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LOS SIGNOS DE LA RESISTENCIA INDÍGENA, PARA AMÉRICA LATINA

  • María Amparo Lasso *

Hace más de un año, la ONU, enviaba a los gobiernos del mundo, sobre todo de América Latina, la declaratoria de los derechos colectivos, derechos humanos de los indígenas, para que los gobiernos aplicaran, en sus normativas constitucionales y se pudieran ampliar las democracias latinoamericanas, sobre todos en los países en donde la población indígena, constituye una población considerable.

Si más de quinientos años de resistencia indígena no hubieran transcurrido, sería posible pensar que esta declaración, sentida por muchos como una importante dádiva institucional, después de masacres similares a las vividas estos últimos siglos, -tan coherentemente similar, con la masacre propiciada por Alan García y las transnacionales en Badu-Perú, es la que moviliza a los pueblos y nacionalidades indígenas del continente a defender sus derechos. Nada más de corta vista, que aquella sola posible insinuación.

 

 

Alguien que conozca la historia de América Latina, desde el proceso de acumulación originaria del capital, tesis desarrollada por Marx, sabe que en juego, están aspectos que no solo tienen que ver, con la aplicación del TLC y la protesta específica de un pueblo. Pero como la memoria histórica, muchas veces es extremadamente desmemoriada, es preciso colocar, una y otra vez, ahí donde la historia no solo duele, sino explica nuestra matriz de múltiples desigualdades, que es lo que realmente representa cada hecho de violencia y asesinato de pueblos indígenas.

Implica estar vinculados estructuralmente, no solo territorialmente, por un origen y una historia colonial y neocolonial, que desenmascara lo que podría aparecer como una relación diametralmente opuesta, entre países donde las poblaciones indígenas casi fueron exterminadas y sociedades donde las poblaciones indígenas lograron resistir al exterminio, pero se impuso un orden de clases, étnico, racial y sexual.

 

Cuando fue la conquista, se decía que los indígenas no tenían cultura, los españoles justificaron las masacres y el exterminio indígena, diciendo que eran bestias y gente animalizada, a la que había que culturizar, evangelizar y hacer conocer el desarrollo. Que coincidente, Alan García y los medios de comunicación peruanos, dicen que los indígenas recientemente asesinados, son ignorantes que no saben que están reclamando, ni conocen que leyes se están tratando en el parlamento, rebeldes agresivos, ciudadanos queriendo asumirse de primero orden, cuando hay prioridades nacionales. Poblaciones agresivas que han asesinado policías, rabiosos, que no pueden ser controlados, por lo que fue necesaria la acción policial-militar.

 

Bajo el contexto represivo del estado peruano, historia delegada de Fujimori a Alan García, quien bajo ningún concepto ha eliminado ciertos soportes fundamentales de la ley de seguridad nacional peruana, es decir los cuerpos paramilitares y la acción militar sobre la protesta social, se acusa a los indígenas de terroristas. Recordemos a los historiadores, cuando reconocen lo que ocurrió con Túpac Amaru, cuando fue descuartizado, acusado de sedicioso y de conspirador contra el régimen español. Descuartizar su cuerpo, separarlo y enterrarlo en distintos lugares, para que nadie supiera el paradero de su cuerpo, era un claro mensaje de destrucción de la unidad político-cultural de los pueblos indígenas, era una clara declaración racista de desestructuración y fragmentación de la matriz indígena como cultura colectiva, “separando” mestizaje de cultura indígena, se quería anular la capacidad de protesta, como originarios de una civilización extendida y específica, capaz de referenciar una cultural más universal. Los indígenas sacados de los hospitales, desaparecidos, incinerados en los ríos de Badu-Perú y desaparecidos, han sido separados cruelmente de sus familias, torturados, asesinados dentro y fuera de sus comunidades, han sido enterrados en cualquier parte, han sido otra vez borrados de la historia.

 

Volver a los seres humanos despreciables, desvalorizados, ínfimos, es la táctica de la alienación histórica que acompaña todo proceso de colonización y exterminio, para promover el dominio cultural, no solo racial. Volverlos sujetos de asco y de desprecio social, fue la manera confusa, que hizo que los mestizos y los blancos mestizos de la América latina, corran sus opciones hacia las “culturas desarrolladas”, hacia la negación de su matriz histórica, hacia el desprecio cómplice en contra de pueblos enteros, hacia el olvido de su matriz histórica. La alienación de la diferencia, colocó segmentadamente, a los grupos sociales dominados, como diametralmente opuestos. Fuimos “salvados del salvajismo y el atraso indígena”, por lo que el hecho colonial y neocolonial, se volvió opción cultural y económica dominante, plena y políticamente justificada. Las formas de represión a sangre y fuego, como si se mataran bestias salvajes, es un hecho que se vuelve históricamente impune y aceptado socialmente, por casi todos, como un acto de pureza racial y étnica necesaria, reiterativa, para siempre estar un poco más arriba de los que son considerados lo despreciable, lo inferior, lo atrasado.

 

La pérdida de la soberanía territorial, es la muestra de la derrota del pueblo que habitaba ese espacio. Solo que la pérdida de autonomía territorial, no es un problema estrictamente geográfico, significa, el un traspaso de poder del expropiado a manos de expropiador, de recursos naturales, de fuerza de trabajo, de prácticas culturales, de cuerpos sexuales, de organización geopolítica, de designación del lugar social, económico a ocupar, de asignación de la línea de desarrollo, que quienes son dominados tienen que aceptar.

 

Luego, de forma constante, hay cuatro aspectos vitales que juegan en cada una de estas masacres:

1)El estado fundamentado en conceptos coloniales,

2) la ideología étnico-racista,

3) la extracción de los recursos naturales y la re-dinamización del modo de producción capitalista, como base de cualquier sus múltiples formas de acumulación del capital, sobre el dominio de la población que se asiente sobre esos recursos naturales generadores de materia prima y,

4) el control y desactivación de los aspectos comunitarios, colectivos y de resistencia de las poblaciones indígenas, que existen a partir de la producción de recursos vitales de la tierra, el agua, el medio ambiente etc.,

y se enfrentan a esos mismo poderes que los someten.

 

Y entonces, ¿porque el modelo neoliberal, ha sido tan agresivo contra las poblaciones indígenas?, ¿por qué, la crisis civilizatoria y económica actual, será tan agresiva en contra de los pueblos indígenas?

 

Luego, de la resistencia milenaria, a mitas, obrajes, aparcerías, concertajes, huasipungos, trasmutaciones culturales y de fuerza de trabajo indígena durante la conquista española, el proceso de independencia y las repúblicas, bajo los procesos migratorios dentro de las mismas zonas rurales y urbanas, hasta atravesar las resistencias movilizadas y forzadas desde los estados, para las reformas agrarias, sobre todo en México, Bolivia, Ecuador, y otras regiones donde la población indígena es fuerte, la apropiación de la tierra para las y los indígenas tiene un valor económico y cultural muy importante.

 

Por un lado, bajo esa lógica, los pueblos indígenas, fueron reducidos a los mínimos niveles de sobrevivencia y acceso a la producción agrícola precaria, de control mínimo de pequeñas parcelas de tierra, subyacentes y subordinadas al desarrollo urbano, dependientes de las haciendas agro-exportadoras y de las empresas agrícolas. Y por otro lado, es que aquí, se reagrupan de forma más activa, formas comunitarias que revitalizaron su resistencia milenaria volviéndola actual, que permitieron generar las condiciones para desarrollar su capacidad de lucha indígena, cuando aparece el neoliberalismo.

 

Recordemos el aparecimiento del zapatismo en 1995, en México, en contra del TLC, y miremos las luchas durante estos veinte años últimos, del movimiento indígena, de varias regiones de América Latina, han sido fundamentalmente, en contra del racismo, exigiendo democracia y cambios en el estado y en contra del modelo neoliberal y la economía de mercado.

 

Ello supone pensar que estos últimos veinte años hemos asistido a un re-encuentro histórico de la unidad de los pueblos indígenas, no solo local, nacional sino también regional?. Parecería que sí, la multiplicidad de organizaciones indígenas, reconociendo su historia, intercambiando saberes ancestrales, reconociendo sus memorias históricas, reivindicando sus múltiples formas de resistencia, revalorizando sus figuras históricas, hombres y mujeres, como elementos de encuentro, de esa reunificación de su matriz histórica, supondría, que los pueblos indígenas se miran, en la capacidad de provocar sus propios encuentros regionales internacionales y sus organizaciones locales, nacionales y de representación regional, en América latina., como el espacio de donde emergen con capacidad de poder político y sujetos con autonomía capaz de retornar con vos propia a la continuidad de la lucha por la Pachamama.

 

Es innegable, que el retorno a la recuperación simbólica y política de su acción colectiva más allá de sus propias nacionalidades y pueblos, les ha llevado a ser parte de los movimientos más activos en estos veinte últimos años y comprender la dinámica del mundo a partir de su cosmovisión. Por decir, no se puede entender cómo sino, dos de los tres procesos de gobiernos considerados actualmente, ahora progresistas y de izquierda, como Ecuador y Bolivia, lograron hacer frenos al neoliberalismo, y lograr cambios de gobiernos, sea en Ecuador, por medio de una figura que no es indígena y en Bolivia, por medio de un presidente que se reconoce indígena.

 

Cabe indicar que en el caso de Ecuador, a Rafael Correa le falta encontrarse con ese eslabón perdido, que torna desabrida a la revolución ciudadana y lograr un encuentro con los movimientos indígenas, no como fuerza de asistencia desde el estado, sino como poder político, para que realmente se produzca posibilidades socialista en la práctica, y a Bolivia, le falta fortalecer el proceso de autonomía y participación directa, iniciada desde el gobierno de Evo Morales de de lo que podría ser la nueva Bolivia. Los indígenas tiene aciertos y limites en sus experiencias de lucha, que siguen sirviendo para la construcción de una estrategia de resistencia latinoamericana.

 

Luego, si se observan los tres últimos encuentros, el Encuentro Continental del 2008 en Lima Perú, el Encuentro de pueblos Indígenas en el Foro Social Mundial-Belém 2009 y en último encuentro en Puno- Mayo 2009, es evidente que se está produciendo, en el movimiento indígena, el paso, de una conciencia anti-neoliberal, hacia una conciencia anticapitalista, bajo formas que son claves, frente a la crisis mundial: la lucha por el control de los recursos frente a las transnacionales y de los Tratados de Libre Comercio, vengan de donde vengan, la lucha en contra de la minería, la lucha por la defensa de los territorios, bajo formas de autonomía política, la defensa del derechos y el control del agua, y el enfrentamiento a encuentros de los modelos extractivos capitalistas que han asumido, sean neoliberales o social liberales. La lucha indígena ha juntado la crítica a los tratados de Estados Unidos, pero al mismo tiempo la critica a trasnacionales, incluidas ahora las brasileñas, por medio de Petrobras.

 

Así como los múltiples llamamientos, en contra de reuniones como la siguiente en Copenhague-2009, declarando la lucha ecológica y de defensa climática, como aspecto central de movilización, que va más allá de la lucha por sus comunidades y la defensa específica de sus territorios.

 

La reunificación de la matriz indígena, sigue avanzando, en medio de las crisis de la izquierda y de los movimientos sociales, se ha ido concretando en el dialogo de sus experiencias propias de lucha, el respeto de sus identidades especificas, el reconocimiento de la multiplicidad de pueblos y el reencuentro de su historia de lucha. Alcanzan en desdoblamiento del poder, dentro de la institucionalidad gubernamental y fuera de ella. Seis mil indígenas en Puno, declaran la autonomía frente al gran capital y la mismo tiempo, reposan su poder para sostener gobiernos como el de Evo Morales.

 

Mariátegui diría, que estamos asistiendo hace ya varios años, a la unificación de nuestra matriz histórica bajo la forma de la resistencia, a partir de los pueblos indios, que a luz, podría ser el traspaso de las fronteras nacionales y el retorno a la constitución de pueblos indígenas de cara al mundo., como sitio de recuperación de la fuerza transformadora, para los pueblos de América latina. AL mismo tiempo, la lucha autónoma de las mujeres indígenas, como sujetas activas de esa participación, tal como se mira los resultados en Puno, muestra un nuevo signo de crecimiento.

 

En medio de la crisis que atraviesan varias organizaciones y movimientos indígenas, situación que hay que profundizar, son de las pocas fuerzas que alcanzan grados de unificación, son de las fuerzas que han sido factores sustanciales, para detener el TLC en Ecuador y Bolivia y que ahora, vuelven a criticar a los responsables de la crisis mundial y a contraponer dos polos de la lucha. A pesar de sus condiciones, son de los sujetos que sostiene movilizaciones a veces fragmentadas y otras más amplias en Colombia, Perú, México, Bolivia, Ecuador.

 

La crisis mundial actual, señala que nuevamente los recursos son un objetivo fundamental, solo que para los indígenas la defensa de los recursos no es solo conciencia de solidaridad nacional e internacional, es la defensa de su propia vida y del planeta.

 

Se observa que las trasnacionales, en vez de disminuir crecen, como subsidiarias de capitales estadounidenses y europeos y al mismo tiempo alcanzan dimensiones combinadas, con capitales de países como Brasil. Aun no está dicho como será la lucha por ese nuevo reparto de América latina entre EU, UE, China y Brasil, aún falta mucho por saber si van a compartir el poder o se van a repartir América Latina, por sobre los pueblos más pobres. Lo que sí es cierto, es que por ahora, el neoliberalismo va provocando una hibridez, lógica neoliberal conservadora y perversa con una lógica expansiva menos desarrollada y más social, promovida desde Brasil, en un mismo territorio, aliado de unos de los estados más conservadores de América Latina, el estado peruano.

 

Ellos y ellas saben, que frente a una agresividad económica, como la que se está provocando, no es que solo sus tierras peligran o su habitad, o se fragilizará aún más, el lugar de su vivencia cotidiana, sino que están en riesgo sus vidas. La masacre es muestra, de que inclusive sus pueblos, pueden ser agredidos hasta el punto volver a provocar la extinción de varias nacionalidades y pueblos, por las trasnacionales y gobiernos. Esa lucha por los recursos, no es solo económica, por eso la masacre de Perú, no es solo un eventual choque, entre poblaciones indígenas y el gobierno de Alan García.

 

A eso le tiene miedo Alan García, por eso, es mejor desactivar esa fuerza antes que permitir el encuentro fortalecido de una matriz que se ha venido reconfigurando, en medio de sus dificultades, crisis y de-sintonías. Luego, Alan García, está mostrando al mundo que es capaz de hacerlo, de desterrarlos si es necesario, es una lección para gobierno vecinos, y al mismo tiempo, como dicen las organizaciones sociales peruanas, el anuncio de una nueva ola represiva y de criminalización de la protesta social, en Perú.

 

Sin embargo, la sabiduría indígena, también es clarividente de su pertinencia, con las declaraciones últimas, esta la exigiendo al mundo tomar posición, están asumiendo la actitud de cualquier pueblo que siente amenazada su vida.

 

Falta saber que harán los gobiernos que se dicen de izquierda y progresistas, falta saber si se encontraran las luchas en esa defensa, de es reunificación de la matriz indígena sobre la cual podría reconstruirse parte de una nueva matriz histórica latinoamericana.

 

Veremos en los siguientes años, si ese encuentro histórico se produce o es simplemente, un efímero destello de memorias ancestrales, que dejaran a algunos instalados, cómodamente en la aplicación de algún derecho indígena, otros aislados en formas de precarización laboral del trabajo agrícola y otras de aceptación del exterminio de poblaciones indígenas en varios lugares del continente, por sobre la explotación de una gran mayoría del planeta.

 

Eso es lo que está en juego, hablando de fuerzas políticas nacionales y regionales, por eso las políticas en Ecuador, si se vuelven mucho más reaccionarias, en contra de las expresiones legítimas de sobrevivencia y lucha indígena, como si Evo Morales se aleja de su fuerza vital, del movimiento indígena boliviano, para favorecer la repartición de los recursos a las transnacionales.

 

Estar junto a los pueblos indígenas, no es un tema de estudios académicos antropológicos, no es un tema sentimental, de vinculo afectivo con los pueblos indígenas. Si de socialismo se trata, desconstruir los estados racistas y etnicistas, es una de las tareas de cualquier socialismo que se respete, solo que esta vez, cualquier opción anticapitalista sin un retorno y desconstrucción de la matriz histórica de colonización, es imposible, una nueva historia y una América socialista y libertaria, porque la colonización nos dejó unidos para largo. La historia de América Latina, esta fundamentada sobre ciclos permanente de neocolonización y los pueblos originarios están resistiendo, para recordárnoslo y exigirnos retornar a las raíces históricas, como un paso consecuente no solo hacia el respeto de los derechos humanos de las y los indígenas, sino a la reconfiguración de una nueva cultura desde los pueblos de América latina.

 

Desde mi pertinencia, tiene aún más sentido, ser feminista en estas tierras ancestrales.…

 

 

* Directora editorial de Tierramérica

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Un jubilado, buscando el "Yvy Mará Neỹ " ( lo que se podría traducir como “la tierra sin mal” de los guaraníes) acá, allá y acullá... guardando retazos de hechos y protagonistas en esta bitácora virtual, para compartirlas...

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5 comentarios en “LOS SIGNOS DE LA RESISTENCIA INDÍGENA, PARA AMÉRICA LATINA

  1. 12 de octubre es el dia nefasto para los indigenas americanos, dia de la invasion de los barbaros a un continente que contenia recursos naturales, saquearon los minerales y masacraron a los indignas….

    Publicado por Juan | 15/04/2011, 2:40 pm
  2. Día de la Raza. El verdadero inicio de la mexicanidad

    Ser mexicano significa vivir nuestra espiritualidad, nuestro bagaje cultural, nuestras capacidades a tope. Ser mexicano también implica reconocer la riqueza espiritual que heredamos de nuestros antepasados indígenas y europeos. Ser mexicano nos debe lleva
    Autor: Equipo Yo Influyo | Fuente: Yo Influyo

    Contrario al sentimiento de rechazo al que se ha enfrentado esta fecha, provocado principalmente desde el seno de la masonería, el Día de la Raza es la celebración el encuentro y fusión del mundo europeo con el continente americano. Se trata del encuentro de dos mundos, que dio origen a una etapa de progreso y desarrollo para el suelo americano, aunque fundamentalmente, a través de este encuentro, se gestó una nueva cultura, una nueva identidad.

    Los mexicanos emanamos de este encuentro. Previo al descubrimiento de América, sin discutir la precisión de la fecha en la que se celebra el Día de la Raza, el continente americano estaba poblado por culturas indígenas con una cosmovisión definida, alejada de la verdad y sentido del hombre.

    En suelo mexicano, el 12 de octubre de cada año es conmemorado como el Día de la Raza. En España, en cambio, se festeja el Día de la Hispanidad, dado que fue la Corona Española la que, por medio de su poder y recursos, se apropió de las tierras del continente americano. Algunos movimientos de izquierda lo conmemoran como el Día de la Resistencia Indígena.

    No hay dudas: la interpretación del hecho histórico puede dar a cada quien motivos de celebración diversos. Mientras que para unos pocos el hecho histórico merece el incuestionable y eterno repudio, por las causas que sea, para otros se trata de un hecho que dio origen a lo mexicano, a la cultura y esencia de lo nuestro, de la identidad nacional.

    ¿200 AÑOS DE SER MEXICANOS?

    A propósito de las fiestas del bicentenario del inicio de la gesta de Independencia en México, no pocas voces de académicos, periodistas y opinadores se volcaron a cuestionar qué era lo que se pretendía decir cuando se hablaba del orgullo nacional, de ser mexicano, de celebrar nuestro aniversario de hombres libres.

    Desgraciadamente, entre el empeño de la masonería mexicana por diluir del imaginario colectivo todo rastro del pasado hispanocatólico de nuestro país y la mediocridad de una cultura política que no sabe o no quiere entender qué es México, de dónde viene y a dónde va, es muy poco claro el origen del “ser mexicano”, de la identidad que nos define como pueblo y que, por lo mismo, cohesiona.

    El investigador Juan Louvier, en su obra “Cultura mexicana y globalización”, asegura que la cultura mexicana nació como resultado de la fusión de las culturas indígenas con la cultura española. De este modo, la cultura mexicana no era más indígena o española, dado que había alcanzado ya una definición propia. No surgió repentinamente en 1810, cuando Miguel Hidalgo se levantó en armas contra la Corona Española.

    Sumando a la propuesta, el hispanista chileno, Jaime Eyzaguirre, afirma que “iniciar automáticamente la existencia de estos pueblos con el año 1810 y poner en voluntario olvido 300 años de vida social en que se forjaron las bases culturales de todo el continente, es dejar sin significación el curso de los hechos, esconder el punto de convergencia familiar de veinte naciones y entregar, como consecuencia, a las generaciones futuras, una visión incompleta y adulterada de la historia”.1

    En términos particulares, suprimir arbitrariamente una parte de la historia porque no se ajusta a los deseos de una minoría poderosa es injusto e imprudente. Ahora bien, no sólo se trata de hacer justicia a los hechos que realmente ocurrieron o de reconocer el pasado que nos dio origen.

    El Papa Juan Pablo II, en su libro “Memoria e identidad”, sugiere que “La expresión ´patria´ se relaciona con el concepto y la realidad de ´padre´ (pater). La patria es en cierto modo lo mismo que el patrimonio, es decir, el conjunto de bienes que hemos recibido de nuestros antepasados. (…) La patria, pues, es la herencia y a la vez el acervo patrimonial que se deriva; esto se refiere ciertamente a la tierra y al territorio. Pero el concepto de patria incluye también valores y elementos espirituales que integran la cultura de una nación”. 2

    Cuando los dos mundos se encuentran, el español y el mesoamericano, se origina una mezcla espiritual, cultural, racial, política y económica sin precedentes. En aquel entonces, las civilizaciones que poblaban el continente americano carecían de elementos comunes que los relacionaran. La atomización cultural era una realidad dada, de modo que los conflictos bélicos entre ellos eran algo común.

    España era, en cambio, una potencia mundial. La riqueza cultural y espiritual de España la llevaron a erigirse como un país dominador de la época. Para cuando se llevó a cabo el encuentro de ambos mundos, España tenía en su haber 15 siglos de profesión cristiana, de desarrollo tecnológico y militar, de comerciar con diferentes países y regiones del mundo.

    A la par, el continente americano apenas veía crecer sus poblaciones, experimentaba los sacrificios humanos y métodos de organización social que diferían entre sí, incluso en poblaciones ubicadas en regiones muy cercanas. En América vivían sociedades teocráticas bajo la sombra de dioses vengativos, exigentes de sangre humana, mientras que en Europa hacía 15 siglos, un hombre que se dijo Dios, que prometió la redención y su resurrección, fue crucificado por los suyos y había creado un verdadero ejército de fieles que pregonaban el amor, la paz y la justicia.

    CRONOLOGÍA DE LA IDENTIDAD MEXICANA

    Fue con la llegada de los europeos que México pudo nacer y desarrollarse. Desde entonces y hasta nuestros días, han existido detractores que ven en estos hechos la peor desgracia para el pueblo mexicano, aunque sin lograr explicar concretamente en dónde radica el maleficio. Por otra parte, bajo el estandarte y discurso de un prenacionalismo ramplón, se han creado leyendas y calumnias que demerita el sentido del arribo de los europeos a nuestras tierras.

    “Obviamente no fue idéntica la actitud que cada indígena tomó ante la novedad cristiana. Desde el total rechazo, basado únicamente en la nostalgia por los mitos, hasta la inmediata y entusiasta adhesión, hubo toda una amplia gama de actitudes. Es muy significativo que el rechazo se diera principalmente en los caciques y que las primeras en aceptar “la Buen Nueva” y solicitar el bautismo hayan sido precisamente las mujeres, es decir, las personas más desvalorizadas en las culturas prehispánicas”, nos dice Juan Louvier.

    La intervención del cristianismo en las civilizaciones colonizadas no determinó la anulación de la cultura que imperaba, sino que la reconfiguró totalmente, de manera radical. Si la cultura es la expresión de los valores, tradiciones y creencias de un pueblo, se puede afirmar que entonces los pueblos indígenas permitieron que el cristianismo diera una nueva cara a sus expresiones más profundas y más cotidianas.

    La evangelización que entonces comenzó para los pueblos indígenas no se detuvo, todo lo contrario. El hecho de Guadalupe, la aparición de la Virgen María en el Cerro del Tepeyac, en México, se presentó como el hecho que dio el aliento necesario para la propagación de la fe en el territorio hispanoamericano.

    No sólo eso, Guadalupe llegó para consolidarse como el gran referente nacional. Si los mexicanos comenzaban a serlo era, principalmente, porque compartían el espíritu guadalupano, porque se reconocía en la Virgen María, en su advocación de Guadalupe, a la figura creadora de la esencia del ser mexicano. Ella eliminaba cualquier barrera que la raza o el lenguaje pudiera imponer. Ella unificaba a todos los indígenas que entonces formaban parte del territorio americana. En ella, los pueblos encontraron un crisol unificador.

    El periodo virreinal, contrario a la visión nacionalista, revolucionara, liberal y anticatólica, implementada por los gobiernos del PRI y continuada mediocremente por los del PAN, fue un momento de plenitud para México.

    Guanajuato, Querétaro, Oaxaca, Morelia, Veracruz, Puebla, Zacatecas, Guadalajara, entre otras, fueron las ciudades que vieron la luz durante el periodo virreinal. La agricultura se benefició con la importación de nuevos sistemas de riego y cosecha, así como de nuevos productos europeos que encontraron en el mexicano un terreno fértil, amable y cálido para crecer.

    Muchos caminos a lo largo y ancho del país fueron abiertos para facilitar la comunicación y el transporte de carruajes. A México había llegado un idioma común, a través del cual todos los pueblos, otrora enfrentados, podían comunicarse abiertamente. El castellano, el idioma más bello de los que existen, llegó para asentarse como un elemento imprescindible de nuestra cultura.

    Desde la llegada de los misioneros católicos, el empeño por la educación fue una prioridad para los españoles. Los indígenas eran educados en diversos centros culturales destinados para ello. Se les enseñaba castellano, latín. Debían aprender a leer y a interpretar a la literatura clásica. Pensaban y disertaban de la mano de Platón y Aristóteles. Algunos pintaban y otros esculpían, algo que antes era impensable para ellos.

    Para muestra de ello, en septiembre 1551 se fundó la Real y Pontifica Universidad de México. Ésta fue la matriz de numerosos centros de estudio y culturales que se fundaron durante todo el periodo virreinal, el tiempo en el que los europeos importaron la cosmovisión cristiana que fue aceptada en tierras americanas y no pervirtió la denominación de origen.

    El trabajo de dos siglos y medio fue demeritado por los movimientos políticos del siglo XIII y XIX. La fundación de la masonería y la realización de sus planes llevaron a que México, luego de su Independencia, tomara un rumbo de incertidumbre en el que hoy se encuentra.

    Si al principio, al derrocar a Iturbide, se pretendió eliminar el rastro y antecedente de civilización moderna, inspirada en los principios católicos, la disputa del poder entre logias masónicas terminó opacar cualquier aspiración de futuro y progreso para el país. El siglo XIX se caracteriza por la inestabilidad política, institucional y de gobierno.

    Las Leyes de Reforma de Juárez hubieran sido un gesto de sensatez ante la necesidad de la separación Iglesia-Estado, de no ser porque su característica más notoria fue su acentuado anticlericalismo. Los liberales que hoy aclaman la supuesta gloria que atrajo el siglo XIX para México lo hacen porque desconocen que nuestro país, antes de las disputas egoístas y sectarias de la masonería, era una potencia mundial en muchos sentidos.

    FINALMENTE, ¿QUÉ ES SER MEXICANO?

    Con la llegada del priísmo al poder, en el que se mantuvo durante siete décadas, se instauraron nuevos modelos culturales. El mexicano, entonces, se convirtió repentinamente en alguien corrupto, abusivo, aventajado, aprovechado, “gandalla”, perezoso… y mucho más. Mientras unos se enriquecían, otros, la gran mayoría, se mantenía distraído en la televisión, en el futbol, en las novelas… y mucho más.

    ¿Quién entiende la riqueza cultural de la que somos herederos? No se sabe, aunque a juzgar por la evidencia de la realidad, parece que muy pocos.

    Ser mexicano, de acuerdo con nuestro pasado más glorioso, significa ser honrado, respetuoso, involucrado en las realidades nacionales. Ser mexicano es llevar a límite nuestras capacidades personales y profesionales para provecho de todos. Es reconocer la riqueza cultural que significa tener raíces indígenas y europeas. Es sabernos distintos y dispuestos para servir a los demás.

    Ser mexicano también implica reconocer la riqueza espiritual que heredamos de nuestros antepasados indígenas y europeos. Ser mexicano nos debe llevar a reconocer el bien que hacen las religiones para la convivencia y la paz social. Ser mexicano nos conduce a ver en la Virgen de Guadalupe a nuestro gran elemento de cohesión, de unidad para el pueblo mexicano. A entender que la Iglesia Católica ha sido un actor fundamental para el desarrollo de nuestra historia y que debe seguir siéndolo, a pesar de la oposición de las logias masónicas.

    Ser mexicano significa vivir nuestra espiritualidad, nuestro bagaje cultural, nuestras capacidades a tope. Ser mexicano nos compromete con nuestro entorno. Así, es un orgullo ser mexicano y el reto es verdaderamente lograrlo.

    1 Citado por José Díaz Nieva. Revista VERBO. Números 477-478. Agosto – Septiembre – Octubre 2009. Página 595, retomado por Rodríguez Lois, Nemesio (2010), Los mitos del Bicentenario, Editorial Minos, México.
    2 Wojtyla, Karol (2005) Memoria e identidad. Editorial Planeta. 1ª Edición. México, 2005. Página 80, retomado por Op. cit.

    Publicado por jotaefeb | 13/10/2010, 7:37 am
  3. 12 DE OCTUBRE DE 2010, UNA RECORDACIÓN A LA MADRE-INDÍGENA Y A LA MADRE-TIERRA

    Por: David Galeano Olivera
    Cada vez estoy más convencido que la “cosmovisión indígena” y la del “hombre civilizado o del primer mundo” son visceralmente incompatibles…
    Hace años, en el Paraguay, un Líder Indígena decía: “tierra es nuestra madre, es nuestra primera madre”.
    La circunstancia de un nuevo 12 de octubre hizo que eligiera el tema manifestado en el título de este escrito, por considerarlo de mucho interés humano y de gran valor moral. En efecto, la Madre-Indígena y la Madre-Tierra son dos manifestaciones de la naturaleza; y a la vez, obras maravillosas del Dios Guarani (Ñande Ru); de gran valor en el “mundo Indígena” pero de escaso valor o marketing en el “mundo civilizado”, avasallado por el consumismo. Podemos afirmar incluso que gran parte de la decadencia del “mundo civilizado” deviene de la desatención a la Tierra y a la Mujer.

    Si analizamos, desde la perspectiva Guarani, la situación de la Madre-Tierra fácilmente nos daríamos cuenta que -en efecto- todos procedemos de ella: seres humanos (ava), los demás animales (mymba), las plantas y los árboles (ka’avo ha yvyra); el agua (y) y las piedras (ita). Todos nacemos de la tierra y volvemos a ella. En el mundo religioso occidental es conocida la sentencia que dice “polvo somos y a él volveremos, o polvo eres y en polvo te convertirás”. Así también ocurre con los animales muertos o con los frutos maduros que caen, y al no ser consumidos, se pudren; cumpliendo con aquella ley, hasta ahora, inmutable: “en la naturaleza nada se pierde, todo se transforma”; en síntesis, todos volvemos al seno de la madre común, que en su condición de madre nunca nos abandonó y que siempre nos proveyó los frutos de su vientre.
    Sin embargo, de un tiempo a esta parte, un segmento de sus hijos: los seres humanos, y dentro de éstos, un gran número de miembros del mal llamado “mundo civilizado” (NO Indígena), poseídos por la ambición desmedida del poder, obnubilados por la soberbia; y notablemente desprovistos del “amor filial” (a la Madre-Tierra) y del “amor fraternal” (a sus semejantes, seres humanos); han violentado de manera sanguinaria a la Madre-Tierra; la han degenerado, la han sometido, la han corrompido y están a punto de matarla. En efecto, el “mundo moderno” o “primer mundo” llenó la tierra de basura, de tóxicos, de radioactividad, de muertes, de sangre. El aire de la Madre Tierra está viciado, sucio y contaminado; siendo el causante de un sinnúmero de enfermedades.
    Hasta hace cien años la Madre-Tierra contenía casi un 90% de elementos naturales, sanos y provechosos; pero el hombre (NO Indígena), aquel que se considera “dueño del mundo”, prácticamente arrasó con todo; es por ello que en la actualidad, los “mas optimistas” sostienen que aún hay un 15% de recursos naturales; en tanto que, los “más realistas” afirman que ya solo resta un 10% de esos recursos; de ahí que el pronóstico de vida humana en la tierra no sea el más optimista y auspicioso.
    ¡Que gran diferencia existe entre la cosmovisión del hombre del “mundo civilizado” y la del ”hombre originario” (Indígena, nativo, autóctono, indio), que lejos de promover la destrucción del hábitat; se dedicó -en todos los tiempos- a estudiar, conocer, respetar y proteger los misterios del mundo natural. Sé que sería hasta absurdo plantear, aunque sea una hipótesis mágica, por ejemplo un mundo “gobernado” por ese “hombre originario”. La situación del mundo actual sería diametralmente opuesta y -si esa hipótesis fuera posible- concluiría en una tesis indubitable y sabia: El “hombre originario” respeta a la Madre-Tierra, la proteje y valora, y utiliza racionalmente sus productos; por consiguiente, de ser él el administrador del mundo, la tierra jamás hubiera llegado al estado calamitoso en que actualmente se encuentra.
    Creo -desde ese punto vista- que los “hijos malos” de la Tierra, la descuidaron, la maltrataron y la hirieron de muerte. Estos son hijos malos que nunca apreciaron las bellezas de nuestra Madre-Tierra manifestadas en las hermosas y coloridas flores, en el suave y sonoro rumor de las aguas de arroyos y ríos, en el vuelo armonioso y libre de los pájaros; o en la fresca brisa de los vientos.
    El “Hombre originario o Indígena” sí conoce ese lado fantástico y exhuberante de la Tierra; al punto de reconocer en su pareja, MUJER, las mismas virtudes de la Madre-Tierra; pues la mujer y sobre todo la Madre-Mujer es la generadora y protectora de la vida. La Madre-Mujer, en el mundo Guarani, es la esencia del amor; y ella sabe que ese ser humano que salió de su vientre debe, como toda manifestación de la naturaleza, recibir en su crecimiento todo el amor y el cuidado que precise.
    En el mundo indígena, un nuevo ser humano no viene al mundo en fastuosos pero fríos hospitales, con la “ayuda” de varias drogas, en la incómoda posición horizontal (acostada) y con el auxilio de un “corte”. Todo lo contrario. En el mundo Guarani, dar a luz, implica que la mujer recorra, en los momentos previos, el arroyo y al llegar a algún recodo, donde la tierra es blanda y el lugar semeja a un colchón natural, ella -de pié o de rodillas- expulse (puje) a ese nuevo ser, que así nace también al amparo de su otra madre, nuestra primera madre: la Tierra; presente allí en ese arroyo, en ese recodo, en ese lugar sano, natural y de blandas arenas. Allí se confunden ambas madres: Mujer y Tierra, y es así que ese nuevo ser -desde su nacimiento- reconoce y comienza a amar a ambas. Allí ese niño recién nacido no va -como ocurre en el “primer mundo” o “mundo civilizado”- a una fría incubadora, ni consume leche artificial de alguna mamadera; allí es niño es arrullado y amamantado por su Madre-Mujer; mientras la Madre-Tierra le ofrece el sonoro rumor de las aguas, la frescura de la brisa, el calor del sol, una colorida vegetación y el sonido de los demás hijos que tiene, de distintas formas; pero todos queridos por ella. Desde ese momento, esa pequeña criatura recién nacida aprende a reconocer que tiene muchos hermanos y que todos somos parte de una gran familia.
    Y de allí en más esa criatura crecerá de la mano de esa Madre-Mujer, dueña de la casa (tapŷi – óga jára). Allí esa madre, hasta casi llegar a la pubertad alimenta, protege-ama y educa a ese hijo. Allí ella -en torno al tataypy (fogón)- le enseña que de la “y” (agua), nace todo, así “yvy” (tierra), “yvyra” (árbol) o “yvytu” (viento). Posteriormente, casi en la pubertad, esa criatura empieza a acompañar a su padre en las búsqueda de la miel, de ciertos animales y de los frutos que les servirán de alimento; pero en la vivienda, siempre está ella, su madre, cuidando de ese templo que es su vivienda, preparando los alimentos; y celebrando cotidianamente a Ñande Ru, con su canto y con su takuapu.
    Esta “filosfía de vida”, este “estilo de vivir”, es el que el “mundo civilizado” se resistió y aún se resiste a comprender y respetar, y al cual -con el avieso ánimo de denigrarlo- lo tilda de “indio, originario, nativo, primitivo”, lo que equivale a decir retrógrado, malo o salvaje. En cambio, el “mundo civilizado” con sus armas atómicas, sus interminables guerras, sus ambientes degradados, su aire contaminado, su stres, ect., es para ese otro hombre, “el mejor”, el “más moderno” y el “más completo”.
    Salta a la vista que la “cosmovisión indígena” nunca será comprendida por el mal llamado “mundo civilizado”; de ahí que, en esencia, ambas cosmovisiones resulten visceralmente incompatibles.
    Por otra parte y notablemente, en los últimos tiempos, los hombres generadores de tecnología y ciencia, que viven en el “mundo civilizado”, descubrieron que una mujer que tiene un parto, de pié, en una piscina y escuchando música clásica, pasa por una experiencia menos dolorosa y traumática y sobre todo más humana. Hoy los “médicos blancos” recomiendan dicha técnica. ¡Eureka, que gran descubrimiento! que únicamente demuestra la gran ignorancia y necedad de esa parte de la humanidad, que por mucho tiempo intentó ignorar una práctica (una técnica) de parto que, de añares, era y es conocida y practicada por los mujeres indígenas.
    Con el tiempo, esos dos mundos, esas dos cosmovisiones se “encontraron” y como consecuencia de ese proceso, una de las partes fue muy golpeada, terriblemente golpeada, golpeada de muerte. En efecto, el hombre “civilizado” descubrió América y a los hijos de la Tierra que aquí vivían; y se produjo una gran masacre humana. Millones de Indígenas fueron asesinados en el lapso de estos tristes “500 años” y donde -hasta hoy- los Indígenas son eliminados con “armas modernas” pero mimetizadas. Así por ejemplo, el aire y los cursos de agua que actualmente respiran y consumen los Indígenas están totalmente contaminados por los agrotóxicos. En ese ambiente viciado mueren madres e hijos, y lo más grave, allí agoniza nuestra primera madre: la Madre Tierra.
    Pensar que a nosotros nos vendaron los ojos y nos “enseñaron” la otra historia, la parte “linda” de la conquista y la colonia; en la cual los conquistadores supuestamente buenos llegaron cual ángeles de Dios y se relacionaron “amablemente” con los Indígenas, y éstos en un gesto de desprendimiento y de buena vecindad, entregaron a los doncellas más hermosas de sus comunidades para que sirvieran de compañeras a los recién llegados. Pero no, eso no, esa no es la verdadera historia.
    La verdadera historia, guardada y no contada, es la que relata la llegada a estas tierras de un gran número de hombres, ex presidiarios en su mayoría y con nueve meses de viaje; que al ver a las hermosas doncellas de estos lugares, sin más trámites, las sometieron por la violencia y en todas sus formas. Y allí, como resultado de esas relaciones no deseadas, nacieron cientos de criaturas; a las que esa Madre Indígena igual arrulló y se encargó de brindar todo su amor de madre. Pese a la violencia, ella continuó siendo -durante la conquista y la colonia- la óga jara y en esa condición protegió, alimentó y educó a sus hijos; que con el tiempo retribuyeron a esa madre con el amor filial. Esas criaturas aprendieron a querer mas a sus madres que a sus padres (violadores); que en la mayor parte del tiempo, estaban fuera del hogar.
    No en balde suele decirse que “la mano que mece la cuna mueve al mundo”. Si hoy nos preguntamos porqué sobrevivieron la Lengua y la Cultura Guarani a la conquista y a la colonia, la respuesta más sencilla y lógica, por que los hijos nacidos de españoles e indígenas fueron criados y educados, EN GUARANI, por la Madre Indígena. Es por ello que la Mujer Indígena es uno de los pilares fundamentales en la permanencia y la difusión del Guarani.
    Hoy, esa misma Mujer Indígena o Paraguaya, es la que sigue arrullando, amando, protegiendo y educando al hijo, EN GUARANI, facilitando -en este tiempo y de esa manera- la pervivencia de la Lengua Guarani.
    Sin embargo y lastimosamente en el Paraguay de hoy, donde la población Indígena es de solo el 1,4%; la Mujer Indígena ya no vive en el monte, pues de allí fueron expulsados por los grandes y poderosos terratenientes; y, por consiguiente, dejó de ser la óga jára. Actualmente esa mujer y su familia sobreviven pidiendo limosnas en alguna esquina de Asunción, Ciudad del Este o Encarnación, con un hijo/a sujetado a su cintura y dos o tres peregrinando detrás de ella, pero siempre con ELLA; y aún en la misería, ella sigue protegiendo, amando, alimentando y educando a sus hijos. Todavía con el mendrugo que obtienen se sientan todos, juntos, como en un círculo, y comen, sobre el piso de cemento, el alimento que consiguieron.
    Así las cosas, una cuestión concreta salta a la vista, la Madre Indígena no está dispuesta a perder ese rol, por eso, aunque las circunstancias sean difíciles, ella sigue prodigándose a favor de sus hijos.
    Es de la manera expuesta que los Guarani veneran a la MADRE-MUJER y a la MADRE-TIERRA.

    Publicado por jotaefeb | 13/10/2010, 4:39 am
  4. REPSOL LIDERA EL TOP 5 DE LA VERGÜENZA

    Una mujer nanti de la Amazonía peruana.

    La organización mundial de apoyo a los indígenas Survival International publica una lista de las principales empresas que violan los derechos de los pueblos indígenas. La petrolera hispano-argentina Respol YPF lidera el To5 por explotar el territorio de los indígenas que viven aislados en el norte de Perú.
    “518 años después de que Colón llegase a América y su población indígena diezmara, ¿no es ya el momento de empezar a tratar a los pueblos indígenas del mundo con un poquito de respeto?”, denuncia Stephen Corry, directord e Survival International, coincidiendo con el 12 de octubre en el que cada año se celebra el día de la hispanidad y cuya fecha se estudia en los libros de texto como en la que Cristóbal Colón pisó suelo americano.
    La organización británica acaba de publicar una lista con las empresas que violan los derechos de los indígenas varias regiones en el mundo, América Latina, Asia y África. Encabeza esa lista “de la vergüenza”, la empresa argentino-española Repsol YPF y la a empresa de hidrocarburos franco-inglesa Perenco por sus actividades en las zonas del norte de Perú donde viven comunidades aisladas, que nunca han tenido contacto con el exterior.
    Survival International denuncia en un comunicado que se aconseja a los trabajadores de Perenco si son atacados que “asusten y ahuyenten” a los indígenas.
    En Paraguay, también existe un grupo de indígenas que vive sin contacto con el exterior y cuya existencia se ve amenazada por Yaguarete Pora, una empresa ganadera de Brasil que tiene entre sus proyectos, según la organización británica, la tala de una importante parte del bosque en el Chaco.
    Sigue en “la lista de la vergüenza”, GDF Suez, empresa participada por el Gobierno francés cuyo rol es importantísimo para la construcción de la presa Jirau, que se supone será la más grande de Brasil y que según denuncian ONGs afectará a los pobladores.
    En la parte Malasia de Borneo, Survival denuncia la actividad de una maderera, Samling, que destruye una parte de los bosques del pueblo indígena penan de Sarawak. En Botswana, un tour operador, Wilderness Safaris, abrió una residencia de lujo para safaris en la reserva de caza del Kalahari Central. Denuncian que los habitantes de la zona ni siquiera pueden acceder a la comida ni al agua.

    Publicado por jotaefeb | 13/10/2010, 4:38 am
  5. 12 DE OCTUBRE DE 1492

    Paulo Lopez ⋅

    El cumplimiento de un aniversario más de lo que históricamente vino a llamarse el descubrimiento de América constituye una fecha propicia a fin de reconsiderar ciertos elementos esenciales de la construcción académica surgida bajo el influjo del paradigma colonial, al cual responde políticamente.

    Ahora bien, a pesar de la importante difusión de las ideas revisionistas, lo concreto es que los pensamientos oficiales se han reafirmado. Bajo la acción económica de la nueva derecha, el antiguo régimen feudal y el espíritu de las relaciones de propiedad que conllevaban se mantienen en la era del capitalismo moderno. Las instituciones contemporáneas son herederas de las formas de organización a las que supuestamente reemplazan. En otros términos, que en los programas de estudio de los centros académicos oficiales se siga “enseñando” que Europa descubrió América el 12 de octubre de 1492 evidencia que las sociedades modernas defienden el rol desempeñado por la monarquía teocrática, que representa su estadio anterior.
    Este enfoque de la historia presenta a los colonizadores como precursores de la civilización de este continente cuya población autóctona aún no había superado el estado de salvajismo. Y no se trata de una versión que se circunscriba a las preconceptuaciones raciales del viejo y nuevo conservadurismo, sino hasta los llamados grupos progresistas sostienen este paradigma unilateralmente eurocéntrico.Así tenemos que Friedrich Engels, en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, establece una jerarquía del proceso de evolución sociocultural, resumida en tres estadios principales: el salvajismo, la barbarie y la civilización.
    Partiendo de datos etnográficos expuestos en la Sociedad Primitiva de Lewis Morgan, Engels ubica a los incas de la época de la conquista en el estado medio de la barbarie, etapa que, según él, no habrían de superar sino con la llegada de los europeos. No entremos a discutir la arbitrariedad de las propias denominaciones utilizadas para referirse a cada estadio; basta con señalar el atraso de estas filosofías con relación a los innumerables avances obtenidos en materia etnográfica y arqueológica, que han aportado nuevas luces para aproximarnos a las culturas autóctonas desde una mirada renovada.
    Por ejemplo, el Machu Picchu fue “descubierto” recién en 1911, aunque se presume que los españoles habrían llegado al lugar hacia el año 1570 y que fueron los que perpetraron la destrucción e incendio del Torreón del Templo del Sol. En todo caso, ambas posibilidades: las ideas equivocadas respecto al desarrollo de estas culturas y el exterminio que dejó a su paso la expansión del imperio español son muestras de un mismo fenómeno. Por un lado, la inexactitud del término descubrimiento, pues concretamente lo que se llevó a cabo no fue un des-cubrir lo que estaba cubierto, sino una sistemática destrucción de todo lo que resultaba extraño e inaccesible al entendimiento del europeo de entonces.
    Por otro, se clarifican las características y la naturaleza de lo que implicó el colonialismo, cuya acción encubridora difiere notablemente del hipotético descubrimiento o proceso civilizatorio iniciado en un supuesto nuevo continente que sale de la Prehistoria luego de que Europa sabe de su existencia, que automáticamente se asigna el título de “Madre Patria”.Si nos atenemos a las evidencias materiales de los restos que perviven en las montañas del Machu Picchu, por ejemplo, podemos caer en la cuenta de que sus pobladores ya habían entrado en el periodo de la civilización, que poseían una técnica avanzada en materia de arquitectura, matemáticas, con rigurosos cálculos de los ciclos agrícolas basados en conocimientos de astronomía y complejos instrumentos de documentación y cálculo como los quipus. Estos consistían en una serie de nudos mediante los cuales se realizaban operaciones aritméticas y que según investigaciones contienen datos no solo numéricos, sino hasta relatos histórico-literarios.
    Sin embargo, gran parte de su contenido se desconoce, pues hasta ahora solo se han podido descifrar los nudos más sencillos.Es decir que el trabajo de Morgan, y el del propio Engels, contrasta con el estado actual de nuestros conocimientos, puesto que lleva más de un siglo de desfasaje. A pesar de ello, estas tipologías evolutivas siguen siendo utilizadas por el marxismo ortodoxo, y ni hablar de los autores neoliberales, que se atribuyen a sí mismos el haber llevado la historia a su etapa definitiva, identificando de tal forma al modelo industrial –y su corolario irreductible, el capitalismo– como la cúspide de la evolución social.Vemos, pues, que el desarrollo de la investigación etnográfica y arqueológica va en sentido contrario a la historiografía colonial, poniendo de relieve sus profundas inconsistencias, puesto que contradice hasta las mismas evidencias que proporciona la ciencia occidental. Paralelamente, los propios cientistas sociales europeos están empezando a admitir la insuficiencia de los conceptos que han empleado tradicionalmente para referirse al resto del mundo.
    El nuevo y viejo continente
    El concepto de nuevo y viejo continente de algún modo supone implícitamente que la existencia de uno precede al otro. Sin embargo, en Abya Yala –término en lengua kuna para referirse a nuestro hemisferio– se desarrolló un complejo proceso histórico precolonial, con particularidades propias que nada deben al intervencionismo europeo. Por otro lado, la visión monogenística que, basada en los relatos bíblicos, considera que el hombre se originó en un lugar y de allí se esparció al resto del mundo ha cedido muchas posiciones ante el poligenismo, cuyo planteamiento fundamental sostiene que los conglomerados humanos surgieron de manera independiente en diversas partes del globo para desarrollarse como grupos autónomos con adaptaciones culturales propias.
    Es más, si nos ajustamos a criterios referentes al desarrollo material y tecnológico, nos vemos enfrentados a una situación que nos obliga no sólo a desechar los postulados esenciales de la historia escrita por los colonizadores, sino hasta de invertir las clasificaciones resultantes de ella.Las primeras manifestaciones de la cultura maya datan aproximadamente del año 1.500 antes de nuestra era –otras hipótesis más arriesgadas la fechan en el año 3.000–, en el llamado periodo preclásico. Durante su formación reciben influencia de otras culturas que habían ocupado la zona de Mesoamérica, como los olmecas, zapotecas y teotihuacanos. Todo este sustrato y herencia cultural de pueblos anteriores contribuyeron para el apogeo experimentado durante el periodo clásico.
    Esta fue la época de las pirámides, de la elaboración de los calendarios astronómicos, mucho más perfectos y precisos con relación al gregoriano, que es el que utilizamos actualmente, y que data del siglo XVI. Como sabemos, la distribución del tiempo en este último es totalmente arbitrario, pues cuenta con días de 28, 30 y 31 días, y cada cuatro años uno de 29, que se van sucediendo en un desorden absoluto. El calendario de las trece lunas, en cambio, refleja el gran avance al que llegaron los mayas en las ciencias matemáticas y astronómicas, pues estaba conformado por un periodo de trece meses de 28 días, que así suman 364, más uno, considerado como el día fuera del tiempo. Esto nos muestra que hasta tuvieron en cuenta la rotación elíptica, y no circular, de los astros, pues manejaron ese periodo excedente que no permitía cerrar con un círculo perfecto el cálculo del tiempo, dado que no existe una exacta correspondencia entre el año solar y la duración de los días, debido a los solsticios y equinoccios. Si utilizamos como equivalente nuestro calendario, cada ciclo se iniciaba el 26 de julio y terminaba el 24 de julio del año siguiente.
    El año nuevo para los mayas era el 25 de julio, que tomaba como referencia la alineación del Sol, la estrella Sirio y la Tierra. Se sostiene que la mayor exactitud de la cuenta del tiempo maya se debe a la gran preponderancia que ejercieron las mujeres, pues no sólo se tenía en cuenta el ciclo solar, sino también las fases de la Luna, manifestadas biológicamente en la menstruación femenina.Entre el primer viaje de Colón y el apogeo de la cultura del Mayab existen aproximadamente 1.000 años de historia, por lo que marcar el inicio de la civilización y la vida misma de este continente a partir de la llegada de los europeos es un hecho que no se corresponde en absoluto con las evidencias contrastables que nos proporcionan los restos arqueológicos del Chichén Itzá, Tikal, Uxmal, Copán, Palenque, etc.En esta última pirámide se encuentra el famoso Templo de las Inscripciones, y de cuya existencia nos enteramos recién en el año 1952.
    En el subsuelo se halló un sarcófago que según las referencias halladas corresponde al rey Pacal Votan, que habría vivido hacia el año 600 de nuestra era. Sobre el bloque lítico se despliegan una serie de ideogramas, entre ellos uno que se conoce actualmente como “El astronauta”, pero cuya gran parte no ha sido descifrada al igual que los pocos códices que sobrevivieron a la Inquisición misionera, que veía manifestaciones “diabólicas” en todo aquello que su fundamentalismo religioso no le permitía comprender ni mucho menos aceptar.El Chichén Itzá, por su parte, es una construcción que cuenta con cuatro grandes escaleras con 91 peldaños cada una.
    Si multiplicamos estas dos cifras obtenemos 364, y si le sumamos la plataforma final, centro hacia el cual convergen las escalinatas, obtenemos el periodo equivalente al año solar. Y así sucesivamente podemos seguir citando otras construcciones que funcionaron como verdaderos observatorios astronómicos y que en varios aspectos aventajaban los conocimientos que por entonces poseían los “civilizadores”. Hace apenas 50 años que fueron desenterrados los yacimientos arqueológicos más importantes que se conocen hasta ahora, labor que apenas comienza, pues en una fecha tan reciente como el año 2000 en Guatemala se seguían encontrando importantes vestigios de lo que fue el mundo precolombino, demostrando de tal forma lo incipiente de nuestros conocimientos al respecto. Sin embargo, la historia tal cual se la imparte en los establecimientos burocráticos no parece haberse enterado de estos acontecimientos, por lo que la deconstrucción de la historiografía oficial escrita durante los últimos 500 años es aún desproporcional a la dimensión que encierran hechos.
    Consideraciones generales
    Finalmente, el discurso neoliberal, para invalidar a cualquier idea o manifestación social que pudiera oponérsele, emplea habitualmente descalificativos como el odio o la envidia que animan todas las acciones de cualquier signo que se le muestre antagónico. Es decir, retoma muchos de los conceptos que los defensores de la monarquía utilizaron contra el nuevo orden social que se consolidó con la Revolución Francesa. Sin embargo, en este caso no se trata de alimentar el resentimiento histórico ni el revanchismo, sino de llamar a las cosas por lo que son, de llamar guerra a lo que efectivamente fue una guerra que surgió como consecuencia de las transformaciones económicas que estallaron en Europa durante el siglo XV, que imponían la necesidad de expandir el área comercial en búsqueda de nuevos mercados y recursos, ante la incapacidad de los medios tradicionales de producción de responder a la creciente demanda que imponía el mercantilismo emergente.
    Lo que podemos llamar el pensamiento contrahegemónico se fundamenta en una nueva óptica hacia nuestra propia historia, apoyada en los grandes avances que experimentó la etnología y su aporte a la mayor comprensión de la diversidad cultural humana, y que en consecuencia nos ha empujado a sospechar de la universalidad de los criterios que ha impuesto la globalización sobre lo que significa progreso y desarrollo.Si en este caso he decidido no mencionar el patrimonio intangible, como los poemas mito-históricos de las culturas selváticas, y de tal modo limitarme a una breve enumeración de algunas de las grandes realizaciones materiales de los grupos incaicos y mesoamericanos, fue simplemente para demostrar las profundas grietas de la historia un tanto solipsista de los cronistas europeos, pues sus valoraciones respecto a otras culturas son insostenibles incluso si enfocamos el fenómeno bajo los puntos de vista de la cultura material, parámetro de análisis privilegiado por la modernidad.

    Publicado por jotaefeb | 13/10/2010, 4:36 am

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Ijuru ramóvaicha okaru.23/09/14

de antaño

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COMO DIJO… (Sic)

Roberto Debernardi ‏@RoberDebernardi No se a quien beneficia un rally. Algo que cae ya en lo caduco. Siempre el mismo sitio, siempre todo siempre.

Felipe Goroso S. ‏@FelipeGoroso Ya veo que ustedes pretendían que se llame a referendum para que en base a los grupos que a nosotros nos gusta el estado les de apoyo.

Giba ‏@BaezGill Si mandamos a cana a todos los corruptos del gobierno... Cuantas cárceles se necesitaría???? A sacar números.

David Bogado ‏@daviDBogie Red Guaraní en alquiler a 3 millones de USD por el Grupo Vierci La TV abierta paraguaya va quedando en manos de cuatro operadores: Vierci (2, 4, 11) González (5, 9, 10, 12) Chena (13) Estado (Paraguay TV) Si sacamos a los canales 10 y al 12, quedamos en 6 canales de TV privados. Repartidos entre 3 operadores. Un mercado muy competitivo. "Competitivo", ponéle. En 10 años se abrieron canales pero concentrados en dos operadores dominantes, Vierci y González (Albavisión).

Jose Casañas Levi ‏@casanaslevi Tan decadente es esta sociedad que se angustia cuando una irresponsable dispara de onda, y no va adentro xq gua'u es famosa, por la peligrosidad y la gravedad, correspondía la prisión, además que huyo del lugar

Fer Giangreco #32293 ‏@fergiangreco No entiendo cómo podemos ser capital verde en el mundo, si está construyendo todos los días un supermercado, shopping, etc.

Emilio ‏@Punkgroso_ Si en este país a alguien se le viola y no se siente traumada por esa experiencia los periodistas de Paravisión se encargan de hacerlo.

Pepe Costa ‏@pepecosta Sistema 911 tiene 660 càmaras en Gran Asuciòn necesita 2.000 mas... Y las respuestas mejoraràn en rapidez?

Wendy Marton ‏@WendyMarton Tanto silencio guardaron sobre la nueva matriz presupuestaria del #PGN2015 , que ningún ministro ni parlamentario entiende qué se hizo. Sigue teniendo problemas de comunicación este gobierno. Todavía no aprendieron que el conocimiento es lo único que al compartirse, crece

Andrés Colmán G. ‏@andrescolman Recuerdo nomás: Un programa de chismes televisivos no es periodismo. Digamos que es "entretenimiento", aunque quieran disfrazarlo. Decir que un programa de chismes es "periodismo de espectáculos" es ofender a los colegas que si cubren artes y espectáculos.

Alicia Britez ‏@aliciaebritez Así como hay gente q no debe tener un arma cerca, hay otros q no deben tener un microfono...che Dios encima se cree su propio cuento,

Wendy Marton ‏@WendyMarton Con el perdón de mis amigos cooperativistas, no me cierra esto: Nueva empresa de cobranzas para cooperativas. Si mal no entiendo y espero que me lo aclaren: Las cooperativas se van a "deshacer" de sus incobrables vendiéndole a esta empresa. Empresa que por cierto pertenece a una cooperativa. Es decir, la cooperativa va a vender su "basura" a su propia empresa Lo que va a permitir sanear a la cooperativa cuando el Incoop les controle, pero el dinero en juego sigue siendo de los socios

Chiqui Avalos ‏@chiqui_avalos El coordinador del lago Alfredo Molinas abandona el proyecto y el BID declara desierta licitacion.Un anho perdido. Lo hacemos todo mal.

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