las culpas de un solo lado.


Con el título de “Maldita Guerra”, hace poco se publicó un muy completo y documentado trabajo del historiador brasileño Francisco Doratioto, fruto de quince años de seria y profunda investigación que echa luz sobre algunas cuestiones. Así por ejemplo:

a) No es verdad que Paraguay tuviese el primer ferrocarril de Sudamérica: antes de eso Chile poseía una línea y tambien el Brasil.

b) Los altos hornos de Humaitá fueron montados por ingenieros ingleses. Dejaron de funcionar y producir armas poco después de comenzada la guerra por falta de insumos. Francisco Solano López había cerrado un duradero trato con la empresa británica Blyth and Company, de Londres. Los ingleses proveyeron armas y entrenaron a jóvenes paraguayos. Doscientos cincuenta técnicos ingleses encabezados por los ingenieros Witehead y Thompson se instalaron en Asunción.

c) No es verdad que Paraguay se “autoabasteciera”. Su economía dependía en gran parte de la importación de productos. El 65% eran manufacturas que provenían de Inglaterra.

d) No es cierto que Inglaterra hubiese fomentado y motorizado la guerra. La Corona Británica tenía excelentes relaciones con el gobierno de Solano López, mientras que con Brasil tenía sus relaciones interrumpidas desde 1863 a raíz de la famosa “cuestión Christie”. Inglaterra trató, sin éxito, de mediar en el conflicto.

e) Militarmente Paraguay era superior a sus vecinos. Solano López comenzó a preparar una fuerza ofensiva cuando era Ministro de Guerra de su padre, Carlos Antonio López. Hacia 1860, Paraguay tenía 77.000 efectivos militares, contra 18.000 de Brasil, 6.000 de la Argentina y 3.000 de Uruguay.

f) Paraguay no fue agredido. Fue agresor: primero invadió la Provincia del Mato Grosso en Brasil. Después, sin previa declaración de guerra, ocupó la ciudad capital y la mitad de la Provincia de Corrientes (llegaron hasta Goya en el Paraná y hasta Uruguayana, sobre el Uruguay). En el puerto de Corrientes estaba estacionado el vapor “25 de Mayo”, cuya tripulación argentina fue degollada por las tropas de López.

g) No es verdad que Paraguay luchara solo y sin apoyos externos: Estados Unidos simpatizaba con Solano López. En 1866, el Departamento de Estado norteamericano propuso a los aliados, sin éxito, un armisticio o el arbitraje del Presidente Andrew Johnson. El embajador estadounidense M.M. MacMahon trabó amistad con Solano López y lo acompañó en parte de la guerra. Cuando el paraguayo murió, MacMahon alabó en el New York Times a aquel “verdadero caballero”, “académico” y “valiente”.

h) En la Argentina hubo varios intentos por detener la guerra. El general Urquiza trató de llegar a un acuerdo con el jefe de las fuerzas invasoras de Corrientes general Robles para que este jefe militar se rebelase contra Solano López. Los motines de Basualdo y Toledo, motorizados por López Jordán impidieron el arreglo que hubiese evitado la guerra.

Durante la guerra, Mitre mantuvo, en Yataytí-Corá, una conferencia de cinco horas con Solano López. Le ofreció distintas formas de solucionar el conflicto, que López no aceptó.

Tras el encuentro, Pedro II Emperador de Brasil dijo: “Tengo mucho miedo a la diplomacia de Mitre”.

i) Se ha dicho que “La Guerra del Paraguay fue una aventura unitaria, resistida por los federales”. Pero Juan Manuel de Rosas nunca reconoció al Paraguay (independiente desde 1842), e hizo falta el advenimiento de Justo José de Urquiza para que se firmara el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación: un acuerdo que dejó en suspenso, por seis años, las disputas limítrofes.

Es cierto que algunos federales

-partidarios de la fragmentación del país- procuraban el cobijo de Solano López. Éste, sin embargo, tenía más claridad que algunos caudillos: “La integridad territorial de la Argentina es una condición para el equilibrio regional; sin ella, Brasil se tornaría hegemónico”.

En cuanto a Sarmiento, fue crítico implacable de la Triple Alianza y aguardaba la intervención de los Estados Unidos, con la esperanza de que -al llegar la paz- Brasil no se quedara “con todo”.

j) Finalmente: Francisco Solano López, sabiendo que tenía la guerra perdida, arrastró a su pueblo a una resistencia inútil, que provocó la muerte de miles de paraguayos. No sólo bajo las balas enemigas, sino de hambre y padecimientos en una terrible peregrinación a través del territorio, donde forzó a marchar a gran parte de la población, entre ellos ancianos, mujeres y niños. En esas jornadas cometió actos tiránicos de monstruosa crueldad para con su gente: hizo fusilar, con falsos cargos de traición a muchos de sus jefes y soldados más leales. Mandó formar procesos farsescos contra personas, inocentes en su mayoría.

Fueron torturadas mujeres, incluso las propias hermanas del dictador. Y condenó a muerte a su propia madre, que no llegó a ser fusilada porque la guerra terminó antes.

Difícilmente un defensor de los Derechos Humanos pueda reivindicar esta figura, cuya estatua fue emplazada en el centro de Asunción por otro dictador más reciente: el general Alfredo Stroessner.

* Vicepresidente “Asociación Justo José de Urquiza”

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

17 comentarios en “SOBRE EL MARISCAL SOLANO LÓPEZ Y LA GUERRA DEL PARAGUAY

  1. Esta investigacion carece d validez,paraguayos/as,todo/a,hasta seguims dsd 1865,cn hambre,sin recurss,sin tierra,sin trbjo,cn deuda,sin hmbre,matarn,mujeres,anciano,degollad q ya fuern capturad en piribebuy y acostañu,nos quitarn la mitad d ntra tierra,fundiern toda ntra industria d desarrollo,saqueron toda la ciudad,los aliados usaron el palacio d lopez,d caballeria,llevaron la corona d ntra santa madre d la virgen y armamento d todo tipo,tanq y enla batalla d cerro cora,lucharn 4ooparaguayo,entre ello anciano,sin arma,descalso,mayoria civiles,cn ambre,se alimenaba,d yerbale,fruta,hornamentale,pero cn hambre y patriotismo,el enemig 5mil,guiado x gral. jose antonio da camara,le quito al mcal su anillo,q decia.”luchar vencer o morir”,galon d oro y s burlarn d el ya caido el mcal.yo daria mi VIDA XMI PY,ACTUALMENTE LOS RAPAI YA NOS invaden OTRAVEZ EN NTRA PROPIA TIERRA QUERIDA,LEVANTEMONOS,QS VAYEN ASU PAIS ESTOS IMPERIALISTA.

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    Publicado por Carlos | 30/08/2016, 16:03
  2. Quiero decir…que Paraguay es unico…y con esto nos tratan de mentirosos..Nosotros fuimos victimad pero segun el brazileño quien escribio esto nosotros somos los culpables…tres paises contra uno…nos dejaron secos .pero no muertos…VIVA LA RAZA PARAGUAYA..

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    Publicado por Mercedes Silva | 20/07/2016, 13:24
  3. La diplomacia.La humilad.El uso cometido de violencía junto con algunos ofrecimientos a recuperar a largo plazo eran suficientes para mantener situaciones controladas.Las reacciones viscerales y arrojadas no son de un buen soldado y para más gobernante.Héroe máximo como va a ser…El Mariscal Estigarribia.Ese es el hombre adecuado en el momento apropiado

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    Publicado por Oscar Acosta | 03/06/2016, 01:44
  4. Sumamente interesante los datos históricos sobre aquella contienda y si es verdad el mariscal López llevó al Paraguay a una estupida guerra fruto de la soberbia de López pudo haber sido evitada su padre don Carlos Antonio López antes de morir había encomendado a Francisco utiliza la lapicera en la diplomacia antes que las armas

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    Publicado por Epi Mendez | 14/07/2015, 20:55
  5. Pueden escribir que no es verdad que, no es verdad que, pero no justifica todo el genocidio que se ha perpetrado, la barbaridad que han cometido no tiene nombre y punto.

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    Publicado por Arsenio | 09/04/2015, 19:58
  6. maldita guerra como son todas que a los unicos que perjudica es a los soldados que murieron en ella dios se apiade de ellos

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    Publicado por Anónimo | 28/12/2014, 18:41
  7. Como se nota que esto escribio un curepa renegado o un brasilero traicionero que no sabe como excusarle a su pais de m….
    “MUERO POR MI PATRIA” FUERZA PARAGUAY QUERIDO!

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    Publicado por mirian zalazar | 03/06/2014, 20:27
  8. Segun est personaje ahora el paraguay es culpable tambien no tienen verguenza

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    Publicado por Anónimo | 28/09/2013, 09:49
  9. Acá se soslaya la interna Imperial de Liberales y Progresistas, resumido es los Baring contra los Rothschild, la bronca viene de lejos, por el 800 con el mercado pesquero de Scania que da lugar a la Liga Hansa, toman la balanza Romana, la misma de la estatua de la Justicia, y con aquel principio de capitalismo fundan sino la primera sociedad anonima, por lo menos la que perdura hasta nuestros días, Stora Kopparberg, es importante porque es un Grupo Económico que actúa en carbón, hierro, cobre, lana, leche, barcos, explosivos… para el 1200 Eduardo I de Inglaterra expulsa a los comerciantes Judíos y le otorga un mercado en Londres a la Hansa, los isleños producían principalmente granos y lana, así entra Castilla, por los tejidos, mientras gobiernan los musulmanes, Judíos y Godos convivían, a mi me llama la atención que nadie pregunte como quebró el Imperio Español con el oro y la plata robada en todo el mundo, fácil, debían todas las llamadas “empresas de conquista” a los financistas nórdicos y no producían nada, la verdad es que Europa toda no producía y esto provoco la Revolución de los Precios del Siglo XVI, Inglaterra también era un mercado periférico de la Hansa y Cromwell permite a los Judíos reinstalarse, para el tiempo de nuestra independencia Londres se divide entre los Liberales de Baring y Disraeli, los win y los Progresistas de Rothschild, los tories, desde entonces derecha e izquierda, Disraeli produce granos en américa y así no había forma de perder, esto lo estudia Hamilton en américa y así surgen los Federales, los win y tories forman el partido Demócrata Republicano, Jefferson y Madison, uno de estos mata a Hamilton como antes le tocara el turno a Lincoln, pero recién cuando Friederich List estudia todo esto es que la posición es llamada Nacionalismo, pero el asunto es que la Baring había financiado la primer “independencia”, en su visita por las ex-colonias describe Alphonse de Rothschild “el negocio del azúcar es aquí un monopolio de los exportadores, no obstante, la parte del león no queda en sus manos, sino en las de Baring”, es Rothschild quien financia a Urquiza a través de Irineo Evangelista, lo que se ve es que se decide en estas tierras las disputas de los centros de poder, nos advertía Rivadavia discurseando desde su cargo de gobernador “corremos el riesgo de cambiar la monarquía por la plutocracia”, la libertad fue para el Comercio y para los pueblos Muerte, no por nada me reprobaron en Historia, usted mezcla todo me dijo la profesora, bueno así es la historia

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    Publicado por Enrique Sellecchia | 12/03/2012, 20:53
  10. mi sangre es del gran heroe solano lopez

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    Publicado por carlitos | 30/09/2011, 17:42
  11. SOBRE LA GUERRA GUAZÚ-GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA-

    Enfoques cooperativos,Hoy:
    “Destruir la Nación Soberana paraguaya hasta el punto de que no pudiera nunca liberarse del atraso y la dependencia”.

    Por José Yorg, el cooperario

    Parte 1°

    Como maestro de escuelas considero imprescindible utilizar provechosamente el generoso espacio periodístico de este medio para hacer conocer la historia, en especial la historia Latinoamérica.

    No para levantar rencores,sino conocimiento que hermane y oriente en las actuales circunstancias históricas.

    En esta ocasión encararemos el estudio de la Guerra Guazú-Guerra de la Triple Alianza- y usaremos el método de análisis sobre un valioso y elocuente material de irrefutable contenido: DESPACHO PRIVADO DEL MARQUES DE CAXIAS, MARISCAL DE EJERCITO EN LA GUERRA CONTRA EL GOBIERNO DEL PARAGUAY, A S.M. EL EMPERADOR DEL BRASIL DON PEDRO II, esperando la efectiva participación escrita que la incorporaremos como parte de este trabajo.

    Cuartel General en Marcha en Tuyucué 18 de Noviembre de 1867

    Majestad.

    Después de besar respetuosamente la mano Imperial de V.M., paso a cumplir con su augusta orden de informar a V.M. por vía privada, de la situación e incidentes más culminantes de los ejércitos imperiales, y de manera precisa que V.M. me ha encargado.

    No obstante el esfuerzo destinado en formar la conciencia de las tropas, de que el lamentable acontecimiento de Tuyutí fue favorable para nuestras armas, por tener el pequeño resto de nuestras fuerzas en aquel campo restablecido la posesión de las posiciones perdidas en manos del enemigo, durante e! combate, tales han sido sus efectos, como ya tuve la honra de informar a V.M., que es moralmente imposible sofocar la profunda conmoción que ese deplorable acontecimiento produjo y aún está produciendo en nuestras tropas.

    Los gloriosos e importantes acontecimientos que por su parte coronaron nuestras armas en Vanguardia y nos dieron la ocasión de realizar la ejecución de nuestro gran pensamiento, de nuestra gran operación militar y nuestro gran paso estratégico de sitiar completamente al enemigo por agua y tierra, como el más eficaz, el más poderoso y el único medio de vencerlo, haciéndole rendirse por falta de víveres, por falta de municiones y por falta de todo recurso de que se provea con su comunicación con el resto del país, ha servido, no hay duda, de un admirable y prodigioso estímulo para nuestras fuerzas. Después de cortar la línea telegráfica en su curso desde Villa del Pilar, después de tener cortada la comunicación terrestre del enemigo, sobre la parte oriental del río Paraguay, y llegar hasta la margen izquierda de este río y establecido en un punto de la fuerte batería, de nuestros mejores cañones, como tengo oficial y particularmente informado de todo eso a V.M., era natural que hubiese un gran y universal regocijo en todo el Ejército, en que participamos, al más alto grado, sus jefes, porque creíamos, ciertamente, que no más de cuatro o seis, y cuando mucho, ocho o diez días, serían únicamente necesarios para que López se rindiese incondicionalmente con todo su ejército.

    El contraste de Tuyutí fue adormecido por esta inesperada y felicísima perspectiva; pero me es pesaroso tener que informar a V.M. que si grande fue la esperanza, el ánimo y la satisfacción de los ejércitos imperiales del que tengo la gran honra de ser su comandante en jefe y en grado aún mucho mayor fue su creciente desilusión y su desmoralizador desaliento, cuando se vio por hechos prácticos de lamentables efectos y consecuencias, que el enemigo no solo conserva su vigor, después de tantos días de cerrado sitio, sino que, burlando nuestras esperanzas y nuestros medios, abrió un camino grande y largo de comunicación por la parte del Chaco, que se encuentra protegido y fuera del alcance de nuestras armas.

    Un estratega europeo, un militar cualquiera que conozca el arte de la guerra, opinará, sin duda, que enviemos nuestras fuerzas al Chaco para que nos apoderemos de esa nueva vía de comuni¬cación del enemigo; pero aquel que estuviese en el teatro de la guerra, aquel que estudiase y sintiese las operaciones y los acontecimientos existentes en ella, estoy persuadido que dirá lo que digo: que esa operación es de todo punto de vista imposible, apoyado en los siguientes fundamentos.

    Todos los encuentros, todos los asaltos, todos los combates existentes desde Coimbra y Tuyutí, muestran y demuestran, de una manera incontestable, que los soldados paraguayos están caracterizados por una bravura, por un arrojo, por una intrepidez y por una valentía que raya a la ferocidad, sin ejemplo en la historia del mundo.

    Cuando esos soldados eran reclutas, esas cualidades ya las tenían y se habían adiestrado de una manera sorprendente. Hoy esos soldados reúnen a esas cualidades la pericia militar adquirida en los combates; su disciplina proverbial de morir antes que rendirse y morir antes de caer prisioneros, porque tienen esa orden de su jefe, había aumentado por la moral adquirida, es necesario decirlo, porque es la verdad, en las victorias, lo que viene a formar un conjunto que constituye esos soldados en un soldado extraordinario, invencible, sobrehumano.

    López tiene también el don sobrenatural de magnetizar a los soldados, infundiéndoles un espíritu que no se puede explicar suficientemente con las palabras: el caso es que se vuelven ex¬traordinarios, lejos de temer el peligro, enfrentando con un arrojo sorprendente, lejos de economizar su vida, parece que buscan con frenético interés y ocasión de sacrificarla heroicamente y venderla por otra vida o por muchas vidas de sus enemigos. Todo eso hace que, ante los soldados paraguayos, no sean garan¬tía la ventaja numérica, la ventaja de elementos y las ventajas de posición: todo es fácil y accesible para ellos. A estas circuns¬tancias que son de inestimable importancia, se une un fenómeno verdaderamente sorprendente. El número de los soldados de López es incalculable, todo cálculo a este respecto es falible, porque todos los cálculos han fallado. López tiene un gran número de fuerzas en su cuadrilátero de Paso Pucú; tiene fuerzas fuera de esas posiciones; tiene fuerzas en el interior de la República; tiene fuerzas en el Alto Paraguay; tiene fuerzas estacionadas en varios campamentos como Asunción, Cerro León y otros, y tiene fuerzas en el Chaco: y todas esas fuerzas son una misma en su valor, en su entusiasmo y su disciplina y moral; y todas esas fuerzas no son de soldados sin armas, ni de armas sin soldados, sino de fuerzas tanto al N. como al S.; aquí y en todas partes, ayer y hoy ya se han experimentado. Esas fuerzas tampoco son de hombres desnudos y hambrientos, sino de hombres, no obs¬tante, mal vestidos, robustos, de soldados que sean de nueve palmos o de cinco, todos son uno.

    Análisis

    Primera aproximación: Nos evidencia el contenido del documento en estudio hasta esta parte el enorme respeto que prodiga el Marqués DE CAXIAS, Mariscal de Ejercito brasileño a su enemigo paraguayo Mariscal López.

    Segunda aproximación: que López no era el “Bárbaro opresor que impedía civilización”.

    Tercera aproximación: para comprender las cualidades físicas y espirituales del soldado paraguayo reconocido y valorado por el Marqués DE CAXIAS, considero importante e imprescindible, antes de abocarnos al tema central de este ensayo, indagar cómo era el Paraguay antes de la contienda.

    Espero amables comentarios y aportes.

    ¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

    *Fuente del material extraido de http://maranduarandu.blogspot.com/

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    Publicado por VIVA PARAGUAY | 14/07/2010, 08:39
  12. “SOBRE LA GUERRA GUAZÚ-GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA-ANÁLISIS.”-

    Enfoques cooperativos,Hoy:

    Parte 2°

    Por José Yorg, el cooperario

    Estamos encarando el estudio de la Guerra Guazú-Guerra de la Triple Alianza- usando el método de análisis sobre un valioso y elocuente material de irrefutable contenido: DESPACHO PRIVADO DEL MARQUES DE CAXIAS, MARISCAL DE EJERCITO EN LA GUERRA CONTRA EL GOBIERNO DEL PARAGUAY, A S.M. EL EMPERADOR DEL BRASIL DON PEDRO II, esperando la efectiva participación escrita que la incorporaremos como parte de este trabajo.

    En esta segunda entrega analizaremos el siguiente texto, continuación de la carta enviada desde el Cuartel General en Marcha en Tuyucué 18 de Noviembre de 1867 :

    Vuestra Majestad, tiene a bien encargarme muy especial¬mente del empleo del oro, para, acompañado al sitio, solucionar la campaña del Paraguay, que viene haciéndose demasiado larga y cargada de sacrificios y aparentemente imposible por la acción de las armas, pero el oro, Majestad, es recurso ineficaz contra el fanatismo patrio de los paraguayos desde que están bajo el mirar fascinante y el espíritu magnetizador de López. Y es preciso convencerse, pues será crasa necedad mantener todavía lo contra¬rio, que: los soldados, o simples ciudadanos, mujeres y niños, el Paraguay todo cuanto es él y López, son una misma cosa, una sola cosa, un solo ser moral e indisoluble; lo que viene a dar como resultado que la idea proclamada de que !a guerra es contra López y no contra el pueblo paraguayo, no solo es asaz quimérica, sino que, comprendiendo ese pueblo de que López es el medio real de su existencia, se comprenda también que es imposible que López pueda vivir sin el pueblo paraguayo, y a éste sea imposible vivir sin López, y es aquí Majestad, un escollo insupe¬rable, un escollo que por sí mismo quiebra y repele el verbo de la guerra al Paraguay, en la causa y en los fines.

    Y es aquí lo que muestra la lógica de que es imposible de vencer a López, y que es imposible el triunfo de la guerra contra el Paraguay; porque resulta insostenible de que se hace contra López, y que en vez de ser una guerra que apunte hacia la meta de legítimas aspiraciones, sea una guerra determinada y terminante de destruc¬ción, de aniquilamiento.

    Esto muestra, incuestionablemente, que si no tuviéramos doscientos mil hombres para continuar la guerra al Paraguay, habríamos en caso de triunfo, conseguido reducir a cenizas la población paraguaya entera; y esto no es exagerado, porque estoy en posesión de datos irrefutables que anticipada¬mente prueban que, si acabásemos de matar a los hombres, ten¬dríamos que combatir con las mujeres, que reemplazarán a éstos con igual valor, con el mismo ardor marcial y con el ímpetu y la constancia que inspiran el ejemplo de los parientes queridos y nutre la sed de venganza. ¿Y sería admisible un posible triunfo sobre un pueblo de esa naturaleza?

    Podemos, acaso, contar con elementos para conseguirlo, y si aún lo consiguiésemos, cómo lo habríamos conseguido? Y, después qué habríamos conseguido? Cómo habríamos conseguido, fácil es saber, tomando por exacto o infalible antecedente del tiempo que tenemos empleado en esa guerra, los inmensos recursos y elementos estérilmente emplea¬dos en ella; los muchos millares de hombres también estérilmente sacrificados en ella; en una palabra, los incalculables e inmensos sacrificios de todo género que ella nos cuesta; y si todo eso no haya dado por resultado más que nuestra abatida situación, cuánto tiempo, cuántos hombres, cuántas vidas y cuántos elementos y recursos precisaremos para terminar !a guerra, esto es, para con¬vertir en humo y polvo toda la población paraguaya, para matar hasta el feto del vientre de la mujer y matarlo no como un feto, aunque como un adalid. Y lo que tendríamos conseguido, también es difícil decir: sería sacrificar un número diez veces mayor de hombres de lo que son los paraguayos; sería sacrificar un número diez o veinte veces mayor de mujeres y niños de lo que son los niños y mujeres paraguayas; sería sacrificar un número cien mil veces mayor de toda clase de recursos de lo que son los recursos paraguayos; sería conquistar no un pueblo, pero un vasto cemen¬terio en que sepultaríamos en la nada toda la población y recursos paraguayos y cien veces más la población y recursos brasileños.

    ¿Y qué seríamos sobre un vasto cementerio? Seríamos los sepul¬tureros que tendrían que enterrar las cenizas de nuestras víctimas, que responder a Dios y al mundo de sus clamores; y más que esto, desaparecida la población paraguaya, desaparecida la nación paraguaya y desaparecida en proporción equivalente la población brasileña,¿quién sería, sino, única y exclusivamente el Brasil, el responsable delante de las naciones extranjeras de los inmensos daños causados con esta guerra y a sus súbditos? Y exhausto de recursos y de población el Brasil, cómo responder a estas deudas sino con sus vastos territorios: ¿Qué harían las naciones extran¬jeras, aún con el mejor derecho de lo que hicieron las naciones bárbaras sobre el Imperio Romano?

    Qué derecho y qué práctica internacional alegaría en su apoyo el Brasil cuando se encontrase sepultando sobre una fosa de una nación soberana y de sí mismo, haría mucho menos que el Imperio Romano, que delante de los bárbaros se encontró como un cuerpo helado y frío, el Brasil ante las poderosas naciones extranjeras se encontrará como una planicie con entrañas de oro y diamantes.

    No habría una sola nación europea, como no habría una sola nación americana, que no se aliste y forme en las filas de esa revolución reparadora, y es para no dudar que nuestros aliados de hoy, el Estado Oriental y la República Argentina, que no se han sacrificado tanto como pretendíamos y habíamos deseado, reunirían sus restos, for¬mando un cuerpo unido y compacto, poniéndose al frente de esa desesperada expedición sobre el Brasil, reclamando también, no solo los territorios de que se les ha despojado, sino hasta los mismos gastos y todos los daños y perjuicios causados por la guerra.

    Pero, como en el cuadro que dejo trazado y se destacan dos acontecimientos inesperados, y de los menos esperados y no premeditados efectos de la guerra; y que, por tanto, lejos de tomar parte, contradice extremada y abiertamente el risueño re¬pertorio de felices resultados que esperábamos de ella, basados en la gran facilidad de triunfar sobre el Paraguay, que no encon¬traríamos resistencia alguna que nos detuviese en nuestra marcha triunfal un solo minuto y que como César sobre Farnaces en el Asia, diríamos a V. Majestad lo que él dijo al Senado Romano “Vini, vidi vici”, cúmpleme informar a V. Majestad, como me propuse, lo que es en sí nuestra situación y nuestros elementos actuales para la guerra, suponiendo que ya tengo transmitido a V. Majestad de una parte muy importante que es el conocimiento del enemigo contra quien combatimos, y ojala hubiésemos tenido de él siquiera una remotísima idea, en lugar del cúmulo de falsas y erróneas apreciaciones que se han hecho de él.

    Análisis

    Cuarta aproximación: Nos evidencia el contenido del documento en estudio que la motivación primigenia de la guerra era una cuestión lucrativa por medio del pillaje.

    Quinta aproximación: que López encarnaba la Nación paraguaya y que ésta se reconocía en él como su guía y conductor en un proceso de desarrollo conveniente al pueblo.

    Sexta aproximación: que la guerra Guazú, guerra de la Triple Alianza constituyó una guerra de exterminio, una guerra genocida y un holocausto reconocido por el mayor exponente de dicha acción agresora.

    Espero amables comentarios y aportes.

    ¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

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    Publicado por VIVA PARAGUAY | 14/07/2010, 08:17
  13. A CIENTO CUARENTA AÑOS DE CERRO CORÁ

    Hoy conmemoramos la más importante gesta de lucha por reivindicar el sagrado principio de independencia y dignidad del heroico pueblo guaraní.

    En esa gesta que trascendió los límites del tiempo y del espacio, para proyectarse a lo largo y ancho de la historia y geografía de nuestra sufrida Latinoamérica, estaba ofrendada la última gota de sangre de quien fuera el conductor de un pueblo que desde los albores de su independencia política, guiado por la lumbre infinita del Doctor Francia y Don Carlos Antonio López, supo como ningún otro estado emergente de la región, consolidar un modelo social libre de toda determinación imperial.

    El paradigmático modelo independiente que permitió a nuestro país levantar la más colosal infraestructura de avanzada para la época en América del Sur, sin un centavo de deuda externa, que comprendía campos plantados con yerba y tabaco, telégrafo altos hornos, flota mercante, fundiciones, el primer ferrocarril de Suramérica, entre otros, fue para las voraces apetencias imperiales un “mal ejemplo” que había que truncar a sangre y fuego.

    Es así, que la conjura imperial a través de los gobernantes cipayos de la época de Argentina y Brasil, desembocó en un brutal genocidio de cinco años que sólo la dignidad de un pueblo conciente de la identidad e independencia alcanzada con tanto sacrificio pudo resistir.

    La epopeya del primero de marzo de 1870, en la que el Mariscal Francisco Solano López, al lanzar su último suspiro creyó morir con su patria, con la gloriosa actitud de quienes prefieren dar la vida antes que someter a su pueblo al yugo insaciable de los imperios, es el modelo más vivo para quienes en el presente, poblamos este sufrido pueblo.

    Es por eso que corresponde saludar de pie el martirologio de quien en vida fuera el conductor de esa lucha por la verdadera independencia de nuestro pueblo y el ejemplo a esparcirse por toda América.

    Hoy que de nuevo las fauces imperiales tratan de truncar a sangre y fuego, los intentos de seguir ese ejemplo heroico de independencia del Mariscal, en el marco de todo nuestro hemisferio; nos empeñamos en por fin articular cuerpos regionales autónomos libres de la égida imperial norteamericana, es impostergable tomar posiciones firmes de autonomía.

    Las vidas y la sangre de tantos compatriotas que prefirieron acompañar hasta el final a su conductor de talla indomable como el Mariscal, a vivir humillados, no pueden quedar lapidadas con la afrenta colonial del presente. La memoria del Mariscal y su pueblo merecen ser honradas, de lo contrario, todo habrá sido en vano.

    Aquellas heroicas Fuerzas Armadas que hoy deben reencarnarse en los altos oficiales en ejercicio y soldados, deben ser honradas más que nunca.

    El pueblo entero debe convocarse para el intento de mancillar estas Fuerzas Armadas, que por primera vez después de la guerra grande, intentan ser herederas de la gesta del primero de marzo. Es una afrenta infame, cuando al margen de sus dominios, se pretende desconocer su investidura, importando militares del exterior para cumplir lo que en legitimidad, si la saben llevar, le corresponde.

    El partido Comunista y la dignidad de nuestro pueblo heredero de Cerro Corá, tienen la obligación de reivindicar la dignidad de las Fuerzas Armadas y no permitir que militares y espías colombianos, mercenarios del imperialismo, vengan a nuestro país a incursionar abruptamente para desconocer nuestra soberanía.

    Las fuerzas de afuera, son la reedición macabra de la conjura imperial de la guerra grande. Cumplen el mismo triste papel del nuestros invasores cipayos del 70. Son los mismos emisarios de la voracidad imperial del presente, que como siempre, pretenden sojuzgar al pueblo de nuevo a sangre y fuego, reprimiendo, salvajemente a las organizaciones populares so pretexto de luchar contra el terrorismo. Un terrorismo que sólo es atribuible, como en el 70, a las apetencias insaciables del imperialismo.

    Militares del presente, cabe que hoy vuestra dignidad sea reivindicada. No se debe olvidar que aquellos militares de la Guerra Grande, dieron su vida al mando del Mariscal, por defender nuestra independencia y si esa herencia no fuera honrada, seguiréis el mismo triste rumbo que fuera adoptado por quienes desde Panamá en los años de la guerra fría, fueron adiestrados por el imperio, para sojuzgar a nuestro pueblo.

    Hoy, a 140 de la gesta de Cerro Corá, queremos depositar nuestra confianza en estas Fuerzas Armadas que consideramos son impulsadas por un motivo renovado. El sagrado motivo de la independencia. El Mariscal y su historia merecen.

    VIVA EL MARISCAL LÓPEZ!

    VIVA NUESTRA INDEPENDENCIA!

    VIVA EL PARAGUAY LIBRE DEL YUGO IMPERIAL!

    Comisión Política

    Partido Comunista Paraguayo

    Asunción, 25 de febrero de 2010

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    Publicado por VIVA PARAGUAY | 14/07/2010, 07:45
  14. ¡MUERO CON MI PATRIA!”

    A 140º años de la muerte del Mariscal Don Francisco Solano López

    Relata José Maria Rosa, que con esta última frase en sus labios “muero con mi Patria”, el 1º de marzo de 1870, en Cerro-Corá, el Mariscal Francisco Solano López, herido, agotado, y moribundo, recibió un tiro de Manlicher que le atravesó el corazón. Sigue el ralato que “ahí quedó, muerto de espaldas, con los ojos abiertos y la mano crispada en la empuñadura de su espadín de oro –en cuya hoja se leía “Independencia o Muerte”, mientras el recluta al servicio del Imperio del Brasil pateando el cadáver comentó “O, diavo do López!” [“Oh, diablo de López!”] …

    Por el Prof. Paulo David Tisocco

    Las últimas palabras del Mariscal eran algo más que una metáfora: ya casi nada quedaba del Paraguay, toda su población masculina entre los 15 y 60 años había muerto bajo la metralla. Muchísimas mujeres y niños también, cuando no por las balas, por las terribles epidemias de cólera y fiebre amarilla, o simplemente sucumbieron de hambre. Por supuesto, tampoco quedaron ni altos hornos, ni industrias, ni fundiciones, ni inmensos campos plantados con yerba o tabaco, ni ciudad que no fuera saqueada. Apenas si un montón de ruinas cobijaba a los fantasmales trescientos mil ancianos, niños y mujeres sobrevivientes.

    Se condenó al país a pagar fortísimas indemnizaciones por “gastos de guerra”. Paraguay perdió prácticamente la mitad de su territorio, que pasó a formar parte de Brasil y de Argentina (las actuales provincias de Misiones y Formosa).

    Cinco años antes, al comenzar la guerra de la Triple Alianza, el Paraguay de los López era un escándalo en América. El país era rico, ordenado y próspero, se bastaba a sí mismo y no traía nada de Inglaterra… Abastecía de yerba y tabaco a toda la región y su madera en Europa cotizaba alto. Veinte años había durado la presidencia del padre, don Carlos Antonio López, hasta su muerte en 1862, y desde entonces la del hijo Francisco Solano.

    El Paraguay tenía 1.250.000 habitantes, la misma cantidad de la vecina Argentina de entonces (¡Se exterminó en la guerra nada menos que al 75% de la población!).

    El país con los López era de los paraguayos. Ningún extranjero podía adquirir propiedades, ni especular en el comercio exterior. Y casi todas las tierras y bienes eran del Estado. La balanza comercial arrastraba un saldo ampliamente favorable, y carecía de deuda externa. Contaba con el mejor ejército de Sudamérica. Tenía altos hornos y la fundición de Ibicuy fabricaba cañones y armas largas. Funcionaba el primer ferrocarril de Latinoamérica, un telégrafo y una poderosa flota mercante. El nivel de la educación popular también era el primero en el continente. Además, Paraguay era un importante productor de algodón, materia prima que necesitaba el capitalismo inglés para su industria textil.

    Esos intereses manipularon al círculo de influencia del emperador del Brasil y al partido del liberal Bartolomé Mitre y las oligarquías porteñas y montevideana, hasta promover el vergonzoso exterminio de todo un pueblo, que incluyó de paso a las montoneras federales argentinas.

    Verdaderamente, como se ha dicho, la guerra de la Triple Alianza fue la guerra de la Triple Infamia. Lo cierto es que la marcha final de siete meses de los últimos héroes paraguayos hacia Cerro-Corá, doscientas jornadas por el desierto, bajo el ardiente sol tropical, constituye una de las páginas más sórdidas pero también más gloriosas de la historia americana. Soldados abrazados por la fiebre o por las llagas y extenuados por el hambre, sin más prendas que un calzón, descalzos porque los zapatos, como el morrión y las correas del uniforme, han sido comidos después de ablandar el cuero con agua de los esteros.

    Todos están enfermos, todos escuálidos por el hambre, todos heridos sin cicatrizar. Pero nadie se queja. No se sabe adónde se va, pero se sigue mientras no sorprenda la muerte. Conduce la hueste el presidente y mariscal de guerra Don Francisco Solano. Si no ha podido dar el triunfo a los suyos, les ofrecerá a generaciones venideras el ejemplo tremendo de un heroísmo nunca igualado.

    Cinco años después, el gran Paraguay de los López quedó hundido, con todo su pueblo, en los esteros guaraníes. Desde entonces el Foreing Office y la Banca Inglesa, quedarían como dueños absolutos de la región y dejarían desarticulada, por lo menos durante un largo período que todavía sufrimos, la posibilidad de integrar en una sola nación a la Patria Grande.

    La gran causa iniciada por Artigas en las primeras horas de la Revolución, continuada por San Martín y Bolívar al concretarse la Independencia, restaurada por la habilidad y energía de Rosas en los años del “sistema americano”, y que tendría en el Gran Mariscal Francisco Solano López su ultimo defensor.

    Pero ya una año antes de Cerro-Corá, viejo y pobre en su destierro de Southampton, Don Juan Manuel de Rosas, que por sostener lo mismo que López había sido traicionado y vencido en Caseros por los mismos que traicionaron y vencieron ahora al mariscal paraguayo, se conmovió profundamente emocionado ante la heroica epopeya americana. El Restaurador miró el sable de Chacabuco que pendía como único adorno en su modesta morada. Esa arma simbolizaba la soberanía de América; con ella San Martín había liberado a Chile y a Perú; después se la había legado a Rosas por su defensa de la Confederación contra las agresiones de Inglaterra y Francia. El viejo gaucho ordenó entonces que se cambie su testamento, porque había encontrado el digno destinatario del sable corvo de los Andes.

    El 17 de febrero de 1869, mientras Francisco Solano López y el heroico pueblo guaraní se debatían en las últimas como jaguares que se niegan a la derrota, Rosas testó el destino del “sable de la soberanía”:

    “Su excelencia el generalísimo, Capitán General don José de San Martín, me honró con la siguiente manda: ’La espada que me acompañó en toda la guerra de la Independencia será entregada al general Rosas por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido los derechos de la Patria’.

    “Y yo, Juan Manuel de Rosas, a su ejemplo, dispongo que mi albacea entregue a su Excelencia el señor Gran Mariscal, presidente de la República paraguaya y generalísimo de sus ejércitos, la espada diplomática y militar que me acompañó durante me fue posible defender esos derechos, por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido y sigue sosteniendo los derechos de su Patria”.

    ¿Por qué mataron a López y se destruyó el Paraguay?

    ¿A quienes favoreció esa guerra y quienes se enriquecieron con ella? Estas y cientos de preguntas quedan abiertas ante las proximidades de los festejos del Bicentenario. Una vez más, historias acaecidas hace años nos reclaman ser revisadas, en la espera de ser tenidas en cuenta, a razón de las actuales y futuras experiencias populares que nos merecemos transitar en esta Latinoamérica. Muchas Gracias.

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    Publicado por VIVA PARAGUAY | 14/07/2010, 07:27
  15. MCAL. FRANCISCO SOLANO LÓPEZ, MOKÔIVE ÑE’ÊME

    Ohai: David Galeano Olivera

    Francisco Solano López heñóikuri 24 jasypokôi 1826-pe, Manorâ, Paraguaýpe. Itúva karai Carlos Antonio López ha isýkatu kuñakarai Juana Pabla Carrillo. Oguereko irundy joyke’y, hérava: Inocencia, Venancio, Rafaela ha Beningno. Francisco Solano López nació el 24 de julio de 1826 en Manorá, Asunción. Hijo de Don Carlos Antonio López y doña Juana Pabla Carrillo. Sus hermanos fueron Inocencia, Venancio, Rafaela y Benigno.

    Oñemoarandu’ypýkuri Mbo’ehára Juan Pedro Escalada ndive ha upéi Pa’i Bernardo Parés ndive. Itúva ojupírô ñane retâ ruvichárô Dr. Francia omano rire, Francisco orekókuri 15 ary. Omoñe’ê heta ha opaichagua aranduka. Upéi oñembokatupyry avei Francia ha Inglaterra ñe’ême. Imitârusúpe oikóma chugui Guarini ha 1845-pe ojehupi chupe coronel ramo. Hizo sus primeros estudios con el maestro Juan Pedro Escalada y posteriormente con el jesuita Bernardo Parés. Cuando su padre accedió a la vida pública tras la muerte del Dr. Francia, Francisco apenas contaba con 15 años. Leía mucho, aprendió el francés y el inglés. Muy joven se alistó en el ejército y en 1845 ya era ya coronel

    1853-pe oiko ichugui brigadier general ha ohókuri Europa-pe oikuaaukávo ñane retâ hérava Paraguay isâsomaha. Upe mba’e rehehápe ha jekupyty rekávo oĝuahêkuri Gran Bretaña, Francia, Prusia ha Cerdeña-pe. Umi tetâgui ojogua avei ñane retâme ĝuarâ yga tuicháva ha opaichagua mboka. Oîroguare Paris oikuaajepékuri Elisa Alicia Lynch-pe, Irlandaygua, oguerúva’ekue hendive, hembirekóramo. En 1853, siendo brigadier general partió a Europa con la finalidad de establecer relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, Francia, Prusia y Cerdeña y a la vez adquirir barcos y armas. En París, conoció a la irlandesa Elisa Alicia Lynch, que de allí en más sería su compañera y madre de sus hijos.

    Ary 1862 mbyte rupi ojeporavo ichupe omyengoviávo itúvape, oñembyaty peve peteî Amandaje oiporavo’arâ ñane retâ ruvicha pyahurâ. 10 jasyporundy 1862 omanósapy’a Carlos Antonio López ha ita’ýra Francisco ojupi hendaguépe. Uperiremínte ñane retâ Amandaje oiporavókuri Francisco Solano-pe ñane retâ ruvichárô 10 ary pukukuerâ. A mediados de 1862, se lo designó sucesor de su padre en el gobierno, hasta tanto un Congreso se reuniera para elegir a un nuevo mandatario. En efecto, el 10 de setiembre de 1862, muere Don Carlos Antonio López. Francisco Solano, su hijo, asume provisoriamente, pero el 16 de octubre de 1862 el Congreso lo eligió presidente por un periodo de 10 años.

    Ojupi guive ñane retâ ruvichárô ha mbohapy ary rire peve, Francisco Solano López ojapo heta mba’e ñane retâ motenondevévo, péicha: oipysove pe Ferrocarril ha omoĝuahê Piraju peve; avei omoñepyrû Tuvicharenda Rogaguasu, omopu’âuka Tupâsy Paraguay Tupâo ha Paraguay Ñoha’ânga Róga. Ombohetave mbo’ehaokuéra ha omondo heta mitârusúpe Europa-pe oñemoaranduvévo. Omoheñói Campamento Cerro León, Pirajúpe, ombyaty ha ombokatupyryhaguépe 5.000 Guarini. Durante los primeros 3 años, el gobierno de Francisco Solano Lopez se caracterizó por una intensa actividad en la administración pública. Así, prolongó el ferrocarril hasta Piraju. Inició la construcción del Palacio de Gobierno, del Oratorio de la Virgen de la Asunción y del Teatro Nacional. Creo nuevas escuelas y otorgó becas a jóvenes que fueron a estudiar a Europa. Creó el nuevo Campamento en Cerro León, en donde reclutó y formó a cinco mil soldados.

    Tenondeve gotyo, 1º jasypo 1865-pe, Karai Elizalde, Argentina-ygua; karai Octaviano, Brasil-ygua ha Carlos de Castro, Uruguaygua; omboguapy hikuái herakuéra kuatiáre ombojoaju haĝua umi mbohapy tetâ mbaretekue ojeitývo Paraguay ári, ñorâirô guasúpe. Upérô ñane retâ Amandaje ojapókuri Francisco Solano López-gui Mariscal omotenonde haĝua ñane retâme upe ñorâirô guasu aja. Francisco Solano López upémarô ova Humaita, Ñe’êmbukúpe oisâmbyhy porâvévo ñane retâ ñorairôharakuérape. Mbeguekatúpe mbohapyve tetâ imbaretevéva ñandehegui oñemotenonde ñanderehe ha ñanemboguevi Uruguaya ha Corrientes-gui. Ohasa hikuái Parana ha oikémakatu Paso de Patria, Ñe’êmbukúpe. El 1° de mayo de 1865 el canciller argentino Elizalde, el representante brasileño Octaviano y el uruguayo Carlos de Castro firmaron el Tratado de la Triple Alianza. A raíz de los acontecimientos, Francisco Solano López es nombrado Mariscal de los Ejércitos del Paraguay e casi inmediatamente él trasladó su Cuartel General a Humaitá. Rápidamente, las fuerzas aliadas avanzan. A raíz de ello, se evacuó el territorio de Corrientes y las tropas paraguayas se establecieron en Paso de Patria.

    Upéi oñepyrû pe vore mokôiha. Umi ñorâirô opytáva mandu’arâ apytépe oî: Humaita, Pikysyry ha Las Cordilleras. Kurupa’ytýpe jajokókuri Triple Alianza-yguápe. Upéi jaikejey ambue ñorâirôme Corrales, Estero Bellaco, Tujutî, Jataity Kora, Boquerón ha Sauce. Ho’ávo Humaita ipoguypekuéra, López oguerova henda San Fernando-pe, Tevikuary rembe’ýpe. San Fernando-pe, Francisco Solano López ojukauka heta ñane retâyguápe oje’égui hesekuéra omotîha ñane retâme.Umi ojejukava’ekue apytépe, haimete 400 tapicha rupi, oîkuri Venancio ha Beningo López, ha’éva hikuái Francisco Solano joyke’y. Luego, al iniciarse la segunda etapa de la guerra, cuyas campañas más memorables fueron las de Humaitá, Pikysyry y Las Cordilleras. La victoria de Kurupa’yty frena la ofensiva aliada. El ejército paraguayo lucha en Corrales, Estero Bellaco, Tujutî, Jataity Kora, Boquerón y Sauce. Cae Humaitá y Francisco Solano López traslada su Cuartel General a San Fernando al norte del río Tebicuary; donde debido a informes llegados de Asunción, se acusó de conspiración y connivencia con el enemigo a varios combatientes, quienes son muertos; entre ellos, los hermanos del Mariscal, Venancio y Benigno. De junio a diciembre de 1869 fueron fusiladas casi 400 personas.

    Heta ñorâirô oiko upe rire (Pirivevúi, Acosta Ñu ha ambuéva). Jepémo upéicha, Francisco Solano López noñeme’êi. Péicha, 14 jasykôi 1870-pe ñane retâ ñorâirôharakuéra oĝuahê hikuái Cerro Kora peve; ha peteî brasilerokuéra aty, omotenondéva Gral. Correa da Cámara, osê’akue Concepción-gui ipiarikuéra. 1º jasyapy 1870 jave Brasiléro ha 200 Paraguay ñemoñare oñorâirô hikuái Cerro Korápe. Francisco Solano López-pe ojekutu hu’ýpe hyeguýpe ha kysepykúpe oñembovo iñakâ. Vaivaípe ha’e oĝuahêkuri Aquidabán rembe’ýpe. Upépe ohupytyjeýkuri chupe Correa da Cámara ojerureva’ekue ichupe oñeme’ê haĝua. Upépe Francisco Solano López oñembo’yjey ha kysepuku ipópe oñorâirôjey upe brasilero ndive. Ho’ájeývo he’i chupékura: “Amano che retâre” ha upépe peteî brasilero ojapi chupe ikorasöpe ha ojuka ichupe. El 14 de febrero de 1870, el ejército en retirada llega a Cerro Kora. Una compañía brasileña salida de Concepción al mando del Gral. Correa da Cámara se enfrenta el 1º de marzo de 1870 con el ejército de 200 hombres del Mariscal López. Él fue herido de un lanzazo en el bajo vientre y de un sablazo en la frente. Con dificultad él logra llegar a orillas del río Aquidabán, donde es alcanzado por el General Correa da Cámara, quien le intima a rendirse. El Mariscal López se batió sable en mano hasta el final, cayendo luego y pronunciando su célebre frase “¡Muero por mi Patria!”. Al negarse a entregar su espada, él fue herido por otro soldado que lo ultimó de un tiro al corazón.

    CAMPAMENTO CERRO KORA

    Ohai: Félix Fernández

    Ombopurahéi: Herminio Giménez

    Campamento, campamento, amoite Cerro Korápe

    pyhareve ko’ẽtĩ rire ñande guerra opa haguã

    henda ári Mariscal, ijespádami okápe

    ¡Vencer o morir! he’ihápe ohuguãitĩ umi kamba.

    .

    Mariscal rire Mariscal jevy

    mamópa oime nde rahasaharã

    nembochyryry nereñentregái

    ndéko Paraguay mombe’upyrã.

    .

    Osyry upe Aquidabán culantríllomi apytépe

    iñe’ẽme omombe’u ñande ru omanohague

    ha yvyra pirutĩmíre, cerro hû pa’û mbytépe

    ysyrýpe omoirûvo ojahe’o umi ĝuaiĝuingue.

    .

    Guyra jepeve ombopurahéi

    omomba’ete Paraguay ruguy

    nokirĩrĩvéi maymárõ guyra

    oñembo’epa cada pytumby.

    .

    “Batallón ha regimiento: ¡frente mar … cha tenonde!”

    ka’aguyre orretumba, Mariscálnte osapukái

    ha oikovéva há hasyva ha umi ñúre ikãnguekue

    opu’ã mboka ipópe odefendévo Paraguay.

    .

    Ñamano rire jaikove jevy

    ñahenduvove Mariscal ñe’ẽ

    umi ysyry, tuju, karugua,

    ombyasy joa López rekove.

    .

    Campamento, campamento, amoite Cerro Korápe

    cerromi pa’û mbytépe, cordillera de Amambay,

    omano Mariscal López tricolor ovevehápe

    nontregáiri upe ibandera odefendévo Paraguay.

    .

    La generación torroga hese

    ha toñembo’e cada la oración

    ha Cerro Kora, Lomas Valentinas

    nacherendumína Sauce, Boquerón.

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    Publicado por VIVA PARAGUAY | 14/07/2010, 07:26
  16. A PROPÓSITO DE “LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA”: LA GUERRA COMO FACTOR CATALÍTICO (X)
    por: Luis Verón

    Thomas L. Whigham es un historiador norteamericano estrechamente unido al Paraguay. Casado con una compatriota nuestra, dedicó numerosos trabajos al estudio de diversos temas y épocas de la historia paraguaya. Su último libro, de próxima aparición, justamente trata de la Guerra de la Triple Alianza, un tema que últimamente viene concitando la atención de numerosos estudiosos.

    El historiador norteamericano Thomas L. Whigham estuvo en el Paraguay por pocos días para pasar unas breves vacaciones en familia -está casado con una paraguaya con quien tiene dos hijos-.

    Esta vez no vino a investigar, sino para descansar, pues, dijo, tiene mucho material -por el momento- para elaborar y seleccionar. Tanto, que su familia no ve la hora que esos cajones llenos de papeles sean sacados de la casa, de tal manera a hacer esta “un poco más habitable”.

    “Pero pasa -dijo- que justo todo lo que está en los cajones son documentos a ser utilizados en el segundo volumen de mi trabajo, por lo que no se pueden tirar, todavía”.

    Actualmente, Thomas L. Whigham está trabajando en un libro, cuyo primer volumen va a aparecer, posiblemente, en el mes de marzo del año próximo, y que se llama “La guerra del Paraguay, una historia -Causas y antecedentes”.

    En él, según comentó, trata de “explicar las causas que ocasionaron la sangrienta guerra de cinco años entre el Paraguay y la alianza del Brasil, la Argentina y el Uruguay”.

    Las mismas, dijo, tienen tres niveles.

    Uno de los niveles es de larga duración, “en el cual el pueblo paraguayo y los de la región se sentían como parte de su cultura, sitiados por sus vecinos. Por ejemplo, desde tiempos precolombinos estaba el asedio de los guaicurúes. Esta es una causa. La gente se siente amenazada constantemente. Una amenaza latente, como un aspecto largo de la historia, de la cultura“.

    „El segundo nivel, que tiene que ver con la etapa colonial, en la cual los imperios portugueses y españoles no podían decidir entre ellos sobre cuestiones de límites y sobre cuestiones de relación política. Estas cuestiones nunca fueron resueltas durante la etapa colonial, ni después”.

    “También podemos hablar de qué sistema político convenía a los países de esta región como naciones independientes: sistema republicano, sistema caudillesco, sistema monárquico. Y en la formación de las naciones se presentaron cosas distintas. Según mi forma de pensar, la única nación en este sentido fue el Paraguay, justamente. Por dos o tres razones. Una por razones de escala, que el Paraguay es más pequeño, entonces se podía controlar más; segunda, tuvo una cultura y sociedad única, homogénea, hispanoguaraní, tenía una identidad distinta a los demás, y no se sentían parte de los demás. Mientras tanto que en la Argentina, por ejemplo…Qué era la Argentina ? Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Patagonia…El Brasil también…La escala era más amplia, entonces el nacionalismo o la forma de desarrollar la nación debía ser más artificial, más basada en otros asuntos”.

    “Un tercer nivel, tenía que ver justamente con la política de la década de los ´50 y los ´60 -del siglo XIX-, que tenían que ver con muchas de esas cuestiones no resueltas, pero, por otro lado está la pregunta de si cómo debía ser la relación entre esos nuevos países -Argentina, Brasil, Argentina y Uruguay-. Nunca lo sabremos”.

    Por otra parte, según Thomas Whigham, en el transcurso de la guerra ha habido “muchas equivocaciones de carácter humano, con errores que cualquiera hubiera cometido. Con esa actitud de sentirse sitiado, es bastante obvio que los paraguayos iban a sospechar del motivo de los brasileños en el Banda Oriental, por ejemplo. Y de allí surgió toda la pelea”.

    “Yo no digo que era necesaria que eso pasara, señaló. La cosa rara de que hubo una guerra enorme en la zona, a mí no me sorprende tanto. Lo que para mí es raro es que la Argentina se aliara con el Brasil. Es extraño que la alianza no fuera de la Argentina en contra del Brasil”.

    “Esa es la parte rara, y mucho de lo que aconteció hay que culparle a la misma política de los paraguayos, una política equivocada. Los paraguayos tuvieron oportunidad de obtener concesiones (de los argentinos y los brasileños), particularmente después de la caída de Corumbá, pero con la invasión de Corrientes se perdió la oportunidad. Fue entonces cuando todos se lanzaron en la alianza contra el Paraguay”.

    La primera parte del libro de Whigham habla de todo eso. Es el tema que analiza, tomando un amplio espectro, tanto político como militar. “El primer volumen -dijo- termina con la evacuación de las tropas paraguayas de Corrientes, luego de la caída de Uruguayana. El segundo volumen va a comenzar allí: fines del ´65 hasta el ´70. Actualmente estoy trabajando, poco a poco, en esto”.

    El segundo volumen del libro va a tratar, según su autor, de la parte primordialmente militar de la guerra: batallas, balances entre ejércitos, las debilidades de unos y otros y las formas en que Paraguay resistió el avance de los aliados.

    “Es notable, señaló, cómo es que los paraguayos repiten la misma táctica, muchas veces. Hasta se puede ver esto -hoy en día- en el mismo fútbol. Nadie va a negar que los paraguayos son muy buenos en la defensiva. No es que pierde siempre en la ofensiva, pero tampoco gana mucho. Su actuación en Corrientes no fue de lo mejor, sin embargo en la defensiva, se cambio, se mostraba muy fuerte”.

    “Los aliados, por su parte, dijo, usaron la guerra para desarrollar sus propios intereses nacionales. En el caso de la Argentina, usó la guerra para unificar el país, en una forma más obvia, bajo el régimen porteño. Antes había divisiones bastante graves entre zonas del litoral, el interior…hasta había rebeliones montoneras, incluso durante la guerra. Ha habido casos de desbandes…Al fin de la guerra, la Argentina era bastante diferente a la Argentina de preguerra, por la línea impuesta por los porteños. Lo cual nunca fue previsible que fuera así”.

    “El caso brasileño, dijo, es caso parecido. Los brasileños, para ganar la guerra, requirieron cambiar la forma de su ejército. Su ejército era tipo guardia nacional, que no era muy profesionalizada, y peleaban mal, al principio…Para ganar al Paraguay, ellos debieron pagar el precio de cambiar su forma de organización: así, hasta oficiales de raíces humildes pudieron surgir en posiciones de comando”.

    “Así ganaron, pero después, estos mismos oficiales tuvieron una alta conciencia, muy distinta a la conciencia tradicional que tenía la gente en el fondo del Brasil. Y estos capitanes y mayores, después de veinte años, se convirtieron en generales y derribaron al Imperio”.

    “Quiere decir -como siempre digo en Norteamérica-, que la Guerra del Paraguay tuvo un papel tan importante en esa zona, igual de importante como la guerra civil nuestra. En Norteamérica se dice que la Guerra Civil convirtió al país en un “es”. Antes se decía: “Los Estados Unidos son…”. Después de la guerra, se empezó a decir ”Los Estados Unidos es…”. Así, como una sola entidad. La Guerra de la Triple Alianza tuvo el mismo papel en le región. Fue un acontecimiento catalítico en la historia de esta región”, concluyó.

    (x) Del diario ABC COLOR (Revista ), 5 de agosto de 2001 (Asunción, Paraguay).

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    Publicado por VIVA PARAGUAY | 14/07/2010, 07:25
  17. PARAGUAY, 1870: EL FIN DE UNA REVOLUCIÓN

    Una interpretación histórica sobre la radical revolución de independencia en el Paraguay y la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870), el mayor conflicto armado de Sudamérica

    El pueblo paraguayo luchó hasta su exterminio

    140 años del fin de la Guerra Grande

    El fin de una revolución

    Por Ronald León

    Primero de Marzo de 1870, campamento paraguayo en Cerro Corá. Hasta tan alejado e inhóspito punto de la República habían llegado los restos de todo un pueblo levantado en armas para defender su independencia, soberanía y dignidad.

    No eran más de 400 los hombres, mujeres, niños y ancianos que, aún enfermos, heridos y hambrientos, se reportaron “prestos para el combate” en la última revista realizada por el Mariscal Francisco Solano López. Una fuerza de más de 15.000 hombres bien armados, al mando del General brasileño Correa da Cámara, se aproximaba al reducto defendido por los paraguayos. La copa estaba servida, era preciso beberla.

    Tras una “batalla” que no duró más de 15 minutos, los últimos defensores del suelo guaraní fueron masacrados. Solano López, conductor inquebrantable de la resistencia paraguaya, inscribía su nombre en la gloriosa historia de la lucha por la independencia total de los pueblos. Desde los primeros campamentos en Cerro León, la consigna que guió a cada soldado paraguayo había sido la de vencer o morir. Cinco largos años de penurias e insufribles sacrificios habían pasado. Cientos de miles de anónimos héroes dormían el eterno sueño en los campos de batalla de la patria invadida. No iba ser ésta la excepción ni López el que rehúya aquel supremo deber. Decidió pelear hasta el fin, decidió inmolarse con su pueblo, decidió “morir por su patria”.

    Con la muerte del Mariscal terminaba la Guerra de la Triple Alianza y llegaba a su fin la primera revolución radical de América Latina. Esta fue una guerra de conquista y exterminio orquestada y financiada por el naciente imperialismo inglés, que se valió del Imperio del Brasil, la Argentina de Mitre y el Uruguay de Flores para destruir al Paraguay.

    El único país que conquistó la independencia absoluta

    Richard A. White, analizando el proceso independentista en América, afirmó: “Las revoluciones de la Independencia de América Latina (1810-1826), al romper los lazos imperiales, sólo desprendieron el eslabón político y económico que la sujetaba a España Las nacientes repúblicas latinoamericanas conquistaron su independencia política pero sólo cambiaron su dependencia económica de la nación española por la de aquellas más industrializadas de Europa (…) La condición básica de la vasta mayoría de los americanos permanecía siendo la misma: sólo cambiaron de amos” [1]

    La única revolución de independencia que cuestionó este esquema general fue la paraguaya. Iniciada en 1811, fue la única revolución que rompió toda atadura política y económica con el imperio español y las pretensiones centralistas de la Junta de Buenos Aires que, luego de independizarse de España, comenzó a actuar como sub-metrópoli de los intereses británicos en el Río de la Plata.

    En el Paraguay se dio, en esos años, un profundo proceso de revolución burguesa. Fundamental papel desempeñó el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, que al darse la revolución del 25 de Mayo en 1810 que derrocó al Virrey español en Buenos Aires, defendió en Asunción la tesis revolucionaria de que, caducado el poder español, la soberanía retornaba naturalmente al pueblo paraguayo. El Paraguay, según Francia, al igual que el pueblo argentino, tenía todo el derecho a ser soberano y no depender de una nueva metrópolis, como pretendía erigirse la oligarquía porteña de entonces.

    El 24 de julio de 1810, en una “reunión de notables” convocada por el gobernador español Velasco en Paraguay, mientras los representantes de la oligarquía asuncena discutían si debía jurarse lealtad a Carlos IV o Fernando VII, el Dr. Francia hizo su alegato: “Esta Asamblea no perderá su tiempo debatiendo si el cobarde padre o el apocado hijo es rey de España. Los dos han demostrado su débil espíritu y su desleal corazón. Ni el uno ni el otro puede ser ya rey en ninguna parte. Más sea o no rey de España el uno o el otro, ¿qué nos importa a nosotros? Ninguno de ellos es ya rey del Paraguay. El Paraguay no es el patrimonio de España, ni provincia de Buenos Aires. El Paraguay es Independiente y es República”, y continuo argumentando, “la única cuestión que debe discutirse en esta asamblea y decidirse por mayoría de votos es: cómo debemos defender y mantener nuestra independencia contra España, contra Lima, contra Buenos Aires y contra Brasil; cómo debemos fomentar la pública prosperidad y el bienestar de todos los habitantes del Paraguay; en suma, qué forma de gobierno debemos adoptar para el Paraguay. Mis argumentos en favor de mis ideas son éstos: y de las faltriqueras interiores de su casaca sacó dos pistolas pequeñas, diciendo: la una está destinada contra Fernando VII, y la otra contra Buenos Aires”[2]

    Por su firme e inflexible declaración de independencia y su constitución en República, política impulsada por inéditos Congresos Populares y mantenida con mano de hierro por el Dr. Francia, el Paraguay sufrió un brutal bloqueo económico y expediciones militares de parte de los porteños.

    El “aislamiento” del país, no fue un deseo de Francia sino una imposición externa que buscaba quebrar la independencia paraguaya. Debido al bloqueo económico de Buenos Aires – que se concretaba en la obstrucción a la libre navegación de los ríos y en o nerosos impuestos a los productos nacionales-, Rodríguez de Francia se vio obligado a impulsar cambios radicales en la estructura económica paraguaya.

    El dictador impulsó, con amplísimo apoyo popular, una reforma agraria sin paralelo en América Latina, confiscando las tierras de los españoles, criollos ricos, porteñistas y el clero católico. Con las tierras confiscadas, el Estado estableció campos comunales, las “Estancias de la Patria”, que producían de manera diversificada los productos agrícolas y el ganado vacuno que el pueblo precisaba. De la antigua economía colonial basada en el monocultivo, el Paraguay comenzó a producir lo que necesitaba e, incluso, a generar excedentes de lo que antes importaba. El Estado monopolizó el comercio exterior, prohibió la salida de metales preciosos y planificó la producción en las tierras comunales en base a las necesidades del pueblo. Bajo la dictadura revolucionaria del Dr. Francia, el “jacobino de América”, comenzó además el primer sistema de educación y red de obras públicas; ésta última financiada con la confiscación en moneda dura de las enormes fortunas de las élites española y criolla comerciante. El nuevo modelo económico empezó a desarrollar una incipiente industria. El comercio interno se estimuló mediante las “Tiendas del Estado”, donde se ofertaba a bajo precio los productos de las Estancia de la Patria y de las pequeñas industrias.

    El objetivo de Francia fue el conformar y consolidar una burguesía nacional independiente, constituyendo un fuerte Estado-Nación. Esta estrategia, en ésa época histórica, era progresiva.

    No es casual el odio y las calumnias que vomitan, hasta hoy, los ideólogos del liberalismo contra la dictadura francista. Francia liquidó a la oligarquía española y a los criollos latifundistas y comerciantes. Éstos, cuando vieron amenazados sus negocios por la política inflexible del gobierno, abdicaron de la causa independentista y conspiraron para derrocar a Francia y poder así entrar en componendas con la oligarquía porteña, que negaba la independencia del Paraguay por considerarlo una “provincia” más de su confederación.

    La continuidad de la política de Francia bajo los López

    Los López, Carlos Antonio y Francisco Solano, fueron los continuadores de esta obra. Permanecieron firmes en su defensa de la independencia y en la lucha por elreconocimiento del Paraguay como República soberana.

    El control estatal sobre los sectores estratégicos de la economía y sobre el comercio exterior continuó. Mediante esto, el Paraguay tenía una balanza comercial con saldo positivo y una moneda estable, lo que permitía realizar inversiones de capital sin recurrir a empréstitos. No existía deuda externa con ninguna otra nación, todo lo que el Paraguay compraba lo hacía al contado. Tras la caída de Rosas, en 1852, se estableció la libre navegación por el Paraná, con lo cual el comercio paraguayo se potenció enormemente. No obstante, el Estado siguió aplicando medidas proteccionistas.

    Las Estancias de la Patria llegaron al número de 65, con lo cual se abastecía el mercado interno y el ejército nacional.

    Con el inmenso poder económico que detentaba el Estado a la muerte de Francia, los López se dedicaron a introducir mayores progresos técnicos al país. En lugar de “importar capitales” y endeudarse con el imperio británico como hacían sus vecinos, el gobierno paraguayo contrató técnicos extranjeros y becó en Europa a una serie de jóvenes prometedores.

    El país transitaba el camino a la modernidad. Sin un peso de “capital extranjero”, en el Paraguay se inauguró el primer ferrocarril de América latina y se botó elprimer buque construido en esta parte del continente, el Yporâ, salido de los astilleros de Asunción. La Fundición de Ybycui trabajaba las 24 horas y fundía una tonelada de hierro por día. Mientras en Brasil y Argentina, convertidos en neo-colonias, se importaba de todo, en el Paraguay se fabricaba desde utensilios domésticos hasta armas e implementos agrícolas. Paraguay era el único país sin deuda externa y prácticamente sin analfabetos. Estaba dotado de un respetable parque industrial, de flota mercante, de telégrafo y astilleros. Tenía los depósitos abarrotados de yerba y tabaco para la exportación, así como de alimentos para el pueblo.

    El Paraguay era, sin dudas, la nación más progresista de América y en donde se estaba conformando una burguesía nacional autónoma. Hasta el propio Cónsul norteamericano, Edward A. Hopkins sentenciaba.: “es la nación más poderosa del nuevo mundo, después de los EE.UU (…) su pueblo es el más unido, el gobierno es el más rico que el de cualquiera de los Estados de ese continente (…)”.

    Mientras los López lo hacían todo mediante el propio esfuerzo de la nación, el presidente argentino, Bartolomé Mitre decía al inaugurar el ferrocarril del Sud: “Démonos cuenta de este triunfo pacífico, busquemos el nervio motor de estos progresos y veamos cual es la fuerza inicial que lo pone en movimiento ¿cuál es la fuerza que impulsa este progreso? ¡Señores, es el capital ingles!”[3]. Este era el problema central. El progreso autónomo paraguayo echaba por tierra todos los postulados sobre el “libre comercio”, la “libre empresa” y el “capital extranjero” que los gobiernos liberales del Plata, alineados detrás de Inglaterra, tanto vociferaban.

    Una guerra de extermino al servicio de Inglaterra

    Pero no es posible liberar a un pueblo impunemente.

    En un comercio mundial dominado por el naciente imperialismo inglés, que exportaba el 70 por ciento de su producción y que extraía prácticamente toda la materia prima de los países atrasados a bajísimo costo, el desarrollo independiente del Paraguay era un muy mal ejemplo dentro de la región. No se podía admitir ninguna experiencia, por más lejana y aislada que fuere, que contestara esta estructura de dominación colonial o neo-colonial. El capitalismo comenzaba su fase monopolista, el imperialismo estaba naciendo y ningún desarrollo autónomo en los países coloniales o periféricos podía ser tolerado. El Paraguay estaba evolucionando en forma independiente hacia el capitalismo industrial y para la burguesía monopolista inglesa esto resultaba inaceptable. La división internacional del trabajo, el engranaje de la explotación, debía mantenerse a sangre y fuego.

    Esta fue la causa central de la Guerra de la Triple Alianza. El objetivo era destruir la estructura económica y política independiente del Paraguay e incorporarlo al mercado mundial como colonia miserable, como productor de materias primas[4] y consumidor de productos manufacturados provenientes del imperialismo y sus metrópolis.

    Obviamente, cuando no, la guerra se presentó con el objetivo de “llevar la libertad y la civilización” al Paraguay y de “acabar con la tiranía de López”. Por “libertad”, aclárese, los liberales entendían libertad de explotar al pueblo y los recursos del Paraguay. El agente ingles Hope, expresaba así las verdaderas intenciones: “Yo supongo, si el tráfico se abriera, cerca de unmillón y medio de dólares (i.e. pesos) sería el valor de las manufacturas británicas que pudieran introducirse anualmente en Paraguay”. En el mismo sentido, el diario de Mitre, expresaba: “La República Argentina está en el Imprescindible deber de formar alianza con Brasil, a fin de derrocar esa abominable dictadura de López y abrir al comercio del mundo esa esplendida y magnífica región que posee además los mas variados y preciosos productos de los trópicos y ríos navegables para exportarlos”[5]. Más claro aún era el representante diplomático de EEUU, Charles Washburn: “Por su torpeza y ceguera junto con otros pecados, el pueblo paraguayo merece el completo exterminio que lo espera. El mundo tendrá justo motivo para congratularse cuando no haya en él una sola persona que hable el endiablado idioma guaraní”[6].

    La guerra se hacía contra el tirano, no contra el pueblo paraguayo, decían los aliados. Puras mentiras. La Guerra de la Triple Alianza fue una guerra de exterminio, un genocidio ejecutado conscientemente. Murió más de la mitad de la población total y casi el cien por ciento de la población masculina adulta. Como el propio Duque de Caxias, comandante brasileño y jefe de las fuerzas aliadas lo expresara al Emperador Pedro II, la guerra era para “convertir en humo y polvo toda la población paraguaya, para matar hasta el feto en el vientre de la madre”[7].

    Lejos de estar “en tres meses en Asunción”, como fanfarroneaba Mitre al inicio de la guerra, cinco largos años le costó a los ejércitos de tres naciones, financiadas y equipadas con el mejor armamento y flota militar de la época, el acabar con la resistencia feroz de un pueblo que luchaba por su revolución, por sus conquistas económicas, sociales y culturales. La prolongación de la guerra, estando el Paraguay completamente bloqueado, se explica solamente por los progresos acumulados de la estructura económica autónoma de la nación, que fabricaba sus propias armas y autoabastecía a sus ejércitos. La muerte del Paraguay soberano estaba sentenciada. Sin embargo, antes de morir, su pueblo iba a dar al mundo una de las más gloriosas y trágicas muestras de heroísmo e inmolación por una causa.

    Los verdaderos vencedores

    El genocidio estaba consumado. En palabras del General Domingo F. Sarmiento, presidente argentino desde 1868 a 1874, la guerra concluía “por la simple razón, que matamos a todos los paraguayos mayores de diez años”[8].

    El Paraguay perdió alrededor de ciento cuarenta mil kilómetros cuadrados de su territorio (mayor que la extensión de Santa Catarina y Río de Janeiro juntos), su industria de base fue destruida y se convirtió, desde entonces, en colonia de colonias.

    Elúnico vencedor del mayor conflicto armado en Sudamérica fue el imperio británico. Aniquiló al pueblo que se oponía a su dominación y terminó dominando completamente a las naciones que ayudaron a destruirlo. El Brasil, la Argentina y el Uruguay quedaron con exorbitantes deudas externas y atadas políticamente a los designios del imperialismo ingles, hegemónico en la época. Los ingleses financiaron la guerra con un total de 61,5 millones de libras a través de la banca de Baring y Rothschild.

    Tras la derrota, con la colaboración de gobiernos cipayos, se remataron las tierras del Estado paraguayo a capitalistas de Londres, Nueva Cork, Ámsterdam, Buenos Aires o Rio de Janeiro. El campesino paraguayo, por primera vez en décadas, quedó convertido en extranjero en su propia tierra. La fundición de Ybycui fue destruida por las tropas aliadas. El ferrocarril, orgullo del antiguo progreso paraguayo, fue vendido a los ingleses. El Paraguay, que terminó la guerra sin un sólo centavo de deuda externa, contraía ahora empréstitos con la banca británica e hipotecaba sus tierras fiscales.

    ¡Por la segunda independencia del Paraguay y América Latina!

    Desde 1870 hasta nuestros días, la historia del Paraguay es la historia, por un lado, de la dependencia total al imperialismo que garantizan los sucesivos gobiernos títeres y, por otro, el de la resistencia popular contra el saqueo y explotación neo-coloniales.

    Frente a la dominación imperialista, a sus designios de recolonizar el Paraguay y toda América Latina, se impone la más resuelta lucha por conquistar la Segunda Independencia.

    Hoy, al igual que en la era colonial, todos los recursos naturales y el producto del trabajo de todo el pueblo sirven para el enriquecimiento de las burguesías imperialistas y no para el desarrollo de nuestros países. Hoy, la lucha por la segunda y definitiva independencia significa romper con la dominación económica, política y militar del imperialismo estadounidense, europeo y de cualquier tipo. Implica la expulsión y la confiscación de la propiedad de las empresas transnacionales y la ruptura radical con el FMI, el Banco Mundial, la OMC y toda institución económica y política imperialista.

    Esta tarea ya no está en las manos de ninguna burguesía nacional –que actúan como agentes del capital imperialista a cambio de migajas- sino de la clase obrera, el campesinado pobre y todo el pueblo explotado. Ninguna burguesía nacional, en esta época histórica marcada por el imperialismo como fase superior del capitalismo, cumple ni puede cumplir un papel progresivo o independiente de las potencias mundiales. La lucha por la independencia de nuestros países del yugo imperialista, es una lucha que debe librarse –y se libra- en contra de las propias burguesías nacionales y sus gobiernos.

    En este sentido, las tareas de la revolución democrático-burguesa en los países coloniales o semi-coloniales (soberanía nacional, reforma agraria, libertades democráticas etc.) pasaron a manos del proletariado y su principal aliado, el campesinado pobre. Estas tareas democrático-burguesas se combinan inmediatamente con las tareas socialistas bajo un proceso de revolución permanente, cuya victoria y consolidación depende de un poder obrero, democrático e internacionalista. En otras palabras, las tareas de liberación nacional, no pueden desligarse de las tareas de liberación social e internacional.

    El objetivo de Francia y los López de desarrollar una fuerte burguesía nacional y de colocar sobre sus hombros la defensa de la independencia nacional y de la propia revolución democrático-burguesa correspondió a una época histórica que no existe más.Esa estrategia política de clase, cupo a la época de ascenso del sistema capitalista, cuando éste era progresivo y aún desarrollaba las fuerzas productivas.

    Entrado en su fase imperialista, de decadencia y crisis, el capitalismo mundial demostró que no puede ofrecer ya ningún progreso a la humanidad. Ya no desarrolla las fuerzas productivas de la sociedad. No existe ningún avance de la técnica que no genere la destrucción del ser humano y la naturaleza. Sólo la ruptura con el imperialismo y el capitalismo posibilita en nuestros días el desarrollo de las fuerzas productivas.

    Por este motivo, pretender que sea la burguesía nacional la que lleve adelante las tareas de la revolución democrática, es decir, la defensa de la soberanía o la reforma agraria, no constituye más que una utopía reaccionaria.

    La batalla por la independencia total frente a cualquier dominio expoliador y extranjero se concreta en la lucha por la revolución socialista internacional y la instauración de un gobierno obrero, campesino y popular, bajo el régimen de la dictadura revolucionaria del proletariado.

    Esta tarea, en la actual época histórica, está en las manos callosas de la clase trabajadora paraguaya y mundial. Nuestro mejor homenaje al heroísmo sin par del pueblo paraguayo de ayer, inmolado en Cerro Corá, es empuñar con fuerza la bandera roja del socialismo revolucionario, única vía para conquistar la liberación total de los oprimidos de nuestro país y el mundo entero.

    [1] White, Richard Alan: La Primera Revolución Radical de América. Ediciones la Republica. Asunción, 1984, Pág. 1. Todos los subrayados son nuestros a menos que se indique lo contrario.

    [2] Testimonio de Fray Francisco Javier de Bogarín, en “Historia Colonial del Paraguay y Rio de la Plata” de Cecilio Baez.

    [3]www.lagazeta.com.ar

    [4] Se debe señalar que, en esos años, debido a la Guerra de Secesión en los EE.UU., Inglaterra dejó de recibir algodón del sur de este país. Esto generó una fuerte crisis, paralización de fábricas y miles de desocupados. La falta de esta materia prima no solamente hacía parar las fábricas de tejidos, sino todo el complejo industrial de transportes. Era preciso, para el imperio británico, conquistar nuevos territorios que provean este insumo.

    [5] La Nación Argentina. 3 de febrero de 1865, citado en http://www.lagazeta.com.ar

    [6] Chiavenato, Julio: Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay. Carlos Schauman Editor. Asunción, 1984. Pág. 148

    [7] ídem, Pág. 174

    [8] ídem, Pág. 78

    http://www.kaosenlared.net/noticia/paraguay-1870-fin-revolucion

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    Publicado por VIVA PARAGUAY | 14/07/2010, 07:24

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Propuestas vagas

Varios temas que tienen que ver con la agenda del futuro, han pergeñado débilmente los candidatos de distintos partidos, algunos dirán: en las internas de los partidos no aparecen una propuesta de carácter nacional y lo que se busca es apelar a la cuestión sentimental del votante que para que este sufrague por tal o cual candidato, pero hubiera sido también una oportunidad para que  escucharamos donde están los partidos  políticos, si siguen siendo lo que fueron anteriormente, un partido que se sostenía sobre los dogmas, sobre un comportamiento, sobre una tradición, o si el partido es hoy simplemente una escudería puesta al mejor postor, aquel tenga la capacidad de comprar, lo que la Argentina llaman punteros, y en el Paraguay denominamos operadores políticos, que luego van bajando en la pirámide hasta las bases, en donde las voluntades realmente terminan inclinándose a tal o cual candidato, en función de las prebendas y canonjías, que puede ser repartidas en el proceso. Los paraguayos tenemos que rescatar a los partidos políticos de la situación marginal en la que se encuentra, y deberían ser de nuevo escuelas de civismo, en dónde se discutan temas que tienen que ver con la economía, el manejo del estado en cuestiones trascendentes, el rol del ciudadano y por sobre todo el lugar que ocupan las oportunidades para la gente, si no tenemos partidos políticos que hagan esto, de manera constante y permanente, lo único que será noticia es el valor del voto que se compra el día de los comicios, y la escudería que está allí como referencia pero que no trasciende. Hay varios hechos de políticos en América Latina de partidos muy populares que terminaron acabados, como el caso del Partido Conservador en Colombia que llegó a poner un último presidente como Pastrana y que posteriormente nunca superó el 3% de preferencia del electorado de ese pais, ojala los partidos políticos paraguayos no terminen en esas mismas condiciones, de momento están haciendo todo lo posible para que acaben de esa forma

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Cloacas malolientes

La inversión en materia inmobiliaria en la denominada Zona Corporativa ha sido siempre sujeta de una serie de críticas en torno a si tenemos la infraestructura ya preparada para acoger varios edificios de altura, ahora con las últimas lluvias muchos de los edificios y propiedades no se encuentran conectadas al sistema del desagüe cloacal y lo que tenemos es un  extraordinario y elocuente cuadro en torno a lo que Paraguay es en términos de planificación y de estrategia de desarrollo inmobiliario, no hemos previsto las cuestiones básicas, las que tienen que ver con los desagües, y si a eso sumamos la mala calidad del asfalto y de las rutas alternativas, tenemos un cuadro completo de aquello que nos revela todavía como una sociedad pre-urbana, en un momento en que tenemos una gran presencia de personas provenientes del interior que viven en ciudades, no hay nadie que esté pensando la política, desde lo urbano, la sociedad, la economía… algunos de los aspectos que tiene que ver con la forma como nos relacionamos con el entorno, de hecho Asunción, la capital paraguaya con 500mil habitantes, tiene la mitad de su población viviendo en los Bañados y en las zonas marginales, para los cuales de ninguna manera los servicios públicos de ninguna manera están disponibles, no están para ellos ni para los que decidieron comprarse propiedades en la Zona Corporativa, donde cuesta 2mil dolares el metro cuadrado.

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